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  1. Pues nada chicos hoy he descubierto el camino al futuro, se llama Aberoth, porque todos sabemos que Azeroth ya está muy gastado y todo eso... y en Aberoth podremos descubrir un nuevo mundo lleno de píxeles donde rolear a nuestros personajes. Cabe destacar que las ventajas son multiples, pues es miltijugador, es gratuito y encima puede funcionar en cualquier tostadora de hace 30 años atrás: Aqui teneis un video super guay que os muestra el camino al futuro, con los graficos mas novedosos , no olvideis poner el video en calidad HD para apreciar la calidad de estos magnificos pixeles: Estoy deseando hacerme a Lyriah ahi, dios! xDDDDDDDDDDDDDD
  2. Retratos de Azeroth: Arthas Matad a los Orcos, ¡Matadlos a todos! - Arthas a sus hombres, cerca del campamento orco - Primeros años La infancia de Arthas viene marcada por su condición social. Como único hijo del rey Terenas Menethil II, el pequeño Arthas era, además de un miembro de la realeza, el heredero al trono de Lordaeron, la nación humana más poderosa al norte del puente Thandol. Como futuro rey, debía aprender a luchar, algo para lo que demostró no tener nada de talento. No obstante, tuvo la suerte de que Muradin Barbabronce se ofreció voluntariamente a instruirlo, después de observar al pequeño príncipe hacer el ridículo con la espada. De esta manera, aprendió las técnicas de lucha de los enanos, algo que le servirían más adelante. De muy pequeño conoció a otros dos niños nobles que ejercieron de alguna manera influencia sobre él. Viniendo como un exiliado, llegó a Lordaeron el príncipe Varian, de la recién destruida Ventormenta. Varian era unos años más grande que Arthas, y, por el contrario, sí tenía talento para la lucha. Eso no fue impedimento para que ambos fueran amigos. Arthas sentía lástima por Varian, porque había perdido a su padre y su reino; mucha más que la que le daban los pobres refugiados de Ventormenta, que también lo habían perdido todo. Varian no vino solo: la Horda orca siguió a los supervivientes hasta las fronteras de Lordaeron y empezó la Segunda Guerra. Desde ese momento, Terenas mantuvo mucha más vigilancia sobre su hijo y heredero. El otro era una niña, la hija del Almirante Valiente: Jaina. Ya desde entonces ambos tenían algo más que una amistad, pero todavía eran muy pequeños. La pequeña Jaina iba a convertirse en una maga de Dalaran. Allí, ni Arthas ni su padre tenían autoridad alguna, no porque fuera un reino independiente, sino porque el título de rey no tenía ningún valor para los magos de esa ciudad. Así que una vez que Jaina penetrara sus muros, se separarían. Arthas le prometió muchas cosas a Jaina y consiguió mantener relaciones con ella. Pero después prefirió que tomaran caminos separados, para qué cada uno pudiera centrarse en la tarea que tenía por delante. Así, aun cuando todo el reino sabía de la “curiosa” amistad de ambos y esperaba que ella fuera la futura reina con ilusión, Arthas prefirió apartarla temporalmente de su vida. Jaina no le guardo rencor. Por último, mencionar a la criatura que más huella dejó en el pequeño príncipe, y que configuró sus actos del futuro. Hablamos de Invincible, su amado caballo. Jinete y animal compartían un vínculo muy especial y estaban muy unidos. Su muerte traumatizó al pequeño Arthas. Primero, porque fue culpa suya, algo que sabía; segundo, porque tuvo que matarlo con sus propias manos para que dejara de sufrir. Desde ese día, Arthas juró que protegería a cualquier precio a su gente; que algo así no volviera a ocurrirle. La amenaza del Clan Rocanegra Terenas Menethil II prefirió que su hijo formara parte de la creciente Orden de la Mano de Planta antes de que se convirtiera en un simple guerrero como él. Muy amigo de Uther el Iluminado, líder de los paladines, le encargó su adiestramiento en las artes divinas. Así, Arthas se convierte en un paladín en potencia. Años después, se une a su maestro en la defensa del reino. En Lordaeron existía un grupo de orcos del Clan Roca Negra que había evitado ser capturado. En lugar de esconderse, cómo había hecho prudentemente Drek’thar o Grommash, el Clan Roca Negra se dedicó a atacar los asentamientos humanos y secuestrar a todos los supervivientes, independientemente de su edad. Arthas, siempre bajo las órdenes de su maestro Uther (a pesar de ser el Príncipe) fue encargado de defender la pequeña y desprotegida aldea de Stranbrand. Desgraciadamente, llegó demasiado tarde, algo que le trajo recuerdos de su caballo. Lo único que podía hacer ahora, e iba a hacer, era recuperar a todos los prisioneros que los orcos se habían llevado a su escondite. Uther ya le estaba esperando en su pequeño destacamento, cercano a la base de los orcos. Viendo que los orcos se negaban a negociar, Arthas se enfureció; su maestro le advirtió que la ira y la venganza son contrarias a la filosofía de los Paladines y que seguirlas puede conllevar grandes peligros para todos. Pero Arthas no podía olvidar y simplemente fingió obedecer. Volvió a estallar en cólera al presenciar cómo los orcos sacrificaban a los humanos capturados, fracasando nuevamente en su intento de protegerlos. No dejó a ningún orco con vida. El Iluminado ignoró los signos demoníacos que encontraron. Creyendo que una destrucción como la Segunda Guerra no iba a repetirse, dio el asunto por finalizado. La paz volvió a Lordaeron, por poco tiempo. El levantamiento de los muertos Una de las preocupaciones que aparecieron en la Corte de Terenas fue una extraña epidemia que asolaba a las tierras norteñas de Lordaeron. De todas formas, lo que más preocupaba al rey eran los orcos y las deudas. Terenas ignoró las advertencias del desconocido profeta que se coló en su sala del trono y que presagiaban un oscuro futuro para la nación. A pesar de todo, Terenas siempre fue un gran político. No prestar atención a las quejas de los nobles de la corte, con respecto al asunto de la epidemia, no era la decisión más prudente. Seguía sin ser su máxima preocupación, pero enviar a su hijo Arthas a lo que él consideraba algo secundario, daría a entender que la monarquía está realmente preocupada. A su vez, Antonidas envió a Jaina Valiente, temiendo que la naturaleza de la infección fuera mágica. Cómo siempre había predicado el sabio líder del Kirin Tor: <<la magia con magia se vence>>. Pasó poco tiempo hasta que ambos encontraran a los primeros muertos vivientes, atacando a los pocos supervivientes de una aldea, tan desconcertados cómo ellos por la aparición de los esqueletos. La misión se había vuelto mucho más importante y peligrosa, aunque estaban lejos de adivinar lo que en realidad estaba sucediendo. El hallazgo de un almacén de grano vacío, destruido y, de alguna manera, enfermo, alarmó a todos. Si la enfermedad llegaba a infectar el alimento básico de la nación, sería imposible calcular la gravedad de los daños. En las proximidades de Andorhal, hallaron al que parecía ser el causante de todo esto. Un nigromante, que declaró ser Kel’thuzad, antiguo mago del Kirin Tor y ex miembro del Consejo de los Seis de la ciudad. La hipótesis inicial fue pensar que él era el causante de todo y que su muerte pondría fin a toda esta locura. No obstante, el nigromante se escapó, camino a Andorhal. Nuevamente, eso eran terribles noticias: Andorhal era uno de los principales centros distribuidores de Lordaeron. Fácilmente esparciría la enfermedad por medio reino sin que se pudiera hacer nada para evitarlo. Los fracasos se siguieron acumulando. No sólo llegaron demasiado tarde y encontraron la ciudad destruida y vacía de mercancías, enviadas antes de su llegada a sus destinos, sino que Kel’thuzad volvió a escaparse. Arthas ardía por dentro, estaba fallando en proteger a su pueblo. La muerte del nigromante a estas alturas no cambiaría el problema, pero tampoco se le podía dejar vivir. Las últimas palabras de Kel’thuzad no tuvieron efecto en el príncipe, centrado en su tarea. Solamente la revelación del cerebro detrás toda esta destrucción y su localización se quedaron en su mente. En Stratholme encontraría al líder de los no-muertos. Se debía poner fin cuánto antes a su existencia y recuperar el control del reino. No podía permitir que otra ciudad fuera destruida. Poco a poco, la venganza se habría un lugar entre sus ideales de paladín y de heredero al trono. Estaba descendiendo en el camino oscuro sin que se diera cuenta.
  3. Retratos de Azeroth: Alleria y Turalyon Publicado en Retratos de Azeroth por Valathard , el Sábado 04/1/2014 - 17:00 El general Turalyon es un paladín bastante conocido entre los miembros de la alianza que sirvió durante la Segunda Guerra como lugarteniente de Anduin Lothar, el León de Azeroth. Durante el asalto a la Cumbre de Roca Negra, Lothar cayó en combate frente a Orgrim Martillo Maldito. Poco después, Turalyon recogió su espada; convirtiéndose así en el Comandante de las Fuerzas de la Alianza. Por otro lado, Alleria es la mayor de las hermanas Brisaveloz, quienes ayudaron a proteger su patria, Quel’Thalas y el reino humano de los orcos durante la Segunda Guerra. Cuando la Horda invadió Lordaeron, Anduin Lothar reclamó a la dinastía de los Caminantes del Sol su ayuda debido a una deuda que tenían con los Arathi. Turalyon fue uno de los 5 fundadores de la Mano de Plata y por tanto uno de los 5 primeros paladines humanos de Azeroth. Los otros 4 fueron Uther el Iluminado, Gavinrad el Terrible, Saidan Dathrohan y Tirion Vadín, siendo éste el más joven de ellos. Poco después de haberse fundado la orden, se le encomendó una misión: tenía que ayudar a Lord Anduin Lothar y a Khadgar en la defensa de las tierras de Lordaeron ante los numerosos ataques de los orcos, que estaban comenzando a masacrar a los humanos y a apropiarse de sus tierras. A Turalyon se le puso a cargo de la mitad de las fuerzas terrestres de la Alianza, aunque al principio estaba algo inseguro de su labor y dudaba que la hiciese bien, con el tiempo y la ayuda de Alleria Brisaveloz, fue ganando confianza en sí mismo. Ésta, fue enviada para ayudar a los humanos para cumplir una deuda que los Caminantes del Sol tenían sobre ellos y de Khadgar. Durante la Segunda Guerra se fue acercando más y más a la elfa que le había estado apoyando durante tanto tiempo y se enamoraron, y pasado un tiempo, nació su hijo Arator. Comienzo de la Segunda Guerra Combatieron junto a Lothar en los ataques de la Horda a Trabalomas. Forzaron a la Horda a retirarse y la siguieron al paso entre las montañas que llevaba al Pico Nidal, el hogar de los enanos Martillo Salvaje. Sin embargo, los orcos no buscaban destruirlo sino distraer a los humanos mientras la mayoría de su ejército marchaba hacia Quel’Thalas, el hogar de los elfos nobles. Desde el lugar en el que estaba la mayoría de las fuerzas orcas, podían escoger entre destruir la nación humana de Stromgarde o atacar Lunargenta. Anduin Lothar decidió enviar a Turalyon, Khadgar y Alleria hacia el norte, para impedir el ataque hacia Quel’Thalas. Turalyon y Alleria dirigieron sus fuerzas hacia allí, pero era demasiado tarde. La Horda había diezmado a las personas que vivían en Stratholme y la Mano de Tyr, uno de los bastiones de la Mano de Plata, y seguían avanzando hacia los elfos cada vez más y más deprisa, llegando a quemar una parte importante de sus bosques, sin embargo, tras una gran batalla entre humanos y orcos, estos últimos fueron destruidos y Lunargenta salvada. Alleria estaba destrozada mentalmente, pues había perdido a muchas de las personas que amaba a causa de los orcos y fue a pedir ayuda a sus compatriotas elfos para que no volviese a suceder nada así y que se uniesen a la Alianza. La muerte de Anduin Lothar artieron hacia la capital de su reino, los orcos la estaban atacando. Tuvieron la suerte de llegar justo a tiempo para impedir que fue destruida también por Martillo Maldito y sus tropas, pero poco después, se trasladaron hacia Forjaz y consiguieron de nuevo, que los orcos se retiraran de la batalla y los llevaron hacía uno de sus cuarteles, la Cumbre de Roca Negra. Allí se produjo una batalla entre ambas razas: orcos y humanos. Su mentor y comandante de la Alianza, Anduin Lothar, se enfrentaba al líder orco, Orgrim Martillo Maldito, aunque Lothar tenía mucha experiencia en los campos de batalla y era un veterano murió ante el orco. Turalyon se acercó tembloroso al cuerpo de su líder, llorando, vio como el orco reía y clamaba victoria. Pero tras superar el dolor, cogió la espada rota del León de Azeroth y reunió a sus hombres mientras gritaba: “Por sir Lothar” desmoralizando a los orcos. Ese noble acto había cambiado las tornas de la batalla y ahora eran los humanos los que estaban ganando. Turalyon se enfrentó en combate a Martillo Maldito y le venció, pero finalmente y tras mucho pensárselo le perdonó la vida a pesar de que hubiese matado a su amigo. La Horda retrocedió hasta su último bastión en Azeroth, el Portal Oscuro. La Alianza atacó con ferocidad a los orcos y éstos se vieron obligados a retirarse por él. Tras la huida de los orcos por el portal, Khadgar lo cerró. Expedición a Draenor Unos años más tarde de la Segunda Guerra, el rey Terenas Menethil II les convenció a ellos y a unos pocos más de que reabriesen el portal hacía Draenor y a Turalyon le ofreció ser el Alto General de la expedición, conocida esta como los Hijos de Lothar. Allí, supo que los orcos estaban intentando abrir varios portales más que les permitirían invadir otros mundos. Tras su llegada, sitió la Ciudadela del Fuego Infernal. Sin embargo, Ner’zhul había escapado. Tuvieron que dividirse en dos, Khadgar, Alleria y Turalyon fueron tras Alamuerte, que tenía en posesión la Calavera de Gul’dan, un artefacto necesario para cerrar los portales. Danath Aterratrols, los guardabosques de Alleria y los enanos de Kurdran Martillo Salvaje fueron tras Ner’zhul. Mientras estaban persiguiendo, conocieron una tribu formada por ogros y gronns, y les suplicaron ayuda en su búsqueda de Alamuerte. Tras una batalla contra el Vuelo Negro, recuperaron la Calavera y se reunieron con el resto de sus tropas frente al Templo Oscuro. A pesar de sus esfuerzos por encontrar a Ner’zhul no pudieron encontrarle debido a que abría y cerraba portales constantemente. La energía que se estaba produciendo cuando se creaba un portal nuevo empezaba a desgarrar Draenor, destruyendo el planeta poco a poco. Para evitar que la destrucción afectase a Azeroth también, los Hijos de Lothar cerraron el Portal Oscuro. Se vieron atrapados en el planeta por lo que decidieron escapar por los numerosos portales que había abierto el chamán orco. Tras unos años la mayoría de ellos lograron regresar, sin embargo Turalyon y Alleria siguen atrapados en otro lugar. Para honrar la heroicidad y las hazañas de esta pareja, se les construyó una estatua en el Valle de los Héroes de Ventormenta a cada uno, en la que rezan las siguientes cosas: General Turalyon Antiguo teniente de Lord Anduin Lothar. Caballero de la orden de la Mano de Plata. Alto general de la Expedición de la Alianza que marchó hacia Draenor, tierra de orcos. Presuntamente fallecido. Esarus thar no'Darador' - Servimos por la sangre y el honor. Viejo amigo, fuiste la mano derecha de la justicia y la virtud. Honraremos tu nombre en nuestras salas… por siempre. - Lord Uther el Iluminado, Caballero de la orden de la Mano de Plata Capitán forestal Alleria Brisaveloz Afamada Cazatroles de Quel'Thalas. Jefa de exploradores y agente de inteligencia para la Expedición de la Alianza que marchó hacia Draenor, tierra de orcos. Presuntamente fallecida. Querida hermana, tu corazón atravesó el viento cual hiriente flecha. Fuiste la más brillante de nuestra Orden, la más amada entre nosotros. - Sylvanas Brisaveloz - General forestal de Quel'Thalas Se sabe que siguen vivos en algún lugar y que algún día volveremos a verlos, por eso os quiero preguntar: ¿Dónde creéis que estarán? ¿Cuándo vuelvan qué nos contarán? ¿Qué implicación pensáis que tendrán en la historia de Azeroth? Fuente: WowChakra - Retratos de Azeroth: Alleria y Turalyon Otras referencias: http://www.mundowarcraft.com/foros/f40/conoce-el-lore-alleria-brisaveloz-764.html
  4. Antiguos dioses, Orden de Azeroth y Dragones Los Titanes comenzaron pasando de mundo a mundo dando forma y ordenando cada planeta que consideraran oportuno. A lo largo de su viaje sucedió un pequeño mundo, el cual sus habitantes lo nombrarían como Azeroth. Como los Titanes hicieron su camino a través del paisaje primordial, encontraron un número de seres hostiles, los elementales. Estos, que servían a una raza de seres conocidos como los antiguos Dioses, se comprometieron a expulsar a los Titanes y mantener inviolable su mundo de los toques metálicos de los invasores. El ejercito de los Antiguos Dioses estuvieron encabezados por los más poderosos de los tenientes elementales: Ragnaros, Therazane, Al`akir y Neptulon. Sus caóticas fuerzas hicieron estragos en toda la faz del mundo y se enfrentaron a los colosales Titanes. A pesar de que los elementales eran poderosos más allá de la comprensión mortal, sus fuerzas no pudieron detener a los poderosos Titanes y uno por uno los lideres elementales fueron derrotados, desterrados a un plano abisal donde se sostienen el uno con el otro para toda la eternidad. En este punto sus fuerzas sus fuerzas fueron dispersadas. Con los elementales desterrados, la naturaleza tranquila y el mundo asentado en una pacífica armonía los Titanes vieron que la amenaza fue contenida y se pusieron a trabajar. Lo primero que hicieron fue habilitar una serie de razas. Para ayudarles a trazar el insondable mundo cavernoso debajo de la tierra los Titanes crearon el enano como el ser mágico de la tierra, que viven de la piedra. Para ayudarles a levantar la tierra desde el mar los Titanes crearon el inmenso pero suave mar de gigantes. En el centro del continente, elaboraron un lago de energía centelleante al cual llamaron Pozo de la eternidad. Este iba a ser la fuente de la vida para el mundo, los árboles, los monstruos, y criaturas de todo tipo comenzaron a prosperar en el continente primordial. Como el crepúsculo cayó en el último día de sus labores, los Titanes llamaron al continente Kalimdor “Tierra de la Eterna Luz de Estrella”. Convencidos de que el pequeño mundo se había ordenado y que su trabajo se había hecho, los Titanes se disponían a abandonar Azeroth. Sin embargo, antes de que partieran, se encargó la especie más grande del mundo con la tarea de velar por Kalimdor a fin de cualquier amenaza para su perfecta tranquilidad. En esa era había muchos Dragones. Aman'Tul, el Alto Padre del Panteón, otorgó una parte de su energía cósmica a la enorme dragón de bronce, Nozdormu conocido como el atemporal Uno. Guardia del tiempo, de la suerte y del destino. Eonar, el Titán patrón de toda la vida, dio parte de su poder al rojo Leviatán, Alexstrasza que trabajará para salvaguardar todas las criaturas vivientes del mundo. Debido a su suprema sabiduría y compasión por toda la vida fue coronado como el Rey de los dragones y fue dado el dominio sobre su especie. Eonar también otorgo parte de su poder a la hermana menor de Alexstrasza, Ysera dragón verde con influencia en la naturaleza. Ysera cayó en un trance eterno, obligada a despertar el sueño de la Creación. Conocida como la soñadora, guardaba el significado de los sueños. Norgannon, maestro mago, que concederá al dragón azul Malygos, una parte de su gran poder. A partir de entonces Malygos sería conocido como la guardiana de la magia oculta y arcana. Khaz'Goroth, el falsificador del mundo, otorgó parte de su poder al negro Wyrm Neltharion al cual dio el dominio sobre la tierra y los profundos lugares del mundo. Él encarna la fuerza del mundo y sirve como Alexstrasza. Así facultados, los cinco dragones estarían en la defensa del mundo con la ausencia de los Titanes. Con los dragones dispuestos a salvaguardar su creación, los Titanes dejaron atrás Azeroth para siempre. Lamentablemente todos sabemos que solo es cuestión de tiempo antes de que las cosas empiecen a cambiar.
  5. Retratos de Azeroth: Akama, el Tábido Os traigo aquí un artículo, realizado por Blosc, uno de los redactores de WoWChakra, que nos hace un artículo explicativo sobre el personaje de Akama, el Tábido. Transformación en Tábido Cuando Draenor todavía no había sido mancillado por la Legión Ardiente, Akama era un Draenei más que vivía en el Karabor, el templo sagrado de su raza. Era el protector de Karabor a la vez que sacerdote y practicaba una vida tranquila. Pero esa tranquilidad se rompe con la llegada de los orcos con ansias de sangre draenei. Akama salvó a muchos draeneis durante el asedio, logrando evacuarlos del Templo. Dirigió a los supervivientes personalmente hasta Shattrath, dónde esperaba que estuvieran a salvo. Sin embargo, por el camino se impregnaron de energías viles y empezaron a mutar. Los que más energías absorbieron perdieron la cordura. Los que evitaron ese destino empezaron a rechazar a los mutados, por lo que tuvieron que vivir apartados del resto. Esto seguramente les salvó de morir cuándo la Horda destruyó la ciudad por completo. Pero su nueva condición afecto psicológicamente a la mayoría, incluido el propio Akama: este antiguo sacerdote de la Luz perdió toda esperanza. No fue hasta la el regreso de uno que se hacía llamar Nobundo, que las cosas empezaron a cambiar para Akama. Nobundo enseñó públicamente el poder de los elementos, que se habían puesto de su lado después de varios días de meditación. Esta demostración le devolvió la esperanza. Alianza con Illidan La casi destrucción total de Draenor y la partida de la mayor parte de la raza orca no pareció mejorar la situación de los Draeneis. Los orcos restantes nunca dejaron de perseguirlesy matarles nada más encontrarlos. Por ello, Akama y los suyos estuvieron siempre intentando sobrevivir. Pasados los años, Illidan entró en lo que quedaba de Draenor con intenciones de quedarse. Y dado que Magtheridon no iba a renunciar a su puesto por las buenas, la guerra empezó. El Traidor empezó a cerrar los portales dimensionales y no pasó mucho hasta que sus tropas hicieron contacto con un grupo de Draeneis entre los que se encontraba Akama. Viendo que tenían un enemigo común, Illidan les ofreció una alianza que les libraría para siempre de los orcos, pidiendo a cambio sólo lealtad. Akama aceptó y juntos, lograron cerrar todos los portales. Llegado el momento del asalto final, los tábidos resultaron extremadamente útiles para deshacerse de las defensas del Templo Oscuro. Magtheridon nunca tuvo una oportunidad. El Traidor traicionado Como se le prometió, los tábidos no tuvieron que volver a sufrir el acoso de los orcos viles que intentaban matarlos a todos. Además, consiguió volver al Karabor, ahora renombrado Templo Oscuro. Pero Akama no estaba feliz. Al contrario, acabó por darse cuenta que aliarse con Illidan quizá no había sido la mejor decisión. Con la ayuda de los extranjeros, el malvado señor de Terrallande Magtheridon había sido depuesto. Un nuevo señor se alzó ese día, y al final Akama reflexionó si con sus actos simplemente habían cambiado a uno por otro, sin resultados positivos. En verdad, Illidan mantenía a la fuerza a los tábidos, por lo que no eran realmente libres. Durante años, Akama planeó en secreto una manera de deshacerse de Illidan. Una vez casi fue descubierto cuando uno de los suyos fue expuesto, pero logró salvarse desviando la atención del elfo hacia Kael’thas. De todas formas, era consciente que ya se sospechaba algo y que sólo era cuestión de tiempo. La aparición de más extranjeros (con la apertura del Portal Oscuro) fue perfecto para él. Mediante los héroes de la Horda y la Alianza, Akama recuperó el control de los suyos y empezó su rebelión. Llegado el momento del combate final, acompaño a los valientes hasta el punto más alto del Templo, en dónde Illidan estaba esperando. Mientras los recién llegados se enfrentaban a Illidan, Akama se quedó atrás, impidiendo la llegada de refuerzos. Y, en el momento álgido de la pelea, el as en la manga del tábido apareció. Maiev Cantosombrío había sido puesta en libertad por Akama, cómo parte de su plan. Ella se abrió camino por su cuenta hasta la cima del Templo y allí dio fin a la vida del Traidor. Con esta traición a su señor, Akama libró a todo Terrellande de las garras de Illidan. Fuente: WowChakra - Retratos de Azeroth: Akama, el Tábido

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