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  1. El Ilusionismo – La Ciencia de la magia (por Redyan Lrudre) El Ilusionista Un Ilusionista es un lanzador de conjuros que se especializa en el uso de la Escuela de Magia de la Ilusión, que consiste principalmente en engañar los sentidos de los demás convocando, transformando y manipulando los fenómenos fantasmales, las ciencias ambientales, las ciencias de la lógica, la mente y la percepción de los sentidos. La Ilusión es el arte de engañar la realidad misma. La niebla de la ilusión puede hacer a un mago invisible o inaudible para el mundo o girar la imagen de un lugar en algo totalmente diferente. Las Ilusiones pueden ser utilizadas para la manipulación. La Escuela de Adivinación también otorga nociones del Ilusionismo y para aprender a detectarlas. Conceptos de la mente La esencia del estudio de la magia Ilusoria se basa en unos principios básicos teóricos y científicos. Sin conocer la ciencia teórica, la creación de Ilusiones no sería factible. El primer concepto teórico relevante es la asimilación de que la magia ilusoria se basa en la manipulación de la mente. Todo lo que vemos, la conciencia y el subconsciente. Por ello es una base fundamental estudiar el funcionamiento de la mente, el raciocinio de la misma. Concepto consciente: aquello que la mente toma por lógica en el razonamiento, es la primera capa de la mente, la más rápida. Concepto subconsciente: aquello que la mente asimila de forma subconsciente, sin una orden de control directa del ser, basado en patrones pre-establecidos, como el respirar. Concepto abstracto: los sueños. Las ilusiones no pueden contradecir esos principios básicos, pues son fundamentales para que la propia mente sea capaz de asimilar una creación, sin quebrantar la lógica, tanto consciente, subconsciente o abstracta, del funcionamiento mental. Al quebrantarse dichas bases, la mente sería capaz de no aceptar el concepto de la creación, desecharla y esta siquiera sería asimilada. Los sentidos Una vez partiendo de esa base y habiendo estudiado acuradamente los conceptos de la mente, podemos proceder a la segunda etapa: los sentidos. Estudiar el funcionamiento más general de los cinco sentidos, es fundamental para el desarrollo de muchos hechizos ilusorios, pues son aquellas reglas que queremos manipular, transformar, cambiar y dar vuelta, el límite es la imaginación. Los cinco sentidos y sus principios básicos alterables: La visión: alteración del entorno visual, colores, formas, desde objetos específicos hasta todo un entorno al completo alrededor. El límite lo hace el conocimiento y poder del mago. La audición: alteración de los sonidos ambientales, entorno, personas, voces, sonidos animales, objetos y/o cosas. El olfato: alteración de los olores que pueden ser percibidos en el entorno, personas, objetos, animales, comida, lugares, zonas específicas. Las alteraciones del olfato suelen ir unidas a ilusiones que alteran otros estados de sentidos. Por ejemplo alterar la visión para hacer ver una comida y asociar el olor. El gusto: alteración del sabor de cualquier cosa, incluso cualquier cosa también realizada mediante una alteración de visión u olfato. Por ejemplo, asignar un sabor a una visión de comida donde previamente también ha sido asignado u alterado su olor. Los sabores que el paladar básico reconoce son: Amargo, ácido, dulce, salado, picante y astringente. El tacto: alteración de lo palpable, personas, objetos, superficies. En la creación de Ilusiones, la alteración de alguno o todos estos sentidos es una base fundamental. El conocer las lógicas que rigen sus principios, desde el estudio mental hasta su asimilación final, puede llegar a ser un reto ilimitado, su fin solo depende del conocimiento y poder que el mago haya adquirido. El uso de componentes, artefactos u objetos, suele ser un requisito indispensable para realizar muchos hechizos ilusorios que requieren la alteración de los sentidos, pueden ayudar al mago a realizar adecuadamente aquello que espera. Algunos objetos o componentes que suelen ser usados en casos: cristales, superficies, beneficios del entorno, instrumentos mágicos, runas, etcétera. Disciplinas del Ilusionismo Se suele clasificar el ilusionismo según diferentes conceptos en función de la distancia desde la que se encuentra el mago de la persona o personas que se verán influidas por el conjuro, su número, localización de la presentación del hechizo, si se utilizan componentes o tipos de efectos. En función del entorno: Disciplina cercana: efectos hechos a corta distancia y con un número reducido de influidos. Pueden ser desde distorsiones visuales, alteración de superficies, objetos cercanos, alteraciones del taumaturgo y/o alteraciones de sentidos que pueden ser percibidos solo estando muy cerca de la ilusión. Para esta disciplina, suelen utilizarse alteraciones visuales perceptibles de cerca, alteraciones del olor o del tacto. Disciplina escénica: efectos a escala perimetral, grandes ilusiones que permiten influir a un gran número de personas, alterando los sentidos que se perciben de un entorno medio-grande. El mago debe estar dentro del perímetro de la Ilusión para poder realizarla. Los hechizos de esta disciplina suelen ser de conocimiento avanzado, el mago debe tener un alto conocimiento de la magia ilusoria, para llegar a alterar detalles de todo un entorno, zona y lugar. Algunos magos han llegado a realizar obras magnificas que comprenden hasta el más mínimo detalle de todo un entorno. En función de los componentes: Disciplina rúnica: efectos hechos mediante el uso de la magia rúnica. Posibilidad de crear ilusiones complementando conocimientos rúnicos. Estas ilusiones pueden utilizar los beneficios conocidos por los patrones rúnicos en las Líneas Ley y sus propiedades, para formular ilusiones. Es posible realizar algunas de dichas alteraciones mediante otros conocimientos no-rúnicos, pero la magia rúnica abre un abanico muy poderoso en la creación de hechizos. Los patrones rúnicos son: conciencia, bestia, llama, escarcha, curación, movimiento, restauración, blindaje, piedra, tormenta y llamativo. Disciplina con objetos: efectos hechos mediante el uso de objetos variados, armas, polvos mágicos, cristales y cualquier utensilio que un mago puede adquirir. Existe un sinfín de objetos mágicos capaces de ser usados para la creación de ilusiones. Disciplina elemental: efectos hechos mediante el uso de factores ambientales elementales, existentes en el lugar donde se creará la ilusión. Agua, fuego, humo, hielo, viento, niebla, luz artificial, solar o lunar. Es posible alterar o utilizar a beneficio propio dichos factores para manipular la mente, o mejor dicho, la asimilación básica de lo que se quiere mostrar en la ilusión. Cambiar principios básicos asimilados por la mente, como por ejemplo, un fuego existente que se propague alrededor o por una zona concreta, ventiscas o estancamiento del aire, dando una sensación de claustrofobia. Los hechizos pueden ser muy variados, pero el factor fundamental de esta disciplina es que el principio del efecto elemental, debe existir en el entorno y ser visto por la persona o personas que van a ser influidas por la ilusión. Es posible crear elementos sin su existencia, pero eso compete a otra disciplina más avanzada, que se explica más abajo. En función de los tipos de efectos: Disciplina sensorial: esta disciplina comprende aquellas ilusiones que afectan la parte emocional de la persona o personas influidas bajo el hechizo. Su creación base dependerá de un conocimiento de la persona o personas a las que se les influirá. Puede ser desde infundir temor mediante la audición de un sonido, infundir risa, tristeza, belleza, amargura, desesperación. No es una disciplina que guste a los maestros enseñar, pues es fácil caer en el mal uso de esta, pero es una disciplina necesaria para realizar inclusive conjuros perimetrales de distintos tipos y otros más sencillos e inofensivos, después de todo, casi cualquier ilusión que se cree, se espera que cause alguna sensación, sea agradable o desagradable, para el “espectador” de la misma. Disciplina de celeridad: comprende ilusiones que se basan en efectos de movimiento, normalmente movimientos acelerados o rápidos. Pueden ser agitar manos, infundir el creer ver el desplazamiento de un objeto o persona. Es posible incluso crear sensación de terremotos, movimientos violentos del aire. Disciplina mental: es la disciplina en la que se utiliza más los conocimientos de la mente y psicología, ya mencionados antes. Infundir visiones creadas por el mago, efectos de telequinesis, alteración de la realidad visual, formas, distorsión. Dentro de esta disciplina entra la maestría abstracta. Disciplina de escapismo: efectos los cuales su principal objetivo es escapar. Soltarse de algún objeto, juego de luces, espejos, sombras, desapariciones. Pueden utilizarse en base a objetos, entornos perimetrales o en base al mismo mago para desaparecer o hacerse invisible a ojos de los demás. Tipos de efectos En esencia se puede afirmar que existen los siguientes tipos de efectos básicos en la creación de ilusiones: Efectos de producción: aparecer algo o alguien de la nada. Efectos de desaparición: desvanecer algo, alguien, un entorno, zona o uno mismo. Efectos de transformación: transformar algo en otra cosa, deformación, distorsión. No necesariamente el objeto o persona, también puede ser un color, la forma. Efectos de Restauración: restaurar algo roto o dañado. Efectos de teletransportación: transportar u mover algo de un lugar a otro, de una forma imposible. Efectos de levitación: suspender algo en el aire, simular ausencia de gravedad. Efectos de penetración: atravesar un objeto, algo o alguien, con otro, con posibilidad de que se restaure de una forma imposible. No hay que olvidar que otras ramas de magia son capaces de hacer dichos efectos pero en base real, con las ilusiones tratamos de crear un efecto que manipula la asimilación de la realidad y los crea, a pesar de no ser reales en sí mismos. Hechizos y Conjuros Hechizos conocidos: Invisibilidad (Nivel Medio-Alto): El hechizo de Invisibilidad es un conjuro mágico ilusorio de la Rama Arcana, utilizado por los magos en la actualidad. Esta habilidad es capaz de nublar la percepción de los demás para que no reconozcan la existencia física del taumaturgo. El individuo que se vuelve invisible, no puede realizar ninguna tarea como atacar, manipular algo o conjurar otro hechizo mientras mantiene la Invisibilidad en sí mismo. En caso de que el taumaturgo interactúe con su entorno en cualquier modo más agresivo que el simple movimiento, la Invisibilidad será disipada y su forma física será revelada. Esta regla no se aplica si se hace invisible un objeto u algo estático. Tecnicismo: Crea un campo mágico alrededor de uno mismo o una persona que impida el paso de la luz. Por lo tanto, la gente simplemente verá directamente a través de la persona invisible. Sin embargo, cualquier intento de atacar o lanzar otros hechizos, mientras se está invisible, hará que la invisibilidad se disipe. Lore: En la historia de su creación, originalmente fue un hechizo creado y empleado por los clérigos. Antaño se utilizaba como una herramienta para hacer la confesión de los secretos que pesaba sobre las almas de los infieles. Los clérigos de la Abadía de Villanorte encontraron muy útil esta habilidad para ayudar a los ejércitos del Rey Llane para librar a Azeroth de los Orcos. Conjuro originalmente obtenido de los tomos sagrados rescatados de los escombros de la Abadía de Villanorte. Este hechizo ilusorio ha vuelto al uso generalizado desde los días de la Segunda Guerra. Reflejo exacto (Nivel Alto): El hechizo de Reflejo exacto es un conjuro mágico ilusorio de la Rama Arcana, que permite emular en un alto control y maestría de las disciplinas, efectos, conceptos y sentidos, para simular una o varias copias del taumaturgo que lo conjura. Es posible emular objetos y otros seres, pero el hechizo más elevado y potencial es el de emular la propia persona, con posibilidad de llegar a crear más de una copia de uno mismo, realísticamente con el mismo aspecto, olor, movimiento y básicas capacidades. Magos de prestigio y alto nivel son capaces de realizar este conjuro emulando dos o más imágenes de sí mismos que también son capaces de conjurar hechizos ofensivos de forma simultánea. Mientras el mago mantiene las imágenes reflejo en acción, no puede conjurar otro hechizo defensivo ni ofensivo, pero sí puede hacer que lo hagan las propias imágenes de sí mismo. Magos Ilusionistas Magos conocidos en el uso de la Escuela de Ilusionismo: Myranda la Fada Jandice Barov Notas Finales Estos textos comprenden las bases esenciales para el mago que desea aprender la Escuela del Ilusionismo. Mediante dichas bases se puede profundizar, crear y manipular hasta límites insospechables. Es sabido que el límite de la magia ilusoria es la propia imaginación creativa del mago utilizando estas bases como partida de inicio, el resto lo pone el alcance de su conocimiento y adquisición de poder. Hay que matizar también que es una Escuela de Magia de índole muy analítica, estudiosa, observadora y no especialmente ofensiva, aunque eso último puede depender del uso que se le dé. El factor más principal que la define, es el estudio de las propias ciencias de la física, fenómeno, psíquica, y las fuentes de torrentes mágicos. <<Compendio escrito por Redyan Lyrudre>> Algunas Notas Off-Rol: Lok'lira la Vieja Bruja es una Illustionista Vrykull de Las Cumbres Tormentosas, Rasganorte, que usa la Magia Rúnica para crear sus ilusiones. Los Ropajes del Ilusionista es un Set de armadura para los magos hecho a mano por los Trols de la Tribu Zandalar. Algunos magos Zandalari se conocen como ilusionistas. Este texto, composición y escrito ha sido recopilado y redactado por mí, no doy consentimiento de que sea usado fuera de MundoWarcraft... Referencias varias de: Magic schools - Wowpedia - Your wiki guide to the World of Warcraft The Schools of Arcane Magic - Illusion - Wowpedia - Your wiki guide to the World of Warcraft Ilusionismo - Wikipedia, la enciclopedia libre Invisibility - Wowpedia - Your wiki guide to the World of Warcraft Mirror Image - Wowpedia - Your wiki guide to the World of Warcraft Otras Guías de interés: Guía - El Mago (Guía Oficial del Servidor)
  2. Proyecto – El Libro de las Ilusiones (por Redyan Lyrudre) Introducción El Ilusionismo es una magia mucho más abrumadora en poder de lo que se imagina. Comencé mis andanzas sobre los estudios de esta especialización hace unos años atrás y a medida que fui descubriendo y aprendiendo de la ciencia de esta magia, me di cuenta de que para mejorar mis habilidades me era necesario un estudio exhaustivo sobre el funcionamiento de la mente, su forma de interpretar lo que es real y lo que no, lo posible y lo inconcebible, aprender a burlar esas reglas para inducir a los sujetos dentro de las realidades que yo deseaba generar. Sin embargo un día recordé aquel libro que había encontrado años atrás, el mismo que me inspiró a comenzar esta misma senda, el libro del Altonato Khyrial, ahora mi maestro extra-oficial. Él había confeccionado un libro con la ayuda de un joven dragón del vuelo azul, impregnando tal la magia en este que los relatos que se imprimieron en el propio libro podían cobrar vida en la mente del lector e inmersarlo en lo más profundo de la ilusión de esos relatos. El lector podía vivir una historia dentro del mundo creado en el libro. ¿Y si yo re-crease el libro de nuevo? – Fué la pregunta que me hice. Y así empezó este proyecto. Tomé el antiguo libro de Khyrial, que ahora ya no tenía ningún poder ni hechizo, al haber sido destruido tiempo atrás. No tenía la ayuda de un dragón pero sí toda la voluntad y confianza en mis capacidades. Ya encontraría alternativas para imbuir al libro el poder suficiente para que funcionase. Índice de Proyecto Fase 1 – Ecosistema y Elementos Fase 2 – Sellado e Inmersión Fase 3 – Impresión mágica
  3. (Portada ficticia del libro) Reseña de los críticos: Aunque la autora es una elfa joven residente en la actual Quel'thalas, pueden hallarse en sus relatos, florecientes reflexiones con matices inusuales, oscuros, interiorizando en las emociones más profundas. En algunos de sus relatos u poesías, recopiladas en este libro, vienen impregnadas notas de vivencias personales de la autora, pero también enfatiza en la ficción, al mismo tiempo que siembra nuevas percepciones. ÍNDICE DEL LIBRO La Casita del Árbol Cuento de un ladrón Ascensión del Demonio La Ilusión El Espejo Morada de Tinieblas No estaba sola Historias Destino Incierto
  4. Redyan Lyrudre - Prácticamente Magia (Redyan) “En el interior de todos y cada uno de nosotros existe una verdad, auténtica, única. Algo con lo que nacemos, que es nuestro y solo nuestro. Algo que no se puede enseñar ni aprender. Es importante mantenerlo vivo, pues con el paso del tiempo el mundo puede nublar esa verdad y queda enterrada en nuestro interior, bajo todos los - habría, podría, debería - . Hay quienes llegan a olvidar… hay quienes llegan a olvidar esa verdad.” Recuerdo cuantas veces me decía eso Dhalassir. Al principio no lo comprendía, luego creía entender y a día de hoy curiosamente todavía no lo se. ¿Puede que fuera demasiado joven? ¿Puede que fuese demasiado inexperta? O quizá, solo quizá, es que aun no conocía esa verdad, no puedes olvidar algo que aun no conoces, ¿no? Sin embargo el verbo “conocer” siempre ha estado ligado a mi carácter desde niña. Si me preguntasen a qué he dedicado estos años, precisamente respondería “a conocer”. Las ansias de saber las llevo arraigadas desde que descubrí aquel maravilloso libro sobre magia, en el viejo escritorio de Dhalassir, cuando aun tenía que ponerme de puntillas para llegar a alcanzarlo. - “No es una lectura apropiada todavía, pequeña” – me dijo, mientras apartaba con suavidad mi curiosa lectura, privándome de ésta. (Redyan y Dhalassir) Dhalassir era una persona comprensiva, inteligente y paciente, sobretodo conmigo. No era algo de lo que pudiera quejarme, después de todo él y su mujer Eyrille, se habían hecho cargo de mí tras la muerte de mis padres. Poco a poco me fue inculcando parte de su paciencia, prometiéndome que cuando fuese el momento me mostraría aquello que tanta curiosidad provocaba en mí. Y tal como prometió, lo hizo, a su manera por supuesto, poco a poco. Así fue como unos años más tarde empecé a ayudarles en la pequeña tienda. Nada más entrar quedé fascinada. Posiblemente era una nimiedad, pero mis ojitos inexpertos no podían dejar de observar todos aquellos artilugios y preguntándome para que servirían, que usos tendrían y sus diversos empleos. No iba a aprenderlo todo en un día, pero mis ansias de conocer, provocaron en mí una verborrea en cadena de preguntas. Cuando tras eso, posé mis ojitos en Dhalassir, éste no pudo evitar reírse. Hinché mis mofletes aun mirándole y entonces sonreí asintiendo. Eyrille ocupaba su tiempo en una pequeña salita al fondo, separada por una cortina. En su interior había un par de mesas con muchos frascos, tubos, viales y líquidos que circulaban por éstos al ritmo del calor del fuego. Ella me enseñó principios de la alquimia, sus propiedades y pequeñas ciencias que aplicaba para fabricar todo tipo de pociones y elixires. Me acerqué a la mesa de frascos mientras ella proseguía explicándome, observé uno de ellos, de color rojizo, lo tomé con mis manos volteándolo para leer su etiqueta “Poción de amor”, hice una mueca parpadeando y volví mi mirada hacia Eyrille. - ¿Para que sirve? – pregunté dubitativa. - Quién la toma puede compartirla con aquella persona a la que quiere enamorar. Sirve para eso. – me respondió Eyrille sonriéndome. Me quedé pensativa unos instantes y volví a mirarla. - ¿Y que es enamorar? – volví a preguntarle ingenua. - Cuando te pase lo sabrás, pequeña. – me respondió riéndose. - Eso es como responder que el agua no sabe a nada. – protesté. – ¿Si nadie me lo explica, como voy a saber? – - Es lo más mágico que pueda existir, por eso no se puede explicar, lo sabes cuando lo experimentas, pues son sentimientos. – trató de decirme. Yo seguía sin entenderlo. - ¿El amor es mágico? – ladee la cabeza curiosa - ¿Se hace con un hechizo? – pregunté. Eyrille volvió a reírse y eso provocó en mí un poco de indignación. La ambigüedad de sus respuestas no alcanzaba en mi entendimiento. - No, no es un hechizo. Cuando dije “magia” no me refería a la magia que usamos, que fluye en el mundo como “poder”, usé esa metáfora para describir algo que es “maravilloso” y que nos eleva nuestra esencia, puede hacernos sentir felicidad o tristeza, melancolía, muchos sentimientos.” – volvió a tratar de explicarme. - ¿Entonces porque fabricas pociones para eso? – pregunté en mi duda. - Hay quienes creen que nunca lo encontrarán o desean que alguien concreto sienta amor por ellos. – me contestó. - Ah… - asentí y luego negué. – Pero si no es una “magia” pero puede conseguirse con una poción, ¿entonces…? – añadí. Eyrille me sonrió sin contestar a mi pregunta, se acercó tomando el frasco y lo depositó en mi mano. - Quédatela. Si en un momento dado crees necesitarla úsala, pero deberás meditarlo bien. Yo creo que no te hará falta. – me dijo con una sonrisa. - ¿Es como una prueba? – contesté creyendo eso. - Quizá lo sea algún día, deberás descubrirlo por ti misma. – me terminó diciendo. Aquella conversación fue otra de tantas cosas que a día de hoy, aun no lograba comprender y a pesar de ello aguardé ese frasco, llevándolo conmigo, como si de un misterio existencial se tratase, un acertijo que me quedaba pendiente y debería descifrar algún día. Dhalassir viajaba una vez al mes a la gran capital de Quel’thalas, Lunargenta. Solía reunirse allí con proveedores, vendedores y hacía sus negocios para la tienda. Me encantaba acompañarle. La ciudad me maravillaba, sus calles, las gentes. Observaba con entusiasmo y a menudo jugaba con mi mente a analizar los gestos de los estudiantes de magia que se reunían alrededor de la gran fuente, como si pudiese aprender algún hechizo solo de verlos. Lógicamente no sacaba gran cosa de ello, pero esos minutos me bastaban para soñar que algún día podía estar yo entre ellos, conversando de interesantes descubrimientos o de los últimos hechizos que habrían mostrado los tutores. En realidad no tenía ni pizca idea de lo que era, lo que representaba formar parte de ese mundo. La única certeza que tenía de eso, era que ansiaba saberlo, algún día. Lo que sí sabía es que Dhalassir conocía mi sueño con claridad y hacía lo posible para reunir dinero suficiente para que cuando fuese mayor, ingresase en la academia de Lunargenta. Yo había escuchado muchas cosas de la grandiosa Dalaran, aunque nunca había visto esa ciudad. Dhalassir me relataba a veces sobre ésta. Decía que era la mayor nación de magos. Allí se reunían los mejores y más prestigiosos. Pero igual sabía que su acceso era imposible para mí y también me inculcaba el saber de esas limitaciones. Si bien vivíamos cómodamente, no éramos ricos. Así que me limitaba a deleitarme con esos relatos, que me sumergían en sueños mientras los escuchaba. Con el pasar de los años, Dhalassir mismo me instruyó en las prácticas más básicas de la magia arcana. Él sabía encantar objetos, aplicaba la magia en estos. Armas, reliquias, talismanes, incluso sellaba magia en bordados de armaduras y tejidos. Todavía recuerdo las primeras lecciones que me inculcó, mientras paseábamos por las cercanías del estanque cercano a la villa. Me habló de las líneas ley, su recorrido a lo largo de Azeroth, su conexión entre los planos, su procedencia. Obviamente al principio me era muy difícil entender pero poco a poco fui logrando practicar aquellas teorías. Extraer ese fluyente, manipularlo ligeramente. Era mucho más complicado de lo que pensaba, pero mi obstinación me provocaba que eso lo hiciera más interesante para mí. Era un reto. La obstinación fue creciendo al ritmo que lo hacía yo, marcándose en mi carácter, dejando atrás la niña curiosa que deseaba solo “conocer” y floreciendo al pasar los años, una joven testaruda, amante del “querer”. Ya no solo quería conocer las cosas, deseaba probarlas, veía delante de mí esos retos, esos misterios, tantos conocimientos por aprender, parecían infinitos. Dhalassir tenía sus limitaciones, pues no era tampoco un verdadero mago, aunque había sido un buen maestro a mi parecer. Estaba agradecida de sus enseñanzas. En ese entonces había dejado de ser una ayudante y pasé a trabajar con ellos en la tienda como encantadora. Por otro lado ocupaba mis ratos libres devorando libros sin parar, tratando de comprender autodidacta sobre éstos. No era fácil conseguirlos, pero mi amistad con Niere, me hizo accesible algunos realmente interesantes, apasionantes diría yo. El hermano de Niere estudiaba en la academia de Lunargenta y a menudo entrábamos en sus aposentos “confiscando” temporalmente esos deseosos libros que hablaban de conjuros, empleos, aplicaciones mágicas, teorías… la mitad de las veces no me servían más que para aumentar mis dudas, curiosidades o apetito de saber realizar lo que exponían. Pero me eran suficientes, para hacer de la gran espera, algo más llevadera. - ¿Cuándo podré empezar en la Academia? – preguntaba a menudo a Dhalassir. Aquella pregunta comenzó a salir de mis labios cada vez más y más, con ansia. El motivo de ello había sido la llegada de un joven mago en la villa. Ni siquiera sabía su nombre aunque eso no era lo que más me interesaba en ese preciso momento, sino los conocimientos que tenía. Por varios días me sentaba cerca de la plaza, escuchando con el mayor disimulo que podía, sus conversaciones. Había visto estudiantes antes, sí, pero nunca había podido escucharles de cerca. Lo que decía, alimentó mis ansias de partir a la capital. Miraba sus ropas, su forma de expresarse, el modo en que mantenía la postura frente a los demás. Me imaginaba por momentos a mí misma con esas mismas ropas, con esa seguridad, conversando inteligentemente. ¿Conseguiría algún día estar cerca de alguien así? De repente me sentí pequeña, ligeramente frustrada, casi sin saber porqué. Pero me creó mal estar esa sensación. Nunca antes había experimentado la frustración de sentirme menos que otros y no me gustaba, aunque intenté apaciguarlo, quedó mínimamente latente en mí. (Redyan y Alathen) La última vez que vi al mago, fue en su partida de la villa, mientras se despedía de un elfo de porte bastante serio, supuse que sería su padre, aunque no tenía ni idea en realidad. Me había escondido tontamente entre los árboles que cubrían el camino de salida. El motivo fue porque presencié como ambos discutían y mi curiosidad me hizo una mala pasada, pues éstos se dieron cuenta de mi presencia. Ojala hubiese sabido un conjuro de invisibilidad, pero me habría bastado uno de “tierra trágame”, para no pasar ese mal trago, cuando tras discutir ambos se detuvieron un instante y el joven mago miró fijamente hacia donde creí haberme escondido a la perfección. - La curiosidad y el saber no es algo malo. – dijo éste alzando la voz sonriendo divertido. Pues lo hacía a conciencia sabiendo que lo escucharía. - El saber es una virtud que no a todos debería ser concedida. – respondió el otro elfo mirando fijamente indignado al joven mago. - ¿Vos que opináis? – volvió a sonreír, dirigiendo su mirada hacia el árbol y haciendo un ademán para que saliese al descubierto. Ese instante fue como si un rayo cayese sobre mí, tragué saliva dudando si acercarme o salir patéticamente corriendo. Al final opté por acercarme, tratando de no dañar la poca dignidad que me quedaba. - La curiosidad está en la naturaleza de algunos, c..creo yo. – me atreví a responder nerviosa. - ¿Lo veis, padre? Ella también está de acuerdo. – respondió mirando con orgullo al elfo altivo. - Tu curiosidad no te ha traído nada próspero. Márchate a la capital. Ojalá allí consigas sentar la cabeza. – le respondió el elfo altivo. - Pse, quizá me hayan hecho un favor, la limitación excesiva de Dalaran, me provoca aversión. – respondió a desgana el joven mago. - ¡Oh, oh! – exclamé sin meditar mis palabras. - ¿Estuvisteis en Dalaran? – mis ojitos se posaron con gran interés en el joven mago. - Esos arrogantes creen saberlo todo, pero utilizan el conocimiento de otros para apropiárselo. No os perdéis nada. – me respondió. - P..pero… - iba a discrepar con su pensamiento, pero opté por acallar. Después de todo, que sabía yo. Nunca había estado allí y ni siquiera esa conversación era de mi incumbencia. - Jovencita, mejor será para vos, marcharos a vuestra casa. Preferiréis que no le informe a vuestros padres de que escucháis a hurtadillas las conversaciones de los demás. – me dijo amenazante el elfo altivo. - A veces hay que romper las normas para aclarar las cosas. – vaciló enigmáticamente el joven mago. - Y..yo, lo siento mucho señor, no volverá a ocurrir. – me disculpé balbuceando nerviosa. El padre del joven mago, le clavó una mirada penetrante y amenazadora. No quise inmiscuirme más en sus asuntos. Me despedí con el mismo nerviosismo con el que salí aprisa de allí. Aquél curioso encuentro me hizo pensar muchas veces. Sobre lo que les había escuchado decir, intenté encontrarle algún sentido, otro más de mis enigmas a descifrar. Otra tarea pendiente sin resolver. No volví a saber sobre ese joven mago, supuse que habría partido a la ciudad y allí permaneció. Lo que si supe es que su padre, murió, como tantos otros en la batalla, cuando la plaga penetró en nuestras tierras, arrasando todo a su paso. “Siempre resulta sorprendente, que parte de la vida es ocupada por momentos significativos. Con frecuencia, pasan una vez aún antes de empezar, aunque dejan un halo de esperanza, para el futuro. Y hacen de las personas que lo originan inolvidables.” Esas fueron las últimas palabras que Eyrille pudo decirme antes de morir. La sostuve entre mis brazos, mis ropas se empapaban con su sangre y la desesperación empezó a aflorar en mi interior. Desesperación, desconcierto y desolación. Sentía por igual impotencia, viendo lo que estaba ocurriendo. Como en tan escasos días, todo aquello que amaba era destruido. Dhalassir murió pocas horas después, mientras tratábamos de escapar de la villa. Él permaneció unos metros atrás mientras cargábamos lo indispensable en el carro, junto a la familia de Niere. Su suerte no le sonrió y en acto reflejo, el carro comenzó a partir, viendo como un grupo de muertos vivientes, se acercaban velozmente hacia nosotros. Él no pudo llegar a tiempo. Cubrí mi rostro con las manos, evitando presenciar lo que ocurría, mientras sus gritos penetraban en mi cabeza amartillando audibles y se desvanecían lentamente a medida que nos alejábamos. Nos escondimos cerca del arroyo, un lugar apartado de todo, pasamos allí días, me parecieron semanas y mi silencio atormentaba a Niere. Pero no tenía palabras que pudieran describir lo que sentía. - Cuando una persona que tiene mucho que decir, no habla. Su silencio es atronador. – me dijo Niere con tristeza. La miré reflejando en mis ojos la desolación y dejé que el llanto de mi dolor hablase por mí misma. Todo aquello fue muy duro, me hizo encerrarme más en mi misma. Con el tiempo la herida fue sanando, pero la cicatriz que había dejado latente, no podía borrarla, ya formaba parte de mí ser. Las cosas cambiaron radicalmente, no solo mis esperanzas, sino todo alrededor. La destrucción del pozo del sol, afectó sobremanera en todos. Quel’thalas quedó marcada con esa misma cicatriz, que de igual modo metafóricamente todos portábamos, también era visible en la tierra. Sobrevivir a aquello nos hizo tomar un camino difícil. La Alianza abandonó a nuestro pueblo, nos traicionaron, dejándonos a nuestra suerte. Y ésta no fue muy favorable, al menos no lo fue para mí. Niere y su familia, decidieron partir al Sur. Me sentía indignada por ello. ¿Abandonar nuestra tierra? ¿Nuestro hogar? No era lo que yo quería. A mi pesar, me desligué de su compañía frustrada al no compartir sus opiniones. Así fue como empecé mi nueva vida, con otro nombre y todo nuevo a mí alrededor. El pasado era un recuerdo que parecía solo un sueño. Estaba demasiado cargado de recuerdos con esperanzas que ya no tenían sentido. No se si duró seis años, más o menos. Sólo se que ocurrió y que ahora todo es diferente. Como tenía que ser tal vez o es como quiero que sea. Viviendo en la capital ahora, solo conservo algunas cosas de entonces. Mi viejo cuaderno, aun aguarda todos esos enigmas que espero resolver. El dinero que ahorró Dhalassir, intentaré poder reunir lo que falta para continuar mis enseñanzas. Los conocimientos de las cosas que aprendí y mi fascinación por descubrir el ilimitado mundo de la magia que abrasa en mí ser desde siempre. Para averiguar si seré la heroína de mi propia vida habrá que leer hasta el final… (Redyan) “Terminó de escribir eso último tras re-leer todos los recuerdos que contenían en esas páginas. El motivo… de nuevo la plaga había hecho mella en Quel’thalas y ahora Redyan volvía a recobrar el recuerdo que tenía aguardado en su interior, su pasado.”

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