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Senkarudai

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Sobre Senkarudai

  • Rango
    Usuario Participativo
  • Cumpleaños 23/06/1998

Información Personal

  • Género
    Hombre
  • Nacionalidad
  • Ocupación
    Estudiante
  • Intereses
    Literatura, música, cine

Primer Personaje

  • Nombre
    Ivano Fabinson
  • División
    Bronce
  • Raza
    Huargen
  • Clase
    Guerrero

Otros Personajes

  • 2do Personaje
    Fausto/Humano/Bronce
  • 3er Personaje
    Isela/Humano/Bronce
  • 4to Personaje
    Nada/Nada
  • 5to Personaje
    Nada/Nada

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  1. Senkarudai

    ¡Hola!

    Bienvenida :^]
  2. Senkarudai

    Hacia donde vayan los vientos.

    — Ah, cabroncita. Comentó la Alca Negra con una sonrisa, al ver la nota de su prima. Y es que la tomaba en mal momento, se había comprado la confianza de Lord Ashbury, y no podía dejar el puesto de momento, le dio un poco igual que Ruthie se hubiera ido, pero en el fondo, le picó que no se despidieran en persona. — En fin. Pasaron un par de días, Lord Ashbury temía que una pequeña banda de contrabandistas sabotearan sus para nada ilegales inversiones en la Bahía, y para ello había contratado a cierto par de Kultirenses, total, que Isela y Giorno repartían cortes y flechazos limpiando los callejones de los Sin'dorei que trataban de robarse la mercancía. — ¿Qué se supone que estamos protegiendo? Preguntó Giorno, fatigado, luego de defender un pequeño destacamento de un montón de elfos. — Ni lo sé ni me interesa, pero Ashbury puede proveernos de la información que necesitamos. Era ya noche entrada, y en aquel callejón no se movía ni un alma, a excepción del par y del chico que transportaba la mercancía, de cuando en cuando un ojo curioso asomaba por las ventanas de las casonas, y los gatos corrían por entre los pies. La luna les iluminaba, e incluso en lo más recóndito de la suerte de ciudad, podían escucharse las grandes cascadas aledañas, Giorno, Isela y el chico estaban dispuestos a continuar el recorrido, cuando este último notó un movimiento anormal. — ¡Eh! ¡Por ahí! La Alca desenfundó ambas armas, y con una celeridad casi sobrehumana, Giorno tomó una flecha y tensó el arco. Uno de los Elfos se mantenía reacio a morir, arrastrándose entre los cadáveres de sus compañeros, fue Giorno quien se adelantó a él, esta vez con un puñal en la mano, dispuesto a rematarle. — ¡Piedad! Sollozó. El hombre se detuvo, desviando la mirada hacia Isela, quien sólo se limitó a suspirar. — Que sea Ashbury quien juzgue su destino. Entre los tres, llevaron al elfo moribundo a la mansión de vacaciones de Jules Ashbury, una para nada humilde morada en la playa en la que el corrupto funcionario usaba para despejar su mente, y mover sus negocios menos dignos. El elfo, al que le habían colocado un saco sobre la cabeza, tenía cortes aquí y allá, pero la herida más importante era una flecha incrustada en su abdomen, una vez que estuvieron en una de las habitaciones del segundo piso, Isela lo tumbó en una silla y le descubrió el rostro, tenía moretones, pero el verdor de sus verdes aún era intenso. — Intenta algo estúpido y te chingo, ¿entendiste? Dio un par de pasos hacia atrás, hasta colocarse con Giorno cerca de la pared, mientras Jules se acercó al elfo. — ¿Quién te envía? El elfo levantó el rostro para encararse con Ashbury, quien estaba en sus cuarenta, era gordo y tenía el cabello y las patillas grisáceo. — ¿Eres sordo, idiota? Repitió el funcionario. Esta vez lo único que recibió fue un escupitajo del elfo. — Con que así va a ser... Jules tomó la parte de la flecha que sobresalía y la retorció, hundiéndola en el abdomen del elfo, quien con sus pocas fuerzas, soltaba patadas y sollozos. — ¡Crohn! ¡Crohn es quien nos paga! Gritó después de un rato de torturas, con lágrima suelta y sobándose un poco el estómago. Jules escupió y se limpió las manos, que habían quedado manchadas de sangre. — ¿Qué quiere Crohn? — La plaza... la plaza y los contactos -dijo entre sollozos- Te quiere a ti y a tu mercancía fuera del camino. A Isela poco le importaba el asunto de Ashbury, pero sabía que necesitaba de él y sus contactos para encontrar a su padre. — Pues parece que me voy a adelantar -Le espetó muy firme al elfo, antes de darle una bofetada- Si Richard Crohn cree que puede lidiar con el toro, se topará con los cuernos. Ashbury estaba rojo de ira, luego de la bofetada, le dio un par de puñetazos, y finalmente sacó la flecha del abdomen, la vida del elfo terminaría con un chorro de sangre. — ¡Y más vale que ustedes dos conozcan bien Elwynn!
  3. Senkarudai

    Vamos a recomendarnos cosas.

    Series: BoJack Horseman La vida de una estrella de Hollywood cuyo brillo ha dejado atrás es reemplazada por una vida de vicios excesos, tras diez años de drogas y equivocaciones, BoJack quiere ser relevante de nuevo, y sanar un par de viejas heridas. Luis Miguel - La Serie ¿DÓNDE ESTÁS, MARCELA? Neon Genesis Evangelion Adolescentes imitan el Antiguo Testamento, con ángeles y depresión. Shinji es un joven de 14 años residente en Tokyo-3, en un distópico 2015, luego de que un acontecimiento llamado Segundo Impacto (El Primero fue el que eliminó a los dinosaurios) diezmara a la raza humana, luego de esto, diversos seres extraterrestres con forma humanoide atacan la tierra, ¿la respuesta de la humanidad? Desarrollar las unidades Evangelion, que sólo pueden ser piloteadas por ciertas personas, Shinji es una de ellas, ¿piloteará el EVA?. Jojo's Bizarre Adventure Vampiros metrosexuales, dioses aztecas del fisicoculturismo, David's Bowie's asesinos, mafiosos que usan su energía espiritual para luchar. ¿Por qué no estás viendo esta serie? JJBA es una serie a lo Doctor Who, donde la palabra "extraño" está a la orden del día, dividida en ocho arcos (de los cuales, sólo cinco están animados), la serie sigue la vida y obra del linaje, Joestar proveniente de Inglaterra, la serie es periódica y cada cierto tiempo cambia de protagonista, pero está bien cúl. Películas: Perfect Blue ¿Alguno vio Black Swan? Pues está casi totalmente inspirada en esta película. Perfect Blue, sigue la vida de Mima, una idol en el cénit de su carrera, que está a punto de dar el gran salto; convertirse en una actriz. Pero como siempre, en la vida, las cosas no son tan fáciles, por lo que Mima tendrá que enfrentar el cómo su sueños e inspiraciones parecen irse por la cloaca, su fama se esfuma, su carrera no termina de despegar, e incluso su salud mental comienza a flaquear, ¿podrá Mima salir de todo esto? Reservoir Dogs MIMIMIMIMI, LA MEJOR PELÍCULA DE TARANTINO ES PULP FICTION. Huevos. Reservoir Dogs, el debut de Quentin Tarantino, reúne a un grupo de lacras para llevar a cabo el asalto a un banco, ¿y cómo no? la cosa sale jodida, jodidisima, es entonces cuando los "Perros", tienen que actuar por su cuenta y salir del bache. ¿Cómo hace una pandilla de asaltantes inadaptados para salir de esta? Eternal Sunshine of the Spotless Mind How happy is the blameless vestal’s lot! | ¡Qué feliz es la suerte de la vestal sin tacha! The world forgetting, by the world forgot. | Olvidarse del mundo, por el mundo olvidada. Eternal sunshine of the spotless mind! | ¡Eterno resplandor de la mente inmaculada! Each pray’r accepted, and each wish resign’d. | Cada rezo aceptado, cada deseo vencido. Melancholia Melancholia es de lejos, una película (al menos para mí) lenta e incómoda de ver, pero también es por mucho, una de mis películas favoritas. Melancholia es un drama dividido en dos partes; Justine y Claire, en referencia a las protagonistas de la cinta, la primera está a las puertas de un feliz matrimonio y la otra teme por la vida y seguridad de su familia, tras la peligrosa cercanía de un planeta llamado Melancholia, que amenaza con impactarse de lleno con la tierra. Creo que no soy el más indicado para hablar largo y tendido de esta película, pero vamos, la recomendación está hecha :^] Scarface Dado el auge de la narcocultura en mi país, cuando recomiendo esta película suele aparecer el hipster cinéfolio de Cultura Colectiva diciendo "Iugh, que naco", pero es seguramente porque no la han visto, chico. Scarface sigue la vida de Tony Montana, un cubano refugiado en Estados Unidos durante las épocas más fuertes del comunismo y la Guerra Fría. Harto de una vida de miseria encerrado en la isla, Tony se decide a triunfar, cueste lo que cueste, 'cause, the world is yours. Videojuegos: Mount & Blade: Warband ¿No es el sueño húmedo de todo friki el de tener tu propio ejército y conquistar un país? Pues Mount & Blade: Warband nos ofrece esa posibilidad, amicos míos. El juego se centra en Calradia, la sombra de un viejo imperio el cuál ahora está hundida hasta el cuello en una guerra civil entre los grandes reinos: El Reino del Norte, Reino Rhodok, Reino de Swadia, Reino Vaeghir, el Khanato Khergita y el Sultanato Sarraní, lucha por patria y Rey, o crea tu propia facción, recluta a tus propios hombres y generales de confianza, y lánzate a la guerra en Calradia. Libros: ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas? (El que le llame Blade Runner lo agarro a fregazos alv) ¿Sueñan los Androides...? Es una distopía planteada por el bueno de Philip. K. Dick, que sigue a Rick Deckard, un cazarrecompensas de San Francisco que se encarga de "retirar" androides que han salido de su programación. La vida en un San Francisco post-nuclear es dura, y los que se quedaron en la tierra no la pasan precisamente bien, teniendo que lidiar con pandillas, enfermedades y la radiación misma, Deckard es uno de ellos, viviendo una vida que no le gusta, con una esposa que no lo quiere y su única aspiración en la vida es comprar un animal, para impresionar a los vecinos. Sueñan los Androides suele ser opacada por la adaptación cinematográfica de Ridley Scott, y aunue la película es también una maravilla del cine, la novela por si sola se defiende, y a mí personalmente, me ha encantado. Never let me go Yo era uno de esos que venía dudando sobre la eficiencia del jurado del Nobel de Literatura desde hacía mucho tiempo, luego llegó el infame 2016 donde le fue otorgado a Bob Dylan y fui de esos que hicieron una mueca y voltearon la cara, para el siguiente año, poco me interesaba el premio. Sin embargo, como fangirl de cajón, estaba pendiente, creía que podría ser por fin el año de Murakami, y cuando anunciaron a Kazuo Ishiguro como ganador, ni siquiera conocía el nombre. Fue la navidad de ese mismo año donde, en vacaciones, turisteando por una librería ajena para mí, me topé con "la aclamada ganadora del Nobel 2017, Never let me go", y por morbosa curiosidad, leí la contraportada, la cual (por lo menos, de la edición que yo tengo), no ayuda mucho a distinguirla de un libro del montón, pero como quería quemar el dinero y, a falta de otro libro, decidí comprarlo. OH B-O-I, que grata sorpresa. Never let me go, toca la historia de Kathy, Tommy y Ruth a lo largo de su vida, principalmente en el Internado Hailsham, el cual desde el primer momento tiene algo que para uno como lector, no pinta nada bien, pero la historia va transcurriendo y se va desentrañando la historia del trío, que a primera vista puede parecer el típico drama adolescente, pero tiene algo más... kafkiano, en su interior. Las Flores del Mal Una de las primeras lecturas altas para un joven Edgy al que le gusta la literatura; las Flores del Mal, de Charles Baudelaire, es un poemario, predecesor de los Poetas Malditos franceses, no soy muy afín de la poesía, y para mi desgracia leí una versión traducida, pero para aquel que quiera inmiscuirse en la lectura de estas Flores, adelante. Fragmento de uno que me ha gustado: De Satán o de Dios ¿qué importa? Ángel o Sirena,¿Qué importa si, tornas —hada con ojos de terciopelo,Ritmo, perfume, fulgor ¡oh, mi única reina!—El universo menos horrible y los instantes menos pesados? Los Cantos de Maldoror Siguiendo la línea edgy de las Flores, podemos encontrarnos con esta belleza, que debería ser considerada la lectura edgy por excelencia, Los Cantos de Maldoror son, según su creador consisten en: Mi poesía consistirá, sólo, en atacar por todos los medios al hombre, esa bestia salvaje, y al Creador, que no hubiera debido engendrar semejante basura. Y vaya que lo logra, dividida en cantos, nos cuenta la historia cruda y surreal de un tipo llamado Maldoror, que va de aquí y allá a lo largo de Francia siendo el enviado del mal, y dejando su marca por ahí donde pasa, arruinando vidas y familias, teniendo sexo con tiburones.
  4. Senkarudai

    Liberación.

    Este relato es la culminación de una serie de roles que he estado llevando a cabo con Fausto :^] _____________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ El mismo día que llegó Miranda, comenzaron con las investigaciones, el Conde había pedido a su vieja compañera de estudios que trajera un par de cristales canalizadores, de esos que podían contener cantidades moderadas de energía arcana y las podían transmitir a otros objetos. No fue un trabajo fácil; Fausto traducía incansable los pergaminos del orco, mientras que Miranda sintetizaba la información en hojas escritas de su puño y letra, lo más duro quizá para el Conde fue tener que soportar los recuerdos y comentarios de la mujer, remontándose a épocas pasadas en Dalaran, lo cual entorpecía su arduo trabajo, pero cada vez que escuchaba uno de esos comentarios, se obligaba a ofrecer una sonrisa, y corresponderle como era debido. Fue una velada, a altas horas de la madrugada, cuando comenzaron a salir a la luz los descubrimientos fuertes. — Ah, Fausto, como aquella noche que no dormimos leyendo la teoría de la prueba del Arcanista Jormund… Fausto recordaba bien aquella prueba; Jormund impartía adivinación, y pese a que no era la escuela ideal para el Conde, se las había arreglado para sacarla adelante. La prueba era bastante sencilla; un examen teórico de cuatrocientas preguntas, el truco estaba en que Jormund había dejado fragmentos de sus memorias en cada una de las hojas, de manera que un adivinador que hubiera usado la más mínima concentración, habría visto la instrucción de Jormund; contestar sólo dos preguntas por página y firmar la última hoja con un “Travesura realizada”. — Lo recuerdo, sí. –Respondió Fausto- sólo unos pocos lo completamos como era debido, y la inmensa mayoría tuvo que repetir el curso. Miranda soltó una risita. — Siempre tan suspicaz… recuerdo que cuando dijiste eso luego de la prueba, te tomé por loco y anda, prueba superada respondiendo un par de preguntas. Fausto había notado una costumbre en la mujer, y era que siempre que evocaba un recuerdo, quedaba contemplándole al terminar la oración, lo que él consideraba cuando menos molesto, pero hacía como que no lo notaba. Luego de eso, Miranda había continuado con su labor de sintetizar la información que Fausto le pasaba, pues luego de tanto trabajo, se limitaba solamente a traducir, dejando que fuera ella quien sacara a la luz la información. — Oye, Fausto. Le llamó la pelirroja. Por un momento, el Conde se encolerizó, pensando que traería a la luz otra de sus estúpidas anécdotas. — ¿Qué escribiste aquí? Apoyada de la pluma, la mujer le señaló un punto. La verdad es que ahí Fausto había fallado, pues donde debería haber una palabra, sólo estaba un garabato, ininteligible. — Déjame ver. El Conde tomó la transcripción y la comparó con el pergamino, tratando de dar forma a la oración. — Podría ser anulada. Leyó Fausto, aunque rápidamente volvió a leer toda la línea. — ¿Qué pasa? Preguntó Miranda, con una ceja alzada. El Conde levantó la mirada hacia la mujer, detallándola a la luz de las velas, pese a tener su edad, tenía los ojos azules y una mirada serena, la piel totalmente blanca y el cabello rojo, no como si fuera una pelirroja, sino que este era carmesí, por un momento, Fausto logró ver a la chica que tantas veces le había acompañado en la cama cuando jóvenes, pero lejos de eso, se limitó a leer la línea completa. — “Pese a que la cadena es de por sí, muy estable, de recibir concentraciones peligrosamente altas de una energía contraria podría ser anulada”. Miranda abrió mucho los ojos, sorprendida, como si no pudiera creerlo, fue ahí cuando Fausto reconoció que, como mujer, podría ser cualquier ama de casa ventormentina, pero como hechicera, nadie podía decir que Miranda Murray no superara por mucho las expectativas. — Entonces, podríamos usar el mismo principio para curarte, Fausto –hizo una pausa, y a continuación se incorporó, tomando quizá el aura que usara para con sus estudiantes- si utilizamos los cristales canalizadores e imitamos el tramado de la cadena, podríamos infundir el suficiente poder para romperlas. Fausto meditó un momento la respuesta. — Sí, sí, sin embargo, necesitaríamos toda la energía posible –el Conde levantó la mirada verde hacia Miranda, y ella notó que aquellos iris verdes casi parecían querer salir- Toda. Miranda, que ahora dudaba, quedó otro momento pensativa. — Quizá si usamos patrones externos… Fausto, es muy peligroso. — Y ni siquiera así podríamos estar seguros, necesitamos algo más. El Conde barajaba sus opciones, revisando cada centímetro de la habitación, no distaba mucho de una habitación normal, una cama decente, el escritorio que los hechiceros usaban como mesa de trabajo y los cajones, en los cuales Fausto había guardado sus pertenencias, incluso aquellos pergaminos que podría usar en el futuro y no quería que ojos curiosos le vieran. Se miró las manos, un tanto frustrado, una vocecilla en su cabeza le decía que la energía que podrían reunir de la manera propuesta sería más que suficiente, pero otra voz, más grave, la que siempre tenía las ideas más extremistas y, a menudo, las que solían funcionar, le instaba a reunir todavía más energía. Por fin, pasó la vista a los cristales canalizadores, estaban en una bolsa, por lo que la tomó y extrajo todos; eran seis, sin embargo, tres eran demasiado pequeños. Sin reparar en el gesto del Conde, Miranda hablaba para sí. — Me tomará un par de días describir los trazos, además, hay no sabemos si tu cuerpo, en ese estado, podría soportar una cantidad así de energía. Fausto la escuchaba ausente, hasta que levantó la mano, en la cual estaban los cristales pequeños. — Eran los únicos que tenían –la mujer parecía escudarse con una mueca- hice todo lo que pude, Fausto. — Cárgalos. Ordenó el Conde. Miranda, por su parte, se quedó observándolo durante un momento, que casi se extendió demasiado. — ¿De qué hablas? — Si los cristales están dentro de mi cuerpo, entonces podrían tener más efecto y actuar como repetidores. Esta vez Miranda parecía estar en shock, completamente anonadada ante la sugerencia de su viejo compañero. — ¿Fausto de qué estás hablando? — Es la única manera, Miranda –Dirigió la mirada a ella, y de una manera muy inteligente, fingió estar desesperado- ¿No lo entiendes? Diez, ¡Diez malditos años he tenido estas ataduras! ¡Preferiría arriesgarme y morir antes que vivir otro año más con esto! Como el Conde esperaba, ahora Miranda lucía consternada, quizá al borde de las lágrimas al ver la fingida desesperación de su antiguo amante. — ¿Estás seguro, Fausto? Con un muy ortopédico movimiento, el Conde se arrodilló frente a ella, tomando sus manos y hundiendo el rostro en su abdomen, y muerto de humillación por dentro. — Te lo ruego, Miranda, te lo imploro. La mujer acariciaba la cabeza de Fausto, mordiéndose el labio mientras pensaba si aceptar o no. — Lo haré por ti, y sólo por ti, Fausto, porque espero de corazón y rezo para que vuelvas a ser el grandioso hechicero que fuiste en su día. El Conde volvió a su asiento y observó impaciente cómo la mujer cargaba los cristales, y no se inmutó ni un poco cuando hacía los pequeños cortes para introducirlos en su cuerpo, por supuesto que volvería a ser un gran hechicero, pero esta vez, no usaría caminos tan ortodoxos. … Tres días habrían pasado desde aquel momento, en los que Miranda habría dado todo para describir los patrones arcanos que usarían en Fausto, tanto en su cuerpo como en el suelo, y para la tarde en la que el Conde se decidió en acudir a Villadorada para beber una buena copa de vino, el “ritual” que montarían estaba en completado en un 80%. — ¿Quieres venir? Preguntó Fausto, quien veía cómo la mujer lo daba todo por él, aunque la invitación fue más una formalidad. — Ya iremos después –ella le sonrió, cansada- lo importante es terminar esto cuanto antes. Luego de eso, el Conde habría partido hacia Villadorada, aunque apoyado de su bastón, pues tenía que hacer acopio de todas sus fuerzas para mantener la energía arcana en su sitio, evitando que las cadenas viles la consumieran. Aquel día era particularmente doloroso, tanto que estuvo a punto de volver y beber toda una botella de la pócima, pero casi había llegado a la villa, por lo que decidió continuar. Nada más entró a la posada, divisó al joven Prichard, por el cual había desarrollado una suerte de estima, ya que el pobre había accedido a ayudarle sin preguntar demasiado, cosa que al Conde le venía de perlas. — Buenas noches, Fausto. Saludó Prichard dejando a un lado su lectura. — Katz… Saludó, aunque para su sorpresa, casi se le fue el aire en esa mísera palabra. El suspicaz aprendiz notó esto, por lo cual dobló la página y cerró por fin su libro. — ¿Ocurre algo? — Parece que la medicina ya no suerte efecto. Mintió el Conde, el cual tomó rápidamente la copa que le acababan de servir, esperando que el vino se llevara un poco de su agonía. — ¿Y su compañera? ¿Ha podido reunirse con ella? Preguntaba el joven, quien parecía honesto en su preocupación. — Ya está preparando los encantamientos –hizo una pausa al sentir un latigazo de dolor, que afloró en él algo que lo hizo decir la verdad- pero ahora dudo de si me queda tiempo a mí. El mago negó para sí, y lanzó una mirada al Conde repleta de determinación. — No se puede rendir ahora, vamos… —Eso espero... -Bebe del trago de la copa de vino- ¿Cómo fue tu... asunto personal? — Está solucionado, ahora estoy centrado en mí y en mis proyectos –hizo una pausa, esbozando una sonrisa juvenil- estudiando y pienso abrir un negocio cuando me sea posible. — Todo un emprendedor. El Conde trató de tomar nuevamente la copa de la barra, sin embargo, sintió una descarga de dolor proveniente de su pecho tal que tuvo un espasmo en la muñeca, lo cual envió a la copa irremediablemente al suelo, donde estalló dejando una gran mancha en el suelo, a sus espaldas, Zafiro se acercaba a la barra, mientras el Conde se desplomaba. — ¿Qué sucede? Preguntó esta, en su desconcierto, mientras el joven mago se lanzaba para evitar que el anciano tocara el suelo. — Vamos, Fausto, aguante. El Conde sintió cómo era salvado de la caída, sin embargo había caído en un estado de sopor, la cabeza le retumbaba y las pocas fuerzas que tenía las usaba para mantener la energía en los cristales, pues sentía cómo las cadenas se abalanzaban sobre ellos, tratando de drenarlos, la elfa se llevó la mano al pecho, apartándose unos pasos, pero sin duda, había detectado aquellas energías. — No le deje ganar Fausto, luche con un poco más de fuerza, joder. Murmuraba Prichard. — L-llévame con Miranda… a la posada. — Katz... Le instaba la elfa. — ¡La capa, Zafiro! Pidió Katz, señalándola con la mirada. Fausto sentía las marcas movilizarse, decididas a drenar todo rastro de energía en su cuerpo, las sentía quemar, incluso Katz se percató de ello. — Está enfermo, necesita ayuda… ayuda que sólo un mago le puede dar –dijo Katz mientras se preparaba para partir. Luz, está ardiendo. — Si, puedo notar ese desequilibrio que posee... Y por efectos antinaturales. — Más vale que haya traído su caballo. La pareja logró llevar al anciano hasta Azrael, el corcel negro del Conde que descansaba en los establos, haciendo acopio de sus fuerzas, Katz logró subirlo a él. — Yo no dispongo de una bestia para andar, será mejor que se encargue de esto –comentó Zafiro, quien observaba alternativamente a ambos hombres- Debe comunicar esto a la Academia, Katz… dado que este tipo de situaciones no es común. El joven se montó también en el caballo, dispuesto a cabalgar el camino hacia Ventormenta y no dejar morir al anciano, quien murmuraba el nombre de Miranda y otro par de palabras en Orco. — Lo haré Zafiro, pero lo primero es que pase de esta noche, sé que hay alguien en la ciudad con la capacidad de tratarle. — Esto no es una enfermedad –volvió a sentenciar la pelirroja- adelante. Katz espoleó a Azrael, y pese a que el animal no reconocía al jinete, espoleó rápido como lo solía hacer, a lo largo del camino, Prichard vislumbraba las marcas brillar, incluso a través de la tela blanca de los guantes. — Algo me dice que va a ser una noche larga… Dijo para sí, y espoleó lo que quedaba de camino hasta el Barrio de los Magos. El Barrio de los Magos estaba tan pacífico a aquellas horas de la noche como siempre solía estarlo, pues no tenía el jolgorio de cientos de estudiantes que partían diariamente hacia la Academia, la mayoría de los locales estaban cerrados y ningún alma se paseaba a esas horas por los hermosos jardines del lugar. El joven dirigió la montura al establo, y sin reparar en si había o no un caballerizo, tomó al anciano en brazos y entró corriendo a la posada, donde preguntó específicamente por la habitación de la señorita Murray, hacia la cual corrió apenas el posadero le indicó dónde estaba. — Miranda Murray, soy Katz Prichard y vengo con Fausto, abra es urgente. Exclamó el joven, casi como un grito, luego de golpear repetidas veces la puerta. La pelirroja abrió la puerta luego de un rato, se le notaba visiblemente cansada, pero nada más ver a su compañero al borde de la muerte, rápidamente se incorporó, abriendo la puerta y con la preocupación casi tangible en su rostro. — ¡Luz! ¿Qué ha pasado? — Se ha desmoronado en la posada de Villadorada, he venido tan rápido como el pobre caballo de Fausto nos ha permitido. — Luz... déjale en la cama, y quítale la camisa y los guantes. Luego de dar las instrucciones, Miranda se acercó al escritorio en el que ambos solían trabajar, para tomar los tres cristales que habían sobrado, llevándoselos rápidamente a Katz, quien terminaba de desvestir al Conde, ambos contemplaron con horror las marcas, las cuales casi parecían moverse y tener vida propia, tan espantosa era la visión que el joven mago se apartó unos pasos, dirigiendo la vista a la mujer. — Dígame que tiene una idea de cómo parar esto. — Estuvimos estudiando esos malditos pergaminos durante días, hasta que dimos con la respuesta –Miranda miraba visiblemente triste a su antiguo amante, el cual se retorcía de dolor- sin embargo, esto nos ha tomado por sorpresa, ya que el patrón no está del todo terminado, por lo que si llegáramos a cometer el más pequeño de los errores… — No nos queda otra, hagamos lo que podamos...o quedémonos mirando. –El joven soltó un suspiro, pero rápidamente se incorporó, con la frente en alto- Dígame que necesita, no le fallaré. Miranda tomó un poco de esa determinación, por lo cual, esbozando una sonrisa, le tendió los cristales. — Toma esto, infunde un poco de energía y dibuja una marca paralela a los patrones del pecho… y tranquilo, no son contagiosas. — Dudo que se me pueda contagiar algo más a estas alturas. Katz seguiría las instrucciones, mientras Miranda encantaba una alfombra para que volara, revelando que en el suelo estaba plasmado un complejo patrón que brillaba en celeste, sin embargo, cuando Katz se disponía a dibujar el patrón sobre el cuerpo del Conde, las marcas aledañas al cristal brillarían y consumirían la magia en él, rompiéndose en el acto y dando una pequeña descarga dolorosa — Mierda. — Con más fuerza, chico. Le animaba Miranda, quien terminaba de describir los últimos patrones en el suelo. — Sí, sí, lo siento. Se excusó él, intentando repetir el proceso, aunque con el mismo resultado. — ¡Venga, no voy a ser yo el que le falle ahora, Conde! Apenas terminar su oración, Katz infundiría más energía en el cristal, llegando al punto de que este casi reventaría, y esta vez lograría exitosamente trazar el patrón en el cuerpo demacrado de Fausto. — Ahora ven, a mi lado. Ordenó Miranda, hizo un leve movimiento con las manos y la alfombra voló hacia la cama, metiéndose de bajo de Fausto y levantándolo, de manera que pudo llevar el cuerpo hasta el suelo, para dejarlo sobre el patrón. — Usted dígame que hacer, Miranda. — Esto necesita demasiada energía, trataré de hacerlo yo sola, pero es probable que necesite de tu ayuda, ¿entendido? El joven mago se limitó a asentir. La hechicera comenzó a murmurar una serie de conjuros y encantamientos, tal era la energía que estaba reuniendo que incluso Katz se sorprendió, esta fluía a través de los ojos de la mujer, y en cada palma había aparecido un círculo morado, con los mismos patrones que había grabado en el suelo, de un segundo a otro, dicha energía fue a impactar con el cuerpo del Conde, ahí donde Katz había dibujado las pequeñas marcas, sin embargo, el primer intento no había tenido éxito. Miranda volvió a concentrar una cantidad exorbitante de energía, pero nuevamente, no fue suficiente como para romper las cadenas de Fausto. — Es hora de ver cómo les educan en Ventormenta... ¿has encantado algo antes, chico? — No, pero si hace falta puedo aprender rápido. Miranda sonrió con ironía ante la negativa de Katz, murando una grosería para sí. — Entonces ven, párate tras de mí, y trata de liberar energía, sólo eso. — En seguida. Apenas Katz tocó el cuerpo de Miranda, de las manos de ella salió un torrente directo al cuerpo de Fausto, y el patrón que éste había marcado alrededor del tórax se iluminó en un poderoso azul celeste, que por momentos opacó la luz de las velas, — Así... lo estamos haciendo bien, chico. Murmuró la mujer, que por poco se quedaba encandilada. Sin embargo, el sortilegio no era una situación nada agradable, y eso lo podían ver ambos, pues el cuerpo del Conde se movía estrepitosamente, soltaba gritos y alaridos, y parecía emanar humo ahí donde la arcana estaba surtiendo efecto. — ¡Cede! –Gritó Miranda, en un momento de debilidad- estamos cerca de terminar. Ambos seguirían canalizando hacia energía hacia el cuerpo del anciano, y estaría resultando efecto, el resplandor celeste en su cuerpo iba ganando terreno, pues seguía el patrón de Katz como una llama seguiría un camino descrito con pólvora, cuando estaban cerca de terminar, sin embargo, fue Miranda la que soltó un alarido, el resplandor azul cesó y la mujer se hacía un ovillo, con las manos visiblemente quemadas. — ¡Miranda! — ¡Estaré bien! tú termina el ritual. Katz la miraba, pero sus nervios eran tales que se limitó a asentir, dispuesto a terminar la maldición de una vez por todas. —Tócalo, como si se hubiera ahogado, y dale la descarga... Murmuró la mujer, aunque sin estar muy segura. Prichard se acercó, con sus dudas también, pero terminó por obedecer, posó ambas manos a la altura del esternón del Conde, donde pudo sentir uno de los cristales que le habían implantado, canalizando la energía a través de él en una última y poderosa descarga. Las marcas refulgieron y danzaron, esta vez sobre la piel de Fausto, quien había abierto los ojos, hubo una pequeña explosión, y de su pecho se elevó una nube verde con olor a azufre, y sin que alguien pudiera explicar por qué, se escucharon alaridos sobrenaturales, Miranda cayó al suelo, cubriéndose el rostro con las manos quemadas, mientras que Katz retrocedía también, hasta tropezar con una silla y terminar por caer al suelo. Sin embargo esta vez fue el Conde quien se levantó, durante un segundo, seguro por la descarga adrenérgica, sentía inmolarse y la cabeza le retumbaba, tenía la visión doble, literalmente doble, pues por una parte veía la habitación, el resplandor azul y la nube verde, mientras que por otra veía una cueva iluminada por antorchas, y la boca de ella, a través de la cual se veía una ventisca, vio un par de manos verdes y escuchó un alarido de dolor que bien podría haber causado una avalancha; vio a Gorath, escondido en lo que no sería otro lugar que Alterac. — Soy… libre. Murmuró el Conde, antes de caer desplomado, primero de rodillas, y luego completamente al suelo. _____________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
  5. Senkarudai

    Saludos, mortales

    ¿Piratas? ¿Con todo y Contrabando? Necesitarás un inversionista Bienvenido
  6. Senkarudai

    Emojis en la Web

  7. Senkarudai

    Despedida

    Ustéh me ayudó a pulir el perfil de Ivano y terminó por aprobarlo, muchas gracias. Pese a que no llegué a convivir, espero que todo te vaya bien. Hasta más ver, como dice cierto gilneano. :^]
  8. Senkarudai

    [Web-Comic] Gabo&Lore.jpg

    Me han sacado todos una carcajada
  9. Senkarudai

    Holi

    Buenas, buenas
  10. Senkarudai

    Buenas tardes

    Me gustaría saber más sobre la afiliación, puesto que quiero rolear un guerrero que entra al ejército de la Alianza y tal, aunque si está activo el Frente de Liberación, me gustaría ahí (ya tengo la historia escrita, sólo que aún no la mando).
  11. Senkarudai

    Buenas tardes

    Bueno, ahí van: -Sé que la versión jugable es Legion, pero, ¿en qué expansión está el rol? ¿y en qué etapa de esa expansión? -Si los Huargen empiezan en Darnassus, pero quiero centrarme en el rol de Ventormenta (servir en el ejercito y toda la pesca), ¿debo hacer una sucesión de eventos hasta llegar ahí? -¿Cómo andamos de población Alianza? -Vivo en América, y por lo que he visto, muchos son de España, ¿hay problemas con el roleo continental?
  12. Senkarudai

    Buenas tardes

    Espero poder toparme con todos ustedes in-game :^]
  13. Senkarudai

    Buenas tardes

    Muchísimas gracias por la bienvenida, pero mi corazón de Lobo está siempre con Gilneas y con la Alianza. Tengo un par de preguntas, no sé si pudieras contestarme por aquí, o por mensaje directo.
  14. Senkarudai

    Buenas tardes

    Hola, quizá algunos me recuerden, espero que no (larga historia). Bueno, vengo en mi tercer intento por jugar a este servidor, ya que siempre he sido un fiel seguidor del lore y tal, además de que creo que esta es una de las mejoras maneras de disfrutar la experiencia World of Warcraft. En fin, hola de nuevo(?
  15. ¿Qué se sabe sobre las Viejas Costumbres gilneanas? (formación, cultura, matrimonio, todo eso)

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Somos una Comunidad dedicada exclusivamente al Rol en World of Warcraft. Proporcionamos un punto de encuentro para compartir nuestra afición por el Lore de Warcraft.

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