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La Plaga

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Introducción

La Plaga

“La muerte llega a toda vida y la no-muerte llega con cada muerte”

El decreto de la Plaga, Kel´Thuzad.

Quizá una de las mayores de la vida en todo Azeroth, la Plaga es un mal latente y que, como su amo y oscuro señor, tal vez nunca deje de existir. La Plaga ha demostrado su potencial, basándose en su frívola filosofía y sus destructivas doctrinas, garantizando la caída de vastos imperios, como lo fue en su día, el reino humano de Lordaeron. Nacida a base de diferentes razas, y en un principio creada solamente con el propósito de comenzar los preparativos para la llegada de la Legión Ardiente a este mundo, esta facción de muertos vivientes ha logrado llevar su influencia a las tierras del norte de Lordaeron, Quel´Thalas, y ciertos puntos del continente de Kalimdor. Sin embargo, es en los helados paramos del techo del mundo donde tienen su base de operaciones y la mayor parte de su vasto imperio. Desde el despertar del Rey Lich, su dominio se ha extendido a razas que otrora no estaban del todo presentes y pronto… a las que aun intentan oponérsele…

Historia

El nacimiento del Rey Lich…

La guerra había sido perdida, estaba más que claro. La Horda había fallado en su intento de conquista, a pesar de haber logrado la victoria en primera instancia… Ner´zhul y sus fieles seguidores se adentraron en lo profundo del Torbellino del Vacio o Torbellino Abisal, creyendo poder escapar de su inminente destino, y sin embargo, este estaba más cerca de lo que incluso él hubiera esperado. Tomado por sorpresa, Kil´jaeden, furioso por el insensato desprecio del orco hacia él, tomo su cuerpo y comenzó a desmembrarlo poco a poco, cuidando en todo momento su alma, el tenue hilo de vida que aun le mantenía allí presente. Cansado y dolorido de su macabro castigo, Ner´zhul en un último atisbo de fuerzas, suplico piedad al señor demonio, suplicas a las que respondió que el pacto de sangre que hicieron hacia tantos años aun continuaba vigente y aun tenía planes para él, aun le quedaba una última labor que cumplir antes de abandonar su ya mísera existencia…

La Horda, a pesar de haber logrado una victoria por sobre los humanos en primera instancia, habían sido derrotados. Sorprendentemente no en las batallas, después de todo fueron considerados por la Legión al ser seres preparados para la guerra, sino por las rivalidades y luchas internas que llevaron la derrota a la Horda. Aun así, el señor demonio tenía en mente un nuevo ejército, un ejército inmisericorde y persistente en su misión, incapaz de cometer los mismos errores que tuvo la Horda. Esta vez, no habría error alguno, no con un ejército sin voluntad o individualidad siquiera.

Mantenido en éxtasis, Ner´zhul escucho atento las palabras de Kil´jaeden… Una última oportunidad de servir a la Legión Ardiente o sufrir el peor de los tormentos, aquella fue su tentadora oferta. Sin grandes alternativas, el que alguna vez fue un orco acepto su propuesta, para posteriormente su espíritu ser colocado en un bloque de hielo y diamante, a la vez que su alma se infundía en la armadura y el yelmo de la dominación en su interior. Desde ese momento, Ner´zhul dejo de existir… no había ser corpóreo allí, solo una entidad etérea, un resquicio de vida… el Rey Lich había nacido. Mientras tanto, sus fieles servidores fueron desmembrados y rearmados como liches al servicio de sus demoniacos señores y mismo líder de antaño.

El tiempo pasó y la hora indicada había llegado, Kil´jaeden no tardo en revelar su tarea al Rey Lich: Crear una plaga de muerte y terror, la cual poder desatar en todo Azeroth, haciendo temblar los propios cimientos del mundo ante su macabra marcha. Debería llevar el azote a la humanidad, y todos aquellos que murieran bajo la Plaga, se levantarían nuevamente y sus espíritus quedarían ligados al Rey Lich, sirviéndoles en la no vida por el resto de su eterna existencia. Una vez hecha su labor, Kil´jaeden le otorgaría un nuevo cuerpo en el cual habitar.

El Rey Lich estaba ansioso de comenzar su nueva labor, pero el escéptico señor demonio aun guardaba sorpresas para Ner´zhul. Conociendo su forma de ser y creyendo que tarde o temprano este podría intentar traicionarle, como ya hizo una vez, encomendó su cuidado a los señores del terror, para que así estos pudieran asegurarse de que cumpliera su tarea. Fue Tichondrius, el más poderoso de estos vampíricos demonios, el cual acepto este reto.

El comienzo de la Plaga…

Con los preparativos ya hechos, Kil´jaeden envió al Rey Lich de regreso a Azeroth. Una estela surco los cielos y se estrello en los helados paramos del techo del mundo, adentrándose en lo profundo del Glaciar Corona de Hielo. Producto de la colisión, el helado cristal tomo la forma de un trono. La hora del Rey Lich había llegado…

Su poder había aumentando diez veces más, y desde el Trono de Hielo, Ner´zhul pudo extender su influencia hasta llegar a las mentes de las nativas razas de Northrend. Sin grandes esfuerzos, tomo la voluntad de las criaturas indígenas, entre ellas los trolls de hielo y los fieros wendigos, dirigiendo posteriormente a sus oscuros hermanos hacia la sombra. Haciendo gala de sus poderes, el Rey Lich logro hacerse con un pequeño ejército que no tardo en albergar los laberintos de Corona de Hielo. Sus experimentos estaban dando frutos y su poder era aun más devastador que antes, y aun así deseaba más… Fijo su atención en una villa humana al sur del continente, en las costas heladas de Northrend, específicamente en el Cementerio de Dragones o Ruinas del Dragon.

Tomados por sorpresa, los humanos se vieron atacados por la devastadora plaga del Rey Lich, la cual en tan solo tres días logro hacer sucumbir la villa. Inmediatamente los caídos se levantaron como no muertos, y en cosa de segundos Ner´zhul pudo sentir como sus espíritus se ligaban al suyo. Su poder aumento considerablemente a medida que las almas subyugadas se ligaban a la suya… Controlar la Plaga se había transformado en un juego para él. Solo meses pasaron, para que continuara extendiendo su letal ejército por el continente helado, arrasando cada villa humana a su paso. Con un ejército creciendo con el pasar de los días, él supo que la verdadera prueba estaba más cerca de lo que podría esperar…

La guerra de la araña, el primer obstáculo…

El dominio del Rey Lich comenzó a extenderse rápidamente, y su influencia llego a los propios rincones del techo del mundo. Su imperio comenzó a erigirse sobre los cimientos de Corona de Hielo, creando una ciudadela en el glaciar que contenía su trono, fortificándola con su creciente ejercito de muertos vivientes. Sin embargo, el imperio de Azjol´Nerub poco a poco represento un problema para su dominio al enviar a su elite de guerreros hacia Corona de Hielo para acabar con el Rey Lich de una vez por todas. Furioso por su acción, el Rey Lich intento tocar sus mentes y para su desgracia, descubrió que estos eran inmunes a su influencia y por ende, a la Plaga.

Los Nerubian, humanoides insectos descendientes de los insectoides de Azil´Aquir, comandaban sus vastas fuerzas y mantenían el ataque gracias a la redes que tejieron, las cuales estrechaban prácticamente la mitad de la ciudadela de Corona de Hielo. Sus tácticas se basaban en derrotar al señor de los no muertos mediante ataques, los cuales acabarían con él con el pasar del tiempo. Por desgracia, el esfuerzo se transformo en su perdición… Los carceleros y vigilantes del Rey Lich asaltaron Azjol´Nerub junto con su ejercito de muertos vivientes. Destruyendo incluso los templos de la ciudad subterránea, los cuales no tardaron en derrumbarse sobre los señores araña.

La suerte del Rey Lich aumento con la guerra, aprovechando la cercanía del cementerio de dragones, levanto como no muertos a los esqueletos y los convirtió en la mayor arma de su ejercito. Bautizados como los Wyrm de Hielo, estos dragones no muertos lanzaron un ataque aéreo sobre el imperio de los nerubian. En una ultima instancia, y con el final de la guerra cada vez más cerca, el asedio se llevo a la Fortaleza de Drak´Tharon, donde el ultimo de los reyes nerubian, Anub´arak, se atrinchero con sus fuerzas. El inmisericorde murió durante la batalla… Como dictaban las tradiciones nerubian, su cuerpo fue momificado y le encerraron en un sarcófago bajo un zigurat. A pesar de su inmunidad ante la Plaga, el Rey Lich aprovecho sus poderes nigrománticos para levantar al último de los reyes nerubian, como también al resto de sus fuerzas, como prueba de su poder y voluntad ante aquellos que aun se le oponían, desmoralizando sus fuerzas. Bautizados como los Señores de la Cripta, el Rey Lich nombro a Anub´arak, general de su ejercito.

Como prueba de tenacidad y osadía, Ner´zhul adopto la arquitectura nerubian para sus estructuras. Al fin libre de toda oposición, y con Northrend completamente a sus pies, el Rey Lich expandió su conciencia y exploro las tierras del resto de Azeroth, aquellas que aun no sucumbían ante su voluntad, buscando y llamando cualquier alma oscura que se prestara a oir su voz… y su mensaje…

El llamado del Rey Lich…

Su llamada fue escuchada desde sus dominios en Northrend, individuos deseosos de poder se pusieron a su servicio, nuevamente su influencia se extendía a lo largo de este mundo. Sin embargo, incluso el menos pensado acudió a su llamada… Kel´thuzad, un mago y respetado miembro del Kirin Tor, escucho su llamado y acudió a él. Su rebeldía le persiguió durante años, al insistir en poder estudiar las oscuras artes de la nigromancia, conocimiento prohibido por el Kirin Tor, y no fue de extrañar que en cuanto pudo oír su voz, intentara entrar en contacto con él. Pronto, su nuevo maestro le enseño lo que el Kirin Tor no consideraba una buena enseñanza.

Sin prestar atención a su prestigio en Dalaran, abandono la ciudad y se embarco en el mayor viaje de su vida. Arribo en las heladas costas de Northrend, y continuo su camino, dispuesto a llegar hacia el Rey Lich y obtener el tan ansiado conocimiento… Persistente, Kel´thuzad incluso atravesó las ruinas del imperio nerubian, Azjol´Nerub, admirando su ferocidad, reconociendo que podría ser un gran aliado, como también uno peligroso.

Los meses pasaron y al fin logro llegar al Glaciar Corona de Hielo, y no fue menos su sorpresa al ver como la guardia de los muertos vivientes le permitió entrar en sus dominios. Kel´thuzad descendió hacia la fría tierra y pudo encontrar un pasaje al helado corazón de la ciudadela. Una vez terminado su trayecto, se arrodillo frente al Trono de Hielo y juro lealtad al Rey Lich. Complacido por su ofrecimiento, Ner´zhul le prometió la inmortalidad y el mayor poder que nunca podría haber obtenido, a cambio de su lealtad y obediencia. Tentado por su oferta, Kel´thuzad acepto y no tardo en recibir su primera misión: Regresar al mundo de los vivos, y fundar una organización, un culto, que adorara al Rey Lich como si fuera su dios. Para llevar a cabo su misión, el Rey Lich no le arrebato su humanidad, aprovechando el carisma del que pudo gozar, como también le dotaría con poderes de ilusión y persuasión. Con tales habilidades y logros, pronto el Rey Lich les demostraría quien era el único rey al que jurar lealtad…

El Culto de los Maldito, tres años le tomo crear dicha organización clandestina y después de todo logro crearla. Prometiéndoles vida eterna, igualdad y un nuevo orden en Azeroth, los acólitos del culto se entregaron al Rey Lich. La facilidad con la que pudo volver la fe en la Luz Sagrada, de los descontentos humanos de Lordaeron, a la sombra de Ner´zhul no fue menos que sorprendente.

Ya cada vez más cerca de anteponerse a la verdadera prueba, el Rey Lich convoco una vez más a su fiel vasallo, Kel´thuzad. Ner´zhul coloco las energías de la Plaga en un numero de artefactos especiales, los cuales posteriormente fueron llevados a Lordaeron, reino en el cual serian escondidos en los lugares controlados por el Culto de los Malditos, diseminando la Plaga entre la población, actuando como generadores de esta. Sin espera, las villas humanas que entraron en contacto con esta Plaga sucumbieron a la muerte y luego regresaron como no muertos, como sucedió en Northrend en sus primeros experimentos. Observando el creciente ejercito de no muertos, Kel´thuzad lo bautizo como el Azote… Pronto, el Azote del Rey Lich llevaría su merecido castigo a la humanidad y nadie podría detenerlo…

El Azote de Lordaeron…

El profeta Medivh llevo su mensaje de advertencia a las diferentes naciones, y solo encontró oídos sordos entre sus líderes… Todo marchaba según el plan, y la Plaga comenzó a extenderse en las tierras del norte de Lordaeron.

Con el pasar del tiempo, el mal de la Plaga comenzó a preocupar a los lideres y pronto se envio a Jaina Proudmoore y Arthas Menethil, heredero al trono de Lordaeron, a investigar esta extraña plaga. A medida que se acercaban a la villa de Remol, y tras recorrer un largo camino, se encontraron con la sorpresa de una lucha entre soldados y esqueletos… La villa había enloquecido completamente, y quienes alguna vez fueron los pueblerinos, ahora eran seres pútridos dispuestos a cumplir la voluntad de su oscuro señor. Ya en el sur, lograron ser testigos del posible causante de esta plaga, un granero infectado, con el suelo ennegrecido y pútrido bajo sus cimientos. Tan solo el temor de que el grano pudiera estar infectado, les llevo a tomar la decisión de reducir a cenizas la construcción. Sin embargo, su travesía no termino allí. Se adentró cada vez más en el pueblo, auxiliados por un par de sacerdotes altos elfos y un equipo mortero, llegaron al centro de la villa y fueron testigos del causante de todo este suceso. Mientras el misterioso hombre escapa, Arthas y Jaina luchan contra los necrófagos, guerreros esqueléticos e incluso una abominación. Vencidas las fuerzas, acudieron en búsqueda del oscuro hechicero hacia Andorhal y descubrir que hay tras todo esto…

Una vez en Andorhal, las tropas de la Alianza descubrieron un campamento de no muertos a las afueras, campamento que no tardo en ser reducido. Se adentraron en Andorhal, y Arthas nuevamente se encontró con el nigromante, Kel´thuzad. Kel´thuzad le advirtió sobre los próximos sucesos, revelando incluso la llegada del señor del terror, Mal´ganis… Incitándolo a luchar contra el señor del terror en un intento de dar fin a todo esto. Para sorpresa de los humanos, el grano ya ha sido distribuido por las provincias del norte, y Kel´thuzad aprovecha para huir, y sin embargo, solo encuentra su fin a manos del príncipe de Lordaeron a las afueras de Andorhal, no sin nombrar al Azote de Lordaeron, desencadenando que Arthas y Jaina acudan rápidamente a Andorhal.

A la mañana siguiente, Arthas se detuvo en Hearthglen y se vio obligado a resistir en dicha localización las oleadas de no muertos, mientras Jaina regresaba a la capital por refuerzos. Como si fuera poco, la caravana del Azote comienza a distribuir el grano infectado por las villas aledañas, aumentando el numero de su ejercito… Tan solo la llegada de Uther, Jaina y la Orden de la Mano de Plata, pudieron prevenir que Hearthglen cayera en manos de la Plaga. Pero a pesar de todo, encolerizado por los actos del Azote en contra de su pueblo, Arthas acude a Stratholme para encontrarse y dar fin al señor del terror, y por ende, al Azote de una vez por todas. Saliendo en su persecución Jaina y Uther, temerosos de lo que podría causar el príncipe de Lordaeron…

Sin prestar atención a las advertencias del profeta, Arthas continuo su camino hacia Stratholme y no tardo en revelar la verdad a Uther, una vez frente a la ciudad. Irremediablemente este dicto su sentencia: una purga sobre la ciudad… Uther se opuso a su desición, y furioso, Arthas suspende del servicio al Caballero y sus paladines. Jaina decide partir junto con Uther, al no estar dispuesta a ver la carnicería que causara su amado príncipe, y a pesar de todo, este continua su labor. Mientras Arthas se preparaba para ingresar a la ciudad, el señor demonio, Mal´ganis, apareció y reclamo el pueblo de Stratholme para el Azote. Por un lado, el pueblo se veía asediado por el Azote de muertos vivientes y las garras del demonio, mientras que por el otro, sus propios congéneres les asesinaban por orden de su príncipe… Stratholme y su población no tardo en sucumbir ante ambos atacantes. Finalmente ambos contrincantes se encuentran cara a cara, pero Mal´ganis esta dispuesto a llevar esta lucha a las tierras de la Plaga, y reta al príncipe a ir en su búsqueda. Arthas había sellado su destino…

Un mes después de la masacre de Stratholme, el príncipe y sus fuerzas arribaron en las heladas costas de Northrend y se abrieron paso entre los trolls de hielo, y otras criaturas. Sorpresivamente, Arthas logra encontrar a Muradin, quien revela que gracias a los no muertos, sus fuerzas han sido divididas, por lo que el enano confía en el humano para rescatar a sus hermanos, a cambio de este ayudarlo en su lucha contra el señor del terror. Las fuerzas conjuntas lograron abatir a los muertos vivientes del señor del terror, y Muradin revelo al príncipe el secreto de su viaje a dichas tierras… Frostmourne, la espada rúnica, aquel era el motivo de su viaje. Tentado por las palabras de Muradin, Arthas decidió auxiliarle en su búsqueda, creyendo que esta espada podría ser el arma que le daría el poder suficiente para acabar con el señor del terror.

Los días continuaron pasando y las atrocidades del príncipe continuaban siendo el augurio de su posterior caída y paso a la oscuridad… Las fuerzas del Azote comienzan a atacar la base del príncipe, y este deja a cargo a su capitán, Falric, mientras Arthas y Muradin acuden a la caverna donde creen que yace Frostmourne. Siquiera sus guardianes pudieron evitar la furia del príncipe, quien una vez frente a la espada, acepto pagar cualquier costo con tal de blandir su hoja y llevar la merecida justicia ante su demoniaco adversario. Gracias a su ofrecimiento, la espada rompió su prisión y uno de los trozos de hielo impacto contra Muradin, mientras Arthas empuñaba la espada y abandonaba la caverna…

De regreso en el campamento, Arthas declara muerto a Muradin y decide contraatacar la base del Azote y asesinar así a Mal´ganis. Aunque diezmados casi completamente en un principio, la llegada de Arthas con Frostmourne da un vuelco a las cosas, y su feroz contraataque es exitoso. Nuevamente frente al señor del terror, y tras una lucha, este se da cuenta del arma que tiene en sus manos, y no es menos su sorpresa al escuchar que el Rey Lich ordena al príncipe acabar con la vida de su carcelero… Los indicios de traición por parte de Ner´zhul comenzaron a notarse con aquella acción.

Atormentado por la voz de la espada, Arthas se pierde en los gélidos territorios del techo del mundo, abandonando a Falric y el resto de su ejercito, para luego regresar como Caballero de la Muerte y asesinarlos a todos, levantando en el proceso, a Falric y su capitán, Marwyn, como poderosos Caballeros de la Muerte. Pronto regreso a Lordaeron, y a pesar de la emoción de su pueblo y de su padre, el corrompido príncipe cumplió la voluntad del Rey Lich… Se acerco a su padre y asesino fríamente, mientras Falric y Marwyn se encargaban de la purga de la capital… Autoproclamado el nuevo rey de Lordaeron, el Caballero de la Muerte entrega esta tierra al Azote y sella el destino de la humanidad y la Alianza…

Los planes del Rey Lich habían comenzado, y el éxito estaba lejos de ser mera esperanza.

Los preparativos…

Lordaeron ahora es solo un recuerdo del glorioso reino que alguna vez fue… en cenizas, su pueblo aun intenta aferrarse a la esperanza, mientras el príncipe Arthas no sido vuelto a ver. Sin embargo, el primero de los Caballeros de la Muerte del Rey Lich pronto es convocado por Tichondrius, a las afueras de villa de Vandermar, al norte de Lordaeron. Montado en Invencible, Arthas cree estar frente a Mal´ganis e intenta eliminarle, no sin antes ser interrumpido por el señor del terror y revelar su identidad, además de felicitarlo por su labor… A pesar de todo, su tarea apenas comienza. Tichondrius le ordena reunir nuevamente al Culto de los Malditos, los cuales se han escondido entre la población, temerosos de ser descubiertos por los paladines.

Fria y tenebrosa, la noche consume la villa y Arthas aprovecha dicha situación para adentrarse en ella y reunir a los miembros del culto, para posteriormente acudir nuevamente a Tichondrius, quien revela la verdad después de su misión: Recuperar los restos mortales de Kel´thuzad, enterrados en Andorhal, para luego ser revivido.

Nuevamente en Andorhal, Arthas se reencuentra con los miembros de la Mano de Plata, los cuales han convertido la ciudad en una fortaleza para protegerla del Azote. Su primera victima es Gavinrad el Terrible, quien impidió su paso para llegar a la tumba de Kel´thuzad. Para sorpresa del Caballero de la Muerte, Arthas se dio cuenta que podía escuchar la voz del espíritu del Nigromante, el cual se convierte en su fiel consejero a lo largo de su campaña. Sin embargo, los restos mortales del nigromante están demasiado demacrados y Tichondrius comenta a Arthas que solo llevándolo a la Fuente del Sol, en Quel´thalas, podría traerlo de regreso, pero que también necesitaría de un recipiente que pudiera albergar sus restos en lo que durara el viaje. Recipiente que yacía en las manos de su antaño mentor, Uther.

Arthas inicia el asedio sobre la ahora fortaleza, y uno a uno los paladines comienzan a caer: Ballador el Luminoso y sus campeones de la paz, Sage Truthbearer y los campeones de la verdad y por ultimo, Uther. Frente a frente, el paladín replica sus acciones a Arthas, además de revelarle que la urna que tiene en su poder contiene las cenizas de su padre… Comienza la batalla y tras unos largos minutos de lucha, Arthas acaba con la vida del paladín… Una vez están seguros los restos del nigromante en la urna de su padre, Arthas comienza su viaje a Quel´thalas.

A pesar de su éxito, Tichondrius acude a los salones del torbellino abisal, donde se reúne con sus hermanos: Anetheron y Mephistroth. Las dudas comienzan a presentarse en su cabeza, el augurio de una posible acción inesperada del Rey Lich se hace presente en la mente del Señor del Terror, Tichondrius, quien dice tener la Plaga bajo su control, a pesar de saber que Archimonde no aceptaria ningún error en esta operación.

El Azote de Quel´thalas…

El Caballero de la Muerte continúo su camino hacia el norte, mientras el espíritu de Kel´thuzad revelaba la verdad de los hechos poco a poco durante su trayecto. Una vez frente a las puertas del mágico reino de Quel´thalas, Kel´thuzad advierte al campeón del Rey Lich sobre el poder de los elfos en sus tierras, advertencia que Arthas no toma en cuenta. De pronto, pudo observar como una bella mujer de cabellos dorados y una mirada celestina llamaba su atención desde la primera puerta del reino… Sylvanas Windrunner, la hermana de Alleria y Veressa Windrunner, entonces Guardabosques – General de Lunargenta. Creyendo poder detener a las fuerzas de Arthas, comienza la batalla en las puertas y el Caballero de la Muerte observa como su ejercito no hace más que aumentar con cada elfo caído, hecho que provoca que la Guardabosques – General ordene la retirada hacia la segunda puerta. Mientras que la primera puerta sucumbe a las oleadas de no muertos…

Para dificultar el avance de Arthas y su ejercito, Sylvanas destruyo el puente entre las tierras fantasmas y el bosque canción eterna, creyendo que así podrían obstruirle el paso a Arthas.

A pesar de sus esfuerzos, nunca pensó que el traidor, Dar´Khan Drathir le revelaría la forma de obtener la llave de las tres lunas y el cómo traspasar Ban´dinoriel. Envio a su ejercito, y en medio de cuerpos logro cruzar el rio elrendar, para continuar su devastador paso por Quel´thalas. Molesto ya por los inconvenientes que Sylvanas le había causado, continuo su camino, dejando una oscura cicatriz a su paso, hasta pronto llegar a la Aldea Brisa Pura. En un desesperado intento, Sylvanas intento enviar a un mensajero a Quel´thalas, mensajero que fue asesinado por las gárgolas del ejercito de no muertos, así como lo hicieron sus fuerzas posteriormente y allí estaba ella, moribunda, aguardando la hora que nunca le llegaría. Creyendo que estaría segura en las garras de la muerte, sin saber lo que le sucedería luego… Arthas se negó a sus peticiones de una muerte limpia, y la llevo a un santuario, donde la transformo en una Banshee. Sin embargo, su camino no termino allí y continuo hacia Lunargenta, la capital de los Altos Elfos, la cual sucumbió al igual que el resto de aldeas… Siquiera Thalorien, el portador de Quel´Delar y el Rey Anasterian junto con Felo´melorn pudieron detener al príncipe caído y su ejercito. Pronto, la Fuente del Sol fue bendecida con los restos de Kel´thuzad, regresándolo a este mundo como un Lich, corrompiendo sus aguas y declarando el fin de los Altos Elfos.

Los Altos Elfos ya habían recibido su merecido castigo, el Azote de Quel´thalas había reducido el reino a cenizas…

Blackrock and Roll…

Abandonando Quel´thalas, y en su llegada a las montañas de Alterac, Kel´thuzad revela la verdad del por qué fue creado el Rey Lich, el futuro por venir y los próximos movimientos y acontecimientos que caerían sobre este mundo. La Legión Ardiente estaba más cerca y era el Azote, el ejercito de muertos vivientes que había planeado Kil´jaeden, el cual comenzaría los preparativos para su llegada, por ello eliminaron a los humanos y elfos, para evitar que se formase cualquier defensa… Ahora Azeroth estaba desprotegida, al menos en gran parte ambas razas habían sucumbido ante el Azote.

Pronto, Arthas y Kel´thuzad se acercaron al campamento de los orcos blackrock en las montañas, era tiempo de completar el siguiente objetivo del Rey Lich. Kel´thuzad debía de entrar en contacto con el señor demonio de la Legión, Archimonde, y para ello debía de usar la puerta demoniaca que tenían los orcos en su poder. Aun así, los orcos blackrock no serian un enemigo fácil de vencer. Sin embargo, el Caballero de la Muerte logro arrasar con los orcos y asesinar a Jubei´thos, condenando al resto de su clan. Así como también, la puerta demoniaca caia en el poder del Azote, logrando que Kel´thuzad pudiera entrar en contacto con Archimonde.

El Azote de Dalaran…

Las ordenes del señor demonio fueron fuertes y claras: Obtener el libro de hechizos de Medivh, aquel que las fuerzas de Ner´zhul robaron de Dalaran durante la segunda guerra, y que fue uno de los pocos en ser recuperado antes de la destrucción de Draenor. En un plazo máximo de tres días, el Man´ari Eredar debía de estar allí en Azeroth.

En la mañana del siguiente día, Arthas llega con el Azote a Dalaran y reclama la rendición de los magos. Sin embargo, Antonidas, el archimago y líder del Kirin Tor acudió a su encuentro, y como gesto de burla quizá, le pregunta sobre el estado de su padre… A su vez que aconseja a Arthas no adentrarse en la ciudadela violeta, ya que él y sus magos habían creado un aura que destruiría a cualquier no muerto. Posteriormente el mago se tele-transporta y abandona el lugar donde yace el ejercito y el Caballero de la Muerte, es entonces cuando Kel´thuzad se da cuenta que son tres magos los que mantienen las auras y si son asesinados, nada podría impedir que el Azote marchara sobre Dalaran.

Osado y tenaz, Arthas envía a su ejercito a asesinarlos, sin prestar atención al aura. Uno a uno van cayendo sus fuerzas, mientras que él continua su paso. Poco a poco, el Caballero de la Muerte logra penetrar en Dalaran, acabando con las vidas de los archimagos Shal Lightbringer y Conjurus Rex, dejando en último lugar a Antonidas, su siguiente víctima… Una vez muerto, el Azote puede marchar por la ciudad, mientras reclaman el libro de hechizos para ellos.

Una hora después del feroz ataque sobre la ciudadela, sobre una colina, Tichondrious ordena comenzar la invocación y Kel´thuzad comienza el hechizo, no sin antes sorprenderse del vasto conocimiento demoniaco de Medivh. Mientras el lich continúa su invocación, los resquicios de las fuerzas de Dalaran, encolerizadas por el ataque del Azote, deciden lanzar un ataque masivo sobre los muertos vivientes. Arthas, por su parte, lidera el ejercito de no muertos y ordena la defensa del lich, Kel´thuzad. Uno a uno van cayendo los valientes guerreros de Dalaran, hasta pronto ser testigos de la aparición de Archimonde en este mundo. Ya presente en Azeroth, Archimonde da a Tichondrius y al resto de los señores del terror, el poder del Azote, proclamando que el Rey Lich ya no es necesario para sus planes. Mientras Dalaran sucumbe ante su poder, Arthas, molesto por las palabras del demonio, pregunta a Kel´thuzad que pasara con ellos ahora que la Legión Ardiente tomaba el poder. A pesar de todo, Kel´thuzad tranquilizo al Caballero de la Muerte, respondiéndole que el Rey Lich ya había previsto este suceso y que tenía un plan apropiado para el futuro por venir.

El Azote y la Tercera Guerra…

El Azote se extendió por este mundo, llevando la ansiada destrucción de la Legión Ardiente incluso al lejano continente de Kalimdor. Mientras tanto, el Rey Lich comenzó sus planes de liberación, y envió a su campeón al lejano continente del oeste, para que pudiera entrar en contacto con quien haría caso a sus palabras… Illidan Stormrage.

La noche cae sobre Frondavil, y una tétrica y oscura figura es divisada por Illidan, e inmediatamente ambos se lanzan a la batalla. A medida que su lucha continua, se dan cuenta de sus fuerzas igualadas, por lo que Illidan decide preguntar qué asuntos traen al Caballero de la Muerte a dicho lugar. Por orden de su oscuro rey, Arthas le explica que Tichondrius, un poderoso señor del terror, tiene en su poder un objeto de inigualable poder: La Calavera de Gul´dan, y que tomándola, la Legión caería, un hecho que beneficiaria a su maestro. Illidan, desconfiando de sus palabras, le pregunto sobre el cómo creerle, a lo que él responde, antes de retirarse, que su obsesión es el poder y que al tomar la calavera, obtendrá lo que desea. Su campeón nuevamente había obtenido el éxito en su misión e Illidan pronto sucumbió a su adicción mágica y sed de poder.

Illidan logro tomar la Calavera y hacer uso de ella, para luego asesinar a Tichondrius… Ahora, sin lugarteniente de la Legión Ardiente, sin supervisor de la Plaga y el Rey Lich, Ner´zhul estaba cada vez más cerca de obtener su libertad y comenzar su oscuro reinado.

Y así continuaron los días del Azote bajo el yugo de la Legión Ardiente, hasta que Archimonde fuera derrotado en la Batalla del Monte Hyjal. Una vez derrotada la Legión, el Azote podía regresar a manos de su creador, no sin antes acabar con los resquicios de sus demoniacos señores…

Amenazas exteriores…

Sus sospechas eran ciertas, pronto, Kil´jaeden se dio cuenta que Ner´zhul, ahora el Rey Lich, le había traicionado nuevamente. Gracias a esto, Kil´jaeden aparece ante el Cazador de Demonios, Illidan Stormrage, y le confía la tarea de acabar con el Rey Lich. Sin embargo, y a pesar de obtener el Ojo de Sargeras para luego desatar un feroz hechizo sobre Northrend, hechizo que dividiría el techo del mundo y con ello, acabaría con el Rey Lich. Fue derrotado por Maiev Shadowsong, el príncipe Kael´thas y su hermano, Malfurion. Temeroso de su destino, escapo a Terrallende, creyendo poder estar a salvo de la ira del demoniaco señor. No sin antes ayudar por ultima vez a su hermano, salvando a su amada Tyrande.

Irónicamente, los Elfos de Sangre, antaño Altos Elfos, aquellos que habían seguido a su príncipe y lucharon del lado de los Kal´dorei en contra de Illidan, prestaban su servicio al medio elfo de la noche. Pronto, fuerzas conjuntas de Naga y Elfos de Sangre, e incluso los Tábidos de Akama, cerraron los portales de la Legión en el derruido planeta, y asaltaron el Templo Oscuro. Una vez tomado, Illidan intento regocijarse de su victoria y escape de Kil´jaeden, pero por desgracia… una nube surco los cielos, él no podría escapar de su ira…

Frente al Cazador de Demonios, Illidan Stormrage, yace un furioso Kil´jaeden. Quien le replica que ha sido estúpido esconderse en la tierra marchita de Terrallende, y posteriormente ofrece una ultima oportunidad: Eliminar al Rey Lich de una vez por todas o sufrir su furia eterna. Sin grandes alternativas, Illidan accede y junto con sus aliados Naga, al mando de Lady Vashj, y los Elfos de Sangre del príncipe Kael´thas, viajan a las heladas tierras de Northrend para llevar la guerra al Rey Lich y acabar con la creación de Kil´jaeden.

La guerra civil de las tierras de la peste – El nacimiento de los Forsaken…

Mientras el Rey Lich aun esta presente en el Trono de Hielo, pronto se daria cuenta del terrible mal que causo el intento de destrucción de Illidan…

Mientras tanto, en los jardines de la antigua capital de los humanos de Lordaeron, los tres señores del terror: Varimathras, Detheroc y Balnazzar, aguardan las próximas órdenes o noticias de Archimonde. Detheroc y Varimathras, aburridos de tan larga espera, desean regresar al Torbellino y abandonar al Azote, pero Balnazzar les obliga a retractarse, segundos antes de que las puertas del jardín caigan y aparezca Arthas, el ahora autoproclamado Rey de Lordaeron. Arthas les agradece por cuidar de su reino y amenaza con irse, antes de afrontar su terrible furia, palabras que Balnazzar posteriormente refuta, antes de desaparecer junto a sus otros dos hermanos. Inmediatamente aparecen Kel´thuzad y la ahora Dark Ranger, Sylvanas Windrunner, quienes estaban espiando la reunión de los señores del terror. Ya junto a sus tres generales, Arthas decide eliminar a los últimos humanos que aun impregnen sus dominios y de inmediato ordena la caza de estos… Durante la batalla, Arthas puede encontrar incluso a dos miembros de la Orden de la Mano de Plata: Dragen el Cazador de Orcos y Magroth. A pesar de sus esfuerzos, los remanentes de Lordaeron no tardan en caer y finalmente la humanidad deja de existir en las tierras de Lordaeron.

Aun sin acabar de celebrar su victoria, Arthas es victima de una extraña convulsión a medida que el Rey Lich se adentra en su mente y advierte que la ciudadela de Corona de Hielo se encuentra bajo un inminente ataque y que ha de acudir a Northrend, para proteger el Trono de Hielo, de inmediato. Como si fuera poco, el casco de hielo y cristal del Rey Lich se ha fracturado y a medida que la sangre de poder fluye por la grieta, el poder de este comienza a menguar poco a poco, perdiendo incluso el control sobre algunos de sus abominables seres. Sin siquiera esperar, Arthas suspende la indiscriminada caza y regresa a la ciudad capital junto con Kel´thuzad, para luego iniciar los preparativos de su viaje a Northrend.

Ya libre de la voluntad del tiránico Rey Lich, Sylvanas acude a lo profundo de los Claros de Tirisfal, a un encuentro clandestino con los tres señores del terror, quienes desean tomar el control del Azote y quitar de su camino a Arthas, deseo que se iguala al de Sylvanas. A pesar de conocer su naturaleza, Sylvanas acepta su propuesta y retira de la reunión. Mientras los señores del terror mantienen en duda su palabra, al saber que su corazón, a pesar de su apariencia, sigue siendo elfo.

Una vez dentro del palacio, Arthas y Kel´thuzad discuten sobre los preparativos, los causantes de estos sucesos y las consecuencias para la Plaga. De pronto, los señores del terror se aparecen y toman el control de los necrófagos que acompañaban a Arthas, impidiendo incluso el paso a Kel´thuzad, separando a ambos. Ironicamente, el Caballero de la Muerte se ve obligado a luchar contra quienes fueron sus leales tropas. Obligado por los señores del terror y su control sobre sus antaño vástagos, Arthas se ve obligado a abandonar el palacio. Ya en las afueras, Sylvanas y sus hermanas Banshee ayudan a escapar a Arthas, hasta llegar a un claro del bosque de los Claros de Tirisfal, donde destruyen todas sus tropas e inmediatamente Sylvanas intenta asesinar a Arthas, por desgracia, Kel´thuzad llega en su rescate.

Ya a salvo, y a pesar de verse afectado por los efectos de la flecha que Sylvanas disparo en su contra, Arthas se dirige a los muelles, acompañado por Kel´thuzad, dejando la Plaga en sus manos durante su ausencia.

Fue durante su ausencia, que Sylvanas se volvió en contra de los señores del terror y se libro una guerra en las tierras de la peste. Resultando finalmente Sylvanas la ganadora, tomando a los no muertos ya libres de la voluntad del Rey lich, bautizándolos como los Forsaken o Renegados, tomando Entrañas, la base de la Plaga bajo la capital de Lordaeron, como su capital.

La ascensión del Rey Lich…

Mientras Sylvanas se hacía con el poder de los no muertos en Lordaeron, añadiendo cada vez más no muertos a su nueva facción de los Forsaken. Arthas arribaba a las costas de Northrend, donde repentinamente es atacado por los Elfos de Sangre de Kael´thas, algo que causa gran sorpresa en él, después de todo creía haberlos llevado a su extinción. Pronto, la tierra en el suelo bajo sus pies comenzó a temblar y de ella surgieron Anub´arak y sus nerubian, los cuales eliminaron a los jinetes de dragonhawk. Luego de que el señor de la cripta se presentara, y dijera que sería su guardaespaldas durante su trayecto a Corona de Hielo, Kael´thas se aparece en medio de su nuevo campamento, afirmando lo que las advertencias del Rey Lich… el inminente ataque a Corona de Hielo. Este hecho lo atribuyo como su venganza por lo que hizo a Quel´thalas…

Una vez que Kael desapareciera, Anub´arak y Arthas comienzan su viaje inmediatamente hacia Corona de Hielo. El señor de la cripta propone cortar camino mediante el reino subterráneo de Azjol´Nerub, algo que Arthas acepta inmediatamente. Por desgracia, la entrada esta cuidada por los Naga de Illidan, y ante la constante perdida de poder, deciden atacar a un dragon azul que vivía en la zona, Sapphiron, uno de los sirvientes de Malygos. Tras una fiera batalla con el dragon, este cae y Arthas hace uso de Frostmourne para levantarlo como un Wyrm de Hielo. Gracias a su nueva mascota, Arthas y Anub´arak logran abrirse paso por entre los Naga, y así continuar hacia Corona de Hielo.

Las sorpresas no dejan de llegar para el Caballero de la Muerte. Baelgun, lugarteniente de Muradin y sus enanos, impiden que Arthas y el señor de la cripta puedan continuar su camino. Sorprendentemente los enanos de Muradin habían sobrevivido en Northrend tras Arthas haberlo declarado muerto, sin embargo, habían despertado algo oscuro y siniestro durante su estadia. De pronto, Sapphiron apareció y ataco a los enanos, permitiendo que Arthas y Anub´arak pudieran adentrarse en el antiguo imperio nerubian. Ya dentro, Baelgun ordena dinamitar el puente que les llevaría al viejo imperio de Azjol´Nerub, obligándoles a dar un rodeo por el reino inferior. Durante su paso en las catacumbas del reino inferior, Arthas y Anub´arak se ven obligados a abatir a cada enano que les ataque, como también sobrevivir a las diversas trampas que yacen en el lugar, hasta pronto derrotar al enano.

Derrotado Baelgun, Arthas y Anub´arak continúan su travesía por entre los oscuros salones del reino inferior, para así llegar al reino superior. Durante su ascenso, se ven obligados a combatir a los nerubian sobrevivientes que aun se oponen al Rey Lich y por ende, a su antiguo rey. Como si fuera poco, más adelante se encuentran con el mal que despertaron los enanos: Los sin rostro. Estas criaturas monstruosas, nacientes de lo más profundo del reino nerubian, se transforman en el mayor obstáculo para el ascenso de Arthas a Corona de Hielo.

Pasando innumerables riesgos por entre los Sin rostro, Arthas y Anub´arak logran enfrentarse con el Olvidado, su aparente líder. El cual tras una larga lucha, es derrotado. Finalmente el camino al reino superior estaba libre, o así lo creyeron durante un inicio…

De repente un terremoto remeció Azjol´Nerub y separo al señor de la cripta, del Caballero de la Muerte. Solo, Arthas intenta continuar su ascenso hacia Corona de Hielo, escapando en todo momento de los vengativos Sin rostro, los cuales añoran su muerte por el asesinato del Olvidado. Finalmente, y tras cruzar los laberinticos pasillos del reino, Arthas logra reencontrarse con Anub´arak en la superficie, justo en la base de Corona de Hielo.

Ya con un campamento base, el Rey Lich se comunica telepáticamente con Arthas y revela que Frostmourne formaba parte de su prisión, pero la espada fue removida para que luego él la encontrara y completara su destino. Dicha ruptura era la cual comenzó poco a poco a drenar su poder. Posteriormente Arthas descubrió la importancia de los cuatro obeliscos, mientras en el otro extremo del glaciar, Illidan, Kael´thas, Lady Vashj y sus fuerzas se preparaban para la batalla final. Arthas, molesto y decidido de acabar con Illidan, al creer que este ya se ha entrometido demasiado en sus planes, se lanza a la batalla junto con el resto del Azote. Corona de Hielo es rodeada por la inmensa batalla y los obeliscos cambian continuamente de manos, sin embargo, el Rey Lich concentro todos sus poderes en su campeón, hecho que marco la victoria del Azote por sobre las fuerzas combinadas de Naga y Elfos de Sangre.

En un ultimo intento, Illidan intenta evitar el ascenso de Arthas al Trono de Hielo, lanzándose a la lucha. Frente a frente, ambos guerreros luchan, a medida que Frostmourne y las Espadas de Azzinoth chocan una y otra vez, hasta que este se eleva, acción que Arthas aprovecha para desgarrar su estomago y herirlo mortalmente… Una vez en la nieve, dejando brotar su sangre una y otra vez, el campeón del Rey Lich continua su camino hacia el Trono de Hielo.

Con Illidan desangrándose y la victoria del Azote por sobre las fuerzas del medio elfo de la noche, Arthas comenzó su ascenso por la espiral hacia el Trono de Hielo. A cada paso que daba, el glaciar comenzaba a resquebrajarse y caer a pedazos, mientras las voces de sus seres queridos: Uther, Terenas, Muradin, entre otros, comienzan a resonar en su cabeza. Hasta que por fin, Arthas llega al Trono de Hielo y escucha la ultima orden del Rey Lich: Romper su prisión, liberarlo y completar el circulo… Lanzando un grito de desesperación, Arthas destruye el bloque de hielo y cristal con Frostmourne, liberando a Ner´zhul de su prisión, mientras el Yelmo de la Dominación cae a los pies del Caballero de la Muerte. Inmediatamente Arthas recoge el yelmo y se lo coloca, de pronto, Ner´zhul se presenta en su subconsciente y proclama “Ahora somos uno solo”.

Unidos bajo solo una entidad, el Rey Lich aguarda sentado en su trono de hielo, observando sus dominios y preparándose para su próximo ataque...

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Comprensión de la Plaga

"Las raíces de la Plaga están tejidas en la locura de todas las razas. Nuestro ascenso al poder es el producto de los pecados de aquellos que buscan nuestro fin."

Decreto de la Plaga, Kel´thuzad.

La Plaga no se basa en el término de la maldad ni lo es, o al menos así lo creen sus miembros. Su éxito recae en su comprensión sobre los mortales, ya que incluso los más poderosos miembros de esta facción otrora fueron seres con vida. Sus doctrinas tienen ciertas variaciones, pero todas concluyen en un solo fin: La caída y conquista de todos, en nombre del Rey Lich.

Doctrina de la conquista y corrupción

El ascenso del poder de la Plaga se debe a que esta aprovecha y nace de los pecados de sus propios enemigos, valientes héroes que buscan en el fin de la Plaga sin saber que ciegamente aportan a esta misma. La victoria que tanto sueñan siempre, siempre tendrá un costo y es ese costo el que la Plaga desea ver que estos héroes paguen, para lograr su tan ansiada victoria. Es esta aparente victoria la cual luego les enseña y demuestra que sin el sacrificio de otros, esta no hubiera sido posible de conseguir y hubieran sido derrotados. Sin embargo, las victorias y derrotas no significan nada para la Plaga, ya que esta ha logrado corromper a su enemigo, convirtiéndolo en lo que ellos son, adhiriendo uno más a sus filas. Una vez estos heroes se dan cuenta de ello, su sumisión a la voluntad de la Plaga se ha completado. Claro ejemplo de este método es su más exitoso caballero de la muerte y actual Rey Lich, Arthas Menethil.

Básicamente se puede entender que la Plaga toma los valores, esperanzas y anhelos de los vivos, y los corrompe usándolos en su contra, convirtiendo por ejemplo: la esperanza en dogma, la rectitud en fanatismo, la propia vida en empatía. Tal vez el ejemplo más fuerte de esto es la Cruzada Escarlata, la cual en su afán de rectitud y el poder terminar con la Plaga, termino cayendo en el fanatismo.

La Plaga no gastara recursos en corromper y llevar a su muerte o a su voluntad a un simple campesino, para ello esta la plaga común. Aunque tampoco lo hará con formidables enemigos, simplemente necesitan estudiar sus debilidades y volver sus esperanzas en su contra. Una vez hecho, la Plaga ha logrado corromper y conquistar a su enemigo.

Doctrina de la Desmoralización

La Plaga no se considera adepta a lo que nosotros conocemos como “maldad”. Pero ella permite que este pensamiento se extienda, e incluso ellos mismos lo hacen, ya que logra su cometido tanto en esta, como en la doctrina anterior. Su verdadera naturaleza simplemente se basa en la supremacía del fuerte sobre el débil, ninguna raza viva puede ser tan o más prospera que la Plaga.

Como todo ser no muerto, los miembros de la Plaga carecen de sentimientos y es quizá esta carencia lo que les permite actuar sin piedad, y comprender mejor sus oscuras doctrinas. Para ellos, las emociones solo sirven para que los vivos puedan sentirse bien, demostrando su ignorancia de la lógica y la razón.

La ambigüedad moral de los vivos, según los miembros de la Plaga, no se puede “limpiar”. La antipatía no se puede “sanar” ni “calmar”. La codicia no se puede “disipar” y la ira no se puede “curar”. Ellos escogen tomar el papel de todos estos sentimientos, emociones y males, sabiendo que los vivos aun creerán que pueden derrotar a la Plaga y eliminarla por completo. Mientras ellos infunden estos pecados en ellos, los cuales pasan a ser su estandarte, provocando que siempre alguien caiga en la tentación de unirse al vasto ejercito de los muertos vivientes.

Kel´thuzad nació bajo esta doctrina.

Doctrina de la esclavitud o transición.

El potencial de la Plaga es infinito, y no son del todo infalibles. Su carencia de emociones y sentimientos, les permite sacrificar incluso a sus propios esbirros con tal de beneficiar a los fines de su señor, y todo acto de compañerismo, valor o sacrificio en pos a otros sin consentimiento del Rey Lich, merece el peor de los castigos.

Su potencial ha hecho creer a los vivos que la Plaga es una especie de parasito, de una forma de vida que sin un cuerpo en el que incubar y crecer, no podrían subsistir. Nuevamente la Plaga deja que este pensamiento se extienda, ya que como todos, sirve para volverlo a su favor y en contra de todos. Sus miembros creen que son una forma de vida en adaptación en constante mejora en una tierra que desde siempre ha sido asolada y marcada por la guerra. Son una forma de vida inmune a la disensión, superpoblación, egoísmo, individualidad, falta de visión e incluso mortalidad, todos aquellos males de los que gozan los mortales. Todos están unidos bajo una única voluntad, la del Rey Lich, y este les proveerá todo lo que alguna vez desearon con tal de cumplir su voluntad.

Los actos malvados de la Plaga, según los vivos, es lo que lleva a que esta sea una asimilación de variadas razas mortales. Nuevamente y como antes, la Plaga no niega este hecho, ya que es del todo cierto. La Plaga no se interesa en crear una civilización o cultura propia, porque esto lleva a la individualidad, a la voluntad de pensar y crear, y que una vez hecho sienta un apego inherente a ello, dándole la capacidad de sentir el deseo de que sea usado y visto. Los miembros de la Plaga solo deben existir para servir a su rey, cumplir su voluntad y conquistarlos a todos. No es de su interés el origen o procedencia de sus recursos, solamente cuan útiles pueden ser.

La Plaga cree traer una nueva era a este mundo, cree ser la voluntad de la propia tierra, la cual lleva a los vivos. Su filosofía les hace creer que todos se arrodillan ante su voluntad con facilidad, dando solo una conclusión posible: Los desean y necesitan, necesitan de su salvación. Nadie puede oponerse a sus practicas, no existe inmunidad a sus exigencias. Son lo único inevitable en la vida natural: la muerte, ellos son la muerte en persona, aquella que nos llega a todos por ley de vida y el orden natural de las cosas.

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Organización de la Plaga

La estructura jerárquica de la Plaga comienza desde el Rey Lich, quien gobierna desde su colosal y helada fortaleza en Northrend, dirigiendo desde el Trono de Hielo a sus subordinados por el resto de Azeroth. Sus subordinados directos son Liches y nigromantes de gran poder, los cuales pueden extender con rapidez la enfermedad y muerte que produce la Plaga en los vivos, para así aumentar el numero de las filas de su vasto ejercito. Su mano derecha, Kel´thuzad, vigila todos los movimientos de la Plaga en los distintos puntos del mundo, y solo la información de importancia es remitida a su señor. Entre sus filas pueden hallarse también a las Banshee, las cuales sirven como avanzadilla en zonas inexploradas, próximas a caer en manos de la Plaga. Cuentan también con el apoyo del Culto de los Malditos, una facción de mortales fanáticos de los muertos vivientes a quienes sirven, y esperan algún día poder recibir el don que a ellos les fue otorgado.

La mayoría de los no muertos en las diferentes zonas controladas por la Plaga, responde a un nigromante o Lich, el cual informa de sus progresos a Kel´thuzad.

Unión con la Plaga

No es difícil unirse o identificarse a un miembro de la Plaga, ya que fácilmente pueden identificarse por su movimiento característico de muerto viviente u olor. Para ser miembro de esta facción bien se puede ser un no muerto común y corriente, muchos (sin contar los esqueletos realzados de los cementerios) otrora fueron seres vivos que cayeron bajo la Plaga: el Azote de Lordaeron, la caída de Quel´Thalas, la destrucción de Dalaran, etc. Sin embargo, hay quienes solo sirven por una lealtad al roce del fanatismo sin grandes motivos (al menos conocidos) como el Culto de los Malditos, gente mortal que sirve a los no muertos e infiltran entre los vivos para extender la Plaga. Y aunque en su mayoría todos han sido esclavizados (y algunos liberados) y ahora están ligados a la voluntad del Rey Lich, existen también aquellos que se han entregado a la Plaga ya sea por más poder, vida eterna, entre otras. Usualmente estos personajes logran alcanzar a ser Caballeros de la Muerte, como lo fueron: Razuvious, el Baron Rivendare. O bien, son convertidos en Lich, como lo fue el padre Inigo Montoy, quien traiciona alAlba Argenta y la hermandad de la Luz, robando la filacteria de Kel´thuzad, el cual luego regreso y este se convirtió en Lich como recompensa a su servicio.

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Personajes notables de la Plaga

El Rey Lich

Príncipe de la oscuridad y señor de los muertos vivientes, el Rey Lich se mantuvo sumido en un letargo o aparente sueño durante cinco largos años, sentado junto a Frostmourne, aguardando el día en el cual poder extender su poder e influencia para así poder conquistarlos a todos… Sin embargo, lo que en realidad sucedió en esos cinco años de letargo, era una lucha de identidades entre Ner´zhul, el verdadero Rey Lich o al menos a quien obligaron a serlo. Arthas Menethil, el caballero de la muerte más exitoso de todos los que entraron en su servicio y el cual derroto a sus enemigos en Corona de Hielo, para luego liberarlo de su prisión y pasar a convertirse en el Rey Lich junto a Ner´zhul en una supuesta fusión. Y por último, Matthias Lehner, el anagrama de Arthas, aquel que representa su humanidad y bondad. Durante cinco años se mantuvo esta lucha, cinco años de los cuales el propio Arthas Menethil salió victorioso al apartar a Matthias de su camino y traicionar a Ner´zhul, convirtiéndose así él en el único y verdadero Rey Lich. Aunque, no todo esta perdido para Ner´zhul, ya que bien fue apartado de su cuerpo y sus poderes pasaron a ser los del Caballero de la Muerte, como también sus visiones y recuerdos. Pero su identidad, su alma, aun esta ligada al Yelmo de la Dominación y aun puede regresar para reclamar su debido lugar.

Ha despertado nuevos lacayos y extendido su voluntad e influencia por todo Northrend, acabando con aquellos que se oponen a su conquista y sus dominios se han convertido en el mayor bastión de la Plaga nunca visto. Ahora él aguarda en el Trono de Hielo, tras desatar su ira en todo Azeroth, atrayendo a la Horda y Alianza a sus dominios. Él esta allí, aguardando a los valientes héroes que se aventuren en los fríos paramos de Northrend para solo encontrar su fin y terminar sirviendo al único, y verdadero rey.

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Kel'Thuzad

Antaño miembro del Kirin Tor y el consejo de los Seis, Kel´thuzad fue el fundador del Culto de los Malditos y se encargo de esparcir la Plaga a lo largo y ancho de las provincias del norte del reino de Lordaeron. Posteriormente fue asesinado por Arthas Menethil y luego revivido por este mismo ya convertido a la oscuridad en un poderoso Caballero de la Muerte, en la Fuente del Sol. Posteriormente se encargo de traer a este mundo al señor demonio de la Legión Ardiente, Archimonde. Tras la caída de la Legión Ardiente paso a cuidar de las tierras de la peste en nombre de su amo, y tras la partida de Arthas continuo esta labor. Actualmente es el señor de la necrópolis Naxxramas, antaño la mayor base de la Plaga en los Reinos del Este y Kalimdor, la cual ha sido trasladada a Northrend. Es el mayordomo del Rey Lich y uno de los señores de la Plaga.

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Anub'arak

Alguna vez fue el Rey de los Nerubianos de Azjol´Nerub, pero este cayo durante la guerra de la Plaga y fue subyugado por la voluntad del entonces Ner´zhul, el actual Rey Lich de aquella época. En su servicio como uno de los tantos señores de la cripta al servicio del Rey Lich, Anub´arak guío a Kel´thuzad hacia Naxxramas, y posteriormente guío al campeón del Rey Lich, Arthas Menethil, en los antiguos caminos del viejo reino de Azjol´Nerub para alcanzar Corona de Hielo y evitar el aparente que fin que se acercaba para el Rey Lich por manos de Illidan Stormrage y su ejercito de Elfos de Sangre y Nagas. Señor de los nerubianos de la Plaga y mayordomo del Rey Lich. Cabe destacar que se desconoce si su lealtad es completamente hacia el Rey Lich o su voluntad no ha sido subyugada del todo, ya que incluso el propio Arthas en su ascenso a Corona de Hielo por los caminos olvidados de Azjol´Nerub, pudo notar cierto tono de resentimiento en el señor de la cripta.

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Baron Rivendare

Antaño un terrateniente de Lordaeron y amigo de Kel´thuzad, con el auge de la Plaga fue perdiéndolo todo hasta corromperse y entregarse a la Plaga para servirle como Caballero de la Muerte. Se encargo de cazar a los humanos sobrevivientes y llevar a cabo los planes del Rey Lich desde su base en Stratholme. Posteriormente fue llevado a Acherus, la necrópolis que sirvió como base de la Plaga contra Nuevo Avalon y las tierras del Enclave Escarlata, la cual fue liberada por los mismos Caballeros de la Muerte que albergo, al estos liberarse del control del Rey Lich en la batalla de la Capilla de la Luz Esperanza. Tras la caída del Caballero de la Muerte , Alexandros Mograine. Rivendare paso a tomar su lugar entre los cuatro jinetes de Naxxramas, transformándose incluso en el líder de estos cuatro.

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Sindragosa

Fiel consorte del dragón aspecto de la magia arcana y líder del vuelo azul, Malygos. Sindragosa lucho con gran devoción a su lado contra el traidor Neltharion, quien creo el terrible artefacto conocido como Alma de Dragón. Cargo junto con gran parte del vuelo azul en contra de Deathwing, pero el corrupto dragón hizo uso del poder del Alma de Dragon, eliminando en gran número a sus atacantes. Por su parte, Sindragosa salió despedida hacia tierras lejanas, dejando solo una estela a su paso hasta pronto caer en las heladas tierras de Northrend… Desesperada, intento llamar a Malygos, pero este no pudo oír su dolorido llamado. Sabiendo que iba a morir, intento llegar hacia el Cementerio de Dragones, pero sus fuerzas no eran lo suficiente, como también las heridas de la batalla le jugaban en contra… Haciendo uso de su último aliento, juro venganza en contra de todos; Malygos, los mortales de este mundo, de todos. Irónicamente y tras largos años de su muerte, el Rey Lich, una vez despierto, acudió al lugar donde cayó y levanto una vez más, esta vez para servir a la Plaga. Convirtiéndose en una de las mayores amenazas y armas que la Plaga puede tener entre sus vástagos, también se ha coronado como la reina de los Frostbrood, un vuelo de dragones no muertos (en su mayoría, todos azules) al servicio del Rey Lich.

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Falric y Marwyn

Una lealtad absoluta hacia el príncipe Arthas les llevo a seguirlo incluso a las heladas costas de Northrend, y adentrarse en los peligrosos dominios del Azote entonces en manos de la Legión Ardiente. Siguieron a su próximo rey y lucharon con valentía a su lado contra las fuerzas del señor del terror, Mal´ganis, hasta que el príncipe, consumido por la locura de la espada se perdió tras la batalla para nunca regresar… Abandono a sus tropas a su merced, y con ello a su capitán Falric, uno de sus más cercanos amigos y fiel miembro de su ejército. Como también a sus otros dos capitanes: Marwyn y Luc Valonforth. Sin embargo, la sombra de la desgracia regreso encarnada en su amado príncipe, quien ataco y asesino a sus tropas e incluso amigos, como lo fue Falric. Levanto a ambos capitanes para que le sirvieran como poderosos Caballeros de la Muerte, los cuales posteriormente al regresar a Lordaeron, se encargaron de la purga de la ciudad. Tras ello, Falric y Marwyn se mantienen en los salones de la Ciudadela Corona de Hielo, aguardando y dispuestos a cumplir la voluntad de su señor como lo hicieron en vida.

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Dar'Khan Drathir

Traidor a su pueblo en la tercera guerra, Dar´Khan Drathir se entrego al Rey Lich y entro en servicio para su campeón, Arthas Menethil, ayudándolo a abrir la puerta de las tres lunas, hecho que posteriormente desataría la caída de Quel´thalas y corrupción de la Fuente del Sol. Sin embargo, en un punto después de la resurrección de Kel´thuzad, intento traicionar y asesinar a Arthas, como hizo con su pueblo, lo cual lo llevo a su muerte y luego a ser realzado como un no muerto más. Posteriormente se dio cuenta de que la esencia de la Fuente del Sol no había desaparecido del todo, sin embargo, ya en Quel´Thalas solo encontró su fin una vez más. Luego fue realzado nuevamente como no muerto, solo que esta vez como un Lich y señor de Muerthogar, la fortaleza de la Plaga en el reino elfico.

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Razuvious

Razuvious es el instructor de los Caballeros de la Muerte más temidos de la Plaga. Designado por Kel´thuzad, Razuvious se encargo de entrenar a los Caballeros de la Muerte en el interior de la necrópolis Naxxramas, y posteriormente se dedico a la misma labor en Acherus, la necrópolis que desato la furia de su señor sobre el Enclave Escarlata y actual base de los Caballeros de la Espada de Ebano. Sin embargo, tras la pérdida de la necrópolis, regreso a Naxxramas, la cual ahora yace en Northrend. Cabe destacar que la técnica de Razovious es tan poderosa, que tal vez solo uno de sus discípulos seria capaz de soportar su poder.

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Reina de Sangre Lana'thel

En vida una experimentada guerrera, Lana´thel blandió la espada de su amigo Thalorien, Quel´delar, en contra de sus enemigos. En su servicio y lealtad al príncipe, acudió a la batalla final en Northrend, donde entre las heladas montañas de Corona de Hielo encontró la muerte a manos de la Plaga. Tras su caída, fue levantada como no muerta, y luego fue proclamada como la Reina de los San´layn, una facción de vampíricos elfos no muertos. Ahora en el interior de la Ciudadela Corona de Hielo, Lana´thel envía a sus lacayos San´layn a los diferentes suelos de la Plaga, para así cumplir la voluntad de su maestro.

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El Imperio de la Plaga

La Plaga se ha extendido y consolidado como uno de los mayores enemigos de Azeroth, como si fuera poco, sus dominios solo son parte del vasto imperio que han creado. Parte de estos territorios son: Las tierras de la peste del este y oeste, y la zahúrda rajacieno. Aun así, sus mayores dominios yacen en Northrend, especialmente en el bastión de la Plaga en Corona de Hielo.

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Corona de Hielo

No fue hasta sino la infame llegada de Ner´zhul, convertido en el Rey lich, a esas heladas tierras cuando paso a convertirse en el gran bastión de la Plaga que es hoy en día. No existe vida en una tierra así, solo la Plaga. Los esbirros no muertos del Rey Lich se cuentan por miles, y cada uno repleta cada rincón de ese oscuro lugar. Como si fuera poco, desde el despertar de Arthas como el nuevo Rey Lich, Corona de Hielo se ha visto fortificada hasta el punto de convertirse en la mayor fortaleza jamás vista, incluso la espiral del Trono de Hielo se ha visto reforzada por la impenetrable ciudadela que se ha construido a su alrededor. Corona de Hielo es quizás, en este instante, el suelo impenetrable de la Plaga.

Sin embargo, la tenacidad de algunos ha logrado llevarlos al interior de Corona de Hielo, un claro ejemplo fueron las tropas de la Cruzada Escalarta lideradas por Orman de Stormgarde, pero como cualquier vivo, fueron abatidos en el glaciar de Corona de Hielo. Otro ejemplo quizá, es el renovado Embate Escarlata, el cual ha logrado establecer una base en la costa del frio territorio.

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Las Cumbres Tormentosas

Un territorio lleno de secretos y misterios, un lugar donde gran parte de la historia de Azeroth puede ser redescubierta gracias a que los titanes alguna vez habitaron en Ulduar, asentamiento que yace en un extremo de las Cumbres Tormentosas. Mientras tanto, los gigantescos Vrykul de Hielo de Valkyrion, se han unido al Rey Lich con la esperanza de poder aceptar “el regalo del Rey Lich” para ser transformados en Val´kyr. De los Vrykul de Hielo de Valkyrion, solo los que son juzgados como dignos por el temible señor de la Plaga son convertidos en Val´kyr. Como si fuera poco, Valkyrion consta de un área para crías de proto – dragones, los cuales poco a poco han comenzado a entrar en contacto con la Plaga.

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Bosque Canto de Cristal

El Bosque Canto de Cristal es quizá la única tierra incorrupta de la Plaga. Cuando el Rey Lich llego a Northrend, pudo sentir inmediatamente el poder del bosque y tan rápido como lo sintió, también lo deseo… Envió a algunos de sus más poderosos sirvientes a dicha zona para asegurar su uso a favor de la Plaga, pero los Golems de la zona les destruyeron y los Dragones del Vuelo Verde eliminaron a quienes intentaron acercarse al Gran Árbol. Persistente, el Rey Lich envió un pequeño ejercito al bosque, pero esta vez fue el propio bosque quien reacciono ante su intento. A medida que sus monstruosos esbirros avanzaban, la “canción” del bosque comenzó a aumentar, moviendo cada árbol cristalino y torre de cristal, logrando hacer estallar a los muertos vivientes como si de vidrios rotos se trataran. Posteriormente, el Rey Lich no opto por intentar nuevamente, comprendiendo quizá que una fuerza superior impediría nuevamente su entrada al bosque. Tal vez esa sea la explicación de porque la Plaga construyo una gigantesca muralla que divide el Bosque Canto de Cristal de Corona de Hielo.

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Cementerio de Dragones

El corazón de Northrend, el Cementerio de Dragones ha sido el escenario de importantes hechos relevantes para la Plaga, como también es el territorio donde acuden los dragones para morir. Sin embargo, el cementerio no siempre fue un valle helado cubierto de nieve y hielo, alguna vez fue la tierra más fértil después de la Cuenca de Sholazar.

Mientras los Taunka y los Tuskarr mantienen su lucha desesperada por la supervivencia, contra la Plaga. Desde lo alto del Templo del Reposo del Dragon, la reina de los dragones, líder del vuelo rojo y aspecto de la vida, Alexstrasza, ha comenzado la lucha por preservar el suelo sagrado de los respectivos vuelos de sus hermanos: azul, bronce, verde, rojo e incluso negro. Desde el despertar del Rey Lich, Arthas ha enviado a sus esbirros y lacayos a cada santuario de reposo de los dragones en el cementerio, para levantar a los dragones ya sin vida, como poderosos esbirros de su ejercito. Entre ellos yace Galakrond, el progenitor de los dragones. Proto – Dragón del cual los titanes crearon los aspectos. Cabe destacar también que es en este territorio es donde yace la poderosa necrópolis de Naxxramas, y la entrada directa a la Ciudadela de Corona de Hielo. A pesar de todo, por ahora nadie ha sido tan valiente o estúpido como para asaltar Angrathar la Puerta de la Ira, siquiera la renovada Cruzada Escarlata bajo el nombre del Embate Escarlata, ha intentado o logrado llegar hasta allí.

Cuenca de Sholazar

Similar al Crater de Un´goro, la Cuenca de Sholazar es una anomalía en Northrend, pero eso no quita su riqueza tanto en flora como en fauna. Sin embargo, este bello paisaje tampoco ha logrado salir ileso de las influencias de la Plaga. Recientemente, uno de los pilones del este ha caído y la Plaga ha aprovechado esta oportunidad para invadir desde Corona de Hielo, por el norte.

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Zul´Drak

Antaño, Ner´zhul había logrado tocar las mentes y controlar incluso a los trolls de hielo, pero al parecer algunos se desligaron de su control o simplemente no entraron en contacto con él. Zul´Drak, como el Cementerio de Dragones, se ha convertido en una zona de guerra por la supervivencia. Los desesperados Drakkari, al ver como la Plaga se ha logrado hacer con el control de algunos territorios de Zul´Drak, corrompiendo los suelos bajo las necrópolis que allí yacen, han comenzado a sacrificar a los aspectos animales de sus loa en un intento de poder luchar en contra de la Plaga. Sin embargo, y a pesar de sus intentos, los Drakkari se han vuelto locos (bien lo demuestran sus intentos de victoria, llegando incluso a sacrificar a sus dioses) y solo les queda luchar por una civilización ahora ya rota y olvidada. Pronto, los Drakkari solo encontraran su extinción por mano del Rey Lich. Siquiera Gundrak, su capital, puede escapar de su inminente destino…

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Colinas Pardas

Mientras el Rey Lich controla casi en su totalidad el norte de Northrend, su influencia, a pesar de haber llegado a cada rincón del continente, no ha afectado del todo a las Colinas Pardas. Solamente la Fortaleza de Drak´tharon, lugar donde cayo el ultimo rey de los nerubian, Anub´arak, es la base primaria de la Plaga en dicha localización. Aun así, existen ciertos puntos donde los esbirros del Rey Lich continúan sus planes para conquistarlos a todos: En la Isla Luna de Sangre, el fantasma de Arugal, ahora ligado a la voluntad del Rey Lich, ha llevado el culto de los lobos a los pueblos de Arroyoplata y la Villa del Solsticio, creando un nuevo ejercito de Ferocanis para la Plaga.

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Fiordo Aquilonal

El despertar de los Vrykul ha resultado beneficioso para el Rey Lich, quien ha entrado en contacto con su líder, el Rey Ymiron, el cual se ha entregado a la Plaga a cambio de vida eterna. Ahora convertido en un no muerto, pero aun sumido en su eterno letargo, los Vrykul han comenzado a luchar del lado de la Plaga y han comenzado a prepararse para la guerra desde el interior de su fortaleza, la Fortaleza de Utgarde.

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Tundra Boreal

Parte del territorio señala que los Nerubians fueron los primeros en estar en dicho territorio, pero actualmente los suelos que alguna vez fueron de ellos, ahora solo pertenecen a las ruinas del imperio de Azjol´Nerub, y quizá gran parte de ellas este bajo el suelo. La Tundra Boreal no representa un punto importante en Northrend, y por ende, tampoco lo es para la Plaga, sin embargo esto no impide que sus agentes acudan a este lugar en búsqueda de nuevos peligros o potenciales aliados. Aun así, la Plaga ha establecido un asentamiento en esta tierra, como la Ciudad Templo de En´kilah (Antaño este asentamiento perteneció a los Nerubian de Azjol´Nerub). Como si fuera poco, al sureste yace la necrópolis de Talramas y sobrevolando la ciudad, se encuentra la necrópolis de Naxxanar. De esta forma, la presencia de la Plaga se ha impuesto en la Tundra Boreal.

Reinos del Este

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La Cicatriz Muerta y las Tierras Fantasmas

Arthas llevo el Azote a Quel´thalas y casi llevo a su extinción a los Altos Elfos, quienes luego fueron bautizados como los Elfos de Sangre por su príncipe, Kael´thas Sunstrider, en honor a sus caídos. Sin embargo, y mientras el amado príncipe de los Sin´dorei se embarcaba en un largo viaje para encontrar una cura a la sed de magia, el resto de su pueblo, unido bajo el estandarte del regente Lor´themar Theron, comenzó poco a poco a recuperar Quel´Thalas.

Por desgracia, el mágico reino de los elfos ha quedado marcado por la Plaga gracias a la Cicatriz Muerta, un recuerdo del devastador paso que dejo el ejercito de muertos vivientes durante su trayectoria a la Fuente del Sol. Como si fuera poco, las Tierras Fantasmas, la parte sur de Quel´thalas, se ha visto gravemente afectada por la Plaga a medida que cada villa le pertenece a los muertos vivientes. Solamente Tranquillien, el Sagrario del Sol y el Enclave de los Farstriders pertenecen a los Sin´dorei. Mientras el ya caído Dar´Khan Drathir mantenía el dominio del Rey Lich desde la fortaleza de Muerthogar. Y aunque el lich, Dar´Khan Drathir ha sido derrotado, la amenaza de la Plaga sobre esta tierra esta lejos de desaparecer, ya que después de todo, bajo esta tierra yacen las Tierras de la Peste…

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Tierras de la Peste del Oeste

Parte del territorio norte del antiguo continente humano de Lordaeron, y al este de los Claros de Tirisfal. Las Tierras de la Peste del Oeste es el mayor dominio de la Plaga en los Reinos del Este, junto con su tierra hermana del Este. Esta tierra guarda y extiende la Plaga desde sus cuatro calderos, además de ser el hogar de los miles de no muertos que plagan Andorhal.

Como su tierra hermana del Este, las Tierras de la Peste del Oeste alguna vez fueron un hermoso paisaje lleno de vida y fertilidad, hasta que la Plaga se apodero de estas tierras. Actualmente solo Hearthglen se mantiene intacta en este territorio, junto con el pequeño el pequeño Campamento del Orvallo. Mientras que la Plaga tiene en su control Andorhal, convirtiéndola en su mayor asentamiento de esa tierra, junto con la escuela de nigromancia, Scholomance, bajo Caer Darrow al sureste.

Tierras de la Peste del Este

Las Tierras de la Peste del Este es la segunda tierra con más presencia de la Plaga en los reinos del este, completando junto con las Tierras de la Peste del Oeste todo el territorio norte de Lordaeron o al menos, gran parte. Mientras el Alba Argenta se mantiene en constante lucha contra la Plaga, la cual intenta obtener los miles de cuerpos que guarda la Capilla de la Luz Esperanza. La Cruzada Escarlata ha abandonado sus dependencias de la tierra conocida como el Enclave Escarlata, para acudir a Northrend, rebautizándose como el Embate Escarlata. Por su parte, el Rey Lich ha dejado caer su puño de hierro sobre esta marchita tierra, permitiendo que la necrópolis de Acherus se movilizara hacia el Enclave Escarlata, necrópolis que luego pasaría a control de los renegados caballeros de la muerte conocidos como los Caballeros de la Espada de Ebano. Aun así, aun quedan incontables villas bajo su control, como también Stratholme continua formando parte de su dominio, mientras Naxxramas ha abandonado sus cielos para ser movilizada a Northrend, específicamente al Cementerio de Dragones.

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Claros de Tirisfal

Alguna vez fueron los dominios de Arthas, quien dominaba a la Plaga desde Entrañas, la mayor base de la Plaga bajo la ciudad capital de Lordaeron. Ahora, y tras la guerra civil de los muertos vivientes, la cual termino con Sylvanas victoriosa y el nacimiento de una nueva facción de no muertos conocida como los Forsaken, la Plaga ha perdido parte de su control sobre esta tierra sin vida. Tan solo unos cuantos muertos vivientes vagan por sus bosques, granjas y villas, mientras los Forsaken se hacen con el control de este territorio y la Cruzada Escarlata se mantiene firme en el Monasterio Escarlata.

Kalimdor

Zahúrda Rajacieno

Alguna vez la zahúrda perteneció al Horado Rajacieno, ambas partes formaban la capital de los Jabaespinos en el antiguo continente de Kalimdor. Por desgracia para los Jabaespinos, la sombra de la muerte cayo sobre la Zahúrda Rajacieno… Agentes de la Plaga, liderados por el lich, Ammenar el Gélido, han tomado control de los Jabaespinos, a los cuales los han convertido en muertos vivientes para la Plaga. Mientras los Jabaespinos intentan recuperar la Zahúrda, Ammenar continua con su labor en dicho territorio, el cual ha marcado una gran importancia al demostrar que la Plaga no tiene límites ni barreras, llegando incluso al lejano continente de Kalimdor.

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Facciones de la Plaga

Culto de los Malditos

El Culto de los Malditos es una facción de mortales que actúa a favor de la Plaga. Creado por Kel´thuzad, el Culto se encargo de extender la Plaga por las tierras de Lordaeron. Posterior a la tercera guerra, continuaron sirviendo a la Plaga, levantando esqueletos u otro tipo de no muertos, o extendiendo aun más la Plaga.

Thuzadin

Una secta de miembros del Culto de los Malditos, compuesta por los mejores nigromantes del Culto. Su base yace en Stratholme y su líder es Maleki. Como ya fue dicho, Thuzadin también forma parte del Culto de los Malditos.

Los San'layn

Los más fuertes Elfos de Sangre caídos durante el asalto a Corona de Hielo, fueron luego levantados como no muertos y pasaron a formar la facción de los San´layn. Liderados por la Reina de Sangre Lana´thel, los San´layn actúan como embajadores, señores supremos u otros cargos de importancia en la Plaga. Respondiendo y vigilando que la voluntad del Rey Lich se cumpla como ha de ser.

Culto del Lobo

Con el propósito de extender la oscura influencia del fantasma del archimago Arugal, el Culto del Lobo tiene como fin extenderse por las Colinas Pardas entre las villas humanas, para así crear un ejercito de ferocanis a favor de la Plaga.

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Fuerzas de la Plaga

Como todo gran imperio, la Plaga se compone de un gigantesco ejercito compuesto de diferentes razas, las cuales han caído bajo el yugo del Rey Lich. Gracias a esta amplia variedad, la Plaga ha logrado también obtener un conocimiento sobre las diferentes razas que viven en Azeroth.

Lich

Los más poderosos hechiceros de la Plaga, la mayoría de ellos alguna vez fueron orcos chamanes, brujos, necrolitos e incluso Caballeros de la Muerte. Kel´thuzad fue revivido en la Fuente del Sol como un lich, aunque a diferencia del resto, este logro obtener un poder renovado, convirtiéndose en el más poderoso de todos estos hechiceros. Cabe destacar que aparentemente esta estirpe solo constaba de hombres, pero se conoce la existencia de lich mujeres, como Lady Susurramuerte.

Nigromantes

Miembros del Culto de los Malditos, los Nigromantes practican la profana magia de la nigromancia. Kel´thuzad es el maestro de su culto, y como él, sus miembros son mortales que ansían algún día ser convertidos en no muertos. Mientras tanto, los Nigromantes levantan a los muertos en nombre del Rey Lich, adhiriendo cada vez más esbirros a su ejercito.

Señores de la Cripta

Antaño los Reyes Nerubian de Azjol´Nerub, el Rey Lich los levanto durante la Guerra de la Araña, como prueba de que siquiera los inmunes a su voluntad y a la Plaga, pueden escapar de su dominio. Anub´arak, el ultimo de los reyes araña, fue consolidado como el señor de los nerubian no muertos, y también como uno de los mayordomos del Rey Lich.

Caballeros de la Muerte

Quienes alguna vez fueron héroes y cayeron en batalla, o se entregaron a la oscuridad y han demostrado ser dignos para el Rey Lich, han sido levantados o preparados como Caballeros de la Muerte. Tenebrosos guerreros que blanden espadas rúnicas, con las cuales desatan los poderes de la Plaga, sean la muerte y la enfermedad por ejemplo. Normalmente, los Caballeros de la Muerte ocupan lugares de importancia en el ejercito de la Plaga, como Tenientes por ejemplo, aunque este honor es común entre los miembros de la segunda orden de los Caballeros de la Muerte.

Caídos Oscuros

El posterior destino de los elfos tras la caída de Quel´thalas marco un gran hito en su historia, su renacimiento como Sin´dorei y la supuesta traición de aquellos que no aceptaron el camino del príncipe Kael, fue uno de ellos. Sin embargo, quienes obtuvieron el mayor de los castigos o tal vez la “bendición” del Rey Lich, fueron sus devotos seguidores, aquellos que lucharon y murieron en su nombre, durante la batalla final en Corona de Hielo. Lejos de abandonar su existencia, el Rey Lich les levanto como no muertos. Ahora conocidos como los Caídos Oscuros, estos elfos no muertos han adoptado una cultura vampírica y muchos de ellos pertenecen a la facción conocida como los San´layn.

Wyrm de hielo

Poderosos dragones que el Rey Lich ha levantado como no muertos, ahora bautizados como los Wyrm de Hielo, estas mascotas del Rey Lich han pasado a ser una de las más poderosas y devastadoras armas de la Plaga.

Vrykul

Reapareciendo en el mundo, los Vrykul han despertado de su letargo y han redescubierto el mundo. Mientras su Rey Ymiron ha entrado en contacto con el Rey Lich, y se ha entregado a él a cambio de la vida eterna, su pueblo ha comenzado a luchar a favor de la Plaga. Mientras el Rey Lich los realza como no muertos, la Plaga aparenta estar ayudándolos a aumentar su dominio en el Fiordo Aquilonal.

Vak'kyr

Mujeres Vrykul ascendidas a la inmortalidad, gracias al “regalo del Rey Lich”. Estas fantasmagóricas guerreras de la Plaga le ayudan en su dominio del mundo espiritual e incluso, han protegido a los Caballeros de la Muerte.

Titanes de Carne

Colosales criaturas no muertas creadas a partir de miles de cuerpos, las cuales tienen un gran intelecto en comparación con el resto de abominaciones y gigantes de carne. Los Titanes de Carne son quizá, junto a los Wyrm de Hielo, una de las armas más poderosas de la Plaga.

Gigantes de Carne

Monstruosas y gigantescas versiones de las Abominaciones, los Gigantes de Carne se componen normalmente de los cuerpos de los gigantes nativos de Northrend. Aunque existe un diferente tipo de gigante conocido como Grobbulus, el cual tiene incluso una extraña jeringa gigante en vez de su mano derecha, permitiéndole inyectar la sustancia vil de la Plaga en sus enemigos.

Abominaciones

Como sus anteriores congéneres, las Abominaciones están creadas a partir de las partes de otros cuerpos. Sin embargo, y aunque más pequeñas que un Titán o Gigante de Carne, su fuerza y utilidad en el campo de batalla es de utilidad.

Banshee

Espíritus etéreos de los elfos caídos durante la caída de Quel´thalas. Normalmente son enviadas como exploradoras a los próximos territorios candidatos para entrar en contacto con la Plaga. Cabe destacar que también se han dado casos de Banshees humanas, pero estas son solo una minoría.

Eruptor de Peste

El ultimo y más reciente experimento del Rey Lich, los Eruptores de Peste han sido creados para causar el caos y extender la Plaga entre los mortales. Rápidamente han demostrado su eficacia, ya que las pústulas que cubren su cuerpo extienden la Plaga y a pesar de morir, infectan a quienes han entrado en contacto con él. Extiendo aun más esta enfermedad.

Geist

Criaturas que en vida fueron criminales, tras ser ejecutados (sea por los vivos o los propios no muertos) fueron levantados como muertos vivientes y transformados en las criaturas que son hoy en día. Los Geist han demostrado ser eficaces asesinos para los enemigos del Rey Lich.

Ferocanis

Una de las ultimas adiciones al ejercito del Rey Lich. Gracias al fantasma de Arugal, el culto de los hombre lobo se ha impuesto en algunas villas, permitiendo que los feroces ferocanis pasen a formar parte del ejercito de la Plaga. Aun así, este caso solo se ha dado en los ferocanis de Northrend.

Gargolas

Criaturas voladoras capaces de hacerse pasar por estatuas, dominan los cielos a favor de la Plaga y eliminar a cualquiera de sus enemigos desde lo alto. Como si fuera poco, su piel es tan dura como la propia roca, dificultando la muerte de estas criaturas.

Sombras

Espías del Rey Lich, alguna vez fueron los acolitos del Culto de los Malditos, el cual se ha sacrificado para servir a su rey, en el mundo de las sombras.

Nerubian

Los guerreros caídos durante la Guerra de la Araña, los Nerubian fueron levantados como no muertos e irónicamente han comenzado a luchar en nombre de quien juraron destruir.

Necrófagos

Las tropas del Rey Lich, uno de los soldados primarios de su ejercito. Los Necrofagos han atrapado sus propias almas y se han convertido en una de las mayores monstruosidades de la Plaga. Hambrientos una y otra vez, los Necrofagos no se detendrán ante nada, con tal de eliminar a su enemigo.

Esqueletos

Otra de las tropas primarias del Rey Lich. Los esqueletos normalmente fueron levantados de los cementerios por los nigromantes del Culto de los Malditos. En un principio, estos fueron los primeros esbirros, junto con los zombies, en pertenecer al ejercito de la Plaga.

Zombie

La gente común que murió y luego se levanto mediante el uso de la Plaga. Su presencia es muy común en la Plaga, por sobretodo en sus territorios. Son los esbirros con menos importancia del ejercito del Rey Lich, pero aun así demuestran ser un inmisericorde enemigo.

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Antiguos sirvientes de la Plaga

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Sylvanas Brisaveloz

Antaño la Guardabosques-General de Lunargenta, Sylvanas Windrunner lucho hasta el final por su patria, antes de ser esclavizada a una no vida de eterna lealtad y servicio al Rey Lich tras ser asesinada por Arthas. Durante su servicio, fue una de las generales de la Plaga, hasta que se desligo completamente de la voluntad del Rey Lich. Una vez liberada, Sylvanas se revelo contra Arthas, apoyando la revuelta que crearon los señores del terror: Detheroc, Balnazzar y Varimathras. Con los cuales posteriormente se vio obligada a luchar, tomando a Varimathras como su mayordomo, al este rogar por su vida. Una vez terminada la Guerra Civil de las Tierras de la Peste, Sylvanas nombro a todos los no muertos libres (y bajo su control y estandarte) como los Forsaken, tomando en el proceso Entrañas, como su nueva capital.

Ahora, ya libre de la voluntad del Rey Lich y con toda una civilización de no muertos libres del mismo control del tiránico señor oscuro. Sylvanas espera poder llevar la Nueva Plaga a Arthas y lograr su tan ansiada venganza.

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Alexandros Mograine

Siquiera el propio Ashbringer pudo escapar de la Plaga. Alexandros Mograine en vida fue uno de los paladines, miembro de la Orden de la Mano de Plata, para luego ser conocido como el Ashbringer. Por desgracia, los celos de su hijo Renault ante su preferencia a Darion, le llevo a ser traicionado por su hijo mayor y ser asesinado con su propia espada… Posteriormente Kel´thuzad le levanto de entre los muertos y convirtió en un Caballero de la Muerte. Sin embargo, su hijo menor, Darion Mograine, acudió a Naxxramas y le dio fin a su existencia, o así lo creyó durante unos segundos, antes de poder oír la voz de su padre a través de la corrupta Ashbringer.

Una vez fuera de Naxxramas, Darion acudió al Monasterio Escarlata con la Ashbringer corrupta, lugar donde su hermano Renault le recibió e intento dar fin, como ya había hecho con su padre, e incluso su madre, al destruir su lapida y quemar su antiguo hogar. De pronto, el espirito de Alexandros emergió de la espada, y en las suplicas de perdón de su hijo mayor, este le dio el perdón mediante su propia muerte. Atormentado, Mograine regreso a la espada, avergonzado de haberse convertido en lo que era. Posteriormente Darion libero el alma de su padre, acudiendo a un ultimo acto de amor, el sacrificio de su alma, por la de su padre. Sentenciándose a si mismo a formar parte de la Plaga…

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Darion Mograine

El hijo menor de Alexandros Mograine, el Ashbringuer. Siempre bajo el cuidado de su padre, Darion no pudo evitar sentir la perdida de su padre. Una vez convertido en un miembro del Alba Argenta, después de que el troll, Zabra´Hexx le revelara el destino del espíritu de su padre. Darion, junto con unos miembros del Alba Argenta se infiltraron en Naxxramas y recorrieron sus peligrosos salones, hasta llegar al encuentro de los cuatro jinetes, entre los cuales se encontraba su padre. En medio de la lucha, Darion acabo con su vida, o eso creyó antes de oír su voz a través de la espada y escapar de la necrópolis.

Una vez fuera de Naxxramas, Darion acudió al Monasterio Escarlata, donde su hermano mayor, Renault Mograine, intento acabar con él y así dar fin al molesto recuerdo de su familia. Sin embargo, el espíritu de su padre emergió de la espada y le perdono mediante el mismo castigo que Renaul aplico sobre él, la muerte…

Luego de los hechos del Monasterio Escarlata, Darion se encontró con Fairbanks en un sueño, el cual le dice que busque a Tirion Fordring. Nuevamente inmerso en otra misión en búsqueda de la salvación de su querido padre, Darion sale en búsqueda de Tirion, quien se había convertido en un ermitaño en las Tierras de la Peste del Oeste. Una vez que le encuentra, Tirion le revela que no hay salvación para su padre… a menos que un acto de amor, mayor que el propio acto del mal que desencadeno los hechos que llevaron a Alexandros a convertirse en lo que era, podrían salvarle. Al escuchar sus palabras, Darion, antes de partir, intenta convencerlo de unirse al Alba Argenta, brindándole la oportunidad de “ser héroe”.

Tras su reunión con Tirion, Darion se aventura hacia la Capilla de la Luz Esperanza, donde Maxwell Tyrosus le revela el porque es tan importante la capilla, y el porque la Plaga tanto desea atacar dicho lugar. A la mañana siguiente, las huestes de la Plaga atacan la Capilla de la Luz Esperanza y en medio de la batalla, Darion divisa a la mano derecha del Rey Lich, Kel´thuzad. Inmediatamente Darion se lanza a la batalla, pero Kel´thuzad demuestra y revela que ni siquiera todo el poder de la Ashbringer puede acabar con él… En ese mismo momento, Darion recuerda las palabras de Tirion y se da cuenta de su significado: Cometer un acto de amor no solo por el cariño hacia su padre, sino también por la causa en la cual él creía. Es entonces cuando Darion empuña la Ashbringer y atraviesa su pecho con ella… En respuesta a su noble acto, las miles de almas de los caballeros caidos responden en forma de un poderoso rayo de luz que ilumina todo el campo de batalla, acabando con los no muertos que allí se encontraban. Mientras tanto, Darion, ahora convertido en no muerto, responde a las palabras de Kel´thuzad, quien lo nombra Caballero de la Muerte en reemplazo de su padre.

Durante su servicio a la Plaga, sirvió como el Alto Señor de los Caballeros de la Muerte de Acherus, llevando la sentencia del Rey Lich a la Cruzada Escarlata, e incluso a la Capilla de la Luz Esperanza. Donde su voluntad es liberada, junto a la de otros Caballeros de la Muerte. Desde ese momento, Darion reúne a los Caballeros de la Muerte bajo el estandarte de los Caballeros de la Espada de Ebano, y jura llevar a su fin al Rey Lich.

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