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Showing content with the highest reputation on 21/05/18 en todas las areas

  1. 5 puntos
    Coincido con @Nihail, tampoco veo lo de aplicar tema moleculas a eso, aunque hayan similitudes con cosas del mundo real, no se puede entender tampoco que en un mundo fantastico las reglas son exactamente las mismas, podemos tomar contextos para asimilar efectos de la magia, pero entender que estas manejando energias inventadas que pueden hacer cosas que en el mundo real jamas podran existir y menos ser explicados bajo reglas reales. Cambiar el tiempo, petrificar a alguien y luego poder revertir eso, ademas la petrificacion estaria ligada las esencias naturales y los patrones de las lineas ley, para llegar a hacer ese hechizo, mas que a temas cientificos reales. Y como dice @Sorin, si bien tenemos cierto margen a veces para inventar efectos, o hechizos, siempre hay que vigilar de no fliparnos en exceso o hacer cosas que no esteb muy amparadas en el Lore, pq por poder habria logica q los magos fueramos putos dioses q podrias matar a medio mundo solo haciendo hechizos basicos muy mamarrachos, rizando el rizo, y obviamente el staff no nos permite, sino nuestro poder seria demasiado ilimitado xDD
  2. 5 puntos
    Como me dijeron en su momento, aunque la magia no tiene limites, hay que ajustarse a los que hemos visto en el wow. Por ejemplo un Piromante por mucho que pueda controlar el fuego o convocarlo en un punto lejano, no podria ahcelro con tal precision como para quemar unicamente los globos oculares de una persona De igual forma un transmutador no podria transladar una granada a dentro del cuerpod e alguien, ni cualquier otro objeto Los hechizos utilizan el sistema de Ofensivo, defensivo u efecto dependiendo de lo que hagan en si mismo, no tanto luego como se usen. Por poner otros ejemplos: Crear un muro de fuego es en si mismo defensivo, creas una pared/muro de fuego estatico, ¿en que se diferencia de una bola de fuego? La bola se debe de lanzar, el lanzamiento es parte del hechizo. Ahora bien, si alguien esta cayendo / corriendo y en mediod e su trayecto creas un murod e fuego...algo que sera daño directo si no lo esquiva... ¿sigue siendo Defensivo? Asi es, si, aunque la intencionalidad detras del hechizo sea dañar a la persona el hechizo es defensivo. Otro ejemplo seria encantar un objeto para moverlo de forma telequinetica, por asi llamarlo, usar ese hechizo es de efecto, aunque luego lo uses para subir o bajar algod e un estante, detener un golpe o tratar de atravesar a alguien con dicho objeto. Si vamos por ejemplo al tema druidico, con hechizos de efecto podrias crear un montond e arbustos, si los usas para que ralenticen el avance de un enemigo sigue siendo de fecto, ahora bien si lo que quieres es que detengan un ataque o un objeto grande seria hechizod efensivo, y si las plantas tratasen de enredar/atar a los que estan sobre ellas seria de ofensivo.
  3. 4 puntos
    En mi opinión, directamente deberías evitar aplicar reglas atómicas a la transmutación porque intentar explicar el sistema mágico del WoW, que no es precisamente 100tifiko y estricto, simplemente conllevará a más dudas obviamente inconsteables que sólo hará la idea menos atractiva y creíble. Tan simple como eso. Respecto de la transmutación, entiendo que sí podrías hacerlo. Petrificar a alguien, tal vez, sea un nivel avanzado de transmutación (De hecho muy seguro de que es posible y transmutación). Sin embargo, si le aplicas el nivel molecular surgen más dudas y escepticismo que las que resuelve (Petrificarle la piel a alguien, de primeras te lleva pensar en su muerte dependiende que dermis afectas y más factores, pero como dije se convierte en una concatenación de procesos explicativos que al final no son exigibles). Suerte.
  4. 4 puntos
    No, realmente no. No es la intencion, pero siempre vi que se categorizaba así. Ofensivos son hechizos de daño directo. Digo que no va en funcion de la intencion, porque imagina que yo me hago invisible y le pego con un remo a alguien, el hechizo no se convierte en ofensivo porque mi intencion de ponerme la invisibilidad sea darle con un remo a alguien xDD seguiria siendo un hechizo de efecto. Hay ejemplos que son más complicados de discernir, pero es más por la funcion base del hechizo, que la intencion del mago en su uso. Yo podria estar usando tambien un hechizo de ralentización, para evitar que se me eche encima alguien y en ese caso, seguiria siendo un conjuro de efecto, no se convertiria en defensivo, porque no es un hechizo defensivo en su funcion basica, como sí es defensivo un resguardo de frio o un escudo magico. Con la magia es un poco lioso al categorizarse por escuelas y ser tan polivalente el uso de casa hechizo xddd
  5. 4 puntos
    Si paralizas a alguien es hechizo de efecto, igual que un transmutador hace una ralentizacion o petrificación. Si lanzas un objeto dirigido, usando telequinesis es Ofensivo, ya que estás haciendo lo mismo que un misil, estas conduciendo algo mediante magia hacia un adversario, de forma directa. Y para ello debería el Mago Adivinador, colocarse H.Ofensivos de Adivinación. Es decir no servirian H.Ofensivos de Conjuración, hay que diferenciar según la Escuela. Así es como lo entiendo yo. Si estoy errada, me rectifiquen, pero así lo he roleado yo con mi pj hasta ahora >_< (aunque en mi caso no tiene manejo de ofensivo apenas, por lo que esa duda casi ni me afecta, mi maga es más de manipulacion y efecto, las ofensivas se las suele dejar a los que estan especializados en eso, Cojuradores, bla bla)
  6. 1 puntos
    subqué? expliquese para los mortales, nadie nacio cientifico, gracias xD
  7. 1 puntos
    IX Las caravanas de desplazados se extendían por toda la campiña, al otro lado del bosque. Los carromatos, cargados con enseres y bienes preciados de todos los tipos, seguían senderos recién abiertos entre las hierbas altas. Una procesión cuyo final la vista no alcanzaba a diferenciar. Venían del sur del Reino, con la esperanza de que las criaturas orcas no alcanzasen la tierra a la que ahora huían. Entre oportunistas que hacían lo posible por vender los pocos bienes que llevaban consigo y familias enteras que lo habían perdido todo, Ethmund pasaba desapercibido. No había soldados franqueando aquella comitiva, ni tampoco milicias o voluntarios. El paso de los hombres estaba totalmente dejado a su suerte, mientras los jóvenes luchaban la guerra a leguas de allí. A Ethmund no le quedaba prácticamente nada de aquello que el anciano hombre le había dado en el bosque pero, su suerte lo hizo toparse con aquella caravana en la que nadie parecía hacer ascos a compartir guisos y sopas con el resto de viajeros, sin hacer demasiadas preguntas. Durante unas horas había seguido el sendero en el bosque, con la intención de encontrar la cabaña que aquel anciano había mencionado y agradecer la comida que le había dado. No obstante, pasado el tiempo, su mente cambó y decidió caminar en otra dirección. Viajó solo unos días más por la espesura de aquel bosque hasta que el trajín de las caravanas llamó su atención en los campos y salió a su encuentro, mezclandose entre los transeuntes, sabedor de que sus recursos pronto tocarían a su fin. Por varios días pudo disfrutar de la compañía de otras gentes y de su hospitalidad. Las caravanas hacían alto cada noche para establecer un breve campamento. Allí se compartía comida, bebida y noticias, como plato fuerte. Ethmund había dejado atrás su espada reglamentaria, en sus últimos días en el bosque, temeroso de que arma tan reconocible delatara su situación. Descubrió que varios otros hombres y mujeres que caminaban con la caravana también tenían una historia turbia, y que muy probablemente unos cuantos de ellos habían abandonado espada y escudo en algún bosque del camino como él lo había hecho. No obstante, los días de calma no duraron demasiado. El campamento aquella noche se había establecido en un claro no muy alejado del camino que llevaba a Vega del Amparo, lugar al que todos los desplazados se dirigían. Los cielos estaban despejados y corría una leve brisa que avivaba los fuegos de las hogueras. El ambiente era apacible ante todo, y Ethmund compartía un estofado con un grupo de tres carpinteros de Andorhal que habían decidido desplazarse por la guerra. Era un grupo variopinto, pues aunque uno de ellos era un lordaeriense, el segundo humano clamaba que había nacido en Alterac, y el tercero no era si no un enano de Forjaz que vivía en Andorhal desde hacía años. Ethmund había vuelto a divertirse con aquel trío. Eran presonas afables y mundanas, con sueños sencillos y ambiciones cortas. Borgulf, el enano, incluso le estaba enseñando el oficio en el tiempo que el viaje les permitía. - No, así no. Mira. – El enano arrebató el pedazo de madera a Ethmund, con una sonrisa paternal, y comenzó a retirar sobrantes con su propia herramienta, de forma exquisita. Orgulloso, mostró el acabado al muchacho -. ¿Eh? ¿Lo ves? Tienes que hacerlo con más cuidado, y más natural. Ethmund tomó la madera de nuevo, de manos del enano y sonrío a este, asintiendo a sus palabras. - Aún no tienes manos de carpintero. – El enano rió sonoramente, tomando una de las manos del chico en la suya, notablemente más pequeñas -. Pero te saldrán, descuida. La práctica lo es todo, y vas por muy buen camino. - Vas a hacer de él todo un tallador, Borgulf. – comentó jocosamente el lordaeriense, sentado al otro lado de la hoguera -. - Hacemos lo que podemos, Lucius. – la respuesta del enano fue en el mismo tono alegre, mientras miraba al humano -. Si el chico puede dejar esta caravana con algo aprendido, eso que se lleva. Y nosotros nos llevamos una buena amistad, ¿no es así Ethmund? El muchacho asintió al enano y volvió a la tarea que se le había encomendado. Golpeteaba el pedazo de madera con la herramienta, concentrado. Aquella tarea le estaba ayudando a dejar su mente en blanco y olvidar acciones pasadas. Un trabajo mundando y sencillo como aquel le hacía sentir libre y realizado, más incluso, le hacía sentir que estaba limpiando sus malas decisiones. Algunas voces disconformes se alzaron en el campamento, de aquí y allá. No eran gritos, pero eran algunas discusiones. Los dos humanos comenzaron a mirar alrededor, intrigados, mientras Borgulf ocupaba con cuidado que el estofado no se quemase. Unos cuantos pasos, pesados, se acercaban a la posición del grupo, indiscutiblemente. Ambos humanos se levantaron de sus improvisados asientos. Cinco soldados ataviados con armadura y armas llegaron al lugar, observando al pintoresco grupo. El enano dejó de cuidar de la cena y se giró también a la escuadra, adelantando unos pasos hasta situarse a la altura de sus dos compañeros. Ethmund quedó clavado en el sitio y tragó saliva. Nunca en los últimos meses había sentido la presión que se estaba apoderando del mismo en aquellos momentos. Sintió el impulso de correr, pero habría sido en vano. Reconoció en sus adentros que su única oportunidad en aquella situación era jugarlo todo, de nuevo, a la suerte y esperar que aquellos soldados no estuviesen allí por él. - Buenas noches. – dijo el que parecía el superior del grupo. Su voz era extraña, como la de aquella persona que reprime un impulso. Algo no natural. Su mirada se clavó en la de los humanos presentes, observándolos -. Estamos en busca de desertores de las filas. - No hay soldados aquí, oficial. – Borgulf respondió mientras cruzaba sus brazos, observando por el rabillo del ojo como Ethmund había detenido completamente su tarea en la madera ante aquellas palabras. - Solo carpinteros, venimos de Andorhal. - No hay soldados. – repitió el oficial, avanzando dos pasos hasta la pareja de hombres que estaban con Borgulf, pareció ignorar la presencia de Ethmund, como si no fuese lo que buscaba -. Nombre, edad, oficio y lugar de nacimiento. - Lucius de Rem, 32 veranos, carpintero, Costasur. – enumeró, observando al oficial sin temor alguno en los ojos -. - ¡Tu también chico! – gritó el oficial hacia el muchacho, de improvisto, mientras señalaba al alteraqui -. Tú. Ethmund dió un respingo y su cuerpo se tensó completamente. De nuevo su instinto lo instó a correr, a huir de allí. No obstante, pudo sentir como la mirada de Borgulf estaba puesta sobre él, y se levantó, acercándose a la posición del enano mientras el alteraqui respondía a la pregunta. - Dillon Verus, 30 inviernos, carpintero, Alterac .- enumeró también el hombre, igual de calmado que su compañero -. Tras del oficial, los otros cuatro soldados giraron la cabeza para mirar a Dillon instintivamente, al unísono. El propio oficial hizo lo propio y se acercó lentamente a apenas dos pasos de Dillon, observándolo tras del yelmo. - Alterac. - Si, señor. – reafirmó Dillon -. De Alterac. Tanto Ethmund como Borgulf observaron entonces a Dillon y los soldados. Una calma chicha se apoderó del ambiente. Nadie dijo nada, ni un sonido. Entonces, el oficial al mando echó la cabeza apenas un palmo para atrás y golpeó la frente de Dillon fuertemente con la cabeza, forrada en el yelmo. El alteraqui gritó de dolor y se llevó las manos a la frente, dando varios pasos para atrás mientras se doblaba sobre si mismo. Lucius corrió a socorrerlo, inclinandose a su lado mientras lo tomaba de los hombros. - ¡Que diablos crees que estás haciendo! – Borgulf se separó de Ethmund e interpuso entre los dos hombres y los soldados, señalando con su gruesa mano al oficial. - Ya te hemos dicho que somos carpinteros. - Apartate enano, esto no va contigo. – El hombre hizo un gesto con la mano a sus inquietos soldados, que avanzaron junto a él, hacia la posición de Dillon-. - Y una mala cabra que me aparto. – Lejos de hacer caso a la orden del soldado, Borgulf se plantó en el sitio con gesto pétreo-. Uno de los soldados golpeó con el dorso del guantelete al enano, a su paso, haciendo recular a este. El barbabronce, lejos de achantarse, se avalanzó sobre el soldado con un grito de malas pulgas. Hubo una pequeña trifulca en el momento a la que se sumó también Lucius. Ethmund observaba sin palabras mientras su instinto lo obligaba a ir reculando, alejándose de la situación. Cuando la trifulca terminó, Borgulf miraba sorpendido el rostro semioculto tras su yelmo de uno de los soldados. Su espada reglamentaria, undida en el bazo del enano, comenzó a relucir en rojo cuando el grueso cuerpo se deslizó hacia atrás y cayó de espaldas al suelo. Los soldados miraron a su semejante con la misma sorpresa, pero nada hicieron para reducirlo o juzgarlo. Ethmund, arrancado de súbito de su plan de huida observó estupefacto como Borgulf se retorcía sin fuerzas en el suelo. Lucius, amoratado y sangrando de nariz y labio, trastablillo temeroso fuera del lugar, para no volver a ser visto, mientras Dillon observaba a los soldados completamente mareado. Ethmund corrió hasta la posición del enano y tomó sus manos. Su corazón latiendo a centenas de revoluciones. Los cansados ojos del enano lo miraron y una leve sonrisa se dibujó en su boca para musitar la palabra "vete". El muchacho miró trás de si a los soldados, que en retorno lo estaban mirando a él también en aquellos indecisos instantes. No lo dudó y echó a correr fuera del lugar. Dos tímidos pasos metálicos hicieron el amago de seguirlo, pero era demasiado tarde. Se había pasado la vida corriendo, era lo único que sabía hacer en condiciones, ningún perro o chacal lo podrían seguir, ningún soldado. En su mente solo se dibujo una cosa. Una cabaña desconocida en el linde de un bosque.
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