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[Libro] Antología de Redyan Lyrudre

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(Portada ficticia del libro)

Reseña de los críticos: Aunque la autora es una elfa joven residente en la actual Quel'thalas, pueden hallarse en sus relatos, florecientes reflexiones con matices inusuales, oscuros, interiorizando en las emociones más profundas. En algunos de sus relatos u poesías, recopiladas en este libro, vienen impregnadas notas de vivencias personales de la autora, pero también enfatiza en la ficción, al mismo tiempo que siembra nuevas percepciones.

ÍNDICE DEL LIBRO

 

Spoiler

Este post viene siendo un resumen de lo que sería la primera obra que se publicó de Redyan Lyrudre, mi personaje, que ha ido adentrándose con los años de progresión como novelista. Obviamente algunos capítulos contienen relatos que el personaje escribió, relacionados con su vida, reflexiones o aventuras vividas, sin embargo en muchos otros capítulos colocaré solamente un "resumen" de lo que contaría la historia o relato, para obviar que ese contenido formaría parte del libro, pues éste fue escrito por mi personaje, yo no tengo ningún libro escrito entero, lógicamente.

Sobre la compra del libro:

El libro puede encontrarse en librerías especializadas, no habría un montón de copias, pero alguna que otra puede haber caído en librerías de Reinos del Este, Enanas, Humanas y sobretodo Élficas. Dejo a libre albedrío si algún personaje quiere rolear que lo compra, se encuentra una copia o lo que sea :P

 

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LA CASITA DEL ÁRBOL

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(Casita del Árbol)

~ ••• ~

Mis pasos se adentraba hacia el bosque y siempre era esa misma sensación, como si navegase entre la espesa neblina en la que se convierten las vivencias de la infancia. Dejándome llevar a lejanos mundos internos unidos por puentes de recuerdos. Cruzarlos, y descubrir lugares olvidados. Perdiéndome en ellos, sin miedo, sabiendo que allí nada podía sucederme. Mi hogar... mi pequeño rincón, mi mundo de sueños.

Una claridad oscurecida mantenía todo en una frágil penumbra. El ambiente, calmado, parecía reposar tiempos pasados. Aquellos tiempos de niñez, donde solo existían risas y juegos, despreocupados de toda responsabilidad.
Un árbol extraviado se vislumbraba en el pequeño claro, mostrando su tenue silueta, forjada a la intemperie. Su tronco, encorvado por el paso del tiempo, se retorcía incesante, posando en cada chasquido un quejido. Sus ramas, quebradas, se alzaban resecas, clamando sin voz.

Un frondoso haz de hojas se amontonaban alrededor de lo que se asemejaba a una pequeña casita de madera. Cuidada al detalle, parecía salida de sueños remotos, de magia, fantasía e imaginación. A sus pies, una larga escalera se alzaba desde el suelo, rotos sus últimos peldaños.

Hogares como este son los que habitan esos pequeños seres que al anochecer, cuando la vista se convierte en el más inútil de los sentidos, recorren presurosos los más extraños recovecos de nuestra existencia. Seres que cobraban vida en mi mente, cuando soñaba despierta.

- Redyan Lyrudre

 

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CUENTO DE UN LADRÓN

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~ ••• ~

Hace tiempo, alguien me contó una historia...

Había una vez, en unas aldeas de las montañas, alejadas pero al mismo tiempo cercanas, ya que desde una se podía ver la otra, dos personas que, de repente, sin quererlo, debido a ironías de la vida , se sintieron tristes.
De alguna forma, como si la tristeza buscara a la tristeza, y fuera capaz de encontrarla, estas dos personas se dieron cuenta que a una le faltaba alegría, ya a la otra sonrisas, y se las arreglaron para estar juntos en la distancia, y sentirse cerca casi todos los días, para intentar hacerse compañía, y alentar el alma.

Dicen que se llora mejor cuando alguien llora contigo.
Dicen también que se ríe mejor cuando alguien sonríe con (o gracias a tí) contigo.

Y así iba pasando el tiempo ... entre conversaciones, ánimos, y apoyándose mutuamente, para seguir haciendo camino.

Pero resulta que, a una de estas personas, a pesar de la ayuda de la otra, le costaba más sonreír. Y viendo, o tal vez creyendo que era capaz de robarle sonrisas a la otra, se convirtió, casi sin darse cuenta, en ladrón de sonrisas.
Y así, cada vez que el ladrón le robaba una sonrisa a la otra persona, se la quedaba. Pero un ladrón de sonrisas no es como cualquier otro ladrón. Cuando un ladrón de sonrisas roba una sonrisa, se la guarda, y la deja bien escondida para que, cuando la persona a la que se la ha robado se sienta mal, o tenga un poco de tristeza, pueda devolvérsela, más grande y más auténtica, porque cada sonrisa recuerda las causas que la provocaron, y es capaz de transmitir de nuevo a la persona, para que se sienta, al menos, un poco mejor.

Y así intentaba hacerlo el ladrón.
Cada vez que sentía que la otra persona estaba un poco baja de ánimos, le devolvía una sonrisa. Pero, a veces, se engañaba, y en lugar de darle una sonrisa robada, le regalaba una suya.
Y es por ello que, tal vez sin querer, él también sonreía y, por tanto, la otra persona también le robaba sonrisas.

Y así, el ladrón se convirtió, sin saberlo, en el ladrón robado.
Pero, seguramente, de enterarse, no le hubiera sabido mal, porque ... ¿qué es mejor, robar una sonrisa, o regalarla?


- Redyan Lyrudre

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ASCENSIÓN DEL DEMONIO

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~ ••• ~

Todo era blanco y frío, en un día amanecido bajo heladas cortinas de insensible viento y siniestras brumas de evanescentes nieblas, que cubriendo el cielo con finas y artísticas bagatelas de albinos hilos, daban a conocer un nuevo y fastuoso amanecer.

Aparté la niebla como quién revela el celeste cielo tras unas blancas cortinas. El lugar todavía dormitaba. Los árboles albergaban una suave seda oscura con la que la noche los había sorprendido.
Las dulces gotas brotadas de aquel acaramelado cielo ambarino, florecían de las ramas y de los macizos troncos de aquellos gigantes, que ronroneaban sus últimos segundos de sueño.

Sigilosamente me acerqué a un pequeño estanque, a las aguas prohibidas, cual largos y finos rayos de luz pintaban el reflejo de mi pálido rostro. Unas oscuras alas angelicales brillaban ante la blanca luz que pintaba aquel híbrido sentimiento de tristeza y rencor, había despertado de un largo letargo, y me colmé de un sentimiento de pérdida y anhelada venganza.

Cerré los ojos. Era como recordar una vida mortal anterior y el hedor de la oscuridad engullía mi alma; la muerte había saciado la sed con su gélida sangre, y tantas sombrías memorias parecían lejanas junto con la claridad de un nuevo día. Abrí los ojos de nuevo, pero el vacío que sentía en mi interior era tan intenso que cegaba cualquier rayo de esperanza que pudiera confortarme.

No sentía el latir de mi corazón, ni el trayecto de la sangre por mis venas... aun así, desgajé todo brío de fortaleza, y desahogué el dolor ante aquellas verdosas aguas que me acechaban... Las pequeñas lágrimas que se deslizaban por mis mejillas, se transformaban en lágrimas de sangre. Mis pálidos ojos esmeralda miraron hacia el frente, y una extraña sombra se alzó al otro lado del estanque...
El brillo rojizo de los ojos de aquella oscura figura, me sobrecogieron por completo, sintiendome en mitad de un remoto lugar, escondido de vida y muerte.

Entonces... una helada sensación recorrió todo mi cuerpo, algo o alguien había sorprendido y desgarrado mi inocencia, tras creer que la venganza de la muerte sería posible. Rápidamente me giré, y me vi a mi misma, reflejada en aquel ser, aquella que una vez fuera solo una elfa con esperanzas de ser amada y solo el dolor consumió, presente ante mí con un rostro de sinistro letargo... durante tanto tiempo...

Las temblorosas manos de un mortal se aparecieron detrás de su silueta, un elfo que ella bien conocía, un elfo que una vez ella amó... le ofrecía el preciado tesoro que en vida le había regalado, aquel colgante argentado, con aquella esplendorosa piedra de diamante... ahora el diamante supuraba sangre... la misma que emanaban mis lágrimas.

El tiempo retrocedió al pasado, por unos momentos, cuando en aquellos tiempos estaban juntos de nuevo y se miraban por última vez. Ella era una elfa joven de largos cabellos rojizos y ojos azulados. Ambos se regalaron el corazón de su amor bajo promesas incumplidas... Pero... una sombra rozo sus cuerpos repentinamente, sobresaliendo del subsuelo... cegando esa imagen simbólica de lo que una vez fueron.

Todo se hizo en silencio... un silencio que rasgaba todo pensamiento esperanzador, sucumbiendo entre un aire alzado que mostraba las maléficas puertas de las tinieblas, como el aliento olvidado de hallar una vida perdida.
Empecé a sentirme asfixiada por el desgarrado y lúgubre sentimiento de agonía. Seguía mirándoles mientras ambos entrelazaban falsas esperanzas para dar fin a una siniestra desesperación por parte de ella.

... Aquella lúgubre sombra los estaba separando. Ella caía en las aguas, parecía ahogar su vida con la negra profundidad del dolor... Y aquellas lágrimas de sangre brotaban ahora bajo sus párpados, que a pesar del sufrimiento, se ahogaba por fin aferrada a los brazos de la muerte, y como un extraño milagro, su vida inmortal nacía, como un nuevo capítulo de un antiguo y mítico libro... sus argentadas y ancestrales letras, se escribirían a lo largo de su venganza...

- Redyan Lyrudre

 

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LA ILUSIÓN

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~ ••• ~
 
Eres la ilusión, que nunca terminará,
Con el manto y la máscara de la verdad que se dobla,
Y con crueles objeciones se corrompe todo lo que ves,
Hasta que no estás rodeado de todos los que creen.
 
Eres la ilusión, que nunca caerá,
Su dolor tu fuerza de vida, su terror es tu llamada,
Con trampa y sutileza tomas todo aquello que quieres,
Hasta que no se rompen, no pueden sangrar.

Eres la ilusión, el rostro de los condenados,
Que roba la inocencia, con todo lo que pueda herir,
Que llena con dolor y sueños desolados,
Se escuchan los gritos en el eco del silencio.

Eres la ilusión, sin embargo ahora tengo los ojos,
Te miran, viendo quién hay bajo ese disfraz,
Tratando de corromperme, y el dolor que me ha robado todo lo que amo,
Te ignoran, elevándose muy por encima.

Eres la ilusión, sin embargo ahora ya no creo,
¿Alguien puede ver, si me estás escuchando?
¿Quién estará allí para cuidar de tu máscara?
Y tu manto, ha fracasado en su propósito,

Eres la ilusión, de la que nadie escapa,
Envuelto en la oscuridad, tiritando de frio.


- Redyan Lyrudre

 

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EL ESPEJO

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~ ••• ~

El solitario, espejo truculento: Cómo acecha detrás de mí cual animal rabioso en la noche.
Los demonios miran a través del vidrio, percibo sus miradas sobre mí.
De reojo siempre puedo verlos, pero se disipan tan pronto como me doy la vuelta.
 
Espejos, portales a otra dimensión.
Un reflejo exacto de la nuestra, pero no sólo refleja la luz y la materia física, sino que refleja nuestra falta de comprensión del mundo que nos rodea.

Espejos, cómo las entidades que dentro de ellos veo, me dan escalofríos.
Sentada aquí sola sobre mi cama en horas del crepúsculo.
Sé que me están mirando…

Pero todas y cada una de las veces que miro directamente a él, en lugar de los demonios, me veo a mi misma.
Sé que estos seres existen…

Mirando en mi alma cuando miro desde lejos.
La fuente de toda nuestra destrucción en nuestras vidas.
Pero ese demonio me da la bienvenida con la mañana siguiente.

El demonio es la entidad dentro de nosotros…


- Redyan Lyrudre

 

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MORADA DE TINIEBLAS

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~ ••• ~

La pesadilla se hizo presa de ella mientras luchaba contra la agonía de sus Sombras, nudos de Tinieblas aprisionadas en un alma atormentada que no cesaban de buscar los recónditos más amagados de su interior y al mismo tiempo la Luz batallaba por abrise paso y erradicarlas. Su mente divagaba en un limbo, entre la vida y la muerte, un espacio aun más cruel que el propio infierno, un espacio donde la nada se hace dueña del todo, un viaje en ese crudo y doloroso limbo... donde la historia de su vida era solo el reflejo macabro de sus peores pensamientos, el sentimiento relatado de una criatura sin dicha...

El limbo agónico quizá sería su útimo viaje... no un viaje hacia los sueños que en vida su alma había ansiado con mágica esperanza...
Hacía ahora un viaje allí donde la soledad se siente sola... e intenta huir en busca de amor.
Hacía un viaje hacia el más allá en donde el olvido se olvida de sí mismo, y jamás es recordado. Lugares baldíos de todo y repletos de nada, en los que la crudeza de la realidad se confunde con la amargura de sueños incumplidos...

Y es en estos parajes desiertos, donde descansa ahora. Entre montañas, rocas y peñascos, acantilados y precipicios, desfiladeros y cuevas horadadas profundamente por el tiempo hasta más allá de las entrañas del mundo, donde habita y sufre su inexistencia.
De hecho, incluso ella misma ignora por qué terminó en ese lugar perdido, más lejano que cualquier otro, distante de todo...

Su hogar ahora, una caverna flanqueada por colosales paredes de piedra que se elevan como murallas, y apenas dejan una estrecha abertura para permitir que la luz de un sol apagado forme una tenue semipenumbra, que no alcanza a colarse en el interior de la estancia, habitada ahora por su alma en pena, manteniéndose siempre opaca, oscura, sombría.

Jamás sonreirá. Se le olvidó. El tiempo, que dicen todo lo cura, y todo lo deja atrás. Atrás, más allá del recuerdo...
Pero poco importa. En este lugar no hay razones para sonreír, o manifestar alegría. Ninguna. Ni siquiera la certeza de que le vuelva a ver a él, por última vez...

Desde la entrada de su gruta, entre la negrura del interior y la penumbra del exterior, se divisa un profundo vacío. Vacío de todo lo que no fue... Repleto de silencios, incomprensión y crudeza...

No se atreve a bajar allá abajo. No desea por un infortunio caer y quedar allí, malherida, para siempre. Le resultaría, más que doloroso, demasiado familiar. Y no está dispuesta a volver a sentir...

Quizá por esto, empezó su costumbre de tirar piedras desde lo alto de la montaña, ladera abajo, observándolas caer, rebotar, rodar sin freno. Y cuando no quedaron piedras allá arriba, lo hizo desde la entrada de su morada, hasta más allá, hacia el abismal vacío. Cada vez que se sentía mal, o que acontecía algún hecho que la marcaba profundamente, o que regresaba un perdido y odiado recuerdo a su mente, cogía un guijarro, lo apretaba con fuerza en su puño, y lo lanzaba, perdiéndose en la negrura, intentando desquitarse con él parte de su desdicha, mientras el eco de los golpes retumbaba quebrando el pesado silencio...

Ocurrió en una ocasión que en la inmensidad de su vida eterna en la eternidad de ese limbo... Sumida en sus pensamientos y lamentos, arrojó por error algo muy valioso. Al volar en caída libre, en su parábola se cruzó con un casual rayo de luz, que lo hizo brillar. Y fue en ese momento, inalcanzable ya, cuando se dio cuenta de su estupidez. Al intentar ir a buscarlo, comprendió lo intangible de su miseria. El inmenso montón de piedras, sinónimo de frustraciones y penas, desconsuelo y pesadumbre, abatimiento, congoja y pesar, aflicción y angustia, sufrimiento y desolación que había acumulado con el tiempo, era incalificable en su descomunal y colosal dimensión. Encontrar algo allí era como vislumbrar un atisbo de esperanza en un alma en pena…
Aun así, se dispuso a una búsqueda sin esperanza.

Y sobrevivió.

Alzando el vuelo siguiendo ese diminuto rayo de Luz que había acentuado su pequeñez, haciendo realidad la evidencia de su insignificancia en ese lugar colmado de vacío, un lugar al que no esperaba pertenecer, no sin poder volver a ver aquellos ojos esmeralda, atravesar hasta lo más recóndito de su propia alma como un rayo tortuoso, sintiendo como la punzada del amor endulzaba y la hacía agonizar deseando siempre más. Ese agridulce deseo en su cabeza, la hizo salir.

Y al otro lado del abismo, halló esa mirada...

- Redyan Lyrudre

 

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NO ESTABA SOLA

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~ ••• ~
Sentí que estaba sola,
pero nunca fue así.
 
La soledad y tus recuerdos
se hicieron presentes
cuando ya nadie me ve,
cuando nadie me ve escribo
lo que fue de nuestro amor.

Tus caricias quedaron
dormidas entre los poros
de mi piel, eso me quema
en la memoria hasta el día
de hoy.

Tus besos se fundieron
a mi alma como las gotas
de lluvia al piso, sólo que
en mi alma es distinto porque
las gotas de tus besos no se
consumen ya, un río de tus
besos tengo en mi alma.

Me dueles y en tus manos está
la cura, escribir hasta que tú
me leas, espero que no
te duela tanto como a mí.
Si te duele, tú todavía me amas.


- Redyan Lyrudre

 

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HISTORIAS

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~ ••• ~

Ahora solo habían páginas en blanco. Vivencias escritas en mi memoria. Momentos impresos en recuerdos perpetuos, que se cruzaban con el olvido de mi otro yo, incapaz ésta de asimilarlo. Palabras mudas infestadas de temor, tabús de los que no se podía hablar, palabras grabadas a fuego en remotos rincones ocultos. Escritos de tinta invisible a ojos que los que no pueden ver más allá. Emociones inertes a gentes que no sienten más que sus mentes cerradas a la realidad.

Ciertamente todo libro cuenta, al menos, una historia. Ya sea importante o no, vieja o nueva. Mi historia relataba hechos pasados, algunos imaginados, otros sucedidos o inventados, que en su trasfondo transmitían mucho más allá de las vivencias. En ella, leyenda y realidad se entremezclaba, tejiendo telarañas de tramas que traman dar caza al propio escritor, mientras letra a letra van formándose frases de un texto que, con o sin sentido, quedó escrito.

Propia protagonista que pasa desapercibida, convirtiéndose en mera secundaria de su vida, anodina que no aporta nada, siendo sus hechos dignos de ser ignorados, como ella misma.
Deambulando sin pena ni gloria por lo que es mi propia historia, pero al menos la tengo, propia. Y, de entre tantos relatos, los hay que ocupan apenas unas líneas que se olvidan al pasar página.
Otros se impregnan como relatos dignos de ser contados, y escritos, que perdurarán y permanecerán.

En el vacío y frío rincón del dolor yacían hojas amarillentas y arrugadas, arrancadas y hechas pedazos. Entre líneas de éstas podían entreverse trazos de relatos amargos, frases compuestas por palabras malditas que prefería nadie pudiera leer.
Historias, para olvidar.

Durante mi cálida infáncia los deseos y los sueños pudieron ser escritos con letras bonitas. Sin embargo mi historia no iba a ser como cualquiera, su armonía y belleza se ensayaron en hojas de un pasado desconocido, marchito, mientras otros pudieran ostentar a grandes libros de hermosas tapas labradas quedando prestos a contener relatos con finales felices. No era mi caso. Sabía que en mi historia no habría un final feliz, pero habría final, como en todas.
Mis relatos ignoraban y evadían la hipocresía. En todas esas historias felices también hay una triste, que no suele ser contada.

¿Quién va a querer leer o escuchar historias tristes?

Aquél que es feliz no necesita escucharlas para serlo aún más, y quien se siente desdichado no va a querer leerlas para incrementar su pesar.
Las historias tristes se escriben por necesidad, no por placer. No necesitan ser leídas o contadas, como sucede con el resto de historias. Se conforman con quedar en un trozo de papel, y lograr arrancar una parte de la pena de quien las ha escrito.

Aun así, cada historia, sin excepciones, tiene un don: nunca se puede saber si va a gustar, si va a lograr expresar ese algo que forma parte de su esencia, mientras no sea leída. Y eso, virtud o defecto, es innato en todas ellas.

Porque, por muy triste que pueda ser la mía, por mucha pena, desdicha y pesar que contenga, puede albergar belleza si se ve más allá, si logra transmitir, llegar a quien está aventurándose a vivirla.

Pero es mucho más difícil ver la belleza en una flor marchita, ¿no?

Al final, todo son solo historias. Historias sin título. Historias con punto final. Cada momento, cada acontecimiento, es una historia de historias. De pequeñas grandes historias nunca escritas, jamás contadas.

Una vida de pequeñas grandes historias, de historias… vividas.

- Redyan Lyrudre

 

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DESTINO INCIERTO

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~ ••• ~

« Ahora comprendo cuando decías que a veces el amor duele y se transforma en un arma suicida y más de alguno termina muerto, o termina herido y después tiene miedo de volver a amar.

Veintitrés veces apretaste el gatillo y veintitrés veces detuve las balas por ti, lo que no sabía era quién estaba apuntado hacia mí, eras tú. Y comprendí que el amor no duele, lo que duele son las personas a las cuales decidimos amar, porque hasta el más mínimo error duele, duele en la misma proporción que se ama, partes igualitarias. Pero eso es lo que jode, no se elige, simplemente sucede. Pero es bonito mientras dura, ¿o no? Lo triste es cuando nos vamos convirtiendo en desconocidos con un par de recuerdos que nos hacen sonreír o nos hacen rompernos en la oscuridad de la noche.

¿Cómo y cuándo? ¿Cómo fue que nos convertimos en esto y cuándo dejamos de necesitarnos?

Sé que ambos fallamos. Tú por no corresponder al amor que te tenía y yo por vivir en una mentira de la cual no quería salir. Nos faltaron un par de cosas por organizar juntos, por ejemplo nuestro reencuentro en una de las tantas discusiones que tuvimos. Es incierto todo lo que el futuro nos depara, y no sé, quizá en una de esas jugadas nos incluya a nosotros dos. »

- Redyan Lyrudre


NOTA: Este escrito no lo hice yo, lo hallé en un escrito de Facebook y lo agregué porque definía muy bien un momento por el que Redyan pasó y ficticiamente ella podría haber escrito algo similar.

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// Arregladas tablas y tipografía del post, para el nuevo foro ^^

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