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  1. El diario de la Alta General Abbendis La voz susurró, "Ven a mí". Desde el principio sabía que era la Luz Sagrada que me hablaba en sueños. ¡Por fin! Tras tantos años de oraciones y buenas acciones, llega la limpieza de la plaga de no-muertos de la faz de Azeroth. Tras todos los errores y las resurrecciones. ¡Por fin! Ha vuelto a ocurrir. "Ven a mí...", ordenó la Luz. Me levanté con escalofríos a pesar de que no hacía frío en mis aposentos. ¡Voy a redoblar mis esfuerzos! Mañana le diré al sumo abad que quiero más oraciones. ¡Debo tomar todas las medidas posibles! La Luz Sagrada ha tomado nota de nuestra buena labor. ¡Puedo sentirlo! ¡Esta vez no estaba soñando! Era muy real, durante más de un minuto, en mitad del día cálido y soleado, me salía un aliento de vaho y frío. Uno de los sacerdotes se dio cuenta y se arrodilló para rezar. Sin embargo, nadie más oyó la voz. Al menos, este testigo demuestra que no me estoy volviendo loca. Quizás podría pedirle a Landgren que rece por ello. Mañana haré que Jordan y Calle tengan en cuenta hasta el mínimo detalle a la hora de reclutar. Tenemos un montón de infieles que solo desean acabar con los no-muertos. ¡Eso no basta! Tanto el comandante como el obispo se mostraron receptivos, pero tampoco les quedaba otra opción. El Obispo Calle en particular parecía muy entusiasmado. Habló de una nueva cruzada y juró que descubriría a los débiles de fe que se ocultaban entre nuestras filas. Le dije que se lo tomase con calma. La idea no es destrozar la cruzada, sino formar un cuadro de élite con los más leales para llevar a cabo la voluntad de la Luz en Rasganorte. Temo que su amistad con LeCraft lo está corrompiendo poco a poco. Aunque ambos tienen sus ideas. Dejaré aquí a la mayor parte de la Cruzada para que continúe realizando operaciones contra los no-muertos en nuestro patio trasero. Me imagino que cuando acabemos lo que hemos empezado, la mayoría volverán a sus hogares para vivir en paz. Eso suena bien. Siempre hemos sido la sal de la tierra, alzándonos para recuperar nuestros hogares de manos de la corrupción de la Plaga, para devolverle a Lordaeron su antigua gloria. Para volver a una época anterior a la Plaga, anterior a Arthas y al regicidio... anterior al Rey Exánime. Entre los hombres corre el rumor de que pronto llegará el día en que todo cambiará para la Cruzada Escarlata. El obispo Calle le ha puesto un nombre: lo llama el Alba Carmesí. Reflexionaré acerca de esto, aunque en mis huesos puedo sentir su verdad. Rezo para que nos traiga más alegrías que penas. La Luz ha vuelto a hablar con gran urgencia. Salí del sueño con una sensación de impaciencia. No defraudaré. No debe haber más retrasos. ¡Debemos ponernos en marcha! Qué gran coincidencia (tuve que controlarme para no mostrar signos de alivio): esta tarde el capitán Shely nos procuró un buen número de barcos para el viaje. O quizás no fuera una coincidencia... La Luz Sagrada expresa su voluntad de maneras que no somos capaces de comprender. Tomaré la Locura del Pecador como bandera. Creo que su nombre es más que adecuado. Ahora sé por qué la Luz me ha instado a ponerme en camino. A altas horas de la noche apareció en el aire sobre nosotros una necrópolis de la Plaga ¡y de ella empezaron a manar los esbirros del infierno! Una nueva raza de caballeros de la Muerte lidera el asalto. El número de muertos ya es catastrófico. Con una Plaga capaz de atacarnos a su voluntad desde arriba y en cualquier lugar parece imposible encontrar un modo apropiado de defensa. Me temo que nuestros planes de expedición a Rasganorte han terminado incluso antes de empezar. Me han informado de que Vega del Amparo y sus aledaños ya han comenzado a reunir a la multitud. El propio Alto comandante Galvar Purasangre pretende liderarlos para salvarnos. Sus esfuerzos serán en vano. Tengo que asegurarme de que mis mejores mensajeros atraviesen las filas enemigas y le avisen de que no lo haga. Vega del Amparo debe prepararse para atrincherarse y reunir al resto de la Cruzada. Con algo de suerte, llegarán allí antes de que anochezca. No hemos tenido noticias de ninguno de mis mensajeros esta mañana. Está claro que ninguno consiguió llegar a Vega del Amparo. Las Tierras de la Peste están perdidas. Purasangre llegará con su ejército y los aniquilarán allí mismo. Esta tarde he tenido una visión de la Luz. Vi que destruían todo lo que hemos construido aquí. El mensaje era claro: me decía que me llevara a los supervivientes más fieles y abandonase a la Cruzada a su suerte. Más tarde, Landgren me dijo que él había tenido la misma visión. No llego a comprender la razón por la que la Luz nos habrá hecho emprender una acción tan deshonrosa, pero no tengo el derecho de preguntar... Estoy aquí para obedecer y obedeceré. Observé, temblando, Nuevo Avalon, sospecho que por última vez. Nuestro destino está en Rasganorte. Por alguna razón me invaden malos presentimientos. La misión frente a mí debiera liberarme de estas preocupaciones. Las borraré de mi mente. Puede que, si hay suerte, el alto comandante Purasangre, de algún modo, soporte y prepare a los supervivientes. ¡Yo soy cobarde, un perro que huye con el rabo entre las piernas! Me dicen que el viaje va a durar dos meses. Los otros barcos no pueden alcanzar la velocidad de la Locura. Llevan a bordo la mayoría de nuestras fuerzas y equipamiento y no son mucho más que simples cargueros a vela, pero llegarán a su destino. No es que me apetezca mucho el viaje, pero por la Luz aguantaré los mareos. Solo debo evitar que el resto se dé cuenta. Llevo tiempo sin escribir. Lo único que puedo hacer es ponerme en pie e intentar no vomitar. Los hombres empiezan a preguntarse por qué estoy encerrada en mis habitaciones la mayor parte del tiempo. No sería bueno para la moral que me vieran así. Ya no debe de quedar mucho. Rezo para que así sea. Ya llevamos seis semanas y cada día parece que el tiempo empeora. Solo puedo esperar que en Rasganorte no haga tan mal tiempo. No estoy hecha para el frío. La Luz Sagrada lleva en silencio mucho tiempo. ¡Nos atacaron de repente! ¡Unos gigantes en un enorme barco vikingo salieron de la bruma como si fueran fantasmas! Eran más silenciosos que un muerto. Perdí un barco y todos los hombres que se encontraban en él. Luchamos con gran valor y habilidad, si consideramos el hecho de que recibimos el entrenamiento más básico en combate naval. Después, los gritos de nuestros hombres capturados por los gigantes retumbaron por el agua. Después de un rato volvió el silencio. El obispo Calle condujo las oraciones de los hombres. Esta mañana me desperté haciendo cambios a mis mapas. La Luz guiaba mi mano, mostrándome el lugar exacto al que debemos ir. ¡Estamos cerca! ¡Recalada! Al llegar con mi bote de remos a la playa, coloqué nuestro estandarte y la Luz Sagrada me invadió, hablando desde mi interior. Hoy es el Alba Carmesí... el gran día que tanto hemos esperado. Este es el lugar para Nueva Vega del Amparo. Ya no somos la Cruzada Escarlata, ¡ahora somos El Embate Escarlata! ¡Seremos un embate sobre Rasganorte! La enfermedad de la Plaga amenaza con rebosar en la cima del mundo para ahogarnos a todos. ¡Ha llegado el momento de llevar la lucha hasta la puerta del mismísimo Rey Exánime! Ha pasado casi un mes y la construcción avanza a pasos agigantados. He estado demasiado ocupada para escribir. Mis exploradores me dicen que estas tierras están llenas de dragones y otras extrañas bestias. Viviremos aislados hasta que estemos preparados. En mitad del oficio de hoy el sumo abad anunció que pronto recibiríamos una visita, una que la Luz nos enviaba para liderarnos a la victoria. No sé qué pensar. ¿Por qué no me lo dijo la Luz? ¿Acaso no he servido con lealtad? ¿Ahora un extraño me va a reemplazar? ¡Anoche el almirante Barean Viento Oeste se presentó ante mi puerta! Todos creían que había muerto en estas costas hace años. No parecía suficientemente mayor y, a pesar de ello, supe que era él. Afirmó que era el único superviviente de su flota y que sobrevivió por gracia divina de la Luz. Nos quedamos hablando hasta el alba. Me aseguró que no tenía ninguna intención de quedarse con mi puesto, pero que la Luz le había ordenado que viajara por el Cementerio de Dragones para servirme de consejero y comandante, solo en título. Afirmó que ocurriría un cambio importante en Rasganorte. La Alianza y la Horda iban a acudir en masa en respuesta a una enorme plaga que el Rey Exánime estaba a punto de lanzar sobre ellos. Los hombres tienen en alta estima al gran Almirante, especialmente el Sumo abad Landgren y el obispo Calle. Al parecer, la Luz Sagrada le susurró una nueva bendición al almirante mientras dormía, y este se la comunicó a Landgren. Algunos de los hombres se han convertido al sacerdocio y ahora reciben el nombre de "sacerdotes cuervo". El único que parece no estar impresionado es Jordan. Supongo que es lógico. Probablemente sienta que su puesto esté en peligro si el mío también lo está. Hay algo que no va bien. No pondría la mano en el fuego, pero sé que no puedo fiarme completamente del almirante. En realidad no ha hecho nada malo, ¡al contrario! Sin embargo, tengo que fiarme de mis instintos. Rezaré para comprender. La Luz nos trajo al almirante para que nos guiara hacia la victoria y no soy quién para poner en duda sus decisiones. Seguiré obedeciendo. Tengo fe. Han pasado otros dos meses. Hemos hecho grandes avances en la construcción de Nueva Vega del Amparo. El muro y los barracones casi están terminados. Los hombres de Kaleiki trabajan de manera milagrosa. No he sentido la inspiración necesaria para escribir. He estado evitando plasmar aquí mis pensamientos por alguna razón. La Luz no me ha visitado últimamente, aunque el almirante me asegura que no hay nada de lo que preocuparse. Mis hombres me informan de que un pequeño grupo de Renegados ha establecido un campamento a lo largo de la ladera al norte. Parece que al otro lado de la colina la Alianza ha comenzado a construir una base mucho mayor. El almirante dice que deberíamos dejarlos tranquilos. Hay otras fuerzas de la Horda reunidas al oeste que vendrían en su ayuda en caso de que atacáramos. No me da buena espina, pero creo que su razonamiento es lógico. La primera fase de construcción está terminada. El almirante Viento Oeste ha dado la orden a algunos de mis hombres para que establezcan un punto de apoyo más al norte. No dio detalles, alegando que alguien lo "guiaba" a hacerlo. Esta tarde pillamos a cuatro espías de la ciudad de los Renegados, Rencor Venenoso. Voy a hacer que LeCraft los torture para sacarles información. Si solo cogimos a cuatro, ¿cuántos más se habrán infiltrado entre nosotros? ¿Por qué tengo la sensación de que las cosas empiezan a aclararse?

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