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Liga del Foro


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  1. 2 puntos
    ( Imagen ampliable ) Reseña La historia conocida de los Clamasol se remonta a los tiempos del exilio altonato hace siete mil trescientos años e irónicamente la protagonista de la misma no es una Clamasol de nacimiento. Lord Lorsen falleció en los Claros de Tirisfal culpa de la enfermedad creciente al haberse separado del pozo perteneciente al imperio que ahora les había exiliado. Lady Shala tomó la cabeza de la familia y acompañó a su pueblo liderado por Darth'Remar Caminante del Sol hasta las tierras más norteñas de los Reinos del Este. Su vida incluso corrió peligro por culpa de la hambruna, preocupándose porque sus hijos estuviesen sanos y ejerciendo una labor de madre como pocas personas harían. Cuando el Reino de Quel'thalas empezó a edificarse y sus hijos ganaron fama dentro de la sociedad fue su turno de ceder la cabeza de familia a su primogénita Salindril. Shala fallecería más adelante resistiendo el embate de los trols y defendiendo a su pueblo antes de la construcción de la barrera. Los Clamasol siempre han sido patrióticos y gran parte de ellos han conocido la muerte en un campo de batalla defendiendo a sus hermanos. Las bajas sufridas durante las guerras trols fueron irremplazables, pero en la gran mayoría de los casos el legado perduró hasta el día de hoy. La época dorada se sucedió casi a la par que la caída del Reino. Élviron llevó la casa más alto aún que su madre, pero la plaga terminó por destruir todos los sueños. Gran parte de la generación de Élviron falleció durante el genocidio del príncipe caído, incluyendo a su mujer. Durante tiempos de paz se han dedicado como la mayoría de su pueblo, a las artes arcanas. En ellas destacaron la propia Shala y su segundo hijo Calaeden. La mujer de Élviron tenía una afinidad innata a la magia, aunque nunca pulió todo lo que quiso su habilidad. En la última generación, Éleanar ha destacado en sus estudios y pese a su juventud ya ha dado inicio a la instrucción. En tiempos de guerra, han dado el apoyo a su pueblo con soldados ejemplares, donde destacaron Zelto y su esposo como miembros del aún recién creado por ese entonces cuerpo de forestales, Erandil siendo considerado una leyenda dentro del ámbito familiar por su supervivencia y liderazgo en la guerras trol, y su primogénito Élviron el cual quedó lisiado tras el ataque de la plaga. Su hijo Mathedan, también superviviente del conflicto por la plaga, es el que parece tener el deber de ostentar el peso de la historia sobre sus hombros. Cabe destacar que la hija pequeña del matrimonio de Salindril y Erandril, Mathielle, fue relegada de su apellido familiar en el momento en el que concibió un hijo con un humano. Sólo ella aparece en el árbol familiar oficial aún conservado. Por desgracia esta siempre ha sido una labor de la familia troncal y con el tiempo, la lejanía y el azar del destino, no se conoce el paradero de los descendientes de los hermanos de Salindril. Actualmente solo se conoce a los miembros troncales de la casa que realizaron su transición a elfos de sangre: Élviron, Mathedan, Éleanar, Celar y Vilatil. Se desconoce que fue de los descendientes de los hermanos de Salindril, pero siempre cabe la posibilidad de que estén exiliados en otras tierras. Leyendas Sólo existe una leyenda que era realidad hasta hace un puñado de siglos y trata sobre una persona en concreto. Cuando Salindril Clamasol renegó de su dirección en la casa y le cedió las obligaciones a Élviron, desapareció del reino para siempre. Nacida durante el Exilio Altonato, hacía ya años que había vencido a la edad rompiendo la esperanza de vida de la mayoría de los altos elfos. En la familia se rumoreó que en el momento en que le juró fidelidad al reino de Stromgarde por su ayuda en las guerras trol comenzó a apreciar a los humanos y a empaparse de su cultura, iniciándose en la luz sagrada de manera prematura, siendo esta quizás el origen de su "juventud". Al no poder comprobar la veracidad de la historia o incluso si Salindril sigue viva a día de hoy, la leyenda se ha centrado en relatar su supervivencia a todas las dificultades que atravesaron los altos elfos, aunque siempre se le añade el matiz fantástico con los niños. (Concepto de Salindril) Costumbres Sólo mantienen dos costumbres a día de hoy: Honor para/con la casa que les ha visto nacer, crecer y que les verá morir y la sucesión de poderes, otorgada siempre al primogénito de la familia troncal independientemente de su sexo. Por ende solo hay una norma y quebrantarla podría llevar a la expulsión y posterior exilio. Toda la familia pactó tras las guerras trols la fidelidad con el reino de Stromgarde, pero a día de hoy no tiene relevancia. Pasa exactamente lo mismo que con la fidelidad a la casa Caminante del Sol. Actualmente la fidelidad de los Clamasol está de manera temporal con la regencia de Quel'thalas y el pueblo sin'dorei. Blasón y Lema El Blasón solía estar compuesto únicamente por el sol, simbolizando su compromiso con la casa Caminante del Sol y las runas representando las energías arcanas y por ende el compromiso con su pueblo. Recientemente ha sufrido un cambio y es el añadido de un rubí a la zona central, mostrando así el compromiso con los elfos de sangre. El lema de la casa aún se mantiene y se tiene muy en cuenta, pese a su antigüedad. Según los escritos de Shala, fueron parte de las últimas palabras de Lorsen. "Orgullo y perseverancia" Propiedades y negocios Actualmente, están carentes de propiedades. Por culpa de la plaga perdieron todas las tierras de cultivos y viñedos, así como los edificios de negocio relacionados con ellos. Sólo mantienen una vieja mansión ruinosa ubicada a las afueras de la capital pero dentro del perímetro de la vieja barrera. Consta de dos pisos y y una docena de habitaciones de las que solo hay 6 habilitadas para su uso. En el exterior solo tiene el jardín oeste cuidado, con algunas flores creciendo en él y un puñado de bancos donde relajarse. Los únicos ingresos de la casa dependen actualmente de los miembros, por lo que la situación de las arcas es crítica, a pesar de que pueden mantenerse cómodamente. Actualidad Luego de que Élviron perdiera la movilidad en las piernas durante el genocidio de la plaga, la cabeza de la familia pasó a su primogénito, Mathedan Clamasol. Sin descendencia, los herederos en su orden pertinente son: Éleanar, Celor y Vilatil. Mathedan ha trazado un plan para alzar de nuevo la casa, pero no es tarea fácil. Tiene que rehacer todo lo que su bisabuela y abuelos construyeron. Bajo su mandato ha añadido la compasión como uno de los pilares fundamentales en el comportamiento de cualquier Clamasol. También ha iniciado una búsqueda exhaustiva del resto de miembros de las ramas secundarias, independientemente de su origen y color de ojos. Eso incluye también a la previamente exiliada hija de Mathielle, la cual quizás si que llegara a ser reconocida por él. (De izquierda a derecha, conceptos de: Éleanar, Mathedan y Vilatil) Parte pública: @Thargras @Nedil
  2. 2 puntos
    Prologo Una solitaria y rudimentaria nave, elaborada de gruesos troncos de madera, huesos y pellejo de dragón, se aproximó a la costa olvidada de Thal’dranath. A la sombra del edificio estéril que se alzaba sobre su pequeño territorio, varios botes más pequeños se acercaron a la costa trayendo consigo cuerdas que les unían al barco del que habían descendido, llegando a parecer tentáculos o garras que se dirigían hacia la playa. Posteriormente, los ocupantes de los botes, una selección de razas de lo más variopintas, desembarcaron y todos empezaron a tirar de las cuerdas para arrastrar su transporte principal hasta hacerlo encallar en la costa. Bajo los pálidos ojos de las dos lunas, y de las distantes elfas esculpidas sobre el templo dedicado a la falsa diosa, oscuras figuras envueltas en ropas desaliñadas empezaron a caminar hacia el interior del territorio. Algunas de ellas lo hacían con tal seguridad, que daba la impresión de ya habían estado allí en el pasado. Cuando finalmente todos quedaron frente a la entrada del antiguo suelo más sagrado de los elfos de la noche, la más grande y deforme de las figuras se despojo de su ruinosa capa con capucha, observando fijamente con los ojos de ambas cabezas lo que termino siendo no solo el fin de su maestro, sino también de la Horda durante la Segunda Guerra y el casi sitio de su muerte. “K’tanth.” – Pronuncio la cabeza que aun conservaba sus facciones de ogro, con un tono comedido. “Lugar de horrores y pesadillas. Muerte. Dolor. Y oscuridad. Sí, sí, muchísima oscuridad.” – Dijo la otra cabeza de aspecto más deforme y de un solo ojo, con un evidente tono de excitación. Un humano y un trol se adelantaron unos cuantos pasos, encaminándose hacia la entrada del templo, dispuestos a abrir sus puertas frente a los ojos del resto. Sin embargo, la voz de Cho’gall los hizo detenerse. “No hagan eso.” – Les alertó el ogro. – “Hay una razón de por qué este sitio esta sellado. No tenemos que entrar.” “El brujo entro… y murió. Demonios, demonios por montones.” – La otra cabeza del ogro asintió varias veces. – “Viviremos con el ritual fuera. Afuera será mejor.” Ambos cultistas se miraron entre si, pero no contradijeron la orden de su señor. Mientras ellos volvían con el resto del grupo, un orco de piel tan blanca que le daba un aspecto insano y hasta sobrenatural, avanzó hacia el ogro, tirando de una cadena donde varios esclavos se hallaban atrapados por grilletes. Todos de diversas razas, al igual que los cultistas. Y todos sentenciados al mismo propósito: ser sacrificados. Con gran detalle, Cho’gall empezó a dibujar sobre la tierra un enorme circulo, en cuyo centro elaboro una elipsis mucho más pequeña, con extraños símbolos en su interior. Luego, a los costados del circulo mayor, trazo unas curiosas líneas que parecían dar forma a una extraña criatura de enormes proporciones, con tentáculos por brazos, una cabeza que parecía el hocico cosido de una bestia cuyos colmillos sobresalían por los costados y diversos óvalos delgados que se podía pensar que eran ojos. Los prisioneros entraron al circulo tan pronto el ogro termino y para sorpresa de muchos, los cultistas aflojaron los grilletes, liberándolos. Algunos se miraron entre si, confundidos y asustados. Otros, en cambio, se apresuraron a escapar o al menos, intentarlo. El ogro concentró el vacío en su mano izquierda, para luego extender la derecha hacia los prisioneros, quienes sintieron un terrible escalofrió recorrer su espalda poco antes de escuchar una infinidad de voces en forma de gritos y susurros que depredaban sus temores, sus anhelos y sus ansias, pero aun peor, que de algún modo los inducían a rasgar las ropas a la altura de su pecho y con sus propias uñas, hurgar en su piel hasta arrancarse el corazón frente a sus propios ojos. Sucumbiendo entonces al helado abrazo de la muerte. Los esclavos se derrumbaron sobre el suelo de forma unánime, bañando de sangre el circulo. Cho’gall extendió sus brazos y ambas cabezas entonaron extrañas palabras al unisono, elevando su tono de voz tan pronto sus ojos se tornaron igual de oscuros que el vacío que empezó a envolver sus manos. Y entonces se hizo el silencio… Cho’gall observo pirámides en medio de un desierto. El viento soplaba y causaba que cayeran en el olvido. Luego, tras un parpadeo, observo el Monte Hyjal con sus bosques ardiendo en llamas y una enorme criatura aproximándose a Nordrassil, pero no era un demonio esta vez, sino el Señor Elemental del Fuego. El ogro volvió a parpadear y esta vez, observo una serie de obeliscos y pirámides ser construidos por incontables esclavos sobre un suelo gris, bajo la atenta mirada de los deformes n’raqi y sus cultistas, cuyas carcasas físicas se habían transformado para asemejarse mejor la forma de su maestro. Y todo frente a una enorme estructura de elementium, con forma de aguja, la cual volvía a expandirse en su cúspide para dar forma a una especie de arco que simulaba ser el sol que ya no se ponía, ni se alzaba, sobre ese mundo de eterna penumbra. Era glorioso, era único. Era todo y aun más de lo que había llegado a imaginar. Él no estaba ahí, pero estaba seguro de que, incluso habiendo muerto, él había sido el artífice de la Hora Crepuscular. De cumplir la profecía que por tantos años había trabajado en realizar. Ese era el futuro. Ese era el deseo. No, esas eran las ordenes de su maestro. El mundo estaba listo. El Martillo Crepuscular había propiciado el caos que ahora engullía el mundo, convirtiéndolo en un yunque sobre el cual debían dejar de caer toda su fuerza para moldear la nueva era. La visión concluyo abruptamente y los ojos de las cabezas del ogro volvieron a la normalidad. La sangre, los órganos, y hasta los cuerpos, de las victimas del sacrificio se habían secado por completo, como si hubieran pasado varios años desde que dio inicio al ritual. Pero sus cultistas seguían alrededor suyo, luciendo igual que como se veían al empezar. Apenas habían pasado unos minutos, así que todo lo que dio vida a sus victimas había sido reclamado por su maestro, en realidad. Un alimento para aquel que había sido acusado de ser el más débil, pero que estaba más cerca que ningún otro, de regresar Azeroth a su antigua gloria y más. “Preparen la nave. La hora ha llegado.” – Dijo nada más una de las cabezas del ogro, mientras la otra solo reía suavemente, de forma siniestra, consciente de lo que estaba por venir. Eventos y sucesos Los Secretos de la Reina (Kalimdor) El Gambito de Neltharion (Reinos del Este) El Día del Recuerdo (Reinos del Este) ¡Explosiones en Dun Morogh! (Reinos del Este) El Asalto a la Montaña Rocanegra (Reinos del Este)
  3. 2 puntos
    Bueno, si se caen a cualquier sitio con agua y profundo saben imitar muy bien una piedra. Eso sí que es saber interpretar (?) xDDD
  4. 2 puntos
    Adjunto esto por aquí para recalcar el dato de que era imposible ponérsela sin la ayuda de nadie... xDDD
  5. 2 puntos
    Acto I La Voluntad del Vacío Los fuegos al interior del Bastión Crepuscular crepitaban y la sombra de las llamas oscilantes parecían dar la impresión de ser tentáculos que se extendían sobre las paredes de la fortaleza. Cho’gall estaba sentado sobre su trono elaborado con el cráneo de un dragón rojo, los supuestos protectores de la vida y miembro de uno de los tantos vuelos dedicados a proteger Azeroth de amenazas como la Hora del Crepúsculo. El ogro estaba solo dentro de su propia recamara, pero podía sentir la presencia de su maestro envolviéndolo todo a su alrededor y pronto, el resto del Consejo Crepuscular llegaría a su encuentro también. Tres figuras asomaron por el umbral del Trono del Apocalipsis; un humano y dos orcos, aunque solo uno de ellos estaba vestido con las indumentarias del Culto del Martillo Crepuscular. El humano vestía sus pulcras togas clericales, mientras que el orco hacia lo propio llevando encima sus ropajes de cuero y enseñas de la Horda. Los tres caminaron hacia el trono y se arrodillaron frente a Cho’gall, como si se dirigieran a un rey. Una parte del ogro se hincho de orgullo ante la escena, pero este rápidamente se deshizo de esos sentimientos y se puso de pie. Él no era un rey, ni tampoco un imperator ogro, era simplemente otro servidor más en la mesa del maestro y sus planes estaban lejos de terminar. “¡DE PIEEEE!” – Ordeno con un tono chillón la cabeza deforme del ogro y todos lo hicieron. “¿Han tenido éxito?” – Preguntó la otra cabeza, observando con una mirada inquisitiva a cada uno de los presentes. “El Señor del Fuego ha hecho avances increíbles con sus fuerzas en el Monte Hyjal.” – Comentó Dessirik, el único orco envuelto en las vestimentas del Culto del Martillo Crepuscular. – “Es solo cosa de tiempo para que estemos en la cumbre y prendamos fuego al árbol del mundo.” “El segundo intento de cortar la cabeza de Ventormenta ha fallado. Descubrieron a nuestros cultistas y a los explosivos debajo del castillo.” – El humano inclino su cabeza, como si estuviera ofreciendo unas solemnes disculpas por lo ocurrido. – “Y hemos perdido al Mayor Samuelson.” “Así que Ventormenta prevalece…” – La cabeza del ogro que aun conservaba sus facciones resopló, pero era consciente de que no podía esperar un éxito absoluto. – “No importa. La distracción de Alamuerte los entretuvo ocupándose de la Montaña Rocanegra y nos ha permitido reclamar este lugar. Los haremos caer de todas formas.” “El león sangrara. ¡Sangrara!” – Elevo su voz la otra cabeza, como si pregonara el futuro. El otro orco guardo en silencio y cuando las miradas de Cho’gall se posaron sobre él, entonces habló. “El jefe de guerra sigue concentrado en la guerra. Ha notado las llamas del Monte Hyjal, pero he logrado convencerlo de dejar a los elfos de la noche con sus problemas y seguir ocupado en combatir a la Alianza.” – El orco esbozo una velada sonrisa, orgulloso del alcance de su influencia. – “Hay un refugio de druidas allí, nos ocuparemos de ellos para evitar que envíen refuerzos al árbol del mundo o intenten hacer ver la verdad a Grito Infernal.” Cho’gall asintió satisfecho y volvió a tomar asiento sobre su trono. Inhalo hondo por ambas narices, pudiendo percibir las ordenes de su maestro inundar su mente: Manten el caos. Mina sus esfuerzos y evitan que se unan. Solo así podremos triunfar… El ogro asintió para sus adentros y observo al resto del consejo, ordenándoles marchar para continuar con sus actividades. Así lo haremos, maestro. Así lo haremos. Eventos y sucesos La Defensa del Monte Hyjal (Kalimdor) Espíritu de Lobo (Kalimdor) En el vuelo de una ardiente pesadilla (Kalimdor) La Sangre de los Caminarrisco (Kalimdor) La Piedra Alma de Sulfuras (Kalimdor) El Desastre de la Puerta Faucedraco (Reinos del Este) El Orgullo de Grito Infernal (Reinos del Este) Enemigos a la vista (Reinos del Este) La Voz de las Montañas de Khaz (Reinos del Este) La Sombra del Rompemundos (Reinos del Este) La Ofensiva Faucedraco (Reinos del Este)
  6. 1 puntos
    SIETE CANDADOS Siete candados guarda la viuda Farley en sus enaguas, y siete llaves, siete caballeros guardan. Una, por decoro, de un banquero no escapa, entre piezas de oro, brillantes y otras faldas. Otra permanece oculta en una mano enguantada, que esconde secretos a su esposa, y a las amantes de los puertos que le aguardan. Tres tiene el viejo Anders, afortunado ladrón de virtudes, que a sus setenta años el vigor no se le hunde. La sexta oculta bajo la almohada un pescador, que con tino supo sacarle más de un sentido al salmón. Y la séptima espera junto a la tumba de su esposo, junto a flores de las viudas que en vida consoló como buen devoto.
  7. 1 puntos
    LITERATURA PROYECTO "Tiempo de guerra" - Campaña en Tierras Altas Crepusculares - Año 28 PROYECTO "Leyendas" PROYECTO "Usos y costumbres" CANCIONES CREACIÓN PARA EVENTOS - A la lujuria acude el fuego [Eileen Reveck] CREACIÓN PARA PERSONAJES - De sal y espuma [Antón Highlight] CREACIÓN A PARTIR DE RELATOS - Los amantes [Eileen Reveck] CREACIÓN DE TRAMA Y LIBRE - El fuego de Parso - Siete candados - El velo de Savien TEATRO ESTILO - CLÁSICO - El baile de los seres fantásticos ESTILO - MUSICAL ESTILO - LIBRE - Samaín
  8. 1 puntos
    A LA LUJURIA ACUDE EL FUEGO Una noche más, eterna se va en el tiempo, oyes al entrar los sueños que abandonaste. Una moneda más, sonrisas en otro cuerpo, ahogan la pasión deseando volver mañana. Mira al horizonte y lo verás arder, gritos en la noche, la lujuria hizo prender. Acogidos por igual inocentes y culpables, en el juicio de llamas ingobernables Una frágil sombra acecha a la hermandad, mientras el cielo se cubre de ceniza. Es el icono, muestra de agresividad, de blanco recortada contra la marea rojiza. Mira al horizonte y lo verás arder, gritos en la noche, la lujuria hizo prender. Acogidos por igual inocentes y culpables, en el juicio de llamas ingobernables Lo que antes fuera pesadilla y sueño, se esconde ahora en negra madera, entre escombros, humo y ascuas. De justicia la visión de una dama, fantasma de ruegos al viento lanzados, una noche más, eterna te traen de regreso.
  9. 1 puntos
    WORKEADO IN PROGRESING
  10. 1 puntos
    ¡ W E L C O M I D O S E A S !
  11. 1 puntos
  12. 1 puntos
    —Me asomo con cuidadito por el foro después de haber estado tiempo observando desde lejos—. Eehmmm... hola... —intento atraer la atención de algunos, pero no muchos—. Ejem... Eeeeh... Hola —asiento con la cabeza, con decisión—. Bueno... soy Añil y... no tengo ni idea de cómo presentarme, nunca he sabido. :c Llevo mucho tiempo roleando, aunque últimamente he estado en una larga época de escasez en la que solo tenía actividad con una persona vía chat, espero de verdad que mi presencia en este servidor cambie mi actividad rolera. Conozco WoW desde hace también muchos años y ya he estado en varios servidores de rol, pero nunca salió bien. Poca actividad, grupitos en los que nunca conseguí integrarme, poco tiempo libre, demasiada actividad y presencia imprescindible por parte de los usuarios (cosa que yo no me podía permitir)... ¡Pero he decidido dar otra oportunidad al rol en WoW porque me han hablado bastante bien de este servidor! Tengo en mente actualmente tres personajes, de los que usaré por el momento a uno para entrar cuando todo sea formalizado. No sé qué más puedo decir, en realidad, así que... ^^' Hola~ —me alejo despacio, caminando hacia atrás para hundirme en las sombras de la vergüenza (wtf)—.
  13. 1 puntos
    Consecuencias Vashj'ir Vashj'ir La Brecha Abisal El portal de acceso al Plano Elemental del Agua conocido como la Brecha Abisal continua presente en las Profundidades Abisales de Vashj'ir. Segun Neptulon, quizá esta entrada permanezca de forma permanente, lo cual implia que siempre habra quienes amenazaran la Fauce Abisal. La Fauce Abisal El Plano Elemental del Agua conocido como la Fauce Abisal ha logrado repeler la invasión gracias a la ayuda de valientes exploradores, soldados, guerreros e investigadores. Pese a que aun quedan remanentes de las fuerzas naga e ignotos invasores dentro de los dominios de Neptulon, corresponde al Señor Elemental del Agua concluir la amenaza que estos suponen. Aquel que duerme en las Profundidades Aunque el influjo de los Forjados Titanicos aun lo retienen, los hechos ocurridos en Vashj'ir se han desarrollado de acuerdo a sus deseos. Algo se agita en las profundidades y segun sus extrañas articulaciones se contraen, o se extienden, su voluntad comienza a manifestarse y antiguos horrores despiertan. La oscuridad se acerca y nada más ha concluido el principio de la pesadilla que se cierne sobre Azeroth... Horda El Puño de Grito Infernal Tras los acontecimientos vividos en Vashj'ir, la Horda ha accedido a ceder la isla conocida como El Puño de Grito Infernal al Anillo de la Tierra para que los chamanes puedan vigilar la Brecha Abisal, y evitar que el Plano Elemental del Agua vuelva a verse amenazado por aquellos que desean esclavizarles o usurpar el dominio del Cazamareas. La Ofensiva Okril'lon Sin las líneas de suministros provenientes de Kalimdor, debido principalmente a la perdida del puesto de avanzada maritimo conocido como el Puño de Grito de Infernal, la Ofensiva Okril'lon en las Tierras Devastadas comienza a ver agotados sus pertrechos y a forzar a sus guerreros a reorganizar sus filas para cazar los escasos animales que aun habitan el territorio. La Batalla en Vallefresno continua... Aunque no lo ha expresado abiertamente, es obvio que el Jefe de Guerra esta disgustado con el desenlace de los hechos ocurridos en Vashj'ir y ha vuelto a poner sus ojos sobre Vallefresno, pero esta vez, la victoria ya no es una posibilidad, es un hecho. La Horda triunfara sobre los Elfos de la Noche o morira en el intento. Alianza La isla frente a la costa de Ventormenta La Alianza ha acordado no continuar la lucha por la isla frente a sus costas, que ahora se halla en poder del Anillo de la Tierra. Aunque no todos dentro del Alto Mando del Ejército de la Alianza estan de acuerdo con la decisión del ahora Almirante Taylor, el Rey Varian ha ordenado respetar el acuerdo y construir nuevas naves para reemplazar la flota perdida, y así poder recuperar el control de los mares. El Sitio de la Fortaleza de Nethergarde Aunque encerrados dentro de la Fortaleza de Nethergarde, algunos de los magos que componen su guarnición han mantenido contacto con Dalaran y Ventormenta, quienes han sido informados de como las fuerzas de la Horda, pese a mantener el sitio de la fortaleza, han reducido, convenientemente, el numero de sus guerreros apostados a los alrededores de la barrera magica protectora por razones que aun se desconocen. La Montaña Rocanegra Informes provenientes desde la Vigilia de Morgan indican que la actividad volcanica de la Montaña Rocanegra ha comenzado a aumentar. Las ocasionales erupciones han crecido en numero, pese a no representar una amenaza para las tropas apostadas fuera de su entrada. Sin embargo, la enorme fumarola se alcanza a ver incluso desde la bahía de la Ciudad de Ventormenta. Anillo de la Tierra El Santuario de Coral La Horda ha cedido la isla que planeaba utilizar para una futura invasión a la Ciudad de Ventormenta al Anillo de la Tierra, quien ha titulado la isla como el Santuario de Coral. Pese a aun tener a varios de sus miembros en Infralar, algunos chamanes han comenzado ya a ocupar la isla para entrar en contacto con el espiritu del agua y realizar su vigilia sobre la Brecha Abisal. La Amenaza de las Tierras Altas El interrogatorio de Cho'gall sobre Erunak permitió al Culto del Martillo Crepuscular descubrir la posición del santuario que el Anillo de la Tierra mantiene en las Tierras Altas. Aunque el chamán desconoce el proposito detras del interes del ogro de dos cabezas en ese lugar, ha alertado al resto de sus hermanos y algunos chamanes se han trasladado allí para protegerlo. Además de alertar a los Clanes Martillo Salvaje que habitan el area para estar atentos a cualquier presencia del Culto. Cartel Bonvapor Despojos marinos El Cartel Bonvapor ha prometido suministrar pertrechos al Santuario de Coral a cambio de poder reclamar no solo la carga dentro de sus naves hundidas en el area, sino también aquellas pertenecientes a la Horda y la Alianza. El acuerdo entra en funcionamiento de forma inmediata.
  14. 1 puntos
    El Misterio de las Profundidades Bom-bom bom-bom bom-bom. Wilkins frunció el ceño y oprimió sus parpados, mientras que el molesto sonido ambiental de un corazón palpitante seguía resonando en su cabeza. Bom-bom bom-bom bom-bom. El humano resoplo y aunque agotado, se llevó una mano a su rostro, sintiendo al instante una tenue oleada de dolor en sus articulaciones, producto de la fatiga muscular. Sus captores los hacían trabajar hasta el límite de sus capacidades e incluso más allá de ellas. Condenadas bestias. Una vez despierto, apoyo sus manos sobre el suave y húmedo suelo en el que se encontraba durmiendo; lo único realmente cómodo en ese sitio y que podía recordarle a una cama, si no fuera por el extraño fluido viscoso que le cubría. Seguidamente, ya sentado sobre el suelo, observo al resto de sus compañeros, todos con aspecto igual de cansado que él, otros incluso lucían enfermos y no era para menos, pensó Wilkins, después de todo, su prisión era un sitio donde cualquiera podría perder la cordura y si tu mente era lo suficientemente capaz de soportar eso, el húmedo ambiente y el nulo cuidado de los captores eventualmente llevaría a uno a caer enfermo. Uno a uno el Cabo de las Fuerzas de Elite Acuaticas y Terrestres de Ventormenta fue paseando su mirada sobre los soldados, pasando por alto únicamente a los guerreros orcos que se encontraban entre ellos, los cuales se aferraban a su orgullo y nunca demostraban sentirse cansados, a pesar de que el temblor de sus brazos delatara lo contrario cuando estaban minando lo que fuera que estuvieran extrayendo de ese sitio. "¿Dónde está Thomas?" – Preguntó cuándo se percató que uno de sus hombres no estaba entre los prisioneros. "La rata intentó huir." – Respondió no uno de los marineros, sino uno de los orcos, con su tono de voz grave y despectivo. "¿Es eso verdad?" – Wilkins frunció el ceño y observo a uno de sus hombres, buscando confirmación a las palabras del orco. "Sí, lo hizo…" - Contesto uno de los marineros con voz débil. El cabo resopló con fuerza. Sin embargo, si Thomas había intentado huir, eso significaba que sus captores no siempre estaban vigilándolos. Habían ventanas que podía aprovechar para huir o tratar de hacer llegar un mensaje desesperado a Ventormenta. Solo tenia que ser astuto y cuidadoso. Wilkins se frotó la barbilla y observó su camisa. Al instante, la rompió y corto una parte. Posteriormente, y sin pensarlo dos veces, acercó la yema de uno de sus dedos a los bordes afilados de los grilletes de coral que tenía en torno a sus muñecas. La sangre broto de la herida y al instante se puso manos a la obra; aunque no era la tinta más idónea, era eso o nada. Aunque habría deseado que solo unas gotas de sangre hubieran bastado, pues más de un corte fue necesario para poder escribir las palabras adecuadas, hasta la repentina llegada de esas siniestras serpientes marinas que sin pudor alguno, arrojaron a un apaleado Thomas al suelo, frente al resto de prisioneros. El marino tenía algunas heridas en sus brazos y pecho, pero sobretodo unos horrendos moratones de todos los golpes que le habían dado. Aun tenia, incluso, una red enredada en sus piernas y entre ellas, no solo algas, sino una botella de vidrio. El siguiente que intente escapar, sufrirá un destino peor que morir ahogado. – Amenazo el capataz naga. Tan pronto la criatura se marchó, Wilkins se apresuró a coger la botella y a esconderla. Podría serle útil. Thomas apenas reaccionó, pero en cuanto lo hizo, sus captores lo forzaron a trabajar como al resto. El cabo había perdido ya no solo la cuenta de las horas, sino también de los días que llevaba ahí abajo, pero una vez volvieron a tener un momento para descansar, ocupo sus minutos para preguntar a Thomas lo que le habían hecho, hasta donde había llegado y que había visto. Pero el soldado hablaba cosas sin sentido, como si finalmente la prisión en la que estaban le hubiera consumido lo último que tenia de cordura. No obstante, tenia que darle el beneficio de la duda. Después de todo, nada de lo que estaba ocurriendo tenia sentido… Con los minutos en su contra, el Cabo solo atino a añadir la nueva información proporcionada por el marino al trozo de tela escrito con su propia sangre. Enrollo el improvisado escrito una vez termino y lo introdujo en la botella, tapeando la boquilla con otro jirón de tela. Inhalo hondo y consciente de lo que seria de él, corrió en la misma dirección que Thomas le había dicho, pudiendo oir el sonido reptante de los naga deslizándose tras de él. Apenas si sabia por donde iba, pero tan pronto noto un pozo de agua, se lanzó sobre el mismo y noto la tenue fuerza de succión de este. Intento nadar por dicho pasaje, sintiendo entonces cuando un tridente atravesó su torso y con sus últimas fuerzas, empujo la botella hacia el fondo, rogando a la Luz que pudiera llegar a la superficie y sus palabras no cayeran en el olvido. Pues de hacerlo, todo estaría perdido. * * * * * * * * * *
  15. 1 puntos
    Epilogo El enemigo que acecha en las sombras Taylor se adentró en el salón del trono, nuevamente envuelto en su uniforme. Las placas pesaban sobre su cuerpo, oprimiendo algunas heridas que aún no habían sanado del todo, pero entre sentir esos molestos rasguños y estar muerto en el fondo del mar, ciertamente era preferible lo primero. La mirada de los guardias reales que flanqueaban cada rincón de la sala le seguían con cada paso que daba, pero era una en especial que incluso se ocupaba de analizar su estado físico: el Mayor Samuelson, capitán de la Guardia Real, quien se encontraba al costado izquierdo del trono, acompañado de la Gran Almirante Jes-tereth. Al lado derecho, en cambio, se hallaba el Rey Cringris, erguido y con una postura gallarda como de costumbre. Y en el centro de todos, sentado sobre el trono con su mano izquierda apoyada sobre la cabeza dorada de un león que decoraba el brazo de su asiento, y con la diestra sujetando la empuñadura de Shallamayne, se encontraba el Rey Varian Wrynn con su rostro cicatrizado, cual vivo reflejo de las adversidades que se había visto obligado a sortear a lo largo de su vida. El Capitán de las Fuerzas de Elite Acuáticas y Terrestres continúo caminando hasta quedar un metro frente a los pies del trono, y se arrodillo frente a su monarca con un gesto solemne. “Su Majestad.” – Hablo con un tono fuerte y claro el oficial. “Capitán Taylor.” – Varian realizó un simple asentimiento. – “Es bueno volver a veros de pie. Aunque no os he hecho llamar para intercambiar formalidades. Poneros de pie.” Taylor se puso de pie, no sin cierta dificultad dadas las dolencias de su cuerpo y se mantuvo firme, con la vista al frente. El Rey era reconocido por ser alguien más militarizado y por ende, no necesariamente dado a las formalidades. Y en esos momentos, el capitán suponía que era lo que el Rey de Ventormenta querría de él: explicaciones sobre su cargo y quizá, en el peor de los casos, su vida. Después de todo, había cedido un objetivo militar que comprometía la seguridad de la capital. “Leí vuestro informe, capitán. Algunos oficiales del Alto Mando cuestionan vuestras elecciones y se preguntan si las cosas habrían sido distintas, si el Almirante Dvorek hubiera estado dirigiendo toda esa inesperada operación.” – El ceño del Rey de Ventormenta se frunció, causando que su expresión inspirara cierto temor dadas sus cicatrices. – “Pero quiero escuchar vuestras razones para ceder esa posición…” El capitán inhalo hondo, consciente de que sus próximas palabras definirían su destino. Intento pensar en el mejor discurso posible, más las palabras brotaron por si solas. “Estoy dispuesto a responder ante una corte marcial, si así lo desea, su Majestad.” – Admitió con la frente en alto el capitán. – “Hice lo que hice porque esa isla ha sido un foco de conflicto constante. Es un riesgo para nuestras costas, pero si se quedaba en manos de la Horda, eventualmente Grito Infernal habría lanzado una invasión a Ventormenta. Y si nosotros nos la hubiéramos quedado, solo habría sido cosa de tiempo para que a Horda intentara recuperarlas. En manos del Anillo de la Tierra, al menos estaremos seguros de que no lanzaran ningún ataque en nuestra contra. Ellos tienen su propio enemigo y su propio objetivo en estos momentos, Majestad. El mismo que deberíamos tener nosotros.” “El Culto del Martillo Crepuscular.” – Pronunció su nombre el Rey de Ventormenta. Genn Cringris carraspeo en ese momento, alzando su voz luego. “¿Y qué seguridad tenemos de que el Anillo de la Tierra no nos traicionara? Hay razas que componen la Horda en ella. Su antiguo Jefe de Guerra camina entre ellos. Es un riesgo darles tanta libertad y peor, una isla completa.” – La mirada del Rey de Gilneas se encontró con la del Rey Varian, quien giro su cabeza al oírle. “El Anillo está preocupado por el Culto y según dijo Erunak, parece ser que un asentamiento suyo esta amenazado por ellos. No serán un peligro. Al menos, no inmediato.” – Respondió Taylor con un tono firme, observando al Rey de Gilneas. “Sigue siendo un riesgo…” – Señaló Genn, insistiendo con la idea. “Y uno que correremos.” – Sentenció Varian. – “Ya habíamos visto a estos cultistas actuar en Infralar. Ahora están amenazando otro mundo, otra vez, y sabemos que cuentan con la ayuda de los naga. Si alguno dudaba de que fueran una fuerza capaz de rivalizar con la nuestra, ahora han probado que lo son.” Varian giro su cabeza y observo a Taylor, continuando. “En cualquier otra circunstancia, habría cuestionado su elección, capitán. Pero este enemigo no es uno que podamos ver con facilidad y se han beneficiado de nuestro conflicto, para amenazar otros mundos que podrían destruir el nuestro.” – Varian se puso de pie y camino hasta Taylor, apoyando su mano izquierda sobre su hombrera. – “Ventormenta y la Alianza están en deuda con todos los hombres, y mujeres, que combatieron a vuestro lado. Y contigo, capitán. Por eso y por vuestro servicio a la Alianza, os nombro Almirante.” La Bahía Garrafilada asomó por el horizonte y cuando uno de los vigías anunció que el propio Jefe de Guerra se encontraba en el muelle, Nazgrim inmediatamente sintió que sus minutos de vida estaban contados. Había accedido a ceder el Puño de Grito Infernal, el puesto de avanzada marítimo de la Horda y quizá, una de las mejores oportunidades de poder asestar un duro golpe a la Alianza. Incluso como consecuencia, también podría haber condenado todo el frente sostenido en las Tierras Devastadas. Sin embargo, había visto con sus propios ojos la amenaza de los naga y el Culto del Martillo Crepuscular. La Horda luchaba por tierras, por sobrevivir. Si con eso permitía que la Horda tuviera más tiempo para vivir del que él tenía en esos momentos, era suficiente recompensa para él. La Canción de Guerra siguió navegando sobre las olas cerca de las costas de Durotar, hasta finalmente entrar en la bahía, seguida de otras dos naves, las cuales arriaron sus velas una vez la nave insignia amarro a un costado del muelle. Nazgrim se armó como era debido para un guerrero como él y abandono el puente de la nave, una vez le indicaron que habían amarrado. Salió a la cubierta, notando entonces la mirada de Garrosh sobre él, cuyo semblante inquisitivo dejaba entrever que el Jefe de Guerra solo esperaba oír sobre su victoria en el Puño de Grito Infernal y nada más. El legionario desembarco de la nave y se detuvo en frente de su Jefe de Guerra, golpeándose su pecho al saludarlo con el respeto que era debido, para luego arrodillarse frente a él, exhibiendo su cuello desnudo, clara señal de que ponía su vida en las manos del mag’har. Garrosh frunció severamente el ceño y oprimió con algo más de fuerza el mango de Aullavisceras, suponiendo lo que ese gesto quería decir. “¿Derrotado?” – La palabra supo a cenizas en la boca de Garrosh, quien solo esperaba un triunfo. “No, Jefe de Guerra. Victoria, pero no del modo que esperabas.” – Respondió entonces el legionario. “Explícate, legionario.” – Demando el Jefe de Guerra. “Encontramos y enfrentamos a la Alianza en el Puño, pero los naga se atrevieron a interferir y nos hundieron a todos. Allí en el fondo, descubrimos una entrada al mundo del agua. Como en el dominio de la tierra, los naga estaban amenazando este lugar también y esos cultistas estaban ahí, también.” – Relato Nazgrim, sin levantar su cabeza. – “Los que sobrevivimos tuvimos que luchar al lado de nuestro enemigo, acordando una tregua momentánea, para hacer frente a los naga. Impedimos que reclamaran el mundo del agua, pero tuvimos que ceder a isla al Anillo de la Tierra. Ese portal sigue abierto y solo los chamanes pueden asegurarse de que los naga no vuelvan a intentar reclamar los océanos.” La presión de Garrosh sobre el mango de su hacha se mantuvo y un gruñido escapo de entre sus colmillos. Su expresión aún era severa y en cuanto Nazgrim escucho el silbido del metal, aquel claro sonido al que debía su nombre la renombrada hacha de dos manos, el legionario intuyo que había llegado su hora. “¿Olvidas acaso, legionario, que la Horda tiene chamanes, también?” – Hablo Garrosh para sorpresa de Nazgrim. Lejos de haber dejado caer el hacha sobre su cuello, solo la había apoyado sobre uno de los enormes colmillos de Mannoroth, que servían como hombreras. “No, pero de esa forma podremos asegurarnos de que la Alianza no tendrá poder sobre la isla y no controlará los mares. Y nuestros guerreros no tendrán que estar mirando al horizonte y por la borda.” – Comento Nazgrim, respirando hondo, aguardando el filo que separaría su cuello del resto de su cuerpo. – “No es la victoria que querías, Jefe de Guerra. Mi vida está en tus manos.” “Sí, lo está.” – Admitió Garrosh con un tono grave. – “Pero no matare a uno de mis mejores veteranos. Has derramado sangre enemiga en nombre de la Horda. Y la Horda aun requiere de tu hacha; descansa, bebe y come. Volverás a Vallefresno para traerme la victoria que deseo, General.” Garrosh se dio media vuelta, marchando en silencio, con cada paso sonando con fuerza cuando lo daba. Nazgrim sintió un profundo alivio y agradecimiento en esos momentos. Al menos por unos pocos segundos, pues su repentino ascenso no era en realidad una recompensa. El Jefe de Guerra no había obtenido lo que deseaba; todo lo contrario, había cedido un territorio crucial para su campaña contra la Alianza y de forma voluntaria. No, su ascenso era en realidad un castigo. Si Vallefresno no sucumbía a la Horda, la culpa y la deshonra recaería sobre Nazgrim, y sería su cabeza la que decoraría las estacas sobre la puerta de Orgrimmar. El ahora General Nazgrim en realidad solo había conseguido mantener unida su cabeza al resto de su cuerpo por otro tiempo más, pero si quería que eso continuara siendo así, la victoria era su única salida. “Lo hare, Jefe de Guerra.” – Asintió Nazgrim, poniéndose de pie para verlo marchar. – “Lo hare.”
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    Para dejar un poco ordenado los horarios y días, por ahora establecidos. Lo primero de todo, aviso que el Evento tiene 2 líneas, las cuales habrá momentos que se rolearán de forma simultánea. Línea que empieza con el llamado militar de flota Horda y Alianza, que abarca reclutación de voluntarios que entren en sintonia con este tipo de cooperación (mercenarios bélicos, etc). Línea que empieza con expedición de investigación de una de las isleñas, anomalías, cambios climáticos y la desaparición de unos Chamanes del Anillo de la Tierra. En esta línea se llaman a personajes de Academias mágicas, Liga de Expedicionarios, Relicario, y voluntarios que entren en sintonia con este cooperación (investigadores, colaboradores no bélicos, etc). Teniendo claro que existen esas dos líneas, sabed que podéis apuntar más de un personaje al evento, si estos son afines, pero siempre recomendamos que os centréis en alguno, según el día u sesión de rol, pues por lógica habrá momentos que habréis de decidir cual rolear ese día (si lleváis más de uno). Ahora procedo pues a dar los horarios que se han definido hasta ahora para pre-roles y para el inicio de rol del Evento: - Horda Kalimdor: Mañana Martes 19, sobre las 19:00h, partirán desde el puerto de Azshara, @Stanei os masteará la embarcación y inicio viaje. - Sin'doreis (Relicario-Academia y voluntarios para la expedición): Partirán el Jueves 21, sobre las 19:00h, desde el edificio del Relicario, en un portal. Será masteado por @Dsaille - Alianza Academia-Liga, Anillo de la Tierra y voluntarios de expedición: Partirán el Viernes 22, sobre las 19:00h, desde el puerto de Menethil. Será masteado por @Dsaille - Cartel Bonvapor, Neutrales y voluntarios expedición: Se unen con el grupo Sin'dorei el Jueves pero su rol de movilización da inicio el Viernes 22, sobre las 21:00h. Rol masteado por @Dsaille - Alianza militar, embarcación naval y reclutados voluntarios: El rol empezará el Viernes 22 sobre las 19:00h. masteado por @Stanei - Horda Kalimdor de nuevo: El Viernes 22 continuarán su rol, después de que @Stanei haya masteado el inicio al lado Alianza, por lo que estimad que pueda rolearos a partir de las 21:00h (este horario puede variar y de ser así se os avisará aquí o en el juego) Nota: Cualquier cambio en el horario puesto aquí, se avisará en este post o al grupo en cuestión vía juego, si fuera un cambio menor. Todos los horarios están puestos en el huso de España.
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    Epilogo - Gloria La derrota de los Gurubashi El crepitar de las llamas de los braseros era el único sonido que inundaba los oídos del Profeta Oscuro durante esa fatídica noche. Las noticias de lo acontecido en Zul’Gurub habían llegado por parte de sus zandalari, para luego ser confirmadas por aquellos sobrevivientes que habían logrado rescatar. Sobre la mesa de piedra tallada con diversos relieves detrás de él, se encontraban repartidos diversos pergaminos y mapas antiguos. Algunos tantos que describían la forma original de Kalimdor y lo que había sido el alcance del tan añorado Imperio Trol que gracias a Vol’jin continuaba siendo un simple sueño en la mente de muchos. "Déjame buhca’lo, P’ofeta ohcuro. Dejame hace’ lo que ni Jin’do, ni Mandokir pudieron." – Escucho decir Zul a Mar’li, la suma sacerdotisa de Shadra y la nueva líder de los Gurubashi designada por él para ocuparse de los remanentes de su tribu. – "Vol’jin y loh Lanza Neg’a pagaran po’ lo que han hecho." "La lucha de Jin’do y Mandokir, Mar’li, ya no es tu lucha." – Respondió con un tono templado el profeta oscuro de los Zandalari. – "Y te aconsejo no desoír mi consejo. Tus predecesores subestimaron a Vol’jin y actuaron creyendo ser mejores estrategas que nosotros, los Zandalari, buscando manipular al enemigo que rompió nuestro hogar en dos." Zul se giro hacia la mesa, desviando su mirada de la oscura silueta continental de la Vega de Tuercespina en medio de la noche, y observo a Mar’li fijamente a los ojos según hablabla. "Los Gurubashi cayeron por ser victimas de su propio orgullo. Se creyeron ganadores y capaces de mucho, cuando Zul’Gurub aun tenia murallas por reconstruirse tras el cataclismo. En su afán de gloria, se dejaron llevar por un falso sentimiento de victoria que enardeció sus espíritus, pero cego sus ojos a la verdad y Vol’jin les probo que la invitación de los Lanza Negra a este imperio, estaba más que merecida. Incluso más que la que extendimos a los Gurubashi, aparentemente." Mar’li entrecerró sus ojos y frunció el ceño, pero agacho su cabeza en señal de sumisión. Aunque en su interior no estaba de acuerdo con las palabras de Zul, mucho menos con la creciente admiración que parecía estar profesando hacia la Tribu Lanza Negra y su líder, por sobre una tribu tan poderosa como la Gurubashi, le debía su nueva posición a él. Debía de estar a su servicio. ¿Qué haremoh entonce, p’ofeta ohcuro? – Preguntó con tono sumiso la suma sacerdotisa. - ¿Viajaremoh con loh Amani pa’ reclama’ Zul’Aman y su antiguo dominio? Zul negó lentamente con la cabeza y tranquilamente cogió uno de los pergaminos, extendiéndolo sobre el mesón. Algunos irán, pero la mayoría de la flota navegara por el mar. Tenemos cosas más importantes que hacer… Mar’li parpadeo con evidente confusión. "¿Qué ot’a cosa pod’ia se’ máh impo’tante que reclama’ nueht’o imperio?" "Lo ocurrido en la jungla no solo prueba que Vol’jin es un digno adversario y que su lealtad a la Horda, por ahora, es inquebrantable. Sino también que otros lucharan por evitar nuestro retorno y no te quepa duda, Mar’li, que los Amani también enfrentaran resistencia." – Zul puntualizo esas ultimas palabras dedicándole una mirada cauta a la suma sacerdotisa. – "Y los trols no podemos vivir todo el tiempo en el mar. Por eso tu me ayudaras a estudiar estos antiguos documentos, pues los Loa me han otorgado visiones de un antiguo conflicto en una tierra llena de vida, donde ya se derramó sangre trol y que por seres ancestrales nos fue prometida. Una tierra que ese espíritu me ha dicho que podría convertirse en la nueva Zuldazar." Con la nave de Zul habiendo reunido ya a los últimos zandalari y sobrevivientes gurubashi que se encontraban en el continente, su transporte se interno en el Mare Magnum para reunirse con la flota de guerra zandalari y prepararse para sus futuros planes. Aunque derrotados, Zul creía que esta experiencia había resultado enriquecedora y la propia victoria le había enseñado algunas cosas tanto sobre sus enemigos, como sus aliados.
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    Epilogo - El Anillo de la Tierra La Guerra de los Elementos Las turbulentas aguas del Mare Magnum azotaban de forma inclemente el peñasco de roca donde se encontraba el campamento del Anillo de la Tierra. El viento soplaba con fuerza, dispersando pequeñas gotas de agua tras el romper de las olas, las cuales caían sobre las tiendas o en algunos casos, sobre los propios chamanes. Uno tras de otro iban acercándose hacia un extremo elevado del peñasco los chamanes; orcos, taurens, draenei, trols, tábidos y enanos martillo salvaje. Varios llevaban una expresión de cansancio, pues gran parte de sus fuerzas habían sido utilizadas para mantener estable la brecha entre Azeroth e Infralar dejada por el Destructor y los elementos, en un acto de compasión, dejaron caer un relámpago sobre la hoguera apagada que habían levantado, facilitando al fuego el manifestarse para brindarles algo de calor. El viento incluso disminuyo su velocidad para que los cansados chamanes pudieran hablar entre si. Los ojos cansados de Maruut se toparon con los de Thrall, luego Krelna, Lenka, Zur’ak y por último, Muln. Alrededor de ellos se encontraba el resto de chamanes como Nobundo, Aggra, Gavan y Reghar, entre tantos otros. Todos los chamanes que se encontraban de ese lado de la Vorágine se encontraban listos para oír al Consejo Ancestral. “Thrall me ha informado de algunas de las noticias provenientes de Infralar, pero aun así quisiera poder escuchar tus propias palabras para que el Consejo y yo podamos meditar la situación.” – Comenzó diciendo Muln con un tono cansado, pero respetuoso. Maruut se sento en el suelo junto al resto de chamanes y comenzó a relatar lo ocurrido en Infralar con todos los detalles que podía recordar, incluso llegando a leer uno de los informes entregado por Thoralius con información entregada por uno de los miembros de la Alianza con las sospechas que rodeaban al chamán y consejero del Jefe de Guerra de la Horda, Sauranok el Místico. Así como también la posibilidad de no volver a contar con el apoyo militar de la Horda y la Alianza… “No contar con la ayuda de la Horda y la Alianza será un duro golpe para nuestros esfuerzos, Maruut.” – Comenzó a decir Muln. – “Estoy seguro que lo pensaste, ¿pero sabes lo que significa proponer esto?” Maruut asintió lentamente. “Si, Muln. Lo se.” –Maruut observo las miradas templadas del resto de miembros del Consejo Ancestral. – “Pero ahí abajo ha sido difícil colaborar. El Martillo Crepuscular se ha logrado escabullir dentro de la Alianza y la Horda, explotando sus rencores con gran facilidad para que las tensiones vuelvan a surgir. Y aunque también he visto muestras de honor y nobleza, he podido ver como otros han actuado no por sanar Azeroth, sino llevados por el deseo de coger un botín que pudiera resultar útil para su bando en la guerra que hoy remece Azeroth.” “Ambas han sido muy útiles en Infralar y sus miembros dieron todo lo que tenían, pero la caída de la Furia de la Tormenta y la perdida del fragmento del pilar del mundo que estaba en nuestro poder me llevo a creer que, a partir de entonces, lo mejor seria continuar por nosotros mismos.” – Continuó argumentando el chamán tauren. – “Gracias a ellos, ahora la Madre Pétrea cree poder colaborar con nosotros. Gracias a ellos, también tenemos el Templo de la Tierra en nuestro poder y el Martillo Crepuscular ya no lo corrompe. Pero con el riesgo de que el Martillo se infiltre entre sus filas, creo que lo mejor es seguir por nosotros mismos. Puede que hayan algunos entre nosotros, incluso, pero podremos lidiar con ellos en vez de tener que estar vigilando a un ejército completo.” Los miembros del Consejo Ancestral se miraron entre si, deliberando las distintas opciones y posibilidades entre ellos. Hasta que fue Thrall el primero en anunciarse. “Entiendo tus preocupaciones, Maruut. Pero el Martillo Crepuscular parece tener un numero aun más grande que el nuestro y la fuerza de la Horda, puede resultar útil para enfrentarles.” – Comento el orco, frunciendo el ceño ligeramente. “Ambas fuerzas; tanto la Horda, como la Alianza.” – Corrigió Krelna, la draenei del Consejo Ancestral con un tono templado. – “Pero es cierto que incluso ellos tienen más fuerzas que nosotros y si tenemos infiltrados del Martillo Crepuscular entre nosotros, podremos lidiar con ellos sin la necesidad de estar supervisando un numero que terminaría sobrepasándonos.” “Pero ha sido la Alianza quien siempre ha intervenido en nuestro deber.” – Contrargumento Thrall, viendo a Krelna, manteniendo un tono igual de templado. – “Asaltaron la Furia de Draka cuando viajaba aquí, incluso antes de que diera comienzo la guerra. Y ahora ha sido su nave la que ha derribado a la Furia de la Tormenta. La Alianza parece tener más cultistas entre sus filas que la Horda.” Muln, que había permanecido callado en todo momento, observo atento a Thrall mientras se mesaba la crin. Aggra, su pareja, también observaba con cierta preocupación a su compañero, percatándose de que los colores de aquellos a quienes había liderado seguían aun presentes en él y nublando su juicio. “Pero tenemos sospechas sobre Sauranok.” – Recordó Muln, acallando las voces del resto. – “Puede que los cultistas dentro de la Alianza se hayan mostrado más, pero no podemos creer que la Horda es ajena a la posibilidad. Ni nosotros estamos a salvo de sus artimañas.” Thrall frunció el ceño severamente y entreabrió la boca para responder. Sin embargo, consciente de sus contradicciones, cerro sus ojos y suspiro con resignación, admitiendo la verdad. Aggra entonces oprimió suavemente su antebrazo, tratando de apoyarlo y aliviar la pesada carga que su amado aun cargaba sobre sus hombros. El debate continuo en el círculo de los chamanes, al menos por unos minutos, hasta que finalmente Muln alzo su enorme mano derecha. “Esta decidido, mis hermanos y hermanas.” – Muln suspiro tan cansado, como resignado. – “Aunque seguiremos colaborando con la Horda y la Alianza en sus tierras, y por el bienestar de toda la vida en ellas, no solicitaremos su apoyo militar nuevamente para nuestras tareas. Aun así esto requerirá que consigamos aliados en Infralar, pues algo es imposible negar: el Martillo Crepuscular tiene más número y más fuerza que nosotros allí, y a pesar de nuestros esfuerzos, eso puede resultar decisivo.” “Sin embargo, sin importar lo que pase, seguiremos nuestra lucha. No importa si debemos hacerlo solos en medio de un mundo dividido por la guerra, todos aquí sabemos lo que el Destructor busca y solo nosotros podemos evitar que el cataclismo, el verdadero cataclismo, pueda ocurrir. Se que pido mucho al decir que el peso de Azeroth se encuentra sobre nuestros hombros, pero ningun camino ha sido sencillo y tengo fe de que los ancestros del pasado nos guiaran por el camino correcto, hacia la victoria sobre esta oscuridad.” “Puedes regresar a Infralar luego de descansar, Maruut.” – Concluyo Muln, volviendo su mirada hacia este. – “En cuanto al resto, necesitaremos extender nuestro alcance. No podemos estar todos en la Vorágine. Infralar es solo un mundo de cuatro y temo que este solo sea el primero. Necesitaremos estar vigilantes por si el resto aparece, para intervenir en ese momento, cueste lo que cueste.” “Se que no es lo que quieren oír…” – Muln observo al resto de chamanes con expresiones cansadas a raíz de los rituales. – “Pero esta… Guerra de los Elementos ha comenzado.”
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    *Una misiva llega a distintos pelotones de los ejércitos de Ventormenta y Forjaz* *Una misiva llega a distintos pelotones de los ejércitos de Darnassus y Exodar* *Una misiva llega a distintos pelotones de los ejércitos de Orgrimmar y Cima del Trueno* *Una misiva llega a distintos pelotones de los ejércitos de Entrañas y Lunargenta*
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    Mi nombre es Humeray, tengo 20 años y soy de España. Tengo bastante experiencia dentro del rol, por lo que no creo que necesite demasiada guía, aunque cualquier ayuda se agradece. Ya he leído las normas, por lo que cuando encuentre un hueco libre crearé al personaje y descargaré el juego. Saludos
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    Vale, entonces descargo solo el custom de la 4.3.4. Ahora mando un MP a ver, pero supongo que siendo las fechas que son, andarán liados
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    Aprovecho y pregunto por aquí un par de dudas. ¿Los parches a instalar es solo el de la versión 4.3.4 o también hay que instalar el de 3.3.5? Y la otra es, ¿la primera evaluación cuanto suele tardar? La envié hace una semana creo, pero no se si me ha llegado, soy medio despistado y no lo he visto. Yo me supongo que a mensajes privados... Gracias
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    Yep. De hecho lo dejé descargando por la noche y ya lo tengo.
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    Gracias a todos por la recepción. Ya envié el personaje, de hecho un par de horas después de registrarme. Ahora solo me queda descargarme el juego, que es lo que más pereza me da.
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    Muchas gracias a todos. Sí, ya estado leyendo de nuevo el lore por encima, para refrescarlo. Tengo planeado un Huargen como primer personaje.
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