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Encontramos 20 resultados

  1. Red Widow

    Retratos de personajes.

    Pues bueno, señores. He estado meditando el hacer algunos retratos para personajes, para liberar un poco la técnica de lápiz y asi ayudarme a trabajar mejor el trazado de algunos dibujos. Hace años no dibujo, siendo que lo hacia desde los 4 años. A los 14 a 17 años dibujé algunos comics, pero siempre en hoja. Hasta ahora he trabajado rostros, idealmente elfos (Porque estoy acostumbrada) pero Humanos, enanos, orcos, lo que haya, me vendría bien también. Los que deseen, puedo enviarles un retrato de su pj por MP. Una vez que les guste, lo subiré a DeviantArt. Pueden ver hasta ahora los que llevo: http://sickmelody.deviantart.com/gallery/ Un saludo.
  2. Kyrie Eleison

    Retratos de Azeroth: Arthas

    Retratos de Azeroth: Arthas Matad a los Orcos, ¡Matadlos a todos! - Arthas a sus hombres, cerca del campamento orco - Primeros años La infancia de Arthas viene marcada por su condición social. Como único hijo del rey Terenas Menethil II, el pequeño Arthas era, además de un miembro de la realeza, el heredero al trono de Lordaeron, la nación humana más poderosa al norte del puente Thandol. Como futuro rey, debía aprender a luchar, algo para lo que demostró no tener nada de talento. No obstante, tuvo la suerte de que Muradin Barbabronce se ofreció voluntariamente a instruirlo, después de observar al pequeño príncipe hacer el ridículo con la espada. De esta manera, aprendió las técnicas de lucha de los enanos, algo que le servirían más adelante. De muy pequeño conoció a otros dos niños nobles que ejercieron de alguna manera influencia sobre él. Viniendo como un exiliado, llegó a Lordaeron el príncipe Varian, de la recién destruida Ventormenta. Varian era unos años más grande que Arthas, y, por el contrario, sí tenía talento para la lucha. Eso no fue impedimento para que ambos fueran amigos. Arthas sentía lástima por Varian, porque había perdido a su padre y su reino; mucha más que la que le daban los pobres refugiados de Ventormenta, que también lo habían perdido todo. Varian no vino solo: la Horda orca siguió a los supervivientes hasta las fronteras de Lordaeron y empezó la Segunda Guerra. Desde ese momento, Terenas mantuvo mucha más vigilancia sobre su hijo y heredero. El otro era una niña, la hija del Almirante Valiente: Jaina. Ya desde entonces ambos tenían algo más que una amistad, pero todavía eran muy pequeños. La pequeña Jaina iba a convertirse en una maga de Dalaran. Allí, ni Arthas ni su padre tenían autoridad alguna, no porque fuera un reino independiente, sino porque el título de rey no tenía ningún valor para los magos de esa ciudad. Así que una vez que Jaina penetrara sus muros, se separarían. Arthas le prometió muchas cosas a Jaina y consiguió mantener relaciones con ella. Pero después prefirió que tomaran caminos separados, para qué cada uno pudiera centrarse en la tarea que tenía por delante. Así, aun cuando todo el reino sabía de la “curiosa” amistad de ambos y esperaba que ella fuera la futura reina con ilusión, Arthas prefirió apartarla temporalmente de su vida. Jaina no le guardo rencor. Por último, mencionar a la criatura que más huella dejó en el pequeño príncipe, y que configuró sus actos del futuro. Hablamos de Invincible, su amado caballo. Jinete y animal compartían un vínculo muy especial y estaban muy unidos. Su muerte traumatizó al pequeño Arthas. Primero, porque fue culpa suya, algo que sabía; segundo, porque tuvo que matarlo con sus propias manos para que dejara de sufrir. Desde ese día, Arthas juró que protegería a cualquier precio a su gente; que algo así no volviera a ocurrirle. La amenaza del Clan Rocanegra Terenas Menethil II prefirió que su hijo formara parte de la creciente Orden de la Mano de Planta antes de que se convirtiera en un simple guerrero como él. Muy amigo de Uther el Iluminado, líder de los paladines, le encargó su adiestramiento en las artes divinas. Así, Arthas se convierte en un paladín en potencia. Años después, se une a su maestro en la defensa del reino. En Lordaeron existía un grupo de orcos del Clan Roca Negra que había evitado ser capturado. En lugar de esconderse, cómo había hecho prudentemente Drek’thar o Grommash, el Clan Roca Negra se dedicó a atacar los asentamientos humanos y secuestrar a todos los supervivientes, independientemente de su edad. Arthas, siempre bajo las órdenes de su maestro Uther (a pesar de ser el Príncipe) fue encargado de defender la pequeña y desprotegida aldea de Stranbrand. Desgraciadamente, llegó demasiado tarde, algo que le trajo recuerdos de su caballo. Lo único que podía hacer ahora, e iba a hacer, era recuperar a todos los prisioneros que los orcos se habían llevado a su escondite. Uther ya le estaba esperando en su pequeño destacamento, cercano a la base de los orcos. Viendo que los orcos se negaban a negociar, Arthas se enfureció; su maestro le advirtió que la ira y la venganza son contrarias a la filosofía de los Paladines y que seguirlas puede conllevar grandes peligros para todos. Pero Arthas no podía olvidar y simplemente fingió obedecer. Volvió a estallar en cólera al presenciar cómo los orcos sacrificaban a los humanos capturados, fracasando nuevamente en su intento de protegerlos. No dejó a ningún orco con vida. El Iluminado ignoró los signos demoníacos que encontraron. Creyendo que una destrucción como la Segunda Guerra no iba a repetirse, dio el asunto por finalizado. La paz volvió a Lordaeron, por poco tiempo. El levantamiento de los muertos Una de las preocupaciones que aparecieron en la Corte de Terenas fue una extraña epidemia que asolaba a las tierras norteñas de Lordaeron. De todas formas, lo que más preocupaba al rey eran los orcos y las deudas. Terenas ignoró las advertencias del desconocido profeta que se coló en su sala del trono y que presagiaban un oscuro futuro para la nación. A pesar de todo, Terenas siempre fue un gran político. No prestar atención a las quejas de los nobles de la corte, con respecto al asunto de la epidemia, no era la decisión más prudente. Seguía sin ser su máxima preocupación, pero enviar a su hijo Arthas a lo que él consideraba algo secundario, daría a entender que la monarquía está realmente preocupada. A su vez, Antonidas envió a Jaina Valiente, temiendo que la naturaleza de la infección fuera mágica. Cómo siempre había predicado el sabio líder del Kirin Tor: <<la magia con magia se vence>>. Pasó poco tiempo hasta que ambos encontraran a los primeros muertos vivientes, atacando a los pocos supervivientes de una aldea, tan desconcertados cómo ellos por la aparición de los esqueletos. La misión se había vuelto mucho más importante y peligrosa, aunque estaban lejos de adivinar lo que en realidad estaba sucediendo. El hallazgo de un almacén de grano vacío, destruido y, de alguna manera, enfermo, alarmó a todos. Si la enfermedad llegaba a infectar el alimento básico de la nación, sería imposible calcular la gravedad de los daños. En las proximidades de Andorhal, hallaron al que parecía ser el causante de todo esto. Un nigromante, que declaró ser Kel’thuzad, antiguo mago del Kirin Tor y ex miembro del Consejo de los Seis de la ciudad. La hipótesis inicial fue pensar que él era el causante de todo y que su muerte pondría fin a toda esta locura. No obstante, el nigromante se escapó, camino a Andorhal. Nuevamente, eso eran terribles noticias: Andorhal era uno de los principales centros distribuidores de Lordaeron. Fácilmente esparciría la enfermedad por medio reino sin que se pudiera hacer nada para evitarlo. Los fracasos se siguieron acumulando. No sólo llegaron demasiado tarde y encontraron la ciudad destruida y vacía de mercancías, enviadas antes de su llegada a sus destinos, sino que Kel’thuzad volvió a escaparse. Arthas ardía por dentro, estaba fallando en proteger a su pueblo. La muerte del nigromante a estas alturas no cambiaría el problema, pero tampoco se le podía dejar vivir. Las últimas palabras de Kel’thuzad no tuvieron efecto en el príncipe, centrado en su tarea. Solamente la revelación del cerebro detrás toda esta destrucción y su localización se quedaron en su mente. En Stratholme encontraría al líder de los no-muertos. Se debía poner fin cuánto antes a su existencia y recuperar el control del reino. No podía permitir que otra ciudad fuera destruida. Poco a poco, la venganza se habría un lugar entre sus ideales de paladín y de heredero al trono. Estaba descendiendo en el camino oscuro sin que se diera cuenta.
  3. Kyrie Eleison

    Retratos de Azeroth: Gul'dan

    Retratos de Azeroth: Gul'dan Publicado en Retratos de Azeroth por Valathard , el Martes 04/2/2014 - 17:00"Yo soy Gul'dan. Soy la Oscuridad Encarnada. No seré repudiado" Gul'dan fue el primer brujo orco de la historia de Draenor, así como el fundador del Concilio de las Sombras y de la Horda que condujo a Azeroth a través del Portal Oscuro gracias a la ayuda de Medivh. Allí se encargó de apoyar a la Horda en su conquista por Azeroth hasta su muerte en la Tumba de Sargeras. Aparición de Kil'Jaeden ante Ner'zhul Se desconoce poco de la historia de Gul'dan hasta que demostró al resto de orcos sus habilidades innatas para el chamanismo por lo que decidieron ponerle bajo la tutela de Ner'zhul del Clan Sombraluna, el más poderoso y venerado de todos los chamanes orcos. Durante los años que Gul'dan estuvo bajo el mando de Ner'zhul, Kil'Jaeden se percató de que los draenei habían llegado a Draenor y decidió embaucar a los orcos para exterminarlos por lo que se le presentó a Ner'zhul en una visión y le convenció de que los draenei conspiraban contra ellos. Ner'zhul convenció al resto de clanes de que los draeneis eran sus enemigos y comenzaron a exterminarlos. Acto que más que conmocionar a Gul'dan le produjeron satisfacción. Con el tiempo los orcos empezaban a perder el favor de los elementos y éstos dejaban de acudir en su ayuda. Ner'zhul fue a Oshu'gun a investigar y allí descubrió que había sido engañado por uno de los señores demoníacos de la Legión Ardiente y también que su aprendiz le había traicionado y que le había estado espiando y proporcionándole información a Kil'Jaeden a sus espaldas. Por su servicio, se le ofreció a Gul'dan la oportunidad de convertirse en uno de los orcos más poderosos de entre los de su raza. Éste aceptó sin rechistar, a partir de ese momento se le conocería como un brujo y como el creador de la Horda. El Concilio de las Sombras La Horda continuó creciendo y conforme lo hacía, los pensamientos de Gul'dan de controlar a los orcos también. En secreto, reunió al grupo de brujos orcos más poderosos de entre los suyos y formó en Concilio de las Sombras. Con el paso del tiempo, esta organización empezó a extender su influencia entre los suyos, llegando incluso a cambiar al Jefe de Guerra y a sustituirlo por Puño Negro. En cierto momento, Kil'Jaeden y Gul'dan idearon una última estratagema, que los orcos bebiesen la sangre de Mannoroth para volverlos más poderosos y ser un cierto modo una "extensión" de los demonios a los que Gul'dan servía. Para probar el poder de los orcos que habían creado, el Concilio de las Sombras encargó a los orcos matar a cualquier draenei que hubiese en el planeta. Llegado a este punto de la historia, Gul'dan se había convertido en el brujo más poderoso que existía, para demostrar una vez más su poderío, erigió la Mano de Gul'dan, un enorme volcán situado en el Valle Sombraluna. Invasión a Azeroth Tras el exterminio de la mayoría de los draeneis que habitaban en el planeta, Kil'Jaeden desapareció sin dejar rastro. Entonces, Gul'dan se dio cuenta de que le habían utilizado solamente por una venganza personal del demonio. Kil'Jaeden los había dejado a su suerte en un planeta que se moría poco a poco en el que la más mínima cosa podría hacer que la Horda se destruyese a sí misma. Un día, Medivh, se le presentó a Gul'dan en sueños y le mostró Azeroth y el poder que albergaba y unos poderes ocultos en la Tumba de Sargeras y convenció a Gul'dan para que la Horda invadiese Azeroth. Gul'dan, con la ayuda del Concilio de las Sombras, ayudó a Medivh a abrir el Portal Oscuro y permitir a la Horda invadir Azeroth. La Horda liderada por Puño Negro, había hecho estragos en el reino de Azeroth. Pero justo antes de que los orcos asediasen la capital del reino, Ventormenta, fueron avisados de que un grupo de aventureros había entrado en Karazhan con el objetivo de asesinar a Medivh por haber abierto el Portal Oscuro. En ese momento, Gul'dan penetró en la mente del mago para sonsacarle en los últimos momentos de su vida la localización de la Tumba de Sargeras, pero cuando éste entro en sus pensamientos, Anduin Lothar y Khadgar lo mataron, haciendo que Gul'dan entrase en un estado de coma. Debido al estado del brujo, Orgrim Martillo Maldito aprovechó para derrocar a Puño Negro y proclamarse Jefe de Guerra, y gracias a las torturas ejercidas a Garona, supieron de la localización de la mayoría de miembros del Concilio que los había manipulado y acabaron por darles la muerte. La Segunda Guerra y la Tumba de Sargeras Pasado un tiempo, Gul'dan despertó del coma y observó como el mundo había cambiado en su ausencia, Puño Negro y los miembros del Concilio de las Sombras habían muerto y sólo unas pocas personas seguían siendo leales hacia él. A cambio de salvar su vida, Gul'dan le ofreció a Martillo Maldito información sobre Rend y Maim, los hijos de Puño Negro, que pensaban reunir un ejército y traicionarle aunque fue un intento fallido, ya que Martillo Maldito fue a detenerlos. Gul'dan sabía que no tenía la confianza del nuevo Jefe de Guerra aún, por lo que para conseguirla le ofreció crearle un ejército de jinetes que le fueran leales. Para lograrlo, invocó los espíritus de los miembros del Consejo de las Sombras y los introdujo en los cuerpos de los humanos caídos durante la Primera Guerra, creando así a los Caballeros de la muerte dirigidos por Teron Sanguino. Pero estos no servían a Martillo Maldito, si no a Gul'dan, cosa que el orco no pudo prever. Mientras Martillo Maldito asediaba Lordaeron con la intención de acabar la guerra de una vez por todas, Gul'dan mostraba sus verdaderos planes. Con la ayuda de su clan, el Cazatormentas y el de su discípulo Cho'gall, el Martillo Crepuscular abandonaron al resto de orcos para dirigirse hacia el objetivo inicial de la invasión de los orcos al planeta, encontrar la Tumba de Sargeras. Sin embargo, Martillo Maldito furioso por la traición mandó al Clan Roca Negra a perseguir al brujo y matarlo. Gul'dan logró encontrar el lugar y sacarlo del mar. Entró en la tumba buscando el poder de Sargeras que sabía que se hallaba ahí, sin embargo, numerosos demonios se encontraban dentro y mataron tanto al brujo como al resto de los suyos. Sus memorias se conservaron por unas runas escritas a lo largo de la Tumba que fueron encontradas unos años más tarde por Maiev Cantosombrío en su búsqueda de Illidan. Fuente: World of Warcraft - WowChakra Fansite Oficial de Wolrd of Warcraft en Español - Retratos de Azeroth: Gul'dan
  4. Kyrie Eleison

    Retratos de Azeroth: Uther, el Iluminado

    Retratos de Azeroth: Uther, el Iluminado Publicado en Retratos de Azeroth por Blosc , el Jueves 30/1/2014 - 17:00 "Recuerda, Arthas, que somos Paladines. La venganza no puede formar parte de nuestros deberes. Si dejamos que nuestras pasiones nos conviertan en seres sedientos de sangre, seremos tan viles como los orcos." La Segunda Guerra y los Paladines La Primera Guerra supuso la pérdida no solo del Reino de Ventormenta, sino de muchas vidas. El Arzobispo Alonsus Faol, tras la guerra, comprendió que había ocasiones en que la Fe no era suficiente: muchos sacerdotes habían muerto a manos de los orcos a causa de su inexperiencia en el combate. Por ese motivo, ideó una manera de resolver esto para el futuro conflicto que se avecinaba. [TABLE=width: 100%, align: center] [TR] [TD][/TD] [TD]Uther era discípulo de Alonsus Faol desde hacía ya tiempo, pero también era un soldado. Combinaba tanto la capacidad de combate con armas como la de sacerdote en las artes divinas. Uther no era el único con ambas cualidades, pero sí fue el primero. En la capilla de Stratholme y bajo la autoridad de Faol, nacían los Paladines, aquellos que debían cambiar el curso de la batalla. El Comandante de la Alianza, Sir Anduin Lothar aceptó con gusto a esta Orden, compuesta en un principio por 5 integrantes. Parlamentó con cada uno de ellos y al final escogió al más jóven de los Paladines para que fuera su mano derecha. Fue precisamente el hecho de que Turalyon fuera el menos devoto de todos el que hizo que el experto comandante tomara esa decisión. Para Lothar, Uther y sus otros 4 compañeros sobreponían sus normas por encima de todo, y eso les impediría tomar medidas extremas (pero necesarias) en el curso de la guerra.[/TD] [/TR] [/TABLE] Uther participó en numerosas batallas de la Segunda Guerra, como en la defensa de Lordaeron capital. De camino al Lago Darrowemere, es atacado por sorpresa por hombres del Reino de Alterac, quién había traicionado secretamente a la Alianza. Fue apodado "El Iluminado" por su compañero Turalyon, debido a que literalmente brillaba, en la batalla de la Montaña Rocanegra. Finalmente, tomó parte en el combate final a las puertas del Portal Oscuro, en que finalmente se terminó la guerra. El fin de la guerra no significó que su trabajo hubiera terminado. En los años posteriores, siguió trabajando en las tierras del norte ayudando a la gente y volviéndose más famoso, aunque no fuera eso lo que buscara. Terminó por convertirse en un buen amigo del Rey Terenas Menethil II de Lordaeron y fue encargado por éste a instruir al heredero al trono, el príncipe Arthas Menethil, en las artes de la Luz. En algún momento de este período de tranquilidad, el Paladín Tirion Fordring tomaba la extraña decisión de salvarle la vida a un orco (Eitrigg) por una cuestión de honor. En su intento de salvación, Tirion no pudo evitar dañar mortalmente a inocentes soldados que cumplían con sus órdenes. Por tales acciones, el Iluminado, dada su autoridad sobre los Paladines, decretó su expulsión. Uther realmente comprendía la buena voluntad de Tirion, pero los resultados no podían ser olvidados y debía haber un castigo. No obstante, Uther se creyó más poderoso de lo que en verdad era, y procedió a retirarle a Tirion sus poderes. Contrariamente a lo que se creía, la Luz no abandonó al exiliado Fordring, pues el Campeón de la Luz no tenía tal capacidad. La Tercera Guerra La Orden de la Mano de Plata creció en los años de paz. El propio Uther llegó a tener más de un discípulo; pero su preferido era indudablemente el príncipe Arthas. Como defensor del reino, Terenas le encomendó solucionar el problema de los orcos y, para que continuara con su instrucción, le envió a su hijo. El Iluminado creyó acertadamente que los orcos habían establecido en algún lugar no muy lejano y decidió que era prioritario acabar con ella. Dejó a Arthas para que defendiera Strahnbrad en su lugar y luego mandó hacerlo llamar cuando encontró a los orcos. Uther prefería solucionar la disputa sin un enfrentamiento abierto, así que envió a dos hombres para negociar; sin embargo, los orcos tenían otros planes y mataron a los dos humanos. Arthas enfureció rápidamente, pero su maestro le sermoneó enseguida, recordándole cuáles eran los métodos de los paladines. Como quería comprobar los progresos de su discípulo, permitió que fuera él quien liderara el ataque. La muerte del líder orco de los Roca Negra supuso el fin de esta amenaza. El comandante de la Mano de Plata no vuelve a aparecer hasta ya iniciada la invasión de los muertos vivientes, en el momento que Jaina Valiente acude a él a toda prisa para pedirle ayuda en Vega del Amparo, asediada por un ejército de la Plaga y defendida por el príncipe Arthas y unos pocos soldados. Es de suponer, sin embargo, que Uther ya estaba al corriente del levantamiento de los muertos, pues no estaba muy sorprendido a su llegada a Vega del Amparo. Seguramente estuvo combatiéndoles en otros frentes paralelamente a los sucesos de Arthas. Por un lado Uther estaba muy contento de haber llegado a tiempo al pueblo y que su discípulo preferido hubiese sido capaz de mantener la defensa por tanto tiempo; realmente no le creía tan capaz. Pero, por otro lado, su arriesgada acción le molestaba: si no hubieran llegado en ese momento crucial...el príncipe, no obstante, no estaba para ser sermoneado otra vez y simplemente partió a Stratholme; esta insubordinación fue algo que enfureció al Iluminado en su interior. Cuándo llegó a la ciudad, recordó al Príncipe que él era su superior como paladín, por muy miembro de la realeza que fuera. Y antes de que pudiera continuar, Arthas le detuvo con una revelación: los ciudadanos de Stratholme estaban infectados y en un instante serían Muertos Vivientes. <<Hay que purgar toda la Ciudad>> había dicho Arthas sin dudarlo ni un segundo. Por muy lógico que pareciera, iba totalmente en contra de la ideología de la Luz que tanto predicaba la Orden y Uther en especial; << ¿Cómo puedes siquiera pensarlo? Tiene que haber otra opción>>. Jaina Valiente pidió más tiempo para encontrar una cura, pero Arthas ya había tomado la decisión y ordenó a los hombres purgar la ciudad. El Iluminado no iba a obedecerle: <<Todavía no eres mi rey, chico. Y tampoco obedecería esa orden si lo fueras>>. En ese día fatídico, Uther pudo ver como la locura de Arthas se hacía una realidad y no hizo nada para detenerle. Su discípulo inocentemente disolvió la Orden de la Mano de Plata y cesó a su líder de su cargo, acosados de traidores al reino, como si tuviera autoridad para hacerlo, y les ordenó irse. Se limitó a marcharse con el resto que pensaban lo mismo que él y volvió después de que la ciudad hubiera sido totalmente destrozada para hablar con una desconcertada Jaina Valiente ante tanta muerte. Arthas se había marchado con la mitad del ejército de Lordaeron hacia Rasganorte para perseguir al supuesto señor de los muertos, aquél que se hacía llamar Mal'Ganis. Uther lo consideró una locura, al igual que Jaina: no podía ser otra cosa que una trampa; Arthas iba a sacrificar a todos sus hombres en su necedad. Debía hablar con el Rey antes de que fuera demasiado tarde y arreglar la situación. Un mensajero transmitió las nuevas órdenes a la expedición de Rasganorte. El Rey Terenas, convencido por su fiel amigo Uther, había decretado el regreso inmediato de todos y cada uno de los soldados de la Alianza. La muerte del Iluminado El único que regresó fue el propio Arthas, simulando regresar como un triunfador. No se sabe dónde estaba Uther en ese momento, pero no perece que estuviera en Lordaeron capital, pues no fue a su encuentro. La muerte de Terenas, bajo grave traición, debió ser un duro golpe para él: su querido discípulo había descendido en la senda oscura y su gran amigo Terenas yacía ahora muerto. El rey fue incinerado y Uther en persona transportaba la urna que contenía sus restos. El príncipe caído apareció en Andorhal con un séquito de no-muertos. Quería la urna que los Paladines guardaban, aunque no esperaba que su antiguo mentor en persona la estuviera protegiendo ni tampoco que contenía los restos de su padre. El Iluminado hizo honor a su nombre, y el Campeón de la Oscuridad se enfrentó al de la Luz en un combate a muerte. Uther brillaba tanto que llegó un punto en que cegaba a Arthas; sin embargo, no mostraba sentimientos en la batalla: su rostro era completamente serio. Su poder superaba claramente al de un confiado Arthas y llegó a desmoralizar al rival. El príncipe Arthas incluso pensó que se había equivocado de camino. Que la Luz era más fuerte y ahora iba a morir por su error. Uther no tendría compasión y el martillo que acababa de levantar pronto impactaría con su cuerpo, matándole al instante. Fue la Agonía de Escarcha la que salvó al caído príncipe y a partir de ese momento el trascurso de la batalla se inclinó en favor de la oscuridad. La Luz en Uther era cada vez más débil: tal y cómo había susurrado la voz de la espada, toda vela puede ser apagada, por muy grande que sea. Al final, fue Arthas el que ganó el combate y su espada robó otra alma. Las últimas palabras del campeón de la Luz fueron desear un infierno especial para Arthas, pues merecía un castigo mayor al del resto de malhechores. Su cadáver fue recuperado por los humanos una vez la Plaga se marchó de Andorhal rumbo Quel'thalas y procedieron a enterrarlo cerca del pueblo. Aún muerto, su tumba está eternamente iluminada por la Luz, siendo el único lugar de las Tierras de la Peste bendecido por la Luz durante años, hasta la caída del Rey Exánime. Su fantasma sigue ligado a este mundo, bendiciendo a los viajeros que le ofrecen tributo. La Agonía de Escarcha En el interior de la espada maldita, estaba, entre otras, el alma de Uther. Capturada en el momento de su muerte, estaba atrapada ahí. De esta manera, fue testigo de todas las atrocidades que su portador cometió después de su combate en Andorhal. A lo largo del tiempo, llegó a intentar perdonar a Arthas y se quedó con el recuerdo de un joven príncipe que hacía todo lo posible por proteger Lordaeron. Cuando los aventureros se adentran en la cámara de la espada, es Uther el que se proyecta fuera de la misma para advertirles. El Rey Exánime viene de camino y no podrán derrotarlo fácilmente. Solamente en el Trono Helado se puede dar muerte al señor de los muertos. Pero con su muerte no será suficiente. Alguien ha de ocupar el rol de carcelero de los muertos; un vivo ha de ponerse el casco. Pues, según Uther, la Plaga puede ser mucho más destructiva de lo que está siendo ahora; y es sólo por la mínima parte buena de Arthas que ésta no ha liberado toda su potencial. Tras la caída del Rey Exánime y la quiebra de la Agonía de Escarcha, las almas atrapadas pueden al fin ser libres y pasar al más allá. Uther, no obstante, decida permanecer un poco más en este mundo para agradecer a los héroes de la Alianza/Horda y despedirse del joven paladín al que una vez consideró un amigo. Fuente: World of Warcraft - WowChakra Fansite Oficial de Wolrd of Warcraft en Español - Retratos de Azeroth: Uther, el Iluminado
  5. Retratos de Azeroth: Falstad Martillo Salvaje Publicado en Retratos de Azeroth por Epsilon , el Lunes 27/1/2014 - 17:00 Falstad Martillo Salvaje es un personaje muy poco conocido dentro del juego, pero que ha tenido bastante protagonismo en la historia de los enanos y también en el ámbito más allá de World of Warcraft. Falstad Martillo Salvaje es el hermano del héroe de la Alianza durante la expedición a Draenor Kurdran Martillo Salvaje, y heredero del clan Martillo Salvaje. Durante el tiempo en el que Kurdran Martillo Salvaje estaba al frente del clan Martillo Salvaje durante la época de la Segunda Guerra, Falstad era el encargado de sobrevolar junto a su tropa de jinetes de grifo las costas de Lordaeron para combatir cualquier fuerza hostil que se acerque a la zona. El verdadero protagonismo le llegó a Falstad Martillo Salvaje cuando su grupo conoció a Rhonin y accedieron a su petición de llevarlos a Khaz Modan. Durante su viaje protegió de tal forma a Rhonin y los suyos que aún perdiendo la vida de muchos de sus compañeros consiguió llevarlos a Khaz Modan, incluso llegaron hasta la batalla final en Grim Batol donde liberaron a la dragona roja Alextrazsa. El ingreso de Falstad Martillo Salvaje en el Concilio de los Tres Martillos comenzó a raíz de la grave crisis que sufrió la ciudad de Forjaz. Durante el trance donde Magni Barbabronce tristemente acabó transformado en piedra, Kurdran Martillo Salvaje fue quien decidió que debía ser Falstad Martillo Salvaje quien representara en la capital enana a los Martillo Salvaje en el Consejo de los Tres Martillos junto a Muradín Barbabronce y Moira Thaurissan. Kurdran Martillo Salvaje relegó el cargo a su hermano después de su expedición a Draenor, ya que iba a viajar a Ventormenta porque le había llegado a sus oídos que se había construido una estatua en su honor tras la campaña de la Alianza en Draenor. Una de las anécdotas que indirectamente ha protagonizado Falstad Martillo Salvaje ocurrió en la BlizzCon del año 2010 donde apareció por primera vez el ya famoso "Chico de la camiseta roja". La secuencia del diálogo en el apartado de preguntas y respuestas fue la siguiente: "Hola, acabo de terminar de leer la novela World of Warcraft: Devastación ayer, y me he dado cuenta de una cosa. Dice que Falstad Martillo Salvaje va a estar en él, pero en la beta es Kurdran Martillo Salvaje el que está allí y en cambio Falstad Martillo Salvaje no está en el juego por ninguna parte. ¿Qué le ha ocurrido?”– Chico de la camiseta roja’. “¿No está muerto desde el Día del Dragón?” – El equipo de desarrollo de Blizzard en el escenario. "No. Sobrevivió, y de hecho, fue el líder de Pico Nidal desde el inicio del World of Warcraft hasta World of Warcraft: Wrath of the Lich King”. – Chico de la camiseta roja’. "Gracias por enseñarnos esto. Vamos a corregirlo." – El equipo de desarrollo de Blizzard en el escenario. Cualquier ciudadano de la Alianza, y también guerrero de la Horda se habrá topado en numerosas ocasiones con las grandes estatuas que presiden el puente hacia la entrada de Ventormenta. Estas estatuas se construyeron en honor de los guerreros de la Alianza que realizaron la expedición a Draenor, y una de ellas según se puede leer en la firma, la construyó el propio Falstad Martillo Salvaje para su hermano Kurdran Martillo Salvaje. La leyenda que se puede leer bajo la estatua dice así: Fuente: WowChakra - Lore: Falstad Martillo Salvaje
  6. Kyrie Eleison

    Retratos de Azeroth: Gazlowe y el Trinquete

    Retratos de Azeroth: Gazlowe y el Trinquete Rezlak. Hay una cosa que necesitas saber de la vida, y es que si quieres algo bien hecho, hazlo tú mismo. Gazlowe es el regente de la ciudad de Trinquete y uno de los fundadores de Orgrimmar que ayudó en su construcción proporcionandoles a los orcos una fuente de la que sacar agua. Vamos a ver su historia y la del Trinquete. Gazlowe Gazlowe actualmente en World of Warcraft es un personaje que fue añadido en los comienzos de este juego, concretamente en el parche 1.11.1. Este personaje está afiliado a la facción del Trinquete que a su vez da nombre al lugar en el que se encuentra en Los Baldíos del Norte del continente de Kalimdor. El Trinquete es uno de los primeros asentamientos neutrales que la Horda se encuentra a lo largo de su viaje y su ambientación y sus comercios corresponden a la filosofía habitual de vida de la raza que allí se encuentra, los goblins. Esta raza está a cargo del Trinquete y es Gazlowe quién lidera este asentamiento. Gazlowe, y haciendo referencia a la mentalidad que tienen los de su raza, fue un ladrón que gracias a todas sus artimañas y argucias fue consiguiendo poco a poco el botín necesario para comenzar a ser un goblin encargado de negocios legítimos y de alto nivel en ganancias. Una de las principales características que define a la raza goblin es su sobresaliente capacidad para los negocios y su enorme predisposición para trabajar a sueldo. Este pícaro e ingeniero de profesión no iba a ser menos. Gazlowe fue contratado por Thrall para que tomase el mando de todo el escuadrón de ingeniería después de la Tercera Guerra, habiendo conocido y aliándose a Thrall tras la Segunda Guerra. La misión que Thrall le encargó a Gazlowe y a su grupo de ingenieros fue conseguir una fuente totalmente fiable de agua durante la fundación de Durotar para abastecer a la nueva ciudad que allí se iba a construir, la capital Horda Orgrimmar. En sus exploraciones junto a su grupo de ingenieros, Gazlowe y los suyos cavaron túneles subterráneos, buscaron y encontraron pozos subterráneos, y también descubrieron la Exploración de Gazlowe, una cuidad sin explorar cerca de Durotar que actualmente recibe el nombre en World of Warcraft de Exploración. En definitiva Gazlowe tomó un papel fundamental en la fundación de Orgrimmar que habitualmente pasa desapercibido, siendo solamente recordados y admirados los papeles que tomaron Thrall, Rokhan, Rexxar, Cairne y Chen Cerveza de Trueno. ¿Pero qué hubiera sido de Orgrimmar si Thrall no hubiese contado con la colaboración de Gazlowe y su equipo? El Trinquete UBICACIÓN El Trinquete es la ciudad de la que Gazlowe es el líder. Esta ciudad se encuentra en el continente de Kalimdor, en la zona oriental del territorio de Los Baldíos del Norte. El Trinquete es uno de los destinos al que lleva una de las ramificaciones de camino que salen desde El Cruce, en el centro de Los Baldíos del Norte. En cuanto a sus conexiones desde El Trinquete, se puede viajar a través de vuelo a: Astranaar (A), Punta Talrendis (A), Theramore (A), La encrucijada (H), Orgrimmar (H); a través de barco: Bahía del Botín (A) (H); y se puede llegar a él utilizando el teletransporte que nos facilita un goblin en el Santuario de las Siete Estrellas. HISTORIA El Trinquete es una ciudad totalmente dedicada a una actividad: el comercio. A lo largo de sus calles se pueden encontrar un gran número de almacenes y tiendas con todo tipo de productos disponibles para los viajeros de la Horda y de la Alianza, además es muy característico de la ciudad de Gazlowe encontrar mercancías amontonadas por las calles de los mercados y las boutiques que allí se encuentran. Toda la población goblin que aquí vive escucha a todo tipo de viajero siempre y cuando suene una palabra clave para ellos entre sus primeras frases: negocio. Los goblins del Trinquete se encuentran en continuo intercambio de mercancía tanto de forma naval formando uno de los puertos más grandes de todo Kalimdor, como de forma directa, ofreciéndote de El Trinquete un lugar salvaje que ofrece excelentes bares donde puedes tomar una buena cerveza mientras llevas a cabo tus negocios con la población goblin. La población del Trinquete es estrictamente neutral y totalmente dedicada a los negocios, por lo que si en algún momento ven una batalla en sus calles entre la Horda y la Alianza, Gazlowe y su población no dudará en intervenir para acabar con ellos y de esta forma evitar que la lucha acabe con el ambiente mercantil que allí se respira y que destroce todos sus negocios. AFILIACIÓN Toda la población del Trinquete está afilada al Cartel Bonvapor, cuyo líder es El Príncipe Mercante Bonvapor y Gazlowe es uno de los líderes secundarios de esta facción, entre otros. La capital del Cartel Bonvapor la encontramos al sur del continente de Kalimdor en Tanaris, Gadgetzan; no obstante el Cartel Bonvapor se extiende por otras ciudades en Azeroth, ocupando el Trinquete y la Bahía del Botín como las más conocidas. Uno de los objetivos de esta afiliación es mantener el comercio intacto entre la Horda y la Alianza, ofreciéndoles sus servicios siempre al mayor postor. Fuente: WowChakra - Retratos de Azeroth: Gazlowe y el Trinquete
  7. Kyrie Eleison

    Retratos de Azeroth: Grommash Grito Infernal

    Retratos de Azeroth: Grommash Grito Infernal De diversas maneras, la maldición de nuestro pueblo empezó y acabó con Grom. Su nombre significa "corazón gigante" en nuestra antigua lengua. Hizo honor a su nombre un centenar de veces cuando se enfrentó solo al demonio Mannoroth y obtuvo nuestra libertad con su sangre. - Inscripción en el monumento a Grom - Contacto con Azeroth Grommash Grito Infernal era el líder del clan Grito de Guerra, famoso entre los orcos. Era muy joven para ser líder y corrían sospechas sobre la verdad en la muerte de su predecesor, queriendo indicar que era un usurpador y que no había heredado el liderazgo legítimamente; no obstante, nadie parecía cuestionarle. Fue el primero en apoyar a Ner'zhul cuándo el anciano chamán propuso por primera vez atacar a los Draeneis en una guerra sin cuartel. Participó activamente en el conflicto: se sabe que estuvo en la conquista de Shattrath y que mantuvo una lucha con Nobundo. Pero sería recordado por ser el primero en otro aspecto. Gul'dan había ofrecido la sangre del demonio Mannoroth como si fuera un regalo a los líderes de todos los clanes presentes. Si bien Puño Negro hubiera deseado ir en cabeza, Grommash sorprendió a todo el mundo ofreciéndose en primer lugar. Todos los demás pudieron ver su transformación; Grommash argumentó que la sensación era magnífica y que todos los Grito de Guerra deberían seguir sus pasos. Años después tuvieron lugar la Primera y la Segunda Guerra en Azeroth contra los Humanos. Es sorprendente que ni Grommash ni ninguno de los Grito de Guerra participaron en esos conflictos. No, se quedaron en Draenor. Por ello, no sufrieron pérdidas y tampoco fueron encarcelados en los Campos de Internamiento. Grommash tuvo que esperar pacientemente todavía más tiempo para que llegara su hora de gloria. Ese momento llegó con Teron Sanguino y su plan de olvidar Azeroth e invadir otros mundos. Una vez Ner'zhul accedió a liderar a la Horda una vez más, encargó a algunos clanes, entre ellos los Grito de Guerra, la tarea de robar a los humanos una série de objetos mágicos de gran poder. De esta manera, Grommash Grito Infernal atravesaba el Portal Oscuro y entraba en Azeroth por primera vez. Escape de Draenor La primera tarea en Azeroth fue reconstruir el Portal Oscuro (la estructura), que había sido destruida por Khadgar al final de la Segunda Guerra. Dado que el objetivo era regresar a Draenor y no volver nunca más a este planeta, no hizo falta que se hiciera una construcción tan mágnífica como la del otro lado y bastó con algo pequeño y simplemente funcional. El clan Grito de Guerra fue el encargado de mantener el Portal Oscuro bajo el control de la Horda mientras el resto de clanes robaban los artefactos. Por ello, fue fundamental poner bajo asedio a la fortaleza de Nethergarde. No se tenía la intención de tomar la fortaleza porque no íban a quedarse, pero había que mantener a los humanos distraídos y mirando en el lugar equivocado. Cuando todo estuvo listo, Grommash y su clan volvieron a Draenor a toda prisa, huyendo de los Hijos de Lothar. Pero, al final, Ner'zhul los traicionó, al igual que traicionó al resto de orcos. Su locura iba a destruir el planeta así que Grommash dirigió a los Grito de Guerra de regreso al portal. Allí se encontraban los humanos, pero no pudieron detener a una horda de orcos que luchaban por sobrevivir. Grommash consiguió entrar en Azeroth poco antes de que Khadgar cerrara el Portal Oscuro. De esta manera, los Grito de Guerra quedaron para siempre atrapados en el planeta de los humanos. Sabiendo que no podría resistir en una batalla abierta, Grommash optó por ocultarse. Viajó hasta el norte, hasta Lordaeron, y permaneció en las sombras hasta el día de la liberación. Thrall y la Nueva Horda Consiguió mantener a su clan a salvo de los humanos durante años, aunque solo era cuestión de tiempo que los encontraran y atraparan. Pero, aun en libertad, no pudieron escapar de los efectos secundarios de las energias viles y hasta el mismo Grommash empezó a perder la voluntad de pelear. No obstante, siempre luchó contra esta debilidad lo mejor que pudo. Un día, un grupo de sus hombres trajo consigo a un orco desconocido que se hacía llamar Thrall y que quería conversar con él. Grommash pudo comprobar que Thrall era distinto al resto y le otorgó un trato preferente. También le hizo saber que el clan que andaba buscando muy probablemente eran los Lobo Gélido y le indicó dónde podría encontrarlos. Thrall le devolvió la esperanza. Juntos, marcharian contra los Campos de Internamiento y liberarian a sus hermanos captivos. Y así fue: Thrall regresó con los Lobo Gélido y Orgrim Martillo Maldito como segundo al mando de la nueva Horda que se estaba formando. Grommash no se opuso a la última voluntad de Martillo Maldito de promocionar a su nuevo mejor amigo a Jefe de Guerra de la Horda. Juntos, terminaron lo que empezaron y Durnholde, en centro de los Campos de Internamiento, fue destruido. Posteriormente, encontraron un lugar dónde podrían vivir en relativa paz.
  8. Kyrie Eleison

    Retratos de Azeroth: Durotan

    Retratos de Azeroth: Durotan A vísperas de adentrarnos en el antiguo Draenor, sería conveniente informarnos de antemano de algunos puntos importantes para disfrutar mejor de la esencia de Warcraft; uno ellos es conocer personajes importantes que encontraremos en la tierra natal de los orcos. Os traemos en esta ocasión al líder más famoso: Durotan del Clan Lobo Gélido, padre del anterior Jefe de Guerra de la Horda Thrall. Inicio y primeras amistades Durotan nació en el seno del Clan Lobo Gélido siendo el hijo de Garad (por aquel entonces Jefe del Clan) antes de que estallara la Primera Guerra. Siendo aún muy joven, acompañó a su padre al festival Kosh'harg que se celebraba en Nagrand; allí conoció a un joven orco del Clan Roca Negra llamado Orgrim Martillo Maldito con el que trabó una profunda amistad a pesar de que eran de clanes diferentes. nos pocos días después de volver del festival, Durotan se cruzó con una joven orco de aspecto débil llamada Draka que pertenecía a su clan. Fue un amor a primera vista. Durotan se le declaró en numerosas ocasiones y la invitó cuando no caía enferma a partidas de caza a pesar de que ella le rechazaba. Pero parece ser que el roce hizo el cariño porque al final la orco, que fue madurando y acabó siendo una gran guerrera, aceptó a Durotan como su esposo. Durotan fue enviado a la montaña mística Oshu'gun, (la gran piedra blanca que podemos encontrar aún en el Nagrand actual) para comprobar si era un chamán. Podía sentir a los espíritus, pero no verlos, por lo que no había nacido para convertirse en un aliado de los elementos. Durotan y Orgrim siempre estaban compitiendo para demostrar quién era el mejor de los dos, pero siempre como amigos. Mientras estaban realizando otro de sus desafíos en el bosque de Terokkar, un ogro los atacó y casi acaba con sus vidas. Fueron salvados por la intervención de un grupo de cazadores draeneis de Telmor que vigilaban los alrededores. Restalaan, el líder del escuadrón draenei informó a los jóvenes orcos que su líder, Velen el Profeta, estaba de visita en su pueblo y que los había invitado a cenar. A pesar de desconfiar en un principio de esos seres, ambos accedieron y se reunieron con el líder Draenei con el cual pasaron una velada contando historias de sus respectivos pueblos. Cuando ambos orcos volvieron, Durotan le comentó a Garad que su amigo Rocanegra y él habían aprendido más que su propio clan en más de cientos de años. El alzamiento de un nuevo líder y la primera Horda Años después, en una de las innumerables batallas que los orcos libraban contra los ogros, Garad cayó en combate. Entonces fue Durotan quien, por derecho hereditario, asumió el liderazgo del Clan Lobo Gélido. oco después y a cientos de kilómetros, el chamán y líder del Clan Somblarula, Ner’zhul tuvo una visión de unos supuestos ancestros que le advirtieron que los draenei eran sus enemigos y que conspiraban contra los orcos. De inmediato, el viejo chamán envió mensajeros a todos los clanes orcos para que se reunieran lo antes posible. Lo que Ner’zhul no sabía es que esos ancestros a los que había escuchado no eran verdaderos: se trataban de una vil estratagema de Kil’jaeden, uno de los jefes de la Legión Ardiente bajo la poderosa mano del Titán Sargeras, con el objetivo de destruir a los draenei por no compartir el regalo de Sargeras.Tras la reunión de los líderes orcos, la guerra contra los draeneis empezó. En un momento de tregua que fue solicitada por los draeneis, Ner’zhul envió a Durotan a encontrarse con un grupo de draenei liderados por Velen camino a la montaña mística Oshu'gun. Velen habló por todos los draeneis e intentó explicar la verdad de Oshu’gun, pero los orcos se negaron a escucharle, especialmente Drek’thar, el chamán de los Lobo Gélido, quién insultó a Velen espetándole mentiroso y manipulador e inició una pelea. De todas maneras, Durotan decidió dejarlos marchar, ignorando la orden de Ner’zhul de atraparlos con vida. Tras unos meses y en plena batalla contra los draenei, Drek’thar sintió que los espíritus y elementos de la naturalez les estaban abandonando; entonces casi fueron vencidos por las fuerzas de Restalaan. Durotan contempló esto como una señal de que estaba ocurriendo algo extraño, ya que los elementos no habían respondido al considerar esa guerra como un error. Aquí es donde entra, para marcarse un hueco en la historia de los orcos, Gul’dan, el aprendiz de Ner’zhul. Gul’dan era justamente lo contrario que su mentor: era un ser manipulador que solo pensaba en sí mismo y fue quien implantó la brujería dentro de los orcos en sustitución al chamanismo. Durotan permitió a Drek’thar y el resto de chamanes de su clan a abandonar el chamanismo y unirse a la brujería. Gracias a la manipulación de Gul’dan, los orcos fundaron la Primera Horda y se reunieron jefes de los distintos clanes para disputarse el rango de Jefe de Guerra. De todas maneras, el favorito para postular el título honorífico era Puño Negro, líder del Clan Roca Negra. Sin embargo… nadie sabía que Puño Negro era un simple títere del brujo Gul’dan.
  9. Kyrie Eleison

    Retratos de Azeroth: Alleria y Turalyon

    Retratos de Azeroth: Alleria y Turalyon Publicado en Retratos de Azeroth por Valathard , el Sábado 04/1/2014 - 17:00 El general Turalyon es un paladín bastante conocido entre los miembros de la alianza que sirvió durante la Segunda Guerra como lugarteniente de Anduin Lothar, el León de Azeroth. Durante el asalto a la Cumbre de Roca Negra, Lothar cayó en combate frente a Orgrim Martillo Maldito. Poco después, Turalyon recogió su espada; convirtiéndose así en el Comandante de las Fuerzas de la Alianza. Por otro lado, Alleria es la mayor de las hermanas Brisaveloz, quienes ayudaron a proteger su patria, Quel’Thalas y el reino humano de los orcos durante la Segunda Guerra. Cuando la Horda invadió Lordaeron, Anduin Lothar reclamó a la dinastía de los Caminantes del Sol su ayuda debido a una deuda que tenían con los Arathi. Turalyon fue uno de los 5 fundadores de la Mano de Plata y por tanto uno de los 5 primeros paladines humanos de Azeroth. Los otros 4 fueron Uther el Iluminado, Gavinrad el Terrible, Saidan Dathrohan y Tirion Vadín, siendo éste el más joven de ellos. Poco después de haberse fundado la orden, se le encomendó una misión: tenía que ayudar a Lord Anduin Lothar y a Khadgar en la defensa de las tierras de Lordaeron ante los numerosos ataques de los orcos, que estaban comenzando a masacrar a los humanos y a apropiarse de sus tierras. A Turalyon se le puso a cargo de la mitad de las fuerzas terrestres de la Alianza, aunque al principio estaba algo inseguro de su labor y dudaba que la hiciese bien, con el tiempo y la ayuda de Alleria Brisaveloz, fue ganando confianza en sí mismo. Ésta, fue enviada para ayudar a los humanos para cumplir una deuda que los Caminantes del Sol tenían sobre ellos y de Khadgar. Durante la Segunda Guerra se fue acercando más y más a la elfa que le había estado apoyando durante tanto tiempo y se enamoraron, y pasado un tiempo, nació su hijo Arator. Comienzo de la Segunda Guerra Combatieron junto a Lothar en los ataques de la Horda a Trabalomas. Forzaron a la Horda a retirarse y la siguieron al paso entre las montañas que llevaba al Pico Nidal, el hogar de los enanos Martillo Salvaje. Sin embargo, los orcos no buscaban destruirlo sino distraer a los humanos mientras la mayoría de su ejército marchaba hacia Quel’Thalas, el hogar de los elfos nobles. Desde el lugar en el que estaba la mayoría de las fuerzas orcas, podían escoger entre destruir la nación humana de Stromgarde o atacar Lunargenta. Anduin Lothar decidió enviar a Turalyon, Khadgar y Alleria hacia el norte, para impedir el ataque hacia Quel’Thalas. Turalyon y Alleria dirigieron sus fuerzas hacia allí, pero era demasiado tarde. La Horda había diezmado a las personas que vivían en Stratholme y la Mano de Tyr, uno de los bastiones de la Mano de Plata, y seguían avanzando hacia los elfos cada vez más y más deprisa, llegando a quemar una parte importante de sus bosques, sin embargo, tras una gran batalla entre humanos y orcos, estos últimos fueron destruidos y Lunargenta salvada. Alleria estaba destrozada mentalmente, pues había perdido a muchas de las personas que amaba a causa de los orcos y fue a pedir ayuda a sus compatriotas elfos para que no volviese a suceder nada así y que se uniesen a la Alianza. La muerte de Anduin Lothar artieron hacia la capital de su reino, los orcos la estaban atacando. Tuvieron la suerte de llegar justo a tiempo para impedir que fue destruida también por Martillo Maldito y sus tropas, pero poco después, se trasladaron hacia Forjaz y consiguieron de nuevo, que los orcos se retiraran de la batalla y los llevaron hacía uno de sus cuarteles, la Cumbre de Roca Negra. Allí se produjo una batalla entre ambas razas: orcos y humanos. Su mentor y comandante de la Alianza, Anduin Lothar, se enfrentaba al líder orco, Orgrim Martillo Maldito, aunque Lothar tenía mucha experiencia en los campos de batalla y era un veterano murió ante el orco. Turalyon se acercó tembloroso al cuerpo de su líder, llorando, vio como el orco reía y clamaba victoria. Pero tras superar el dolor, cogió la espada rota del León de Azeroth y reunió a sus hombres mientras gritaba: “Por sir Lothar” desmoralizando a los orcos. Ese noble acto había cambiado las tornas de la batalla y ahora eran los humanos los que estaban ganando. Turalyon se enfrentó en combate a Martillo Maldito y le venció, pero finalmente y tras mucho pensárselo le perdonó la vida a pesar de que hubiese matado a su amigo. La Horda retrocedió hasta su último bastión en Azeroth, el Portal Oscuro. La Alianza atacó con ferocidad a los orcos y éstos se vieron obligados a retirarse por él. Tras la huida de los orcos por el portal, Khadgar lo cerró. Expedición a Draenor Unos años más tarde de la Segunda Guerra, el rey Terenas Menethil II les convenció a ellos y a unos pocos más de que reabriesen el portal hacía Draenor y a Turalyon le ofreció ser el Alto General de la expedición, conocida esta como los Hijos de Lothar. Allí, supo que los orcos estaban intentando abrir varios portales más que les permitirían invadir otros mundos. Tras su llegada, sitió la Ciudadela del Fuego Infernal. Sin embargo, Ner’zhul había escapado. Tuvieron que dividirse en dos, Khadgar, Alleria y Turalyon fueron tras Alamuerte, que tenía en posesión la Calavera de Gul’dan, un artefacto necesario para cerrar los portales. Danath Aterratrols, los guardabosques de Alleria y los enanos de Kurdran Martillo Salvaje fueron tras Ner’zhul. Mientras estaban persiguiendo, conocieron una tribu formada por ogros y gronns, y les suplicaron ayuda en su búsqueda de Alamuerte. Tras una batalla contra el Vuelo Negro, recuperaron la Calavera y se reunieron con el resto de sus tropas frente al Templo Oscuro. A pesar de sus esfuerzos por encontrar a Ner’zhul no pudieron encontrarle debido a que abría y cerraba portales constantemente. La energía que se estaba produciendo cuando se creaba un portal nuevo empezaba a desgarrar Draenor, destruyendo el planeta poco a poco. Para evitar que la destrucción afectase a Azeroth también, los Hijos de Lothar cerraron el Portal Oscuro. Se vieron atrapados en el planeta por lo que decidieron escapar por los numerosos portales que había abierto el chamán orco. Tras unos años la mayoría de ellos lograron regresar, sin embargo Turalyon y Alleria siguen atrapados en otro lugar. Para honrar la heroicidad y las hazañas de esta pareja, se les construyó una estatua en el Valle de los Héroes de Ventormenta a cada uno, en la que rezan las siguientes cosas: General Turalyon Antiguo teniente de Lord Anduin Lothar. Caballero de la orden de la Mano de Plata. Alto general de la Expedición de la Alianza que marchó hacia Draenor, tierra de orcos. Presuntamente fallecido. Esarus thar no'Darador' - Servimos por la sangre y el honor. Viejo amigo, fuiste la mano derecha de la justicia y la virtud. Honraremos tu nombre en nuestras salas… por siempre. - Lord Uther el Iluminado, Caballero de la orden de la Mano de Plata Capitán forestal Alleria Brisaveloz Afamada Cazatroles de Quel'Thalas. Jefa de exploradores y agente de inteligencia para la Expedición de la Alianza que marchó hacia Draenor, tierra de orcos. Presuntamente fallecida. Querida hermana, tu corazón atravesó el viento cual hiriente flecha. Fuiste la más brillante de nuestra Orden, la más amada entre nosotros. - Sylvanas Brisaveloz - General forestal de Quel'Thalas Se sabe que siguen vivos en algún lugar y que algún día volveremos a verlos, por eso os quiero preguntar: ¿Dónde creéis que estarán? ¿Cuándo vuelvan qué nos contarán? ¿Qué implicación pensáis que tendrán en la historia de Azeroth? Fuente: WowChakra - Retratos de Azeroth: Alleria y Turalyon Otras referencias: http://www.mundowarcraft.com/foros/f40/conoce-el-lore-alleria-brisaveloz-764.html
  10. Kyrie Eleison

    Retratos de Azeroth: Ner'zhul

    Retratos de Azeroth: Ner'zhul Os traigo aquí un artículo, realizado por Blosc, uno de los redactores de WoWChakra, que nos hace un artículo explicativo sobre el personaje de Ner'Zhul. Publicado en Retratos de Azeroth por Blosc , el Lunes 23/12/2013 - 19:00 Más conocido por ser el primer Rey Exánime, Ner'zhul fue antaño un orco de Draenor. Era admirado y respetado por dos motivos: primero, por ser un líder de uno de los clanes más importantes; segundo, por ser el chamán más poderoso de su tiempo. Un líder no tenía aprendices, pero un chamán sí: aunque fuera el más importante, Ner'zhul, no fue una excepción. Unificación de los Clanes Después de milenios de incansable búsqueda, Kil'jaeden volvió a localizar a los Draeneis. Viendo que sus anteriores ataques habían fracasado totalmente en su meta de eliminarlos, el demonio preparó un plan diferente. Vio en Ner'zhul la oportunidad de usar la raza orca para sus fines y se puso en contacto con él mediante engaños. En un sueño, Ner'zhul creyó ver a su difunta esposa Rulkan; ésta le indicó que desconfiara de los Draeneis, puesto que estaban intentando acabar con todos los orcos. El viejo chamán no podía creer que los espíritus se equivocaran, pero siempre albergó pequeñas dudas. Ner'zhul no estaba del todo descontento: durante mucho tiempo, había tenido el sueño de unos clanes unidos, algo que se estaba haciendo realidad. Kil'jaeden finalmente se desvelaría ante é, presentándose como una entidad superior a los espíritus. El orco no pudo evitar notar que se parecía mucho a esos Draeneis a los que tanto quería destruir. Eso en sí mismo ya era extraño, pues un ser superior no debería albergar tanto odio. Las dudas finalmente hicieron reaccionar a Ner'zhul, quién puso rumbo a Oshu'gun, la montaña sagrada y dónde se encuentran los ancestros orcos. Lo que encontró fue que los ancestros le rechazaron; estaban muy enfadados sin que supiera el motivo. Creía que había seguido sus indicaciones hasta que la verdadera Rulkan se apareció ante él. Había sido engañado muy fácilmente a pesar de toda su sabiduría. Pero todavía no era tarde: se enfrentaría a Kil'jaeden. Desgraciadamente, Gul'dan, su aprendiz, iba un paso por delante. Le había estado siguiendo y sabiendo lo que iba a hacer, se puso en contacto con Kil'jaeden antes. El Embaucador estuvo muy decepcionado con Ner'zhul y muy agradecido con Gul'dan, quién fue ascendido. El viejo chamán no fue castigado con la muerte: en su lugar, observaría impotente como su raza camina hasta la perdición. Gul'dan se confió demasiado al creer que su antiguo maestro no podría suponer un peligro para sus planes. Mediante un acceso a los documentos secretos del recién creado Consejo de las Sombras, Ner'zhul descubrió el plan para esclavizar a todos los orcos. El problema era que nadie iba a escucharle, porque la palabra de Gul'dan tenía más peso que la suya. Ningún líder le creería...excepto uno. Durotan, Jefe de los Lobo Gélido, recibió una carta suya muy extraña. No se indicaban los detalles exactos, pero había una advertencia. En el momento en el que se le ofreciera beber del cáliz, Durotan debía negarse por el bien de su clan. A la larga, Ner'zhul terminó por salvar a toda su raza, aunque él lo desconocía. Después de la Segunda Guerra El punto final de la Segunda guerra viene marcado por la destrucción del Portal Oscuro en Azeroth a manos de Khadgar. La explosión resultante dañó a Ner'zhul. Por dos años y sin un enemigo externo, los clanes orcos pelearon entre ellos. Ner'zhul empezó a tener sueños de muerte hasta que enloqueció. Un día, el caballero de la muerte Teron Sanguino regresó y pidió audiencia con el chamán. Quería olvidar Azeroth e invadir otros planetas, pero los orcos se encontraban divididos a falta de un líder fuerte y sólo Ner'zhul podría hacerles entrarles en razón por su gloria pasada. Finalmente, Ner'zhul lideraba una Horda unida, pero ya estaba algo enloquecido. Para el plan de Sanguino harían falta artefactos mágicos de gran poder, por lo que se envió a orcos a través del portal a buscarlos. Esto dio la alarma en la Alianza, que decidieron poner fin a la amenaza orca invadiendo su propio territorio. Uno de esos artefactos fue nada más y nada menos que la calavera de su antiguo aprendiz Gul'dan, lo que pareció algo irónico. No obstante, la calavera todavía mostraba los antiguos pensamientos del brujo y eso influyó poco a poco en Ner'zhul hasta volverlo completamente loco. Una vez todo estuvo listo, empezó la marcha hasta el Templo Oscuro, lugar dónde se celebraría el ritual para abrir varios Portales al mismo tiempo. Debían ser rápidos puesto que los Hijos de Lothar, que habían entrado en Draenor, habían descubierto sus planes e iban a intentar detenerles. Los orcos que fueron dejados atrás servían como distracción, y gracias a su sacrificio Ner'zhul tuvo el tiempo que necesitaba. Nacimiento del Rey Exánime Tal y cómo había sospechado Khadgar, la energía liberada causó una gran explosión. Si bien sus cálculos predecían la destrucción completa del planeta, este sobrevivió mínimamente. Ner'zhul tuvo tiempo de cruzar uno de los portales que acababa de abrir para escapar tanto de la explosión como de los humanos. Pero el destino tenía le tenia reservada una sorpresa: al otro lado del portal le estaba Kil'jaeden, nada contento. Ner'zhul fue torturado durante mucho tiempo, hasta que Kil'jaeden le encontró una utilidad. Pero, para asegurar que no volvía a escapar e intentar que estuviera más controlado, encerró su espíritu en un bloque de hielo. Ner'zhul, que no era ahora más que una armadura en el hielo, fue enviado a Azeroth con la misión de preparar el camino para la Legión. Su nuevo ser tenía también nuevos poderes. Era capaz de levantar y controlar a los muertos; también tenía un mayor habilidad a la hora de predecir el futuro, algo que le serviría para liberarse de Kil'jaeden. Se convirtió en el Rey Exánime y pronto expandió su influencia por todo Rasganorte.
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    Retratos de Azeroth: Khadgar

    Retratos de Azeroth: Khadgar Os traigo aquí un artículo, realizado por Blosc, uno de los redactores de WoWChakra, que nos hace un artículo explicativo sobre el personaje de Khadgar. Quizás sea el más experto de todos los magos. Khadgar fue aprendiz del guardián Medivh hasta que ayudó a derrotar a su maestro y destruyó el Portal Oscuro creado para invocar a los orcos a Azeroth. Aprendiz del Guardián Khadgar era un aprendiz de mago en Dalaran cuando el Kirin Tor le encontró un maestro. Su nuevo destino iba a ser la torre de Karazhan, y su tutor, Medivh. Todo esto era un plan del Kirin Tor para mantener bajo vigilancia a los magos poderosos que residían fuera de la ciudad-estado y, por tanto, sin control. Por ello, y aunque a Khadgar no se le comunicó que Medivh era nada más y nada menos que el Guardián, si que se le ordenó secretamente mantener informado al Consejo de los movimientos del mago. A primera impresión, Medivh no le pareció un mago fuera de lo común. Después de una charla, en que el Guardián le preguntó sobre el Kirin Tor, le ordenó limpiar la biblioteca. Todo parecía algo normal hasta que, explorando la torre, tuvo una visión: vió un ejército humano liderados por un hombre de avanzada edad que, en cierto modo, le recordó a él, luchando contra unas extrañas criaturas de color verde que nunca había visto. Sin poder sacar nada en claro de esa visión, Khadgar continuó su vida en la torre. Un día, mientras estaba leyendo libros de la biblioteca, Medivh entró y se sobresaltó. Habiendo olvidado que un nuevo aprendiz había venido, creyó que se trataba de un ladrón y empezó a atacarle. Tuvo suerte de no salir herido; el olvidadizo guardián se disculpó y se lo llevó a la cima de la torre, dónde, con solo tocarle, le enseñó cómo montar un Grifo; posteriormente se dirigieron a las actuales Tierras Devastadas. Allí, hicieron contacto con los orcos. Khadgar estuvo a punto de morir a sus manos hasta que intervino su maestro, salvándole. Esto no se interpuso en su vida como aprendiz: los siguientes meses los pasó estudiando en la torre y perfeccionando hechizos mientras Medivh estaba fuera. Uno de ellos le permitió tener otra visión: esta vez era Aegwynn luchando contra demonios, contra Sargeras, y venciendo. Al regreso de su maestro, partieron a toda prisa a la ciudad de Ventormenta, dónde se requería su ayuda. Recientemente unos hechiceros habían invocado con éxito a un demonio, pero no habían logrado dominarlo. La criatura mató a los dos imprudentes y deambulaba libremente por la ciudad. Su tarea era darle caza. Pero, antes de eso, Medivh creyó oportuno contarle a su discípulo quien era él en realidad: el Guardián de Tirisfal e hijo de la anterior Guardiana. Ya de vuelta en la torre, y sorprendido por la revelación, Khadgar empezó a notar que algo no iba bien con Medivh. De ninguna manera pudo llegar a imaginarse que estaba poseído por Sargeras, sin embargo sospechaba de sus actos. Con el tiempo, una nueva persona llegó a la torre: Garona, la semi orco. Si bien en un principio no estaba deacuerdo con el hecho de convivir con un orco, al final él y Garona terminaron por llevarse bien. Precisamente, fue el día en que ambos se preguntaron quién podría haber creado el Portal Oscuro que Khadgar, manipulando las visiones de la torre, pudo llegar a ver el culpable. No era otro que su maestro; él había atraído a los orcos aquí. Medivh les sorprendió, y, sabiendo su secreto, no podía dejarles marchar. La huída no fue fácil, pero finalmente lograron salir de la torre con vida y pusieron rumbo a Ventormenta. En la capital humana del sur advirtieron al Rey Llane y a Lothar de la gravedad de la traición del mago. Les costó aceptar la verdad, pues había sido amigo suyo, pero finalmente se decidió marchar sobre Karazhan y dar muerte a Medivh. Junto a Lothar y un grupo de soldados, Khadgar y Garona regresaron a la torre con la firme intención de matarlo. Ciertamente no fue fácil: después de todo, los poderes del Guardián eran incluso temidos por Alamuerte. Garona cayó rápidamente de un golpe directo y fue el aprendiz el que acabó con la vida del maestro; sin embargo, justo antes de morir, Khadgar fue maldecido, convirtiéndo a un joven de 17 años en uno físicamente viejo. La Segunda Guerra Khadgar sobrevivió a la Primera Guerra y partió junto a Anduin Lothar a los reinos del Norte. Sin embargo, su destino no era Lordaeron, sino Dalaran. El Consejo de los Seis debía ser informado de todo lo que había sucedido con respecto a su maestro, y también sobre la amenaza que representaban los orcos. Algunos quisieron que les hablara de la Orden de Tirisfal, para usar esos datos en su propio beneficio, pero Khadgar vió a través de sus intenciones y declaró no conocer nada al respecto. Al final, el Consejo consideró que había progresado mucho en ese tiempo y ya no era necessario considerarlo un "aprendiz". En el transcurso de la Segunda Guerra, Khadgar participó muy activamente a las ordenes de Turalyon. Puesto que el comandante era joven y Khadgar, internamente, también lo era, se convirtieron en buenos amigos. La Alianza consiguió avanzar hasta el mismísimo Portal Oscuro y allí, Khadgar lo destruyó. Lamentablemente, lo único que hizo fue echar abajo la estructura: el nexo que unía ambos mundos seguía activo y él no conocía la manera de cerrarlo. Fue por eso que propuso la creación de una fortaleza en las Tierras Devastadas: Nethergarde. Su tarea no era detener a una segunda invasión (puesto que no podrían), sino estar alerta e informar. En este sentido, Nethergarde cumplió con su cometido. Cuando, tiempo después, los orcos regresaron a Azeroth, la fortaleza rápidamente envió mensajeros. Khadgar había tenido un sueño en que los orcos robaban de Dalaran un artefacto muy poderoso, y ahora eso se había vuelto realidad. La Alianza se decidió a enviar un ejército más allá del Portal y el mago fue, con Alleria y Turalyon (a los que intentaba ayudar siempre para que volvieran a estar juntos). Los Hijos de Lothar y Los Naaru Luchando contra los orcos en un lugar desconocido, Khadgar se dio cuenta que la primera visión que había tenido en Karazhan hacía referencia a ese momento: el hombre viejo que había visto era en realidad él. Poco después de su entrada en Draenor, los Hijos de Lothar descubrieron las intenciones de Ner'zhul, por lo que se dispusieron a detenerlo. Sin embargo, el chamán les llevaba algunos días de ventaja y eso fue una distancia que no pudieron salvar. Khadgar sabía que la explosión resultante llegaría hasta Azeroth mediante el Portal Oscuro, por lo que había de cerrarlo. Entre los acontecimientos del final de la Segunda Guerra y la entrada a Draenor, el aprendiz de Medivh había estado estudiando los archivos de su maestro para dar con una solución. Ahora ya conocía el método para cerrar totalmente el Portal Oscuro, aunque se tenía que hacer desde Draenor, quedando atrapado. En Azeroth se creyó que todos los humanos enviados habían muerto, y levantaron estatuas para las personalidades más importantes en la entrada de Ventormenta: Khadgar tiene una. Pero la realidad era otra. Inmediatamente después de cerrarlo, puso a salvo a toda la compañia de los Hijos de Lothar de la explosión del planeta, logrando que todos sobrevivieran. Así, la expedición quedó atrapada en ese planeta desconocido en el que lucharon desesperadamente por sobrevivir. Khadgar localizó mágicamente a un ente de gran poder y se dispuso a encontrarlo. Lo que había notado era el poder de los Naaru que se habían instalado en Shattrath y decidió quedarse con ellos. Según el propio Khadgar, en unos pocos meses al lado de A'dal, había aprendido más que años en Dalaran. Al recibir la visita de Maraad -al que ayudó en su primer encuentro a localizar a Garona- y Med'an, inmediatamente reconoció al chico por su parecido con el Draenei y su viejo maestro, Medivh. Le explicó el destino de sus padres, que había estado escrito desde su nacimiento, y que ninguno fue culpable de sus actos, con lo que Med'an pudo cambiar su personalidad a mejor. Acontecimientos recientes y futuro Cuando Theramore fue destruido por la Horda y Jaina exigió al Consejo de los Seis que Dalaran se movilizara militarmente contra la Horda y se afiliara una vez más a la Alianza, Khadgar se reveló como uno de los Seis. Estuvo totalmente en contra de la propuesta de Jaina, alegando que en Orgrimmar vivían innocentes que nada habían tenido que ver en la destrucción de su reino: el ejemplo fue el orfanato de la ciudad. A pesar de esto, Khadgar estuvo a favor de promocionar a Jaina como la nueva Líder del Kirin Tor, convirtiéndola en la sucessora de Rhonin. Sus motivos fueron que Krasus ya había predicho que la maga se convertiría en la nueva Líder de la ciudad tiempo atrás. Ya se ha mostrado que Khadgar viajará al Draenor cuando el nuevo Portal Oscuro "rojo" sea activado, como un mimebro de la Alianza. Lamentablemente, esto es lo único que se sabe actualmente. Seguramente su presencia se deba a su mayor conexión con Terrallande al haber residido ahí durante muchos años. Fuente: WowChakra - Retratos de Azeroth: Khadgar
  12. Kyrie Eleison

    Retratos de Azeroth: Vindicador Maraad

    Retratos de Azeroth: Vindicador Maraad Os traigo aquí un artículo, realizado por Blosc, uno de los redactores de WoWChakra, que nos hace un artículo explicativo sobre el personaje del Vindicador Maraad. Guerrero errante de la fe, el vindicador Maraad es un pilar de la sociedad draenei. Tras derrotar al mal en la campaña de Rasganorte, este paladín, armado con su martillo, empezó a mostrar el camino de la Luz a las demás razas de la Alianza. Los múltiples peligros a los que se ha visto expuesto en Azeroth han hecho que Maraad prefiera la acción a la meditación: él atacará mientras el resto se lo piensa. La Búsqueda Cuando se empezó a formar la primera Horda y Orcos y Draeneis estaban en guerra total, Maraad perdió a su hermana. Los orcos no la mataron: fue mantenida en cautiverio hasta que Gul’dan se la ofreció a uno de sus guerreros. De esa unión involuntaria nacería Garona, aunque su tío todavía desconocía su existencia. Desde el momento en que supo la verdad, no paró de buscarla, algo que le llevaría muchos años. En su campaña, conoció al mago humano Khadgar y parece que entabló buenas relaciones con el mismo. Seguramente Khadgar le contó todo lo que sabía acerca de Garona y Maraad continuó su búsqueda en Azeroth. En el nuevo planeta, el Vindicador tuvo que preocuparse de otros asuntos. Como paladín, no desoyó la llamada en la campaña de Rasganorte, en la que participó. A su regreso al Exodar, las primeras consecuencias del Cataclismo ya se hacían notar y la zona estaba llena de refugiados que pedían consejo al sabio Velen (más bien buscaban sus visiones). Maraad, veterano de guerra, quería abandonar el planeta para continuar su lucha contra la Legión, pero Velen opinó en contra: quedar-se y ayudar a sanar Azeroth; de todas formas, la Legión acabaría por venir a ellos. No fue hasta poco antes del Cataclismo que por fin logró acabar lo que empezó: encontrar a Garona. El Consejo de Tirisfal Dado que Garona tenía una misión que cumplir, se hizo cargo de su hijo (y, por tanto, familiar suyo), Med’an. Y cuando los susurros del Dios Antiguo le asaltaron, sus habilidades como paladín pudieron protegerle. Med’an quiso entonces aprender ese tipo de magia, y Maraad se convirtió en su maestro: el chico aprendió con rapidez. Con los acontecimientos que estaban por venir con el Martillo Crepuscular (sin que se supiera entonces que Alamuerte iba a resurgir y provocar un Cataclismo), se decidió refundar el Consejo de Tirisfal. Uno nuevo, adaptado a los nuevos tiempos. Ya no estaría formado por magos arcanos y se aceptaban las otras escuelas. Bien conocido, Maraad fue solicitado para ser uno de los miembros. Intentando proteger a Med’an , partió con él en busca de Khadgar, al que se le quería solicitar unirse en el Concejo. Así, Med’an entraba en Terrallande, dónde se esperaba que estuviera a salvo. El Concejo fue finalmente reunido, y el nuevo Guardián fue capaz de vencer al malvado Cho’Gall. Warlords of Draenor El Vindicador Maraad tendrá un gran papel en la quinta expansión de World of Warcraft. Desafortunadamente, todavía se conocen pocos detalles. Podemos decir que, acompañado por Khadgar, atravesará el Portal Oscuro “rojo” y entrará al antiguo Draenor junto al resto del ejército. Se espera que sea el Líder de la Alianza en el mundo salvaje. Quién sabe si pueda lograr salvar a su hermana de su fatal destino o aprender algo de sus hermanos ahora muertos que le hagan evolucionar de un modo u otro. Al menos, podemos asegurar que no será el causante de la destrucción del universo (dejando en ridículo a Sargeras) ya que no se encontrará directamente con su “yo pasado”. Fuente: WowChakra - Retratos de Azeroth: Vindicador Maraad
  13. Kyrie Eleison

    Retratos de Azeroth: Akama, el Tábido

    Retratos de Azeroth: Akama, el Tábido Os traigo aquí un artículo, realizado por Blosc, uno de los redactores de WoWChakra, que nos hace un artículo explicativo sobre el personaje de Akama, el Tábido. Transformación en Tábido Cuando Draenor todavía no había sido mancillado por la Legión Ardiente, Akama era un Draenei más que vivía en el Karabor, el templo sagrado de su raza. Era el protector de Karabor a la vez que sacerdote y practicaba una vida tranquila. Pero esa tranquilidad se rompe con la llegada de los orcos con ansias de sangre draenei. Akama salvó a muchos draeneis durante el asedio, logrando evacuarlos del Templo. Dirigió a los supervivientes personalmente hasta Shattrath, dónde esperaba que estuvieran a salvo. Sin embargo, por el camino se impregnaron de energías viles y empezaron a mutar. Los que más energías absorbieron perdieron la cordura. Los que evitaron ese destino empezaron a rechazar a los mutados, por lo que tuvieron que vivir apartados del resto. Esto seguramente les salvó de morir cuándo la Horda destruyó la ciudad por completo. Pero su nueva condición afecto psicológicamente a la mayoría, incluido el propio Akama: este antiguo sacerdote de la Luz perdió toda esperanza. No fue hasta la el regreso de uno que se hacía llamar Nobundo, que las cosas empezaron a cambiar para Akama. Nobundo enseñó públicamente el poder de los elementos, que se habían puesto de su lado después de varios días de meditación. Esta demostración le devolvió la esperanza. Alianza con Illidan La casi destrucción total de Draenor y la partida de la mayor parte de la raza orca no pareció mejorar la situación de los Draeneis. Los orcos restantes nunca dejaron de perseguirlesy matarles nada más encontrarlos. Por ello, Akama y los suyos estuvieron siempre intentando sobrevivir. Pasados los años, Illidan entró en lo que quedaba de Draenor con intenciones de quedarse. Y dado que Magtheridon no iba a renunciar a su puesto por las buenas, la guerra empezó. El Traidor empezó a cerrar los portales dimensionales y no pasó mucho hasta que sus tropas hicieron contacto con un grupo de Draeneis entre los que se encontraba Akama. Viendo que tenían un enemigo común, Illidan les ofreció una alianza que les libraría para siempre de los orcos, pidiendo a cambio sólo lealtad. Akama aceptó y juntos, lograron cerrar todos los portales. Llegado el momento del asalto final, los tábidos resultaron extremadamente útiles para deshacerse de las defensas del Templo Oscuro. Magtheridon nunca tuvo una oportunidad. El Traidor traicionado Como se le prometió, los tábidos no tuvieron que volver a sufrir el acoso de los orcos viles que intentaban matarlos a todos. Además, consiguió volver al Karabor, ahora renombrado Templo Oscuro. Pero Akama no estaba feliz. Al contrario, acabó por darse cuenta que aliarse con Illidan quizá no había sido la mejor decisión. Con la ayuda de los extranjeros, el malvado señor de Terrallande Magtheridon había sido depuesto. Un nuevo señor se alzó ese día, y al final Akama reflexionó si con sus actos simplemente habían cambiado a uno por otro, sin resultados positivos. En verdad, Illidan mantenía a la fuerza a los tábidos, por lo que no eran realmente libres. Durante años, Akama planeó en secreto una manera de deshacerse de Illidan. Una vez casi fue descubierto cuando uno de los suyos fue expuesto, pero logró salvarse desviando la atención del elfo hacia Kael’thas. De todas formas, era consciente que ya se sospechaba algo y que sólo era cuestión de tiempo. La aparición de más extranjeros (con la apertura del Portal Oscuro) fue perfecto para él. Mediante los héroes de la Horda y la Alianza, Akama recuperó el control de los suyos y empezó su rebelión. Llegado el momento del combate final, acompaño a los valientes hasta el punto más alto del Templo, en dónde Illidan estaba esperando. Mientras los recién llegados se enfrentaban a Illidan, Akama se quedó atrás, impidiendo la llegada de refuerzos. Y, en el momento álgido de la pelea, el as en la manga del tábido apareció. Maiev Cantosombrío había sido puesta en libertad por Akama, cómo parte de su plan. Ella se abrió camino por su cuenta hasta la cima del Templo y allí dio fin a la vida del Traidor. Con esta traición a su señor, Akama libró a todo Terrellande de las garras de Illidan. Fuente: WowChakra - Retratos de Azeroth: Akama, el Tábido
  14. Kyrie Eleison

    Retratos de Azeroth: Broxigar el Rojo

    Retratos de Azeroth: Broxigar el Rojo Os traigo aquí un artículo, realizado por Valathard, uno de los redactores de WoWChakra, que nos hace un artículo explicativo sobre el personaje de Broxigar el Rojo. Publicado en Retratos de Azeroth por Valathard , el Sábado 30/11/2013 - 18:30 Broxigar fue un veterano orco las primera 3 guerras de Azeroth, era famoso entre los de su raza por sus heroicas hazañas. En la tercera de ellas, en una de sus misiones, le encargaron defender un paso de montaña de vital importancia para la horda, pero solo sobrevivió él, y aunque ganaron la batalla, el resto de sus compañeros habían muerto. Esto fue una cosa que él nunca se pudo perdonar, considerándose un “cobarde” por haber sobrevivido mientras que el resto de los suyos habían muerto gloriosamente en el campo de batalla. Posteriormente, le enviaron a Sierra Espolón a investigar una anomalía temporal que se encontraba allí, aunque desgraciadamente, su compañero falleció en la exploración, Broxigar fue arrastrado junto a un humano, Rhonin, y a un dragón, Korialstrasz, que también se encontraban allí investigándolas, atrás en el tiempo, hacia la Guerra de los Ancestros. Viaje en el Tiempo Estos tres aparecieron en el antiguo Kalimdor, cuando todos los continentes eran uno solo. No pasó mucho tiempo en hasta que se encontraron con los elfos de la noche y se los llevaron a la capital de su imperio, a Suramar. Al principio miraban a estos 3 como si fueran alienígenas; aunque la aprendiz a sacerdotisa de los elfos Tyrande, creyó que estaban ahí por algo que ellos aún no eran capaces de comprender y les ayudó a reponerse de las heridas que tenían de la batalla que acababan de librar, y a darles cobijo y alimento. Posteriormente fueron liberados por su insistencia, y se unió rápidamente a la lucha que tenía enfrente de él. Los Altonato estaban conjurando un hechizo para invocar la Legión Ardiente a Azeroth. Aunque al principio a los elfos les costase asimilar que alguien de otra raza que no fuera la suya estuviese ahí, con el tiempo lo aceptaron. El hacha de Brox fue confiscada por la Guardia Nocturna cuando éste llegó allí, por lo que Malfurion le creó una nueva, un hacha de madera que tenía la agudeza y densidad de un diamante. Batalla en el Pozo de la Eternidad En la batalla final que se produjo en el Pozo de la Eternidad, se dio cuenta de que, para que el futuro no cambiase y las líneas temporales siguiesen su curso necesitarían más tiempo, a pesar de su destreza en combate y de la resistencia Kaldorei allí presente, no conseguían cerrar el portal. Saltó a la espalda de uno de los dragones que a su vez también llevaba a Rhonin hacia un portal que se estaba abriendo en el centro de aquel remolino. De repente se halló en un mundo distinto, un mundo en el que no había estado nunca, el reino de la Legión Ardiente. Desde allí dio muerte a cientos de demonios que intentaban entrar en Azeroth a través del portal, hasta que captó la atención de una entidad más importante y poderosa, Sargeras, el titán caído y mismísimo creador de la Legión Ardiente. Postrado ante él con la intención de aniquilarlo para que sus malvados planes pudiesen continuar, en el último momento, Broxigar saltó encima del titán y con el hacha forjada por Malfurion le hizo una herida en la pierna y acto seguido murió por la ira que le había provocado a Sargeras. Esto fue aprovechado por Krasus y los elfos de la noche que por un breve espacio de tiempo, distrajeron a Sargeras para que no estuviese pendiente del portal y que Malfurion e Illidan lo consiguiesen cerrar. Poco antes de que se cerrase por completo y la historia continuase como debía ser, recogieron el cuerpo del orco del lugar en el que se hallaba y el arma que le había propinado el duro golpe a Sargeras. Con este noble acto, Broxigar quedó inmortalizado para toda la eternidad, no fue una muerte honorable como otra cualquiera sino una muerte llena de gloria como nunca se había visto. Cuando el humano y el dragón regresaron al presente fueron a ver al Jefe de Guerra de Broxigar, Thrall, a través de un disfraz de orco. Krasus relató cómo ayudó a los elfos de la noche a detener la invasión demoníaca y la herida que le había provocado a Sargeras, y le suplicó que sus hazañas fuesen cantadas durante generaciones por los orcos. Incluso la orgullosa raza de los elfos de la noche se emocionan al oír su historia, como un extranjero en el que habían desconfiado les había salvado de un fatídico mal. El hacha del guerrero orco fue heredada por su sobrina Thura, a la que tras haberle mostrado al resto de su raza sus habilidades, Thrall se la dio con ganas de que hiciese honor a su antepasado caído en combate. Fuente: Retratos de Azeroth: Broxigar el Rojo
  15. Kyrie Eleison

    Retratos de Azeroth: Med'an

    Retratos de Azeroth: Med'an Os traigo aquí un artículo, realizado por Blosc, uno de los redactores de WoWChakra, que nos hace un artículo explicativo sobre el personaje de Med'an. Publicado en Retratos de Azeroth por Blosc , el Viernes 15/11/2013 - 12:00 Med’an quizá sea el mortal más poderoso de Azeroth y, si todavía no lo es, definitivamente tiene el potencial para serlo. Esto se debe a su herencia, muy especial en varios sentidos. Por una parte Med’an es el único hijo de Medivh, el antiguo guardián de Azeroth. Por otra, es el hijo de Garona, quien era mitad Draenei y mitad Orco. Esto, sumado a su padre humano, conlleva la unión de las tres razas en un solo ser. Buscando a su madre Medivh murió antes de que su hijo naciera, por lo que Med’an nunca le conoció. Garona, por su lado, le dejó al cuidado de un viejo amigo porque tenía una misión que cumplir (una de gran peligrosidad): matar a Cho’Gall. Meryl, su tutor, siempre mantuvo en secreto la identidad de los padres del chico, así que vivió ajeno a su pasado hasta que alguien interfirió en su vida. Puede que Med’an no supiera quién era realmente, pero el Martillo Crepuscular sí. En su primer encuentro, es salvado relativamente por su madre Garona, quién es hecha prisionera en lugar del chico. Med’an no entiende el motivo por el que Meryl oculta la identidad de su salvadora y, luego de descubrir la verdad escuchando una conversación, parte rápido a Theramore. Allí, evitará a duras penas que Varian mate a Garona (siendo los planes del Martillo Crepuscular que hubieran muerto ambos), siendo capturado poco después por los miembros del culto en su retirada. Meryl llega a Theramore, en su persecución de Med’an, justo en el momento en que una necrópolis de la Plaga ataca la ciudad. Después de rechazar el ataque, parte con Valeera hacia Ahn’Qiraj, la base del Martillo Crepuscular, y dónde mantienen a Med’an prisionero con la esperanza de que los susurros del Dios Antiguo lo enloquezcan y ponga de su parte. Una vez de vuelta a Theramore, Aegwynn reconoce a Med’an rápidamente por el parecido que tiene con Medivh. No obstante, mantiene en secreto que ella es su abuela. Lamentablemente para Med’an, Garona ya no se encontraba en la ciudad, así que parte de nuevo, junto a Valeera, a encontrarla. En la Guarida de Onyxia (ahora vacía) Med’an al fin localiza a su madre y consigue respuestas. Pero Garona se marcha poco después, siguiendo su meta. No obstante, han conocido también al Vindicador Maarad, quien resulta ser el tío de Garona y por tanto familiar suyo. De vuelta a Theramore, Med’an es atacado por los susurros del Dios Antiguo C’Thun; por suerte, Maarad se encontraba a su lado y puede canalizar la Luz, que le protege de los susurros. Entonces Med’an le pide que le enseñe ese tipo de magia. Refundando el Concilio de Tirisfal Con las fuerzas de la Alianza y de la Horda centradas en su casi totalidad en la campaña de Rasganorte, queda poca gente que pueda hacer frente a la amenaza (todavía sutil) del Martillo Crepuscular. Se decide entonces, volver a crear el Concilio de Tirisfal, y para evitar los errores del pasado, esta vez estará formado por miembros de diferentes disciplinas mágicas. Había otra razón para que los miembros no fueran simples magos arcanos: las acciones de Malygos y su Vuelo Azul estaban debilitándoles. Pero el Martillo Crepuscular es más rápido y ataca Theramore con un gigantesco Sin Rostro. En ese momento Med’an hace uso de la energía arcana y chamánica al mismo tiempo y posteriormente sana a Valeera con energía divina como si fuera un juego de niños. No se da cuenta de la gran proeza que acaba de realizar mezclando todo eso. Seguramente es debido a su herencia de tres razas mezcladas lo que le ha conferido tal habilidad. Esto es justamente lo que el nuevo Concilio de Tirisfal estaba buscando: un recipiente dónde juntar los diferentes tipos de magias para que use esos poderes en sus intereses. A la vez esto era un problema, puesto que Med’an era el objetivo del Martillo Crepuscular. Intentan ponerlo a salvo en Terrallande, con la misión de encontrar al mago Khadgar y reclutarlo para el Concilio. Visita a Karazhan En Terrallande, Khadgar le reconoce rápidamente y, dado que Med’an ya conoce la identidad de su padre (el mismo Medivh se le ha aparecido, revelándoselo), el mago le cuenta cosas sobre sus padres, a los que conoció muy bien. Antes de partir de Shattrath, A’dal advierte al muchacho que sus decisiones a partir de ahora pueden convertirle en un arma contra el mal o en un portador de la destrucción. Con todo lo que ha aprendido, y la última advertencia del Naaru, Med’an tiene claro que ha de saber lo que quiere Medivh de él, para tomar una decisión final. Desoyendo a su tío Maarad, viaja a Karazhan, dónde le está esperando el antiguo guardián. Allí, encuentra un avatar que dejó el propio Medivh pensando en su hijo. Siempre quiso que Med’an fuera libre de tomar sus decisiones, no como él, que desde su nacimiento tuvo el destino ya marcado por la decisión de su madre y la posesión de Sargeras. En última instancia, el avatar se transforma en poder para Med’an, potenciándolo. Con toda esta nueva información, Med’an está decido a enfrentar y derrotar a Cho’Gall. Dejando atrás Karazhan, se teletransporta a Theramore. Mientras, su madre ha empezado la arriesgada misión de recuperar para él el arma de Medivh, el bastón Atiesh. Un nuevo guardián A su llegada, Theramore vuelve a estar bajo asedio. Esta vez por enormes elementales que ha invocado Cho’Gall desde el plano elemental y ha subyugado después. La victoria se alcanza después de una dura batalla y empiezan los preparativos para el ataque a Ahn’Qiraj. Por suerte, todos los miembros del nuevo Concilio ya se han reunido en la nación humana. No obstante, Med’an está preocupado por su herencia maldita: Medivh es el que abrió el Portal Oscuro y responsable de todo el mal que eso ha traído al mundo. Aegwynn le aconseja mantenerlo en secreto, pero el muchacho, cansado de secretos, lo revela a todo el Concilio. No está seguro si lo aceptarán o no por quién es. Pero su legado no molesta a ninguno de los allí presentes, que están muy contentos con la sinceridad que ha mostrado. Ya en Ahn’Qiraj, Cho’Gall finalmente desvela el motivo de su interés por Med’an: sus grandes poderes servirán para despertar a C’Thun, proceso en el cuál Med’an morirá. No estando conforme con ese destino, la lucha empieza. Desgraciadamente, el Concilio de Tirisfal es atacado y los poderes del Guardián empiezan a desaparecer, con lo que el Ogro lleva las de ganar. Garona tuvo éxito en su tarea de recuperar Atiesh y Meryl se encarga de purificarla de energía vil; por su parte, Aegwynn sacrifica su vida para ayudar a su nieto. Posteriormente, Atiesh pasa a manos de Med’an, quien restaura completamente el bastón. Con esta nueva arma, y potenciado nuevamente por el Concilio, Med’an logra derrotar a Cho’Gall. Creyendo al Ogro muerto, parten de nuevo a Theramore, dónde se da sepultura a Aegwynn. Med’an devuelve los poderes a sus respectivos dueños y declara que todavía le falta mucho por aprender: por ello, viajará con Maarad. No se ha vuelto a ver a Med’an desde entonces. Se desconoce su paradero. No intervino cuando Alamuerte causó el segundo Cataclismo y el Martillo Crepuscular, al mando del aún vivo Cho’Gall, intentaban destruir lo que quedaba de Azeroth. Tampoco se le vio en Pandaria. Pero puesto que Maarad intervendrá activamente en la campaña de Draenor… ¿Es posible que le veamos? Fuente: Retratos de Azeroth: Med'an
  16. Kyrie Eleison

    Retratos de Azeroth: Matthias Lehner

    Retratos de Azeroth: Matthias Lehner Os traigo aquí un artículo, realizado por Valathard, uno de los redactores de WoWChakra, que nos hace un artículo explicativo sobre el personaje de Matthias Lehner. Publicado en Retratos de Azeroth por Valathard , el Lunes 04/11/2013 - 16:00 Todos aquellos que hayan hecho las misiones de Corona de Hielo habrán podido ver a este extraño personaje: el fantasma de un niño rubio que te cuenta la historia de Arthas. ¿Pero quién es realmente? Lo Analizaremos para tratar de averiguarlo. Trasfondo En la novela La Ascensión del Rey Exánime, aparecen en dos ocasiones tres personajes misteriosos: un niño y un adulto humano y un orco. Los mayores parecen estar debatiendo el destino del menor. No es hasta el final del libro, que se puede deducir quiénes son estos extraños personajes. Los tres se encuentran en la mente de Arthas, uno que ha ascendido al Trono Helado y se ha colocado el yelmo característico del Rey Exánime. El orco es Ner’zhul, atrapado desde hace mucho en el casco y Señor de los Muertos desde entonces. El hombre adulto representa al Arthas de ese momento, mientras que el niño rubio es la encarnación de su humanidad. Como era de esperar, Ner’zhul exige que el menor sea destruido. A pesar de su facultad de ver el futuro, el antaño orco chamán no pudo prever que ambos serían los eliminados. Finalmente, sólo quedó Arthas en su mente, uno sin humanidad. El corazón del Rey Exánime Matthias Lehner aparece por primera vez en el subsuelo de la Ciudadela de Corona de Hielo. Un lugar con construcciones nerubianas pero habitado por Ignotos, servidores de los Dioses Antiguos. No hace acto de presencia hasta que el jugador inspecciona un extraño objeto del lugar, para comunicarle que ha cometido un grave error. Ese objeto es muy importante para “él”, sea quien sea, y ahora sabe que nosotros lo hemos encontrado. Todavía peor, no va a descansar hasta encontrarnos. Como último acto, Matthias proporciona un viaje de regreso a la base aérea-naval de la correspondiente facción. Volverá a aparecer en varias ocasiones más, mientras intentamos abrirnos camino por Corona de Hielo a través de los No-muertos. Matthias considerará nuestros actos como inútiles, pues los No-muertos son prácticamente infinitos. Cada vez que aparezca, este niño nos mostrará por algún motivo alguna escena del pasado que tiene como protagonista a Arthas Menethil. Al final, Matthias nos revela que ese objeto es el mismísimo corazón del Rey Exánime, quién se lo quitó poco después de su batalla final contra Illidan. Para Arthas, el corazón todavía le hacía humano; aunque fuera sólo un poco era suficiente como para debilitarlo. Por eso se deshizo de esa molestia. El motivo que sólo el jugador pueda interactuar con Matthias, es el hecho de haber tocado el corazón. Identidad de Matthias Según lo descrito hasta ahora, es lógico pensar que este niño rubio es la representación de la humanidad de Arthas. De esta forma se explica que estuviera cerca de su corazón y que no se le vuelva a ver una vez que Tirion lo destruye. También se entiende que el chico conociera a la perfección no sólo la historia del príncipe maldito, sino también sus sentimientos a lo largo de su vida. Pero el argumento de mayor peso que defiende esta teoría, es que el nombre: Matthias Lehner, no es más que un anagrama de Arthas Menethil. Algo semejante sucede con Nozdormu y Murozond. Eso sin contar la semejanza que comparte con el niño humano que se puede encontrar en la novela. A pesar de todo ello, la hipótesis tiene sus fallos: según el propio Matthias, Arthas se deshace de su corazón (su último resquicio de humanidad) en la batalla contra Illidan. Esto sucede con anterioridad a su unión con Ner’zhul. ¿Cómo entonces aparece su parte humana en su mente nuevamente, si ya la ha apartado? Por otro lado, no todo el mundo está de acuerdo con dicha teoría. Hay quien piensa que Matthias no es más que una ilusión, una farsa. Los Dioses Antiguos son largamente conocidos por su capacidad de manipular la mente de los mortales. Yogg’saron, el Dios Antiguo de Rasganorte y gran enemigo del Rey Exánime podría ser el creador de Matthias. Su objetivo no sería otro que el de ayudarnos a eliminar a este potencial enemigo para él. Esta segunda hipótesis se apoya en el hecho que el corazón se encuentre en una zona llena de Ignotos. También está el hecho que Tirion aseguró, tras inspeccionar el interior del corazón, que en su interior ya no quedaba rastro del antiguo Arthas y que su redención era imposible. Por ese motivo lo destruyó. Por último (y tiempo después) se da inicio al asalto a la Ciudadela de Corona de Hielo; una fuerza pequeña se infiltra por un lateral de la fortaleza y dan con la Agonía de Escarcha. De ella sale el alma de Uther, para revelarnos que el Rey Exánime podría ganar fácilmente la guerra con el poder de la Plaga y que, la única razón para que eso no haya sucedido es que la parte buena de Arthas le retrasa. Sigue habiendo, entonces, una “parte buena” en el Rey Exánime. Enlaces de referencia: Retratos de Azeroth: Matthias Lehner Evento relacionado: http://www.mundowarcraft.com/foros/f7/memorias-olvidadas-308.html
  17. Kyrie Eleison

    Retratos de Azeroth: Illidan Tempestira

    Retratos de Azeroth: Illidan Tempestira Un nuevo artículo de "Retratos de Azeroth", de la mano de Blosc, redactor de WoWChakra, el cual nos trae información sobre Illidan Tempestira. No os perdáis este artículo, siempre atendiendo que los argumentos descritos pueden ser sujetivos a la visión de la información recabada por su autor. ¡Disfrutadlo! Publicado en Lore / Historia por Blosc, el Miércoles 23/10/2013 - 11:30 << Traidor... En verdad, fui yo el traicionado. Todavía me persiguen. Aún me odian. Pero ahora mis ojos ciegos ven cuando los demás no pueden ver. Hay momentos que se debe forzar la mano del destino. Ahora vayámonos... para desatar las mareas de destrucción... Sobre todo a aquel que a nosotros ose enfrentarse. >> Illidan Tempestira ha anhelado el poder por encima de todo lo demás, a excepción de su amor por Tyrande Susurravientos. Esto le ha llevado a cambiar de bando en más de una ocasión y ganarse de este modo el título de “El Traidor”. Primer contacto con la Legión Illidan nació con unos ojos dorados, algo que para su raza significaba que estaba destinado a grandes logros. Hizo un primer intento con la energía de la naturaleza, la misma magia que practicaba su hermano gemelo Malfurion. Sin embargo, pronto se dio cuenta que prefería la energía arcana y se convirtió en uno de los hechiceros. Cuando la Legión se presentó en Azeroth a causa de la traición de la reina Azshara, Malfurion convenció a Illidan de abandonarla y ayudarles a combatir a los demonios. Pero la única posibilidad era cerrar el portal. Y para ello era necesario destruirlo. Este plan nunca fue del agrado de Illidan: la energía arcana era su vida. Por otra parte los demonios rebosaban de un poder increíble. Entonces, Illidan empezó por admirarles en vez de temerles. Fue influenciado por Xavius, que hizo uso de las dudas del elfo para ponerlo de parte de la Legión. También usó en su beneficio el amor no correspondido que Illidan sentía hacia Tyrande. Incluso quiso utilizarle para matar a Malfurion: sin rival en el amor, Tyrande sería suya. Sargeras en persona recompensó a Illidan por unirse a sus filas: perdió sus dorados ojos a cambio de unos nuevos mágicos. Ahora, era capaz de ver todas las formas de la magia. Pero la Legión fue finalmente derrotada y el portal destruido, causando una devastación enorme. Los elfos de la noche supervivientes esperaban que todo hubiera acabado. Illidan, por otra parte, tenía otros planes: al igual que otros, no estaba dispuesto a renunciar a la energía arcana por lo sucedido. Secretamente, había llenado siete viales con las aguas del antiguo Pozo de la Eternidad. Haciendo uso de tres de ellos, pudo crear otro Pozo. No tardó en ser descubierto por el resto. Illidan no quiso escuchar a su hermano; estaba convencido que había hecho lo correcto. Viendo que no podía convencerle de su error fatal, Malfurion optó por encerrarlo eternamente bajo tierra, lejos de los demás. Arthas y la calavera de Gul'dan Tal y como se temía Illidan, la Legión regresó a Azeroth para terminar lo que empezó. Pero el Elfo de la Noche seguía encerrado bajo Hyjal. Fue casualidad que Tyrande estuviera por la zona y se acordara de él. Considerando que era una buena decisión, no dudó en liberarle para hacer uso de sus habilidades que serían muy útiles en la batalla venidera. Después de diez mil años, Illidan al fin salía a la superficie. El paisaje que él recordaba era distinto por el paso del tiempo, pero sobre todo, por la corrupción vil de la Legión. Sin embargo, no fue eso lo que le impulsó a luchar: quería más que otra cosa, demostrar lo que vale ante su hermano; que vieran que había cambiado. Poco se esperaba que se encontrara a un humano. Arthas Menethil, siguiendo las órdenes de su maestro, había viajado hasta Kalimdor para encontrarse con Illidan. Tras una lucha entre ambos guerreros y comprobar que sus fuerzas eran muy pares, Illidan accede a escuchar lo que tiene que comunicarle. La calavera de Gul’dan: ese era el objetivo del Rey Exánime. Esa era la tarea que tenía encomendada para Illidan. Ner’zhul conocía el ansia de poder del cazador de demonios; su premio por cumplir iba a ser la calavera, un artefacto de gran poder. La reliquia transformó a Illidan en algo más que un Elfo de la Noche. Y también aumentó en gran medida sus facultades. Con su nuevo poder, se sintió capaz de retar al señor de la Legión en los bosques: Tichondrius, líder de los Señores del Terror. Illidan se sentía satisfecho, había logrado su objetivo de derrotar a los demonios, sin contar con su nuevo juguete. Esperaba reconocimiento por sus hazañas. Rechazo. Eso es lo que consiguió de su hermano. Ni alabanzas, ni agradecimientos ni disculpas. Incluso Tyrande se arrepintió de haberlo liberado. No, el resto de Elfos de la Noche vieron en sus acciones una nueva traición hacia ellos. Entonces, Illidan desapareció, jurando no volver. El Ojo de Sargeras El apoderarse de la calavera de Gul’dan fue un duro golpe para la Legión y sus planes de victoria. Pero Kil’jaeden era sobre todo, astuto: en vez de ordenar su muerte por los problemas causados, vio en Illidan gran potencial. Nuevamente, su recompensa por obedecer era más poder; pero esta vez, el fracaso tenía un precio. El Traidor reclutó nuevas fuerzas que le sirvieran en su nueva misión, recurriendo a seres desconocidos para el resto del mundo: los Naga. Esquivando a la tenaz Maiev Cantosombrío, se hizo con el Ojo de Sargeras, un artefacto de gran poder; incluso demasiado, puesto que no se atrevía a usarlo para sí mismo. Sus acciones no pasaron inadvertidas para la sociedad élfica de Kalimdor. Tyrande y Malfurion, al enterarse de lo sucedido partieron inmediatamente para detenerle. Illidan, guarnecido en Dalaran, comenzaba un ritual que estaba destruyendo Rasganorte. Su hermano interpretó que su objetivo era destruir el mundo por completo, así que se esforzó todavía más en detenerle. Unidos los dos grupos de Elfos (de Sangre y de la Noche) a las afueras de la ciudad, consiguieron abrirse camino hasta el lugar en que se estaba celebrando el ritual y detenerlo. Esto causó que el Ojo de Sargeras hiciera explosión y por fin pudieron capturar al esquivo Illidan. A pesar que las verdaderas intenciones del ritual era destruir Corona de Hielo y a su malvado señor, el Rey Exánime, fue juzgado allí mismo. El juicio fue rápido y la sentencia era la muerte. Maiev estaba a punto de poner fin a su vida cuando Malfurion anunció que Tyrande había muerto por su culpa. Eso debía hundir más a Illidan, pero fue su salvación. Kael’thas, que había asistido a la “muerte” de la sacerdotisa, declaró de <<hipotética>> la afirmación de su muerte. Era probable que continuara con vida. Ante la sorpresa de Maiev, el Traidor fue liberado. Malfurion esperaba usarle a él y sus Naga para explorar el rio y dar con su amada. Illidan, por su parte, tenía tantas ganas como su hermano de encontrarla. Por primera vez en milenios, los gemelos Tempestira trabajaban juntos en una misma meta. Illidan fue el primero en dar con la sacerdotisa, y se apresuró a ponerla a salvo. Fue perdonado por este hecho de todos sus pecados anteriores y decidió marcharse para siempre de esta tierra. Esta vez, cumplió con su palabra. En cuanto a los Naga, supuestamente sin líder, vagaron por Azeroth libremente… Enlaces de referencia: Retratos de Azeroth: Illidan Tempestira (Parte 1)
  18. Kyrie Eleison

    Retratos de Azeroth: Vol'Jin

    Retratos de Azeroth: Vol'Jin Un nuevo artículo de "Retratos de Azeroth", de la mano de Blosc, redactor de WoWChakra, el cual nos trae información sobre el nuevo Jefe de Guerra de la Horda. No os perdáis este artículo, siempre atendiendo que los argumentos descritos pueden ser sujetivos a la visión de la información recabada por su autor. ¡Disfrutadlo! Publicado en Lore / Historia por Blosc , el Viernes 04/10/2013 - 12:30 Desde el momento en que pone en marcha su plan para recuperar las Islas del Eco, su protagonismo no ha parado de aumentar. Pero, ¿Quién es Vol’jin? Haremos un repaso de su vida hasta la actualidad sin mencionar los sucesos relatados en la novela Vol’jin: Sombras de la Horda. Adhesión a la Horda Sen’jin era el médico brujo que lideraba a la exiliada tribu de los Lanza Negra y el padre de Vol’jin. Viendo que el futuro que se avecinaba sería oscuro para su tribu, Sen’jin envió a su hijo a una prueba para convertirse en un Cazador de Sombras. No era algo habitual enviar a un trol tan poco preparado como Vol’jin a una prueba que resultaría difícil hasta para el trol más experimentado, pero ese “futuro oscuro” no iba a esperar. Vol’jin prefirió ser acompañado por su amigo de la infancia Zalazane. Cada uno obtuvo una visión del futuro de su tribu diferente y desde ese momento supieron que algún día iban a enfrentarse a muerte. Eso no les impidió completar con éxito sus respectivas pruebas y regresar a casa. Los dos tenían la certeza de haber estado fuera por un tiempo aproximado de tres semanas; pero la realidad era que se habían ausentado durante tres meses. Al volver, encontraron un panorama muy diferente al que ellos recordaban. Su tribu estaba en peligro de extinción, peleando en dos frentes a la vez y perdiendo en ambos. Por un lado estaban los humanos, recién llegados a la isla, y por otro los múrlocs. Por suerte, no todo estaba perdido: otro grupo hizo acto de presencia y sin mostrar signos de ser hostiles. Thrall y sus orcos habían desembarcado en la isla en su travesía hacia Kalimdor por pura coincidencia y no tardaron en enfrentarse a sus eternos rivales humanos. Cuando la victoria parecía cercana, los múrlocs emboscaron a todos por igual y los atraparon. Pero los múrlocs no pueden hacer prisionero a un chamán tan poderoso como Thrall en una celda común. Liberando a todos los demás (incluida la tribu Lanza Negra) empezó la operación de fuga. Sen’jin, no obstante, no pudo ser salvado a tiempo. Con su muerte, Vol’jin se convertía en el líder de su gente sin desearlo. Una vez rechazados los asaltantes, que servían a la Bruja del Mar, Vol’jin quiso agradecer a los orcos su ayuda. A partir de ese momento, la tribu Lanza Negra formaría parte de la Horda. Sin embargo, Vol’jin no partió con los demás a Kalimdor en un primer momento y permaneció en esa isla a la que hasta hace tan poco había considerado hogar. Aunque Vol’jin no estuviera presente, la Tercera Guerra empezó y terminó. No fue hasta poco tiempo después de ésta, que se marchó del lugar, para encontrarse con los demás. Estableció un nuevo asentamiento en las Islas del Eco, no muy lejos de los orcos, desde las que esperaba vivir en paz. Una paz que duró muy poco, con la llegada de una nueva fuerza de humanos hostiles. Daelin y Zalazane Buscando a su querida y única hija, el Almirante Daelin Valiente llega hasta Kalimdor. Una de las primeras cosas que encuentra la flota de Kul’tiras son las Islas del Eco, a las que rápidamente ponen bajo asedio. Los Lanza Negra, incapaces de hacer frente a los buques de guerra humanos, se ven obligados huir hacia la costa del continente, donde Thrall podrá protegerles mejor. Para ello, Vol’jin usa su particular magia, transformando al equipo de Rexxar y permitiéndoles abrir un camino entre las líneas enemigas. Desde su nuevo asentamiento temporal, Vol’jin aconseja a Rexxar sobre los siguientes pasos a seguir, hasta que finalmente se libra la batalla contra los humanos. Una vez muerto el Almirante, los trols son libres de regresar a las Islas del Eco. Vol’jin no pudo descansar ni un segundo: un nuevo peligro amenazó a su tribu. Su amigo de la infancia, Zalazane, enloqueció. En su locura, se apoderó de las mentes de todos los trols que se pusieron a su alcance, haciéndoles obedientes a su causa. Nuevamente, Vol’jin ordena la evacuación de las Islas. En el continente funda Sen’jin, un poblado que lleva el nombre de su difunto padre. El objetivo era recuperar las Islas rápidamente, pero fue llamado a Orgrimmar y dejó todo en manos del médico brujo Gadrin, mentor de Zalazane. Tuvieron que pasar años hasta que Vol’jin pueda encontrar el momento para reunir un ejército con el que derrotar a su antiguo amigo. El Cataclismo Thrall tuvo que dejar sus obligaciones como Jefe de Guerra para intentar salvar el planeta entero. Ignorando las advertencias de sus consejeros, ascendió al poder a Garrosh Grito Infernal. Vol’jin, como Cairne, no tardó en mostrar abiertamente que no estaba conforme con esa decisión. Por orden de Vol’jin, la mayoría de los trols dejaron Orgrimmar para establecerse en su recién recuperadas Islas del Eco. A muy poco estuvieron los Lanza Negra de abandonar la Horda, ya que su líder así lo consideraba como la mejor opción. Más calmado por las palabras de Thrall, Vol’jin reflexiona. Garrosh Grito Infernal no va a ser lo único que mantenga al cazador de las sombras ocupado. La tribu de los Zandalari se volvió hostil contra todas razas que no fueran la suya y empezó a reunificar las dispersas tribus trol. A los Lanza Negra también se les ofreció la oportunidad de entrar a formar parte de este nuevo “Imperio Trol”, oportunidad que Vol’jin rechazó inmediatamente. El líder de los Lanza Negra consideró que los Zandalari representaban una amenaza extrema. Era tal, que incluso pidió ayuda a la Alianza y colaboró con ella en la Vega de Tuercespina para poner freno a los Gurubashi. En el otro extremo del continente, los Elfos de Sangre aceptaron gustosamente la idea de atacar el mismísimo corazón del Imperio Amani: Zul’Aman. Ambas amenazas fueron aparentemente neutralizadas. La rebelión de los Lanza Negra Pandaria hizo acto de presencia y el Jefe de Guerra mostró su interés por el nuevo continente, lleno de recursos y un nuevo lugar donde demostrar el superior poder de su Horda. Hacía ya tiempo que Baine y Vol’jin opinaban que el actual Jefe de Guerra no reunía las cualidades para liderar la Horda, pero ninguno se atrevía a actuar, sabiendo que los orcos podían acabar con ellos por separado. Aproximadamente dos meses después del descubrimiento de Pandaria, Garrosh llega a las costas de la nueva tierra acompañado de un ejército entero. Vol’jin consiguió camuflarse entre ellos para mantenerle vigilado. Pero en su orgullo, no vio venir la trampa y eso casi le cuesta la vida. Recuperado de sus heridas, físicas y mentales, y convencido de que Garrosh no ha de gobernar, Vol’jin regresa a Kalimdor. La ventaja que suponía que le creyeran muerto no dura demasiado y pronto el poblado Sen’jin se ve rodeado de unos Kor’kron poco amistosos. Una vez rechazado el asalto, con la ayuda de héroes de la Horda y el propio Thrall, se inicia la siguiente fase: capturar Cerrotajo, vital por su posición estratégica en Durotar. Los Kor’kron oponen resistencia, pero son superados en número. Cerrotajo cae ante las fuerzas revolucionarias y se empiezan los preparativos para el asalto final. Baine Pezuña de Sangre promete unirse a la revolución en un futuro cercano, aludiendo que todavía hay muchos taurens en Orgrimmar. Pero ni ambas fuerzas conjuntas serían suficientes para tomar Orgrimmar. Vol’jin lo sabe y no duda cuando se le plantea la posibilidad de una tregua con la Alianza. El problema es que no podrán mantener esta guerra civil sin suministros, y Durotar no es un buen lugar para encontrarlos. Garrosh se les ha adelantado, controlando en gran medida los Baldíos del Norte y extrayendo todo aquello que pueda ser útil. La zona se ve sumida en pequeñas escaramuzas constantes durante semanas, hasta que los revolucionarios están preparados. Ahora, mientras la Alianza ataca el puerto, Vol’jin dirige el asalto frontal: a la puerta de Orgrimmar. Se ha estado preparando para este momento, pero es consciente que Garrosh también.¿Qué le aguarda el destino? Hasta aquí llega el fascinante artículo de WoWChakra sobre Vol'Jin. Tal vez os podamos traer nuevos artículos interesantes de sus redactores y agradecemos el permiso que nos han otorgado para traeros dichos artículos a MundoWarcraft. Enlace de Referencia: Retratos de Azeroth: Vol'jin
  19. Kyrie Eleison

    Retratos de Azeroth: Profeta Velen

    Retratos de Azeroth: Profeta Velen De nuevo otro artículo interesante de "Retratos de Azeroth", en esta ocasión viene de la mano de Valathard, redactor de WoWChakra, el cual nos trae información sobre uno de los Líderes de Azeroth, olvidado muchas veces y dejado al ocaso del protagonismo, pero hoy le haremos homenaje a este grandioso personaje con este artículo. ¡Disfrutadlo! El Profeta de los Naaru, El Divino, el Profeta Velen ha sido el líder de los Draenei desde que su pueblo huyó de su planeta natal, Argus, unos 25.000 años antes de que los orcos invadiesen por primera vez Azeroth y desde aquel momento ayuda a todas las razas que buscan ayuda en su lucha contra la Legión Ardiente. Argus y la llegada de Sargeras Hace 25.000 años, los Draenei, o por aquel entonces los eredar vivían en el planeta de Argus, un planeta rebosante de vida en el que los eredar habían llegado a ser bastante diestros en temas mágicos. Argus estaba gobernado por un triunvirato de los 3 eredar que eran los más grandes y poderosos de su raza: Kil’Jaeden, Archimonde y Velen. Un día el Titán Oscuro Sargeras puso su atención sobre Argus, este descubrió los logros y las proezas que los eredar habían realizado, asique en vez de destruir el planeta, se presentó ante sus líderes, Sargeras les ofreció transformarse en una raza más poderosa de la que eran con el fin de unificar a todo el universo a cambio de tal poder, estos deberían de unirse a las filas de Sargeras. Dos de los líderes del triunvirato aceptaron gustosamente el acuerdos: Kil’Jaeden y Archimonde juntos con una gran parte de la población eredar. Sin embargo, el otro líder, El Profeta Velen descubrió las verdaderas intenciones de Sargeras mediante una visión del Naaru K’ure, las promesas que le hicieron a su raza eran mentira, se vio como líder de las fuerzas eredar de la luz, extendiendo los valores y los dones de su raza a otros mundos pero comprendió que no sería así. Sargeras no intentaba unificar a todas las razas sino destruir planetas enteros y subyugarlos bajo su voluntad y debido a esto su raza mutaría a unos seres más oscuros conocidos como los Man’ari para servir a la legión en su afán de consumir mundos.Asustado, Velen pidió ayuda, K’ure el Naaru que le había provocado la visión apareció, le dio instrucciones para escapar de la recién formada Legión Ardiente. Desde ese momento la Legión juró perseguir y exterminar a los que se habían opuesto al titán o ahora conocidos como los Draenei, que en su idioma seria “Lo exiliados” Cada vez que La Legión se acercaba a ellos escapaban a otro planeta, tras miles de años encontraron un nuevo mundo en el que podían quedarse sin ser descubiertos por la legión, Draenor. Los orcos y Draenor Velen y el resto de draenei escaparon de Argus en una nave conocida como Oshu’gun (Montaña de los Espíritus), la cual actualmente se encuentra en Nagrand. Al llegar al nuevo planeta, empezaron a establecer relaciones con los clanes orcos de las cercanías y a comerciar entre ellos, mientras los draenei terminaban de asentarse en el planeta y de construir la ciudad de Shattrath como su capital, el profeta se dirigió al Templo de Karabor, al este del planeta.Mientras los draenei seguían asentándose en su nuevo planeta, Kil’Jaeden y el resto de la legión seguían buscándolos, hasta que los encontraron en Draenor, entonces vieron la oportunidad perfecta para vengarse, contactaron con el chaman orco Ner’zhul y le engañaron hasta que logró que creyese que los draenei conspiraban contra los orcos , durante un buen tiempo los draenei fueron asesinados por los orcos, preocupado por estos acontecimientos, Velen envió a Ner’zhul un mensajero que fue asesinado, mas tarde Durotan fue con intenciones de capturar a Velen pero los liberaron llevándose los cristales ata’mal a cambio.Durante unos años los ataques a los draenei continuaron, la recién creada Horda continuó destruyendo todo aquello relacionado con los draenei, la fortaleza de Telmor, el templo de Karabor, nada se salvó de la ira de los orcos; este último fue corrompido por Gul’dan y sus seguidores, quienes lo renombraron como el Templo Oscuro y lo convirtieron en el centro de operaciones de sus brujos. Los draenei siguieron huyendo hasta que algunos se ocultaron en Telredor, un refugio donde no serían encontrados por los orcos. Los draenei siguieron así durante décadas, mientras en el planeta ocurrían sucesos como la apertura del Portal Oscuro y varios que le precedieron después que fueron los responsables del cataclismo de Draenor, la llegada de Illidan Tempestira les supuso a los draenei una oportunidad para escapar del continente, sus aliados los elfos se encontraban en las naves del Castillo de la tempestad, apoyado por Nobundo, Velen tomó el Exodar pero los elfos lo habían saboteado anteriormente. El reactor del Exodar comentó a fallar y viajaron sin rumbo por el Vacio Abisal, hasta que finalmente la nave se estrello en una cadena de islas de Kalimdor. Actualidad A día de hoy, los draeneis conviven con las razas de la alianza, a las cuales se unieron y durante los hechos acaecidos en Cataclysm, el Profeta tuvo una visión: La batalla definitiva entre la Luz y la Oscuridad está próxima y Azeroth será el campo de batalla. Al terminar la banda de la TBC, Meseta de la fuente del Sol, aparece Velen acompañado de Lady Liadrin y se produce el siguiente diálogo: Profeta Velen dice: Héroes mortales, vuestra victoria de hoy aquí fue profetizada hace mucho. El angustiado grito de derrota de mi hermano resonará en el universo y llevará una esperanza renovada a todos los que aún se enfrentan a la Legión Ardiente. Profeta Velen dice: Mientras se acerca la derrota definitiva de la Legión, sentíos orgullosos sabiendo que habéis salvado incontables mundos de la llama. Del mismo modo que marca un final, este día también anuncia un nuevo comienzo. Velen el Profeta invoca al gran cristal que aparece cayendo desde el cielo y se queda flotando sobre la Fuente del Sol. Profeta Velen dice: La criatura Entropius, a quien os habéis visto obligados a destruir, fue otrora el noble naaru, M'uru. En vida, M'uru canalizó grandes energías de luz y esperanza. Durante algún tiempo, algunos descaminados intentaron robar esas energías. Entra Lady Liadrin. Lady Liadrin dice: Nuestra arrogancia fue imperdonable. Condenamos a una de las más nobles formas de vida y nunca podremos expiar nuestro pecado. Profeta Velen dice: La buena noticia es que he recuperado la chispa del noble naaru del lugar en que cayó. Donde hay fe nunca se pierde la esperanza, joven elfo de sangre. Lady Liadrin dice: ¿Será posible? Profeta Velen dice: Observad ahora mortales, ¡el corazón de M'uru inmaculado! Bañado por la luz de la creación como en el amanecer. El corazón de M'uru se desintegra y fluye a la Fuente del Sol. La Fuente del Sol resplandece con una fuente de luz cegadora. Profeta Velen dice: Con el tiempo, la luz y la esperanza que contiene, renacerán para ser más que esta simple fuente de poder... Quizá revivan el alma de una nación. Lady Liadrin dice: ¡Bienaventurados Ancestros! Lo siento... tanto amor... tanta gracia... no hay... palabras... imposible de describir... Profeta Velen dice: La salvación, joven es lo que nos espera a todos. Profeta Velen dice: Adiós. Gracias al sacrificio de M’uru y a que el Profeta Velen utiliza su esencia, la Fuente del Sol renació y se impidió la entrada de Kil’Jaeden y el resto de la Legión Ardiente a Azeroth. Hasta aquí llega el fascinante artículo de WoWChakra sobre el Profeta Velen. Tal vez os podamos traer nuevos artículos interesantes de sus redactores y agradecemos el permiso que nos han otorgado para traeros dichos artículos a MundoWarcraft. Enlace de Referencia: Retratos de Azeroth: Profeta Velen
  20. Kyrie Eleison

    Retratos de Azeroth: Garrosh Grito Infernal

    Retratos de Azeroth: Garrosh Grito Infernal Os traigo aquí un artículo, dividido en tres partes, realizado por Mindersh, uno de los redactores de WoWChakra, que nos hace una retrospectiva y análisis del personaje de Garrosh Grito Infernal, explorando desde sus inicios hasta el momento cúspide de la actual Lore en Mists of Pandaria. Con este artículo nos podemos hacer una idea del camino que ha llevado a este personaje, saber más a fondo, las posibles tribulaciones del personaje hasta la fecha y su porqué. No olvidar por supuesto que dicho artículo puede contener ideas no canónicas, pues está desarrollado bajo la recopilación de información que el propio autor posee y plasmándolo bajo sus ideas y su criterio. No obstante no deja de ser un artículo que merece muy mucho la pena leer. ¡Nos encanta habéroslo podido traer y que disfrutéis de su lectura! Publicado en Lore / Historia por Mindersh , el Lunes 01/7/2013 - 09:30 “Servirás a la Horda… O la Horda te aplastará.” Nacido en Draenor, o lo que hoy conocemos como Terrallende, Garrosh Grito Infernal siempre tuvo que soportar la sombra de su padre pendiendo constantemente sobre él. El peso que ejercía sus propios orígenes lo atormentó desde que era un chiquillo. Ser el único descendiente del gran guerrero orco Grommash (apodado Gromm) Grito Infernal era una loza que arrastraba constantemente a su espalda. Poco se sabe de Garrosh hasta que alcanzó su juventud. Por ese entonces, años antes de la Invasión Humana de Draenor, una gran peste llamada la Viruela Roja contagió miles de orcos, entre ellos al propio Garrosh. La enfermedad aparecía con un gran número de pústulas rojas brotando en la piel, que supuraban una sustancia roja y líquida, y provocaban que los afectados vomitaran sangre. Esa hueste de infectados y parias fueron exiliados y aislados en cuarentena a Nagrand, donde se establecieron hasta que mejoraran… o hasta que morían.Se refugiaron en Garadar, una fortaleza que sirvió de hospital para la marabunta de orcos enfermos. Dentro de Garrosh ya ardía la curiosidad por saber qué había sido de su padre, dado que sólo le conocía por los rumores y las leyendas que se le atribuían. Por ello, cuando Kargath Garrafilada, jefe del Clan Mano Destrozada, visitó a los enfermos en Garadar para reclutar refuerzos, Garrosh no perdió la oportunidad de preguntarle por su padre, y le hizo saber su intención de unirse a su ejército. Kargath, cuando vio el deplorable estado en el que se encontraban los orcos afectados por la Viruela Roja, ignoró a Garrosh, y les insultó, tachándolos de “débiles que no merecían el apelativo de orcos” y que servirían convenientemente a la Horda si morían. Garrosh encajó el desaire, y se sumió en el silencio.La Viruela Roja fue una maldición para los orcos… Pero también una bendición, ya que, nadie sabe por qué, los orcos que habían pasado la enfermedad no fueron contagiados por la corrupción demoníaca que se extendía por todo Draenor. Quizás generaron anticuerpos contra la magia vil de los invasores, pero por ello, los exiliados en Nagrand jamás fueron influenciados por demonios. Por tanto, no perdieron la tez marrón de su piel, y los enfermos se refugiaron bajo una bandera, bajo un mismo nombre que exhibían con orgullo por su supervivencia: los Mag’har, que significa “los incorruptos” en orco, e hicieron de Garadar, la que había sido la fortaleza de su exilio, su capital. Garrosh seguía preguntándose acerca de sus raíces, y muchísimas preguntas le quemaban en su garganta. En cuanto se hubo recuperado de la Viruela Roja, habló con la Abuela Geyah, la fundadora de los Mag’har, acerca de su padre. Pero la herida que abrió Geyah en el corazón de Garrosh durante esa conversación, tardaría en cerrarse. Grommash Grito Infernal, su padre, el gran guerrero orco de las leyendas, había sido el primero en beber la sangre del demonio Mannoroth, condenando a su raza a la sed de sangre que los haría enloquecer en tiempos posteriores.La verdad sobre su padre, y sobre el ocaso de su leyenda, sumieron a Garrosh en una gran depresión que duraría años. Se preguntaba continuamente cómo había podido faltar a su honor y había vendido a su raza a los demonios. Se avergonzó del apellido Grito Infernal. Pero un día, tomó una determinación: él limpiaría el honor de su apellido y demostraría que la semilla del corrupto Gromm había crecido más fuerte y con más determinación que su antecesor. Él haría que Grito Infernal dejara de sonar a vergüenza y sonara a gloria.En poco tiempo, Garrosh se convirtió en uno de los líderes militares de los Mag’har. Su astucia y su inconmensurable fuerza, heredada de su sangre, le hizo escalar posiciones dentro de la jerarquía de Garadar y pronto la Abuela Geyah vio en él a su mano derecha, junto a Jorin Mortojo, el hijo de Kilrogg Mortojo, líder del Clan Foso Sangrante. Pero pronto la preocupación volvió a anidarse en Garrosh. La Abuela Geyah estaba débil, y su salud pendía de un hilo. Sabía que si la matriarca orca moría, él estaría obligado a tomar el mando de los Mag’har, y el miedo volvió a atenazarle. ¿Y si él no era el líder que necesitaba su pueblo? ¿Y si él mismo repetía los errores de su padre y lideraba a su gente a la destrucción?Pero entonces, el Portal Oscuro volvió a abrirse. Los orcos volvieron a su mundo, persiguiendo a un antiguo enemigo de Azeroth. Cuando aquel orco de pelo oscuro y ojos penetrantes llamado Thrall, que decía ser Jefe de Guerra de la Horda en el otro mundo, llegó a Garadar y preguntó por él, poco sospechaba Garrosh que sería el chamán quien aplacaría todos los fantasmas de su pasado. Thrall le contó el final de su padre: había sido un héroe. Gromm había matado a Mannoroth, muriendo en la batalla, y liberando a los orcos del yugo de los demonios. Su padre había salvado a su raza. Después de años sintiendo vergüenza por su apellido y por sus orígenes, que aquel extraño viniera de otro mundo para contarle a Garrosh la grandeza y el orgullo de llevar su apellido, creó en él un lazo de compromiso y confianza con su pueblo. Juró que no fallaría nunca a la raza orca. Tal fue el talento que Garrosh demostró para la guerra, que Thrall se lo llevó consigo a Azeroth como su consejero. El Jefe de Guerra no dudó en relatarle cada uno de los episodios importantes de su raza: la Apertura del Portal Oscuro y la invasión de Orgrim Martillo Maldito, la alianza con el resto de razas que pertenecían a la Horda y así sucesivamente hasta la nueva Apertura del Portal Oscuro y la lucha contra Illidan en Terrallende. A cada historia que le relataba Thrall, Garrosh fue macerando un odio visceral e irracional contra los humanos, que llegó a su punto álgido cuando el propio chamán le relató sus días de cautiverio al servicio de los humanos. El desprecio a la raza humana se enraizó en su corazón y no podría despojarlo jamás.Al llegar a Orgrimmar, Thrall presentó a Garrosh a su otro consejero: el Maestro de Gladiadores Rehgar. En aquellos días, los enfrentamientos de opinión entre Rehgar y Garrosh se hicieron más que evidentes. Mientras que el uno era partidario de la frágil paz que se extendía entre Alianza y Horda perdurara, Garrosh pensaba que la mejor manera para lidiar con los humanos era destruyéndolos y conquistando sus tierras. El alma del joven orco ardía con cada argumento. Thrall le había dado a Garrosh un nuevo motor vital, la guerra, algo de lo que se arrepentiría en el futuro.Cierto día, Jaina Valiente, antigua amiga y aliada de Thrall, apareció en Ventormenta con inquietantes nuevas: el rey Varian Wrynn, el descendiente del Rey Llane, desaparecido hacía mucho tiempo, había vuelto a la ciudad. Thrall determinó que era de vital importancia reunirse con el rey humano para discutir los términos del crisol pacífico que atravesaban ambas facciones. Rehgar advirtió a Thrall que sería mejor dejar a Garrosh en Orgrimmar, sabido su odio a los humanos, pero el Jefe de Guerra consideró que quizás era una buena oportunidad para que Garrosh reconsiderara su idea infundada sobre la raza humana, al conocerlos en un ambiente de paz.La reunión se llevó a cabo en Theramore, al ser un enclave neutral, ya que el territorio estaba bajo la jurisdicción de Jaina Valiente, y no permitiría que su amigo Thrall y sus acompañantes sufrieran daño alguno durante la reunión. En principio, el encuentro entre los líderes de ambas facciones transcurrió sin contratiempos, y las negociaciones fueron satisfactorias para todos. Pero al término de la misma, y mientras el rey Varian se retiraba, el Martillo Crepuscular, una secta que promulgaba el advenimiento del Fin del Mundo, atacó Theramore, lo que provocó que tanto Horda como Alianza se vieran obligados a defender la ciudad para garantizar su propia seguridad. Entonces, el dirigente humano advirtió entre el tumulto a Garona, la asesina semiorca. Rápidamente Varian pensó que había sido enviada por Thrall para acabar con su vida, tal y como hiciese el Consejo de las Sombras de Gul’dan en el pasado con su padre, el Rey Llane Wrynn. Tras la batalla, Varian culpó a la Horda del ataque, dada la presencia de Garona en la contienda, y Garrosh hizo lo propio al considerar que Theramore era un enclave de la Alianza. Sin embargo, el único daño que hizo el ataque fue sembrar de nuevo la semilla del rencor y la desconfianza entre los miembros de ambas facciones.

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