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Parte 1: Relato de un elfo

En algun lugar de quel'thalas....

- Ey Tío cuéntanos una historia vamos!.- Dijo la pequeña sin'dorei

- ¡Si si si!. Vamos tío una historia!.- Dijo la otra pequeña sin'dorei mientras tiraba del pantalón a su tío en forma de suplica.

Su joven tío sonrió y se sentó con ellos frente a la hoguera.

- ¿Que queréis que os cuente?- Preguntó sonriente el joven elfo.

- ¡Algo mágico!. ¿No estudias en la escuela de magia de Lunargenta?, pues algo mágico. - Dijo la pequeña con cierta ilusión.

- ¿Algo mágico eh?... ¿Queréis una historia realmente mágica?... no tiene nada que ver con la academia de magia pero os aseguro que es una historia mágica.- Dijo el elfo de ojos esmeralda a sus sobrinos.

- ¡Si si si! ¡por favor!.- Dijo suplicante la mas joven de las niñas.

- ¿De que magia se trata?- Preguntó la otra niña Sin'dorei.

- Esta historia es sobre la magia de amor..- Dijo el joven elfo mirando a sus dos pequeñas oyentes.

- Ah tío pero eso no es de magia... - Respondió con cierto aburrimiento la más pequeña.

- Ah si lo es... claro que lo es, pues el Amor es la magia más poderosa de todas. Hacedle caso a este mago.- Dijo señalándose.

Ambas elfitas se mostraron atentas y su tío comenzó con una sonrisa satisfecha su relato:

En un lugar muy bello al norte de aquí, cuentan que existía una joven una Elfa. Pero no era una Elfa cualquiera, como las que estamos acostumbrados nosotros desde hace unos años, Brienne, que así se llamaba, tenía unos hermosos ojos azules violáceos que ninguno de sus congéneres ni nosotros mismos poseemos ya, y lo que daríamos por conseguir lo que ella de alguna manera ha conservado de aquellos tiempos.

Brienne era de largo y ondulado cabello rojo intenso. Era muy blanca de piel, mas sus mejillas eran de tonos rosados. Tenía un rostro muy dulce y triste a la vez, de fino contorno, de nariz respingona y pequeña, ojos de color azul violáceo intenso (azules que no violetas) y con unos labios rojizos carnosos.

Aveces la veían dar paseos descalza por los jardines de su familia. Pero cuenta la historia que era presa de sus propios congéneres. Nunca hablaba con nadie ni se relacionaba de alguna manera, y cuando lo intentaba algo ocurría en ese momento y ella terminaba recluida en aquella enorme casa en la que vivia. La gente especulaba que era presa de un hechizo que la mantenía presa por alguna razón que nadie sabía. Lo único cierto es que por una razón u otra, todos los habitantes del pueblo evitaban acercarse a aquella casa.

Un día, un joven Sin'dorei se acercó a las rejas de la casa con la intención de ver a aquella hermosa elfa cantora. Se decía que su canto contagiaba tristeza de tal manera que todo aquel que la escuchaba era capaz de sentir el dolor de la elfa al cantar, pero pese a las advertencias que recibió de la gente, aquel elfo solo pensó que eran habladurías y creencias generadas por un grupo de pueblerinos con mucha imaginación. Y allí estaba ella, Nova descansaba una mañana de primavera en su jardín, mientras jugaba relajadamente con una flor roja mas grande que sus manos, al tiempo que se mecía en su mecedora hasta dormirse profundamente oyendo los sonidos de la naturaleza. Aquel joven elfo que se acercó a mirar... simplemente se quedó hechizado de aquella imagen que nunca olvidaría.

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Asi pasaron los meses hasta llegar al frio invierno y aun con tan bajas temperaturas aquel Sin'dorei se acercaba todas las mañanas a las rejas del jardín con la esperanza de solo verla. El solo observarla le transmitía paz, y en poco tiempo ella se convirtió en la única musa de sus dibujos. En cambio Brienne no parecía reparar en el, pues su mirada siempre parecía perdida en sus pensamientos y nada de los esfuerzos de aquel joven parecían surtir efecto, mas el sin embargo no había mañana en que no intentase esforzarse por llamar su atención y al no conseguirlo simplemente se limitaba a dibujarla en su libreta mientras se imaginaba hipotéticas historias siempre con ella.

La formas de llamar la atención de la elfa fueron variadas y poco comunes pero nada daba resultado, hasta que un dia decidió llevarle una flor exactamente como las de su jardín solo que de otro color... mientras sus flores eran blancas rojas y amarillas el le llevó una flor azul de la misma especie. Aquellos grandes ojos se fijaron en la flor y únicamente en la flor. Pero a el no le importó. Extendió su mano y le dio la flor la cual ella cogió delicadamente. Sin mirarlo volvió a su mecedora y con la mirada perdida empezó a canturrear una canción, pero esta canción era diferente, pues ya no era una melodía triste.

Por muy poco que fuese para el elfo significó mucho, había sido un avance después de tanto tiempo; así que siguió llevándole la misma flor cada mañana durante mas de un año diría yo... Poco a poco su cantar se volvió mas cálido lo cual llenaba de ilusión al joven dibujante.

Esa mañana se oía la tetera desde fuera de la casa. Era una mañana fría y todo parecía parecía transcurrir con tranquilidad. Mas sin embargo además de la tetera al punto de hervir una voz masculina se escuchó dentro de la casa:

- Brienne está cambiando Alarien. Ya no es la misma. No para de cantar y sonreír sola... y esa canción de la flor azul.. ¡me esta volviendo loco! - Dijo la voz masculina.

Al joven elfo le dió un vuelco en el corazón. ¿ Era posible que ella estuviese así por sus flores..?. Aquella simple idea le emocionaba hasta el punto de sentir en corazón en la garganta.

- Lo sé Aletheriel, la he escuchado... no creas que no me preocupa.- Respondió una voz femenina.

- ¡Dijiste que el hechizo sería permanente!- Replicó aquella voz masculina.

- ¡Y lo es!, Brienne no ha vuelto a hablar ni podrá hacerlo. Tampoco recuerda su pasado, ¡de eso estoy segura!.- Dijo aquella voz con marcado acento thalassiano.

- ¿Entonces por que está cambiando?, si alguien llega a saber de ella... Si llegan a saber que la secuestramos... No es una Sin'dorei... No aun. Pero no termina de cambiar, al contrario, parece que mejora con el tiempo, como si quisiese volver a ser la traidora que fué.- Dijo el elfo dando un fuerte golpe en el mesón.

- ¡No lo sabrán!, nadie sabe de ella. Pronto estará lista para que inicie el cambio a Sin'dorei de una vez y nadie nunca sabrá nada de lo que ocurrió aqui. No pasará nada no llames a los malos augurios.- Dijo la mujer visiblemente atormentada.

El elfo quien había escuchado tan peculiar conversación quedó bastante perturbado con aquella conversación perturbado pero al fin sabía que todo lo de Brienne era producto de un hechizo, lo que le daba respuesta a muchas preguntas que se había hecho. Y el, como estudiante de magia no hizo mas que interesarse aun más, hasta el punto de no pensar en otra cosa durante el día. Y para que mentir... no solo se interesó si no que también se hizo ilusiones, y mil historias hipotéticas pasaron por la cabeza del joven enamorado.

Al otro día la elfa no salió a los jardines como era costumbre, ni al otro día, ni al otro ni al otro... pasaron siete días y el jardín no había sido limpiado de las hojas de los arboles y ni había rastro de ella. El elfo desesperado por su obsesión, logró colarse muy sigilosamente en aquella casa. Era de noche y todo parecía en calma, revisó habitación por habitación y no parecía haber rastro de la elfa ni de nadie que viviera en aquella casa. Una tristeza profunda se apoderó de aquel muchacho. ¿ Como era posible que se hubiesen mudado sin que nadie se diera cuenta?. Ciertamente La Aldea Brisa del sol era lo bastante pequeño como para que nadie notase su ausencia. Pero así pasó. El joven elfo hizo averiguaciones y nadie nunca supo ni siquiera el nombre de los habitantes de aquella casa.

Pasó casi un año y no hubo día en el que el joven no se preguntase que había sido de su musa. El joven sin'dorei había seguido sus estudios de magia y habían avanzado tanto que la escuela de Lunargenta le había dado por fin una plaza como aprendiz.

- Hoy es tu último dia en Brisa del sol. ¿Que piensas hacer?, ¿Celebrarlo con tus amigos?.- Dijo la madre del joven.

- Eh.. si madre, esta noche haremos una fiesta en la casa de Aldo.- Respondió el joven.

- No olvides preparar todo para mañana.Te echaré mucho de menos...- Dijo su madre acariciando su mejilla con la ternura que solo una madre puede tener.

- Yo también a ti mamá.- Dijo el joven.

Esa noche antes de pasar a la fiesta de su amigo, el joven elfo decidió visitar de nuevo aquella rejas. El jardín ya no era el mismo, pues lo que antes fueron flores ahora solo eran malas hierbas y restos secos de lo que fue un exquisito jardín típico de la alta sociedad Sin'dorei. Pero algo aquella noche llamó su atención, un pequeño brillo bajo la mecedora resplandecía de forma intermitente. El joven elfo entornó los ojos y al no distinguir que era decidió sin pensarlo mucho saltar la reja llegando directamente al jardín. Apartó la silla y lo siguiente que encontró le dejó sin palabras.

Un diario viejo y maltrecho con una piedra azul que brillaba de forma intermitente. El elfo con ansiedad abrió aquel diario y comenzó a leer haciendo que las horas se convirtieran en minutos, incluso olvidándose por completo de aquella fiesta de despedida que le tenían preparado sus amigos.

En aquel diario de Brienne relataba casi toda su vida antes de que la hechizaran. No era una extraña sin'dorei de ojos azules...Nunca fué una sin'dorei como todos habían pensado, fué una Quel'dorei apresada por su propia familia. Eso explicaba que sus intensos ojos azules nunca hubiesen cambiado como lo hicieron la mayoría de los Sin'doreis cuando la ruptura del pozo del sol. En aquel diario contaba su vida en Ventormenta. Su dedicación como maga y hasta de un amor Quel'dorei. Alan era su nombre. Estaba en todos sus escritos desde casi el principio del diario, hasta el final, donde contaba que sus padres la habían apresado y le habían dado algo de beber en medio de un ritual que ella consideraba brujería. Algo que le hizo perder sus poderes arcanos mas no su talento. Contaba en aquellas paginas como después de perder lo que ella llamaba su "don" empezó a perder lucidez... y su mente viajaba constantemente en periodos de tiempo que cada vez se volvián mas largos, como si de sueños se tratase. Poco a poco dejó de hablar y solo podía seguir escribiendo pero las fechas entre un escrito y otro cada vez iban siendo mas largas. En sus ultimas frases de aquel diario explicaba como fué secuestrada en el bosque es Elwynn por sus propios padres quienen la mantenian cautiva desde entonces, la razón de su secuestro quedaba poco clara pero en el diario explicaba sus grandes diferencias con sus padres desde antes de la separación del reino de Quel'thalas con la alianza. Ellos al parecer intentaban casarla con un elfo noble de Lunargenta. Y ella en desacuerdo con esa alianza escapó hacia ventormenta, y no fué hasta hace unos años que la encontraron y la secuestraron a saber con que finalidad. Y finalmente cuando daba por perdido todo dedicó una despedida a lo que ella consideró el amor de su vida y no volvió a escribir en el... no volvió a hacerlo hasta hacía poco mas de un año antes.

Varias páginas en blanco separaban el ultimo relato (que databa unos cuatro años antes de que el joven elfo la conociera) y el de nuevos relatos (que no hacían mas de año y medio que habían sido escritos. )

Los primeros relatos después de aquella pausa de 4 años no tenían mucho sentido, palabras vacías y carentes de sentido así como garabatos llenaban paginas enteras. Pero poco a poco aquel diario fue recobrando el sentido aunque con cortas frases.

Nota 1 a forma de epilogo:

Querido diario... hoy ha vuelto a venir, lo apuntaré por que no quiero olvidarlo. Tengo el presentimiento que he estado dormida durante mucho tiempo y me da miedo que esto sea un sueño mas.

Nota 2 (días después):

Hoy me ha traído una flor de nuevo, no me he atrevido a mirarle a los ojos por que si mi padre lo sabe volverá a separarme de todo.

Pagína 3 :

Hoy ha traído ese perfume que tanto me gusta, me ha traído la flor de siempre, he luchado por no sonreír ni mostrar ningún cambio.

Página 4:

Mis momentos de lucidez son cada vez mas frecuentes, espero que nadie los note.

Página 5: Tengo la sospecha que mi madre lo sabe. Me mira con desconfianza. Si tan solo pudiera escapar....

Ultima página del diario:

Hola, si estás leyendo esto seguramente seas el elfo de las flores azules. Mis padres se marchan a Lunargenta y yo con ellos, sospecho que saben que estoy mejorando y eso no es algo que les agrade... es difícil de explicar pero si has leído mi diario lo entenderás. El caso es que desde hace mucho tiempo no puedo hablar con nadie pues un hechizo de mi madre me privó de ello, pero estoy segura que algo así podías imaginarte que me había pasado.

Y si estás leyendo esto ahora es por que he encontrado la manera de comunicarme con alguien, gracias a ti. Pues no se como ni cuando empecé a recobrar el sentido pero sí se que desde que empezó a ocurrir siempre tuve una flor azul en mis manos. Y eso te lo debo a ti. Estoy bien, mi padres tienen planes de ir a Lunargenta pero yo no tengo los mismos planes que ellos. Tengo pensado escapar esta noche, y por desgracia nunca he tenido la oportunidad de despedirme de ti, ni siquiera agradecerte por todo lo que has hecho. Pero quiero que sepas que he escuchado lo que me decías cuando creías que yo no te escuchaba. Estoy segura que serás un buen mago, y eres muy buen dibujante también.

Si todo sale bien, partiré a Ventormenta esta noche. Si te conozco como creo que te conozco sé que no te enfadarás por esto. No es traición. Soy y siempre seré una Quel'dorei. Mas sin embargo este ya no es mi lugar así como vosotros tampoco ya sois Quel'doreis... Además que no estaré segura. Y esto te lo digo por que si algún día lees este diario... por favor házmelo llegar a la taberna de la rosa negra en Ventormenta. Con destinatario a Allison. Ella sabrá hacérmelo llegar.

Y por último quiero que sepas... que te he dejado la posesión mas preciada que tengo, este diario por que quiero demostrarte mi eterno agradecimiento y la completa confianza que he depositado en ti.

Gracias por todo...

Brienne dummont.

Y así es como aquel elfo aprendió la clase de magia mas valiosa de toda su vida. El amor, es la magia mas poderosa de todas las magias. Pues pese a los hechizos el amor supo como reencontrar a Brienne consigo misma gracias al amor desinteresado que aquel elfo le profesó.

-¿Y ya está?.- Respondió la pequeña Sin'dorei.

- Si, eso es todo.- Dijo el elfo levantándose.

- ¿Y el no la volvió a ver?. - Preguntó la otra pequeña con cierta decepción.

- No. No la volvió a ver. Ella era de otro mundo diferente al de el. - Explico el elfo.

- ¡Buh pero eso es una historia triste!. ¡Ella tenía que haber terminado con el!, ¡eso es un final feliz!. - Dijo protestando la pequeña.

Su tío sonrió y mirando a las dos les dijo:

- El final feliz es que gracias a el, se rompió el hechizo y ella volvió a su vida. Eso le dio eterna satisfacción a aquel joven elfo. - Respondió su tío.

- ¡Mentira!... ¿Y tu como lo sabes? ¡Seguramente el Elfo se quedó triste y solo!- Dijo la pequeña visiblemente decepcionada con la historia.

Su tío guardó silenció un rato y simplemente respondió con calidez:

- Amor no es posesión... El significado de Amor no significa que la persona amada tenga que estar a nuestro lado, Amor significa que harías hasta lo imposible por hacer que la persona amada sea Feliz. - Hizo una breve pausa.

- Y lo sé por que ese elfo del relato, soy yo.- Dijo a ambas sobrinas con una sonrisa de oreja a oreja intentando disimular su tristeza...

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Soy partidario de la romántica idea de que, si algo se publica es para leer y bueno, aunque no soy crítico literario -mi maestra me mataría si supiese que yo escribo esto-, puedo dar una serie de precisiones dulces como los pasteles que la pequeña Brienne devora. Espero, de verdad, que no se me salga el tecnicismo crítico que tanto me desean inculcar, y lo haga desde una perspectiva más... humana.

Me agrada mucho la ligereza de la historia, eso quiere decir que nos e vuelve pesada, decadente, molesta o intrincada e ninguna parte del relato, y los puntos de inflexión son demasiado esporádicos para manifestarse incisivos en la narración. De igual manera, veo que es una suerte de ampliación de la historia de tu personaje -Capitán Obvius al rescate- por lo que ya a los lectores que conocemos a tu avatar estamos más en consonancia con ella, esto quiere decir que se vuelve una lectura amena y pragmática -de nuevo con esos términos- aplicada, me refiero.

Admito que las historias de amor son mi fuerte, pero NO de este amor, por lo cual se activa dentro de mí el sentimiento tierno y dulce que a todos los hombres nos llega cada cien años y en luna nueva, pero, pese a ello, no se convierte en algo extravagantemente rosa hasta el punto de generar diabetes crónica. Está suavizada por la crisis que pasa tu personaje.

A gusto estrictamente estético, considero de que se debe de arriesgar por realizar más descripciones y claro, ampliar el vocabulario. Esta historia me recordó un """bello""" libro llamado: "El amor en los tiempos del cólera" Del nobel fallecido. Si deseas profundizar más en la temática y el estilo, te recomiendo en calidad de estudiante de literatura que lo leas, se lee fácilmente y solamente tiene 400 páginas. -Vamos, sí, es un tanto extenso- Por otro lado, reitero mi agrado hacia la historia y solicito un aplauso para la señorita.

P.D: Me agrada como gusto personal la inmersión a la historia como recurso literario, me refiero a la introducción de su historia por voz de otro, en este caso el "tío".

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Vaaaya pues muchísimas gracias de verdad!, aqui del otro lado del ordenador me has sacado los colores :em:, Ya el solo hecho que te hayas tomado la molestia de leer la historia es para mi es mas que halagador. y mas aun si te has tomado la molestia hasta de responder!

Yo al igual que tu considero que me faltó caer mas en descripciones (Quizás mas adelante la retoque con los detalles que le faltan). Pero lo que pasa es que no lo hice por que esta historia en principio iba a ser la historia para entrar al servidor. (Esta y otra parte que colgaré después) , y ya era suficientemente larga para ser una historia de inicio... me puse de parte del GM que la tenía que leer y la resumí lo más que pude.

Apunto el nombre del libro para leerlo y ya te comentaré que me pareció, aunque ahora estoy con uno llamado "El descubrimiento de las Brujas" que también me tiene enganchada. De nuevo muchísimas gracias por este detalle! :muakis::muakis::muakis:

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Parte 2 (Desde la perspectiva de Brienne, y en la actualidad) :

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/En alguna parte de las costas de Menethil/

Esta mañana me he levantado y mi compañera se había ido. Tenía meses tosiendo y no pintaba bien la verdad. Aunque nunca nos llevamos lo que se dice muy bien, no deja de apenarme la forma en la que se fué. Pues ella al igual que yo siempre tuvimos el mismo sueño desde que salimos de tierras sin'doreis: Llegar a Ventormenta. Es muy triste que a tan solo unos pocos días de nuestra llegada se haya tenido que marchar de esta manera. El capitán sospecha que venía enferma por la peste. Yo le he insistido que no, aunque hasta yo he tenido mis dudas. No se cuanto tiempo pasamos perdidas en tierras de la peste y quizás haya hecho mella en su salud. Pero no lo sé. A mi me tienen aislada aquí en una caja por si también estoy infestada, pero no he mostrado síntomas, ni tos ni fiebre... aunque no me puedo quejar... se de sobras que los marineros no se destacan por su educación y buenos modales con una dama. Pero me es suficiente este trocito de vela, lápiz y papel que me han facilitado para pasar el tiempo.

Durante este tiempo que llevo de lucidez debo admitir que no siempre he podido mantenerme cuerda. Mi compañera me decía que sobretodo en sueños tenia feas pesadillas y palabras sin sentido. Y aveces simplemente no parecía yo.

Aveces no sé si es que he perdido la razón desde lo del hechizo o empecé a perderlo en tierras de la peste. Lo cierto es... que ya no me siento como antes, aunque el cambio que he tenido no es para mal pues curiosamente en este viaje me he dado cuenta de lo fuerte que he sido durante todo este tiempo: Y aunque este en una caja encerrada con apenas luz y un poco de aire me siento fuerte, me siento viva e incluso siento como vuelven a mi mis poderes que creia perdidos. Y después de todo esto lo cierto es:

Que ya no tengo paciencia para algunas cosas, y no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere. Perdí la voluntad de agradar a quien no agrado, de amar a quien no me ama y de sonreír para quien no quiere sonreírme. Perdí las ganas de llorar por quien no valora mis lágrimas. No tengo paciencia para el cinismo, críticas en exceso y exigencias de cualquier naturaleza. Decidí no convivir más con la pretensión, hipocresía y deshonestidad. No consigo tolerar la erudición selectiva y la altivez típica de nuestra raza. Nunca he soportado ni soportaré los conflictos y las comparaciones. Creo en un mundo de opuestos por eso creo que no debemos juzgar a nadie simplemente por ser diferente o tener otro camino distinto al mio y por tanto ya no soporto a aquellos quienes juzgan lo diferente a ellos. En la amistad me desagrada la falta de lealtad, la traición y la mentira. No me llevo nada bien con quien no sabe elogiar o incentivar. Las exageraciones me aburren y tengo dificultad en aceptar a quien no gusta de los animales. Y encima de todo ya no tengo paciencia ninguna para quien no merece mi paciencia.

La vida me ha enseñado a seleccionar con pinzas a aquellos quienes quiero que estén a mi lado. Pero sobre todo me ha enseñado a que después de una caída siempre hay que levantarse y con mayor fuerza delante de aquellos que alguna vez disfrutaron viéndome caer.

Y esta soy yo. La nueva Brienne, en camino a hacer una nueva vida en el lugar del que nunca debí salir, pues aunque no nací en Ventormenta, tengo la firme convicción de que una persona no es de donde nace si no de donde quiere estar

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