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Con G de Warcraft: Tiempos de Paz

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Publicado en General - Varios por Blosc , el Lunes 13/1/2014 - 19:00

La destrucción del Portal Oscuro por parte del mago Khadgar marcan el final de la Segunda Guerra con la victoria de la Alianza de Lordaeron. Empezaba entonces un período de paz para la humanidad que duraría unos doce años hasta el estallido de la Tercera Guerra. Sin embargo, una época de paz no significa que fueran tiempos tranquilos: ocurrieron muchos acontecimientos a lo largo de estos doce años.

Los Hijos de Lothar

Ganada la Segunda Guerra, los ejércitos de la Alianza, ahora bajo el mando de Turalyon, se encargaban de terminar con las resistencias orcas que quedaran en todo el continente. El comandante, además, tenía otros problemas: su relación con la elfa Alleria Brisaveloz había empeorado gravemente. La forestal se encaminaba hacia la venganza por lo que los orcos les hicieron a los bosques de Quel'thalas. Por su lado, Khadgar estaba preocupado por el cambio que estaba sufriendo la tierra cercana al Portal Oscuro: se secaba y parecía más bien un desierto que contrastaba con el húmedo bosque que hasta ese momento había sido.

Sin embargo, todo eso fue relegado a un segundo lugar cuándo, dos años después de finalizar la guerra, más orcos atraviesan el Portal Oscuro. Nethergarde pidió de inmediato ayuda a los ejércitos de la Alianza. La jugada de los orcos fue descubierta demasiado tarde y estos volvieron a Draenor con todo aquello que habían venido a buscar. Los líderes de la Alianza, no obstante, no querían arriesgarse, y ordenaron que Turalyon llevara la guerra al otro lado del Portal.

La expedición fue bautizada con el nombre de <<Los Hijos de Lothar>>, en honor al antiguo comandante, Anduin Lothar. Y su misión era terminar con la amenaza que representaban los orcos para Azeroth. No obstante, esa misión cambió radicalmente al poco tiempo. Khadgar hizo cálculos sobre lo que se podría llevar a cabo con todos los objetos mágicos que los orcos habían robado y se dio cuenta que sería posible abrir nuevos portales. Ninguno de ellos queria que otros mundos sufrieran como lo habia hecho el suyo, así que era crucial encontrar y detener al que estaba detrás de todo esto: Ner'zhul.

El primer paso fue conquistar la Ciudadela de la actual Península de Fuego Infernal. Ner'zhul había dejado un pequeño ejército en ella con la tarea de retrasar la expedición, no para derrotarles, así que nunca fue un desafío para la Alianza. Seguidamente hubo que asegurar Archindoum, dónde se escondía Kilrogg "Mortojo". Todo eso, aunque no supuso una gran dificultad, sí que causó un retraso. Ner'zhul tuvo tiempo de realizar su ritual.

Khadgar se había percatado que las energías liberadas por el loco chamán iban a causar una explosión tan grande que destruirían Draenor. La parte más grave, no obstante, era que esto afectaría a Azeroth. Lo que estaba pasando en las actuales Tierras Devastadas se debía a que el Portal unía completamente los mundos y la corrupción de Península de Fuego Infernal se estaba extendiendo. Entonces, la explosión también llegaría a Azeroth por el Portal y corria el riesgo de tener el mismo destino.

La prioridad máxima cambió, y ahora lo que importaba era cerrar el Portal Oscuro. Khadgar conocía el sistema para hacerlo, pero la mala noticia es que debía hacerse desde el lado de Draenor. El resto de la compañía de los Hijos de Lothar decidió quedarse con el mago y mantener una linea defensiva alrededor del Portal, tratando de evitar que los orcos lo pasaran (algo que no se pudo cumplir del todo). El mago tuvo éxito y Azeroth no sufrió el golpe; todos en el planeta continuaron viviendo sus vidas, sin saber que ese podría haber sido su último día. En cuanto a los Hijos de Lothar, se les dió a todos por muertos.

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Desintegración de la Alianza

Acabada la guerra, la Alianza empezó un proceso de reconstrucción del material destruido por la Horda. Incluso se empezó con la reconstrucción de Ventormenta. También fueron construidos diferentes Campos de Internamiento para mantener prisioneros a todos los orcos que habían sido capturados a lo largo de la guerra o aquellos que fueran encontrados vagando libres por sus tierras. La construcción y reconstrucción costaron grandes sumas de dinero. Y a ello se sumó el mantenimiento periódico de los Campos.

El dinero necesario era demasiado grande para que un reino corriera con todos los gastos, por lo que, como unión que eran, se repartió entre todos los miembros de la Alianza. Sin contar con aquellos que se oponían a pagar para mantener con vida a los orcos, todo ello en general les parecía algo externo a sus problemas. Los Altos Elfos fueron los primeros en manifestarse y en poco tiempo abandonaron la Alianza, sin que el Rey Terenas pudiera hacer nada paraimpedirlo.

A ellos se sumó el Reino de Gilneas: Genn Cringris nunca había apoyado la creación de la Alianza o el hecho de ir a la guerra. El testarudo monarca analizó los hechos y llegó a la conclusión que la Alianza necesitaba a Gilneas mucho más de lo que Gilneas necessitaba de la Alianza. En poco tiempo hizo levantar un enorme muro que separó su reino del resto del mundo. Pero dentro de las murallas no todo era felicidad. El comercio se resintió notablemente, pero la nación no cayó. El problema más grave fue la guerra civil que se desató por su decisión de levantar el muro y que duró muchos años.

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El Reino de Alterac fue un verdadero problema para el Rey Terenas Menethil II. Su Rey, Lord Perenolde, había traicionado a toda la Alianza de Lordaeron durante la Segunda Guerra; esa traición casi ofrece a la Horda una victoria total. Perenolde había sido hecho prisionero, pero, por su condición de "Rey", volvió a ser puesto en libertad al poco tiempo y se limitaron con mantaner una vigilancia en Palacio. Su hijo, Aliden Perenolde, se pasó los dos años siguientes a la guerra intentando limpiar el nombre de su casa, pero todo fue en vano cuando los orcos volvieron a entrar en Draenor. Lord Perenolde volvió a mantener contactos con la Horda y les ofreció ayuda. Esta nueva traición manchó por completo la dinastía Perenolde y el Rey fue encarcelado hasta que murió.

Sin un rey, había que decidir que iba a ocurrir con el Reino de Alterac. Las naciones de Stormgarde y Gilneas se disputaban su control, queriendo anexionar Alterac a sus respectivos reinos. Terenas Menethil II, sin embargo, no estaba dispuesto a dejar que uno de los reinos humanos se engrandeciera tanto. Para Terenas, el equilibrio de poderes era crucial, aun cuando el suyo era el reino más importante de todos en el norte. Por ello, era preferible dar la corona al hijo de Perenolde, Aiden, quien era mucho más carismático e inteligente que su padre. No obstante, un nuevo jugador entró en escena. Alamuerte, disfrazado de Lord Prestor, supuestamente un pequeño noble, utilizó mágia para dejar con la boca abierta a todos los monarcas, incluso al testaduro Genn Cringris. Parecía claro que iba a heredar el Reino de Alterac; Terenas incluso estaba dispuesto a entregarle la mano de su hija Calia Menethil. Por suerte, Lord Prestor desapareció repentinamente en el mismo momento en que Alamuerte era derrotado en Grim Batol. El Reino de Alterac se quedó sin futuro ese día y sus habitantes lo abandonaron en las ruinas que es hoy en día.

La Alianza de Lordaeron perdío muchos miembros. Al final, solo quedaron Lordaeron, Stormgarde, Dalaran y los Enanos de Ironforge. Y, sin embargo, esos no eran todos los problemas políticos a los que se enfrentaba la raza humana. Más al sur de Forjaz, el reino de Ventormenta había renacido. Reconstruido por completo con el dinero de sus hermanos del norte y con un nuevo Wrynn en el trono, el reino esperaba levantar la cabeza una vez más. Los problemas aparecieron antes incluso que las celerbaciones.

Nada más terminar con la reconstrucción de la capital, los constructores esperaban cobrar el dinero que figuraba en el contrato, firmado antes de que empezaran las obras. Los nobles decidieron por sorpresa romper la promesa y dar a los albañiles una cantidad mucho menor a la acordada. Las disputas empezaron entre ambas facciones, con un Varian Wrynn neutral que intentaba solucionar todo por la via diplomática.

En unos disturbios, una piedra alcanzó a la reina, Tiffin Wrynn, matándola. Esa perdida dejó al reino consternado, y en especial a Varian. Los albañiles no detuvieron sus reclamaciones por ello y, viendo que hablando no iban a convencer a los nobles, decidieron utilizar la fuerza. Guiados por su líder, Edwin Vancleef, los albañiles se conviertieron en una comunidad de criminales, conocidos como la Hermandad Defias, que asolaron casi todos los territorios del Reino de Ventormenta.

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Dalaran y la aventura de Rhonin

En Dalaran seguramente se apoyaba la decisión de crear Campos de Internamiento. Desde que fueron hechos prisioneros, los orcos fueron perdiendo su fiereza poco a poco, hasta perder toda voluntad de luchar. Esto extrañó a muchos, pero solo Antonidas se pasó mucho tiempo estudiando a los orcos hasta llegar a una conclusión que comunicó a otros personajes importantes. Según los sus descubrimientos, los orcos no siempre habían sido los brutales seres que los humanos conocían; había sido una influencia externa que les había cambiado. Sin embargo, Antonidas no logró encontrar una cura, por lo que no tenía pruebas fiables que demostraran su teoría.

Mientras tanto, uno de los miembros del Consejo de los Seis, aquél que se hacía llamar Krasus, hacía los preparativos para una misión suicida. Propuso a Rhonin para el trabajo y los demás miembros del Consejo aceptaron enviar al problemático mago fuera de los muros de la ciudad. Rhonin estaba contento de recibir al fin una misión y poco se imaginaba lo que le deparaba el futuro. En teoría, la tarea que le había encomendado Krasus era sencilla: vigilar. Para su protección en el camino, se había solicitado la asistencia de una forestal. Los Altos Elfos enviaron a Vereesa Brisaveloz, muy en contra de su voluntad.

Al final los dos se enamoraron y Vereesa fue más allá del trabajo que le habían asignado de simplemente acompañar al mago hasta el puerto. Ambos se vieron envueltos en el juego de Krasus para liberar a su amada Alexstrasza de Grim Batol y el de Alamuerte, también interesado en la Reina de Dragones. Por supuesto que Krasus, que en realidad era Korialstraz, no contaba con que Alamuerte siguiera vivo y menos aun que fuera a interferir en su plan. Advirtió a los demás Aspectos de su descubrimiento, pero en principio no consiguió nada. Al final, se arrepintió de haber enviado a la muerte a Rhonin para salvar a su reina y decide intervenir personalmente.

Alamuerte, por su lado, tampoco esperaba que otro jugador estuviera interesado en su presa; ese rival había demostrado ser más hábil que un mortal normal. Secuestró personalmente a Rhonin e intentó utizarle en su beneficio; para que se mantuvieran en contacto, el dragón le había dado una de sus escamas, algo que sería su perdición. Mientras tanto, Vereesa había logrado el apoyo de los Martillo Salvaje, que continuaban luchando contra los orcos Faucedraco aunque oficialmente la guerra hubiera acabado.

Rhonin es liberado, pero Alamuerte aparece para hacerse con su presa. Entonces, los esfuerzos de Krasus dan sus frutos y los 3 Aspectos restantes aparecen para destruir a su hermano caído. Sin embargo, el Alma del Demonio seguía conteniendo gran parte de su poder, y ni los 3 juntos eran rivales para el negro Dragón. Alesxtrasza fue liberada y se unió en la lucha, pero tampoco fue suficiente.

La situación parecía desesperada, hasta que Rhonin se acordó de la escama de Alamuerte que seguía en sus manos. Esa parte del cuerpo fue suficiente para destruir el Alma del Demonio y devolver los poderes a los otros Aspectos. El Aspecto de la Tierra se vio superado por sus otros hermanos y perdió la lucha. Se le dió por muerto. Por otro lado, Grim Batol fue liberado de la presencia de orcos y el Vuelo Rojo dejó a varios de los suyos para proteger la montaña. Aun así, la batalla de los Martillo Salvaje todavía no había terminado, pues los Faucedraco simplemente se trasladaron a otro sitio.

La tapadera de Krasus fue descubierta, pero la razón por la que dejó Dalaran fue para pasar más tiempo con su amada reina. Rhonin ganó también una compañera, además de un renombre entre los magos por su hazaña. Su nombre pasó a ser conocido incluso entre los Aspectos.


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