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También conocido como: el Sueño, el Sueño de la Creación

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Los benevolentes titanes crearon el Sueño Esmeralda para servir como el modelo subyacente para el planeta Azeroth. Localizado más allá de los límites físicos de aquel, el Sueño es un bosque exuberante y primigenio: el mundo que azeroth podría haber sido de haberse desarrollado sin la interferencia de las razas sapientes (como avances tecnológicos, urbanización y guerras). Aunque es hermoso, la ferocidad primitiva del Sueño puede se mortal.

Propósito del Sueño

El Sueño está bajo la protección de la Dragón Aspecto verde, Ysera. Después que los titanes habían dado forma a Azeroth, sumieron a Ysera en un trance eterno y le encomendaron vigilar todo Azeroth desde el Sueño. Como resultado, los dragones verdes guardan cada portal hacia el Sueño, y siempre ven tanto el paisaje de Azeroth y su correspondiente paisaje-onírico. Esta visión encantada, conocida como visión-onírica, permite a los dragones verdes percibir sus alrededores con perfecta claridad a pesar de tener los ojos cerrados.

A diferencia de Azeroth, el Sueño Esmeralda es un dominio principalmente espiritual en lugar de físico. Todos los que ingresen en él pueden afectarlo hasta un cierto punto, pero sólo temporalmente: la estructura subyacente del Sueño inevitablemente se reafirma a sí misma. Incluso Ysera no puede cambiarlo de forma permanente, ni tampoco desearía hacerlo. Ella no controla el Sueño; al contrario, es más cercano a la verdad afirmar que es aquel quién la controla. Usando el Sueño como su guía inquebrantable, ella regula el flujo y reflujo de la naturaleza y la senda evolutiva del mundo mismo.

Auto-percepción dentro del Sueño

Las criaturas de Azeroth pueden visitar el Sueño Esmeralda físicamente o bien por la vía onírica, como indica el nombre de este dominio. Cuando el espíritu de un individuo visita el Sueño, dejando su cuerpo detrás, ese individuo manifiesta su forma-onírica, que normalmente luce y se comporta casi como lo haría su propio cuerpo físico. Así, para muchas criaturas, el movimiento a través del Sueño se consigue de la manera usual, a pesar de la naturaleza principalmente espiritual de aquel.

Estas reglas no se aplican a druidas de suficiente habilidad o experiencia, que son entrenados para ver más allá de la realidad física. Éstos pueden ser capaces de movimientos anormales al estar en el Sueño (por ejemplo, un elfo de la noche que puede arremeter a un grado considerablemente acelerado, caminar a través de objetos sólidos, o volar). Es bastante raro ver tales capacidades inusuales en no-druidas, pero no está más allá del ámbito de posibilidades.

Características del Sueño

El Sueño puede ser afectado por todos los soñadores hasta cierto punto y de forma temporaria. Sin embargo, ningún ser viviente salvo lo titanes ha sido capaz de permanentemente cambiar el Sueño. La propia Ysera no puede controlar ni dar forma al Sueño, que tiene su propia ecología y variedad de habitantes, sapientes y no.

El tiempo no tiene sentido dentro del sueño. Como resultado, el Vuelo Verde, que permanece la mayor parte del tiempo en el Sueño, es extremadamente longevo. Los consortes de Ysera en particular casi nunca emergen del Sueño y son efectivamente inmortales, así como lo son otros habitantes permanentes del Sueño.

Debido a que los titanes invirtieron mucho trabajo en perfeccionar su diseño de Azeroth, el Sueño Esmeralda no es una única y perfecta visión de lo que Azeroth podría haber sido. El diseño terminado del planeta fue el resultaod de muchos modelos fallidos o inacabados. Por ende, el Sueño tiene múltiples "capas", una por cada una de estas encarnaciones anteriores. Estas viejas capas del Sueño son a menudo incompletas y por ende de limitada amplitud cuando se las compara con el Sueño finalizado.

El Primer Árbol Mundo

Tras la Guerra de los Ancestros, tres de los Dragones Aspectos hicieron crecer un Árbol Mundo, Nordrassil, sobre el nuevo Pozo de la Eternidad, e Ysera lo enlazó con el Sueño Esmeralda. Este acto buscaba primeramente prevenir un abuse del Pozo y controlar que los poderes del mismo crecieran. Las mitigantes energías del Sueño actúan como una influencia calmante sobre las caóticas energías del Pozo. Secundariamente, la conexión de Nordrassil con el Sueño Esmeralda permitió a los druidas de Azeroth viajar fácilmente al Sueño.

Desde ese tiempo, todos los druidas periódicamente hibernaron mientras sus espíritus deambulaban por las sendas-oníricas. ein embargo, Esta hibernación no es algún tipo de requerimiento físico para los druidas; más bien, la hibernación era una comunión con el Sueño Esmeralda. Los druidas aprendían más del mundo natural a través del Sueño. Siempre había algo nuevo para que ellos aprendieran, incluso en la más pequeña brizna de césped.

Durante la Tercera Guerra, los druidas incrementaron el poder de Nordrassil con la inmortalidad de los kaldorei y con las incontables energías de espíritus de elfos de la noche. Nordrassil liberó entonces un estallido de energía quemató al señor demoníaco Archimonde, finalizando la guerra y sellando la derrota de la Legión Ardiente en Azeroth. Aunque Nordrassil no fue matado en el proceso, el noble sacrificio de los elfos de la noche los dejó mortales y le costó a los druidas el enlace fácilmente accesible con el Sueño Esmeralda. En consecuencia, alcanzar el Sueño se ha convertido en una tarea significativamente más dificultosa, y menos druidas que antes son capaces de caminar por el Sueño en la actualidad.

El Segundo Árbol Mundo

Seguro de que la inmortalidad de los elfos de la noche podía ser restaurada, el Archidruida Fandral Corzocelada propuso hacer crecer un segundo Árbol Mundo, a pesar de que los dragones no mostraron signos de ofrecer su asistencia en el proceso. El Archidruida Malfurion Tempestira se rehusó de forma directa; sostenía que sin la bendición de los Vuelos, el árbol sería una abominación.

Cuando Malfurion cayó en un coma misterioso, Fandral se convirtió en el nuevo líder de los druidas. Su primer acto fue persuadir al resto del Círculo Cenarion de hacer creces el segundo Árbol MUndo, al que llamaron Teldrassil. Éste no está enlazado al Sueño ni al Pozo de la Eternidad. EN contra de las esperanzas de Fandral, el nuevo Árbol Mundo no restauró la inmortalidad de los elfos de la noche.

Una Oscuridad Creciente

Algo terrible ha ingresado al Sueño: la Pesadilla Esmeralda. Cuatro dragones verdes, una vez orgullosos tenientes de Ysera, han caído en la insanía y sus nobles formas se han deformado más allá de lo reconocible. Los poderes que estos cadavéricos dragones usan son retorcidas y malvadas parodias de sus antiguas habilidades. Para peor, estos dragones parecen estar descargando su ira y frustración en la criaturas de Azeroth.

Hasta ahora, ni los druidas ni los dragones han sido capaces de descubrir el origen de la Pesadilla. Sólo una cosa es clara: en tanto la Pesadilla continúe oscureciendo el Sueño Esmeralda, los dragones corruptos llevarán terror y locura a lo largo del mundo.

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Also known as: the Dream, the Dream of Creation

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The benevolent titans created the Emerald Dream to serve as the underlying blueprint for the planet Azeroth. Located outside the physical boundaries of Azeroth, the Dream is a lush and primal forest: the world that Azeroth might have become, had it developed without interference from the sentient races (e.g., technological advances, urbanization, and wars). Although the Dream is beautiful, its primal savagery can also be deadly.

The Dream's Purpose

The Dream is under the protection of the green Dragon Aspect, Ysera. After the titans had shaped Azeroth, they sent Ysera into an eternal trance and charged her with watching over all of Azeroth from the Dream. As a result, green dragons guard every portal into the Dream, and they always see both the landscape of Azeroth and the corresponding dreamscape. This enchanted vision, known as dreamsight, allows green dragons to perceive their surroundings with perfect clarity despite the dragons' closed eyes.

Unlike Azeroth, the Emerald Dream is a realm that is primarily spiritual instead of physical. All who enter the Dream can affect it to a minor extent, but only temporarily: the underlying structure of the Dream inevitably reasserts itself. Even Ysera cannot change the Dream permanently, nor, indeed, would she wish to do so. She does not control the Dream; on the contrary, it is closer to the truth to say that the Dream controls her. Using the Dream as her unfaltering guide, she regulates the ebb and flow of nature and the evolutionary path of the world itself.

Perception of the Self Inside the Dream

The creatures of Azeroth can visit the Emerald Dream either physically or via dreams, as the realm's name indicates. When an individual's spirit visits the Dream, leaving the body behind, that individual will manifest his or her dreamform, which normally looks and behaves much as that individual's physical body might. Hence, for most creatures, moving through the Dream is achieved in the normal fashion, despite the realm's chiefly spiritual character.

These rules do not apply to druids of sufficient skill or experience, who are trained to see beyond physical reality. These druids might be capable of abnormal movement in the Dream (e.g., a night elf who can sprint at a greatly accelerated rate, walk through solid objects, or fly). It is quite rare to see such unusual capabilities in non-druids, but it is not beyond the realm of possibility.

Characteristics of the Dream

The Dream can be affected by all dreamers to a minor and temporary extent. However, no living creature except the titans has ever been able to permanently change the Dream. Ysera herself cannot control or shape the Dream, which has its own ecology and a variety of inhabitants, both sentient and non-sentient.

Time is meaningless inside the Dream. As a result, the green dragonflight, which spends the majority of its time in the Dream, is extremely long-lived. Ysera's consorts in particular almost never emerge from the Dream and are effectively immortal, as are all other permanent denizens in the Dream.

Because the titans invested a great deal of work in perfecting their design of Azeroth, the Emerald Dream is not one a single perfect vision of what Azeroth would become. The finished design of the planet was the product of many previous flawed or unfinished models. The Dream therefore has multiple layers, one for each of these earlier incarnations. These older layers of the Dream are often incomplete and therefore limited in scope, relative to the finalized Dream.

The First World Tree

After the War of the Ancients, three of the Dragon Aspects grew a World Tree, Nordrassil, atop the new Well of Eternity, and Ysera linked Nordrassil to the Emerald Dream. Her action was primarily meant to prevent abuse of the Well and to keep the Well's powers from growing. The tempering energies of the Dream act as a calming influence on the Well's chaotic energies. Secondarily, Nordrassil's connection to the Emerald Dream allowed the druids of Azeroth to travel easily to the Dream.

Since that time, all druids have periodically hibernated while their spirits wandered the dreamways. This hibernation is not some sort of physical requirement for druids, though; rather, the hibernation was a communion with the Emerald Dream. The druids were learning more about the natural world through the Dream. There was always something new for the druids to learn, even in the smallest blade of grass.

During the Third War, the druids empowered Nordrassil with the night elves' immortality and the energies of countless night elf spirits. Nordrassil then gave off a blast of energy that killed the demon lord Archimonde, ending the war and sealing the Burning Legion's defeat on Azeroth. Although Nordrassil was not killed in the process, the night elves' noble sacrifice left them mortal and cost the druids their easily accessible link to the Emerald Dream. Thus, reaching the Dream has become a significantly more difficult prospect, and fewer druids are able to walk the Dream today.

The Second World Tree

Certain that the night elves' immortality could be restored, Archdruid Fandral Staghelm proposed growing a second World Tree, though the dragons showed no sign of offering their assistance in the process. Archdruid Malfurion Stormrage flatly refused; he argued that without the blessing of the dragonflights, the tree would be an abomination.

When Malfurion fell into a mysterious coma, Fandral became the new leader of the druids. His first act was to persuade the rest of theCenarion Circle to grow the second World Tree, which they named Teldrassil. Teldrassil is not linked to the Dream or to the Well of Eternity. Contrary to Fandral's hopes, the new World Tree has not restored the night elves' immortality.

A Gathering Darkness

Something terrible has entered the Dream: the Emerald Nightmare. Four green dragons, once the proud lieutenants of Ysera, have gone insane, and their noble forms have been warped almost beyond recognition. The powers these ghastly dragons wield are twisted and evil mockeries of their former abilities. Worse yet, these dragons seem to be taking out their rage and frustration on the creatures of Azeroth.

Thus far, neither the druids nor the dragons have been able to discover the Nightmare's origin. Only one thing is clear: as long as the Nightmare continues to darken the Emerald Dream, corrupted green dragons will sew terror and madness throughout the world.

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