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Liga del Foro


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  1. 2 puntos
    Después de este título de tema curradísimo, que me ha llevado largas horas pensarlo, ¡he venido a presentarme! Mi nombre es Liliana y tengo feintitres años. Hace algún tiempo pobré el rol por warcraft y me gustó, solo que tuve que dejarlo porque me mudé a otra ciudad cuando empecé a trabajar. Tampoco es necesario que aburra a nadie contándoos mi vida. El caso es que nunca dejé de rolear, por foros y en páginas webs, pero de nuevo me entró el gusanillo de hacerlo por aquí ya que la agilidad que tiene el chat no la da ninguna otra plataforma. ¡Así que aquí estoy!, dispuesta a "desperdiciar" muchas horas de mi vida con vosotros delante de la pantalla. xD En cuanto al pj, que he visto que muchos lo preguntan en las presentaciones, voy a empezar con algo simple. Una humana caradura y dispuesta a vender su espada por dinero. Me parece que es el rol más sencillo, tanto de desempeñar como a la hora de poder conocer gente y apuntarse a aventuras. Ya en el futuro haré cosas más complejas. Pero de momento, me tendrán que soportar en villahumanos. Pd: No me veréis por Discord hasta que tenga el personaje enviado, porque me conozco y me lío.
  2. 1 puntos
    Interludio Los Sirvientes del Destructor “¡Con más fuerza!” – Ordeno un humano encapuchado al pie del balcón que daba al abismo. El resto de cultistas tiraron de las cadenas con todas sus fuerzas, pero incluso con algunos ettins y gronns esclavizados, el trabajo era extremadamente difícil. El cuerpo que estaban trayendo de las profundidades era enorme y las distintas cornamentas que asomaban desde el abismo eran suficiente augurio de que estaban extrayendo una criatura nunca vista. No todos los cultistas sabían que era cosa; la mayoría de los que lo habían llegado a saber encontraron la muerte en las Tierras Altas Crepusculares a manos de la Horda o la Alianza, pero él, quien había ascendido a nueva posición de poder para llenar el vacío de poder dejado por Cho’gall, sabia bien que horror iban a traer a la faz de Azeroth. Expectante, el llamado Profeta Crepuscular observo expectante como la enorme quimera draconica era arrancada de las entrañas de la tierra y por un momento, una tenue sonrisa de satisfacción se dibujo en su rostro, sobretodo cuando escuchó el gesto de sorpresa de la mujer a su costado izquierdo. “¿Qué es esa… monstruosidad?” – Los ojos azules de Kirygosa observaron demandantes al Profeta, quien solo le otorgo su silencio como respuesta. Metro tras metro, envuelto en incontables cadenas y sujetado por algunos ganchos clavados a su piel, el monstruoso dragón siguió subiendo hasta quedar un par de metros bajo el techo. El Profeta Crepuscular volvió su mirada hacia uno de sus subalternos y con un mero asentimiento, este vocifero ordenes para preparar su traslado. Luego, el humano miro hacia otro cultista y le extendió la cadena con la que sujetaba a su prisionera, ordenando que se la llevaran. Resignada, y atrapada en su forma humana, Kyrigosa camino tras del cultista que se la llevaba guiada por la cadena ceñida a su cuello. Aunque mientras lo hacía, un calor aún más grande que el que ya se podía sentir en el antiguo laboratorio de Nefarian le alertó de su llegada y cuando miro por encima de su hombro, pudo verlo: el Destructor. Incluso su forma humana era una grotesca amalgama de escamas, piel grisácea y placas metálicas manteniendo unido un cuerpo que de otro modo podría venirse abajo. Lo que sea que trajera a Alamuerte a ese lugar, era obvio que involucraba ese enorme monstruo que habían extraído y no el deseo de llorar a su hijo asesinado a manos de la Alianza. Benedictus sintió el mismo calor en su espalda y tan pronto se giró, y encontró su mirada con la de Alamuerte, aparto la suya y se arrodillo en señal de sumisión. Para algunos, Neltharion era otro sirviente más del Dios de las Profundidades, pero para él, Alamuerte seguía siendo un dragón de enorme poder y cuyo fuego podría reducirlo a cenizas en cosa de segundos. No por nada era el Campeón del Corruptor. “Comenzaremos el traslado dentro de poco, maestro.” – Comento el llamado Profeta Crepuscular, sin levantar su mirada en lo más mínimo. “Tus visiones…” - Dijo el dragón con una voz grave y gutural. – “Cho’gall las tuvo también y murió. ¿Por qué debo confiar que las tuyas se realizaran?” El Profeta Crepuscular guardo silencio por unos instantes, midiendo sus siguientes palabras. Era cierto que el ogro había tenido visiones del Imperio Negro alzándose nuevamente, pero también había visto que el Bastión Crepuscular sería el principio de todo y en realidad, el destino decidió confabular en su contra y transformar ese lugar en el principio de su caída. Él no podía cometer el mismo error, pero tampoco podía confiar en una sola visión, pues había tenido varias; cada una describía un escenario diferente, aunque había aspectos en común y esas eran las variables que no podía dejar al azar. “… Porque me asegurare de que tu victoria sea absoluta, maestro.” – Contesto Benedicturs, finalmente. – “Los Aspectos no son tu único enemigo. Hay otro, un chamán orco. El antiguo Jefe de la Horda. Si no acabamos con él, nuestra victoria… tu victoria… no ocurrirá porque lo convertirán en el nuevo Aspecto de la Tierra.” Los ojos ígneos de Alamuerte se encendieron furibundos e inmediatamente cogio a Benedictus por el cuello, comenzando a calcinar la tela que le cubría al mero contacto de sus dedos. Por un momento, el Aspecto de la Muerte había creído que el llamado Profeta Crepuscular sería más inteligente que su antecesor, pero sugerir que un patético orco podía llegar a ser un problema para sus planes… Y entonces, en medio de los desesperados balbuceos de Benedictus, Neltharion pensó en como ese ímpetu desafiante de los mortales había sido un problema en otras ocasiones. Y tampoco podía negar que, en su desesperación, sus antiguos hermanos podrían convertir a un simple mortal en un arma en su contra, si llegaban a considerarlo adecuado; él mismo se había aprovechado de algo así durante la Guerra de los Ancestros para crear el Alma de Dragón. Alamuerte aflojo la presión de su mano derecha y Benedictus cayó sobre el suelo, desesperado por respirar a pesar del dolor abrasador de las quemaduras en su cuello. “La Protectora ha convocado a los vuelos en el Templo del Reposo del Dragón. Haz los preparativos para nuestro ataque y ocuparte de ese chamán.” – Ordeno el Destructor, consciente de que Benedictus seguiría sus ordenes sin cuestionamiento. Mucho menos tras una pequeña muestra de lo que sería capaz de hacerle. Aun luchando por respirar, Benedictus asintió y Alamuerte se retiró en silencio. Eventos y sucesos Fuego purificador (Reinos del Este) El Abrazo (Kalimdor) -
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