Jump to content
MundoWarcraft
Conéctate para seguir esto  
Spellman

A mi caballería

Mensajes Recomendados

La misma noche del llamamiento a Ley Marcial en el reino, Lucero y Robert se enfrascaban en uno de sus enfrentamientos diarios, solían entrenar juntos, pero desde la muerte de Lord Víctor, apenas habían tenido tiempo. Desde el momento en el que, nervioso, Robert acudió a la recámara de la Osa Negra, esta supo que algo andaba mal.

- Ley Marcial –dijo Robert tras lanzar un tajo con la espada de práctica, Lucero desvió el ataque con el escudo- ¿puedes creerlo?

La Osa no era mucho de hablar mientras luchaba, siempre prefería concentrarse totalmente en el combate, pero la situación lo ameritaba.

- Las cosas parecen haberse estado complicando; la muerte de padre, la llegada de tía Anna, la Ley Marcial…

Tras ello, logró conectar un fuerte golpe en el tronco de su hermano.

- No sé si pueda hacerlo, no tengo madera de líder, Lucero además, mi madre y sus estúpidas ambiciones… -realizó una finta y pudo conectar por fin un golpe- ¿sabías que está organizando matrimonios para James, Lily y para mí?

Quizá fue la noticia que le llegó de golpe, o quizá fue que perdió el hilo de la batalla un segundo, pero Lucero recibió una estocada que por poco la deja sin aliento.

- ¿Es que esa arpía que tenéis por madre sólo piensa en sus propios intereses?

- Así parece…

Mientras el par combatía un par de momentos en silencio, la residencia Lamster estaba igual de silenciosa, seguramente, la familia estaría dentro de la casa, al lado del patio donde los hermanos entrenaban, sin embargo y sin que se dieran cuenta, una persona salía al patio, para observar la batalla.

Los jóvenes Osos se batían como si se tratase de la más épica de las batallas; Robert había cambiado al mandoble, que siempre le había venido mejor, y Lucero tenía que defenderse con el escudo en la zurda y contraatacar con el filo de la diestra, el maestro de armas había entrenado a dos grandes guerreros, lanzaban estocadas, tajos, cortes, el escudo de Lucero crujía con cada golpe que recibía mientras que la postura de Robert comenzaba a debilitarse, fruto de los repetidos ataques de la Osa Negra y el paso el tiempo, que comenzaba a hacer mella en la resistencia de ambos.

Tras un rato de batalla, la balanza se había inclinado a favor de la Osa Negra, que tras bloquear el que parecía el tajo definitivo del Oso Escarlata, contraatacó y asestó un golpe al tórax de su hermano, derrumbándolo en el acto.

- ¿Estás bien? Lucero había lanzado sus armas, y ahora ofrecía una mano para ayudarle a levantarse.

- Me derrotaste, Osa –Robert sonrió, aunque brevemente, pues vio algo a espaldas de Lucero, que hizo que cambiara de opinión- tenemos compañía.

Pensando que podría tratarse de lady Sonya, Lucero se giró rápidamente, no por emoción, sino por mera educación, pero se llevaría una sorpresa.

No se trataba de la voluptuosa figura de Sonya Goldmane, sino de una mujer, casi tan alta como Lucero aunque con el doble de edad, la cabellera ya cana y con arrugas en el rostro, llevaba la armadura completa y una gran capa de pelo de lobo; lo que llamaba verdaderamente la atención era su mirada fría y penetrante y una gran cicatriz dual en el rostro.

- Tía Anna Mariana –dijeron los dos al unísono, ambos sabían que a Lady Ravencrest le gustaba que le dijeran así, fue Robert quien habló- ¿qué hacéis despierta tan noche? ¿Necesitáis algo?

- Sólo veía a un par de mocosos jugando a los soldados –sonrió Anna, a su espalda llevaba un mandoble- pensaba en retaros, Lord Lamster, pero parece que ya han metido una paliza.

La penetrante mirada de Lady Ravencrest se posó sobre Lucero.

- Mi hermana siempre ha sido la mejor guerrera entre nosotros; padre solía decir que era tan buena como Ser Patrick, vuestro tío.

De pronto, el rostro de Lady Ravencrest pareció endurecerse aún más, volvió la mirada hacia Robert y casi parecía que estaba a punto de comérselo de un bocado.

- Vuestra hermana… he escuchado algo a cerca de esa cláusula que vuestra madre se inventó, Robert, Lucero.

- Es una mierda –musitó Robert- Lucero puede ser hija ilegítima, pero sólo lo es porque así lo quiso mi madre; ella es tan digna del apellido como yo, además de ser la primogénita.

- Sí, pero vuestra madre nunca me tuvo en buena estima, Rob.

Anna Mariana observó a sus sobrinos con mirada inquisidora, pero terminó por suspirar.

- Esas patrañas han sido invento de vuestra arpía madre, Robert, me aprendí el código de la familia y jamás vi semejante tontería como esa.

Se hizo silencio momentáneamente, pero la Osa Mayor continúo hablando, esta vez viendo a Lucero.

- No me agradas, Lucero, eres una mancha para el honor de mi sobrino y de toda la familia Lamster, una bastarda –Lady Ravencrest no se toca el corazón, es siempre así de directa- pero es mi responsabilidad asegurarme de que la familia quede en buenas manos, alguien en quien verdaderamente pueda confiar… hasta que no haya amenazas.

Mientras hablaba, miraba a Robert de reojo, pero este sólo asentía ante la Osa Mayor.

- La Casa de Lamster debe erigirse orgullosa y honorable ante los tiempos de adversidad; así como lo hicieron durante la caída de Ventormenta, nuevamente el Reino se ve afectado por amenazas que pretenden desestabilizarlo; como abanderados del Rey, es nuestro deber poner nuestro grano de arena para mantener la soberanía de la Casa Wrynn.

Ambos hermanos escuchaban silenciosos y atentos el pequeño discurso de su tía, aunque sin saber exactamente a dónde quería llegar.

- Si al cabezota de Robert no le molesta que venga una bastarda a quitarle el título, jugaremos bajo las reglas de su madre –con una mano, como si fuera una aguja, Anna Mariana tomó el mandoble a su espalda, hizo ademán de entregarla a la chica- la quiero bien limpia y afilada para mañana temprano, ¿entendiste?

Aquel giro de los acontecimientos hizo que tanto Lucero como Robert se encontraran confundidos, se vieron entre ellos antes de volver a ver a su tía.

- ¿A qué se refiere, tía Anna?

- Desde ahora me llamarás Lady Ravencrest, escudera –dijo la Dama de Armas- mi último escudero la palmó hace tiempo, espero que corras mejor suerte, Osita Negra.

 

Spoiler

Dada la situación actual del Reino y parte una trama futura para Lucero, la casa de Lamster se pronuncia a favor del Rey y los dictamenes recientes, de ahí que Anna Mariana Ravencrest necesite una nueva escudera, Lucero ^^

 

  • Me Gusta 5

Compartir este post


Enlace al post
Compartir en otros sitios

Registra una cuenta o conéctate para comentar

Debes ser un miembro de la comunidad para dejar un comentario

Crear una cuenta

Regístrate en nuestra comunidad. ¡Es fácil!

Registrar una cuenta nueva

Iniciar Sesión

¿Ya tienes cuenta? Conéctate aquí.

Iniciar Sesión
Conéctate para seguir esto  

  • Navegando Recientemente   0 miembros

    No hay usuarios registrados viendo esta página.

Sobre Nosotros

Somos una Comunidad dedicada exclusivamente al Rol en World of Warcraft. Proporcionamos un punto de encuentro para compartir nuestra afición por el Rol en Warcraft.

×
×
  • Create New...

Información Importante

Hemos colocado cookies en su dispositivo para ayudar a mejorar este sitio web. Puedes ajustar la configuración de tus cookies, si sigues adelante daremos por hecho que estás bien para continuar.