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Kyrie Eleison

Nueva Expansión World of Warcraft: Legión

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Seriá triste ver a Jaina sirviendo a la legión después de todo lo que hizo en W3. Dudo que haga eso. o que Blizzard la force a eso. 

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Una nueva build ha sido incluida en la Alpha, beta o lo que ya sea Legión a estas alturas xD y si bien incluira acceso a las campañas de los Magos, que seguramente involucrara la caza de Kathra'nathir y descubrir algunos secretos de Dalaran, y la campaña de los Cazadores de Demonios que seguramente lidiara con el tema del robo del cuerpo de Illidan y contactar con su espiritu en el Vacío Abisal, ya ha saltado el primer spoiler ... Que puede que a alguien no le agrade.

En fin, aquí esta:

516608.jpg


El llamado Señor del Terror Sagrado no era ni un April's Fools Joke, ni nada por el estilo. Es canonico como tal y es un seguidor del salon del Paladín. Su texto señala lo siguiente:

"CAMPEÓN LOTHRAXION

Estoy seguro que tienes muchas preguntas Alto Señor. Ha sido el destino quien quiso que nuestros caminos se cruzaran ese día en Niskara.

Sirvo al Alto Exarca Turalyon y a Lady Alleria Brisaveloz. Cuando la Legión llevo sus ejércitos hacia Azeroth, fui enviado aquí para ayudar a protegerlo.

Como llegue a Niskara es un relato para otro momento, pero de no haber sido por ti, aun seguiria siendo prisionero de Balnazzar.

Ahora puedo completar mi misión original. Permiteme luchar por ti. ¡Juntos haremos retroceder a la Legión Ardiente!"

Ojala que Blizzard detalle bien el lore detras de Lothraxion, pues es una rareza que aun me resulta chocante, tanto como en su día lo fue el "los renegados pueden utilizar Luz". Mientras que por otro lado, en lo personal me desagrada que Turalyon lleve el titulo de Alto Exarca xDD

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Bendito señor del Terror Sagrado jajajaja, yo no sé qué ha fumado Blizzard con eso. Digo yo que ya ese rollo y leyenda urbana de que un pobre sindo no podía usar la luz mediante la fé, tras haber sufrido la radiación vil, ya queda totalmente descartado XDDDD

Y bueno, para cuando le damos el título de Suma Sacerdotisa Exarca Anacoreta Sensei y Maestra Jedai de la Sagrada Fuerza de la Luz, a Lyriah? ^^

Total si un penco como Tura consigue un titulo regalao como ese que ni pinta con su raza, yo voy preparando a mi escudero para que se aprenda el nuevo título de Lyriah xDDDDDDD

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hace 33 minutos, Lyonwarrior dijo:



...pero de no haber sido por ti, aun seguiria siendo prisionero de Balnazzar.
 

Esa parte, me parece entenderla como que el era el tipo a quien Balnazzar lo tenia "poseido"? Es decir, el cuerpo que veiamos fisicamente del señor del terror, era un Nathrezim de estos esclavizado por un demonio? No se supone que ya era una raza de demonios. Sera asi o lo de que era su prisionero querria decir otra cosa?

Editado por Dalex
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.... con tal y muestren a Turalyon por fin y se dejen ya de mamadas raras como esa... 

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hace 10 minutos, Sacro dijo:
.... con tal y muestren a Turalyon por fin y se dejen ya de mamadas raras como esa... 

 

No, si las mamadas varias las meten para poder sacar al super personaje aclamado Turalyon.

Ya lo dije yo que era un Paladín pésimo, ¡y tenía razón!... Porque no es Paladín es... ¿¿¿Alto Exarca??? x'D

giphy.gif

Editado por Natea
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a lo mejor es medio draenei xD y tendra tentaculos escondidos por ahi

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Con las nuevas builds, se han ido arrojando más entradas del lore detras de cada artefacto. Los siguientes son las traducciones de los artefactos correspondientes al Paladín del Tratado de los Antiguos Reyes:

Mano de Plata

Silver Hand.jpg

 

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Mano de Plata

La Mano de Plata ha existido desde antes que se registrara la historia. Los titanes dieron este poderoso martillo al Vigilante Tyr, quien lo utilizo para ayudar a liberar Azeroth de los malvados Dioses Antiguos.

PARTE UNO

Hace mucho tiempo, los titanes moldearon gigantes de piel de piedra y hierro para hacer la guerra contra los Dioses Antiguos y liberar Azeroth de su tiranica voluntad.

Los gigantes fueron liderados por unos seres conocidos como los vigilantes, y el más poderoso de estos comandantes fue nombrado Tyr. Armado con su inmenso martillo, Tyr ayudo a su especie a quebrantar la fuerza de los Dioses Antiguos y sus oscuros ejércitos. Él forjó un nuevo destino para Azeroth.

Tyr era un guerrero sin igual, pero su más grande rasgo era su convicción. Él nunca se rindió. Nunca se aparto de sus conferidos huéspedes titánicos. La mera presencia de su martillo argénteo en el campo de batalla inspiraba valor en cualquiera que luchara a su lado.

PARTE DOS

De los escritos de una orden conocida como la Guardia de Tyr, rememorando la mitica batalla del Vigilante Tyr y el Vigilante Odyn contra Ragnaros el Señor del Fuego:

“Ragnaros retrocedio al corazón de su guarida, donde él era más poderoso, y espero a que sus enemigos fueran a por él. Hizo caer fuego desde el cielo para acechar a Tyr y Odyn. Humo descendió sobre la tierra, y fue como se hiciera de noche.

“Una única y brillante luz ilumino en la oscuridad – el destello plateado del gran martillo de Tyr. Se movia a la deriva y en un vaivén, a veces adelante y a veces hacia atrás. Los movimientos erráticos confundieron a Ragnaros. Gradualmente este bajo su guardia, creyendo que Tyr y Odyn eran demasiado cobardes como para enfrentarlo en batalla.

“Era exactamente lo que los vigilantes estaban esperando.

“Como una descarga de relámpagos, Tyr se abrió paso entre el humo y logro propinar un golpe contra Ragnaros con su martillo. Odyn flanqueo entonces al sorprendido Señor del Fuego, y los dos vigilantes superaron a su enemigo.”

PARTE TRES

Del capitulo tres de La Era de Galakkrond, por la historiadora Evelyna:

“Por muy buen guerrero que fuera Tyr, él no siempre salía ileso de sus batallas. Un ejemplo de esto fue su enfrentamiento con el monstruoso protodragon llamado Galakkrond.

“Incontables años después de que los vigilantes derrotaran a los Dioses Antiguos y los encerraran bajo la tierra, Galakkrond apareció para dominar los cielos del mundo. Una fiera hambre obligaba al protodragon a devorar todo lo que estuviera en su camino.

“Cuando Tyr supo sobre la criatura, pronto temio que Galakkrond pudiera devorar toda la naturaleza. Él reunió otros cinco protodragones para llevar la guerra a este.

“Aunque los cinco protodragones eventualmente derrotarían a Galakkrond, sus ataques iniciales sobre él fueron inútiles. Los nuevos aliados de Tyr no siempre trabajaron juntos. Incluso cuando lo hicieron, Galakkrond demostró ser demasiado poderoso para la fuerza combinada del vigilante y los protodragones.

“En una batalla, Tyr personalmente lucho contra Galakkrond y golpeo a la bestia con su martillo. Los golpes tuvieron poco efecto, el arma de Tyr se escapo de sus manos y Galakkrond devoro una de las manos del vigilante.

“Solo con la ayuda de sus cinco aliados alados Tyr logro escapar con vida.”

PARTE CUATRO

Del capitulo nueve de La Era de Galakkrond por la historiadora Evelyna:

“El Vigilante Tyr trabajo con un gigante llamado Jotun para reemplazar su apéndice perdido. Ellos minaron una veta de plata pura en lo profundo de Azeroth. Jotun utilizo el mineral para forjar una mano para su herido acompañante.

“Tyr estaba impresionado por la artesanía de Jotun y pidió al gigante un ultimo favor: reforjar su martillo para que así pudiera incorporar la imagen de su nueva mano. El gigante así lo hizo, pero pregunto por qué el vigilante quería llamar aun más la atención hacia su herida.

“Tyr replico que no consideraba su mano argenta como un recordatorio de derrota. Para él era un símbolo del sacrificio que él había realizado para proteger Azeroth, y deseaba que el mundo lo viera del mismo modo.

“Cuando Jotun termino de reforjar el martillo, Tyr llamo a su arma la Mano de Plata.”

PARTE CINCO

A medida que los años pasaron en Azeroth, la unidad entre Tyr y sus camaradas vigilantes se desmorono. El Vigilante Loken cayo bajo la influencia del aprisionado Dios Antiguo, Yogg-saron. El alguna vez noble gigante se volvió contra su especie, dejando a varios de ellos incapacitados o encerrados. La traición de Loken inicio el caos entre los terraneos, los vrykul y otros forjados titánicos que habían servido a los vigilantes.

Solo Tyr y un puñado de sus más cercanos aliados lograron escapar de la ira de Loken. Aunque habían planeado acabar con el vigilante corrupto, primero necesitaban hallar refugio para los terraneos y sus otros sirvientes inocentes. Tyr reunió a los forjados titánicos y se aventuraron hacia el sur en búsqueda de un lujar lejano al alcance de Loken.

El viaje fue duro y varios de los forjados titánicos estaban preocupados por el futuro. Solo la visión de Tyr liderando la marcha, con su legendario martillo siempre en su mano, les daba la esperanza que necesitaban para continuar.

PARTE SEIS

Casi todos los seguidores de Tyr viajaron al sur, pero Jotun no. Inspirado por los ideales de sacrificio personal del vigilante, el gigante se quedo atrás para distraer a Loken y ayudar a encubrir el escape de sus aliados.

Jotun lo logro, pero fue castigado por su heroicidad.

Cuando Loken supo que varios de los forjados titánicos habían huido al sur, capturo a Jotun y retorcio su mente. El maldecido gigante fue forzado a buscar por las tierras alrededor de Ulduar y destruir a Tyr, lo que fuera que simbolizara su poder, y a cualquiera que siguiera sus ideales.

Como el primero de sus actos, Jotun destrozo el yunque que había utilizado para elaborar la mano de Tyr y reforjar su martillo de guerra.

 

Veraguardia

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Veraguardia

Muchos han tratado de romper Veraguardia, belisarios vrykul, poderosos gigantes, e incluso los siniestros esbirros de los Dioses Antiguos. Este escudo los ha hecho a todos a un lado y ni siquiera un rasguño mancilla su brillante superficie.

Pero Veraguardia es más que un simple armamento. Es la encarnación de la justicia, la nobleza y el honor. Porta este escudo como deberías de llevar una antorcha en la oscuridad. Lleva luz a aquellos sin esperanza, y extingue las sombras que buscan engullir el mundo en muerte y desesperación.

PARTE UNO

Los poemas terraneos y las sagas épicas vrykul relatan a Veraguardia emergiendo en un tiempo de guerra, cuando ejércitos de hierro forjado marchaban por el norte y hacían temblar las montañas.

Los principales agresores de esta guerra eran los temerarios vrykul Inbjerskorn. Su meta era dominar las tierras alrededor de Ulduar y pasar por la espada a todos quienes se les opusieran. Los Inbjerskorn eran gente que se regocijaban en la violencia y ningun otro lo hacia tanto como  Yrgrim. Él se mantuvo en la sangrienta vanguardia del clan, liderando asaltos brutales contra los benévolos terraneos quienes habitaban la región.

Extraño es que alguien tan obsesionado con la matanza sin sentido algun día portaría Veraguardia, un símbolo de justicia y honor. Pero los caminos que el destino teje son a menudo extraños.

PARTE DOS

De un juego de tablillas terraneas tituladas La Guerra Inbjerskorn:

“El sonido metalico de espadas contra escudos retumbaron como truenos en una caverna. Las hojas encantadas de los Inbjerskorn hendían la piel de piedra de los terraneos con facilidad, cortando miembros y haciendo rodar cabezas.

“Cuando los Inbjerskorn rodearon a los pocos sobrevivientes  terraneos al fondo de la caverna, el líder de los vrykul cargo hacia adelante con su espada lista para atacar. Su cuerpo se hizo pedazos antes de que pudiera alcanzar a sus presas.

“Otro Inbjerskorn lo había cortado. Entonces él se movio tan rápido como un relámpago, agitando su espada a través de los guerreros de su especie.

“’Siganme y vivan,’ dijo el vrykul una vez su matanza concluyo. ‘Quedense y este lugar será vuestra tumba.’

“Luego, los terraneos preguntaron a Yrgrim porque los había salvado.

“’La sed de batalla se ha levantado de mis ojos y he visto la verdad,’ respondio Yrgrim. ‘Matar por matar… conquistar por conquistar… no hay honor en esas cosas. Solo hay vergüenza y arrepentimiento.’”

PARTE TRES

Yrgrim llevo a los terraneos sobrevivientes al Vigilante Tyr, el único ser que él creía que podría salvarlos de los Inbjerskorn. El guerrero vrykul no esperaba una recompensa por hacerlo. Todo lo contrario. Yrgrim había asesinado montones de terraneos inocentes y él creía que Tyr lo ejecutaria por sus transgresiones.

De acuerdo a una leyenda vrykul, estas son las palabras que Tyr dijo a Yrgrim: “No puedo limpiar la sangre de tus manos. Nadie puede. Todo lo que puedo ofrecerte es un camino hacia adelante. Permanece a mi lado. Caza a los malvados con la misma ferocidad con la que alguna vez cazaste a los terraneos. Haz esto y encontraras el camino a la redención.”

Ese día, Yrgrim juro a las lunas gemelas que serviría a Tyr y encarnaría sus nobles ideales. A cambio, el vigilante regalo al vrykul un escudo como ningun otro había sido creado jamas.

Su nombre era Veraguardia.

PARTE CUATRO

De la saga vrykul El Forjamiento de Veraguardia:

“Tres golpes le tomo al Vigilante Archaedas el moldear Veraguardia. Con el primer golpe de su martillo, las heladas montañas escupieron ríos de magma. Con el segundo, el cielo aullo y relámpagos iluminaron lo iluminaron. Con el tercero, un simple rayo de sol se abrió paso entre las nubes y susurraron sobre la superficie de Veraguardia.

“A la distancia, Tyr y la giganta Ironaya observaron desarrollarse la labor. Cada uno de ellos había dado una parte de si mismos para crear Veraguardia. Tyr había cincelado parte de su mano de plata para imbuirla en el escudo con un virtuoso poder, Ironaya había labrado un disco de piedra a partir de su piel y le grabo runas de protección.

PARTE CINCO

Veraguardia vio su primera batalla en los últimos días de la Guerra Inbjerskorn.

Mientras buscaba por las heladas tierras a terraneos que pudiera poner a resguardo, Yrgrim se topo con una pequeña partida de asaltantes de los  Inbjerskorn… Los vrykul sabían de este “desertor.” Maldijeron el nombre de Yrgrim y aullaron por su sangre.

Yrgrim tranquilamente les hizo un desafio: si cualquiera de los vrykul podía quitarle el escudo, él se rendiría. Pero si los Inbjerskorn fallaban, ellos depondrían sus armas y escucharían las palabras de Yrgrim.

Uno tras de otro, los vrykul cargaron contra Yrgrim y sus hojas encantadas rebotaron contra Veraguardia sin siquiera llegar a hacer una sola abolladura.

“Ustedes fallan porque luchan por la crueldad y la injusticia,” Yrgrim dijo a los desconcertados vrykul. “Mientras esos oscuros pensamientos guien sus manos, nunca se convertiran en los campeones que esperan ser.” Entonces él les hablo sobre todo lo que había aprendido de Tyr, de los nobles principios que ahora guiaban su vida.

Y uno tras de otro, los vrykul se unieron a la causa de Yrgrim e hicieron a un lado sus hojas encantadas.

PARTE SEIS

La Guerra Inbjerskorn era nada más que un síntoma de un problema mucho mayor: el Vigilante Loken. Él había caído en la oscuridad y había encerrado a varios de sus compañeros vigilantes dentro de los santificados salones de Ulduar. ¿Pero por qué había hecho esas cosas tan terribles? ¿Qué podría haber llevado a un ser tan noble como Loken a abusar de su poder?

Veraguardia hallo algunas de las respuestas.

A petición de Tyr, Yrgrim acechó las afueras de Ulduar con su escudo y enfrento a un pequeño numero de los sirvientes de Loken. Algunos eran enormes gigantes de fuego. Otros pocos eran vrykuls de piel de hierro cuyo único propósito era causar muerte. Yrgrim los supero, a todos y cada uno de ellos. Cuando sus oponentes estaban de rodillas, él los forzó a observar sus propias reflexiones en la superficie de Veraguardia.

El virtuoso poder del escudo causo que las mentiras y las verdades a medias que nublaban sus mentes se deshicieran. Ellos vieron, por primera vez, que Loken los había utilizado como sus peones. Los adversarios de Yrgrim revelaron varios detalles sobre el vigilante caído, pero uno era más preocupante que el resto…

Loken había sucumbido ante Yogg-Saron, el malovolo Dios Antiguo encadenado dentro de Ulduar.

 

Crematoria

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Crematoria

Ahora posees una de las más icónicas y renombradas armas jamas creadas.

Una vez la perdición de los muertos vivientes (luego, por un tiempo, uno de los más grandiosos bienes de la Plaga), la Crematoria ha sido instrumental en el alzamiento y la caída de señores, imperios y revés, vivos y no muertos por igual. Ha permanecido firme tanto para el bien como para el mal, y ahora se encuentra en tus manos.

Usala bien.

PARTE UNO

Pocos artefactos o reliquias conocidas son capaces de rivalizar el linaje de la Crematoria.

Sus orígenes han sido trazados desde la Segunda Guerra entre orcos y humanos. Allí, en el campo de batalla, el renombrado alto señor Alexandros Mograine se hizo con un oscuro orbe.

Aunque Alexandros consideraba que el artefacto era la encarnación viva de la sombra, también creía que algun día podría ser convertida en un arma de rectitud.

La visión de Alexandros un día se haría realidad y esa arma se convertiría en la Crematoria.

PARTE DOS

Se dice que dentro de los santificados salones de Forjaz, la Crematoria fuer forjada por el rey enano Magni Barbabronce, un herrero de armas sin igual.

Para el Rey Magni eran tiempos oscuros; se lamentaba por la reciente perdida de su hermano Muradin.

Las leyendas sostienen que el Rey Magni infundio todo el peso de su rabia y dolor en la forja de la Crematoria, resultando un arma de venganza y devastación nunca antes vista.

PARTE TRES

Así fue escrito que, cuando era enfrentado por fuerzas de no muertos, el Alto Señor Alexandros Mograine se encargaba de ellos con facilidad. En sus manos, la espada se sentía como una extensión de su propia carne, un hermoso y letal instrumento de destrucción pura.

Y a medida que se abria paso a través de sus enemigos de la Plaga, esta nueva arma no dejaba nada más que huesos carbonizados y un remolino de cenizas a su paso.

Así fue que la Crematoria obtuvo su nombre.

PARTE CUATRO

En las manos de Alexandros Mograine, la Crematoria dejo caer una furia sin igual sobre las fuerzas merodeadoras de la Plaga, diezmando los números de los muertos vivientes más allá de lo que se pudiera contar.

Así fue que durante el curso del tiempo, el hombre y el arma parecían ser uno solo. La Crematoria se convirtió en un nombre de leyenda, atribuida no solo a la temeraria espada, sino también al implacable caballero que la portaba.

PARTE CINCO

Del testimonio de Fairbanks, consejero del Alto Señor Alexandros Mograine, poco antes de su ejecución:

“Fue a las afueras de Stratholme que fuimos rodeados. Sus números eran insondables. Oleada tras oleada se lanzo sobre nosotros… y aun así Alexandros se mantuvo de pie, sin arrodillarse, inquebrantable, una roca contra la que ellos chocaban.

“El fin de Alexandros no vino de los muertos vivientes sino que de su propio hijo, el traidor, Renault, quien tomo la Crematoria y apuñaló a su padre por la espalda.”

PARTE SEIS

Un recuento de la batalla en Naxxramas por Darion Mograine, como fue relatada por Atticus Kohl:

“En lo profundo de la ciudadela no muerta flotante de Naxxramas, he descubierto lo que realmente ha sido de mi padre. El espíritu de Alexandros ha sido torturado y quebrantado; ha sido levantado como un caballero de la muerte para proteger a la misma Plaga por la que había trabajado para destruir.

“Le han quitado todo lo bueno que había en él, dejando atrás una simple pútrida y glacial carcaza. En defensa de mi propia vida, me vi forzado a acabar con su existencia maldita o eso crei.

“La espada que ves, la Crematoria… me hablo con la voz de mi padre.”

 

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Artefactos del Caballero de la Muerte:

Fauce de los Malditos

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Fauce de los Malditos

Simples armas a menudo no inspiran temor en los demonios. La Fauce de los Malditos es una excepción. Su nombre es pronunciado tanto con temor, como con asombro, entre los leales a la Legión Ardiente. Incluso los demonios no están de acuerdo en cuantas vidas ha puesto fin la Fauce de los Malditos. Solo hay uno que conoce la verdad. Su nombre es Netrezaar, y su alma esta vinculada a la hoja misma.

Es él lo que inspira temor en los demonios. Ellos saben del hambre eterna que arde en su alma. Un hambre tan grande que no puede distinguir entre amigo o enemigo. En las manos de la Legión, el espíritu de Netrezaar consumio civilizaciones enteras. En las manos de cualquier otro no dudaría en hacer lo mismo a la Legión. Él se regocijara a cada momento.

PARTE UNO

A pesar de su larga historia de baño de sangre, la Fauce de los Malditos no fue creada para el genocidio. Fue forjada para tomar una única vida: la del gran señor demoniaco Kil’jaeden.

Kil’jaeden era uno de los lideres más amados de la raza eredar. Con una simple palabra, él podía influenciar los corazones y mentes de su pueblo. Cuando él se unió a la demoniaca Legión Ardiente, varios eredar siguieron ciegamente su camino.

Uno de los primeros en hacerlo fue un talentoso herrero llamado Netrius. Él adoraba a Kil’jaeden y se paso su vida buscando la aprobación del líder eredar. Netrius se vio entregándose personalmente a la Legión Ardiente como su máxima expresión de lealtad.

Como recompensa por su lealtad, Netrius fue rehecho en el todo consumidor fuego vil de la Legión. La magia volátil ardio a través de su alma, retorciendo su mente y cuerpo por siempre.

Netrius – ahora conocido por el nombre de Netrezaar – nunca volvió a ser el mismo. Incluso sus sentimientos hacia Kil’jaeden cambiaron. Lo que una vez había sido admiración se había convertido en una peligrosa obsesión. Ya no era suficiente ganarse la simple aprobación de Kil’jaeden. Él necesitaba más.

Una idea tomo forma en la mente de Netrezaar. Para satisfacer su obsesión, él crearía un arma que consumiría la fuerza vital de Kil’jaeden. Dicha arma seria conocida un día como la Fauce de los Malditos.

PARTE DOS

Netrezaar se convirtió en un herrero de renombre en la Legión Ardiente. Sus maquinas de guerra aterrorizaban mundos. Sus hojas llevaban la ruina a civilizaciones enteras. Aunque en realidad, estas armas eran simples experimentos en su búsqueda de la herramienta perfecta para consumir a Kil’jaeden.

El éxito dependía de hallar un material capaz de extirpar y consumir la fuerza vital del señor demoniaco. Nethrezaar se paso años buscando menas exóticas, varias de las cuales resultaron ser inútiles.

Él realizó un prometedor descubrimiento en Nihilam, el Mundo de la Perdición. Hace mucho tiempo, una guerra entre el líder de la Legión, Sargeras, y sus compañeros titanes que había sacudido la creación alrededor de Nihilam. Su apocalíptica batalla había oscurecido el mundo e infundido sus menas metálicas con propiedades de otro mundo.

Cuando Nethrezaar mino estos metales, descubrió que eran casi indestructibles. Con la luz suficiente, los materiales reflejaban breves imágenes de la batalla entre Sargeras y los titanes. Aun más importante, todos estos metales también succionaban la esencia de cualquier ser vivo que los tocara.

Por primera vez en años, Netrezaar sintió alegría. Finalmente había hallado lo que necesitaba.

PARTE TRES

Netrezaar moldeo la Fauce de los Malditos en una de las grandes forjas demoniacas de Argus, mundo natal de los eredar. Cuando él forjaba otras armas, a menudo las infundia con crueldad y malicia. Aquel no era el caso de la Fauce. Netrezaar virtio toda su admiración y retorcida obsesión en la hoja.

Trabajo día y noche, empujándose a si mismo hasta el borde del colapso. La perfección era su meta. Él no aceptaría menos para el arma que besaría la carne de Kil’jaeden. El hacha succionaría cada pizca de la fuerza vital del señor demoniaco y la canalizaría directamente en Netrezaar. Nada podía desperdiciarse. También encantaría el mango del arma para que cuando blandiera el hacha, sus metales no drenaran su esencia.

Cuando el trabajo estaba hecho, Natrezaar había producido una de las más grandiosas armas dentro del arsenal de la Legión. Nada como ella se había visto antes y nada como ella volvería a ser vista otra vez.

PARTE CUATRO

La primera victima de la Fauce de los Malditos no fue Kil’jaeden. Fue uno de los sirvientes de Netrezaar.

Netrezaar comandaba docenas de mo’arg, demonios altamente ingeniosos que se especializaban en la ingeniería y la herrería. Todos ellos miraban al herrero heredar con asombro, pero a él le interesaban poco sus seguidores. Como martillos y tenazas, ellos eran simplemente herramientas a su disposición.

Para probar la Fauce, Netrezaar sometio a un par de mo’arg a horribles experimentos. Lentamente corto su carne con el hacha, estudiando que tan rápidamente drenaba su fuerza vital. La Fauce funciono justo como lo había planeado. Las energías vitales de los demonios pasaron por la espada y fluyeron hacia Netrezaar.

PARTE CINCO

De los dos mo’arg en los que Netrezaar experimento, uno sobrevivio. Su nombre era Gorelix, y él era el seguidor más devoto del herrero eredar. Al menos, lo había sido. Los experimentos habían dejado a Gorelix marchito y desfigurado. Su admiración por Netrezaar se oscureció hasta convertirse en un odio mucho más ardiente que el de cualquier forja demoniaca.

Gorelix no poseía la fuerza física para levantarse contra Netrezaar. Incluso si hubiera podido, rebelarse habría significado un destino peor que la muerte. Netrezaar era uno de los eredar – uno de los elegidos de Kil’jaeden.

El quebrantado mo’arg juro que encontraria otro modo para lograr su venganza contra su maestro. Él observo cada movimiento de Netrezaar, buscando una debilidad. Con el pasar del tiempo, Gorelix descubrió algo peculiar. El hacha de Netrezaar era poderosa, pero aun así él no la utilizaría en batalla. La mantuvo escondida de otros demonios, excepto sus sirvientes mo’arg. ¿Cuál era su propósito, si no el de acabar con los enemigos de la Legión Ardiente?

Gorelix se percato que Netrezaar no tenia la intención de nunca usar el hacha para la Legión. Él la había creado para otro propósito.

PARTE SEIS

Netrezaar estaba satisfecho con la Fauce y había decidido que el tiempo de utilizarla en Kil’jaeden había llegado. Él presentaría el hacha como un regalo para su maestro y entonces atacaría inesperadamente al señor demoniaco.

Tal vez habría funcionado, si no hubiera sido por Gorelix. Cuando el mo’arg se entero de la reunión con Kil’jaeden, la ultima pieza del rompecabezas se puso en su lugar. Finalmente se había percatado del verdadero propósito del hacha de Netrezaar.

Él advirtió a Kil’jaeden de la inminente traición y el señor demoniaco planeo la suya en cambio. Kil’jaeden se reunió con Netrezaar justo como estaba planeado. Pero antes de que el herrero pudiera presentar su “regalo”, el señor demoniaco ataco. Utilizo su magia para encerrar el espíritu de Netrezaar en el lugar, mientras Gorelix recogia la Fauce.

Mientras los gritos de tormento de Netrezaar hacían eco sobre Argus, Gorelix lentamente corto la carne de su maestro. No se detuvo hasta que solo quedaron huesos.

 

 

Hojas del Príncipe Caído

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Las Hojas del Príncipe Caído

Antes de Emisaria Gélida y Segadora de Escarcha, estaba solo Agonía de Escarcha. El nombre por si solo era suficiente para helar el corazón de los vivos. Pocas armas han moldeado tanto la historia moderna como esta. Agonía de Escarcha derramo la sangre de reyes y destruyó naciones. Las cicatrices que inflingió al mundo aun permanecen hasta este día.

Emisaría Gélida y Segadora de Escarcha siempre cargaran consigo la historia, pero ellas no seguirán el camino de Agonía de Escarcha. Ellas se harán su propio futuro. A medida que un legado termina, otro comienza.

PARTE UNO

Los cuentos de Agonía de Escarcha son varios, pero todos se remontan al Rey Exánime. La Legión Ardiente había moldeado a esta entidad espectral para un único propósito: esparcir la plaga de no muertos a lo largo de Azeroth. En lo profundo de los paramos inhóspitos de Rasganorte, el Rey Exánime comenzó su oscura tarea. Su influencia repto sobre el mundo como una sombra y manipulo a las mentes mortales para servirles como agentes de la no muerte.

El Rey Exánime también poseía otros artefactos alienígenas para alcanzar su meta. Entre ellos estaba la hojarruna forjada por demonios, Agonía de Escarcha. El arma podría consumir las almas de sus victimas, encerrando sus espiritus dentro de la hoja. También podría convertir a los vivos en descerebrados sirvientes no muertos. Aunque para controlar estos extraordinarios poderes, el Rey Exánime requeria de un recipiente mortal para blandir Agonía de Escarcha.

En el joven príncipe humano, Arthas Menethil, él encontraría tal recipiente.

PARTE DOS

Lordaeron fue la primera región diezmada por la plaga de no muertos. La aflicción reclamo familias enteras y villas a medida que desgarraba el reino humano. Las victimas no hallaban paz en la muerte. Ellas se alzaban desde la tumba como muertos vivientes descerebrados conocidos ahora como la Plaga.

El Príncipe Arthas Menethil juro detener estos horrores a cualquier costo. Él cometio incluso medidas aun más extremas en persecución de esta meta. Eventualmente, contra los deseos de sus más cercanos aliados, se embarco en una incansable búsqueda por el origen de la Plaga en Rasganorte.

Allí, el destino lo llevaría hacia Agonía de Escarcha. Aunque Arthas sabia que la hojarruna estaba maldita, él creía que podría utilizar sus poderes para bien. Estaba equivocado. Al tomar la Agonía de Escarcha, Arthas sucumbio a la voluntad de hierro del Rey Exánime. La cordura del príncipe se deshizo y la hojarruna engullo su alma.

Él se convirtió en el primero de los caballeros de la muerte del Rey Exánime.

PARTE TRES

Del diario del Capitán Falric, guardia real del Príncipe Arthas Menethil:

“Hay algo perturbador sobre Agonía de Escarcha. Algo helado tira de mi corazón cada vez que estoy cerca del arma. Pero no puedo negar su poder. Nadie puede. No después de esta ultima batalla.

“Arthas nos guió hacia la fortaleza de esa criatura profana llamada Mal’ganis. Nosotros apenas si pudimos seguirle el paso al príncipe. Nunca parecía cansarse. Nunca parecía tener miedo. Con esa extraña espada en sus manos, se abrió paso entre los muertos vivientes. Siquiera Mal’ganis tuvo una oportunidad contra el príncipe.

“Una gran victoria, pero no estoy de humor para celebrar. Arthas ha estado actuando extraño últimamente. Después de la batalla, desaparecio al interior de los paramos helados. Por cual razón, no lo se. Pronto ire tras de él para encontrarlo.”

PARTE CUATRO

Del capitulo tres de La Caída de Lordaeron y la Limpieza de la Foresta del Este, escrita por el Historiador Real Archesonus:

“El Príncipe Arthas regreso de Rasganorte a una bienvenida de héroe. Las campanas resonaban mientras el pueblo de Lordaeron vitoreaba por su amado príncipe. Nadie sabia que había perdido su alma ante Agonía de Escarcha. Nadie sabia que él había asesinado a sus propios soldados en Rasganorte y los había convertido en muertos vivientes.

“En el salón del trono de la ciudad capital, Arthas se arrodillo ante su padre y señor, el Rey Terenas II. Iba a ser una reunión de felicidad, pero termino en tragedia.

“El príncipe clavo Agonía de Escarcha en el corazón de su padre. La hoja dreno el alma de Terenas, como lo había hecho ya a muchos otros. Con un solo golpe del arma maldita, Arthas destruyo más que a un rey. Destruyo una nación entera. Pronto todo Lordaeron cayó ante el príncipe oscuro y su Plaga.”

PARTE CINCO

A medida que Arthas y la Plaga barrian Lordaeron, el pánico se apodero de los vivos. Aunque muchos humanos se rindieron a la desesperación, algunos otros miraron hacia los paladines sagrados para la salvación. Uther el Iluminado fue el más grandioso de estos justos guerreros. Si alguien tenia el poder para detener al príncipe caído, era él.

En la ciudad de Andorhal, los dos se encontraron en una batalla que decidiría el destino de Lordaeron. Agonía de Escarcha chocó con el legendario Martillo del Iluminado de Uther. Fue una lucha entre Luz y oscuridad, entre vida y muerte.

La muerte prevalecio. Agonía de Escarcha se hendio a través de la armadura dorada de Uther y devoro su virtuosa alma. Y con ello, Arthas extinguio el ultimo rayo de esperanza que le quedaba al pueblo de Lordaeron.

PARTE SEIS

La lista de las victimas de Agonía de Escarcha es larga. Casi todos los asesinados por la hojarruna sufrieron el mismo destino oscuro. El arma se hacia un festin con todas sus almas quebrantadas y las encerraba dentro de la misma Agonía de Escarcha.

La General-Forestal Sylvanas Brisaveloz fue una excepción. Cuando la Plaga invadio el reino Alto Elfo de Quel’Thalas, ella lidero una fiera resistencia. Sus brillantes tácticas obstaculizaron a Arthas y sus fuerzas profanas a cada vuelta. Ella luchó con el coraje y el valor de un verdadero héroe.

Cuando al fin Sylvanas cayo en batalla, no recibió la muerte de un héroe que se merecia. Arthas castigo a la general-forestal por su obstinada oposición. Él utilizo la Agonía de Escarcha para extirpar el alma de Sylvanas de su cuerpo, y entonces transformo su espíritu en un alma en pena incorpórea.

 

Apocalipsis

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Apocalipsis

La mayoría de historias sobre la Legión Ardiente hablan sobre incontables demonios causando desorden sobre los mundos, pero los astutos nathrezim saben que la fuerza bruta no es el único modo para conquistar a un enemigo. Una mentira puede romper una alianza. Una gota de veneno puede encoger a un gigante. Una enfermedad puede reducir una gran ciudad a un cementerio.

La hoja nathrezim llamada Apocalipsis ha logrado todas estas cosas. Posee el poder de esparcir plagas, incitar guerras y tornar a un aliado contra otro. En las manos adecuadas, esta arma ha hecho caer civilizaciones enteras por si misma antes de que los ejércitos de la Legión pudieran siquiera iniciar su invasión.

PARTE UNO

Apocalipsis no fue elaborada por un solo nathrezim. Varios de estos demonios forjaron y moldearon la espada como una herramienta que apresuraría la caída de mundos.

Con el pasar de los siglos, Apocalipsis paso de un nathrezim a otro. Cada portador la utilizo para debilitar a las civilizaciones mortales y dejarlas vulnerables para la conquista de la Legión Ardiente. A través de la creación de plagas y enfermedades, Apocalipsis avivo los fuegos de la parnoia. A través de actos de asesinato y traición, el arma llevo a los enemigos de la Legión volverse unos contra otros. Incluso la mera visión de la hoja era suficiente para disipar la fuerza de los mortales y hacerlos temblar de miedo.

Cuando fuera que Apocalipsis cambiaba de manos, sus dueños nathrezim la alterarían y la refinarían. A través de las lecciones aprendidas de sus conquistas, ellos dotaban a la espada con nuevas plagas y maleficios. De esta forma, Apocalipsis se ha convertido en una fusión de todas las artes oscuras que los nathrezim tienen a su disposición.

PARTE DOS

El ultimo de los nathrezim en blandir Apocalipsis se llamaba Kathra’natir. El arma fue entregada a él durante la invasión de Navane por la Legión Ardiente. Este mundo era el hogar de un puñado de razas inteligentes. Aunque estas compartían una historia de enemistad, pusieron a un lado sus diferencias y se unieron contra los demonios.

La alianza fue tenue como mucho, una presa fácil para Kathra’natir y Apocalipsis.

Kathra’natir camino entre las fuerzas de la resistencia de Navane disfrazado como uno de sus propios soldados. Susurro rumores de traición en cada oído, avivando antiguos oídos y viejas rivalidades. Todo el tiempo, Apocalipsis nublo la habilidad de razonar de los defensores. Ellos comenzaron a temerse entre ellos tanto como a la Legión. En una noche de derramamiento de sangre, el ejército de Navane fue a la guerra contra si mismo.

Kathra’natir admiro su trabajo a mano a distancia, escuchando la sinfonía del caos que lleno la noche. Al amanecer, siquiera un solo soldado permaneció para oponerse a la Legión.

PARTE TRES

Miles de años atrás, la ciudad de Dalaran fue inundada por insensatos hechiceros. Su abuso de la magia inadvertidamente dejo abiertas algunas fisuras en la realidad. A través de una de estas fisuras, Kathra’natir se abrió paso a Azeroth.

Kathra’natir descubrió que Dalaran era perfecta para el descontrol. Varios de los usuarios no mágicos de la ciudad eran supersticiosos y observaban a los hechiceros con una leve intranquilidad. Kathra’natir utilizo Apocalipsis para inflamar estos miedos. Él enveneno las reservas de agua y comida de Dalaran. Espantosas plagas devastaron la ciudad, las cuales el pueblo creyo que habían originado los magos.

Si no fuera por el Guardián Alodi, Dalaran podría haberse destruido a si misma. Él era parte del Consejo de Tirisfal, una orden secreta de magos formada para proteger Azeroth de los demonios. Después de una serie de duras batallas, Alodi derroto estrechamente a Kathra’natir y lo expulso del mundo.

Aunque el demonio se había ido, Apocalipsis quedo atrás,

PARTE CUATRO

Un reporte de Apocalipsis del diario de Alodi, primer Guardián de Tirisfal:

“En la presencia de la espada, me siendo físicamente debilitado. Extraños pensamientos se forman en mi mente. Cosas oscuras que no repetiré aquí. El arma tiene un modo de rastrear los miedos más olvidados y devolverles la vida. Y estas son solo algunas de sus cualidades.

“He pedido que destruyamos el arma, pero otros miembros del consejo tienen sus reservas. Ellos preferirían que la encerraramos junto a otros artefactos recuperados de los demonios. No es el curso ideal, pero que así sea. Si este consejo ha de sobrevivir, debe de hacerlo a través de la mutua confianza y entendimiento.

“Mi única esperanza es que nunca vea la luz otra vez.”

PARTE CINCO

Mucho después de la derrota de Kathra’natir, Apocalipsis resurgio. Era un tiempo de gran alboroto para el Consejo de Tirisfal. El actual Guardián, Aegwynn, había desertado. Incapaces de ver otro recurso, el consejo creo una nueva orden llamada los Tirisgarde para capturar al problemático Guardián.

Los Tirisgarde se armaron con poderosos artefactos para derrotar a Aegwynn. Pronto descubrieron que estos artefactos por si mismo no eran suficientes para superar a un Guardián de su calibre. Aegwynn burlo a sus cazadores una y otra vez. Producto de la desesperación, el consejo finalmente desenterró Apocalipsis y otras reliquias recelosamente guardadas. Distribuyeron estas peligrosas armas entre los más leales y talentosos miembros de los Tirisgarde.

Apocalipsis fue confiada a Laith Sha’ol. Desde el momento en que él sostuvo la espada, una oscuridad florecio en su mente. Esta continuaría agravándose y creciendo hasta que lo consumió completamente.

PARTE SEIS

Apocalipsis otorgo a Laith Sha’ol más poder del que pudiera haber esperado, pero vino con un precio. El odio enveneno sus pensamientos. Sus deseos de ver a Aegwynn llevada ante la justicia se convirtieron en un deseo de verla muerta.

Laith perdió por poco la posibilidad de arrinconar a su presa en la pequeña villa humana de Corwell. Él interrogo a los habitantes del pueblo, acusándolos de conspirar con Aegwynn. Aunque la gente de Corwell no sabia nada del paradero del Guardián, estos sucumbieron a la influencia de Apocalipsis. Dentro de poco, entre vecinos se veian con suspicacia. La paranoia hundio sus venenosas garras en la pintoresca villa.

En un arranque de ira, Laith partio en dos al anciano del pueblo. La muerte inicio a una oleada de violencia. Amigos y familias se volvieron unos contra otros con sus propias manos, dientes y cualquier cosa que pudiera servirles como un arma.

Solo Laith salio de la villa con vida.

 

 

Editado por Lyonwarrior
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