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Armandox

[Recopilación de textos] El Enclave Escarlata.

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Aclaración:

Los siguientes textos son diferentes libros y pergaminos que se pueden encontrar en El Enclave Escarlata, la instancia, la zona donde los caballeros de la Muerte como clase inician en el juego. Dichos textos los pongo por el mero hecho de compartirlos al haberlos buscado en el juego y leído, pareciéndome de interés (unos más que otros) por distintos motivos.  Son varios los existentes dentro de esa zona, pero pondré unos pocos ya que en el subforo de Libros y Escritos, tenemos ya algunos puestos hace tiempo gracias a @Kyrie Eleison. Mismos que pondré en primer lugar en el índice de más abajo. Cualquier tipo de sugerencia sobre este post, si hubiera algo a corregir, será bienvenida.

 

 

Índice

El diario de la Alta General Abbendis

Compendio para el No-Muerto Iniciado

Una Verdad sobre los No-Muertos

El Decreto de la Plaga

Cuento del Alzamiento de una Vermis de Escarcha

Compendio de los Héroes Caídos

 

Esta es mi hojarruna...

Sobre...

Las Memorias de Lord Thorval

Toque del Alma en Pena

Rollos Escarlata

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Esta es mi hojarruna...

Esta es mi hojarruna, hay muchas como ella pero esta es la mía.

Por Lady Blameaux.

Saludos, caballero de la Muerte. Hasta ahora lo más probable es que el instructor Razuvious te haya dado las primeras lecciones sobre lo que significa ser un caballero de la Muerte. Permíteme que empiece tu educación por la que problablemente sea la posesión más valiosa de un caballero de la Muerte: la hojarruna.

Sin tu mano para guiarla, tu hojarruna no es más que un caparazón vacío. Por separado sois entidades rotas, débiles e indefensas. Si alguna vez te encuentras sin una hojarruna, deberás encargarte de conseguir otra lo antes posible.

Como caballero de la Muerte impondrás tu voluntad mediante tu hojarruna a aquellos que osan enfrentarse al Rey Exánime. Porque tú, joven caballero de la Muerte, eres el brazo con el que el Rey Exánime impone su voluntad, y tu hojarruna es el instrumento que te ha sido concedido para que honres su autoridad. De esta autoridad, has de comprender los siguientes principios:

1.) Unidos, tu hojarruna se convierte en una extensión de tu propio cuerpo. Y tu cuerpo le pertenece al Rey Exánime.

2.) Como uno, tu hojarruna se convierte en la forma física de tu voluntad. Y tu voluntad es la del Rey Exánime.

3.) Juntos, tu hojarruna se convierte en la vena por la que la mismísima muerte toca tu alma. Y tu alma ha de cumplir la voluntad del Rey Exánime.

A lo largo de tu entrenamiento, puede que te sientas atraído a centrarte en alguna de las distintas disciplinas de estudio disponibles para nosotros. Sobre este asunto, solo puedo decir esto: todas son dignas de estudio y rechazar alguna para centrarse en otras es una estupidez por la que he visto morir en combate a caballeros de la Muerte menos capaces.

Es problable que algunos descubráis pronto que vuestra hojarruna es un objeto particularmente poderoso con el que podéis canalizar vuestra propia furia. Pero eso no basta. No os contentéis con creer que vuestra hojarruna es una mera herramienta para concentrar la meditación. No, es mucho más que eso. Los más poderosos entre los nuestros han sido capaces de controlar el poder de su hoja con una mera extensión de su voluntad. Luchan juntos, con una misma mente y cuerpo y con el propósito de aplastar a cualquiera lo bastante necio como para interponerse en su camino.

Otros descubrirán que su hoja responde mejor cuando se la imbuye con el poder del frío helado. De esta forma hasta la más afilada de las hojarrunas se volverá más potente. El mismo poder que baña nuestra gloriosa Ciudadela de la Corona de Hielo será tuyo, caballero de la Muerte. Si escoges dominar esta disciplina, tus enemigos no podrán escapar pues sus acciones se verán ralentizadas e imposibilitadas por el frío.

Y aún habrá otros que encuentren su verdadera vocación en dominar el poder de sus hojas para atraer la enfermedad y la plaga al aplastar a nuestros enemigos. Esta también es una especialidad única de nuestra clase y digna de utilizarse. Al principio las defensas más poderosas pueden parecer inexpugnables, pero en cada defensa yace una debilidad oculta. Se trata sencillamente de descubrirla. Caballeros de la Muerte, no olvidéis nunca que fue una plaga y no un ejército lo que provocó la destrucción de Lordaeron.

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Sobre...

 

-Sobre Scholomance-

¡Hoy me he ganado el favor del departamento y al fin he conseguido el permiso para entrar en Scholomance! ¡Hoy comienza mi ascensión final a la gloriosa no-muerte!

Las cosas dentro de Scholomance son mucho más rústicas de lo que pensaba. Hay montones de material de investigación apilados de cualquier manera, algunos pegados por la cera que cae de velas mal colocadas. Ensamblajes, espíritus y demonios vagan por las salas sin control. ¡He de decir que me esperaba más de nigromantes tan expertos como estos!

Hoy un grupo de bandidos ha entrado en la escuela y ha comenzado a abrirse paso a golpes hasta las criptas. Mientras eliminaban a un grupo de estudiantes en el vestíbulo, los estudiantes cercanos seguían con sus prácticas, ¡distraídos! Las fuerzas reunidas en esa sala derrotarían a un pequeño ejército, pero se comportaron como carnaza. ¡Necios!

¡Hoy, mientras leía con el Maestro oscuro Gandling, unos invasores cruzaron las puertas de la sala de observación y llegaron a las criptas! ¡El condenado loco se escondió detrás de una estantería, riéndose mientras veía como mataban a los administradores de la escuela que estaban en las criptas! Después avanzó mientras gritaba "¡Comienzan las clases!" ¿Ha perdido la cabeza? ¡Voy a solicitar que me trasladen a Stratholme!


-Sobre Stratholme-

¡Hoy me he convertido en un Nigromante Thuzadin de Stratholme! Me pregunto por qué nadie apaga los fuegos. Me mortificó conocer la existencia del sistema sin sentido de zigurats unidos a las puertas del matadero. Si hay que evitar que la gente llegue hasta allí, ¿por qué no nos limitamos a cerrar la puerta? ¿Para siempre?

Estoy empezando a entender por qué las cosas van tan mal aquí. Este arrogante hijo de un caballero podrido se dedica a pasearse y se ha autoproclamado "Barón" Osahendido de Stratholme. Sin duda, ha confundido la plaga con un zoo de mascotas, ya que se pasa la mitad de la tarde moviendo a los discípulos, esbirros y ensamblajes en pequeños grupos y colocándolos por la ciudad.

Tras terminar la ostentación a la hora de la cena del Barón, un grupo de... llamémosles bienhechores, asaltó la ciudad derribando las defensas que él había preparado. "Cierra las puertas", le dije. "¡Los esbirros que controlan mis zigurats protejerán el matadero, chico!" me respondió. Voy a recoger mis cosas, ¡y me voy a largar por la verja de atrás!

Al parecer me ha salido bien. Juzgando por el humo que sale de la ciudad, he huido justo a tiempo. Trabajar en Stratholme ha sido una pérdida de tiempo, excepto porque le he robado el sello a ese loco. Una simple falsificación con el sello del Barón debería conseguirme un sitio cómodo dentro de los muros de Naxxramas.


-Sobre Naxxramas-

¡Hoy he ido a trabajar al interior de una factoría de guerra de la poderosa Plaga! Naxxramas bulle de actividad. Me entristeció saber que seguían utilizando estúpidos mecanismos de puzles para dar energía a los dispositivos de teletransporte de importancia vital, pero por lo demás parece ser un buen sitio. Mis pensamientos se dirigieron una vez más hacia la investigación, hasta que me topé con el perverso nerubiano...

Las ofertas del nerubiano son innumerables. Siempre me llama con su aterradora y ronroneante voz. Me invita a estudiar en su "sala de estar". Me he estado escondiendo en la tubería rota detrás de las habitaciones de Gluth, ya que es el único lugar al que no me seguirá. ¡Mi mente se está viniendo abajo!

¿Cómo pretende esta banda de inadaptados apáticos y cadáveres putrefactos conquistar todo Azeroth? ¡Su falsa ingenuidad los aleja de cualquier apariencia razonable de tener instinto de conservación! ¡No puedo hacer ningún cambio con el detestable nerubiano siguiendo mis huellas y oscureciendo mis sueños!

Aunque pueda parecer que es lo normal en mis tratos laborales recientes con la Plaga, otros aventureros han entrado en la necrópolis y están matando a mis colegas. ¡Pero si hasta la pelirroja maciza del culto de Faerlina está muerta! ¡Y esa asquerosa araña no me había dejado hablar con ella! Odio este lugar, así que en cuanto me convierta en un no-muerto, me LARGO de aquí. ¡Es hora de luchar!


-Sobre la no-muerte-

Después de repetidos fracasos de servir a la Plaga, he descubierto que me creo muy superior incluso a los miembros de más alta posición de la organización. Dada la poca flexibilidad inherente de las estructuras de poder sociales, es difícil equilibrar los intentos de querer cambiar las cosas con los desafíos sociales existentes.

Por suerte esta organización ofrece oportunidades laborales para gente sin preparación o para los que sufren de algún problema (como, en mi caso, la muerte).

He comprendido una verdad. La llegada de la muerte es fría, insatisfactoria y no ofrece respuestas. Soy libre de mis obligaciones terrenales, pero no siento alivio porque no tengo corazón. Simplemente existo. ¡Ya solo puedo esperar volver a caer en la gloria de la batallla ante la ardiente ira de un corazón noble y piadoso!

La necrópolis ha vuelto a Corona de Hielo. Hemos recogido suministros y personal, ¡la ciudad vuelve a estar viva de nuevo! Yo soy diferente. Me siento completo. Me siento vivo. Siento Su perfecta voluntad dirigiéndome. Sé exactamente donde estaré y cuando los guerreros vengan, los pondré a prueba.

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Las Memorias de Lord Thorval

Ha llegado a mis oídos que algunos de los nuevos caballeros de la Muerte podrían estar preocupados por recuerdos de sus antiguas vidas. A estas mentes inquietas les pido que no se preocupen más, nadie puede tener más remordimientos por sus antiguos errores que yo. Y aun así, en la Plaga he encontrado la absolución.

Antaño, en mi ignorancia, fui un paladín que servía a la odiosa Luz. Cegado con mentiras sobre la esperanza, dejé a mi esposa y a mis dos hijas en casa mientras buscaba indicios de la Plaga en nuestra zona. Nuestro ridículo grupo buscó por los bosques durante semanas, pero todos los rastros se perdían. Llegó el invierno y seguíamos sin saber nada sobre el enemigo. Frustrados, volvimos a casa.

El paisaje que se podía ver tras ascender la última colina era aterrador. La aldea yacía quemada y deformada. Corrí a nuestra casa. Había un tablón clavado en la parte exterior de la puerta. Demasiado nervioso para preguntarme el porqué, entré a toda prisa para descubrir los restos de mi familia a mis pies, abrasados e irreconocibles. Me di la vuelta angustiado y contemplé los arañazos que habían hecho, presas del terror, en la puerta. Los arañazos más pequeños pertenecían a la más joven.

Después supe que en nuestra ausencia habían aparecido rumores que hablaban de un portador de la plaga oculto en la aldea. La Cruzada Escarlata reunió a todos los habitantes y los quemó vivos. Y aunque su crueldad fue inimaginable, descubrí que ese mismo sentimiento anidaba en mi pecho. Ansiaba cazar a los Cruzados, para hacerles conocer la furia de mi espada.

Finalmente tuve que reunirme con el resto de mi grupo. Veía mi propio desaliento y furia reflejados en el rostro de lo demás, pero los líderes nos ordenaron continuar hasta el puesto destacado más cercano. Poco después de que cayera la noche, escuchamos las despreciables risas de los no-muertos resonando entre los árboles y una oleada de Plaga nos atacó.

Los mataba de forma mecánica. Pero por cada uno que caía, dos más salían arrastrándose de las colinas. Estábamos atrapados en la misma marea de Plaga que estábamos cazando, solo que ahora estábamos separados y desprevenidos. Mis aliados estaban sucumbiendo a las heridas y el agotamiento. Había demasiada Plaga como para poder resistir.

Mientras me golpeaban, recordé haber jugado en estos bosques con mis hijas. Me llenó de ira. ¿Por qué han de existir recuerdos así? No eran más que ilusiones que sirvieron solo para distraerme de la realidad del dolor y la separación. Mis hijas estaban muertas y el campo arrasado por la Plaga. La muerte es el único final verdadero de cualquier relato mortal. Utilizar el poder para proteger conduce inevitablemente al fracaso. Solo aquellos que lo usan para un fin distinto, pueden alcanzar el éxito...

En ese preciso momento le juré lealtad al Rey Exánime, el heraldo de la victoria de nuestra era. Me purgó de las odiosas sensaciones humanas que me habían atormentado. Renací como un caballero de la Muerte. No hay fuerza ante la que yo y mis iguales caigamos derrotados. No hay derrota lo bastante amarga para hacer temblar mi resolución. Purificado por la Plaga, estoy preparado para saciar mi sed de muerte por todos los rincones de Azeroth.

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Toque del Alma en Pena

Skor'zad miró nerviosamente por un lado de la columna. Tal y como había planeado, la vio flotando allí, a solas en sus habitaciones. ¿Había tomado la decisión correcta al visitar la habitación privada del alma en pena a esas horas de la noche? De ser descubierto, los nigromantes le volverían a meter bajo tierra sin duda alguna. Peor aún, ni siquiera sabía si sus sentimientos eran correspondidos y además, Madame Sidnari era famosa por su escasa paciencia.

Las pocas dudas que tenía el zombi quedaron rápidamente descartadas cuando pudo contemplar su belleza. Sus inconfundibles rasgos élficos, un recordatorio de su forma en su vida anterior, ahora eran aún más hermosos gracias a las heridas supurantes y costras que salpicaban su rostro. Su piel morada, casi traslucida estaba cubierta de forma frugal por vendajes que abrazaban su desaseada figura. La fría carne se unía con lo efímero en su torso sin piernas que descansaba sobre una esfera azulada de energía, flotando a varios centímetros sobre el frío suelo de granito. Skor'zad se relajó un poco, y se limpió el sudor y el icor que bañaban su prominente frente.

Aparentemente sin notar su presencia, ella se deslizó hasta la única ventana en la habitación y miró al exterior, al campo de batalla. Ante ella se extendía la desolación. Seis horas atrás, los gritos agudos de los niños humanos rasgaban el aire, pero ahora... solo quedaba el dulce silencio de la muerte.

El viento comenzó a jugar con su pelo, agitando sus mechones parecidos a gusanos alrededor de las cuencas vacías de sus ojos. Skor'zad, de pronto consciente de que estaba inclinándose hacia delante lleno de lujuria, volvió a esconderse tras la columna, aterrorizado ante la idea de que la plañidera oscura pudiera haberle visto. Ella sí le había visto, pero no tenía nada que temer.

"Skor'zad," dijo ella. "Te estaba esperando. Hoy has luchado bien." El alma en pena lanzó una mirada tímida sobre su putrefacto hombro derecho, permitiendo que sus vendajes se soltasen levemente. "Es hora de que... recojas tu recompensa."

<Las siguientes páginas parecen estar pegadas unas con otras.>

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Rollos Escarlata


-Da a la Iglesia y la Luz proveerá-

Desde el escritorio del sumo abad Landgren:

Puede parecer que en tiempos difíciles de conflicto y confusión uno debe preocuparse por sí mismo, protegiendo a su familia y seres queridos, excluyendo todo lo demás. Pero ese es un sentimiento falso: Sin la luz de esperanza que constituye la Iglesia, la desesperación podría inundar rápidamente hasta el último poro del alma de tu familia. Todos los estómagos llenos, pies calientes y sonrisas de felicidad que los bienes mundanos puedan comprar, no salvarán a tu familia del vacío sigiloso que provocará el incumplimiento de tu responsabilidad hacia la Luz.

Da a la Iglesia. Las penurias soportadas durante la falta de bienes mundanos actúan como forja para el alma, quemando las impurezas y elevando a tu ser a otro plano. No te avergüences por los rugidos de tu estómago hambriento, por el mordisco de una piedra punzante sobre tu pie desnudo o por el frío del viento invernal. Estos no son sino medios por los que la Luz comunica su inspiración al alma. Estos sacrificios aseguran que las alabanzas hechas a la Luz que tanto inspiran al culto se mantengan adecuadamente.

Abstente de los placeres de la carne, y acércate más a la Luz.

 


-Preparación sacerdotal: Sigue los pasos de tus superiores-

1. Déjate crecer una barba bien desaliñada, pues disimula las imperfecciones faciales de cara a la Luz.

2. Purifica tus manos en leche de yegua adulta para que estén suaves y flexibles en el momento de llevar la ofrenda.

3. Báñate en los ríos, permitiendo que los gloriosos dones naturales de la Luz limpien tu piel.

4. Cambiarse con regularidad los hábitos sagrados, para que la apariencia y los olores no ofendan a los que sirven a la Luz.

5. Mantener en todo momento una postura erguida, para no cansar ni curvar la columna con posturas descuidadas.

<La lista se extiende a varias páginas más de menudencias>

 

 

-Cavilaciones de la Alta General-

Purificar el cuerpo con esmero. Purificar el alma con oración. Purificar a tus enemigos con fuego. El dolor no es un enemigo, sino un aliado que abrazar, tener cerca y otorgar tanto a los incrédulos como a los creyentes.

La resistencia a los caminos de la Luz es un signo de impureza, y debe extirparse de la carne de la comunidad.

 


-Poner la otra mejilla-

El tema de la indulgencia es algo peliagudo, pero hay veces en la vida en que se convierte en un mal necesario. Una falta de juicio, una palabra cruel pronunciada sin reflexión, un puñetazo o patada dados con rabia... Todas estas cosas son defectos del hombre mortal, y la Iglesia debe ser consciente de ello.

Sin embargo, tal consciencia requiere un precio. Para pecados de palabras crueles, un mero puñado de plata limpiará el alma. Para pecados de fuerza física, un puñado de oro expurgará los defectos de la carne mortal. Otro tipo de pecados requerirán una confesión completa y una contribución algo más generosa.

Golpear:

 Tortazo : 2 monedas de oro
 Golpe bajo: 3 monedas de oro
 Golpe en el pecho: 1 moneda de oro y 45 monedas de plata
 
<Continúa una larga lista detallada de precios y otros pecados>

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