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Tribus de Trols de Selva

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Los Atal'ai

Lugar: Pantano de las Penas (en el Templo de Atal'Hakkar) y Zul'Gurub

Tipo: Trols de selva



Líder: Jammal'an el Profeta



Historia: Tras el Gran Cataclismo, los trols del Imperio Gurubashi vivieron tiempos de desesperación y pidieron ayuda al dios Hakkar, también conocido como el Cazador de Almas. Hakkar otorgó a los trols gran poder, pero a cambio este dios sediento de sangre exigió sacrificios.

Sus exigencias aumentaron rápidamente y cada vez era más impaciente con sus leales sacerdotes, los Hakkari. Les pidió que buscasen una forma de invocarle físicamente al mundo para que pudiese drenar la sangre de sus víctimas directamente. La mayoría de los Hakkari estaban aterrorizados con la idea pero los Atal'ai, una pequeña facción extremista de los Hakkari, decidió cumplir el deseo de Hakkar.



Antes de que los Atal'ai pudiesen completar al invocación, los otros trols de selva, incluyendo a los Hakkari, se levantaron en una revuelta contra el cruel dios. Incluso la tribu de los Zandalar se vio envuelta en el conflicto, que terminó con la destrucción del avatar de Hakkar. Expulsados de las selvas, los Atal'ai fueron perseguidos casi la extinción. Solo un pequeño grupo de Atal'ai escapó al Pantano de las Penas, donde construyeron un importante templo a su dios en secreto: el Templo de Atal'Hakkar.



Los Atal'ai sabían que necesitaban a muchos individuos para conseguir su objetivo. Afortunadamente su inquebrantable lealtad hacia Hakkar complació mucho al dios y a cambio este les enseñó nueva magia oscura, incluida la nigromancia. En una serie de misiones furtivas y secretas, los fanáticos trols recuperaron los cadáveres de los Atal'ai que habían caído en la batalla o a habían conocido la muerte en su trayecto a las tierras pantanosas. Haciendo uso de lo que Hakkar les había enseñado los Atal'ai convirtieron a sus hermanos caídos en no-muertos y los pusieron a trabajar.



Los Hakkari, también, fueron asesinados o exiliados por las maldades que habían hecho en nombre de Hakkar, a pesar de haber luchado contra los Atal'ai. Con gran amargura y desesperación, los Hakkari supervivientes siguieron el rastro de los Atal'ai hasta el Pantano de las Penas y prometieron ayudar a los Atal'ai a invocar a Hakkar en Azeroth. Satisfechos con el evidente sufrimiento de los Hakkari, los Atal'ai acogieron a sus antiguos hermanos en el templo. Aún así, Hakkar no había olvidado la traición cometida en su día por los Hakkari al oponerse a su reaparición en Azeroth, así que el sediento dios tomaba en más consideración a los leales Atal'ai. Ambos grupos invirtieron todos sus esfuerzos en para poder hacer posible la aparición de Hakkar en el mundo físico.



El Dragón Aspecto verde, Ysera la Soñadora, enseguida se enteró de los planes de los malvados sacerdotes y aplastó el templo bajo las marismas.

Jammal’an el Profeta, líder de los Atal'ai, le dijo a su gente que si conseguían invocar la forma física de Hakkar en Azeroth, el dios les otorgaría la inmortalidad. Los Atal'ai y los Hakkari no perdieron el tiempo y enviaron a sus sacerdotes más preparados a Zul'Gurub, donde sus esfuerzos al fin no fueron en vano. Varios espías han confirmado la presencia del temible Cazador de Almas en el corazón de las ruinas.



Según varios informes, Hakkar ha doblegado la voluntad de cinco sumos sacerdotes de los dioses primigenios trol. Incapaces de oponerse a sus deseos, los sacerdotes canalizan el poder de sus dioses en Hakkar. Solo con la muerte de estos sacerdotes se puede sesgar la conexión que aumenta drásticamente el poder de Hakkar mientras drena el poder de los otros dioses.



Los rumores de la presencia de Hakkar han llegado hasta la tribu Zandalar en los Mares del Sur y se han mostrado horrorizados al descubrir la noticia de la esclavización de sus congéneres, los sumos sacerdotes Zandalari. Por ello, el rey Rastakhan ha enviado emisarios de la isla de Zandalar hasta los Reinos del Este, donde los trols reclutan campeones de todas las razas de Azeroth con la esperanza de derrotar de nuevo a Hakkar.

Tribu Sangrapellejo

Lugar: Vega de Tuercespina (principalmente en el noroeste)

Tipo: Trols de selva



Líder: Gan'zulah



Historia: Los Sangrapellejo se escindieron del Imperio Gurubashi tras la derrota de Hakkar el Cazador de Almas. Las diversas tribus reclamaron territorios en las vastas selvas de la Vega de Tuercespina pero rápidamente empezaron a luchar unas contra otras.

La tribu Sangrapellejo ha establecido su asentamiento desde entonces al noroeste de Tuercespina. Hasta el día de hoy, los Sangrapellejo han repelido a todo invasor, incluida la tribu cercana Machacacráneos, para no perder la hegemonía sobre los territorios que han tomado. Los Sangrapellejo desprecian a la tribu Lanza Negra que es la única tribu de trols de selva que se ha unido a la Horda.

Tribu Lanzanegra

Lugar: Principalmente en Durotar, pero también en otros lugares del mundo

Tipo: Trols de selva



Líder: Vol'jin



Historia: Los Lanza Negra se escindieron del Imperio Gurubashi tras la derrota de Hakkar el Cazador de Almas. Las diversas tribus reclamaron territorios en las vastas selvas de la Vega de Tuercespina pero rápidamente empezaron a luchar unas contra otras. Con el tiempo, la tribu Lanza Negra, que era inferior en número a la mayoría de otras tribus, fue expulsada del continente y estableció su asentamiento en una isla desierta remota.

Antes de que estallara la Tercera Guerra, el valeroso orco Thrall escapó de su esclavitud y reunió a su gente en una nueva Horda. En lugar de intentar construir un hogar en los Reinos del Este, decidió liderar una Horda revitalizada a través del mar hacia Kalimdor. Por el camino, una violenta tormenta obligó a las embarcaciones a buscar refugio en la cala de una isla cercana. El anciano líder de los trols Lanza Negra, Sen'jin, acogió a los orcos recién llegados.



Pronto, un grupo de múrlocs capturó a Sen'jin, a Thrall y a otros orcos y trols. Thrall consiguió escapar de su celda y liberó a otros cautivos, pero a pesar de su gran esfuerzo un brujo múrloc logró sacrificar a Sen'jin a una misteriosa bruja del mar. Herido de muerte, Sen'jin reveló que había visto una visión según la cual Thrall lideraría a los Lanza Negra fuera de la isla.



La bruja del mar montó en cólera por la masacre de sus esbirros y por haber manchado su santuario e invocó fuertes olas para que abatieran la isla. Haciendo caso omiso, Thrall y su ejército consiguieron vencer a más atacantes múrloc, reparar su embarcación y recuperar una cierta cantidad de supervivientes trols.



En honor de Sen’jin, Thrall ofreció a los Lanza Negra un lugar en la Horda y un santuario en el reino donde planeaba establecerse dentro de Kalimdor. Vol'jin, el hijo de Sen’jin, tomó el control de la tribu Lanza Negra y aceptó la oferta de Thrall. Tras la marcha de los orcos, un gran grupo de trols Lanza Negra partió también hacia Kalimdor. Vol'jin y el resto de la tribu capearon la rabia de la bruja del mar, tomaron todos los suministros que pudieron y se unieron a sus hermanos apenas un año más tarde en la nueva nación orca, Durotar. Se crearon un hogar en las Islas del Eco, junto a la costa sureste.

Los Lanza Negra no vivirían en paz durante mucho tiempo. Tras la Tercera Guerra, el almirante general Daelin Valiente lideró una gran flota de embarcaciones contra el ejército de Thrall en Durotar. Los trols, tras sufrir un gran ataque, se vieron obligados a refugiarse en Durotar continental, pero la Horda consiguió vencer al desorientado almirante.



Aliviados, los trols Lanza Negra comenzaron a volver a las Islas del Eco y fue entonces cuando fueron traicionados por uno de los suyos. Un médico brujo llamado Zalazane usó magia negra para asaltar a varios trols, robarles la voluntad y obligarles a obedecerle. A medida que su influencia se extendía, su ejército aumentaba, mientras el número de Lanza Negra libres menguaba. Por miedo a que todo su pueblo cayese bajo la influencia de la insidiosa brujería de Zalazane, Vol'jin ordenó que la tribu abandonase las Islas del Eco.



Hoy en día los Lanza Negra y sus aliados a menudo atacan las tierras de Zalazane en las Islas del Eco, determinados a recuperar el que fue el primer hogar de los trols en Kalimdor. Mientras tanto, Zalazane no ha abandonado la idea de someter a la tribu por completo y continúa enviando a sus trols al continente para arrastrar a más Lanza Negra bajo su influjo.

Al ser la única tribu de trols de la Horda, el resto de trols considera a los Lanza Negra como enemigos, exceptuando a los Sañadiente. Los Lanza Negra devuelven el sentimiento y sienten un odio especial por los demás trols de selva, ya que no olvidan que fueron expulsados de la Vega de Tuercespina.

Tribu Gurubashi

Lugar: Tuercespina (principalmente en Zul'Gurub)

Tipo: Trols de selva

Líder: Señor sangriento Mandokir



Historia: Ya establecido mucho antes del Gran Cataclismo, el Imperio Gurubashi tomó su nombre de la tribu trol más fuerte por entonces. Los trols de selva gobernaron las selvas del sur del antiguo Kalimdor hasta la primera invasión de la Legión Ardiente, que provocó el caos y la destrucción por el continente y culminó con el Gran Cataclismo.



Los largos siglos que siguieron al Gran Cataclismo fueron difíciles para la raza trol. Los trols de selva, avocados a un final de desesperación, optaron por pedir ayuda al dios Hakkar, también conocido como el Cazador de Almas. Hakkar otorgó gran poder a los trols de selva, pero a cambio este dios sediento de sangre exigió sacrificios.



Sus exigencias aumentaron rápidamente y cada vez era más impaciente con sus leales sacerdotes, los Hakkari. Les pidió que buscasen una forma de invocarle físicamente al mundo para que pudiese drenar la sangre de sus víctimas directamente. La mayoría de los Hakkari estaban horrorizados ante la idea, pero los Atal'ai, una pequeña facción extremista de los Hakkari, decidió cumplir los deseos de Hakkar.



Antes de que los Atal'ai pudiesen completar la invocación, los demás trols de selva, incluyendo a los Hakkari, se levantaron en una revuelta contra el cruel dios. Incluso la tribu de los Zandalar se vio envuelta en el conflicto, que terminó con la destrucción del avatar de Hakkar. Expulsados de las selvas, los Atal'ai fueron perseguidos casi hasta la extinción. Solo un pequeño grupo de Atal'ai escapó al Pantano de las Penas, donde construyeron un importante templo a su dios en secreto: el Templo de Atal'Hakkar. Los Hakkari, también, fueron asesinados o exiliados por las maldades que habían cometido en nombre de Hakkar, a pesar de haber luchado contra los Atal'ai. Con gran amargura y desesperación, los Hakkari supervivientes siguieron el rastro de los Atal'ai hasta el Pantano de las Penas y prometieron ayudar a los Atal'ai a invocar a Hakkar en Azeroth. Satisfechos con el evidente sufrimiento de los Hakkari, los Atal'ai acogieron a sus antiguos hermanos en el templo.



Hace pocos años, los Atal'ai en el exilio han descubierto que la forma física de Hakkar solo se puede invocar dentro de la antigua capital del imperio Gurubashi, Zul'Gurub. Jammal’an el Profeta, líder de los Atal'ai, le dijo a su gente que si conseguían invocar la forma física de Hakkar en Azeroth, el dios les otorgaría la inmortalidad. Los Atal'ai y los Hakkari no perdieron el tiempo y enviaron a sus sacerdotes más preparados a Zul'Gurub, donde sus esfuerzos al fin no fueron en vano. Varios espías han confirmado la presencia del temible Cazador de Almas en el corazón de las ruinas. El rumor sobre su reaparición llegó a oídos de la tribu Gurubashi, que había perdido mucho de su poder y prestigio desde que el avatar de Hakkar fuera destruido. Los Gurubashi regresaron de buena gana a la capital para demostrar su valía a Hakkar y quizá recuperar su antigua gloria.



Según varios informes, Hakkar ha doblegado la voluntad de cinco sumos sacerdotes de los dioses primigenios trol. Incapaces de oponerse a sus deseos, los sacerdotes canalizan el poder de sus dioses en Hakkar. Solo con la muerte de estos sacerdotes se puede sesgar la conexión que aumenta drásticamente el poder de Hakkar mientras drena el poder de los otros dioses.



Los rumores de la presencia de Hakkar han llegado hasta la tribu Zandalar en los Mares del Sur. Se muestran horrorizados al descubrir la noticia de la esclavización de sus congéneres, los sumos sacerdotes Zandalari. Por ello, el rey Rastakhan ha enviado emisarios de la isla de Zandalar hasta los Reinos del Este, donde los trols reclutan campeones de todas las razas de Azeroth con la esperanza de derrotar de nuevo a Hakkar.

La tribu Gurubashi está convencida de que el Cazador de Almas restablecerá el Imperio Gurubashi a cambio del servicio fiel de la tribu. Estos trols descaminados siguen a Hakkar y a sus esbirros con un fervor imprudente.

Los Hakkari

Lugar: Pantano de las Penas (en el Templo de Atal'Hakkar) y Zul'Gurub

Tipo: Trols de selva



Líder: Jin'do el Aojador



Historia: Los largos siglos que siguieron al Gran Cataclismo fueron difíciles para la raza trol. Los trols de selva, avocados a un final de desesperación, optaron por pedir ayuda al dios Hakkar, también conocido como el Cazador de Almas. Hakkar otorgó gran poder a los trols de selva, pero a cambio este dios sediento de sangre exigió sacrificios.



Sus exigencias aumentaron rápidamente y cada vez era más impaciente con sus leales sacerdotes, los Hakkari. Les pidió que buscasen una forma de invocarle físicamente al mundo para que pudiese drenar la sangre de sus víctimas directamente. La mayoría de los Hakkari estaban horrorizados ante la idea. No obstante, los Atal'ai, una pequeña facción extremista de los Hakkari, decidió cumplir los deseos de Hakkar.



Antes de que los Atal'ai pudiesen completar la invocación, los otros trols de selva, incluyendo a los Hakkari, se levantaron en una revuelta contra el cruel dios. Incluso la tribu de los Zandalar se vio envuelta en el conflicto, que finalmente terminó con la destrucción del avatar de Hakkar. Expulsados de las selvas, los Atal'ai fueron perseguidos casi la extinción. Solo un pequeño grupo de Atal'ai escapó al Pantano de las Penas, donde construyeron un importante templo a su dios en secreto: el Templo de Atal'Hakkar.



Los Hakkari, también, fueron asesinados o exiliados por las maldades que habían cometido en nombre de Hakkar, a pesar de haber luchado contra los Atal'ai. Con gran amargura y desesperación, los Hakkari supervivientes siguieron el rastro de los Atal'ai hasta el Pantano de las Penas y prometieron ayudar a los Atal'ai a invocar a Hakkar en Azeroth. Satisfechos con el evidente sufrimiento de los Hakkari, los Atal'ai acogieron a sus antiguos hermanos en el templo. Aún así, Hakkar no había olvidado la traición cometida en su día por los Hakkari al oponerse a su reaparición en Azeroth, así que el sediento dios tomaba en más consideración a los leales Atal'ai. Ambos grupos invirtieron todos sus esfuerzos en para poder hacer posible la aparición de Hakkar en el mundo físico.



El Dragón Aspecto verde, Ysera la Soñadora, enseguida se enteró de los planes de los malvados sacerdotes y aplastó el templo bajo las marismas. A día de hoy, las ruinas están custodiadas por majestuosos dragones verdes. Lo que casi todo Azeroth desconoce es que los dragones custodian el lugar equivocado. Hace pocos años, los Atal'ai en el exilio han descubierto que la forma física de Hakkar solo se puede invocar dentro de la antigua capital del imperio Gurubashi, Zul'Gurub.



Jammal’an el Profeta, líder de los Atal'ai, le dijo a su gente que si conseguían invocar la forma física de Hakkar en Azeroth, el dios les otorgaría la inmortalidad. Los Atal'ai y los Hakkari no perdieron el tiempo y enviaron a sus sacerdotes más preparados a Zul'Gurub, donde sus esfuerzos al fin no fueron en vano. Varios espías han confirmado la presencia del temible Cazador de Almas en el corazón de las ruinas.

Según varios informes, Hakkar ha doblegado la voluntad de cinco sumos sacerdotes de los dioses primigenios trol. Incapaces de oponerse a sus deseos, los sacerdotes canalizan el poder de sus dioses en Hakkar. Solo con la muerte de estos sacerdotes se puede sesgar la conexión que aumenta drásticamente el poder de Hakkar mientras drena el poder de los otros dioses.

Los rumores de la presencia de Hakkar han llegado hasta la tribu Zandalar en los Mares del Sur, que se han mostrado horrorizados al descubrir la noticia de la esclavización de sus congéneres, los sumos sacerdotes Zandalari. Por ello, el rey Rastakhan ha enviado emisarios de la isla de Zandalar hasta los Reinos del Este, donde los trols reclutan campeones de todas las razas de Azeroth con la esperanza de derrotar de nuevo a Hakkar.

Tribu Rompelanzas

Lugar: Costa Oscura (un poblado en el noreste)

Tipo: Trols de selva



Líder: Desconocido



Historia: Los Rompelanzas se escindieron del Imperio Gurubashi tras la derrota de Hakkar el Cazador de Almas. Las diversas tribus reclamaron territorios en las vastas selvas de la Vega de Tuercespina pero rápidamente empezaron a luchar unas contra otras.



Los Rompelanzas han establecido su asentamiento desde entonces al noreste de Costa Oscura, que hasta ahí abarcaba el imperio gurubashi. Los trols Rompelanzas, muy solitarios y aparentemente desinteresados en reclamar más territorios, viven en un pequeño poblado que está rodeado casi en su totalidad por colinas escarpadas. Acceder a este poblado tan aislado es una tarea complicada, y algunos aventureros han perdido la vida intentando escalar las elevadas colinas que rodean el hogar de los Rompelanzas.



Hasta ahora se desconoce la razón por la que los trols habitan aquí. Resulta bastante extraño que cualquier trol elija un emplazamiento así para vivir, rodeado de montañas y, además, de los peores enemigos de los trols: los elfos de la noche.

Tribu Machacráneos

Lugar: Vega de Tuercespina (principalmente en el centro)

Tipo: Trols de selva



Líder: Ana'thek el Cruel



Historia: Los Machacacráneos se escindieron del Imperio Gurubashi tras la derrota de Hakkar el Cazador de Almas. Las diversas tribus reclamaron territorios en las vastas selvas de la Vega de Tuercespina pero rápidamente empezaron a luchar unas contra otras.

La tribu Machacacráneos ha establecido su asentamiento desde entonces en el centro de Tuercespina. Hasta el día de hoy, los Machacacráneos han repelido a todo invasor, incluida la tribu cercana Sangrapellejo, para no perder la hegemonía sobre los territorios que han tomado. Los Machacacráneos desprecian a la tribu Lanza Negra que es la única tribu de trols de selva que se ha unido a la Horda.

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The Atal'ai

Where: Swamp of Sorrows (in the Temple of Atal'Hakkar) and Zul'Gurub

Category: Jungle trolls

Leader: Jammal'an the Prophet

Background: After the Sundering, the trolls of the Gurubashi empire were driven to desperate ends, and so they enlisted the aid of the god Hakkar, also known as the Soulflayer. Hakkar brought the trolls great power, but in return the bloodthirsty god required that souls be sacrificed to him.

His demands quickly escalated, and he grew impatient with his loyal priests, the Hakkari. He told them to find a way to summon him physically into the world, so that he might directly drain the blood of his victims. Most of the Hakkari were horrified at the idea, but the Atal'ai, a small extremist faction of the Hakkari, decided to do as Hakkar wished.

Before the Atal'ai could complete the summoning, the other jungle trolls, including the Hakkari, rose up in open revolt against the cruel god. Even the Zandalar tribe was drawn into the conflict, which finally ended with the destruction of Hakkar’s avatar. Driven from the jungles, the Atal'ai were hunted nearly to extinction. Only a small group of Atal'ai escaped into the Swamp of Sorrows, where they secretly built a great temple to their god: the Temple of Atal'Hakkar.

The Atal'ai knew that they needed greater numbers to achieve their goal. Fortunately their unwavering loyalty to Hakkar had pleased him greatly, and he taught them further dark magics, including necromancy. With a number of swift and secret missions, the fanatical trolls retrieved the corpses of the Atal'ai who had fallen in battle or been killed during their flight to the swamplands. Using what Hakkar had taught them, the Atal'ai raised their slain brethren into undeath and put them to work.

The Hakkari, too, were killed or exiled for the evil deeds they had done in Hakkar's name, despite the fact that they had fought the Atal'ai. In great bitterness and despair, the surviving Hakkari tracked the Atal'ai to the Swamp of Sorrows and pledged to help the Atal'ai summon Hakkar into Azeroth. Pleased by the Hakkari's obvious suffering, the Atal'ai welcomed their former brethren into the temple. Even so, Hakkar had not forgotten that the Hakkari had betrayed him in opposing his first entry into Azeroth, and so the hungry god would always regard the faithful Atal'ai with greater favor. Both groups bent all their efforts toward bringing about Hakkar's entry into the physical world.

The green Dragon Aspect, Ysera the Dreamer, soon learned of the evil priests' plans and smashed the temple beneath the marshes. To this day, the temple's ruins are guarded by mighty green dragons. What much of Azeroth does not know, however, is that the dragons are actually guarding the wrong location. In recent years the exiled Atal'ai have discovered that Hakkar's physical form can only be summoned within the ancient capital of the Gurubashi empire, Zul'Gurub.

Jammal'an the Prophet, leader of the Atal'ai, told his people that if they succeeded in bringing Hakkar physically into Azeroth, then Hakkar would grant the Atal'ai immortality. The Atal'ai and Hakkari lost no time in dispatching a number of their most skilled priests to Zul'Gurub, where their efforts met with success at last. Numerous spies have confirmed the presence of the dreaded Soulflayer in the heart of the ruins.

According to several reports, Hakkar has enthralled five high priests of the trolls' primal gods. Unable to oppose his will, the priests are channeling the power of their gods into Hakkar. Only their deaths can sever the connections that are vastly increasing Hakkar's might while draining the other gods of power.

Word of Hakkar's presence reached the Zandalar tribe in the South Seas, and they were horrified to discover the enslavement of their kindred, the Zandalari high priests. King Rastakhan has therefore sent emissaries from the island of Zandalar to the Eastern Kingdoms, where the trolls recruit champions from Azeroth's many races in the hope that Hakkar will once again be defeated.

Bloodscalp Tribe

Where: Stranglethorn Vale (primarily in the northwest)

Category: Jungle trolls

Leader: Gan'zulah

Background: The Bloodscalps split off from the Gurubashi empire after the defeat of Hakkar the Soulflayer. The various tribes claimed territories in the vast jungles of Stranglethorn Vale but quickly began fighting one another.

The Bloodscalp tribe has since settled in the northwest of Stranglethorn. To this day the Bloodscalps fight off all interlopers, including the nearby Skullsplitter tribe, in order to hold onto the land they have taken. Bloodscalps have nothing but contempt for the Darkspear tribe, which is the only tribe of jungle trolls to have joined the Horde.

Darkspear Tribe

Where: Durotar primarily, but also in many other places throughout the world

Category: Jungle trolls

Leader: Vol'jin

Background: The Darkspear tribe split off from the Gurubashi empire after the defeat of Hakkar the Soulflayer. The various tribes claimed territories in the vast jungles of Stranglethorn Vale but quickly began fighting one another. At length the Darkspear tribe, which was smaller than most of the other tribes, was driven off the continent altogether and settled on a remote desert island.

Before the Third War broke out, the courageous orc Thrall escaped his enslavement and reassembled his people into a new Horde. Rather than try to make a home in the Eastern Kingdoms, he decided to lead the revitalized Horde over the sea to Kalimdor. Along the way, a violent storm drove the ships to seek shelter in the cove of a nearby island. The elderly leader of the Darkspear trolls, Sen'jin, greeted the orc newcomers.

Soon a group of murlocs captured Sen'jin, Thrall, and several other orcs and trolls. Thrall fought his way out of his prison cell and freed a number of other captives, but despite his best efforts, a murloc sorcerer succeeded in sacrificing Sen'jin to a mysterious sea witch. Mortally wounded, Sen'jin revealed that he had seen a vision in which Thrall would lead the Darkspears from the island.

The sea witch was furious at the slaughter of her minions and the defilement of her sanctuary. She summoned powerful waves to batter the island. Regardless, Thrall and his forces managed to defeat further murloc attackers, repair the damaged fleet, and retrieve a number of troll survivors.

In Sen’jin's honor, Thrall offered the Darkspears a place in the Horde and sanctuary in the kingdom he planned to establish in Kalimdor. Vol’jin, the son of Sen’jin, took control of the Darkspear tribe and accepted Thrall's offer. After the orcs departed, a large group of Darkspears also sailed for Kalimdor. Vol'jin and the rest of the tribe weathered the sea witch's anger, gathered all the supplies they could take with them, and joined their brethren roughly a year later in the new orc nation, Durotar. They made a home for themselves on the Echo Isles, just off the southeastern coast.

The Darkspears were not to know peace for long. After the Third War, Grand Admiral Daelin Proudmoore led a large fleet of battleships against Thrall's forces on Durotar. Under heavy attack, the trolls were forced to evacuate to the mainland of Durotar, but the Horde managed to defeat the misguided admiral.

Much relieved, the Darkspear trolls began returning to the Echo Isles, only to be betrayed by one of their own. A witch doctor named Zalazane used dark magic to rob several other trolls of their free will, forcing them to obey him. As his influence spread, his army grew while the number of free Darkspears dwindled. Fearing that all of his people would fall to Zalazane's insidious sorcery, Vol'jin ordered the tribe to abandon the Echo Isles.

Thus, the free Darkspear trolls left the islands and created the fishing village of Sen’jin on the Durotar coast, just northwest of the Echo Isles. Today the Darkspears and their allies frequently strike at Zalazane’s holdings on the Echo Isles, determined to win back the trolls' first home on Kalimdor. Meanwhile, Zalazane has not given up in his efforts to enslave his entire tribe, and so he continues to send his trolls to the mainland in order to drag further Darkspears under his sway.

As the only tribe of trolls in the Horde, the Darkspears are considered enemies by all other trolls except the Revantusk. The Darkspears return the sentiment and bear a special hatred for other jungle trolls, for the Darkspears have not forgotten being driven out of Stranglethorn Vale.

Gurubashi Tribe

Where: Stranglethorn (primarily in Zul'Gurub)

Category: Jungle trolls

Leader: Bloodlord Mandokir

Background: Established long before the Great Sundering, the Gurubashi empire took its name from the strongest tribe of jungle trolls at the time. The jungle trolls ruled the southern jungles of ancient Kalimdor until the Burning Legion's first invasion, which wrought havoc and devastation throughout the continent and culminated in the Great Sundering.

The long centuries following the Sundering were difficult ones for the troll race. The jungle trolls, driven to desperate ends, enlisted the aid of the god Hakkar, also known as the Soulflayer. Hakkar brought the trolls great power, but in return the bloodthirsty god required that souls be sacrificed to him.

His demands quickly escalated, and he grew impatient with his loyal priests, the Hakkari. He told them to find a way to summon him physically into the world, so that he might directly drain the blood of his victims. Most of the Hakkari were horrified at the idea, but the Atal'ai, a small extremist faction of the Hakkari, decided to do as Hakkar wished.

Before the Atal'ai could complete the summoning, the other jungle trolls, including the Hakkari, rose up in open revolt against the cruel god. Even the Zandalar tribe was drawn into the conflict, which finally ended with the destruction of Hakkar’s avatar. Driven from the jungles, the Atal'ai were hunted nearly to extinction. Yet a small group of Atal'ai escaped into the Swamp of Sorrows, where they secretly built a great temple to their god: the Temple of Atal'Hakkar. The Hakkari, too, were killed or exiled for the evil deeds they had done in Hakkar's name, despite the fact that they had fought the Atal'ai. In great bitterness and despair, the surviving Hakkari tracked the Atal'ai to the Swamp of Sorrows and pledged to help the Atal'ai summon Hakkar into Azeroth. Pleased by the Hakkari's obvious suffering, the Atal'ai welcomed their former brethren into the temple.

In recent years the exiled Atal'ai have discovered that Hakkar's physical form can only be summoned within the ancient capital of the Gurubashi empire, Zul'Gurub. Jammal'an the Prophet, leader of the Atal'ai, told his people that if they succeeded in bringing Hakkar physically into Azeroth, then Hakkar would grant the Atal'ai immortality. The Atal'ai and Hakkari lost no time in dispatching a number of their most skilled priests to Zul'Gurub, where their efforts met with success at last. Numerous spies have confirmed the presence of the dreaded Soulflayer in the heart of the ruins. Word of his reappearance reached the Gurubashi tribe, which had lost much of its power and prestige since Hakkar's avatar on Azeroth was destroyed. The Gurubashi eagerly returned to the capital to prove themselves to Hakkar and perhaps recapture their former glory.

According to several reports, Hakkar has enthralled five high priests of the trolls' primal gods. Unable to oppose his will, the priests are channeling the power of their gods into Hakkar. Only their deaths can sever the connections that are vastly increasing Hakkar's might while draining the other gods of power.

Word of Hakkar's presence reached the Zandalar tribe in the South Seas, and they were horrified to discover the enslavement of their kindred, the Zandalari high priests. King Rastakhan has therefore sent emissaries from the island of Zandalar to the Eastern Kingdoms, where the trolls recruit champions from Azeroth's many races in the hope that Hakkar will once again be defeated.

The Gurubashi tribe is convinced that the Soulflayer will restore the Gurubashi empire in return for the tribe's loyal service. These misguided trolls therefore guard Hakkar and his minions with reckless fervor.

The Hakkari

Where: Swamp of Sorrows (in the Temple of Atal'Hakkar) and Zul'Gurub

Category: Jungle trolls

Leader: Jin'do the Hexxer

Background: The long centuries following the Great Sundering were difficult ones for the troll race. The jungle trolls, driven to desperate ends, enlisted the aid of the god Hakkar, also known as the Soulflayer. Hakkar brought the trolls great power, but in return the bloodthirsty god required that souls be sacrificed to him.

His demands quickly escalated, and he grew impatient with his loyal priests, the Hakkari. He told them to find a way to summon him physically into the world, so that he might directly drain the blood of his victims. Most of the Hakkari were horrified at the idea, but the Atal'ai, a small extremist faction of the Hakkari, decided to do as Hakkar wished.

Before the Atal'ai could complete the summoning, the other jungle trolls, including the Hakkari, rose up in open revolt against the cruel god. Even the Zandalar tribe was drawn into the conflict, which finally ended with the destruction of Hakkar’s avatar. Driven from the jungles, the Atal'ai were hunted nearly to extinction. Yet a small group of Atal'ai escaped into the Swamp of Sorrows, where they secretly built a great temple to their god: the Temple of Atal'Hakkar.

The Hakkari, too, were killed or exiled for the evil deeds they had done in Hakkar's name, despite the fact that they had fought the Atal'ai. In great bitterness and despair, the surviving Hakkari tracked the Atal'ai to the Swamp of Sorrows and pledged to help the Atal'ai summon Hakkar into Azeroth. Pleased by the Hakkari's obvious suffering, the Atal'ai welcomed their former brethren into the temple. Even so, Hakkar had not forgotten that the Hakkari had betrayed him in opposing his first entry into Azeroth, and so the hungry god would always regard the faithful Atal'ai with greater favor. Both groups bent all their efforts toward bringing about Hakkar's entry into the physical world.

The green Dragon Aspect, Ysera the Dreamer, soon learned of the evil priests' plans and smashed the temple beneath the marshes. To this day, the temple's ruins are guarded by mighty green dragons. What much of Azeroth does not know, however, is that the dragons are actually guarding the wrong location. In recent years the exiled Atal'ai have discovered that Hakkar's physical form can only be summoned within the ancient capital of the Gurubashi empire, Zul'Gurub.

Jammal'an the Prophet, leader of the Atal'ai, told his people that if they succeeded in bringing Hakkar physically into Azeroth, then Hakkar would grant the Atal'ai immortality. The Atal'ai and Hakkari lost no time in dispatching a number of their most skilled priests to Zul'Gurub, where their efforts met with success at last. Numerous spies have confirmed the presence of the dreaded Soulflayer in the heart of the ruins.

According to several reports, Hakkar has enthralled five high priests of the trolls' primal gods. Unable to oppose his will, the priests are channeling the power of their gods into Hakkar. Only their deaths can sever the connections that are vastly increasing Hakkar's might while draining the other gods of power.

Word of Hakkar's presence reached the Zandalar tribe in the South Seas, who were even more horrified to discover the enslavement of their kindred, the Zandalari high priests. King Rastakhan has therefore sent emissaries from the island of Zandalar to the Eastern Kingdoms, where the trolls recruit champions from Azeroth's many races in the hope that Hakkar will once again be defeated.

Shatterspear Tribe

Where: Darkshore (one village in the northeast)

Category: Jungle trolls

Leader: Unknown

Background: The Shatterspear tribe split off from the Gurubashi empire after the defeat of Hakkar the Soulflayer. The various tribes claimed territories in the vast jungles of Stranglethorn Vale but quickly began fighting one another.

The Shatterspear tribe has since settled at the northeast edge of Darkshore, a continent away from Stranglethorn. Highly reclusive and apparently uninterested in claiming further territory, the Shatterspear trolls live in a small village that is almost entirely surrounded by jagged hills. Visiting the secluded village is a difficult endeavor, and a number of adventurers have fallen to their deaths in attempting to scale the steep hills around the Shatterspears' home.

The trolls' purpose in living here is unknown at this point in time. Certainly it is a strange location for any troll to choose to live: surrounded by mountains and, beyond that, the trolls' ancient enemies: night elves.

Skullsplitter Tribe

Where: Stranglethorn Vale (primarily in the center)

Category: Jungle trolls

Leader: Ana'thek the Cruel

Background: The Skullsplitter tribe split off from the Gurubashi empire after the defeat of Hakkar the Soulflayer. The various tribes claimed territories in the vast jungles of Stranglethorn Vale but quickly began fighting one another.

The Skullsplitter tribe has since settled in the center of Stranglethorn. To this day the Skullsplitters fight off all interlopers, including the nearby Bloodscalp tribe, in order to hold onto the land they have taken. Skullsplitters have nothing but contempt for the Darkspear tribe, which is the only tribe of jungle trolls to have joined the Horde.

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