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Los Trols y la Horda

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​A continuación puede leer la historia referente a como los trols entraron a formar parte de la Horda. Desde el comienzo de la Segunda Guerra, continuando por la esclavización de los orcos y el renacer de la Horda dirigida por Thrall, terminando en la muerte de Sen'jin y el establecimiento en Durotar, los trols han jugado un papel vital en la historia de la Horda.


Los Trols de Bosque y la Primera Horda

Al principio de la Segunda Guerra, los aislacionistas elfos se interesaban poco por el progreso de la guerra y ofrecían solo un apoyo simbólico a la Alianza de Lordaeron. Entonces el Jefe de Guerra Orgrim Martillo Maldito ofreció a los trols de bosque un lugar en la Horda. Si los trols aceptaban, Martillo Maldito prometía que la Horda vencería a los elfos nobles y ayudaría a los trols de bosque a restablecer el Imperio Amani.

El líder de los trols, Zul'jin, en un principio rechazó la tentadora oferta. Como famoso héroe de la tribu Amani, había logrado una importante hazaña al unificar a todos los trols de bosque bajo su mandato. A pesar de todo, el interés principal de los trols de bosque era luchar contra los elfos nobles y Zul'jin era escéptico sobre los planes de la Horda. Poco después, soldados humanos capturaron a un grupo liderado por Zul'jin. Cuando la Horda rescató a los trols, Zul'jin cambió de idea y aceptó una alianza con la Horda. Unas pocas tribus de trols de bosque se unieron a sus nuevos aliados en el campo de batalla. Poco después, la Horda arrasó con el territorio fronterizo de Quel’Thalas y asesinó a numerosos civiles elfos nobles. Furiosos ante esta destrucción gratuita, los elfos dedicaron todos sus recursos a la guerra.



No obstante, para cuando lograron repeler a la Horda, los orcos y sus aliados ya habían logrado su fin real: robar y profanar todas las piedras rúnicas que daban energía a los escudos defensivos de los elfos. El brujo Gul’dan usó después las piedras robadas para dar energía a sus tortuosos Altares de la Tempestad.



Sin embargo, la Alianza al final ganó la Segunda Guerra y tras varias batallas adicionales la mayoría de los orcos vencidos en Azeroth pasaron a ser prisioneros en campos de internamiento. Durante la desastrosa posguerra muchos trols de bosque estaban furiosos ante la incapacidad de la Horda de mantener su promesa y abandonaron a sus antiguos aliados orcos sin dudarlo un instante. Hoy en día solo una tribu de trols de bosque –Sañadiente– mantiene una ligera afiliación con la Horda, como ocurre con la mayoría del clan de enanos Martillo Salvaje, que está relacionado con la Alianza aunque no forma parte de ella.

A pesar de que la Segunda Guerra había finalizado hacía algunos años, los clanes de orcos Faucedraco y Roca Negra y sus aliados –entre ellos dos tribus de trols de bosque– no habían abandonado la idea de derrotar a los humanos. Conocidos como la Horda Oscura por los foráneos, este grupo estaba liderado por el orco Rend Puño Negro, autoproclamado Jefe de Guerra. Con una fuerza de aproximadamente cinco mil soldados, la Horda Oscura se considera la verdadera Horda y cree que Thrall y sus seguidores son peleles estúpidos. Las fuerzas de Rend residen en la Cumbre de Roca Negra y se han aliado con el Vuelo Negro.

La Reconstrucción de la Horda

Antes de que estallase la Tercera Guerra, el valiente orco Thrall escapó de su esclavitud y formó una nueva Horda. Esta Horda no pactaría con demonios, ni Thrall y sus orcos buscarían más conflictos con los humanos. En vez de eso, ante la necesidad de un profeta, Thrall lideró a la revitalizada Horda a través del mar hasta Kalimdor.

El viaje se tornó peligroso cuando una violenta tormenta se desató y causó graves daños a la flota orca. Temiendo que los barcos no alcanzasen Kalimdor intactos, Thrall ordenó a la Horda buscar refugio en la cala de una isla cercana. El anciano líder de los trols Lanza Negra, Sen'jin, acogió a los orcos recién llegados y les advirtió de que un grupo de humanos había establecido una avanzada en la isla.



Por desgracia, los humanos no eran la única amenaza en la isla. Un grupo de múrlocs capturó a Sen'jin, Thrall y a otros muchos orcos y trols. Thrall logró escapar de su prisión y liberó a otros cautivos, pero para cuando llegó a la celda de Sen'jin, el anciano viejo trol ya no estaba allí. Los múrlocs lo habían llevado ante una misteriosa bruja del mar.



A pesar de todo el esfuerzo de Thrall, un hechicero múrloc consiguió llevar a cabo el sacrificio de Sen’jin. Herido de muerte, Sen'jin reveló que había tenido una visión en la que Thrall guiaba a los Lanza Negra fuera de la isla.



La bruja del mar estaba furiosa ante la matanza de sus esbirros y la profanación de su santuario e invocó poderosas oleadas para azotar la isla. A pesar de todo, Thrall y sus fuerzas lograron derrotar a otros múrlocs que les atacaron, reparar la flota dañada y salvar a un número de trols supervivientes.

En honor de Sen’jin, Thrall ofreció a los Lanza Negra un lugar en la Horda y un santuario en el reino que planeaba establecer en Kalimdor. Vol’jin, el hijo de Sen’jin, tomó el control de la tribu Lanza Negra y aceptó la oferta de Thrall. Tras marcharse los orcos, un gran grupo de miembros Lanza Negra también emprendió su viaje hacia Kalimdor por mar. Vol'jin y el resto de la tribu capearon la ira de la bruja del mar, reunieron todos los suministros que podían llevar consigo y se unieron a sus hermanos aproximadamente un año después en la nueva nación de los orcos, Durotar. Su hogar lo establecieron en las Islas del Eco, situadas en la costa sureste.

Más Agitación para la Tribu Lanzanegra

Los Lanza Negra no conocieron la paz durante mucho tiempo. Tras la Tercera Guerra, el almirante general Daelin Valiente lideró a una enorme flota de naves contra las fuerzas de Thrall en Durotar. Valiente no podía creer que esta nueva Horda fuese diferente de la Horda corrupta de la Primera Guerra. Bajo un intenso ataque, los trols se vieron forzados a evacuar al continente de Durotar, pero la Horda logró derrotar al equivocado almirante.

Aliviados, los trols Lanza Negra comenzaron a volver a las Islas del Eco y fue entonces cuando fueron traicionados por uno de los suyos. Un médico brujo llamado Zalazane usó magia negra para asaltar a varios trols, robarles la voluntad y obligarles a obedecerle. A medida que su influencia se extendía, su ejército aumentaba mientras el número de miembros Lanza Negra libres menguaba. Por miedo a que todo su pueblo cayese bajo la influencia de la insidiosa brujería de Zalazane, Vol'jin ordenó que la tribu abandonase las Islas del Eco.

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Below you can read the story of how the trolls came to join the Horde and of their history within it. Beginning with the Second War, continuing through the enslavement of the orcs and the renaissance of the Horde under Thrall, and up to the death of Sen'jin and the settling in Durotar, the trolls have played a vital role in the history of the Horde.


Forest Trolls and the First Horde

Early in the Second War, the isolationist elves took little interest in the war's progress and provided only token support to the Alliance of Lordaeron. Then Warchief Orgrim Doomhammer offered the forest trolls a place in the Horde. If the trolls accepted, Doomhammer promised that the Horde would vanquish the high elves and assist the forest trolls in reestablishing the Amani empire.

The forest trolls' leader, Zul'jin, declined the tempting offer at first. As a famous hero of the Amani tribe, he had accomplished an amazing feat by uniting all forest trolls under his rule. Still, the forest trolls were primarily interested in fighting the high elves, and Zul'jin was skeptical about the Horde's plans. A short while later, human soldiers captured a war party led by Zul'jin. When the Horde rescued the trolls, Zul'jin changed his mind and agreed to an alliance with the Horde. A few tribes of forest trolls joined their new allies on the battlefield. Shortly thereafter, the Horde burned down the borderlands of Quel’Thalas and slaughtered many high elf civilians. Furious at this wanton destruction of life, the elves subsequently committed all their resources to the war.

By the time the Horde was driven back, however, the orcs and their allies had already achieved their true goal: to steal and desecrate many of the Runestones that powered the elves’ defensive shield. The warlock Gul’dan then used the pilfered stones to power his devious Altars of Storms.

Nevertheless, the Alliance ultimately won the Second War, and after a number of additional battles, most of the vanquished orcs on Azeroth were rounded up and placed in internment camps. In the war's disastrous aftermath, many forest trolls were furious at the Horde's failure to carry out its promise and deserted their former orc allies without a moment's hesitation. Today only one tribe of forest trolls--the Revantusk tribe--is loosely affiliated with the Horde, much as the Wildhammer clan of dwarves is associated with, and yet not a member of, the Alliance.

Although the Second War ended some years ago, the Dragonmaw and Blackrock orc clans and their allies--among them two tribes of forest trolls--have not given up trying to defeat humanity. Referred to as the Dark Horde by outsiders, this group is led by the orc Rend Blackhand, who has named himself warchief. A force of approximately five thousand strong, the Dark Horde regards itself as the true Horde, and believes that Thrall and his followers are foolish weaklings. Rend's forces reside in Blackrock Spire, and they have allied themselves with the black dragonflight.

Rebuilding the Horde

Before the Third War broke out, the courageous orc Thrall escaped his enslavement and began assembling a new Horde. This Horde would make no pacts with demons, nor would Thrall and his orcs seek further conflict with humans. Instead, at the urging of a prophet, Thrall led the revitalized Horde over the sea to Kalimdor.

The voyage grew perilous when a violent storm appeared and inflicted heavy damage on the orc fleet. Fearing that the ships would not reach Kalimdor intact, Thrall ordered the Horde to seek shelter in the cove of a nearby island. The elderly leader of the Darkspear trolls, Sen'jin, greeted the orc newcomers and warned them that a group of humans had established an outpost on the island.

Unfortunately the humans were not the only threat on the island. A group of murlocs captured Sen'jin, Thrall, and several other orcs and trolls. Thrall fought his way out of his prison cell and freed a number of other captives, but by the time he reached Sen'jin's cell, the wise old troll was missing. The murlocs had taken him away in order to sacrifice him to a mysterious sea witch.

Despite Thrall's best efforts, a murloc sorcerer succeeded in carrying out the sacrifice. Mortally wounded, Sen'jin revealed that he had seen a vision in which Thrall would lead the Darkspears from the island.

The sea witch was furious at the slaughter of her minions and the defilement of her sanctuary. She summoned powerful waves to batter the island. Regardless, Thrall and his forces managed to defeat further murloc attackers, repair the damaged fleet, and retrieve a number of troll survivors.

In Sen’jin's honor, Thrall offered the Darkspears a place in the Horde and sanctuary in the kingdom he planned to establish in Kalimdor. Vol’jin, the son of Sen’jin, took control of the Darkspear tribe and accepted Thrall's offer. After the orcs departed, a large group of Darkspears also sailed for Kalimdor. Vol'jin and the rest of the tribe weathered the sea witch's anger, gathered all the supplies they could take with them, and joined their brethren roughly a year later in the new orc nation, Durotar. They made a home for themselves on the Echo Isles, just off the southeastern coast.

Further Turmoil for the Darkspear Tribe

The Darkspears were not to know peace for long. After the Third War, Grand Admiral Daelin Proudmoore led a large fleet of battleships against Thrall's forces on Durotar. Proudmoore could not be convinced that this new Horde was any different from the corrupted Horde of the First War. Under heavy attack, the trolls were forced to evacuate to the mainland of Durotar, but the Horde managed to defeat the misguided admiral.

Much relieved, the Darkspear trolls began returning to the Echo Isles, only to be betrayed by one of their own. A witch doctor named Zalazane used dark magic to rob several other trolls of their free will, forcing them to obey him. As his influence spread, his army grew while the number of free Darkspears dwindled. Fearing that all of his people would fall to Zalazane's insidious sorcery, Vol'jin ordered the tribe to abandon the Echo Isles.

Thus, the free Darkspear trolls left the islands and created the fishing village of Sen’jin on the Durotar coast, just northwest of the Echo Isles. Some Darkspears have remained in the village, and others have ventured farther afield. Vol'jin himself dwells in Orgrimmar, the capital city of Durotar. Orcs make up the majority of the city's inhabitants, but there is a strong troll presence in the Valley of Spirits.

Today the Darkspears and their allies frequently strike at Zalazane’s holdings on the Echo Isles, determined to win back the trolls' first home on Kalimdor. In the meantime, Zalazane has not given up in his efforts to enslave his entire tribe, and so he continues to send his trolls to the mainland in order to drag further Darkspears under his sway.

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