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Vitrales de la galeria del enclave Suntarget

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Prólogo

Después de subir varias veces la cuesta de la montaña en la cual se encontraba con terrenos escarpados y arbustos espinosos, su mente empezó a trasladarse de la concentración del entrenamiento matutino a las memorias de su adiestramiento en el cuartel. Allí con sus piernas y medio cuerpo sumergido en las frescas aguas del lago, con ninfeáceas posadas en nenúfares y demás algas marinas que tiñen el agua con tonalidad turquesa acompañadas de bruñidos destellos que emergían, se encontraba ensimismándose en sus recuerdos que poco a poco llegaban a él y empezaban a convencerlo de cerrar los ojos para atender al detalle las escenas que iba a rebobinar en su mente. El presente le decía con inquietantes paisajes de extrañas esporas intermitentes flotando en el sotobosque que se mantuviera atento y no bajara la guardia, pero el pasado lo invitaba con suaves céfiros que ululaban entre sus orejas largas a relajarse por un momento y dejarse mecer por las aguas del lago.

Milorian acepta la invitación del pasado.

Después de haber recibido su instrucción básica en el Enclave Suntarget cuando era tan solo un chico por parte de su comunidad, el novato fue asignado a un cuartel oficial del reino. Llego allí con un morral repleto de equipo que creía que podía ser útil durante su estadía como por ejemplo la cajita de pañuelos de lana para asearse detrás de las orejas y cosas de temática similar que con el transcurso del programa le serían extraviadas y robadas por sus compañeros y motivo de burla y bromas pesadas. Lo único que le quedaría de su morral y que en verdad le iba ser de utilidad era un odre de cuero de lince, dos broches para recogerse los cabellos y una hoja de navaja cuyo mango Milorian no podía cubrir con su mano pues aún era demasiado grande debido a una brújula que se encontraba en su cacha la cual con una tapa se podía cubrir. Su pabellón en el cual fue alojado y el comedor en donde se alimentaba eran muy reconfortantes y de lujos ostentosos, al principio el ingenuo recluta se maravillaba al contemplar los ancestrales lujos sin siquiera imaginarse que pasaría jornadas eternas limpiando aquellos trastos con un cepillo de cerdas pequeñas.

Los primeros días del programa fueron muy difíciles. Al amanecer tenía todo el pelotón que sumergirse en una piscina de lodo para nadar de extremo a extremo y salir de nuevo a la superficie a hacer innumerables lagartijas y correr cuesta arriba las montañas embadurnados de lodo que se secaba y formaba una coraza que se tenía que soportar durante todo el resto del día, lo cual era bastante irónico ya que antes del amanecer cuando el sargento instructor los despertaba en horas del alba todos tenían que apresuradamente vestirse y correr hacia una de las cascadas Elrendar para efectuar un salto desde la altura hacia unas aguas congeladas y rebosantes de bruma; lo cual lo dejaba a uno mas aseado de lo deseado. Acto seguido se encontraba una serie de sogas y lianas en cada extremo de la cascada que eran para subir por terreno escarpado de nuevo a la cima y dirigirse a la piscina de lodo al encuentro del sargento.

Ya una vez estando en pétreos terrenos altos de las montañas con lodo seco cubriéndoles el cuerpo se sentaban con piernas cruzadas para empezar un ejercicio en el cual se tenia que poner la mente totalmente en blanco. Ya en el ocaso y después de haber concluido con una serie mas de ejercicios restantes se tenía que volver a las cascadas y efectuar saltos hasta horas de la noche y sentir de nuevo las aguas congeladas.

Hubo una ocasión en donde el pesado entrenamiento y el odiadisimo sargento pondría la situación de todos en vilo y con el espiritu mellado, ya que en el pabellón donde estaba el pelotón alojado se desplomo el viejo roble encima que tenían cerca de la estructura haciéndoles sombra. Los juramentos y maldiciones acompañadas de lenguaje grosero por parte del sargento ponían a todo el pelotón muy frustrado y con ganas de lincharlo. Todo por causa de que el alto mando había decidido ya solicitar ayuda de eruditos de una academia de magia para que con sus ciencias encontraran un modo de apartar el pesado tronco y así poder todos los designados de aquel pabellón recuperar sus literas y pertenencias que guardaban cada uno en su baúl rustico de madera; Incluyendo las pertenencias del sargento. Haciendo sentir a este muy indignado y con su reputación insultada con la solución que el alto mando tomó, los elfos que componían el pelotón tomaron la decisión de canalizar su odio y con corazón unánime y lleno de voluntad le cerraron la sucia bocaza a su sargento levantando el tronco del roble y trajinarlo encima de sus hombros llenos de barro seco y sotobosque. La proeza que lograron hacer aquellos chicos ese dia fue muy admirada y respetada sobre todo por parte del sargento, que a partir de ese momento empezó a sentirse orgulloso y que a veces lo reflejaba con sonrisas esbozadas en su rostro. Pero eran muy escasas las ocasiones y los pocos que se daban de cuenta terminaban haciendo una serie mas de innumerables lagartijas.

En la segunda parte del programa se tenía que ser presto con el arco y no fallar en las dianas y peleles. Los cadetes compañeros de Milorian se esforzaron y lograron antes de tiempo tener pericia inclusive en monturas. Al verse en un aprieto de no mostrar destacados resultados Milorian tuvo que hacer un curso extra de refuerzo con algunos otros pocos compañeros rezagados. En el transcurso de este refuerzo un supervisor de vez en cuando los visitaba por motivos de pasar revista y de paso a cada chico brindaba consejo. Su consejo logró efectos positivos en Milorian quien mejoró en la presicion en la diana, dando la saeta casi siempre justo en el centro; pasó lo mismo con montura y con objetivos móviles. Agradecidos por sus consejos los cadetes rezagados querian saber quien era el supervisor, asi que fueron a su encuentro y inquirieron: -Mi nombre es Haldur... -logro esbozar el supervisor después de haber sido interrumpido por el sargento griton que ordeno a los elfos retirarse, pues no había sido concedido en ningún momento el permiso de reunirse con el guardabosques.

Con cantos y marchas terminaban los dias de entrenamiento, y en la ceremonia de graduación se les hinchó el pecho de orgullo. Ya con esto Milorian comenzaba a salir de los suspiros de sus recuerdos y a empezar de nuevo con su entrenamiento impuesto por el mismo que efectuaba en los presentes momentos. Retomó la jornada con ejercicios de meditación mientras estaba allí sumergido en el lago, pues necesitaba aumentar su capacidad sensorial para hacer frente a un muy sutil, evasivo y peligroso asunto para nada desprovisto de importancia. Al cabo de un rato después abrió sus ojos y desalojo su pecho con una lenta exhalación. Y mientras oteaba los robles, arbustos y alimañas de su alrededor irónicamente sus ojos no lo advirtieron de algo que estaba observándolo desde los carrizos que tenía a sus espaldas; se trataba de una pequeña cria de trol proveniente seguramente de los cercanos arrabales de los dominios Amani de Tor´'watha.

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El Retorno de un Errante

–A veces, la intuición no es suficiente para salir ileso de una acometida. Se requiere de una colosal experiencia y concentración si quieres salir airoso de dicha situación –reflexiona Milorian justo antes de extirparse un trozo de roca afilada de un Tomahawk Amani que se alojo en su pierna–. ¡Demonios! –Y jadeando lanza ciegamente el filo con incontenible ira quedando esta destrozada al chocar contra la firme roca de la pequeña cueva.

–¡Se lamentarán de haberme lastimado! Esto no estaría ocurriendo si hubiera sido más cauteloso a la hora de partir de aquel valle escondido en las montañas, debí suponer que aquel sitio era el lugar secreto de ese pequeño trol que seguramente fue el que advirtió de mi presencia; ahora tengo una excursión de cazadores Amani detrás de mí.

–Espero que no se haya desangrado –Pensó Milorian mordiéndose los labios. Pues el pequeño lo pilló justo cuando llenaba su odre en aquel arroyo; y tal fue el impacto para los dos, que antes de que el pequeño cayera de espaldas horrorizado Milorian tenía ya su Hoja de Navaja desenvainada cortandole el gaznate. Pero en un momento de conciencia, el cual el cachorro aprovechó para levantarse y salir corriendo, Milorian se detiene y le hace un corte limpio en una de sus piernas, para así dejarlo incapacitado para correr y ganar tiempo.

Quizá, lo que adormeció su ya vendada herida fue contemplar aquel ocaso primaveral que se revelaba magníficamente ante sus ojos. Dorados rayos lustraban por última vez los bosques de Quel’Thalas, dejándolos radiantes para la estrellada noche que se avecinaba. Y tomando una profunda y refrescante inhalación expresa:

–Por fin… en casa.

Sin embargo aquel regocijo es obligado a menguar por una invasora y oscura sombra de angustia…

–Cuatro años… errante e ingenuo. –Susurró. Y su mirada perdió el rumbo. Imágenes fugaces pasan por su mente: Cuerpos reanimados, bosques infectados, la última resistencia de aquella líder, una estatua de obsidiana, astillas de esta volando por todas partes, abundante sangre caliente en sus manos, las tersas manos de una humana.

–Vendrá –dijo asintiendo–. Y la batalla será en la oscuridad, es su forma de pelear. –Y sobándose la barbilla continúa–. Según lo que eh conjeturado ella vendrá en el momento más indicado. Con su perspicacia es capaz de ver hasta la más mínima brecha. Y no vendrá sola, claro que no, utilizará a alguien ¡necesita de alguien! si lo que quiere es permanecer en la sombra, pero, ¿quién será?

Este es el motivo por el cual se ha entrenado esmeradamente. Fue por esta pregunta que decidió tomarse su tiempo en el pequeño valle escondido al este de Tor’Watha. Pues, aquel entrenamiento de estimulación sensorial, era su único recurso, su única baza ante aquella incertidumbre, ante aquel conflicto; Pues, lo cierto es, que estaba solo, involucrado en una cruzada cubierta en sombras, oculta en las tinieblas, en donde él, era el único integrante del bando contrario, el único abotinado, el único redimido.

Con su inesperada y reciente renuncia a Los Avizores Milorian sabía que arruinaría los futuros planes de aquella organización. Pero al momento de acordarse de este detalle sintió una aclaración, algo que lo hizo caer en la cuenta; en el corazón sintió un fuerte palpito y se le detuvo por completo, paralizando todo su cuerpo y dejando en su rostro gesto de asombro. Ahora lo único que faltaba en ese algo era interpretarlo, y con un gesto de ansiedad que hace con su lengua y labios empieza dificultosamente a decodificarlo.–Si con mi deserción, arruino aquel plan cuyo primer paso es infiltrarse aquí, en Quel’thalas, eso significa –¡Que en sus planes me incluía a mí! ¡Un elfo de Sangre! como agente encubierto para llegar a su tan anhelado Sueño.

Estuve en lo correcto en desertar ¡Sabía que esto no era bueno! Su próximo golpe será aquí, ¡definitivamente! ¡Hice lo correcto en no haber perdido mi tiempo! –¡Bien! Descubrí su plan. Ahora, que clase de tipo utilizará, ningún alto elfo de esa casta no existe, así que los descarto. Eso significa que reclutará a otro tipo de elfo.

–¿Qué clase de elfo estaría interesado en pertenecer a una organización cuyo ferviente deseo es tener incalculable poder? ¿Que tan corrompida estarán las mentes de mis hermanos con esta situación actual en la que está sumergida nuestro reino? ¿Será que en vez de estar buscando candidato ella ya tenia un relevo que cuenta con más de la mitad del trabajo ya echo? 

En ese momento, a lo lejos, en la zona este de la cueva, se escucha una polvorienta explosión –Ya están aquí – Y Hace un gesto desafiante empuñando su mano–. Admito que sus rastreadores son muy buenos, dieron con su presa en poco tiempo. Pero esta vez estoy preparado, esta vez sus tomahawk necesitarán maniobrar para poder alcanzarme.

Y de forma muy animada Milorian se levanta, pero al hacerlo su pierna la que fue lastimada estaba adormecida y no muy bien respondía. Y recogiendo un fragmento del filo del tomahawk destrozado, se da cuenta de que este estaba envenenado y de forma resignada analiza:

–Seguramente es veneno de culebra amani; su efecto es tardío y con síntomas que inician con adormecimiento. Aún tengo bastante tiempo para encontrar antídoto. –Y con ahínco dice: –No lograrán salirse con la suya–. Y colgándose su arma de fuego en su espalda y con Navaja envainada, sale de la cueva tranquilamente y con cabeza fría.

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*****

Hojas de un dorado marchitado yacían esparcidas por todo el terreno de aquel frondoso bosque allanado. Raudales vientos del norte hacían que aquellas hojas de sus ramas se soltaran, haciendo creer, en su descender, que un telón marrón daba conclusión al crepúsculo del sol. El viento ululaba; provocando también, el intento de que dos bien adheridas, abrochadas, y camufladas capas ondearan… pues aquel dúo de elfos que en la sombra se ocultaban, expectantes observaban.

Algo sumamente desfavorable para aquel mortal encuentro, pues aquel mantel de fundidas tonalidades doradas que cubría la tierra, crujía estridente al ser descuidadamente pisada. Un paso significaría mucho más que dejar una simple huella en aquellas hojas secas.

Sin embargo y a pesar de las crujientes advertencias, aquellos tres Cazadores Amani seguían acercándose a su presa más y más sin recibir alguna respuesta defensiva, lo cual inmediatamente les hizo sospechar. Desde hace mucho ya había sido el momento preciso para actuar, pero en lugar de eso no se sentía ni se veía, escuchaba u olía la más mínima señal. Frente a aquellos arboles que marcaban el linde del bosque, los Amani no contemplaban más que sombras y dudas.

Lo que seguía después del linde, era un llano y despejado prado sin siquiera un pequeño arbusto para esconderse. Así pues, en estas situaciones, cualquier cazador sabe que en terreno abierto el ciervo no tiene ni la más mínima posibilidad de sobrevivir a su pericia y precisión. Con esta carta a su favor los Amani Ya lo tenían más que cazado, este ciervo estaba ya tan acechado, paralizado y ahogado, que lo único que se podía pensar era que ya se había resignado.

Así de decisiva y crítica era la situación como ya habrás podido imaginar; Una incursión de tres depredadores Amani contra un rezagado, desafortunado y cada vez más enfermo elfo forestal. Pero de repente un cuidadoso y lento paso de uno de los Trols, siente con su verdoso y enorme dedo gordo lo que uno describe como frio y solido metal -¡EH OT'A TRAMPA!- Y Milorian al escuchar la alarma gruñe dibujando un rictus de frustración en su rostro. Y con esta estrepitosa advertencia los trols instantáneamente se agazapan con Tomahawk empuñado listos para lanzárselos a la primera cosa que se mueva; pero en los segundos en los que transcurrió todo esto sus agudas vistas percibieron lo que pareció ser una sombría línea que se desplazo del punto acechado al flanco izquierdo, donde había un roble que estaba ya naturalmente a punto de desplomarse por los fuertes vientos. -¡AHÍ!- Sentencia uno de los trols, y lanzaron con avidez sus Tomahawk. Pero los que fueron lanzados por los dos trols ubicados a la derecha del punto acechado quedaron clavados en los árboles que oportunamente interferían en la recta y acertada trayectoria del proyectil. –¡Esta vez sus armas tendrán que maniobrar! – Vuelve a pensar Milorian. Mientras que por otro lado el tercer proyectil impactó en aquel roble azotado por los fuertes vientos, cuyo tronco se estremeció. Al árbol solamente le tomo unos cuantos angustiosos segundos el comenzar a dar su rechinante aviso de desplome, pero su follaje, al tocar tierra, impactante y súbitamente se vio estallada y empujada de nuevo hacia arriba por la mina de trampero goblin que antes había sido detectada. -Esa era la última mina, y por lo que escucho. -cierra los ojos Milorian Dibujando un gesto de preocupación en su rostro - afirmo de que no ha logrado cargarse a ninguno.

La onda expansiva que provocó aquella detonación fue tan súbita y turbia que los Trols de forma tardía se cubrieron los rostros con sus nervudos brazos, y, con ojos entornados, trataban de vislumbrar lo que había pasado. -¡EL E'FO DONDE TA!- inquirio uno de los incursores trol. -¡SE VA A E'CAPAR! Dice entre toses a sus compañeros mientras responde su pregunta. -¡NO LO HARÁ! afirma el líder de la excursión. Pero todo parecía que esta vez lo iba a lograr, y con enceguecidos pasos los tres trataban de avanzar. Con ojos bulbosos e inyectados con sangre lanzaban analizadas revisiones, a la espera de que alguna pista los anticipara de potenciales peligros; sin embargo, y por la descarga de adrenalina que sentían en el momento, dejaron sus sentidos muy descuidados. Los crujidos, crepitares y chasquidos de ramas, hojas nadando en turbios y arremolinados vientos y con una nube de tierra impidiéndoles la respiración y por efecto su agudeza olfativa, fueron los instrumentos perfectos para que aquella criatura con su racial afinidad se fusionara con el aroma que en el momento se percibía, con los paisajes que en aquel momento se exponía, y con las repercusiones que del bosque se oía, como si los mismos robles actuaran de tamborileros con cada movimiento que efectuaban los rivales.

-No está aquí. -dice el Cazador Amani al Vapuleador; y con miradas encontradas se transmiten el decepcionante punto en el que fallaron. Una sensación de la cual después un poco más tarde se sentirían avergonzados al cruzar miradas de nuevo.

-¡Tontos! -dice el líder que se trata de un Medico brujo -¡Un asesino despiadado no tendría compasión de ustedes. El Cazador y el Vapuelador sienten alivio, pues parece ser que alguien si prestaba atención a sus sentidos. Y acercándose jovial y despreocupadamente al roble desplomado empieza a decir: Mucho ruido para que hojas no cruja, mucho polvo para que ojos y nariz se tapen. Mucho estrepito para que nervios colapse en impulsos. Pero lengua no mentir, y recolecta con su verdoso dedo lo que parece ser una salpicadura de sangre de la corteza del roble. -¡Yo sé que estas aqui! esperando ser libre. -¡Correr como liebre o volar como pajaro! ¿Es lo que más deseas no? -¡Pero a mi no me engañas! ciervo de cansados trucos; Pues parece ser que la Serpiente Amani te ha mordido. -Me lo dice tu sangre. -Sentencia el lider de los trols.

-Etha evenenao -Comenta a sus compañeros con una sonrisa bizarra en un desfigurado gesto de triunfo.

Seguidamente desprende del roble su Tomahawk, mientras los otros hacen lo mismo, y de su taparrabo desajusta lo que parece ser un Víal bien taponado con un corchito. La sustancia que allí reposa era el antidoto. Pero de una forma ironica y de muy mal gusto el aborrecible Trol destapa el recipiente y riega parte de su contenido en el filo de su Tomahawk comentando: -Elfo ven yo te curaré. Y despúes moja su lengua con un poco de antidoto. Y los tres trols bizarros sueltan una cruel carcajada gangueada.

Belore al parecer, no queria ser un tercer espectador de la crítica situación en la que estaba Milorian; Pues para aquellos que no tienen atentos sus sentidos un frio común acompañado de una niebla húmeda comenzó a envolver con sombras el campo, el linde en donde se encontraban todos nuestros seis personajes y la floresta. Pero te preguntarás -¿seis personajes?- y por mi parte sin duda alguna te responderé En efecto, pues en las copas de las docenas de árboles esparcidos en todo aquel campo perturbado hay un Dúo de elfos con felinos ojos cuya radiación verdosa se camufla con una variopinta, mágica y rutilante especie de insectoides: -Falenas, mariposas, escarabajos, mariquitas y demás insectos que a la luz de la luna son molestos con sus pinchazos y sus zumbidos. Pero déjame que te cuente un poco más sobre estas misteriosas presencias. Sin duda son Farstriders porque aquellas habilidades de camuflaje son usadas por estos austeros. Técnicas que solo criaturas como nuestro tosco y egocéntrico medico brujo puede de forma muy meticulosa percibir. Quizá los Trolls estén equivocados y Milorian ya haya escapado hace rato de esa zona. Quizá estén confundiendo la presencia de Milorian con la de los dos Farstriders que curiosamente se retienen.

 -¡Elfo! Sal de una vez, sabemos que aun estas aquí por el antídoto.

Aquellas intrigantes dos identidades cuyos coquetos y prolongados parpadeos las hacían desaparecer y aparecer en lugares distintos, no interferían en la indignante cacería que se estaba llevando acabo en aquella pequeña floresta el cual su linde este conectaba directamente con los arrabales de Tor'Watha y en el oeste codeaba con las fronteras del Bosque Viviente, el pequeño vado del Rio Elrendar que habia allí, y el arido prado en el que no se tiene ni un solo arbusto para esconderse.

-Quiero su cabeza -Decía para sí casí como Monólogos y en voz alta el retorcido medico brujo que con un improvisado mondadientes desalojaba trocitos de residuos de carnes desconocidas de sus colmillos y muelas.

No tardaron mucho en prender una fogata de cuyo fuego derivó varias humaredas que fueron armadas en puntos distintos del improvisado claro que una mina goblin moldeó. Cortezas eran superpuestas en apeñuscadas recolecciones de hojas secas, todo con el propósito de sofocar y hacer estornudar aquel ciervo que por cierto, y definitivamente sin ninguna baza a su favor se había dado de cuenta ya de la presencia elfica que rondaba en el follaje. -Tu pueblo está aún muy lejos elfo. -Continuaba el Trol con sus Monologos que en ocasiones también los vociferaba. Pero, y a pesar de toda la razón que estas palabras poseían, no hubo respuesta alguna por parte de nadie, y así pues, el Trol solo se limitó a revisar de nuevo sus espesas humaredas y a lanzar un grueso escupitajo de flemas que borboteaba desde su garganta.

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Con sus puras y destellantes auras los Astros y constelaciones insistían que, con sus indicaciones, existían varias rutas de escape para aquellos corazones que fueron víctimas de muchas pasiones. Y si esto no fuera más que suficiente hasta la mismísima atmosfera soplaba gentil una cálida brisa para aquellos corazones con rasponazos ardientes y abanicaba céfiros para aquellos con el corazón frustrado y anonadado. Pero la verdadera clave que dará esperanza será la hoja dorada de Quel’thalas, ya que es la única que hace caso y se deja llevar por el viento.

-Farmiel se nos acaba el tiempo. Debemos tomar una decisión de una vez por todas.

-No desesperes hermana, el tiempo de todas formas ya está en nuestra contra ahora lo único que nos queda es si ayudar a este extranjero o dejarlo a merced de los trols; Todo dependerá de él, si demuestra que es digno.

-¿Cómo pudo infiltrarse y llegar hasta aquí? En cuanto salgamos de esto debemos redactar reporte sobre serias brechas en nuestras fronteras.

-Tú como siempre tan fría y calculadora ¿no? ¿Melody?

-¡Tú eres la del corazón helado! Por tu indecisión ahora no tenemos tiempo ni de ver morir a este elfo; Pues Anfel nos devorará primero.

-Precisamente es por eso que debemos convertirnos en simples espectadores. Como ya sabrás los refuerzos que nos prometieron para acabar con Anfel nunca aparecieron; ahora estos bosques son sus dominios y nosotros empalizados en una aldea. Si tan solo estos trols y este invitado supieran en el fuego en el que se metieron se olvidarían instantáneamente de este vulgar safari de cirqueros de Hemet Nesingwary.

-¿Puede ser un compatriota?

-No veo ni un ápice de Sin’dorei en él, y su fusil apesta a humanos. Pero, sin embargo, el resto de su ser está completamente limpio. Quizá tal vez solo sea un rezagado o alguien en busca de redención. Si su odio a los Amani es auténtico y nos demuestra de lo que es capaz lo llevaremos con nosotras, lo atenderemos y lo introduciremos en nuestra resistencia.

-Él sabe de nuestra presencia ¿no es así?

-Ya en dos ocasiones lo demostró; Quiere darnos a entender que es uno de nosotros.

-¿Y cuál fue la segunda ocasión?

-El decidió quedarse aquí en vez de huir y seguir la ribera; Cualquiera sabe que tarde o temprano toda ribera que se sigue lleva a alguna aldea. Él sabe que podemos ser tres contra tres, el sintió ya nuestra presencia.

-Pues parece que vamos a presenciar una tercera ocasión. Mira lo que está haciendo, con su jubón empezó hacer jirones. Hace poco estaba jugando con barro, con su faltriquera de pólvora y con varios puñados de hojas secas untadas de resina fresca. De lo enfermo que está empezó a delirar. -Que piensas hacer si estas al borde de sucumbir. Ya no te queda más tiempo.

Mientras tanto en un claro improvisado unas brasas y humaredas luchaban por mantener alejadas aquellas sombras del bosque; acometidas relucientes parecían no impactar en escurridizas sombras que desconcertadamente se perdían de vista con sprint, saltos y movimientos ágiles tras los arboles. Con respiración agitada y piel transpirada los tres depredadores Amani no entendían muy bien el porqué estaban agazapados. Y Ahí en el inmediato linde de ambas culturas se dibujaban siluetas de coníferas con la luz de la luna; lo cual hacía sentir a cada uno de los trols cada vez que las observaban, un resquicio de anhelo de volver allí, a colinas y cuestas custodiadas por todo un regimiento de pinos aliados, lejos de sombras de robles mágicos que parecían tener suficiente voluntad propia como para empezar a armar conspiraciones, artimañas y tácticas desde sus copas y follajes. Sus aires en realidad estaban llenos de incertidumbre y preocupación.

-La humaredas no ha funcionao, lo único que conseguimos fue que nuestras gargantas se secaran y tos, ya no leña para fuego y vientos estar soplando fuerte. Yo digo que busquemos el cuerpo de ese elfo que debió haber dejado de moverse hace ya varias horas. -Comenta el cazador de la incursion. Pero el Medico brujo casi desde el principio del comentario había cerrado los ojos e inhalado varias veces aire rebuscado; y con sus manazas empuñadas quería dar a entender que estaba a punto de perder la paciencia.

Así pues, el ansioso Amani cazador no sabía más que hacer; Pues ni siquiera ya se atrevía a ver a su otro colega, ya que a este lo había dominado un comportamiento muy extraño: no dejaba de mirar hacia una sola dirección desde hacía un buen rato. Distanciado del fuego se hallaba sentado él, desde allí el cazador podía ver como desde sus gruesas y pobladas cejas goteaba sudor y como el resto de su cuerpo se tornaba traslucido por el sudor. –Ya ni para que me esfuerzo -pensó el cazador- estos Trols ya se percataron de las extrañas presencias que rondan en las copas de los robles, y de las extrañas y enormes huellas de criatura que hay diseminadas por toda la arboleda.

Un miedo cerval provocó que los tres Trols dibujaran con sus brazos y rostros un delatador ademán de pánico; pues al ver con el rabillo del ojo, los trayectos de simples retazos de tela reptando en los vientos, alterando la perspectiva de sus posiciones, empezaron a surgir defensivos reflejos involuntarios que saltaban con poco disimulo al palco escénico de la situación, haciendo creer en varios segundos al grupo que se trataba de un ataque con flechas.

Bramidos, jadeos y resoplos eran emitidos por gaznates resecos y deprimidos. Sus ateridos cuerpos no funcionaban efectivamente; era tanta desmoralización que sentían que ya ni siquiera les importaba lanzar gemidos. Gestos preocupados se reflejaban en sus rostros. Ellos en el fondo, como cualquier otra criatura con corazón, querían vivir y seguir disfrutando de delicias, experiencias, y buenos momentos; Con fantasías escapaban de la realidad, y se trasladaban a una escena en la cual salían airosos y con muchos increíbles trofeos y botines.

Y es aquí en el vilo de la vida cuando se debe hacer unión olvidar los resentimientos y trabajar en grupo.

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Epilogo

“Era como si los pulmones de la tierra tomara el aire por ti, mis plantas de los pies me decían que estaba parado en el pecho del Bosque, estaba logrando convencer a mi cuerpo de dejar de tiritar y de mantener la cordura pero las lianas de mi pasado bohemio estrangulaba más mi cuello. Y en ese instante fue cuando me di cuenta que las garrafales decisiones que tomé durante todo este tiempo eran el verdadero blanco, el verdadero enemigo al que debía presentar combate.”

Un superviviente de este encuentro sería el encargado de decir esta revelación, las seis piezas que se encuentran en este campo están capacitadas para proclamarlas; es difícil creer que estos seis guerreros a pesar de sus diferencias tengan algo en común, si las circunstancias hubieran sido diferentes seguramente la esgrima de cada guerrero se hubiera encargado de que sus espadas en medio de un fragor se mellaran por chocarse tanto entre sí para terminar en un contundente empate. Esta clase de situaciones son las que se conoce como Encuentro con formidables Enemigos.

Por un lado las escurridizas miembros de Los Farstriders tenían los flancos cubiertos de todo el campo, nada podía entrar o salir, de su carcaj desenfundarían las flechas de una forma tal que sus enemigos caerían en los brazos de la muerte sin darse cuenta por un certero disparo. Por otro lado provenientes de las líneas enemigas se encontraba la unidad de Incursión de Los Amani cuya cultura les enseño de forma instantánea como hacer lanzas y contraatacar con una estrategia a prueba de fallos.

Y por otro lado resistiendo se encontraba el valeroso elfo, aferrando al pecho un fusil sin munición y con solo unos leotardos cubriéndole el cuerpo. Torso brazos y rostro cubiertos de barro no dejaban descubrir las mortecinas intenciones de este elfo para lograr resistir una última vez el embate de los Trols.

Solo falta un par de segundos para que el encuentro llegue a su clímax, Los Depredadores Amani avanzan en fila india y a hurtadillas en dirección de donde provinieron los jirones, cuidando la retaguardia con una reavivada luz de su fogata y escudándose en macizos robles por si una emboscada surge de las copas de los árboles.

-No pierdah el Claro... allí esta el Antídoto, lo deje como anzuelo, si el elfo se percató de ello lo emboscaremos a él -Susurra el Medico al Vapuleador. -La fogata aun arde puedo ver todo desde aquí -responde con cabeza fría el Vapuleador. -Si nos mezclamos con el Bosque perderán nuestro rastro -dice el Cazador Amani mientras dispersa aromas diferentes a los de la Incursión con unos ramos aromáticos que recolectó.

-Melody ¿Aún los tienes? -pregunta Farmiel con lenguaje de señas desde el otro extremo del campo. -El objetivo se camufla poco a poco, el ciervo sigue sin moverse, cuarenta pasos de distancia entre ambos -responde con un lenguaje de manos codificado. Y ambas trapecistas cuida que su sigilo entre el follaje las lleve al control total de la situación, sin desastres que puedan perjudicar la operación antes o después de completarla.

De repente los Trols detienen su avance de una forma tan súbita que al unisono sintieron como sus espíritus eran despojados de todo aliento y vigor; pues entornando los ojos alcanzaron a visualizar una figura sentada envuelta en una singular oscuridad, apoyado en el tronco de un roble y con la cabeza inclinada se podía apreciar los cabellos del elfo que hondeaban con el viento.

Así como se detuvo comenzó de nuevo el avance, la temeraria decisión que todos adoptaron predominaba ante el miedo, cada paso que daban era metódicamente estudiado: Con el tacto sintieron como el viento traía hojas que se adherían a sus cuerpos, con los ojos no perdían de vista el objetivo y cuidaban la retaguardia, con los oídos percibían como el ambiente del Bosque conservaba su inquietante calma y con aguda nariz trataban de olfatear algún posible rastro de peligro.

Ya frente a frente con el cuerpo y listos con una lanza para la estocada final un trol reaviva su improvisada antorcha untada de resina para contemplar algo que llamo su atención; la singular oscuridad que se presentaba en las copas de estos mágicos robles de alrededor estaba siendo acompañada por una lluvia de hojas doradas que se mudaban al suelo, empujadas por céfiros se alojaban en los esculpidos cuerpos, pero la forma en que lo hacía era tan inusual que el curioso trol retiro una de su hombro para examinarla. La sorpresa fue fatal al notar que la hoja estaba embadurnada con una ligera capa de pólvora.-Yudo Noh!!! -replica el trol en idioma Zandali. No se sabe cómo fue exactamente la pirueta de escape, solamente lo que se notó fue una estela de una sombra que ascendió. La Incursión por medio de un instinto coordinado rodearon el tronco del roble dándole la espalda, con esta formación verían al elfo huir en cualquier dirección si es que eso fue lo que paso y al mismo tiempo se cubrirían sus espaldas de una posible agresión.

La escultura de barro que creó Milorian en su cuerpo no era solo para camuflar su olor y su color, también era para mantener a temperatura baja la delirante fiebre que lo embargaba, el veneno avanzaba y parecía que su respiración convulsionara, por lo cual optó desde el principio dejar el cuerpo inerte y la mente en blanco durante toda la refriega, los sentidos fallaban y las nauseas eran cada vez más intensas, pero si mantenía un pausado ritmo cardiaco con esta técnica de meditación evitaría el bombeo acelerado del veneno por todo su cuerpo. Perdiendo la noción del tiempo el elfo se aferraba a que las elfas actuaran como refuerzo ya en este último encuentro.

Encuentro muy difícil hallar las palabras para describir lo que sucedió a continuación; fue como una coreografía de reflejos lo que presenciaron los trol al ver el contragolpe descender del roble. Un cuerpo reanimado Danzó con los filos de los Tomahawk, la distancia que tomaba esta entidad para combatir era tan absurda que las lanzas y sus estocadas no tenían suficiente espacio para ser lanzadas. Una criatura echa de sombras escapaba de sus arremetidas, la luz de la antorcha era jalada de un lado a otro con desesperación, hasta que los chispazos de esta provocaron la deflagración.

El cazador se halló de un momento a otro dando botes en el suelo, pues sentía que todo el cuerpo le ardía, el vapuleador se encontró en shock al ver a su compañero en combustión y el medico era inmovilizado por una ráfaga de fulminantes proyectiles. Y así fue como todo terminó. -¡Farmiel desenfunda! -animó su compañera. -¡Te mueves y te mueres! -amenazó Farmiel que en instantes se encontró en la retaguardia del Vapuleador. -¡Apagalo! – exclamó este, y Melody utilizó su capa para extinguir las llamas.

Mientras los Trols eran amordazados las hermanas miraban inquietantes el cuerpo de Milorian de nuevo sentado, apoyado en un tronco; No sabían ya si acercarse o irse. -Farmiel trae el antídoto. -Indicó Melody mientras ataba presto sus sogas. -Bal’a dash viajero ¿Quién eres? -Inquirió Farmiel. -¡HardTarget Unidad de Sabotaje! -Vociferó el delirante. -!Jeanelrin, Suntarget, Alconnor, Gallardoth, Logan, Sena! ¡Miembros listos y firmes Mi Señor! -concluyó.

-Esta delirando -Comentó Farmiel. -Te administraremos el antídoto pero con la condición de que te unirás a nosotras y a nuestra causa. ¿Estás de acuerdo? -Propuso Melody mientras tomaba uno de los deshechos brazos de Milorian.

Aquella sumisión que el cuerpo de repente reflejó, fue tomada por Las Farstriders como una respuesta afirmativa. Y asi fue como la Avanzada comenzó su repliegue, pero, claro está, no sin antes llegar a un concenso para dejar desatado a uno de los trols para que tomara la responsabilidad de sacar a sus compañeros de allí. -¡Las Zarpas y colmillos de Anfel están al acecho! Nos volveremos a ver si sales vivo de estos sus dominios –advierte Melody al Vapuleador, el cual carga con una fuerza descomunal a sus dos compañeros y comienza a marchar.

Un escalofrío pasó raudo por los cuerpos de todos los presentes al escuchar un estridente Aullido de lobo. Anfel salió a Cazar.

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La Corrupción de Anfel.

Las capas de las rangers que se ceñía bien a todo el cuerpo del elfo maltrecho fueron confeccionadas especialmente para exigentes féminas mentes; Hechas de mágica lana y forradas con otra exótica tela para darle la utilidad de prenda reversible esta indumentaria de amplio vuelo manufacturada por dedicadas sastres desfilaba también elegantes y dorados bordados y borlas que combinaba con el diseño femino camuflaje elfico. Una vez mas fusionadas y dispersas entre el entorno estaban las dos elfas que se comunicaban por medio de señas:

- No detecto nada estoy exhausta. Bajemos de este follaje y retomemos el repliegue
- ¡Melody a tu derecha hay actividad! Si el señuelo no revive de nuevo lo emboscaremos en el sendero.

Desde la perspectiva se podia ver lo que parecia ser un jinete a todo galope, una estela de polvo levantaba y por un momento las rangers pensaron que pasaria por encima de la madeja que en medio de su camino estorbaba; Pero de súbito las riendas frenaron al corcel y las espuelas aterrizaron en el suelo. Con cimitarra desenfundada la figura encapuchada picó la sospechosa madeja, y al desenvolverla retrocedió un poco como para espetarla. -Esa cimitarra... -analizó Farmiel, y sin dudarlo saltó de su escondite y aterrizó a pocos metros. -Bal'a dash Malanore -saludó a la inquietante silueta rebosante de aplomo. -Excelente equitación -comentó como para promover un poco de distensión.

-¡¿Eres tú de casualidad los refuerzos para la aldea mercenary sun?! -Pregunto Melody despues de descender de su escondite- Este sendero lleva a la aldea Mercenary sun ¿es alli donde te diriges? Tenemos un compañero enfermo, nos queda poco antídoto y necesitamos preparar mas. ¡¿Podrias apoyarnos?!

-Puedo congelar su sistema cardiovascular asi las toxinas no podran circular mas. Sus procesos vitales quedaran ralentizados y ustedes tendrán el tiempo necesario para trajinar- Contestó atropelladamente y de forma instantanea la identidad con una voz grave y molesta, como queriendo insinuar tal vez que no iba a aceptar sugerencias de rangos inferiores. -¿Pero quien eres? -pregunto Farmiel que como respuesta recibió un marginal silencio.

De una faltriquera que colgaba de sus togas tomo un cálamo que seguramente era de dracohalcón. Su punta tenía un aspecto amenazante, tanto que parecía ser un arma, lo que llevo a una de las elfas a empuñar el mango de su daga enfundada por si de verdad se trataba de una trampa. El voluntario tomo pues el brazo derecho del maltrecho y comenzó a trazar. Figuras intrincadas y doradas comenzaron a estamparse en la piel de Milorian. La imagen se prestaba para compararse con los bordados dorados de las capas, lo que hacia que uno comenzara a imaginarse que estaba viendo en acción la pericia de un talentoso sastre. Y sin mas después de un rato de haber terminado estaba ya montado y su corcel trotando; las elfas entonces ya se habían echo una idea de quien podría tratarse.

En las heladas tinieblas de un acechado bosque cuyas fronteras ponientes codeaban con El Bosque Viviente y nacientes con los valles de Tor'Watha un magister se encontraba escoltando una unidad de reconocimiento que trajinaba por un oscuro sendero a un desconocido elfo. Cada vez mas se hacia complicado y pesado el transporte de este, sobre todo con aquel ritmo con el que iban, transpiradas y con respiración agitada estas elfas se esforzaban y luchaban contra el cansancio al mismo tiempo que se rotaban un odre con agua. Los alientos de cada uno se reflejaba como vapores en la oscuridad y por mas que se parpadeara no se podia ver nada, solamente se imaginaba con los ruidos que a veces se escuchaba provenientes del bosque al depredador. La boveda celeste ocultaba sus luces con todas las nubes, y talvez deseaba con todas sus fuerzas que con esto nadie detectara los movimientos de la retirada de los tres elfos.

-¿Usted sabe algo de la criatura que esta asolando estos bosques? Se dice que se trata de un enorme can cuyas fauces y zarpas terminan siendo la adicción de hasta el mas valeroso elfo sangriento. ¿Como puede ser eso? ¿Que nueva amenaza nos esta diezmando? ¿Usted sabe algo? -Preguntó una de las elfas que se sintió aliviada después de ver en el horizonte mortecinas luces que indicaban que habían llegado a la aldea empalizada. -Muy pronto daremos con el responsable, te lo aseguro, yo me encargaré de eso -dijo con voz grave y algo arrogante el jinete mientras veía sobre el hombro al elfo maltrecho- Ahora corre y avísales a todos que el Magister Invictus a venido a tomar el mando.

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Lo brumoso de la niebla que los atosigó en el sendero fue reemplazado por inquietantes miradas y farfullo una vez pasaron por los portones custodiados de la empalizada; Con turbias intenciones fulminaban con la mirada a las rangers elfas y su madeja. Escenarios de tierras gobernadas por tinieblas era lo unico que presenciaban a cada rato las elfas, se sentían de nuevo como si estuvieran afuera, amenazadas y ciegas, pues sus miradas eran tan intensas que si se devolvían se soltaría toda la jauría, por lo que optaron en mantener la mirada en el suelo. El alivio de regresar duró poco, y mortecinas luces de faroles ocultaban rostros, veredictos y dudosas intensiones.

El corcel se abría paso en medio de todo el barro que inundaba el camino hacia al pozo central en donde los pregoneros se acostumbran a informar. La larga crin del rojizo animal era como una bandera negra que hondeaba y irregulares noticias tal vez auguraba. Poco a poco todos los habitantes y guardianes se aglomeraban con lamparas de mano y pasos resignados; sus capotes para lluvia se camuflaban con sus deteriorados y corroídos domos elficos y sus botas parecian ser de un material grueso y pesado que probablemente era pellejo de trol amani. Las espuelas una vez mas bajaron del corcel pesadas e imponentes, sus togas hondeaban ligeramente con la brisa, y después de esperar a que todos se reunieran se retiro la capucha revelando una melena lisa roja, barbilla con perilla y ojos irradiados con el estigma verde fel que se había transmitido hace poco en la población y que al unisono comenzaron todos en ese momento a brillar como si se tratase de la reacción de fluorescentes sustancias de un alquimista.

-¡Compatriotas!... ¡Gallardos elfos que resisten en sus posiciones!... Bal’a dash -Vocifera en un tono de voz grave el Magister con aplomo y majestuosidad-. Veo en sus ojos como el fenix renace de sus cenizas -afirma con la cabeza para sí-. Puedo decir sin ninguna duda que mis ojos contemplan a los autenticos hijos de Mercenary Sun -arenga.

Las elfas despues de haber dejado la madeja en la estiba de una ya desarmada y repartida importación de suministros se ubica cada una en los costados del magister y se retiran las capuchas permitiendo el deleite de contemplar abundantes cabellos dorados y rizados, radioactivos ojos almendrados, talladas naricitas respingonas y hoyuelos y pómulos marcados. Mellizas era lo que todos aseguraban, pero la verdad es que lo unico que las une es un fuerte vinculo de amistad, un instinto de certeros reflejos es lo que se activará si una ve amenazada la integridad de la otra, cualquiera que se acercase a una de las dos sentiría esta fuerte sensación y talvez fue por esto que la madeja tocar nadie se atrevió.

-No soy el emisario de ningun escuadron de refuerzo ni siquiera estas tierras pertenecen a mi jurisdicción -confiesa la voz grave- pero lo que vi allá afuera me despojo de todo valor. ¿Resplandores septentrionales? no no... esa es la estela de las fauces acechando entre los arboles por si alguien no lo habia notado aun -Revela mientras señala las inquietantes luces verdosas de los bosques del sur.

Una sensación de angustia se podia identificar en los murmullos de la valerosa conglomeración; a pesar de las noticias el optimismo seguía intacto en cada maltrecho elfo. -Las fronteras invisibles de los Trols, desdichados y no-muertos que acordona a Mercenary sun ya han sido localizadas -asevera el Magister- y cuando me encontraba huyendo de los bosques del sur encontré esto -señala con majestuosidad la madeja echa con las capas de las elfas- muy pronto sabremos como derrotar a esta inexplicable nueva amenaza.

-¡Anfel! -Revelo con impetú un Guardian. Y todos rompieron con Juramentos y bramidos la tension del momento.

La ira y coléricos deseos estaban encendiendo la motivación del pueblo de salir inmediatamente a cazar y poner en riesgo la posibilidad de victoria y la seguridad. Todos sabían que la energía de la última ración consumida que hace poco fue repartida no duraria en todo el trayecto de la caceria. Anfel en cuestion de dias diezmó las defensas con impecables ataques, y aquellos que resultaban con daños sobrevivientes de sus zarpas y fauces terminaban deseando ser devorados como si se tratase de sacrificios para los dioses.

-¡Eh Elaborado una Estrategia! -Advierte el Magister para volver a tener la atención- Eh elaborado una estrategia la cual nos dará la libertad y una vez mas la oportunidad de continuar con la causa de liberar Quel'Thalas -Y dejando a un lado las solemnidades y palabras ceremoniosas señala inminente dos torres de vigilancia -Necesito al corredor de Mercenary Sun ¿Quien es? -y una delgada y pequeña mano se levanta por sobre las cabezas. -Mi esposo es el mensajero mas veloz, su virtud lo ha salvado mas de una vez de los trols, no-muertos y desdichados -revela con suave voz. -¡Si! ¡Heartlinx es el más rápido de nosotros! -Aclamó un elfo. Y todos comenzaron a aprobar la propuesta.

-Esas torres las convertiremos en nuestra artilleria; sus armazones podrán desplazarse en cuestion de segundos con el plan que tengo en mente. Nuestro corredor se encargara de aprovisionar con munición a nuestros guardianes designados en las torres. Su altura y su blindaje salvaguardará a una unidad de arqueros y los proporcionará de inminentes y impecables victorias ante los ataques. desde sus plataformas celaremos y despejaremos los caminos y rutas del oeste para caravanas que van destinadas a la causa de la aldea Brisa Pura. -Pero la torre noreste a sido tomada por los Trols Amani, y la torre suroeste esta siendo asediada por La Plaga mi señor -advierte un valeroso. -Entonces es necesario un fulminante y sorpresivo ataque y la densa oscuridad de esta noche puede estar a nuestro favor. ¡Fórmense! Quiero una unidad de arqueros y otra de espadachines, recuperaremos esa torre y los trols ni siquiera tiempo tendrán de sentir la estocada en sus cuerpos.

Y mientras ordenaba y arengaba el Magister se habia subido a su corcel y desenfunda su cimitarra; Fue de inmediato que tuvo respuesta de las fuerzas armadas de la resistencia y ya estaba ante él un pelotón. -En cuanto a nuestro maltrecho -analizó refiriendo con la mirada al inconciente Milorian- lo dejaremos en la buena voluntad de la esposa de nuestro corredor. -¿Eres tu Heartlinx cierto? -pregunta el Magister señalando a un elfo de complexión atlética y de jubon blanco y leotardos negros cuyos cabellos eran del mismo color y cubrían un rostro de facciones marcadas y ojos refulgentes. -Si señor, estoy a sus ordenes. -Tu y yo tenemos que hablar, lo haremos después de tomar la torre -exclamó el jinete resuelto- Por ahora necesito que una de ustedes dos -Señala a las elfas Farstriders- venga conmigo. Farmiel y Melody intercambiaron miradas, pero la presión del momento las obligó a tomar una decisión rápida y Farmiel se cruzó el arco en su torso y dió un paso adelante.

Los portones de la empalizada se anticiparon a la salida de la avanzada, y en cuestion de un momento todos estaban fusionados con el entorno y su mácula; Para los trols de ocupación el viento ululaba advirtiendoles que nada bueno se auguraba. Las flechas elficas para los oteadores pasaron desapercibidas, y solamente se dieron cuenta de lo que sucedia cuando empezaron a caer aparatosamente cuerpos que provenían de la plataforma al suelo. Un violento fragor de los elfos envolvió todos los alaridos y aullidos de los trols que se desgañitaron en medio de un angustioso caos, con pericia de trapecista dominaron las vigas, el armazon y la plataforma, el metal de las hojas brillaba y desmembraba, hasta que de repente la luz de la luna y sus astros fulgurantes los iluminó como si tratase de detener y advertir que su cometida ya estaba cumplida. Los elfos jadeando detuvieron la carniceria intercambiaron miradas y se limitaron simplemente a enfundar de nuevo sus espadas.

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Invictus y los elfos bajo su mando habian alcanzado con esta escaramuza un apice de ese anhelado sentimiento de dominio que toda fuerza desea alcanzar en el campo de batalla, nada en ese momento podia asustar a la guarnición de elfos; Los hálitos eran agitados y densos y el pecho de cada elfo se hinchaba mas por deseo bélico que por la fatiga del encuentro. Invictus les habia dado su primera victoria, y desde su briosa montura con su cimitarra mantenia a raya con contundentes y improvisadas ordenes a esa sedienta bestia belica que representada estaba en una avanzada.

De repente en medio de todo el ajetreo el magister encontró un momento y ascendió a solas la plataforma.

El sonido de unos pasos entre los arbustos comenzaron entonces a emerger del bosque; y algunos arqueros atentos tensionaron el vientre de sus arcos con sus flechas. -¡Magister Señor! -reclamó el corredor- ¡Nos atacan se ha abierto una brecha en la empalizada...! y Farmiel viendo en apuros a Heartlinx lo asistió. El grupo de asalto entonces comienza a retornar para una vez mas desenfundar.

-Es Anfel Señor, sus zarpas hicieron añicos la empalizada- Comunicó al Magister que se acercaba -¡Y Su blanco pelaje ha comenzado de nuevo a mancharse con nuestra sangre!- El Magister entonces de nuevo pidio a sus fuerzas una formación y ordenó preparación para el repliegue -¡Cazadora! -Reclamó el magister- Quedas a cargo de salvaguardar esta torre, te asignaré algunos hombres y resistiras el contragolpe de los trols.

Farmiel transpiraba, y a pesar de la helada mañana ella se sentía cada vez mas acalorada a medida que las tropas se retiraban.

A estos refuerzos solamente les tomo unos instantes cruzar de nuevo todo el tramo silvestre que pertenecia al noreste; unos cuantos parpadeos y pasos bastaron para darse cuenta que ya estaban en medio de una estela verde que los rodeaba y como desatadas deflagraciones no impedian que Anfel las atravesara y comenzara a desmembrar cuerpos con sus zarpas, una lluvia de flechas era lo que en ocasiones su avance detenía, y el enfrentamiento directo pertenecia a temerarios elfos que con ímpetu presteza evadían sus monstruosas fauces corruptoras. Los elfos unos a los otros se arengaban y cada tramo de su patria resguardaba. Con destreza y agilidad enfrentaban a esta desencadenada vil tempestad de tornados afilados con colmillos caninos y amarillos, belfos purulentos y sanguinolentos y guturales aullidos y ladridos.

El auge del encuentro porfin había llegado y en medio de la situación rebosante de fuego y fragor los elfos y la bestia se percataron de que estaban igualados. Anfel se estaba replegando, sin embargo sus zarpazos habían alcanzado a muchos guerreros los cuales eran relevados ya que sus pechos y espaldas habían sido surcados por sus garras. Las grietas en sus torsos comenzaban a infectarse con una escencia que se mezclaba con la sangre y carne abierta, un gas verde se infiltraba por medio de las heridas y los elfos pasaban de un dolor intenso a un dopaje en su mente y cuerpo: La sed de magia de repente era saciada y una sensación de satisfacción los invitaba a una vez mas ser rasgados por las zarpas de anfel. Los mismos compañeros evitaban que sus heridos se lanzaran de nuevo a la batalla pues estos parecían entrar en cierta posesión de adicción. Todos sin excepción ya se encontraban en su limite y auge, el encuentro se estaba convirtiendo en una guerra de desgaste. Pero algo llamo la total atención de anfel, era un brazo tatuado con tintes dorados que sobresalía de una madeja, una intrincada imagen capturó instantáneamente su total atención, y entonces empezó a ignorar a todos sus oponentes y acercarse lentamente a un montón de capas enrolladas y a una elfa que lo cuidaba.

De repente anfel arremetió, y la valerosa elfa intento huir con el maltrecho pero era demasiado pesado como para una sola persona. Su rostro instantáneamente palideció y sus ojos quedaron petrificados al ver como unas enormes fauces se abrían y obstruían cualquier ruta de escape; sin embargo un ser con virtuosa velocidad llegó y la madeja arrebató. Era Heartlinx el elfo corredor que con gran avidez estaba capturando toda la atención de anfel para alejarlo de su compañera. La persecución entonces comenzó, y los arqueros y diestros en armas arrojadizas aprovecharon la oportunidad para apuntar, disparar y lanzar. Algunos acertaban, otros fallaban. Las oportunidades fueron escasas, pues la criatura en cuestión de segundos estaba ya fuera de rango y de la batalla.

Algunos elfos entonces con perseverancia salieron a la caza, pero cuando atravesaron la deteriorada y quemada empalizada no encontraron ya ninguna huella, estela o señal. Anfel habia desaparecido, y cuando se preguntaron por la suerte de Heartlinx este apareció por detrás con un rollo de capas recientemente abandonadas.

-¡Heartlinx! dime, ¿qué dirección a tomado? -inquirió el elfo teniente.

-Me temo que las cosas no son lo que parecen. -comentó Heartlinx- El maltrecho se levantó y salió a cazar -Dijo absorto y con cierta confusión que para los demás resultó ser algo ininteligible mientras que todos con incertidumbre contemplaban la vacía madeja hecha de capas.

*****

Melody ya tenia cubierto medio trayecto; con todas las fuerzas que le quedaban se apresuraba a atravesar todo el tramo silvestre que pertenece al campo del noreste. El encuentro con anfel la habia dejado agotada y con escasas municiones, pero aun asi eligio desobedecer las ordenes de invictus de retomar posiciones y todo por el hecho de querer encontrar y apoyar a su mejor amiga en aquella torre.

La contraofensiva de los trols se encontraba ya en su punto mas álgido, algunos hombres de Farmiel ya habian caido por impecables lanzadores de Tomahawks. Melody con una ronda de flechas fulminantes entro por la retaguardia de la torre rodeada y trepo hasta la plataforma; entonces cuando la mirada de las dos elfas se cruzó hubo cierta sensación de plenitud, alivio y resignación: pues a manos de los trols iban a morir, pero almenos lo iban a hacer juntas.

Sin embargo un frio intenso ajeno al frio del alba se apodero del momento, y de repente, de un arcano sello que estaba dibujado en el suelo de la plataforma se desató una escarcha helada que petrifico y congeló los nervudos cuerpos de los trols. -Esto es propio de las artes de un Magister -Pensaron las elfas. Y mientras contemplaban las heladas estatuas apresuradamente se retiraban.

Las dos buenas amigas de un momento a otro se hallaron en retirada hacia la seguridad de la empalizada, pero una espuma ajena a la niebla del alba comenzó a aparecer por todos lados. Tenía cierto matiz verdoso y a veces aparecía mezclada con sangre. Esta espesa baba aparecía hasta en las ramas, y las elfas se empezaron a estremecer y a inquietar. Entonces del bosque comenzó a aparecer corredores en dirección hacia ellas, y las elfas al contemplar esto sintieron cierto jubilo, pero, sin embargo, algo estaba pasando. Los elfos que se aproximaban se empujaban y agredian unos a los otros en un tropel.

Es aqui cuando las rangers vieron por primera vez la terrorifica capacidad corruptora de anfel de consumir los heridos cuerpos que saltaban voluntariamente a sus fauces de los corredores elfos que hacia un momento habian combatido contra el. Aterradas corrían las dos cojidas de la mano al mismo tiempo que observaban como una inminente y repulsiva muerte a garras de anfel se les acercaba. En sus espaldas podian sentir como de sus ollares exhalaba vapor, y antes de que el depredador lanzara su descomunal mordedura un reanimado ser echo de sombras sorpresivamente descendió desde las copas y lo asaltó.

click

Milorian de nuevo resucitó, como ave fenix de sus cenizas, y con su Hoja de Navaja a Anfel desafió.

Sus piernas adoptaba una posición de defensa tal que cuando Anfel atacaba sus fauces se veían abolladas por una demoledora patada. Los dos oponentes en una arena de gladiadores se encontraba. Con iracundos gruñidos Anfel acechaba, y Milorian con su Hoja de Navaja el momento oportuno esperaba. Los dos oponentes con similar decision se atacaban y sus reflejos se activaban de una forma tan similar que hubo un momento en que las espectadoras y hasta los mismos luchadores pensaban que se podian leer la mente mutuamente. Anfel con sus rugidos y Milorian con un rictus desencadenaban una encarnizada batalla. La Hoja desgarraba y la bestia cada vez mas se frustraba, con sus zarpasos derribaba todo arbol que se encontraba a su paso, y aunque sus intenciones eran acabar de una vez por todas con el asunto las fuerzas de cada uno ya habian llegado a su limite. Anfel se vio obligado a replegarse y ni siquiera las rangers encontraron un ápice de fuerzas para cazarle; con dos fulgurantes esmeraldas en su cara el elfo contemplaba en la distancia como la criatura dentro de los bosques aullaba y se replegaba, y asi fue como el primer encuentro terminó. Una vez mas los cabellos rojizos del elfo hondeaban con el viento mientras sentado apoyado en un tronco se encontraba él tomando nuevo aliento.

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En la residencia en la cual Invictus él mismo se hospedó era la que precariamente cumplía con las expectativas nobiliarias. Su corroído domo agrietado daba una sensación de que se debía llamar pronto al albañil y de paso asignarle también la reparación de algunos muros y columnas donde pululaba manchas de humedad. En el ventanal se podía apreciar unas cortinas de grueso tejido azulado lleno de polvo que colgaba de una punta después de haber soportado la estructura un impacto de carro de despojos; el velo no se había desplomado aún ya que su otra punta se posó en un estante echo de caoba cuyos anaqueles estaban recargados de libros apilados y varios candelabros. El despacho propio para desplegar mapas echo también de caoba había sido rodeado recientemente por dos butacas y un sillón de desgastado barniz para efectuar varios consensos con escribano incluido. Esta estancia con mortecina atmosfera y inquietantes psicofonías había sido escogida para montar un comando operativo.

Desde la cámara se podía escuchar como se aproximaba gradualmente las voces y pasos de un consenso que apresuradamente empezaba a efectuarse.

-...quiero a sus hombres pertrechados lo suficiente. Después de dividir las fuerzas en dos quedaremos vulnerables ante los Trols; quiero que la torre no perdone ninguna ofensa de los Amani. ¡Quiero ver constantemente cuerpos verdes descomponiéndose en esa frontera, ¡que los vientos del este lleguen hasta aquí con ese hedor para yo confirmar que se hace un buen trabajo! 

-Y me imagino que del oeste quiere ver desatada una deflagración calcinando cuerpos reanimados ¿no es así? -comenta sarcástico el teniente con gestos despectivos en su rostro mientras el Magister daba sus instrucciones. Sin embargo la displicencia de Invictus era punzante a la tolerancia del teniente, pues este continuo dando sus instrucciones sin mas.

-Partirán esta misma noche. Unas teas que haré encender durante el alba en su retaguardia le confirmara mi presencia y la de mis hombres. -indica el Magister con aplomo, sin alterar su tono de voz mientras lo dice y sin protesta alguna hacia el rictus que gesticulaba el teniente mostrando los caninos inconteniblemente. -¿A podido descansar adecuadamente con el frio de estas ultimas noches teniente? -Dice con socarronería mientras remueve las ascuas de la chimenea con un atizador. -¿Ya regresaron las exploradoras teniente?

La respuesta hacia esta pregunta fue contestada con una iracunda y prolongada negación estridente que vomitó con centellas desde sus entrañas hacia los cuatro vientos con manos empuñadas y cuerpo contraído.

-¿Aún no eh? -confirma con descarado tono su opositor. -Si el ultimo reporte de las exploradoras es correcto entonces acorralaremos a Anfel mientras los desdichados tratan de cazarlo. -analiza Invictus con desdén. -El motivo de esa escoria es evidente, Anfel esta imbuido en magia. No dudan en lanzarse a sus fauces, pensando que obtendrán algún premio por ello. Con la deflagración que desataré en los frondosos alrededores de la torre del suroeste calcinaremos a nuestros tres enemigos: La Plaga, la cacería de los desdichados, y Anfel. -Confiesa mientras remueve una vez mas los rescoldos de la chimenea con el atizador.

Inhalando fresco aire que se filtraba en la cámara y después de haber desahogado su ira con aquel grito el teniente se sentía ahora mas dispuesto para hacer entrar en razón a su caudillo.

-Magister... Señor... debe entender que no dejare que la mitad de mis hombres muera. Si asaltamos la torre eso nos convertirá en el señuelo para atraerlos a todos sin mencionar que Mercenary Sun quedará vulnerable. Las provisiones se agotaron, y en el arsenal si vamos y echamos un vistazo en estos momentos vera usted refugiados en vez de pertrechos.

-Como podrá darse cuenta solo tenemos una ultima jugada teniente. ¿Tiene un mejor plan? el tiempo apremia y ...

-Quedaran atrapados en medio de las llamas. ¡Esto es inconcebible señor! -interrumpe el teniente de forma impetuosa, tratando de controlar de nuevo su genio con una inhalación. -El movimiento que tiene en mente es arriesgado... -Hace amague de querer seguir hablando, pero parece que ningún otro plan llega a su cabeza.

Resignado se tumba en una butaca y con las yemas de sus dedos soba su entrecejo mientras el Magister sigue amparado por la calidez de sus ascuas.

-Mi legado son estas tierras, es lo único que me queda ¿debo acaso renunciar a lo que por derecho me pertenece?

Y después de haber confesado esto el teniente un manto de silencio se encarga de cubrirlos y la cordura queda a la deriva sentenciada a errar en sus turbios espíritus con murmullos de secuaces psicofonias.

-Quiero un salvoconducto. -Masculla por fin el teniente mordiéndose los labios mientras que el Magister presta toda su atención a un posible acuerdo.

-Eh escuchado que los defensores del enclave del norte lo están haciendo bastante bien. –Confiesa resuelto Invictus. –Podrás ir al galope y reclutarlos para nuestra causa por petición mía, y estarás amparado por mi, exonerado de las consecuencias. –Y tomando cálamo en mano empieza a trazar en un pliegue de papiro el ardid. Enrollando este al concluirlo y derritiendo cera de color azul oscuro encima para estampar su sello.

-También quiero comida y municiones –Protesta el teniente con avidez.

-Todas las reservas de trigo y municiones del Enclave Suntarget serán tuyos.

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Título original: Suntarget: Saga Redmoon

Género: Acción, maquinaciones, suspense.

Año: 2018

Director: Manu

Música: Manu

Fotografía: Manu

Argumento: Un elfo cazador busca recuperar el honor que perdió en una misión en la cual su unidad falló durante la caída de Quel’Thalas. La suerte de sus compañeros es algo que también anhela saber Milorian; Sin embargo una conspiración integrada en parte por altos rangos quiere borrar las recientes y pocas huellas que ha logrado avanzar este elfo. La suerte de sus compañeros será la única baza a su favor, si es que alguno sobrevivió.

Personajes:

Milorian

Descripción física y mental: Elfo de melena roja, recogida descuidadamente por un broche dándole forma de coleta, su piel es rojiza y recia por el arduo entrenamiento al que ha estado expuesto, orejas largas como las de su raza, sus irradiados y entrecerrados ojos están siempre escoltados por un par de largas y gruesas cejas que están todo el tiempo sometidas a un ceño fruncido causado por su forma de ser ensimismada. Su rasposa barba y prominente mentón son utensilio de una manía que lo ayuda a liberar tensión causada por sus inquietudes (no es extraño verlo sobándose la barbilla a toda hora). Su delgado y esculpido cuerpo es de apropiada y ventajosa altura, sus diestros brazos (ligeramente velludos de puño a codo) son de considerable alcance. Y sus pesadas y melladas piernas son la prueba del coraje que ha demostrado ante un draconiano entrenamiento.

Jessika Redmoon

Descripción fisica y mental: Humana de almendrados ojos cuyo iris es matizado por un negro refulgente. Sus cabellos son negros largos y lisos, pero un mechon canoso liso de repente se destiñó, insinuando talvez que algo hizo un perturbador desgarro en su ser. su rostro es de facciones pequeñas, pómulos marcados y respingada nariz, tez blanca y labios rojos, con esa fisionomía cualquiera puede decir que se trata de una actriz. La generosa proporción en su anatomia son una muestra de su contorno el cual es dirigido por una personalidad de femina mente sutil, agil, realizada, desapercibida y decidida. Sus piernas aparte de embelesar con regazos también tienen la capacidad de asesinar, pues el nivel marcial que esta mujer posee no solo la capacita para manejar una daga con sus pequeñas manos sino también con sus entrenadas piernas estrangular cuellos.

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Línea tiempo de ficción
Paso de los años

19. Lunaroja y El culto maldito – 1ra Cronica
•Jessika y su familia gitana se dedica al entretenimiento, vagando de aquí para allá… de reino en reino…
•Cuando parecía que estos nómadas al fin encontraron su hogar en Lordaeron, ocurren eventos terroríficos
•Única superviviente de la familia: Jessika Redmoon
•Despúes de lo acontecido jura por cualquier medio conseguir vida eterna, pues su fobia a la muerte la enloquece
20. Misión: Inquebrantable – 2nda Crónica
•Sobre La ultima defensa elfica y la misión de la Unidad de Sabotaje; hay registro de un desaparecido en combate

24. Avizor – 3ra Crónica
•Grupo de Espionaje que vende información y secretos
•Al enterarse del plan de Jessika de sabotear Quel’Thalas, Milorian se encuentra en una encrucijada.
25. Saga de Jessika Redmoon
El Retorno de un Errante: Milorian regresa a su amada patria pero se da cuenta que no es muy bienvenido.
La Corrupción de Anfel: Atrincherados en una aldea una Unidad espera en vano los refuerzos que les prometieron para dar Caza de una vez por todas al Lobo Blanco.

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