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Liga del Foro


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Showing content with the highest reputation since 17/05/19 en todas las areas

  1. 5 puntos
    La misma noche del llamamiento a Ley Marcial en el reino, Lucero y Robert se enfrascaban en uno de sus enfrentamientos diarios, solían entrenar juntos, pero desde la muerte de Lord Víctor, apenas habían tenido tiempo. Desde el momento en el que, nervioso, Robert acudió a la recámara de la Osa Negra, esta supo que algo andaba mal. - Ley Marcial –dijo Robert tras lanzar un tajo con la espada de práctica, Lucero desvió el ataque con el escudo- ¿puedes creerlo? La Osa no era mucho de hablar mientras luchaba, siempre prefería concentrarse totalmente en el combate, pero la situación lo ameritaba. - Las cosas parecen haberse estado complicando; la muerte de padre, la llegada de tía Anna, la Ley Marcial… Tras ello, logró conectar un fuerte golpe en el tronco de su hermano. - No sé si pueda hacerlo, no tengo madera de líder, Lucero además, mi madre y sus estúpidas ambiciones… -realizó una finta y pudo conectar por fin un golpe- ¿sabías que está organizando matrimonios para James, Lily y para mí? Quizá fue la noticia que le llegó de golpe, o quizá fue que perdió el hilo de la batalla un segundo, pero Lucero recibió una estocada que por poco la deja sin aliento. - ¿Es que esa arpía que tenéis por madre sólo piensa en sus propios intereses? - Así parece… Mientras el par combatía un par de momentos en silencio, la residencia Lamster estaba igual de silenciosa, seguramente, la familia estaría dentro de la casa, al lado del patio donde los hermanos entrenaban, sin embargo y sin que se dieran cuenta, una persona salía al patio, para observar la batalla. Los jóvenes Osos se batían como si se tratase de la más épica de las batallas; Robert había cambiado al mandoble, que siempre le había venido mejor, y Lucero tenía que defenderse con el escudo en la zurda y contraatacar con el filo de la diestra, el maestro de armas había entrenado a dos grandes guerreros, lanzaban estocadas, tajos, cortes, el escudo de Lucero crujía con cada golpe que recibía mientras que la postura de Robert comenzaba a debilitarse, fruto de los repetidos ataques de la Osa Negra y el paso el tiempo, que comenzaba a hacer mella en la resistencia de ambos. Tras un rato de batalla, la balanza se había inclinado a favor de la Osa Negra, que tras bloquear el que parecía el tajo definitivo del Oso Escarlata, contraatacó y asestó un golpe al tórax de su hermano, derrumbándolo en el acto. - ¿Estás bien? Lucero había lanzado sus armas, y ahora ofrecía una mano para ayudarle a levantarse. - Me derrotaste, Osa –Robert sonrió, aunque brevemente, pues vio algo a espaldas de Lucero, que hizo que cambiara de opinión- tenemos compañía. Pensando que podría tratarse de lady Sonya, Lucero se giró rápidamente, no por emoción, sino por mera educación, pero se llevaría una sorpresa. No se trataba de la voluptuosa figura de Sonya Goldmane, sino de una mujer, casi tan alta como Lucero aunque con el doble de edad, la cabellera ya cana y con arrugas en el rostro, llevaba la armadura completa y una gran capa de pelo de lobo; lo que llamaba verdaderamente la atención era su mirada fría y penetrante y una gran cicatriz dual en el rostro. - Tía Anna Mariana –dijeron los dos al unísono, ambos sabían que a Lady Ravencrest le gustaba que le dijeran así, fue Robert quien habló- ¿qué hacéis despierta tan noche? ¿Necesitáis algo? - Sólo veía a un par de mocosos jugando a los soldados –sonrió Anna, a su espalda llevaba un mandoble- pensaba en retaros, Lord Lamster, pero parece que ya han metido una paliza. La penetrante mirada de Lady Ravencrest se posó sobre Lucero. - Mi hermana siempre ha sido la mejor guerrera entre nosotros; padre solía decir que era tan buena como Ser Patrick, vuestro tío. De pronto, el rostro de Lady Ravencrest pareció endurecerse aún más, volvió la mirada hacia Robert y casi parecía que estaba a punto de comérselo de un bocado. - Vuestra hermana… he escuchado algo a cerca de esa cláusula que vuestra madre se inventó, Robert, Lucero. - Es una mierda –musitó Robert- Lucero puede ser hija ilegítima, pero sólo lo es porque así lo quiso mi madre; ella es tan digna del apellido como yo, además de ser la primogénita. - Sí, pero vuestra madre nunca me tuvo en buena estima, Rob. Anna Mariana observó a sus sobrinos con mirada inquisidora, pero terminó por suspirar. - Esas patrañas han sido invento de vuestra arpía madre, Robert, me aprendí el código de la familia y jamás vi semejante tontería como esa. Se hizo silencio momentáneamente, pero la Osa Mayor continúo hablando, esta vez viendo a Lucero. - No me agradas, Lucero, eres una mancha para el honor de mi sobrino y de toda la familia Lamster, una bastarda –Lady Ravencrest no se toca el corazón, es siempre así de directa- pero es mi responsabilidad asegurarme de que la familia quede en buenas manos, alguien en quien verdaderamente pueda confiar… hasta que no haya amenazas. Mientras hablaba, miraba a Robert de reojo, pero este sólo asentía ante la Osa Mayor. - La Casa de Lamster debe erigirse orgullosa y honorable ante los tiempos de adversidad; así como lo hicieron durante la caída de Ventormenta, nuevamente el Reino se ve afectado por amenazas que pretenden desestabilizarlo; como abanderados del Rey, es nuestro deber poner nuestro grano de arena para mantener la soberanía de la Casa Wrynn. Ambos hermanos escuchaban silenciosos y atentos el pequeño discurso de su tía, aunque sin saber exactamente a dónde quería llegar. - Si al cabezota de Robert no le molesta que venga una bastarda a quitarle el título, jugaremos bajo las reglas de su madre –con una mano, como si fuera una aguja, Anna Mariana tomó el mandoble a su espalda, hizo ademán de entregarla a la chica- la quiero bien limpia y afilada para mañana temprano, ¿entendiste? Aquel giro de los acontecimientos hizo que tanto Lucero como Robert se encontraran confundidos, se vieron entre ellos antes de volver a ver a su tía. - ¿A qué se refiere, tía Anna? - Desde ahora me llamarás Lady Ravencrest, escudera –dijo la Dama de Armas- mi último escudero la palmó hace tiempo, espero que corras mejor suerte, Osita Negra.
  2. 5 puntos
    *Redoble de tambores* Con todos ustedes, Eileen. (Ojalá tuviera un escaner ;__;)
  3. 5 puntos
    Y por ultimo dejo otro dibujo guarro de Vann a cuerpo entero. Ya estuvo bien por hoy.
  4. 4 puntos
    ~ Reseña: En las altas montañas del Bosque de Elwynn,a pie de un punto de estas,se encuentra una aldea compuesta por 6 granjas,las cuales, fueron heredaras los hijos de los granjeros,por la epoca del ataque defias a ese tipo de terrenos. Remodelandolas por el abandono y volviendo a acerlas funcionales,se ha creado una aldea,muy pequeña,en la cual llevan sus vidad jovenes sin techo,para poder tener uno,y asi pues,aportar a sus vidas y tener una segunda oportunidad de trabajo. Los herederos, trabajan en diversas materias,como sastre,camarera,cocinera,bibliotecaria,herrera y guardaespaldas, desviando parte de sus ganancias hacia la inversion de cierta aldea. Los restantes que no logren obtener un trabajo externo,mientras asi sea,no pediran en la calle,se quedaran en las granjas,labrando tierra,cosechando, recolectando, haciendo tarear de granjero,para el mantenimiento de los mismos. La aldea se compone de las seis granjas,haciendo casi una agrupacion que mantiene una zona central libre,vallada alrededor de estar para marcar sus limites,una modesta valla,echa con los materiales que han ido consiguiendo recopilar y trabajar. Sus metodos se defensa y caza,en cuanto a armas,son compuestos por espadas,hachas y ballestas de baja calidad, siendo recaudadas o compradas de segunda / tercera mano. ~ La aldea cuenta actualmente con: - Dos burros de carga. - Una vaca. - Un carro modesto. - 30 gallinas ponedoras. - 4 Gallos - Equipo de arado. - Zona de cultivos. - Reservas de extrema urgencia,de alimentos y bebidas. - 4 granjas pequeñas - 2 granjas grandes. - 2 cobertizos. ~ Armeria: - Tres espadas de baja calidad. - Cuatro hachas de baja calidad. - Cuatro ballestas de baja calidad. - Cantidad de municion [ Normal ] ~ Poblacion actual: 15 personas (sin contar a Haimi). ~ Edades transcurridas: Entre los 16 y 19 años. [Concepto visual] - Habitantes: - OTS - Offrol [El post se ira actualizando conforme las compras de vayan realizando mediante los pagos mensuales,recompensas de aventuras/eventos u otros tratos.]
  5. 4 puntos
    Decid hello a Lucero, de la casa Lamster:
  6. 3 puntos
    ¡Buenas! Pues hacía un mont´ón que no dibujaba y me apeteció ponerme un poco el otro día con los personajes de una partida de rol que estoy dirigiendo. Son retratos asi rapiditos a lapiz, pero os los dejo por aquí a ver si os gustan. Un saludete ^^.
  7. 3 puntos
    Es que la dibujé con el pelo larguillo por que al leer la descripción vi que era tan largo que me dio por ahí :3!!! De nada, todo para uztéh De nada again. Me alegro de que os gusten ^^!!! Ya subiré alguno más.
  8. 3 puntos
    AY DIOS, me encanta *-* Muchas gracias
  9. 3 puntos
    También he hecho a Dunnabar. Andaba ocioso today. A lapiz, bastante guarrete, pero bueno, así no tardo mil horas en hacer dibus :3
  10. 3 puntos
    ¡Bocetillo rápido de Vannarel!
  11. 3 puntos
    ¡Feliz cumpleaños, pugboy! *Te viste con un sombrero de cumpleaños y una pajarita para la ocasión, y coloca un pastel frente a ti* ¡Que disfrutes de tu día y cumplas muchos más, melenudo! @Galdoreth
  12. 3 puntos
    ¡Muchas felicidades Galdoreth! Y de paso felicitar también a @Tali_Zorah_N7 para que no se enfade . ¡¡Que paséis un genial día!!
  13. 2 puntos
    Os dejo una canción que últimamente tengo en bucle:
  14. 2 puntos
    Compra de: - 20 gallinas ponedoras. ( 25 cobres la unidad = 5 platas) - 4 gallos. ( 50 cobres la unicad = 2 platas) - 4 kilos de harina. - 6 kilos de trigo. ( 10 cobres el kilos = 1 plata) Coste total 8 platas de las 10 platas que recibio Haimi por parte del ejercito a cambio de informacion. Inversion total para la aldea, platas restantes: 2 platas.
  15. 2 puntos
    Mi próximo humano maguete (Es un teenager, espero que lo parezca y si no, pensad que mide 1,60).
  16. 2 puntos
    Siempre creí que la trenza era el poder de Eileen (?) Es hermoso. Me encanta tu estilo. Plz sigue dibujando ;_; !!
  17. 2 puntos
  18. 2 puntos
    Suscribo todo lo dicho por @Solardiente; soy el punching ball de esta comunidad y me obligan a crearme PJs de razas minoritarias en zonas poco pobladas para dar al exterior una sensación de pluralidad ¡Todo una mentira! ¡Una gran farsa! Y aprovecho para pedir a quien me lea ¡Por favor! ¡Me tienen preso encadenado en un frío sótano! ¡Se me está acabando el pienso! ¡Y necesito papel higiénico! ¡Ayuda! P.D.: @Nerisen, nos veremos en unos días roleando por Azeroth
  19. 2 puntos
    ¡Bienvenido seas a la familia! Seguro que antes de que te des cuenta ya estás entre nosotros y Silas forma parte de la historia de Mundowarcraft ^^
  20. 2 puntos
    ¡Bienvenido Nerisen! Verás como antes de que te des cuenta te responden al perfil y puedes entrar al servidor para unirte al rol con tus personajes, como dice Solardiente merecerá la pena sin duda alguna ^^ yo soy bastante nuevo aquí y por ahora estoy encantado a las mil maravillas, no tuve que esperar más que dos días y todo fue como la seda desde ese momento. ¡No desfallezcas, te esperamos dentro con ganas de poder conocer a tus personajes!
  21. 2 puntos
    O mirando fuentes [emoji849] Enviat des del meu LG-H870 usant Tapatalk
  22. 2 puntos
    ¡Bienvenido a la jungla! ^^ Espero que nos veamos prontito dentro y que te diviertas con nosotros.
  23. 2 puntos
    Feliz cumpleaños Marcos, pásalo genial y muchos besitos! https://media3.giphy.com/media/vriWIr1YLMJvq/giphy.gif?cid=19f5b51a5ce48b094d68732f67c95104&rid=giphy.gif También muchas felicidades Tali, besitos wapina :3 Enviat des del meu LG-H870 usant Tapatalk
  24. 2 puntos
    Felicidades a los dos @Tali_Zorah_N7 y mi estimado @Galdoreth Que tengan un bello día. (O lo que queda es este)
  25. 2 puntos
  26. 2 puntos
    De mi lista de recuerdos en Vietnam, que disfruten. https://m.youtube.com/watch?v=oiw1yQfX13c
  27. 1 puntos
    Actualizacion de la aldea Hijos de la Tierra. - Colocada pestaña de " Habitantes " con los actuales. - Colocada pestaña de " OTS " de manera de ambientacion. - Añadidos los edificios con los que cuenta.
  28. 1 puntos
    Hay cierto encanto en escuchar música durante la madrugada, a las casi 3 AM. No está ningún sonido molestando como sí podrían estarlo durante el día por la actividad diurna. Así que, con unos cascos puestos me pongo algo esperando pronto me llegue el sueño. Pero disfrutando cosas como esta mientras tanto.
  29. 1 puntos
  30. 1 puntos
  31. 1 puntos
    WWAAAAAAAAAAAAA, TE LUCISTE, ME ENCANTA!!! Miles de gracias, Nevadín :3
  32. 1 puntos
    El alineamiento siempre es una referencia con unas pautas más o menos definidas en cuanto a cómo se puede comportar un personaje. Obviamente, este podría variar gracias a la propia evolución y las experiencias vividas; lo hemos visto en multitud de ocasiones, por ejemplo en el cine: buenos que se vuelven malos, villanos que se convierten en aliados... Eso sí, los cambios nunca son del día para el otro, si no algo que se va cocinando a fuego lento de modo que no te preocupes que al final el rol es el que manda y decide
  33. 1 puntos
    Ey buenas Drexler, te respondo por aquí para no hacer un lió con tanto post. Espero que nos veamos pronto por el servidor, on rol me refiero.
  34. 1 puntos
    ¡Ese es el espíritu, Stromgarde nunca será vencida! ^^ ¡Bienvenido Asavar, seguro que antes de lo que te imaginas estás dentro pululando con todos nosotros, un placer tenerte aquí en Mundowarcraft!
  35. 1 puntos
    Omg, pero que bonico eres :3 Bienvenido futuro Silas, welcome a la familia [emoji8] Enviat des del meu LG-H870 usant Tapatalk
  36. 1 puntos
    ¡Hola Alberto, y re-bienvenido a nuestra comunidad! Pues esa es una buena pregunta... ¿Dormir? Alimentarse... ¿Mirar a @Natea cuando hace Streaming? (No me pagan lo suficiente para la publicidad que le hago a nuestra ardilla) ¡Así que un mago llamado Silas! Suena estupendo ¿De dónde será tu pj? ¿Y has pensado ya qué escuelas de magia o energías te gustaría que tocase de primeras? ¡Aun queda, pero siempre tenemos alguna aspiración para empezar! Un saludo majísimo
  37. 1 puntos
    ¡Hola! Unos días normalmente, tendrás que tener algo de paciencia. Créeme que merece la pena Nada nada. Es cierto que hay una cantidad considerable de quel'dorei, pero aquí cada uno tiene derecho a rolear lo que quiera sin temor a que se lo recriminen. Salvo @Dathariar, él no tiene derecho a rolear ni a no ser recriminado ¡Hmpf! Y más gente en la la nuestra, la Iglesia de la Luz Sagrada siempre es bienvenida. Es agradable tener nuevos escuderos por aquí pululando tratando de alcanzar la iluminación. O matando gente con mazos de madera, según lo que se tercie ¡Muchas ganas de ver el perfil y saber más de tu pj, Nerisen! Un saludo y bienvenido a la comunidad = )
  38. 1 puntos
    ... No. Paladín elfo no
  39. 1 puntos
    Buenas de nuevo. La verdad es que grupos de rol así en plan bandidos en la Alianza como tal no los hay por lo que imagino que de, querer llevar ese personaje, te será algo complicado y más aún al principio cuando no conoces a nadie que es cuando más rol social se suele hacer para ir entablando relaciones con el resto de los personajes. Sin duda la elección del núcleo de rol de Elwynn/Ventormenta es el aconsejado para alguien que recién entra, pero también tenemos otras zonas con actividad como Bahía del Botín, Costaoscura/Vallefresno, Quel'Thalas y Kalimdor central. En cuanto a tramas, aparte de los sucesos que acontecen durante el Fin de los Tiempos que te comenté, siempre suele haber alguna trama PJ llevada por los propios personajes. Espero haberte sido de ayuda. ¡Un saludo!
  40. 1 puntos
  41. 1 puntos
    Bienvenido a Mundo Warcraft, Jael. Me supo a poquito tu presentación, ¿desde cuando juegas a wow? ¿qué tal te manejas con el lore? ¿qué personajes tienes en mente? De inicio puedes enviar dos perfiles, por eso te lo comentaba. Si necesitas cualquier ayudita, estaremos encantados de echarte una mano bien por foro o por nuestro servidor de Discord. ¡Un saludo!
  42. 1 puntos
  43. 1 puntos
    Me siento creativo hoy... (Es la que me suelo poner antes de rolear con la gnoma. xD)
  44. 1 puntos
    Noticias - Actualidad 13-05-2019 ¡Buenas roleros! No son noticias enormes las que traemos pero sí queremos informar de esos pequeños cambios que se han aplicado a algunas normativas. Algunos cambios ya estaban vigentes desde hace unas semanas pero no se había actualizado en los apartados de normativas y a partir de este momento ya aparecerán de forma oficial. Los cambios a los que se hace alusión fueron (algunos), sugeridos y debatidos en la última reunión Off-rol del Servidor. Otros se aplicaron a raíz de avance de Lore o roles GM llevados a cabo dentro del juego. Para dejar una constancia clara de esos cambios y añadidos en las normas, los anuncio aquí y listo cuales son. En el apartado 4.1 - Organizaciones Oficiales, se han añadido los siguientes apuntes: En ese mismo apartado se han agregado los iconos raciales de Enanos Hierro Negro para la Organización de la Iglesia de la Luz, los cuales tienen sus directrices reguladas en el siguiente apartado modificado. En el apartado 5.1 - Razas y Clases jugables, se han añadido estos cambios: Estos pequeños cambios y añadidos aplican vigentes desde este momento. ¡Un saludo!
  45. 1 puntos
    EL DON DE LA DONCELLA Vista la tormenta se anuncia al náufrago, el destino que sin saberlo le espera, pues de la música surgió tu nombre, la fuente de la que proviene toda belleza. Son susurros en el aire, fuente de luz entre tormentas, son las notas de una flauta, tú, promesa de mil primaveras. Tomó Verendil tu mano, que tan fortuito tesoro había de llevarse, y la sombra, siempre presente, advierte, pero ni eso logra frenarle. El tiempo se convierte en consejero, y le muestra razón al sentimiento. A tus brazos el amante se entrega, alejándoos a ambos de títulos y antiguas promesas. Entre el mar, la brisa y las rocas, de tus dones surge el renacimiento, en paz vives, de afectos coronada, Sumiee, “Doncella de los Vientos” Sobre tu amante viste al fin cernirse la oscuridad de los celos, y se alimenta entre demonios la mujer que no pudo tenerlo. Un último acto de amor, del tiempo emborrona su recuerdo, te llevaste a tu amante al olvido, para ser viento por siempre contigo. Poemas y canciones son creadas, por el don de la doncella prometida, y las letras que crean tu poesía, hoy, incluso, siguen siendo cantadas.
  46. 1 puntos
    FICHA TÉCNICA Texto Inspirado en el romance medieval de El enamorado y la muerte Imágenes Las imágenes usadas en la narración pertenecen a la artista Abigail Larson Twitter Web Evento Segundo acto de la trama personal de Illien. "Samaín" corresponde a la obra de teatro de dicho acto, al igual que "El baile de los seres fantásticos" se llevó a cabo como cierre del primer acto. Acto II - Tres promesas por un deseo Off - rol El evento de Halloween donde se representará la obra "Samaín" tendrá lugar el 27 de octubre. La hora será especificada en un post aparte, añadiendo el correspondiente cartel informativo para que todo el que quiera pueda acudir. La organización no corre solo a mi cargo, si no que será una colaboración entre varios jugadores, por lo que si a alguien le apetece unirse ya sea con su personaje o un ST para hacer algún papel (actores) o simplemente aportar ideas, será más que bien recibido. Además, gracias al permiso por parte del staff, el evento contará con decoración personalizada ese día, por lo que los jugadores no solo estamos colaborando a nivel argumental y de interpretación, si no también visual. Colaboradores/Amorsitos de la vida y mi corasón latino @Reapgrawr @Tali_Zorah_N7 @Sorin @Añil @Ethan @Zyan @Nedil
  47. 1 puntos
    Sombrías quedan las calles, cierran ya las cantinas, y al fondo del bosque alumbra la luz tras una ajada cortina. Las velas mantiene encendidas una harapienta adivina, y su voz una plegaria teje que pronto la muerte respondía. - Oh muerte, incomprendida amiga. Un beso imploro a tus labios, un beso que arranque esta pena mía. - ¿Cuál es la pena que guardas? Cuéntame todo, mi niña. - De un joven quedé prendada, allá al norte de la villa. Apuesto y cortés paseaba, y a su caballo engalanado traía. Mas pobre de mi, en mi estado, que no más de un vestido tengo hoy día... Cómo a sus ojos, muerte, me vería... - No sé de amores, mi niña, ni vestidos llevo en mis días. Pero sobre penas en algo la experiencia me guía. Si tu corazón es de llanto que se ahoga, mi mano y no mi beso te puedo ofrecer. Tres velas por tres vidas, en dos años vendré a recoger. La tuya y la que me ofrezcas, y una más que yo misma reclamaré. - Tres vidas por tu mano, ¿y qué es lo que de tu mano obtendría? - Si por amor es tu pena y llanto, por mi mano amor tendrías. Vestidos pondré en tu armario, alhajas de oro y perlas entre filigranas tejidas. También te daré un caballo, uno de crin como plata bruñida. Mi hechizo haré por dos años, promesa de mi mano cumplida, más al pasar ese tiempo, como tu alma la dote te exija. - Mi corazón junto al de mi amado, de noche en sus brazos dormida... Dos años desde esta cita y tu pago en almas tendrás junto a la mía. Y así enciende las velas, cerrando puertas y celosías. Tres luces que se consumen al alba, en joyas el humo convertían. De gala viste la adivina, con trajes de seda fina. Rubíes y esmeraldas, y en su cabello un clavel. Al norte cabalga, en orgullo y plata cedida, rápido llega a la calle en la que su amor vivía. Allí encuentra al joven, tan apuesto como en su recuerdo seguía... pero a su lado otras sedas mecían el viento y la envidia. De sonrisa grácil y encanto, una doncella a él va cogida, y el corazón ahora enjoyado en piedra se convertía. Al fondo sus ojos la encuentran, amantes en los sueños de la adivina, y la muerte cumple su pacto, aquel que un corazón le prometía. De su brazo separa a la doncella, que con pena en la lejanía le mira, y en voz del amor el amante, a la adivina del caballo descendía. - ¿Por dónde has llegado, amor? ¿Quién eres y dónde te escondías? - Yo soy de tu amor causante, y a tus brazos el amor me envía. He venido a buscarte, la cura que mi corazón pedía. Muy deprisa a su casa la arrastra, más deprisa la desvestía, y ya por fin siendo amantes, la doncella, atrás dejada, de pena adolecía. Así pasan de largo las noches y varios días, pero el joven guarda en secreto el recuerdo de otra dama y otra vida. A oscuras se escapa en las noches, a espaldas de la adivina, pero la muerte le observa y tras sus huellas camina, hasta llegar a una ventana tras la que la doncella yacía. - Perdóname, amada mía, perdón te imploro mi vida. Hay un hechizo en sus labios, un mal que tu imagen olvida. Su doncella no responde, en la cama sigue tendida. En el pecho suave respira, su piel de lejos parece fría, y al cuarto entra una dama que de la mano la cogía. - ¿Cuál es la pena que guardas? Cuéntame todo mi niña. - De un joven quedé prendada, su promesa en mi dedo tenía, y al no yacer como amantes con otra se fue enfrente mía. - No sé de amores, mi niña, ni anillos llevo en mis días. Pero sobre penas en algo la experiencia me guía... Te dejaré cordel de seda, atado en el cuarto de arriba, y al tiempo de estar al balcón atado tus penas desaparecerían. - Gracias, oh, dama mía, que en mi dolencia acudes. Dime, ¿fue siempre tu mano tan nívea? - Descanso encontraras arriba, no pierdas tiempo mi niña. Sube y dejaré en tu balcón la seda que a tu mal hará de guía. Y lejos de la imagen de la doncella el joven amante se marcha, y al marchar, de nuevo, su imagen olvida. Al tiempo pasan dos años, todos los meses y sus días. La doncella aún adolece pero su promesa mantenía. Arriba duerme en las noches junto al balcón que la dama indica, ahí borda con hilos de oro mientras su mente a él le olvida. Llegan a su puerta noticias de un enlace allá en la villa. Su amor se casa con otra, y en su pecho el dolor reaviva. Incrédula corre a encontrarlo, a la casa donde vivía, y al llamar a la puerta la adivina la recibía. - Se bien quién eres niña, y a quién buscas y visitas. - ¿Es cierto lo que se cuenta? ¿Que contigo pronto al altar camina? Déjeme verlo señora, la noticia de su boca he de oírla... Promesa me hizo en su día, promesa que con esa verdad queda incumplida. Si de su boca escuchase al fin mi corazón qui´za curar podría... - Pasa, mi dulce niña, pasa y hazme compañía. En la ciudad se encuentra a quien buscas, esperemos juntas al calor de una bebida. Con una sonrisa la engaña, con dos más a beber la invita... Y al terminar el brebaje, solo restan dos velas encendidas. A la espalda carga a la doncella y al cementerio la guía, y a los cuervos la ofrece, un cuerpo ahora sin vida. En el camposanto despierta, asustada y confundida, y la muerte la recibe y el pacto de la adivina le explica. - Oh, triste muerte mía, ¡déjame vivir un día! - Un día no puedo darte, una noche tienes de vida... Regresa a tu casa, mi niña, pasa el umbral y respira. Da paz primero a tus padres, y a tu amante a tu puerta traería. Sale veloz la doncella, a la casa donde vivía, y la muerte cumple su parte, el aliento le vuelve y respira. En su cuarto le esta esperando, a su amado y su despedida. Deja el anillo en su dedo, la promesa que le hizo en su día. En sueños la muerte al joven visita, hermosa y de piel fría. Con la doncella confunde y al verla su imagen volvía. - ¿Por dónde has entrado, amor? ¿Cómo has entrado, mi vida? Cómo pude olvidarte... a ti a quien más quería... - No soy el amor, amante. Soy la muerte que el destino envía. De tu prometida vino el pacto por el que reclamo tu vida. Por mi conjuro olvidaste a aquella a quién más querías. Corre a sus brazos, amante, ahora que su imagen no es mía, y en tu final puedes llevarte el consuelo de su despedida. - Oh, muerte tan generosa, ¡déjame vivir un día! - Un día no puedo darte, una hora tienes de vida. Rápido es que se levanta, y cuando a la adivina mira, no hay vestidos ni hay alhajas, solo polvo y mentiras. Airado del sueño la despierta, del brazo a la calle la envía. Sobre la nieve suplica, de nuevo en la pena hundida. - Tú que has vendido mi alma, ahora yo te quitaré la vida. Ahogados quedan los gritos mientras del cuello la cogía, y al dejar ya de moverse, el viento otra vela extinguía. El joven ya se va a la calle, allá donde su amor vivía... - Ábreme, Samaín, deprisa, ¡abre la puerta, mi niña! - La puerta no puedo abrir, mi amor, pues no es la hora convenida. Mis padres no están durmiendo, ahora no soy tu prometida... pero si no te abro esta noche ya nunca más te abriría... Vete bajo el balcón, donde en oro bordaba y cosía, te echaré cordel de seda para que subas arriba. Ya sube por el cordel, ya toca la barandilla... La cuerda de seda se rompe... Y él desde el balcón caía. La muerte le esta esperando, abajo en la tierra fría. Vamos, enamorado, la hora ya esta cumplida.
  48. 1 puntos
    El olor a sal y pescado llenaba las fosas nasales de Eileen, llevaba días en esa bodega, oscura y maloliente, y ahora al fin iban a sacarla de ese agujero pestilente. Maniatada y cabizbaja avanzaba despacio, arrastrando los pies desnudos y llenos de heridas, unidos por unas pesadas cadenas que le dificultaban la tarea. Un hombre alto y corpulento, de manos grande y ásperas la llevaba sujeta del brazo por la cubierta. La condujo a través de un puente de madera que unía al barco con el puerto y se detuvo frente a una mujer. Eileen, con la mirada agachada, vió sus lujosos zapatos; deslumbrantes y de un color rojo tan vivo que parecía brillar por sí solo, casi candente. Hubiese jurado que podía verse reflejada en ellos. El hombre la zarandeó del brazo y ella alzó la vista, hacia la mujer; Era hermosa, tenía una mirada penetrante de color verde esmeralda, adornada con algo de maquillaje, tal vez demasiado. Unos labios carnosos pintados a la perfección de un rojo carmesí. Una larga y perfecta melena rubia y un precioso vestido de color rubí que envolvía su también perfecta silueta. Costaba creer que era humana. - ¿Y bien, que me habéis traído esta vez?- Siseó la mujer, su voz era dulce y melodiosa, como el canto de un pájaro en primavera. - Madam Helen…- El hombre se inclinó ligeramente, dedicándole una reverencia. - Tres chicas, humanas-. Respondió.- Y, como puedes ver, una elfa.- Alzó un poco a Eileen del brazo, recibiendo un gruñido de la misma como respuesta. - Vaya vaya… - Deslizó la mirada hacia Eileen.- Una pieza exótica, sin duda. Pagarán bien por pasar el rato con ella. Una sonrisa felina se dibujó en los labios de la mujer mientras examinaba cada centímetro de su cuerpo. Eileen temblaba de miedo, trataba de no mostrarlo pero era una batalla perdida, ahora sabía que hubiese preferido permanecer en esa bodega. Tenía la blusa abierta de arriba a abajo y con las manos atadas por las muñecas se cubría el pecho. Llevaba la falda levantada por encima de la cintura y aquella mujer le tocaba los muslos y las nalgas de forma descarada, analizandola como si fuera ganado. - Bajita, delgaducha y plana como una mesa. Pero es guapa y a mis clientes les interesará una elfa, es algo que no se ve todos los días. Me la quedo.- Al fin apartó las manos y la atención de Eileen.- ¿Cuánto tiempo ha sido educada? - Cuatro años.- Respondió de nuevo el hombre, que se había deleitado mientras la mujer examinaba a la elfa. - Confío en que no me de muchos problemas, ya sabéis que mi clientela exige ciertos estándares, esto no es un burdel de poca monta. - ¿Cuando le han defraudado mis señores, Madam? -Dijo- Esta ha sido elegida por ellos, no tenga duda de que vale hasta la última moneda... Entonces hubo gritos, llantos, golpes, sudor y finalmente… silencio. La pálida luz de la luna atravesaba y se difuminaba a través de las cortinas. Descubrió que había sido otro mal sueño de tiempos más oscuros, pues estaba en su habitación, a salvo. Respiraba de forma agitada e irregular, tragó saliva y fue como si mil agujas le atravesaran la garganta a la vez. Se oyeron unos silenciosos pasos tras la puerta y la manecilla bajó despacio. En menos de un segundo, la elfa tenía sus dagas en las manos y miraba hacia la puerta que poco a poco se abría, dejando ver una figura conocida: - ¿Eileen?. -Musitó Cassian mientras asomaba la cabeza. Ella suspiró aliviada y dejó las dagas sobre la mesita, en el lado derecho de la cama, junto a la ventana.- ¿Otra pesadilla? -Preguntó mientras cerraba la puerta detrás de él. - Algo así… - ¿Estás bien?- Dijo, y se sentó en los pies de la cama, posando la mirada sobre ella. - Podría estar mejor.- Admitió, y se pasó las manos por la cara, con algunos mechones pegados a ella por el sudor. - Bueno, al menos has ganado tu batalla contra las sabanas. Estoy seguro de que no se volverán a meter contigo.- Dijo, dejando escapar una leve risa que acompañaba su adorable sonrisa. - Idiota...- Respondió Eileen, dejando escapar también una risa. - ¿Quieres subir al tejado? - Si, necesito algo de aire fresco. Cassian le tendió la mano y salieron despacio de la habitación, procurando no hacer mucho ruido hasta llegar a las escaleras que conducían al tejado. Era una pequeña azotea cuadrada, con algunas barandillas caídas a los extremos y huecos que permitían el acceso a unas tejas sin demasiada pendiente, y que comunicaban con otros edificios un par de pisos más bajos, separados tan solo por unos tres metros de largo. Los días anteriores había habido lluvia, por lo que el ambiente era algo húmedo, pero el aire era puro y el cielo estaba despejado esa noche. Ambos se tumbaron en las tejas, acompañados por una brisa suave, y dirigieron la mirada hacia el cielo cubierto por un manto de centelleantes astros a la deriva que palpitaban en un lienzo oscuro, presidido por una luna llena. - ¿Por qué te gustan tanto?- Preguntó Cassian mientras miraba las estrellas, con los brazos cruzados tras la nuca. - Mi padre solía contarme historias sobre ellas. - ¿Las estrellas? - Si. - ¿Qué historias se pueden contar sobre unos puntos blancos?- Arrugó un poco las cejas. - Son más que eso. - Cuéntame alguna. - ¿Seguro, no te reirás? - No prometo nada.- Eileen dejó escapar un bufido y Cassian alzó las manos, como a quien le apuntan con un arma.- Está bien, no me reiré, lo prometo.- Luego volvió a ponerlas en su nuca, con una media sonrisa dibujada en el rostro. Entonces Eileen alzó el dedo índice y señaló hacia un grupo de estrellas.- ¿Ves esas dos de allí, las que brillan con un poco más de fuerza? - ¿Junto a esa que brilla tan poco?.- Señaló una cercana. - Si, ¿Las ves? - Las veo.- Asintió. El dedo de Eileen recorrió despacio una serie de estrellas, uniéndo a unas con otras y trazando una figura que iba cobrando vida en la noche mientras ella deslizaba el dedo, resaltando una figura que parecía dividirse en dos y que, con suficiente imaginación, se parecía a dos personas abrazadas junto a una estrella más brillante que destacaba entre ellos. - Esos son los amantes, Jurian y Elain.- Indicó Eileen. - ¿Y esas tienen alguna historia, o las llamaron así sin motivo? - Claro que la tienen, todas tienen una. - ¿Y no me la vas a contar?- Enarcó una ceja y la miró por un instante antes de devolver la mirada hacia la constelación. - Si quieres… - Claro que quiero. - Pensaba que solo eran puntos blancos.- Le miró con una sonrisa burlona en el rostro. - Está bien, tú ganas.- Se rió y le devolvió la mirada a ella un instante para luego perderla de nuevo entre las estrellas.- ¿Me la cuentas? - Se dice que Jurian era un humano de familia pobre, y Elain una elfa de la aristocracia, quién además, decían que poseía una voz tan dulce y hermosa que podía dormir a cualquiera con ella.- Dijo Eileen.- Y pese a todas las dificultades que eso significaba, pese a los ojos con los que la sociedad los miraría… ellos se enamoraron y decidieron estar juntos. Pero el padre de Elain no aprobaba esa relación y les prohibió volver a verse. Terminó encerrando a su propia hija en una torre, custodiada por varios guardias, y le encomendó una misión a Jurian. Le dijo que si de verdad amaba a su hija se lo demostraría con una prueba de valía. Iría él solo a la fortaleza de un orco, que antaño le había arrebatado una joya familiar que ahora usaba en su corona, y se la traería de vuelta. Si lo conseguía podría casarse con su hija. - ¿Y lo consiguió?- Murmuró Cassian, que había dejado de mirar hacia las estrellas para contemplar a Eileen. - Lo intentó.- Continuó ella.- Pero fue apresado por los orcos, y su amada pudo llegar a sentir que él estaba en peligro, así que logró escaparse de su prisión cantando una melodía que durmió a los guardias que la custodiaban, y así partió para ayudar a su amado. Una vez se hubo infiltrado en la fortaleza y lo hubo encontrado lo liberó, y juntos fueron a buscar la joya. Ella entró en los salones y durmió a todos los que allí se encontraban, incluído el orco con la joya en su corona. Jurian se la arrebató y juntos salieron de allí, pero mientras huían, el orco, con su corona entonces vacía despertó y lo atrapó. Ambos se batieron en duelo, y se dice que la pelea entre ambos fue de las más sangrientas y brutales que se recuerdan, perdiendo los dos la vida en ella. Y Elain, que no pudo soportar perder a su amado, le suplicó a la luna en forma de canción, pidiéndole que les dejara estar juntos de nuevo. La luna escuchó su melodía y sintió lástima por ambos, así que se apiadó y decidió subirlos al cielo y hacerlos brillar juntos, por toda la eternidad… Y esa estrella que brilla entre ambos, es la joya que lograron recuperar. - Es una historia muy triste…- Murmuró tras un breve silencio. - Lo es, pero al final acabaron juntos... por siempre.- Dejó escapar un suspiro y entonces miró a Cassian, con cierta lástima. - Eh…-Le colocó una mano en la mejilla y se la acarició con el pulgar.- Nosotros también estaremos juntos para siempre, Eileen.-Hizo una pausa.- Cuando… cuando todo esto haya terminado. - ¿Crees que existe un "para siempre" para nosotros? Cassian le dedicó una media sonrisa, con ternura y amargura a partes iguales mientras deslizaba la mano hasta el mentón de la elfa para que lo mirase a los ojos. - Sonríe y pregunta otra vez... Eileen no pudo evitar sonreir - Y te prometo que cuando todo esto haya terminado al fin, seremos la constelación más hermosa, y brillaremos más que cualquier otra que el mundo haya conocido…- Se acercó a ella y la besó con dulzura. - Te quiero... - Y yo a ti...
  49. 1 puntos
    El naranja de un sol poniente bañaba los dos muelles, y nubes de pólvora se elevaban hasta morir bajo su vera. Los atronadores sonidos de los disparos envolvían el puerto. El aire olía a pólvora, sal y humedad. Aún había luz, pero pronto el sol se ocultaría. Y en uno de esos muelles Eileen se cubría de los disparos junto a su buen amigo Cassian. Cassian se asomó un poco, y cuando lo tuvo claro apuntó con la pistola y no dudó en disparar, envolviéndose en una nube negra. Un grito pudo oírse en el muelle de enfrente. Rápidamente Cassian volvió a tomar posición en las cajas que usaban como cobertura. Tenía la cara negra de tantos disparos, la pólvora se le había quedado pegada a la piel debido a la humedad del lugar, pero aún así, a Eileen le seguía pareciendo hermoso; Tenía unos ojos grandes y marrones como el tarro de la más dulce de las mieles, el cabello corto, castaño, ondulado y revuelto y la piel tostada como el cielo de un atardecer. Desprendía un olor a limpio, a natural, como césped recién cortado que incluso en ese momento era perceptible. Alto y de constitución atlética, los músculos de los brazos se le marcaban cada vez que doblaba los codos y un par de hoyuelos que hacían acto de presencia en sus mejillas cuando sonreía. - ¡Eileen, necesito que acabes con el del tejado!.- Gritó Cassian, agachado como podía contra la caja que se quejaba con cada disparo amortiguado. La madera saltaba por los aires y dentro de poco no tendrían dónde cubrirse. Cassian sabía que aquel tirador era un peligro, y no tenían las armas adecuadas para alcanzarle. -¿¡Dónde!?- Preguntó ella sin asomarse. - ¡Edificio de la izquierda, al final de la calle, dos bloques antes de llegar a la esquina! - ¡Hecho, pero me debes una cena, que no se te olvide! - ¡Te deberé dos si salimos de esta! - ¿¡Y si no!? - ¡Si no, espero que haya alguna taberna allí arriba! Entonces Eileen gritó y Cassian disparó para cubrirla mientras ella corría de caja en caja a través del muelle, hasta llegar al pie de los edificios, resguardandose del caos de aquel tiroteo. Varios contenedores metálicos de transporte estaban ahí apilados, no sería difícil llegar a algún balcón y de ahí trepar hasta el tejado. Los disparos solo dejaban de sonar cuando tenían que recargar, y de vez en cuando algún grito invadía el lugar. Más te vale que no seas tu… se decía cada vez que los oía, a Cassian se le acababa el tiempo. Eileen saltó y se agarró con los dedos al extremo de un contenedor, apoyando las suelas de goma contra el mismo para ayudarse a subir. Repitió la acción con los dos siguientes y cuando tuvo la oportunidad saltó a la cornisa de una ventana. De momento nadie la había visto. Desde allí podía observar como cinco hombres disparaban sin cesar contra la caja de Cassian, que de vez en cuando se asomaba para devolver los disparos. No se detuvo más de lo necesario, rápidamente buscó agarres en la pared y saltó hacia las imperfecciones de la estructura, aferrándose a ellas y ayudándose de la suela especial de su calzado. Y así fue trepando por la fachada, de ventana en ventana y apoyándose en rocas que sobresalían. Las manos le dolían, los dedos le sangraban y los pies resbalaban cada vez más, pero siguió trepando. Cuando llegó al tejado estaba sin aliento, había sido un esfuerzo muy grande después del día que llevaba, pero no podía detenerse. Se tomó un par de segundos para ponerse en pie y corrió, tomando carrerilla para saltar al tejado de enfrente, y luego al siguiente y al siguiente… Entonces pudo verle, un tirador con un enorme rifle apostado en la barandilla de la azotea, aún no se había percatado de la presencia de Eileen. Ella se acercó a él sigilosamente, con pies de pluma mientras empuñaba cuidadosamente una daga en su mano diestra. - Vamos, saca la cabeza pequeño hijo de puta…- Musitó el tirador, con la mirada fija en la caja de Cassian. Su voz era grave y ronca, seguramente por el exceso de tabaco y el alcohol. - Venga, no tengo todo el d....- La daga de Eileen atravesó la garganta del hombre, que comenzó a convulsionar y luchar por una bocanada de aire mientras la sangre salía a borbotones de su cuello, y extendía los brazos, como tratando de aferrarse a la vida que se le escapaba. - Tienes razón, no tienes todo el día.- Le susurró Eileen al oído. Acto seguido retiró la daga y empujó al hombre hacia abajo. Incluso desde esa altura y con el tiroteo allí abajo, pudo oírse el golpe seco contra el suelo y como se partían los huesos. Se permitió un par de segundos para descansar y recuperar el aliento, las rodillas le dolían tanto que apenas se atrevía a sentarse. - ¡Eileen!- El viento arrastró la voz de Cassian hasta ella, era un eco lejano que rebotaba entre el conglomerado de edificios alrededor del puerto. - ¡Eileen! Cuando ella echó la mirada hacia el muelle pudo ver como lo habían rodeado, Cassian había tenido que retroceder más y estaba al borde del mar, tras una caja que poco le faltaba para ceder ante los disparos. Mierda, corrió como si le fuera la vida en ello. Los pulmones le ardían, el corazón latía con tanta fuerza que le dolía el pecho, y sus piernas apenas respondían por la fatiga, pero no se detuvo. Saltó de tejado en tejado y continuó corriendo. Tropezó varias veces en el proceso, rasgándose los codos y las manos, pero se levantaba siempre. Arriba Eileen, podía oír la voz de su padre cada vez que le flaqueaban las fuerzas, cada vez que caía, Arriba. Logró llegar al tejado por el que había subido, pero descender sería más difícil. Los disparos resonaban constantemente, si no hacía algo Cassian moriría. Y lo haría por su culpa. Echó un vistazo hacia abajo y un escalofrío le recorrió la médula. Tendría que saltar hacia los contenedores, tal vez con suerte no se rompería nada. Era la única opción. No había tenido en cuenta que Cassian se había quedado solo. Había hecho mal, se había equivocado. No había pensado en que tal vez tendría que volver, no barajó la posibilidad de tener que bajar tan rápido de los tejados. Tragó saliva y cogió carrerilla hasta llegar al borde donde saltó hacia los contenedores, varios metros más abajo. Todas las lecciones de su padre pasaron por su cabeza durante esos segundos de caída. Él siempre le había enseñado a caer, a rodar y repartir la fuerza del impacto por todo el cuerpo. Y ella así lo hizo, flexionó las rodillas y estiró las los dedos de los pies cuando estos llegaron a tocar el metal del contenedor, se dió impulso y se hizo un ovillo, rodando sobre la superficie metálica de la caja. Un dolor inmenso le recorrió las piernas y sollozó con fuerza, tumbada. Los disparos cada vez era más fuertes, estaba cerca de ellos. Pero todo le daba vueltas, los oídos le pitaban y el cansancio había hecho mella en ella al momento de amortiguar la caída. Se había hecho daño, y la idea de poder haberse esguinzado algún hueso la aterró. Se arrastró hacia el borde del contenedor y se dejó caer hacia el que estaba un nivel inferior a este, gritando de dolor. Las costillas, sollozó de nuevo. Las costillas también dolían, pero Cassian corría peligro, iba a morir si ella no llegaba a tiempo, así que se arrastró de nuevo y se dejó caer en el contenedor de abajo, y luego hacia el suelo ahogando otro grito de dolor. ¿Te cuento el secreto del verdadero amor? Le había preguntado una vez su padre. A un amigo mío le gustaba decirme que a las mujeres les adoran las flores. Tenía muchos coqueteos, pero jamás encontró esposa. ¿Sabes por qué? Porque puede que a las mujeres les encanten las flores, pero solo a una le encanta el aroma a gardenias de finales de verano que le recuerda al porche de su abuela. Solo a una mujer le encantan las flores del manzano en una taza azul. Solo a una mujer le encantan los geranios silvestres. ¡Esa es mamá!, había gritado Eileen. Si, a mamá le encantan los geranios silvestres porque no hay otra flor que tenga ese color, y dice que cuando parte el tallo y se lo pone detrás de la oreja, el mundo entero huele a verano. Muchos chicos te traerán flores, pero algún día conocerás a uno que aprenda cuál es tu flor favorita, tu canción favorita, tu dulce favorito. Y aunque sea demasiado pobre para darte nada de eso, no importará porque se habrá tomado el tiempo de conocerte como nadie más lo habrá hecho. Solo ese chico merecerá tu corazón. Eileen gruñó y apoyó ambas manos en el suelo para ponerse en pie. Más le vale que sea un ramo bien grande… Masculló mientras caminaba entre los contenedores, apoyándose con una mano para no perder el equilibrio. Tal vez algún día Cassian le regalara flores, pero por el momento se conformaba con que siguiera con vida un rato más. Los disparos cada vez eran más cercanos, y cuando se acercó pudo verle desde el lateral del muelle, tras la caja, hecho un ovillo para evitar que los disparos acertásen en él, y tres hombres que avanzaban poco a poco hacia Cassian. Ha tirado a dos… Se permitió el lujo de sentir un ligero alivio y se cruzó de miradas con Cassian. - ¡Eileen, cierra los ojos!- Gritó con fuerza mientras se llevaba una mano al bolsillo de su cazadora. - ¡No puedes besarme desde ahí, Cassian! - Ladró mientras trataba de idear un plan para acabar con los tres hombres restantes. - ¡Hazme caso por una vez en tu vida, cierra los ojos! - ¡Más te vale que me guste! - Cerró los ojos con fuerza. - ¿¡Están cerrados!? - ¡Si joder, están cerrados! Entonces pudo sentir como una luz blanca, intensa le iluminaba los párpados que permanecían cerrados. Y acto seguido los gritos y gruñidos de los tres hombres. Cuando abrió los ojos pudo verlos tumbados en el suelo, con las manos frotándose los ojos. Una bomba lumínica… cabrón astuto. No perdió el tiempo y fue hacia ellos, acabando con sus vidas de una puñalada certera, estaba demasiado cansada como para jugar con ellos. Cassian salió de la caja y dejó escapar un suspiro de alivio. Se acercó tambaleándose a Eileen. - ¿Quién demonios eran? - Preguntó exhausto, pasándose una mano por la frente ennegrecida por la pólvora. Eileen se acuclilló frente uno de ellos y le levantó la manga de la camisa, hasta el codo, dejando al descubierto un tatuaje en el antebrazo, dos “JJ”. - Jeffersons.- Respondió Eileen, poniéndose en pie de nuevo. - ¿Nos han seguido? ¿Cómo? - No lo se, pero hay que irse de aquí, ya. - El mar ya no es un lugar seguro, si se han enterado de que íbamos a bordear el continente seguramente hayan enviado barcos a buscarnos. - Y desde el mar no podemos escapar si nos atrapan… - Exacto, hay que buscar otro camino. Eileen se llevó las manos a la cabeza y dejó escapar una maldición. - Pasaremos la noche en las afueras, cámbiate de ropa y búscame algo bonito para ponerme. Yo iré a por provisiones. Te veo en unas horas en la posada. - Comentó mientras se alejaba despacio, cojeando, con el dolor aún palpitante en las piernas y costillas. - Hecho, ve con cuidado, y no te entretengas.- Respondió Cassian viéndola marchar. - Tu tampoco. - Le miró por encima del hombro. - Y espero que esa cena merezca la pena...
  50. 1 puntos
    Eileen no estaba preparada para esa vida, de pequeña solía soñar con ser una bailarina y tener una vida tranquila. Nunca le interesaron las armas ni el arte del combate. En ese entonces no se había imaginado empuñando un arma y matando a sangre fría. Nunca quiso que nada de eso sucediera… Pero no tuvo opción. La ceniza y la sangre adornaban la pálida piel de su rostro y sus ojos estaban inyectados en furia. Tal vez podría haber salvado a algunas personas más, pero era un riesgo que no estaba dispuesta a correr. Había bloqueado todas las salidas de ese infierno y prendido en llamas el lugar, sin importarle quién o qué hubiese dentro. Los gritos y súplicas aún eran audibles en el interior de la estructura, todos estaban encerrados ahí dentro; guardias, sirvientes, clientes y más esclavos. Aunque eso no le carcomía la conciencia. Que arda, y que ellos ardan en ella… Ese burdel había sido su prisión durante doce largos años, y en ese tiempo había tenido noches en vela suficientes como para imaginar mil y una formas de escapar. Mil y una torturas para todos aquellos que la habían maltratado, violado y humillado. A pesar de ello nunca creyó que fuese posible lograrlo, pero ahí estaba, frente a una orgía de gritos y un mar de llamas que lo devoraba todo. ¿Sabes? Algún día me gustaría ir a ver los fuegos artificiales. Le había comentado Jesper una vez. Siempre había tenido una buena relación con su hermano mayor. Ambos habían sido como uña y carne, jamás se separaban el uno del otro y no existían secretos entre ellos. Es posible que tal vez te lleve conmigo. ¿Pero papá y mamá...? Había preguntado Eileen. Una escapada nocturna no le hará daño a nadie. La interrumpió. Además, serán solo un par de horas, no tienen porqué enterarse. Jesper le había sonreído entonces. Por algún extraño motivo la sonrisa de su hermano siempre la había tranquilizado. Sabía que estaba a salvo junto a él. Que nada malo le podía pasar… Y ahora él estaba muerto. La cabeza de Madame Helen colgaba de la mano de Eileen, sujeta por esa melena rubia que incluso ahora seguía pareciendo perfecta. Sus cuencas oculares yacían vacías, y la parte inferior de la mandíbula se sostenía por finos hilos de carne y músculo que se balanceaban con el andar de la joven elfa, dejando un reguero de sangre a su paso. No podía negar que había disfrutado haciéndola sufrir, que había sentido placer al verla llorar y suplicar. Ni en sus sueños más dulces se había imaginado que sería tan satisfactorio acabar con la vida de esa mujer. La mujer que la utilizó como un juguete sexual para todos sus clientes. La mujer que solo la veía como un objeto con el que hacer dinero. Los gritos se apagaban conforme se iba alejando, y tras ella una enorme columna humeante trepaba por la noche, fragmentando el cielo. Cuando estuvo en el enorme portón principal de la finca se acercó a la verja y ensartó la cabeza de Madame Helen en uno de los afilados barrotes acabados en punta, como si fueran enormes lanzas de hierro negro, elevándose desde el suelo para no dejar que ningún atisbo de esperanza o sueños escapen de ese horrible lugar. Aún no hemos terminado… Le susurró con picardía a la cabeza antes de empuñar un cuchillo de cocina, pequeño y oxidado. Se lo acercó a la frente y grabó dos grandes “JJ” en ella. Una advertencia... una promesa de venganza, de que iba a por ellos... Los hermanos Jefferson. Aquellos que habían matado a su familia. Aquellos que la habían confinado a esa vida, a esa celda con esa odiosa mujer. Dos criminales al mando de una peligrosa y reputada banda criminal. Podía verlos cada vez que cerraba los ojos. Nunca olvidaría esas caras... esas voces... Siempre que lo hacía tenía que reprimir un escalofrío, pero se obligaba a si misma a no sentir miedo, castigándose físicamente cuando lo hacía. Pues si quería vengarse de ellos, tarde o temprano tendría que superar los fantasmas de su pasado, y eso los incluía a ellos. ¿Se acordarían de ella, de lo que le hicieron? ¿Se acordarían de la familia que le habían arrebatado? ¿La habrían olvidado ya? Esas preguntas rondaban la cabeza de Eileen y la asaltaban constantemente. Pero ahora era libre, ya no tenía ataduras, ni físicas ni morales. No le importaba nada, no habría nadie capaz de detenerla. Doce años de sufrimiento, y ellos eran los responsables… Pagarían por cada día que ella había sufrido, y por cada día que su familia hubiese vivido… Llegado el momento no tendría piedad. Para cuando Eileen se bajó de la verja y cruzó el portón, el fuego ya se había extendido hacia el sótano del edificio principal, encontrándose con las reservas de pólvora, químicos y demás, provocando una enorme explosión que terminó de acallar los pocos gritos de agonía que se oían en la lejanía. Eileen se permitió el lujo de mirar por encima del hombro aquel espectáculo. Siempre quisiste ir a ver fuegos artificiales, hermano. Esto va por ti... musitó para si misma antes de perderse entre la maleza que marcaba el nacimiento del bosque.
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