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Luna

Historias Lobuna

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2e0lf89.pngLa historia de mi vida r1xu03.png

¿Cómo relatar mi propia vida si no recuerdo como inicio? ¿Comienzo cómo se conocieron mis padres? No, perdería el tiempo contando una historia que no es mía. Tal vez sea mejor hacer un resumen general pero tal vez no sea suficiente ¿Y si olvido mencionar un detalle importante? Mejor comienzo por donde se y recuerdo; si me extiendo no será un problema, de todos modos me gusta escribir y este no es más que un diario personal que nadie ha de leer.

Nací en Gilneas, en un pueblo llamado Piedra Ígnea, en una familia que de humilde no tiene nada. Muchas personas que me oyen creen que odio a mi familia pero más equivocados no podrían estar. Yo los amo y de alguna manera yo los admiro. Mi padre había nacido en la familia más pobre que puede existir, trabajaban como mineros pero mi padre uso su ingenio y astucia para escalar posiciones, creo negocios y tratos que lo catapultaron a la sima.

Mi madre, por su parte, es una mujer de una familia adinerada, tenían grandes negocios en el comercio metalúrgico y a pesar de que la gente veía mal a Robert Huardagourt por ser un escalador, ella, lo veía como un hombre fuerte y decidido. De todas maneras, el matrimonio no fue desventajoso para ninguna parte. Él es un comerciante exitoso y astuto capaz de convertir un pedazo de carbón en oro. Ella una mujer con buenas relaciones, contactos y que ya heredaba un negocio prospero.

No olvidare como mi padre se jactaba con sus amigos sobre su buena fortuna de casarse con mi madre, según él, fue el mejor negocio que hizo en su vida, le ahorro un buen trecho en su camino del éxito. Me disgusto pero al menos me gusta creer que el solo lo decía para aparentar frente a sus amigos y que realmente están ambos enamorados. Cada uno lucho para obtener eso que consideraban imposible o fuera de su alcance o impropio de ellos. Una historia bastante romántica sin duda y me enorgullece decir que de ellos herede esa fuerza y tenacidad que tanto me caracteriza.

Entonces nacemos mi hermana y yo. Mary es la mayor, considerada la más preciosa e inteligente entre las dos y todas las chicas del pueblo. Un hermoso cabello rojo rizado, ojos verde profundos, una sonrisa tímida y una mirada amable y soñadora, además que es servicial. Pasa parte de su tiempo ya sea leyendo, cantando o acompañando a nuestra madre. Muchas veces pasamos las noches largas conversando y no falta alguna en la que me cuenta lo mucho le gustaría ser sacerdotisa pero ese camino exige a muchos de sus feligreses una vida sencilla y humilde. Pero la iglesia no tiene el mismo sentido de humildad que la familia Huardagourt. Nuestra familia es ostentosa y Mary es demasiado sumisa como para atreverse a hacer algo que ellos desaprueban.

Luego estoy yo. La revoltosa hija mejor de los excéntricos millonarios. Nací un par de años luego de mi hermana. Desde que tengo uso de razón recuerdo ver el gran muro de Cringris en la ventana de mi habitación tras el Rio que rodea el pueblo. Es una vista deprimente, al otro lado debe de haber un gran y hermoso bosque o un bonito parque o ¡qué sé yo! Algo muy lindo que haría que valga la pena tener una ventana. Es bonito crecer con tantos lujos. No sientes ni hambre, ni frio. No sabes lo que es necesitar algo, solo lo pides y ya te lo traen en bandeja de plata. Mi vida sencillamente está resuelta y cualquiera diría que no hay nada más que no pueda pedir. Pero, no son ellos los que deben pedir nada por mí, soy yo ¿no?

En perspectiva tengo todo lo que podría desear pero nunca nadie está conforme a su situación y yo no soy la excepción. Tuve cuanto quise en mi infancia, la mejor educación, los mejores juguetes, vestidos más finos, perfumes caros, joyería. Pero vamos. ¿Qué niña de 6 años se fija solo en vestidos, zapatos y joyas? Esa es la mejor edad para jugar, hacerse el loco pues nunca más se estará tan libres de responsabilidades que en esa edad, una época despreocupada en la que no existe nada más que la risa. Y era precisamente eso lo que yo no tenía y el dinero no lo podía comprar.

Podía pagar a los sirvientes para que jugasen conmigo pero no era lo mismo. No eran de mi edad, no entendían mi “lógica”, no jugaban con ganas y emoción y no había ese sentimiento de amistad. Solía acompañar a mi padre a su despacho en el interior del pueblo y veía a los niños de familias más humildes jugar y correr por todos lados, ensuciarse, reírse. Todo muy sincero y yo deseaba eso. No tenían las mejores ropas, a veces apestaban y eran maleducados ¿pero eso les importaba? No mientras sobrasen las risas. Entonces los veía y me sentía la más desdichada y más pobre que ellos. Pero no me dejaban salir de casa a jugar porque eso era cosa de gente incivilizada.

Ocasionalmente, mi madre visitaba a una familia que era amigos de mis padres. Iba al salón del té a cotillear con sus amigas mientras los niños íbamos a jugar. Esos momentos valían oro para mí porque muchas veces escapábamos y jugábamos tal y como yo veía a otros y deseaba. Lo triste que esos días no duraron mucho. Crecimos y nuevos intereses se han formado. Varias de esas niñas se volvieron frívolas, creídas, arrogantes, superficiales y muy tontas. Comencé a odiarlas y el sentimiento era totalmente mutuo. Por mi parte, por la forma que ellas se comportaban y por parte de ellos, porque me envidiaban. Mi familia les superaba en dinero a ellos y eso les disgustaba. Y eso no era de mi interés. Por fortuna, un amigo de la infancia no cambio y seguía siendo tan bueno como lo recordaba.

Rick era otro despreocupado como yo. Vivía en su propio mundo imaginativo, era divertido y siempre tenía nuevas ocurrencias para los juegos. Muchas veces me escape de casa solo para ir a verlo y eso enloquecía a mis padres ¿pero qué importa? Que me regañen cuanto quisieran, valía la pena. Los niños, creyéndose crueles, solían tentarnos cantando que Rick y yo éramos novios, sentados bajo un árbol, besándonos. Me avergüenza recordar que me ponía roja y me enfurecía por eso. ¡Que infantil! Pero de todas maneras, él y yo no éramos más que amigos. Quizás hasta hermanos.

El gran Muro de Cringris, esa detestable pero útil barrera comenzó a mostrar sus consecuencias tanto buenas como malas. La Buena fue, que cuando surgió un brote de peste en el norte, uno que mataba todo a su paso y traía consigo una maldición sembró el terror. Pero esa peste no fue más que un rumor en Gilneas. Había noches, según recuerdo, oía gritos aterradores, que desgarraban el silencio y helaba la sangre. Las madres decían a sus niños que no eran más que espíritus perturbados y que si éramos buenos, nada había que temer. Sin embargo, bajo la mesa de mi padre pude oír ciertas historias. Cosas de muertos. No le di importancia por creer que era otro cuento para asustar niños.

Luego la mala. Muchos estaban furiosos por haber perdido sus tierras que se encuentran a las afueras del muro, fue peor cuando otros reinos humanos pidieron ayuda a Gilneas y esta se negó a prestarla. Y al final, un noble hizo la locura de desafiar las órdenes del rey y estallo asi, la Rebelión de la puerta del norte. Una guerra civil que comenzó a carcomer al propio reino de Gilneas. El terror interno surgió, o estabas con uno, o estabas en contra.

Mi padre, no sé en qué momento, construyo habitaciones secretas a las que cariñosamente nombro “habitaciones del Pánico”. Estaban esparcidas por toda la casa, estratégicamente colocadas, tan ocultas que nunca lo hubiéramos descubierto si no era porque nuestro padre lo construyo. Había uno en las escaleras del gran salón, había que pisar fuerte en uno de los escalones, en el punto exacto para que se abriese y llevara a un sótano. Un estante que tienen una palanca oculta que al accionarla abre una puerta tras del estante. En la cocina, tras una alacena, otra puerta. Había una gran cantidad de habitaciones y todas tenían cosas en común: 2 grandes camas, agua fresca, armas, armas de fuego, pólvora, velas, libros y mapas.

El justifico que el dia que se erigió el muro temió por una guerra civil y comenzó a preparar refugios para la familia pues, nadie estaría seguro. Y tuvo razón. Todos los del norte se unieron a la rebelión bajo el mandato de Lord Crowley. Quienes no se unieron a él tenían que huir y ocultarse o fingir lealtad. En caso de quedarte y no unirte a él, podían invadir tu casa. Muchos rebeldes no tenían escrúpulos y entraban a las casas para asaltar y violar mujeres. Si tenías la suerte que esto no te pasara, podía ocurrir que los lealistas invadieran y entraran a tu casa a asaltar y violar mujeres. Estés en el lado que estés, nada era seguro.

Mi familia se había declarado Lealista pero no podían gritarlo a los 4 vientos pues mi padre hubiese perdido su gran negocio. El rey no iba a recompensar a aquellos que perdieron fortuna por abandonar el norte. Entonces permanecíamos como indeterminados, mi padre cumplía la función de pasar armas al ejército del rey y espiar para ellos. Supongo que de ahí surgieron los rumores de que mi padre es un rebelde. Solo debió ser un doble espía o algo parecido. Por seguridad, mi padre permitió que mi hermana y yo aprendiésemos algunos movimientos de defensa personal. Donde golpear y patear para soltarnos y huir. La arquería y la esgrima. A Mary le daba un poco de miedo, era bastante delicada pero aprendió lo suficiente aunque su puntería es pésima. Por mi parte, me emocione con la arquería.

Paso el tiempo y me hacía mayor. La adultez está cada vez a la vuelta de la esquina y ahora solo podíamos fantasear con el futuro. Las idiotas de mi “amigas” no hacían más que fantasear una ostentosa boda con un tipo adinerado, lujosos vestidos, casas enormes y nada más. Rick soñaba con abrir su propio negocio, uno sencillo, no era un tipo codicioso y eso me agradaba de él. Por mi parte, no podía desear nada más contrario a lo que mis padres ansiaban. En cuanto podían, organizaban bailes, fiestas, reuniones donde nos presentaban a Mary y a mí. A ambas hermosamente arregladas con todo los lujos y accesorios que pudiesen realzar nuestra belleza y atraer la mirada de los hombres. Nos presentaban solo a los hijos de los nobles para que nos conociesen. Que cosa más vergonzosa.

Mis padres nos presentaban como ganado de feria, siempre relatando todas nuestras virtudes, como si fuésemos el mejor de los partidos. Mientras, nuestra madre no hacía más que darnos consejos para coquetear, seducir, como escoger a los mejores hombres y nos alentaba a bailar con tantos pudiésemos y engatusarlos para hablar con ellos. No sería molesto si los jóvenes a quienes conocí esas noches no fueran más que puros engreídos quienes me miraban como si fuese un caballo de carrera al que evaluaban su velocidad. A ninguno parecía interesarle oír lo que dijese, parecían sorprenderse cuando demostraba inteligencia.

No podía ser más humillante y me negaba a permitir que esos sangrones contribuyesen a mi vergüenza. Pero más me gustaba darles una lección. Los alentaba, les hacía creer que eran verdaderos pavos reales y que a mí me traían estúpidamente encantada solo para luego reventar su pecho inflado con una artimaña que los hería en su ego. ¡Ah! ¡El placer que me causaba verlos rojo como tomates, avergonzados porque una mujer los tomara por tontos y los humillara de algún modo! Me retiraba con la frente en alto, con la sonrisa de victoria sintiéndome reina del mundo. Mi alegría terminaba con la reprimenda de mis padres y sus severos castigos. Mary por su parte rechazaba sutilmente a los hombres y se negaba a elegir a uno pero para salvarse de cualquier amonestación se excusaba diciendo “Solo busco al mejor”.

¡Ay, hermana mía! Ella no tenía valor para llevar la contraria, para ir por lo que deseaba. Soñar, para ella, no era más que cuentos infantiles. Y ella lo reconocía, decía admirarme por ello, me alentaba a seguir aunque decía que solo tendría problemas por mi comportamiento. Como me apena ver a mi hermana tan resignada. Muchas veces la alenté a saltarse las normas pero no se atreve. Mis castigos aumentaron tanto al tal punto que ya no me permitían salir. Me tenían vigilada y no podía ir ni siquiera a la esquina sola. Me agobiaban y me tenían encerrada. Recuerdo que mi madre tenía un canario y siempre le pedía que cantara. En un acto simbólico, robe al canario y lo libere diciendo “Vuela por nosotras dos. Vuela alto y lejos”. El canario voló tan alto que cruzo el muro de Cringris.

Un golpe duro que recibí en mi vida, fue Rick. El daba color a esa triste y monótona vida que tenía, en la que me resistía a vender mi mano. Me visitaba cuando yo no podía salir y sentábamos a conversar a fantasear nuestros futuros. Muchas veces me pregunto qué quería y yo solo respondía que deseaba ser libre y el preguntaba ¿Qué tipo de libertad? Si dejaba de causar líos dejarían de castigarme, entonces podría salir. Pero el encierro en casa ya no era más que una prisión metafórica. Entonces el preguntaba “¿Qué es libertad para ti? Y no me digas que escoger a quien por marido por cuenta propia.” Y entonces quedaba sin respuesta. Exactamente ¿Qué quería por libertad? ¿Irme de casa? ¿Independizarme? ¿Qué quería realmente para el futuro? Era difícil de pensar en eso porque ya lo tenía todo resuelto ahora. Solo esas molestias que mis padres me causaban pero en mi mayoría de edad terminaría, podría tomar las riendas de mi vida ¿luego qué? Heredare el negocio de mi padre ¿y luego? ¿Qué puedo ambicionar si todo lo material lo tengo y es cuestión de tiempo para lograr lo emocional?

Rick hacia su esfuerzo por ayudarme a encontrar el camino pero era difícil. Era mi consuelo tener sus locas ideas, me hacia reír en esas búsquedas profundas. La desgracia golpeo mi vida cuando una noche, Rick se metió en mi cuarto por la ventana a media noche. Me sorprendí verlo, él estaba muy agitado. Cerró mi puerta con llave, corrió las cortinas dejándonos a oscuras. Estaba roja porque me veía con tan poca ropa y lo oía respirar agitado. Se acercó demasiado a mí, podía sentir su aliento y me salto el corazón. Por un loco momento creí que estaba el ahí, cometiendo una locura. Me adelante a los hechos y por un segundo lo imagine que se arrodillaría en la oscuridad para declarar un amor secreto por mí. Ya esperaba sentir sus manos y hasta sus labios…

Sin embargo, no pasó nada de eso. Me pidió que lo escondiera, que el recordaba de nuestras habitaciones del pánico que le había contado y pidió que lo escondiera en uno. Yo, consternada, le pregunte porque. Él no quería decirlo, estaba aterrado y olí algo metálico y salado en el aire. Entonces el susurro. Los soldados lealistas lo buscan. Yo le dije que no temiera nada, pues es inocente, pero él me silencio diciendo que es inocente pero el hecho de ayudar a los rebeldes era condenable. Lo iban a arrestar. Yo quede petrificada ante esa revelación.

En las calles se oyeron ruidos, una pelea, habían llegado los soldados y había resistencia. Mi padre, muy asustado, busco a toda la familia para entrar en la habitación del pánico y se asustó ante mi puerta cerrada, trato de abrirla, la golpeo y me gritaba. Yo quería abrirlo pero Rick me sostuvo las manos y me suplico que no lo hiciera, que lo ayudara. No sabía cómo reaccionar, pues, por un lado es mi mejor amigo de toda la vida y por el otro, es un traidor. Mi padre tumbo la puerta, ingreso a la habitación con una lámpara en mano iluminando todo el cuarto. Ahí me percate que ese aroma metálico era sangre. Rick estaba empapado en ella.

Rick se puso de pie y me jalo consigo, me puso delante y él se ocultó tras de mí. Nunca lo vi tan aterrado pero más aterrada estaba yo y en especial a la reacción de mi padre que grito con ira y empuño su estoque. Rick solo se ocultaba tras de mí. Si, tenía un arma, pero no me apunto con ella ni me lastimo. Pero por cómo se ocultaba tras de mí y con mi padre tan fuera de sí, parecía que él me había tomado rehén, incluso llegue a creerlo. El suplico a mi padre piedad y que no lo entregara, suplico y suplico.

Tome mi decisión de que Rick es un traidor, pues nunca me conto lo que estaba haciendo. No creí que el traicionaría asi a la patria, además que él sabía que mi padre era un lealista oculto aquí por información para el ejercito de los lealista. ¿Y si el entregaba a mi padre? Él hubiera causado la muerte de mi familia y eso me enfurecía. De pronto, todas sus palabras se convirtieron en mentira y me dio tanta ira que decidí entregarlo. Aplique esos golpes que papa me habían enseñado. Golpe de codo en el esternón, puñetazo a la nariz, pisotón al pie y patada a la entrepierna. Fui rápida y Rick no se lo espero. Mi padre ato las manos de mi ex amigo y lo entrego a las autoridades.

Me han dicho que fui muy valiente, hice un gran servicio al rey al entregar a esa escoria Rebelde pero esas palabras eran vacías para mí. Pase los siguientes meses lamentándome, llorando, tan quieta, apagada, sin vida y sin alegría. Muchos creyeron que era el trauma del momento, asi que todos murmuraban frases de apoyo y ánimo para mí. Las personas parecían más gentiles conmigo pero nadie entendía que estaba de luto. Era como si hubiera visto muerto a mi mejor amigo. Quede sola, hasta que me hice la idea de que él no estaba y que había quedado sola. Ahora no había alegría en mi vida ni había sentido. Tenía que vérmelas sola.

Paso el tiempo y el nombre de Rick se volvieron un tabú en mi presencia. Nadie más lo mencionaba si yo me aparecía. Finalmente Mary se mudó a la capital donde se estableció con la idea de estar más cerca de su prometido. Si, Mary al fin había elegido a un afortunado y esperaba casarse con él a fines de este año. Yo me mude con ella con la intención de “conocer a mi cuñado y a su hermano”. Fue la primera vez que no viví bajo el mismo techo que de mis padres. Y aunque respiro más aire libre, no es como soñaba. Es bastante triste y vacío.

La guerra civil llego a su fin, si aún hay rebeldes sueltos están ocultos. Pero Gilneas parecía estar siendo castigada por las desgracias. En la capital surgieron una serie de asesinatos brutales por las noches. Nadie que saliera luego del anochecer estaba a salvo y había terror. Era como un toque de queda tácito, en cuanto el sol se ocultaba todos estaban en sus casas, escondidos y cerrando con llave todas las puertas. ¿Qué vida es esa? A este asesino serial se lo bautizo como el “acuchillador de las estrellas” y su única pista era una escena brutal. A pesar del miedo, daba de qué hablar a la gente y todos hablaba de esto constantemente especulando con morbosidad.

Y pronto, el acuchillador de las estrellas paso a ser la menor de las preocupaciones. Una noche, en la que mis padres nos visitaban a mi hermana y a mí, para ultimar los detalles de la boda, pues estábamos a dos días de la gran boda de Mary. Aparecen en la ciudad enormes criaturas con la apariencia cruzada de un humano y un lobo. Se metieron en las casas, asesinaban, desgarraban la carne. Nunca vi tal pánico, ni en la guerra Civil.

Papá y el suegro de Mary tomaron armas y nos sacaron a todos de la casa con intenciones de llevarnos a un refugio, también yo había tomado un rifle para defenderme. Las criaturas eran condenadamente rápidas y peligrosas. Hubo un grupo que cayó cerca de nosotros y me tuve que separar. En el pánico, me separe de todos y quede solo con mi perrita Misha. No tenía más opción que correr y disparar al que se cruzara en mi camino. La adrenalina corrió por mi sangre. Estaba aterrada y temía de verdad por mi vida.

Aunque corría por mi vida, también tuve mis actos de valentía. Salve a varios que quedaron acorralados por estas criaturas. Y entretuve a otros para que ciudadanos huyeran. Me sentía muy fuerte por tantos que estaba matando… Hasta que me quede sin balas, ni polvera. Ahí emprendí una loca carrera por esconderme y de nuevo caí en el pánico. Antes que pudiera hallar la salida, un huargen enorme me cayó encima. Sentí un terrible dolor en el brazo, me estaba mordiendo y parecía querer arrancármelo. Soldados que ahí estaban lo mataron, me ayudaron a pararme y me mandaron hacia donde los civiles, ya fuera de la ciudad.

Misha me ladraba constantemente, sus ladridos me daban terrible dolor de cabeza que no comprendía porque. Mi brazo me ardía, tenía unos deseos desesperados por arrancármelo y tirarlo bien lejos. Muy lejos de llegar con los civiles me detuve y me examine la herida, se veía horrible, inflamado de un grotesco color violeta con un denso pelo gris oscuro creciendo alrededor ¿Pelo? Sentí un peso frio caer en mi estómago y la sangre abandonaba mi cabeza para irse a mis pies. ¿Qué clase de herida fue esa?

Misha comenzó a gimotear de miedo y se ocultó en los arbustos. Mi cabeza comenzaba a darme vuelta mientras sentía un terrible ardor en mi interior. Todo el cuerpo me ardía y parecía una especie de bomba a punto de reventar. Comencé a rasgarme la ropa y a rodar por el suelo porque creía que ardía en llamas. No estoy muy segura de recordar el hilo de pensamientos que siguió mi mente en ese momento. Era bastante irracional y lo que más recordaba era la ira desenfrenada y un deseo de destrozarlo todo. Supongo que luego de eso… me convertí en eso… en una bestia… en un huargen.

Confieso que antes no sabia de la taberna literiara, la vi pero nunca pense darle un uso y bueno, aqui estoy. Movere los relatos e historias de luna aqui para tener ás orden. Esta historia de su vida estaba antes en su perfil y ahora dejare un

link de los relatos que con el tiempo movere a este hilo

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2e0lf89.pngLa Caida de Gilneasr1xu03.png

Ahora mismo escribo estas páginas desde un barco de los Elfos de la noche. Es difícil escribir sin derramar la tinta, el barco se tambalea mucho y está provocándome nauseas. Espero no vomitar. En fin, me centrare más en lo que deseo escribir. Me he convertido en una de esas cosas que atacaba Gilneas. Huargen. Soy un Huargen ahora. ME causa muchos problemas aceptar eso. No recuerdo nada de cuando me mordieron, solo el dolor que amenazaba con volverme loca y me volví loca. Recuerdo volar e ira, mucha ira. Luego nada. Desperté bajo un árbol con un elfo de la noche mirándome. En ese momento no sabía que era, solo era un tipo morado de orejas puntiagudas y ojos de color plata. Fue tan terrorífico como haber sido mordida porque no entendía nada. Luego los elfos explicaron, la tal Belysra conto su historia de cómo se creó la maldición huargen, qué relación tiene con eso y todo eso. Es una historia larga. De todo lo que dijo la historia del ancestro lobo me quedo rondando en la cabeza y aun lo medito.

Entre los muchos Gilneanos Huargen estaba el infame Lord Crowley, sentí mucha ira de solo verlo pero el lugar me impedía dar rienda suelta a esa ira ¡Maldita sea! ¡Ese Lord es condenadamente carismático y elocuente, ahora entiendo cómo ha podido movilizar a los rebeldes! Fue algo tenebroso porque me halle rodeada entre rebeldes pero al menos había unos cuantos lealistas. Decidí que por muy bestia que fuera lucharía por Gilneas, si tenía posibilidad de sacar partido de esta maldición pues, ¡La luz sabe que lo hare! Acepte ponerme las órdenes de Crowley pero solo por Gilneas. Esto ya iba más allá de Rebeldes y Lealistas. Esto era Gilneas, atacan nuestra patria. Había un huargen que vagabundeaba en taparrabos. El solo se dedicaba a decir que estábamos malditos, Gilneas estaba perdido y esas cosas de inútiles resignados y se atrevió a llamarme tonta por decidirme a ir a luchar a pesar de lo que soy ahora. Me enfade y lo llame cobarde (eso para resumir todo lo dicho porque ahora mismo no recuerdo mis palabras exactas). Crowley me tomo del hombro y me dijo que tomara las cosas con calma, a algunos les resulta más fácil resignarse.

Pase los siguientes días encerrada en ese árbol esperando que los elfos preparan lo necesario para el ritual, me dieron de comer cosas raras, tomar agua de un pozo y caí dormida. Soñé cosas… No lo escribiré, ha sido un asunto muy personal, se quedara conmigo pues aun debo meditarlo y hallarle solución. El caso es que el ritual funciono, lo pase y me volví humana. Pero los elfos me advirtieron que solo tendré control de mi misma mientras la ira no me domine y nunca seré humana totalmente. Siempre seré huargen, siempre podre cambiar de forma. La esencia del espíritu de Goldrinn está ligada a mí como parte de la maldición. Ha sido doloroso aceptar eso. He temido por lo que dirán mis padres al saberlo. Si aún viven, claro. Dirían que soy una bestia, más bestia que nunca. No, debía creer que me aceptarían tal cual soy ahora. Que sigo siendo su Luna. Tan jodida e inmadura que siempre solo que ahora más jodida que nunca.

Días después supimos que en el refugio de Valletormenta hay huargen salvajes y pronto llegarían los humanos. Si, humanos como si yo ya no lo fuera y ciertamente ya no lo soy. Los que teníamos control fuimos enviados pero éramos pocos por lo que dieron unas hojas a los que aún no superaron el ritual para que guardaran cierto raciocinio. Fuimos, luchamos. Recibí zarpazos, sentí la ira y algo inflarse dentro de mí. El cuerpo me ardió y hasta oía gruñidos dentro de mi ¿Los huargen salvajes del lugar gruñían o era yo? Matamos a los salvajes pero algunos de los nuestros amenazaban con descontrolarse. En eso llego el Rey en persona junto otros hombres. Yo era de los pocos que estaban en forma humana y vi que un lord había dado órdenes de apuntar a los huargen.

Decidí sacar partido a mi apariencia humana y me antepuse entre los rifles y los huargen. ME apuntaron y por un momento temí ser fusilada. Pero el rey detuvo el fuego para tratar de salvarme. ¡Oh, la emoción que sentí! El rey Cringris en persona me llamaba para ponerme a salvo. Pero la verdad es que no sabía si estaría a salvo con él. ¿Me mataría de saber que era una huargen? Era posible, aun asi le dije que no había peligro, los huargen salvajes habían muerto y nosotros estábamos para servir a Gilneas, que teníamos control. El que uno de los nuestros se haya descontrolado no me ayudaba en nada. El lord que iba con el rey insistía en que se abriera fuego pero el Rey Cringris anulo la orden. ¡Hasta me pregunto si yo era la líder! Obviamente dije que no y le explique que era otro. El huargen que Crowley mando como nuestra cabeza se presentó y explico la situación al rey.

Cringris se reunió con Crowley y revelo ser un huargen también. No sé cómo mis ojos siguen en sus cuencas. ¿El rey era un huargen todo el tiempo? ¿Desde cuándo? ¿Cómo paso? ¿Cómo es que nadie no lo supo hasta ahora? Crowley quedo impresionado y dijo algo de que ahora éramos todos iguales y accedió trabajar con el rey y nos puso a disposición del Rey. Me uní a los milicianos. Hay aun humanos Gilneanos pero ya son escasos. Luchamos contra los renegados para liberar a esclavos.

No podía creer y la ira era tremenda. Estaban explotando las minas de Piedra ígneas, ¡algunas de esas minas son de mi padre! Y por si fuera poco, habían esclavizado a quienes fueron mis vecinos y amigos de la infancia. Sentí tanta ira que antes de poder controlarme sentí mi cuerpo extenderse. Mis huesos se alargador y cambiaban de posición. Me creció un pelaje gris. ¡Ah! ¡Dolía mucho! Pero cuando la transformación término me sentí despierta, agresiva y poderosa. Todos mis sentidos agudizados y lista para masacrar muertos. Cuando me recupere de la impresión del cambio vi al Príncipe, a la hija de Crowley y al resto de los soldados mirándome con cautela y temor. ¿Pensaron que me descontrole? ¿Alguno estuvo a punto de matarme? Esas preguntas me dieron algo de temor y me encogí, sin embargo no me volví humana.

Provocar el cambio era tan difícil. Si usaba la ira para cambiar hacia muy difícil ser racional como huargen. Debía hacer uso de toda mi fuerza mental para hablar, articular mis dedos para usar el rifle o el arco. Y para volver a ser humana debía calmar la ira lo que era aún más y más difícil.

Luchamos con fiereza para recuperar la ciudad, habíamos tomado 3 de los 4 distritos cuando llegaron unas tenebrosas noticias. Espías descubrieron que los no muertos traían un químico que al parecer se llamaban “añublo”. Belysra dijo que era tan peligroso que debíamos de huir, esa cosa podía matarnos a todo. Con la reciente perdida de nuestro príncipe no fue fácil para el rey ordenar la huida. Apenas si habíamos recuperado la ciudad y ahora de pronto debíamos de huir. ¿Qué Clase de victoria era esa? Y asi fue como llegamos a estos malditos barcos. Un grupo de Gilneanos, guiados por Crowley, se quedaron para evitar que los renegados ocupen con éxito Gilneas. Los sabotearan hasta que la alianza envíe refuerzos. Si es que envían. Desde la segunda guerra que Gilneas dejo la alianza y ahora debe volver arrastrándose ¡Cuanta humillación! Pero este es hora de tragar el orgullo que poco nos ha servido.

Ahora estoy aquí, sentada en un rinconcito escribiendo. Los balanceos del barco aumentan lo que me causa ya dolor de cabeza. Me he encontrado con Mary, no quería decirle en inicio lo que era pero Sam (Samanta, la conocí en Tal ‘doren. Es una chica rara, muy fría, muy lógica, muy inocente pero adorablemente sincera) le dijo a Mary lo que soy. Ella no dejo de acosarme hasta que lo confesara y asi lo hice. Le conté lo que paso esa noche en Gilneas pero ella me abrazo con fuerza. Esta feliz de que estuviera viva y poco le importa lo que sea ahora mientras siga siendo yo misma. Por ahora evito a mis padres, afortunadamente ellos van en el otro barco y hasta que no lleguemos a Darnassus (un árbol gigantesco en una isla, según dijeron los elfos) no los veré. Tengo tiempo suficiente para pe………….. *mancha de tinta gigantesca aquí*

¡Ah! Derrame el tintero encima. El barco esta enloquecido y oigo estruendos afuera. Hay escandalo afuera, creo que es una tormenta. Quisiera ayudar pero no sé nada de barcos, me refugiare en el fondo.


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2e0lf89.pngGilneas llega a Darnassussr1xu03.png

Ocurrió una enorme tormenta, una que el capitán del barco de los elfos estaba en shock. Muchos de mi compatriotas subieron para ayudar pero según oí solo estorbaron o algo asi. Durante la tormenta perdimos un barco y agradezco a todo lo sagrado que en ese barco no estaba mi familia aun asi es una pena pensar que más de mis compatriotas han muerto.

Mucho por hacer no había en el barco, ya llegábamos en el sexto mes del viaje y el aburrimiento nos estaba volviendo locos. Yo al menos lo he aprovechado para pensar y estoy aterrada. Para enfrentar a mi maldición decidí figurar a mi maldición como un ser. “Mi otro yo”. Mi otro yo tiene la misma apariencia que yo cuando me convierto en huargen: Alta, figura esbelta, músculos fibrosos y agiles. Colmillos como dagas y una mirada lobuna, fría y calculadora. Empecé a ver la imagen de mi “otro yo” en todas partes incluso cuando cierro los ojos. La veo como acechándome, estudiando mis pasos, tratando de leer mi mente y desafiándome a actuar. Oh no puedo creer. ¿Me temo a mí misma? Las veces que me permití entrar en cambio no ayudaba a superar el miedo. Provocar el cambo hacia que sintiera a mi otro yo burlándose de mí, viéndome como presa débil y regodearse cuando se hacía con el control. Era como una lucha de poder por mi cuerpo. ¿Quién gana aquí? ¿La bestia o la humana?

Llegamos a Darnassus, en realidad no, faltaban 5 o 6 horas más de navegación pero ya veíamos la copa del árbol. Si, del árbol. Teldrassil es un árbol que fue sembrado en una isla y es gigantesca. Un elfo que estaba cerca me dijo “Fue sembrado al final de la tercera guerra y esto es lo que ha crecido sin ayuda de los aspectos. El más grande es Nordrassil que tiene milenios y fue bendecido por los aspectos”. Me dijeron también que Nordrassil significa algo de “Árbol del mundo” o algo asi. Por lo grande que es. ¿Qué tan grande ha de ser Nordrassil si solo Teldrassil lo consideran pequeña? Lamentablemente la visita al Monte Hyjal (Donde se halla Nordrassil) está prohibido para los extranjeros. Una pena. Pero con Teldrassil me hago una idea. Es alto, tan alto que casi parece salir al espacio. Enormes y gruesas raíces y las ramas más finas deben tener el grosor de una casa pequeña. Darnassus es bella, natural, místico, precioso.

Fuimos recibidos por los líderes de los elfos Malfurion Tempestira y Tyrande Susurraviento. Nos dieron la bienvenida y se aseguraron de darnos un espacio. Malfurion sembró una semilla proveniente de tal doren e hizo crecer un roble a una velocidad asombrosa. En lugar de tener minutos de vida, el roble parecía tener siglos de edad. Fue nombrado “El roble quejumbroso” y es ahí donde ahora habitamos. Tuve que hacer frente a mis padres, siguen siendo humanos pero no han dicho nada de mi condición. Ahora ser humano entre Gilneanos es una cosa rara y casi toda la población es huargen. Mis padres me ruegan extremar la cautela y comportarme con más sabiduría que nunca.

No hay mucho por hacer en Darnassus, la recorrí tanto como las centinelas me permitieron pues hay lugares prohibidos para los extranjeros y los elfos me miran de mala manera, me miran temerosos y con odio y no puedo culparlos. La maldición huargen es una cosa horrible, todo gilneano perdió a alguien a manos de un huargen. Mi hermana me vio cambiar cuando salimos de la ciudad y se aterro. Ahora tiene fobia a los huargen y ruega que permanezca en mi forma humana estando con ella. Mi otro yo se mostraba herida y ofendida por sus palabras.

He conocido mejor a la gente que me acompañó en Tal doren. Samanta me cae de maravilla. Es a veces algo molesta por ser tan inocente, tan fría pero es sincera y adorable. No es hipócrita y por ello aprecio su amistad. Thalía tiene mi edad, es lealista y compartimos algunas cosas en común. Hay otros personajes que no mencionare en este diario ni escribiré sus nombres. Luego esta Gregory Mcgregor. El huargen del taparrabo. Por alguna razón se muestra cabezón hacia a mí y no deja de acosarme e intentar ligar conmigo. Es una molestia sin lugar a duda.

Si voy a vivir en este lugar al menos deseo conocer a mis anfitriones. Estoy procurando conocer a algunos elfos pero no todos son de hablar. Algunos me miran con sumo desprecio, otros prefieren ignorarme. Algunos pocos están dispuestos a darme la oportunidad de presentarme, conocerme y asi juzgarme con bases sólidas. Creo que me gano algunos puntos con ellos. Me muestro tan diplomática y sincera como me es posible.

***

Sam se ha hecho amiga de un imbécil. Hay un sujeto insoportable que se cree superior a mí solo porque ha llevado una vida más dura y porque es un tipo “duro”. Es un verdadero fastidio y no creo que él sea buena compañía para una chica adorable como Sam. Los seguidores de ese imbécil tampoco se quedan atrás, ¡son unos cerdos!

A Sam no le gusta que lo odie. Su Siegfried (pero que nombre más ridículo) es “bueno, es comprensible, la alienta” bla, bla, bla ¿es que no hago yo eso por ella también? Samanta quiere aprender a cambiar y no sé cómo enseñarle. Para ella es difícil concebir una emoción positiva, no digamos una negativa. Yo realmente no se cambiar a voluntad, sino cambio por ira solo me volteo y digo a mi “otro yo” que tiene el control y ella gustosa lo toma. Pero viene un seguidor de Siegfried y se cree un experto en el tema y resulta mejor profesor para Samantha.

***

Me rindo. Me rindo ya, no puedo seguir con la dieta vegetariana. ¡No lo tolero más! Me siento débil, antes solo debía equilibrar bien mis alimentos para suplir la falta de la carne pero ahora ya no basta. He perdido demasiado peso y hasta casi se me ven los huesos. Me siento horrible y ya un druida me insiste en que busque alimento, que no puedo huir de comer carne, siempre ha sido mi alimento natural y lo es ahora aún más. El me indico un lugar en el bosque donde nadie me vería, podría cazar sin ser molestada y sin duda encontraría una presa. Me recomendó que cace como huargen y no con arco.

Ugh, cazar asi fue la cosa más rara. Me sentí maravillosa, sentir el suelo en mi man… no, garras. Sentir el suelo en mis garras, correr como si volara y hallar la presa solo con mi olfato. ¡Pero que locura! Mi otro yo se hizo cargo de la cacería y lo hizo con gusto. Cuando atrape el venado me sentía tan hambrienta que no espere a cocinarlo, me lo comí crudo tal cual estaba.

Me bañe en su sangre y su carne. Me sentí horrorizada conmigo pero a la vez maravillosamente cómoda. Trato aun de convencerme con las palabras del druida. Que mientras tome solo lo necesario y no dañe el equilibrio de la naturaleza, entonces, mi cacería no es un salvajismo, no soy una bestia y debo comer. Tratare de no hacer abusos de la cacería. Comeré lo justo y me transformare cuando sea necesario. Aun no tolero ver la burla en la cara de mi otro yo. Una cara burlesca diciéndome que no importa cuánto me esfuerce, ella no se iría, me seguiría y yo siempre volvería a ella.

***

Greg lo ha logrado. Me ha convencido de ser su novia. Si, ya se, es 10 u 11 años mayor que yo ¿pero que puede salir mal? Los chicos de mi edad solo piensan con sus bolas o no muestran interés en mí o esperan que yo sea su sirviente o que sea su futura esposa trofeo. Solo uno llego a mostrarse un prometedor novio y cuando le di la oportunidad… Me engaño, me engaño con otra y me dejo porque ella le daba algo que yo no y eso era abrir las piernas. Pero que estúpida fui por desvivirme por uno que no me valoraba. Pero ahora es diferente. Hablamos de un hombre hecho y derecho. Uno que ya es maduro y sabe usar la cabeza.

***

Mi padre está furioso. Aún sigue con la idea de entregarme a un hijo noble. Dice que los títulos siguen vigentes ¿pero qué importancia tiene? Nadie tiene tierras ni riquezas. Solo tenemos lo que hemos traído encima y eso es una miseria total. El insiste que todo cambiara pero tengo muchas dudas. Para empeorarlo, él está enfadado porque se enteró de Greg. No le gusto que él me cortejara a sus espaldas y que no le pidiera antes su permiso antes de proponerme noviazgo. Y le molesta aún más que Greg no tenga nada de noble. Padre y yo discutimos y no me mordí la lengua. Dije todo lo que pensaba y… bueno, ahora tengo el rostro morado. Mi padre me abofeteo muy fuerte y yo decidí irme. Soy mayor y aquí ya no ejerce control sobre mí. Soy fuerte, luche contra huargen y no muertos. Puedo vivir ya sola.

***

Hace semanas vivo sola en Teldrassil, en el bosque. Realmente duermo en Dolaanar pero el dia la paso en el bosque yo sola. Me he habituado a cazar y ya es parte de mi rutina, cosa que mi otro yo adora y me mira con burla porque me he vuelto dependiente de ella pero ella es el menor de los males. Me siento sola aquí, hace días no hablo con nadie. De pronto con Sam o Henry o Mary o Greg pero muy poco hablamos. Desearía saber que se siente cazar en manada, he visto un grupo de huargen hacerlo, parece una cosa interesante. ¿Pero con quien cazare? Mary es humana, Sam no sabe cambiar. Henry anda en su mundo tras mi hermana y Greg odia ser huargen. Prefiere cambiar y cazar solo.

Me he dejado convencer por Sam y porque le tengo aprecio le daré oportunidad a Siegfried. Eso y porque me desespera ya la soledad y ya no tolero a mi otro yo, necesito aprender a dominarla o ella me dominara a mí. Debo aprender que significa ser huargen y como tener todo dominio sobre mí misma y este sujeto se jacta de saberlo todo sobre ser huargen. Veamos que tiene para demostrarme.

***

Mi padre está más furioso que nunca, mi rostro apenas sano y ya me dejo morada la otra mejilla. No detallare el porque. Lo que hizo reafirmo mi decisión de poner distancia entre él y yo. Henry planea la loca idea de una colonia huargen muy lejos de aquí. Lo hable con Greg y aunque se mostró algo reacio lo acepto. Nos iremos a costa oscura. Siegfried hizo algo que me sorprendió. Fue y desafío a mi padre por haberme golpeado. Ahora mi padre luce su nueva nariz aguileña.

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