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Las epístolas de Ael’thas Moonseeker

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Lo que aquí escribiré e iré recopilando no es un relato cerrado. Se trata de una colección de cartas escritas por mi personaje Ael’thas Moonseeker a su hermana, Ceara. Dichas cartas no tienen una finalidad comunicativa pues Ceara Moonseeker falleció en la tercera guerra, no es más que una forma de Ael’thas de dejar escritas sus experiencias vitales y honrar a Ceara, a quien tenía un gran aprecio. Las epístolas existen on-rol bajo custodio de Ael’thas y no son un diario como tal, pues en muchos casos se encontrarán salteadas, desordenadas cronológicamente, o sin fecha. Los temas serán recurrentes y tratarán de fondo algunos aspectos de la psicología de mi personaje, como su creciente y cada vez más peligrosa adicción a la magia fel, sus elevadas y nada humildes ambiciones y sus deseos de integrarse tanto en los círculos sociales como mágicos de su ciudad.

I

II

PD: Voy a poner las cartas en mensajes consecutivos según se vayan actualizando, en cualquier caso desconozco si hay alguna norma para hacer este tipo de relatos de otra manera así que mis disculpas si lo he puesto mal y no tengo problema en cambiarlo. Tampoco tengo problemas en si alguien desea hacer algún comentario lo ponga intercalado entre los mensajes

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Epístola I

A la atención de mi querida Ceara;

Tras varios días meditando el asunto, finalmente he decidido solicitar mi ingreso en la
Academia Ocaso Marchito
. Temo, querida hermana, que mis potenciales instructores se cercioren de mi incipiente e irresistible curiosidad por las artes impías. Oh, hermana mía, cuánto os echo de menos. Nunca seré tan digno como vos ni tan habilidoso en la magia. Mi incapacidad para proteger a padre y madre, y el acto de fallaros tan cobardemente pesan en mi como el mayor de los yunques enanos de todo su reino. Juro con esta tinta y sobre lo que queda de nuestro apellido que de mí nacerá un poderoso taumaturgo del que tanto tú, como padre, o madre estaríais orgulloso, al precio que sea.

He de confesaros mi preocupación sobre un asunto. Cada día que pasa las fuentes de magia arcana sacian menos mi sed. ¿Es el precio que he de pagar por jugar y dejarme seducir por artes prohibidas? ¿O es la consecuencia del abuso que hice en su momento de
los cristales de Rommath
? Nunca lo sabré, pero cada vez es más complicado conseguir los cristales y mi reputación como la de nuestro apellido se compromete a cada uno de ellos que consigo.

Mañana iré a
Tranquilien
, deseo extender el negocio fuera de los bosques de Canción Eterna.

Al diel shala, afectuosamente.

Tu hermano.

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Epístola II

A la atención de mi querida Ceara;

Bien sabéis, hermana mía, lo poco dado que soy a creer en las casualidades y en los devenires del azar. A mi vuelta de Tranquilien crucé mi camino con el de
Dahos Nesh’ailok
, el eminente sastre y astromante del Ocaso Marchito. Su presencia no hubiera sido para mi tan impactante de no ser un un detalle sobre su persona que me sorprendió inesperadamente: El aura de
magia fel
que podía sentirse alrededor del elfo. No he vuelto a notar tanta magia fel emanar de un sin’dorei desde los tiempos en los que Kael’thas aún existía y la Fuente del Sol no había sido restaurada.

No me atreví a preguntarle, desconozco si mi ahora más agudo sentido para percibir esa magia proviene directamente del acto de haberla consumido, pero de ser así y haber mencionado ese detalle hubiera vendido mi cabeza en bandeja de plata. Temo, en cualquier caso, que la creciente desesperación de estos días por volver a calmar mi adicción a esa magia hubiera provocado en mis palabras demasiado interés, el suficiente para que Maese Nesh’ailok se percatara de ello.

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Hoy he vuelto a encontrarme con él. Tomaba mi paseo habitual por la ciudad cuando topé con dos iniciadas de la Academia del Ocaso Marchito. Una de ellas,
Lady Elawen Galathiel
se ofreció a mi petición de mostrarme la ubicación de la academia y profundizar en su historia y sus objetivos. Lady Galathiel es una persona ambigua en muchos aspectos, la apariencia de una bella y seductora piromante esconde el carácter de una altanera y fría noble cuya humildad ha perdido en pos de su ambición. Aun así -y desconozco si fue por mera cortesía o el placer de tener mi atención- se arriesgó a ponerse en un compromiso enseñándome las dependencias de la Academia desde el interior, no sin informarme de haber tenido la puntuación máxima en la prueba de acceso. Ya fuera de ellas nos encontramos con
Maese Nesh’ailok
. No solamente se conocían, sino que parecían tener una entrañable relación en la que Nesh’ailok parecía encontrar el placer en irritar a Lady Galathiel, pues no dudó en mencionar en voz alta y delante de mí su relación con el
Magíster Naur Quel’dahar
, precisamente encargado de realizar las pruebas de acceso de cuyas puntuaciones tan orgullosa estaba Lady Galathiel. No pude evitar sonreír pues hermana, y terminado esta epístola tal y como la he comenzado, bien sabéis que
no creo en las casualidades
.

Al diel shala, afectuosamente.

Tu hermano.

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