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Operación: Gnomeregan

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Operación: Gnomeregan

El repentino sismo que volvió a remecer su pequeña recamara en la Ciudad Manitas le despertó de súbito, forzándole a levantarse y dejarla con celeridad para acudir con el pequeño grupo de estudios sismológicos que había coordinado. Mientras corría, el Manitas Mayor siquiera se percato que se había dejado sus gafas junto a su pequeña cama y para cuando lo hizo, ya estaba demasiado lejos pues sus pies le habían llevado a la sala de estudio sismológico donde se hallaba alojado el Sismocalculador V.1, una inmensa maquina con forma de pilar, la cual estaba sujeta tanto al suelo, como al techo metalico, con tal de poder medir mejor las intensidades de los movimientos en forma de cálculos, los cuales se transcribían a hojas de papel que escapaban de sus costados, mientras unas largas agujas metálicas se sacudían de un lado a otro según la fuerza del movimiento telúrico.

“¿Cuan intenso ha sido este nuevo sismo?” – Pregunto Gelbin al instante, olvidándose de los saludos y también, del llamar la atención de sus hermanos dada su figura.

Todos los ingenieros volvieron sus miradas hacia el Manitas Mayor y le saludaron con un ligero cabeceo, antes de que uno de ellos, vestido con una toga blanca y un casco amarillo sobre su cabeza, con una pequeña linterna, todo en caso de que si la electricidad se perdiese pudiera iluminar la cámara o de algo caer producto de los sismos, su cabeza estuviese protegida. El gnomo le tendió las nuevas lecturas a Gelbin, quien le dedico una amistosa sonrisa de agradecimiento antes de volver su mirada hacia el nuevo registro.

“¿Por qué van en aumento?” – Pregunto el Manitas Mayor, volviendo su mirada hacia el ingeniero que estaba frente a él y luego, al resto. – “Con el pasar de los días, aumentan en regularidad e intensidad… ¿alguna idea?”

Algunos ingenieros se miraron entre si, buscando una respuesta. Ciertamente esa pregunta se la habían hecho muchos, pero a pesar de los incontables estudios, ninguno aun había dado con la respuesta exacta.

El gnomo frente a Gelbin carraspeo y levanto su mano, llamando la atención del Manitas Mayor.

“Algunos suponemos que estamos ante un cambio, Manitas Mayor.” – La confusa expresión, así como la curiosidad en los ojos de Gelbin, hizo que el ingeniero hubiese de ahondar en su teoría, - “Creemos que la tierra esta moviéndose y reacomodándose, adoptando nuevas formas. Un proceso más que natural, considerando la desestabilización que nuestros tecnomagos indicaron que existía en el manto de las Líneas Ley.”

Gelbin volvió a revisar las lecturas y se meso la barbilla; la teoría de su ingeniero tenia sentido, pero la extrañeza seguía embargándole y las preguntas no dejaban de llegar a su mente. Incluso fuera como algunos de los suyos creían, ¿por qué los movimientos iban, como dijo antes, en aumento tanto en regularidad como intensidad? No podía entenderlo, mucho menos encontrarle la conexión con la idea del ingeniero.

“Necesitamos más información.” – Comento el Manitas Mayor, volviendo a ver a los ingenieros. – “¿Han calibrado la maquina y ajustado los cálculos del Catastrometro?”

Otro ingeniero asintió y respondio.

“Sí, Manitas Mayor.” – Contesto de manera afirmativa. – “La posibilidad de que un cataclismo de proporciones es menor a un doce por ciento con diecisiete decimas de probabilidad. No hay de que temer.”

Aun estando por debajo de un 12,7% de probabilidad, Gelbin no quería confiarse. Lo había hecho ya una vez y los resultados para Gnomeregan fueron desastrosos. Sin embargo, el Manitas Mayor apenas si alcanzo a dar un par de nuevas ordenes, cuando la compuerta de entrada a la sala se abrió tras de él, apareciéndose el Capitán Tread Sparknozzle, quien se acerco a Gelbin, se cuadro tras él y le saludo con un gesto marcial.

“¡Manitas Mayor!” – El gnomo dio un taconazo en el suelo.

“Capitán Sparknozzle.” – Gelbin se giro y le tendio su mano, forzando al disciplinado militar a saludarle con un gesto informal muy contrario al suyo.

“Manitas Mayor, los delegados de las naciones están listos. También están aquí todos los periódicos de la Alianza. Todos aguardan vuestra presencia en el centro de la Ciudad Manitas.” – Dijo el Capitán, volviendo a adoptar su postura marcial. – “¿Desea que le escolte o indique al resto de esperar un poco más?”

Gelbin negó con la cabeza un par de veces.

“Ire de inmediato, capitán. Aunque… si me gustaría pedirle un favor.”

El capitán volvió a dar un taconazo en el suelo.

“¿Manitas Mayor?” – Aguardo gallardo sus ordenes el oficial.

“Vaya a mi recamara y traiga mis gafas, por favor.” – Gelbin le sonrió con complicidad, consciente de que tal tarea no molestaría al capitán, pero si le haría abandonar su marcialidad nuevamente, algo que, en ocasiones, confundía a Sparknozzle, pues Gelbin trataba a todos como camaradas y no parecía distinguir rangos, a no ser que fuese en extremo necesario. – “La Operación: Gnomeregan es inminente, pero no puedo presentarme ante el resto sin ellas.”

El capitán asintió con firmeza y marcho, seguido por el Manitas Mayor, quien dispuso su marcha hacia el ala central de la Ciudad Manitas para, finalmente, desvelar al resto de la Alianza el plan que llevaba elaborando desde hacia meses para poder recuperar el hogar de su pueblo exiliado. Hace siete años que Gelbin había perdido Gnomeregan, pero no a manos de los troggs, sino de quien considero un amigo. Siete años tuvo que esperar para que su pueblo pudiera tomar tal desición, pero Gelbin era más que consciente que la hora era la indicada; no había amenazas para la Alianza, por lo que la ayuda podría llegar y no les forzarían a desviar su atención de asuntos más o igual de importantes que su operación. Pero más importante, el fervor de su pueblo había excedido sus expectativas y la experiencia que habían adquirido al luchar junto a la Alianza en distintos sitios de Azeroth e incluso, más allá del Portal Oscuro, habían dotado a sus hermanos de conocimientos y capacidades que les llevaron a olvidar esa vieja costumbre de evitar y esconderse de los problemas. Ese día él haría la diferencia por los Exiliados de Gnomeregan, él, como su líder electo, daría el primer paso demostrando al mundo que los gnomos, a pesar de su tamaño, podían enfrentar lo que fuera y que eran los dueños de su destino. Hoy ellos tomarían la ofensiva. Hoy la Operación: Gnomeregan daría comienzo.

* * * * * * * * * *

¡El ataque de los exiliados!

Fase Alpha:

Fase Beta:

Fase Omega:


Off-rol

Continuando con lo ya avisado sobre las distintas tramas pre-cataclysm que se realizarian, se añade el post de la Operación: Gnomeregan. Como se ve en el "índice" titulado ¡El ataque de los exiliados!, el evento se divide en tres etapas:

La primera comprende la recolección de suministros, los cuales se pueden entregar de forma voluntaria o bien, llegar a un trato comercial entre las tiendas de los jugadores con la Villa Sen'jin y los Lanza Negra. Los materiales que busquen, entre otras cosas, se citaran en un nuevo post, añadiendo a este el enlace a dicho listado. En el se indicara con más detalle las condiciones para dar un aporte, las ventajas que puede tener para la campaña y los puestos donde se pueden dejar.

La segunda etapa comenzara poco después de concluida la primera, la cual significara las levas correspondientes y la movilidad de tropas. En esta también se dara aviso de cuando tomara lugar el evento.

La tercera y ultima etapa comprendera la ofensiva contra Gnomeregan.

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Operación: Gnomeregan

Fase Omega

(Post del evento)

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La tierra bajo sus pies volvió a estremecerse una vez más, dejando caer ciertos pequeños escombros y motas de polvo caer sobre él en su modesta sala de mando, dentro de la Ciudad Manitas. En los últimos días había permanecido allí encerrado ultimando los detalles de su plan de múltiples etapas conocido como la Operación: Gnomeregan, viéndose forzado a delegar tareas tales como la supervisión del equipo sismológico C.A.T.A (Calma Ante Toda Alarma), aunque en aquella ocasión siquiera necesitaba estar ante los sismólogos para comprender que los temblores estaban aumentando en intensidad. Sin embargo, lo preocupante eran las razones del por qué ocurrían; aun en medio de su plan, la mente de Gelbin continuaba realizando diversos cálculos sobre el por qué la tierra se movía de tal modo, considerando eventualidades tales como la movilización de las placas tectónicas, modificando el mapa en un proceso paulatino que tomaría años. Una desestabilización en el plano físico y material de Azeroth tras las disrupciones arcanas ocasionadas por el Tejedor de Hechizos durante su Guerra del Nexo o viceversa, una estabilización ahora que el conflicto era inexistente y no había quien manipulase las Líneas Ley. Otra teoría era que en su afán de explotar aún más sus empresas mineras, los goblins habían comenzado a cargar grandes cargas de dinamita y otros explosivos poderosos bajo tierra, provocando tales sismos con cada detonación. No obstante, hasta él mismo tenía que admitir que era la teoría más alocada y con menor fundamento de todas; los goblins, los rivales naturales de su pueblo, no podían poseer semejante poder. Pero si ninguna de esas teorías era correcta, entonces… ¿qué ocasionaba los sismos y como podían detenerse?

Gelbin se levantó sus gafas para poder refregarse sus ojos ya bastante cansados, producto de las horas de trabajo e insomnio. Y de pronto, el sonido de la compuerta al activarse capto su atención de forma inmediata.

“¡Lo siento, Manitas Mayor.” – Se excusó Elgin Clickspring, su asistente personal, al entrar en su cámara tras del Capitán Tread Sparknozzle, cuya expresión denotaba la urgencia del asunto que le había llevado a presentarse ante el manitas mayor.

El Manitas Mayor levanto su mano derecha, recolocándose sus gafas seguidamente, para indicar que todo estaba bien.

“Manitas Mayor.” – Saludo con un gesto marcial el capitán, deteniéndose ante él, cuadrándose y dando un taconazo en el suelo.

“Capitán Tread.” – Dio un suave cabeceo el Manitas Mayor. – “¿Nuevo informe de reclutas?”

Con una expresión grabada en piedra, Tread negó con la cabeza y le tendió un informe enrollado y sellado con la enseña de los exiliados de gnomeregan.

“El numero de voluntarios y soldados que apoyaran nuestra causa ha aumentado, es verdad. Pero no es ese el asunto que me ha traído aquí, Manitas Mayor.” – Insistió tendiéndole el papel. – “Sera mejor que lo lea…”

Habiendo captado su atención tras reconocer la urgencia en el tono de voz del capitán, Gelbin cogió el papel, rompió el sello y procedió a leer el informe, frunciendo lentamente el ceño al leer todas y cada una de las palabras: producto de los sismos, mera coincidencia u otra razón, los gnomos paria de Termochufe se estaban atrincherando en la entrada a las afueras de Gnomeregan, aumentando su numero de infantería y artillería, como si se preparasen para una invasión a gran escala. ¿Acaso Termochufe se planteaba intentar invadir y tomar el resto de Dun Morogh? Imposible, no poseía tal capacidad de recursos, aun con todo el tiempo que permaneció en la ciudad mecanizada de Azeroth. No podía tener tal poder, no debía y sin embargo, esto no hacía más que encender las alarmas.

Gelbin guardo un incómodo silencio por unos instantes. Dejo el papel sobre su escritorio y por primera vez, desde que diera inicio la Operación, observo con suma seriedad al capitán.

“¿Es esta información correcta, capitán?” – Pregunto el Manitas Mayor viéndole fijamente a los ojos.

Tread asintió de forma tajante.

“Aguardo sus ordenes, Manitas Mayor. ¿Cómo debemos proceder?” – Inquirió de forma inmediata su capitán.

“Pon fin a nuestros reclutamientos y búsqueda de recursos. Centra todos los esfuerzos en movilizar a nuestros hombres y mujeres; prepara a nuestros voluntarios y aliados.” – La mente de Gelbin trabajaba tan rápido como el cansancio y el tiempo se lo permitían, aunque victima del nerviosismo comenzó a caminar de un lado a otro mientras daba sus ordenes. – “El cómo desees despejar la entrada a Gnomeregan y tomar los accesos que necesitamos, para poder entrar a la ciudad, lo dejo a tu elección, capitán. Pero no podemos esperar más. Hemos de atacar primero y atacar con fuerza.”

Tread asintió con gran seguridad, al mismo tiempo que Gelbin volvía su mirada hacia su asistente, quien se cuadro al poco reparo en la mirada de su líder.

“Elgin, recoge tus cosas. Nos moveremos al Almacén de Brasacerada. Reúne a todo oficial, hombre y mujer que haya acudido en representación de su nación. A todos los delegados. A TODOS nuestros camaradas. Me dirigiré a ellos cuanto antes.”

“¿Manitas Mayor?” – Elgin le observo confusa.

“¿Señor?” – Tread tampoco era capaz de entender por qué había de presentarse en el campo de batalla.

“Cuando Gnomeregan cayó, amigos míos. Me quede en una sala de mando observando con impotencia como el engaño de Termochufe tenía resultado.” – Gelbin suspiro pesadamente antes de acercarse a un cofre de torio a un extremo de su escritorio, retirando de este una inmensa llave de arcoluz modificada. – “No voy a quedarme atrás otra vez, viendo a mis compatriotas y compañeros luchar las batallas por mi. Soy un gnomo y un exiliado, como vosotros, a pesar de ser el manitas mayor. Si Termochufe quiere presentar batalla, que lo haga. Pero yo lo hare también y daré el ejemplo al resto: que los gnomos jamás volveremos a escondernos. Que esto es solo el comienzo. Que la Operación: Gnomeregan ha COMENZADO.”


Off-rol

Y con esta pequeña introducción, damos comienzo a la tercera fase y final de la Operación: Gnomeregan, con el evento tomando lugar este viernes 28 de noviembre a partir de las 19 hrs en adelante, extendiendose hasta el domingo 30 de noviembre. Cada hora del día sera acordada via ingame y señalada aquí en el post.

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