Jump to content

Buscar en La Comunidad

Mostrando resultados para los tags ' sombras'.

  • Buscar Por Etiquetas

    Añade tags separandolos por comas.
  • Buscar Por Autor

Tipo de Contenido


Foros

  • MundoWarcraft
    • Noticias MundoWarcraft
    • Anuncios Eventos Oficiales
  • Biblioteca
    • Documentación Canónica
    • Aportes de la Comunidad
    • Hablemos de Warcraft
  • Creatividad y Arte
    • Taberna Literaria
    • Estudio Gráfico
    • Videoarte y Machinima
  • General
    • Ocio y Cultura
    • Off-Topic
    • Preséntate o Despídete

Categorías

  • Organizaciones Oficiales
  • Hermandades y Gremios

Buscar resultados en...

Buscar resultados que...


Fecha de Creación

  • Inicio

    Fin


Última Actualización

  • Inicio

    Fin


Filtrar por número de...

Registrado

  • Inicio

    Fin


Grupo


Género


Ocupación


Intereses


Steam ID


Facebook


Twitter


DeviantART


Skype


Nombre


División


Raza


Clase


2do Personaje


3er Personaje


4to Personaje


5to Personaje

Encontramos 2 resultados

  1. Agonía de Sombras - Información del artefacto - Antes de comenzar su reinado como el Rey Exánime, el príncipe Arthas Menethil era un sirviente, dominado por una espada que él creía que era la clave para salvar a su gente: la hoja rúnica Agonía de Escarcha "Frostmourne". Encontrar y obtener la espada en los gélidos baldíos de Rasganorte fue toda una odisea, la cual costó al príncipe su mentor, su relación con sus súbditos y su humanidad. No obstante, fue aún más costoso para los habitantes de Azeroth. Historia Empuñando con firmeza la hoja por la cual intercambió su vida, Arthas devastó el reino de Lordaeron y se liberó de la Legión Ardiente. Para cuando el otrora príncipe ascendió como líder de la Plaga, Agonía de Escarcha "Frostmourne" había consumido ya las almas de todos aquellos que habían osado desafiarle. Arthas se ha vuelto tan inseparable de su arma que su apariencia ha sido utilizada como modelo en la arquitectura de su fortaleza, la Ciudadela Corona de Hielo. Su empuñadura nunca se encuentra lejos de sus manos y sus fantasmales susurros resuenan constantemente en sus oídos. Agonía de Escarcha "Frostmourne" reina Rasganorte tanto como el Rey Exánime. Para desafiar ese reinado, poderosos héroes deberán seguir los pasos de Arthas más cerca que nunca. En una implacable misión de armar a las fuerzas de los vivos contra la Plaga, Darion Mograine ha formado el Veredicto Cinéreo, un grupo de los artesanos más hábiles de la Cruzada Argenta y la Espada de Ébano. Aunque los inigualables paladines de la Cruzada tienen el poder de la Luz, y su líder empuña a Ashbringer, algunos de los oscuros guerreros de Mograine han comenzado a dudar de sus esperanzas de obtener la victoria. Estos caballeros de la muerte insisten que Ashbringer y las habilidades de los Cruzados Argenta, aunque poderosas, no son suficientes para acabar con Agonía de Escarcha "Frostmourne". Juran que Darion Mograine sabe de otra hoja legendaria, una que podría ser la clave para derrotar al Rey Exánime y limpiar Rasganorte… Sin embargo, ésta no existe aún. Por el momento, esta arma no es más que una idea carente de forma, sin mayor poder destructivo que un pensamiento de enojo. Cuando se habla de ella, se hace quedamente y el Alto Señor tiene la costumbre de acallar a aquellos que mencionan el tema en público. Sin embargo, la esperanza de que exista un artefacto equivalente a Agonía de Escarcha "Frostmourne" está presente en las mentes de los Caballeros de la Espada de Ébano. Su nombre sirve como inspiración para que los hornos ardan hasta altas horas de la noche, para que soplen los fuelles y para que la mitad oscura de los herreros del Veredicto blandan sus martillos hasta que sus dedos fallen. Mientras otros artesanos se encorvan frente a piedras de afilar y recopilan cientos de hojas desgastadas, éstos pocos sueñan con un arma para terminar la guerra en Rasganorte. Agonía de Sombras "Shadowmourne"… una gran hacha a dos manos digna de un gigante, creada utilizando poderes sagrados y corruptos, que alberga las almas de mil muertos y que sólo los mejores combatientes de Azeroth podrán blandir. Crearla parece ser una tarea imposible, sin embargo, los rumores no cesan. Algunos herreros dicen que Agonía de Sombras "Shadowmourne" no necesita ser más que un hacha ordinaria templada hasta alcanzar una incomparable perfección, otros que la forjarían utilizando un arma que haya tenido gran importancia en el mundo. Mograine, cuando es posible convencerle de que hable del tema, cree que sólo el martillo de Arthas servirá como base, no obstante, esa absurda ambición es tan sólo el primer paso en la creación de Agonía de Sombras "Shadowmourne". Para contener las energías que danzan a lo largo de su helado filo, Agonía de Sombras "Shadowmourne" deberá ser tallada de pilas de Saronita impura, la sangre solidificada del Antiguo Dios Yogg Saron; tratada sólo por herreros de inigualable maestría. Para alimentar su letal poder, es vital que la hoja sin terminar de Agonía de Sombras "Shadowmourne" sea empapada en las almas de los sirvientes más poderosos de la Plaga conforme éstos caigan, uno por uno. Y finalmente, para que pueda penetrar la armadura del Rey Exánime, será necesario adornar a Agonía de Sombras "Shadowmourne" con fragmentos del Trono Helado; que fue creado por Kil’Jaeden con hielo del Vacío Abisal. Se rumora que sólo utilizando estos poderosos componentes será posible completar el forjado de Agonía de Sombras "Shadowmourne". Sin embargo, aún cuando el hacha sea completada, quedan preguntas y temores. ¿Es imbuir las almas de los caídos en un arma tratada con sangre y con la esencia del Vacío Abisal algo distinto de crear una de las hojas rúnicas de la Plaga? ¿Quién dice que el Rey Exánime no podrá solamente aniquilar o controlar a su creador por la imprudencia de imitar su posesión más preciada? Si Arthas, uno de los caballeros más dedicados de su época, perdió su humanidad por causa de los susurros de Agonía de Escarcha "Frostmourne", ¿Traerá Agonía de Sombras "Shadowmourne" el mismo destino y miseria a los vivos que su hoja gemela? Sin saber las respuestas de estas interrogantes, ¿quién tendrá el valor de intentar blandirla? Fuente: Todowow Objeto: Agonía de Sombras - Objeto - World of Warcraft
  2. El Consejo de las Sombras Como una fuerza elemental del caos y de la destrucción atravesamos como rayos las tierras de los Draenei devastando todo lo que nos encontrábamos al paso. No perdonamos una sola vida. Ningún edificio quedó en pie. Las únicas muestras de su existencia eran los campos empapados en sangre en que habían trabajado durante casi cinco mil años y el olor rancio y acre de las enormes hogueras victoriosas que acabaron con esos cuerpos jóvenes. Los Draenei eran tan débiles, que apenas merecían el esfuerzo de nuestra batida. Pero, en el fondo, incluso victorias tan simples como ésta sirven para poner en su sitio a los inferiores… Siempre ha sido así entre los de mi clase. Los poderosos pueden manipular fácilmente los instintos salvajes y brutales de las masas. El poder es la verdadera fuerza que dirige la gran máquina destructiva de la Horda. Aquellos que se creen en posesión de esta fuerza rodean a sus clanes con estandartes de violencia. Aunque sin un enemigo común, incluso los líderes de los clanes orcos se vuelven ciegamente unos contra otros. El hambre de destrucción prevalece entre los locos que dirigen la Horda; el poder y sólo el poder es lo único que se respeta sobre todas las cosas. Yo soy Gul’dan, el más grande de todos los brujos e iniciado en el séptimo círculo del Concejo Interior de las Sombras. Nadie conoce como yo la oscura fascinación del poder definitivo. En lo que se supone mi juventud, estudié las magias orcas con el chamán tribal de mi clan. Mi talento natural para encauzar las energías negativas y frías de la infla-dimensión oscura me situó de forma notable por delante del otros aprendices y sé que incluso Ner’zhul, el más grande de mis maestros, sintió celos de mí cuando mis habilidades crecieron. Mis aspiraciones fueron creciendo por encima de las de mis semejantes y maestros, ya que sabía que su visión estaba limitada por su devoción al avance de la Horda. A mi no me importaba en absoluto ni la Horda ni sus insignificantes dirigentes. No me importaba lo más mínimo este mundo que dominábamos por completo. Tan sólo tenía en mente la oportunidad de comprender los misterios laberínticos de la Gran oscuridad. Había comenzado a explorar en secreto las energías mucho más allá de lo que cualquiera de mis “tutores” podría comprender jamás. Fue entonces cuando descubrí la existencia de un inmenso poder: el demonio Kil’jaeden Me admiraba su furia sin corazón. Presenciar esta energía tan asombrosa era como ser engullido por un todo. En las fugaces y febriles pesadillas que me provocó, toqué la esencia de lo que había en el Más Allá. Se formó dentro de mí un ansia insondable, el deseo de manejar la furia de las etéreas tormentas y salir ileso del corazón yaciente de los soles. Bajo la tutela de Kil’jaeden, me di cuenta de lo limitado que había sido mi entendimiento. Se me revelaron historias inimaginables de antiguas razas de demonios y dimensiones mágicas esenciales. Comprendí que existían mundos infinitos, dispersos en la oscuridad más allá del cielo, mundos hacia los que dirigiría la Horda como sólo alguien de mi talento podía hacerlo. Aunque permanecí con mi gente en el mundo oscuro y rojo de los Draenei, pronto aprendí a proyectarme hacia las profundidades de la infla-dimensión oscura, volviéndome casi loco por el caos susurrante que contiene. Aunque podía significar mi muerte, me sentía irresistiblemente atraído a continuar con mi estado hasta que finalmente desligado de mi existencia corpórea, comprendí los susurros. Fue entonces cuando hablé por primera vez con los muertos… La devoción a los ancestros ha sido durante mucho tiempo el corazón de la religión orca. Casi toda la Horda creía que nuestros ancestros muertos nos observaban y guiaban desde las profundidades de algún reino perdido del caos. Yo pensaba que esta noción era sólo un producto del ritual y no de la realidad. En el interior de la infla-dimensión oscura descubrí que los espíritus de los muertos permanecían flotando en vientos astrales entre dos mundos. Entendí que vigilaban en silencio y por siempre a los clanes con la esperanza de encontrar algún medio de escape de ese tormento sin vida. Supe entonces que esos espíritus de la muerte podrían ser una herramienta muy útil para aquél que los sometiese a su voluntad. Los años pasaron. Mi aprendizaje bajo Kil’jaeden me permitió convertirme en un de los brujos más poderosos de los últimos tiempos y era respetado como líder en la Horda, pero como siempre, empezaron a surgir tensiones entre los clanes. La destrucción de los Draenei no dejó nada con que alimentar a la gran bestia de la guerra. Después de siglos de violencia y guerras, habíamos conquistado finalmente todo nuestro mundo. Sin ningún enemigo más que aplastar y sin tierras que conquistar, los clanes cayeron en un estado de total anarquía. Disputas sin importancia entre los clanes terminaron en batallas en campo abierto y a derramamientos de sangre masivos. Aquellos líderes que intentaban asumir la posición de señores eran asesinados por las legiones hambrientas de la despiadada Horda. Supe que era el momento de reclamar el manto de poder que durante tanto tiempo se me había negado. Pronto reuní a los pocos brujos que habían mostrado una chispa de pasión y habían intentado acabar con las insignificantes peleas entre clanes. Les enseñé el significado de la muerte, guiándolos en rituales secretos y enseñándolos a comunicarse con los espíritus de la infla-dimensión oscura. Aquellos que fueron incapaces de canalizar la energía fueron destruidos. Tiempo después se forjó un pacto entre los miembros de nuestro círculo y aquellos espíritus oscuros cuya energía habíamos aprendido a invocar. Utilizaría mi posición entre los brujos para moldear los pensamientos de otros mientras que, cubiertos por un velo de secreto, ellos serían inmunes a los caprichos de las masas sedientas de sangre. Y fue así como se creo el Consejo de la sombra. Pocos meses después, el Consejo de la sombra tenía en sus manos todos los asuntos políticos de importancia dentro de la Horda. No ocurría nada en la Horda de lo que no estuviésemos al tanto y muchos acontecimientos tuvieron lugar por designio nuestro, realizados con tal astucia que ni los líderes de los clanes se daban cuenta de nuestras manipulaciones. Antes de medio año, habíamos asumido casi todo el control de los asuntos internos de la Horda. Pero más allá de nuestras secretas maquinaciones surgía amenazante la silenciosa y ominosa sombra del demonio Kil’jaeden. Con la intención de ampliar nuestros recursos mágicos abrí una escuela de disciplinas mágicas que se conoció como Nigromancia. Comenzamos a entrenar a jóvenes brujos en los misterios arcanos de la vida y la muerte. De nuevo y con el tiempo, bajo la mirada del demonio Kil’jaeden, estos nuevos necrólitas adquirieron, tras indagar en las artes oscuras, el poder para animar y controlar los cuerpos de muertos recientes. Cada victoria, cada éxito, me conducía a un vacío que no podía llenar. Empecé a darme cuenta que el Consejo de la sombra sólo servía para mis propósitos hasta cierto punto y que si quería convertirme en el verdadero heraldo de nuestro destino necesitaría un poder aún mayor.

Sobre Nosotros

Somos una Comunidad dedicada exclusivamente al Rol en World of Warcraft. Proporcionamos un punto de encuentro para compartir nuestra afición por el Rol en Warcraft.

×
×
  • Create New...

Información Importante

Hemos colocado cookies en su dispositivo para ayudar a mejorar este sitio web. Puedes ajustar la configuración de tus cookies, si sigues adelante daremos por hecho que estás bien para continuar.