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  1. -Sacro, de Lordaeron- Buenas a toda la comunidad de MundoWarcraft. Como algunos saben ya, hace un tiempo estoy haciendo algunas machinimas y quise iniciar este post para ir dándolas a conocer en mi pequeño canal, que decidí llamar "Sacro, de Lordaeron". Mi canal está empezando apenas, pero tengo intenciones de dedicarlo exclusivamente a machinimas de rol en Warcraft, basadasen las experiencias de mis personajes o los personajes de algunos amigos que intentaré honrar con mis machinimas... Cabe destacar que no soy un profesional en esto y algunos audios que he grabado con unos programas no se escuchan muy bien porque no tengo los equipos para grabarlos como se debe, pero intentaré ir puliendo los fallos a medida que vaya haciéndome más conocedor de todas las mañas de estos programas y los equipos que tengo en mi casa. Sin más, les muestro algunos de mis trabajos hasta ahora: Pablo Lionhammer: Teaser MundoWarcraft: Espero que sean de su agrado, iré publicando cosas nuevas a medida que vaya haciéndolas. ¡Saludos!
  2. El Azote de Lordaeron “La hoja no solo desgarra la carne, sino que carcome el alma. El que blanda la hoja, blandirá también una maldición” El misterioso Profeta, volando en forma de cuervo, llega a los cuarteles generales de la Alianza en la Ciudad Capital de Lordaeron, donde el Rey Terenas y los embajadores de la Alianza discuten acerca de los recientes levantamientos orcos y la aparición de una extraña plaga en las tierras del norte. Allí, advierte sobre el peligro de la inminente invasión demoníaca y urge a la Alianza de viajar hacia el oeste, a Kalimdor, pero Terenas y el Concejo de la Alianza desacuerdan con él. Desilusionado, el Profeta parte en busca de algún otro que escuche la advertencia para salvar a la humanidad. Varios días después, el Príncipe Arthas, hijo de Terenas y su heredero al trono de Lordaeron, llega cerca del sureño poblado de Strahnbrad, enviado para ayudar al legendario Uther el Portador de la Luz, su maestro, a prevenir el asalto de los Orcos del clan Blackrock sobre Strahnbrad. Luego de lidiar con los orcos en la villa, Arthas se entera de que estos han capturado algunos pobladores y los han ejecutado en una especie de ritual demoníaco. Treinta minutos después, en la base de Uther, Arthas descubre que los negociadores de Uther han sido asesinados por los orcos, por lo que Uther lo asigna para dirigir el ataque sobre el campamento enemigo, mientras Uther contiene los contraataques. En su camino hacia la base orca, Arthas se encuentra con una banda de enanos dirigida por Feranor Steeltoe, una cazador de Dragones Negros, quien se encuentra tras la pista de un Draco llamado Searinox que habita cerca del área. El corazón de la bestia posee un encanto mágico que puede beneficiar a su armamento. Arthas decide matar al dragón y robar su corazón, con el cual Feranor elabora un poderoso orbe de fuego que mágicamente coloca en el martillo del paladín. Esta vez, Arthas lanza sus fuerzas contra el campamento Blackrock. Conforme Arthas se aproxima a la base, el Blademaster del clan Blackrock ejecuta a sus rehenes con el propósito de conjurar a sus amos demonios. Las fuerzas de la Alianza rápidamente se deshacen de los orcos, pero Arthas y Uther se encuentran profundamente preocupados por la ceremonia. Deciden regresar a la Ciudad Capital. Dos semanas después, en los jardines de la Ciudadela Violeta de Dalaran, el gran Archimago Antonidas intercambia argumentos con el Profeta. Al igual que el rey Terenas, Antonidas rechaza las advertencias del Profeta, pues no cree la historia de este. Luego de que el Profeta desaparece en su forma de cuervo, Jaina Proudmoore aparece y se disculpa por espiar a su maestro. Antonidas asigna a Jaina investigar acerca de la fuente de la plaga de las tierras del norte de Lordaeron, y le dice que le ha conseguido un aliado especial. Tres días después, Arthas y sus hombres esperan en el cruzo de caminos de Alterac. Jaina aparece y lucha con un par de orcos mediante la invocación de un elemental de agua. Después de intercambiar saludos, ambos héroes acuerdan viajar hacia el norte a lo largo del Camino del Rey, buscando pistas del origen de la plaga. Llegan a la villa de Brill, donde son informados de la destrucción del puente que comunica con el otro lado del pueblo. Dando un rodeo por los vados del río, al norte, se enfrentan con algunos Murlocs de río y una banda de ladrones Bloodhills, y se dirigen hacia una fuente mística al oeste. Al acercarse a Brill, encuentran a algunos soldados luchando contra bandas de esqueletos vivientes. La villa entera ha enloquecido. Siguiendo hacia el sur, encuentran un granero infectado con la plaga, bajo el cual la tierra se ha ennegrecido y secado, como si estuviera muerta. Temiendo que el grano esté infectado, destruyen el granero y se adentran más en el pueblo, solamente para enfrentarse nuevamente con otros grupos de esqueletos. Ayudados por un par de sacerdotes Altos Elfos y un equipo mortero enano, se aproximan hasta el centro de Brill, donde se hallan con un extraño hechicero vestido de negro, ayudado por algunos acólitos, que se encuentran cerca de un almacén de granos infectado. Mientras el nigromante escapa, Arthas y Jaina se enfrentan a los voraces necrófagos, más guerreros esqueletos y una abominación. Vencidos y destruido el granero, Arthas y Jaina deciden seguir al hechicero hacia Andorhal y averiguar, de una vez por todas, el origen de la plaga. Al aproximarse a Andorhal, al día siguiente, las tropas de Alianza descubren un campamento de muertos vivientes en las afueras de la ciudad, por lo que montan asedio al mismo. Una vez dentro de Andorhal, Arthas se encuentra nuevamente con el nigromante, que no es otro que Kel’thuzad, quien advierte a los jóvenes acerca del Azote y del Señor del Terror, Mal’Ganis, comandante del mismo, cuyo propósito es erradicar a todos los seres vivos de Lordaeron. Mal’Ganis tiene su base en la ciudad de Stratholme, y ha retado a Arthas a buscarlo y luchar con él. El grano plagado ha sido distribuido entre los pueblos del norte de Lordaeron. Siguiendo a Kel’thuzad hacia el exterior de la ciudad, Arthas finalmente logra matar a Kel’thuzad, quien sombríamente pronuncia el Azote de Lordaeron. Profundamente turbados, Arthas y Jaina se dirigen a Stratholme. Temprano la mañana siguiente, se aproximana a la villa de Hearthglen, sobre el camino a Stratholme. Allí se enteran de que la marcha del Azote ha iniciado, y un vasto ejército de muertos vivientes se dirige a la ciudad. Arthas pide a Jaina que busque a Lord Uther mientras el defiende Hearthglen. Casi de inmedianto, enormes masas de muertos vivientes, necrófagos, zombis, abominaciones, nigromantes, dirigidos por escalofriantes liches esqueléticos. Para empeorar las cosas, una caravana del Azote, transportando grano con la plaga, ataca las diversas villas cercanas, aumentando las filas del ejército de muertos con cada golpe. Después de brutales combates donde el poder de la Luz logra sostener la voluntad y fuerzas de las tropas de Arthas, Uther y Jaina llegan a Hearthglen, y con ellos, los Caballeros de la Orden de la Mano de Plata. Vencido el ejército de los malditos, Uther felicita a Arthas por su tenaz resistencia, pero el príncipe se encuentra encolerizado por los actos del Azote, y parte hacia Stratholme para enfrentarse a Mal’Ganis. Uther y Jaina parten tras el héroe, en parte para lidiar con el Azote, pero también para vigilar al rápidamente deteriorado paladín. Horas después, sobre el camino a Stratholme, Arthas se topa con el Profeta, quien le implora que es su deber guiar a su pueblo hacia Kalimdor, ya que Lordaeron no puede ser salvado. Arthas acusa de locura al Profeta, y éste finalmente se va. Jaina, quien ha observado la escena desde la invisibilidad, se materializa y trata de convercer a Arthas acerca de la sensatez de las palabras del Profeta, pero Arthas se niega a abandonar su patria, y ambos parten hacia Stratholme. A la mañana siguiente, en las afueras de la ciudad, bajo un oscuro cielo lluvioso, Arthas descubre que los habitantes de Stratholme ya se encuentran infectados por la plaga, y decide que la ciudad entera debe ser sometida a una purga. Uther y Jaina se horrorizan ante la sola idea de la masacre, y el noble paladin se niega a realizar tan vil acción. Furioso, Arthas acusa a Uther de traidor y le suspende de sus servicios como paladín. Jaina decide darle la espalda y partir con Uther, pues no puede observar a Arthas realizar la matanza. Mientras Arthas se prepara para ingresar a la ciudad, Mal’Ganis aparece y reta a Arthas, mientras transforma a los inocentes pobladores en muertos vivientes, engrosando cada vez más su ejército. Entre las horribles garras del demonio y la cólera del príncipe, los pobres ciudadanos de Stratholme hayan una muerte segura. Finalmente, ambos rivales se encuentran cara a cara, pero Mal’Ganis, lejos de enfrentarlo, lo reta a seguirlo a las heladas tierras de Northrend, donde hallará su verdadero destino. El Señor del Terror desaparece y Arthas jura perseguirlo hasta el fin del mundo. Tres días después, entre las ruinas de Stratholme, Uther y Jaina descubren la horrible carnicería. Casi la totalidad de la población ha sido asesinada, y la ciudad arde en llamas. Uther demanda a Jaina el paradero de Arthas, y ella, luego de pensarlo un poco, revela los planes del Príncipe. Uther parte hacia Lordaeron a informar a Terenas de los actos de su hijo. Una vez que Jaina queda sola, el Profeta aparece nuevamente. Es a ella la que corresponde, ahora, tomar la vara de la esperanza para toda la humanidad y viajar hacia Kalimdor, donde podrá resistir el ataque de la Sombra que cae sobre el mundo. Un mes después, en la helada costa de la Bahía Daggercap, en Northrend, las fuerzas de Arthas desembarcan sobre el frío continente. El príncipe ordena la movilización hacia el interior para establecer una base antes de iniciar la caza de Mal’Ganis. Abriéndose camino entre los territorios de los trolls Gundrak de hielo, Arthas se encuentra con un grupo de enanos, la Hermandad de Exploradores de Ironforge, dirigida por su viejo amigo y maestro Muradin Bronzebearb. Artrapados en Northrend, el avance de las fuerzas del Azote ha dividido al grupo, por lo que Muradin acuerda con Arthas el rescate de sus camaradas, mientras el valiente enano el asistirá en el combate contra el Señor del Terror. Las fuerzas de Arthas y Muradin combaten contra las bases del Azote y rescatan a los enanos. Aunque no encuentran rastro de Mal’Ganis, las tropas de la Alianza deciden establecer su base primaria en la zona. Muradin explica a su amigo Arthas que los enanos se encuentran en Northrend tras la pista de una legendaria espada conocida como Frostmourne, pero mientras más se acercaban a la gruta donde se oculta la espada, más muertos vivientes les salen al paso. Intrigado por la misteriosa arma, Arthas decide ayudar a Muradin en la búsqueda de Frostmourne. Unos pocos días después, mientras Arthas y Muradin se hallan en una misión de exploración, un emisario del Rey Terenas informa al capitán del campamento acerca de que el rey Terenas, a instancias a Lord Uther, ha decidido suspender la expedición. La flota tiene orden de regresar a Lordaeron. Sin embargo, los ejércitos de los muertos vivientes han tomado todos los caminos de regreso a la costa, por lo que las tropas, jubilosas por volvera a casa, tendrán que abrirse paso entre los bosques para llegar a sus barcos. Enterado de la intromisión de Uther en sus planes, Arthas decide hundir los barcos antes de que sus hombres puedan hacerse a la mar. Aunque Muradin se sorprende de la pobre capacidad de juicio del príncipe, decide ayudar a su amigo en el sabotaje de las naves. Ayudados por un grupo de mercenarios trolls y ogros (contratado forzosamente contra el gusto del propio Arthas), se abren paso entre las tropas de los muertos vivientes y algunos puestos de guerra nerubians, para finalmente llegar a la costa y quemar los barcos de la Alianza. En ese momento, los hombres de Arthas llegan, pero el príncipe, aprovechando la situación, culpa a los mercenarios y ordena a sus hombres asesinarlos. Los mercenarios tienen un sangriento final, y Arthas ordena a sus hombres regresar a sus puestos: ninguno regresará a casa hasta que la misión esté completa. Al día siguiente, Muradin reprocha a Arthas sus engaños y actitudes poco honorables, pero el príncipe justifica sus actos de venganza en la destrucción provocada por el Azote en Lordaeron. En ese momento, Mal’Ganis reaparece y reta a Arthas nuevamente. Las fuerzas del Azote han rodeado completamente el campamento y se preparan para atacar. Como un último esfuerzo, Arthas y Muradin se lanzan en búsqueda de Frostmourne, la única esperanza contra el poder de Mal’Ganis. Mientras el Capitán defiende la base, Arthas y Muradin penetran en la oscuridad de la cueva. Luego de algunas vicisitudes, finalmente llegan a la Cámara de la Espada, donde un Guardián, un Revenante de hielo, protege la entrada. El Revenante advierte de la peligrosidad del arma, pero Arthas ignora la advertencia y destruye al Revenante. Con su último aliento, el Revenante le dice que lo estaba protegiendo a él de la espada. Dentro de la Cámara, Arthas y Muradin hallan a Frostmourne, la cual flota en un bloque de hielo. El pedestal de la espada reza una antigua maldición: “La hoja no solo desgarra la carne, sino que carcome el espíritu”. A pesar de que Muradin trata de convencerlo de volver y dejar la espada, Arthas siente que no tiene elección. Invocando a los oscuros espíritus de la Cámara, rompe el bloque de hielo y libera a Frostmourne, lo cual que cuesta la vida a Muradin, atravesado por una estalactita durante la explosión. Arthas tira el martillo de la luz y toma la espada. Su destino se ha sellado finalmente. Devuelta en el campamento, la situación es desesperada. Las fuerzas de los muertos vivientes casi han derrotado al Capitán y sus tropas, pero la llegada de Arthas con Frostmourne vuelca totalmente la situación. Las fuerzas de Arthas dejan una estela de destrucción a su paso hacia la Fortaleza de Draktharon. Destruida la última base de resistencia de Mal’Ganis, el Señor del Terror emerge y se encara con Arthas por última vez. Mal’Ganis nota que Arthas tiene a Frostmourne a expensas de las vidas de sus camaradas. La voz del Rey Lich habla a su cabeza, y para sorpresa del Señor del Terror, el esclavizado Arthas lanza un golpe fatal sobre Mal’Ganis. Su venganza está consumada. Atormentado por la enloquecedora voz de Ner’zhul, Arthas vaga por los helados parajes de Northrend, perdiendo los últimos vestigios de su cordura. Tiempo después, bajo la dirección de su nuevo amo, el Rey Lich, Arthas vuelve a la ciudad capítal de Lordaeron. Aunque los ciudadanos celebran el regreso de su héroe, Arthas penetra en la Cámara del trono, y en un acto vil y terrible, asesina a su propio padre. Ahora, como nuevo rey de Lordaeron, Arthas entrega su reino al Azote, y la caída final de la Alianza ha empezado.
  3. La Alianza de Lordaeron Lothar reunio los restos de los ejercitos de Azeroth tras su derrota en el Castillo de Ventormenta y luego puso un exodo masivo por mar hacia el norteño reino de Lordaeron. Convencido de que si no se controlaba a la Horda, esta derrotaría a toda la humanidad. Los lideres de las siete naciones humanas se reunieron y acordaron unir esfuerzos en lo que se conoceria como la Alianza de Lordaeron. Por primera vez en prácticamente 3.000 años, las naciones separadas del antaño Reino de Arathor, estaban unidas una vez mas bajo el mismo estandarte. Nombrado Comandante mayor de las Fuerzas Aliadas, Lord Lothar preparo sus ejercitos para hacer frente a la llegada de la Horda. Ayudado por sus lugartenientes, Uther the Lightbringer, Daelin Proudmoore y Turalyon. Lothar fue capaz de convencer a las razas semi-humanas de Lordaeron de la inminente amenaza. La alianza obtuvo el apoyo de los estoicos enanos de Forjaz y un pequeño grupo de Elfos Nobles (Quel’Dorei) del Reino de Quel’Thalas. Los elfos dirigidos por Anasterian Caminante del Sol, no estaban interesados en modo alguno en el conflicto que se aproximaba. Sin embargo, estaban dispuestos a ayudar a Lothar, ya que se trataba del ultimo descendiente de la linea de sangre Arathi. Que habia ayudado a los elfos en el pasado. La Horda, ahora dirigida por el Jefe de Guerra Orgrimm Doomhammer, trajo ogros procedentes de Draenor y recluto a los trolls Amani, procedentes de los bosques al sur de Quel’Thalas. Comprometidos en una campaña masiva para borrar el reino enano de Khaz Modan y los limites sureños de Lordaeron, la Horda diezmo casi sin esfuerzo cualquier clase de oposición. Las epicas batallas de la Segunda Guerra desde escaramuzas navales a gran escala hasta ataques aereos masivos. De alguna manera, la Horda logro desenterrar un poderoso artefacto conocido como “El alma del Demonio” (Demon Soul) y lo utilizo para esclavizar a Alexstrasza, antigua Reina de los Dragones, amenazando con destruir sus preciosos huevos, la Horda obligo a Alexstrasza a enviar a sus hijos mayores a la guerra. Los nobles dragones rojos fueron obligados a luchar por la horda y eso es lo que hicieron. La guerra rugio a traves de los continentes de Khaz Modan, Lordaeron y el propio Azeroth. Como parte de su campaña en el norte, la Horda consiguió incendiar las tierras fronterizas de Quel’Thalas y, de esta manera, se aseguraron el compromiso final de los elfos a la causa de la Alianza. Las ciudades y los pueblos mas grandes de Lordaeron quedaron destruidos y devastados por el conflicto. A pesar de la ausencia de refuerzos y de que todas las probabilidades estaban en contra, Lothar y sus aliados lograron mantener a sus enemigos a raya. Sin embargo, durante los dias finales de la Segunda Guerra, cuando la victoria de la Horda parecia casi garantizada. Una terrible contienda surgio entre los dos orcos mas poderosos de Azeroth. Cuando Doomhammer preparaba su asalto final a la capital de Lordaeron, un asalto que seguramente habria de destruir las ultimas reservas de la Alianza. Gul’dan y sus seguidores abandonaron sus puestos y marcharon hacia el mar. El perplejo Doomhammer habiendo perdido prácticamente la mitad de sus fuerzas a causa de la traicion de Gul’dan, se vio obligado a retroceder y olvidar, la posibilidad de obtener la mayor victoria contra la Alianza. Gul’dan hambriento de poder y obsesionado con convertirse en un dios, se lanzo a la carrera desesperada para llegar hasta la Tumba sumergida de Sargeras, que creia que guardaba los secretos de un gran poder. Habiendo condenado a sus compañeros orcos a convertirse en esclavos de la Legion Ardiente. Gul’dan consideraba que no le debia nada a Doomhammer. Con el apoyo de los clanes Cazatormentas (Stormreavers) y Martillo Crepuscular (Twilight Hammer), Gul’dan logro extraer la Tumba de Sargeras del lecho marino, sin embargo, cuando abrio la antigua e inundada boveda, solo hallo demonios enloquecidos que lo aguardaban con la intencion de castigar a los desobedientes orcos por su costosa traicion. Doomhammer envio a sus fuerzas para acabar con Gul’dan y traer a los renegados de vuelta al redil. Por su imprudencia Gul’dan fue destrozado por los demonios que habia liberado. Con su lider muerto, los clanes rebeldes cayeron rapidamente antes las enfurecidas legiones de Doomhammer. Aunque la rebelión habia sido aplastada, la Horda fue incapaz de recuperarse de las terribles perdidas que habia sufrido. La traicion de Gul’dan no solo permitio que la Alianza renovase sus esperanzas, sino que le habia concedido tiempo para reagruparse y contraatacar. Lothar viendo que la Horda estaba fracturada desde dentro, empujo a Doomhamer hacia el sur, obligandolo a internarse en el destruido corazon de Ventormenta. Alli, las fuerzas de la Alianza, atraparon a la Horda en retirada. Dentro de la fortaleza Cumbre de Roca Negra, aunque Lord Lothar cayo en la batalla en la base de la cumbre, su lugarteniente Turalyon volvio a reunir a las fuerzas de la Alianza en la hora mas critica y empujo nuevamente a la Horda al abismo del Pantano de las Penas. Las fuerzas de Turalyon lograron destruir el Portal Oscuro, la puerta mistica que conectaba a los orcos con su hogar de Draenor, sin posibilidades de obtener refuezos y fracturada por las luchas internas. La horda finalmente se derrumbo y sucumbio al poder de la Alianza. Los dispersos clanes orcos fueron rapidamente rodeados y conducidos a campos de internamiento vigilados. Aunque parecia que la Horda habia sido derrotada para siempre, algunos fueron muy escepticos acerca de la posibilidad de la paz, Kadghar, convertido en un Archimago de renombre, persuadio al alto mando de la Alianza para que construyera la Fortaleza de Nethergarde, que vigilaria las ruinas del portal oscuro y garantizaria que no se produjeran futuras invasiones procedentes de Draenor.

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