Jump to content
MundoWarcraft

Añil

Grupo Roleros
  • Contenido

    41
  • Registrado

  • Última Visita

  • Días Ganados

    3

Añil ganó por última vez el día Mayo 16

¡Añil tuvo el contenido más gustado!

Reputación en la Comunidad

256 Aclamado

Sobre Añil

  • Rango
    Usuario Esporádico
  • Cumpleaños 11/04/1993

Información Personal

  • Ocupación
    Estudiante.
  • Intereses
    Rol, escritura, videojuegos, animales, worldbuilding, aprender cosas nuevas...

Redes Sociales y Contacto

  • Steam ID
    D3h7l4r4920r1
  • Twitter
    @R7x50LUM4v3n
  • Skype
    (Discord): DKRW#9484

Primer Personaje

  • Nombre
    Ruthie Maddison
  • División
    Bronce
  • Raza
    Humano
  • Clase
    Picaro

Otros Personajes

  • 2do Personaje
    Baelmeron. Sin'dorei brujo. Cobre.

Visitantes recientes en el perfil

2.409 visitas al perfil
  1. He encontrado a la modelo que usé por primera vez para Ruthie y me ha enamorado fuertemente. c :

  2. Por cierto que me he dado cuenta ahora de que voy publicando cosas sin mencionar los @ uses de la gente cuyos PJs participan en lo que escribo. ;-; Pero es que se me olvida... T-T'

    1. Mostrar mensajes anteriores  2 más
    2. Añil

      Añil

      SOIS CRUELES CONMIGO.

    3. Añil

      Añil

      En realidad, ahora que veo el vídeo.. son Baethal e Ivano. o___o'

       

      ;-;' DE HECHO... SON MUY ELLOS, MIRA... LA PUÑETERA LETRA...

    4. MoonlessCry

      MoonlessCry

      Por algo lo he puesto. (?)

  3. He comenzado a diseñar una ficha también más estética. Algún día... algún día me pondré con ella... Sacaré la tableta gráfica y me pondré a trabajar. Jaja. Ay...

    1. MoonlessCry

      MoonlessCry

      Buena suerte (???).

  4. Añil

    El primer silencio.

    Llevaba ya bastante rato sin decir ni una palabra. Prácticamente desde antes de comenzar a caminar de vuelta desde el lago hasta la villa. E Ivano se había dado cuenta de aquello, como era de esperar. —¿Y ese silencio? —preguntó. Ruthie negó con la cabeza, abriendo los ojos rápidamente, pero seguía sin decir nada. No sabía mentir. En ese momento el huargen detuvo la marcha y se colocó frente a ella para cortarle el paso, obligándola a alzar la cabeza con el dedo índice, con el que tiró de su barbilla hacia arriba— Ruthie… —la nombrada no levantó la mirada de su pecho, aunque el rostro apuntaba hacia el suyo. Ninguno de los dos se dio cuenta de que la draenei Elasay vagaba aburrida entre los árboles del huerto junto al que estaban. La chica estaba demasiado ocupada intentando guardar sus nervios; el antiguo granjero tenía otra tarea, que era abrazarla. Las manos varoniles fueron directas a la fina cinturita vestida con el corpiño blanco. La única respuesta de la muchacha fue subir por instinto las manos al pecho de él. Seguía sin mirarle y, qué decir, mucho menos hablaba. El siguiente acercamiento fue tan simple e inocente como decisivo: colocó la frente apoyada con la de la humana, lo cual alteró visiblemente la respiración de la joven. Por puro instinto, sus labios se abrieron levemente en un intento por captar más aire. Además, tal confusión que sentía la llevó a mirarle, finalmente. En mal momento, porque justo lo que vislumbró a través de las pestañas fue al soldado acercar los labios hacia los de ella. Y poco después no siguió viendo, cerró los ojos y sintió su mandíbula temblorosa, del mismo modo que le temblaban manos y rodillas. Luego fue al varón lo que sintió. En cuanto Ivano la besó con tanta calidez y con tanto cariño, el mundo dejó de existir para la gilneana, que centró todos sus sentidos en los labios masculinos. En ese momento no le importaban Baethal, ni casarse, ni qué pudieran decir los demás, ni los nobles, ni si quiera la voluntad de su difunta familia; en su mente solo estaba el contacto del ajeno. Extrañamente, en lugar de ponerse más nerviosa, aquel beso paralizó todo el miedo y la tensión, haciendo que se desvanecieran en una oscura calma que le decía a su cuerpo que dejara de sentir. Mas sí se puso algo tensa cuando con la fogosidad, el huargen rodeó su cintura. Ruthie no lo sabía, pero estaba atrapada. Aunque, a decir verdad, ella misma colaboró en cautivarse entre sus brazos; no sabía cómo reaccionar, solo se dejó llevar y deslizó las manos hacia su cintura, acariciando por el camino torso y abdomen de forma distraída. Pero como todo lo bueno, aquello no fue eterno. Una vez su compañero consideró que estaba satisfecho, separó los labios de los de ella, recibiendo como queja un suave suspirito entrecortado con sabor y olor a vino, junto con una desconcertada y perdida mirada marrón. —Me he… propasado… —declaró lo obvio— Si ha sido demasiado, por favor, házmelo saber —pero no la soltaba. Poco a poco las palabras de voz grave la devolvieron al mundo real, aunque lejos de hacerla entrar en razón y apartarse e incluso abofetearle por robarle su primer beso, aquel que con tanto celo guardaba para el esposo adecuado, el tono de su paisano la atrajo más. Apretó el abrazo a la vez que cerraba los párpados y hundía la frente en su cuello, refugiándose entre la corta melena varonil y su barba. Tras unos instantes murmuró: —Me da vueltas la cabeza… —¿Te sientes bien? —No lo sé… Creo que sí… —respondió la muchacha hinchando el pecho contra él. —Perdóname, Ruthie…
  5. Ruthie no lo sabía, pero estaba atrapada.

    1. Mostrar mensajes anteriores  1 más
    2. Añil

      Añil

      No... not yet... e_e A peores cosas tengo pensado que se enfrente en los futuros venideros.

    3. MoonlessCry

      MoonlessCry

      No supo qu´e hacer cuando unos ap´endices azules se aproximaban...

      -50 Sombras de Blue.

       

      Ok, no. 😂

    4. Añil

      Añil

      MIEDO ME DARÍA QUE NOLDRENAI COMENZARA A FLIRTEAR CON ELLA. XDDD

  6. Añil

    Confesiones.

    ANTES QUE NADA: gracias a quienes lo habéis pedido y mostrado interés y perdón a quienes he hecho esperar. De algún modo aún hay cosas que no me dejan totalmente a gusto con el relato, entre otras cosas, que me ha salido demasiado largo, pero es que quería abarcar toda la conversación que tuvieron los personajes. Si realmente vais a leerlo todo (?), a quienes lo hagáis, acompañad la lectura con esto: [OST del lugar en el que se roleó] La noche había sido intensa para ella. Las horas que llevaba en Villadorada habían sido empleadas para recibir varias charlas y lidiar con el pésimo estado que Oliver parecía haber cultivado en bastante poco tiempo. Después de hablar con el enano, que parecía decirle «lo que tienes que hacer es esto, pero tú haz lo que quieras», Ruthie entró a la posada y, tras saludar a los presentes, reparó en el mal estado del arquero. Se le acercó, le escondió la botella de ron que acaparaba y le insistió en que saliera a tomar el aire. Sus malas compañías de la infancia le habían dejado el recuerdo de cómo debía tratar con borrachos, así que, por suerte, consiguió convencerle y se lo llevó de la taberna. El rubio, para sorpresa de la mensajera, aparte de la borrachera tenía una depresión tremenda. Y mayor aún fue la sorpresa cuando comprobó que también tenía confianza suficiente para contarle qué le pasaba. Baethal, el joven elfo que atraía en demasía la atención de la joven, había llegado a la misma zona, pero no era él precisamente quien ayudaba a animar al arquero, sino que más bien se llevó varias regañinas por parte de la chica por no animarle como ella pensaba que sería más correcto. No fueron demasiadas riñas, después de todo, pues Oliver no tardó en marchar. Tampoco Baethal estuvo mucho más tiempo allí, el suficiente como para saludar a la enana Kianna y a Ivano, paisano de Ruthie, que habían llegado poco después. Fue esa misma noche cuando la muchacha humana se enteró finalmente de si Baethal iba a ir o no a la fiesta organizada por los nobles de la casa Tudor, y ante la negativa del elfo, la humana quedó algo desanimada, descartando así su propia asistencia. Por supuesto los presentes lo notaron, y fue Kianna, que ya tenía algo de confianza con ella, la que comenzó a regañarla. Nadie parecía aprobar las relaciones entre humanos y elfos, pero tampoco parecían entender que Ruthie solo se sentía atraída por su físico y que lo que quería realmente era honrar el recuerdo de sus padres casándose con alguien de alta cuna. Por último llegó Zafiro, aquella elfa a la que la enana había encargado un vestido justamente para estar guapa en la verbena. —No lo entendéis… es que no quiero una relación con él —insistía la muchacha. Sin embargo fue una frase de Kianna, repitiendo sus propias palabras, la que la hizo llorar: —«Ni si quiera sé lo que quiero» —le dijo, girando la cabeza hacia Ruthie como si le echara en cara tal verdad. La tuvieron llorando un rato más mientras seguían aconsejándole de una forma que la chica consideraba algo agresiva. Fue finalmente Ivano, quien había sido mucho más suave con ella, el que la salvó de la situación invitándola a un paseo. Ruthie sabía que quería seguir con aquella charla a solas, pero igualmente aceptó y se levantó del banco en el que reposaba con la enana. Antes de alejarse con él, se acercó y agachó hacia la pequeña mujer, dándole un fuerte abrazo y susurrándole un sincero «gracias», para acto seguido levantarse, dedicarle una cálida sonrisa y despedirse con la mano de Zafiro, con quien se quedó la enana. Se pusieron rumbo a Ventormenta, estando gran parte del camino en silencio. Parecía que Ivano quisiera dejar a propósito aquel lapso para que la chica se calmara. Por suerte no fueron silencios largos ni incómodos. Tuvieron alguna cháchara casual acerca de los enanos y los elfos, de lo curiosas que eran las relaciones de cualquier tipo con ellos, que eran humanos, lo que hizo sonreír levemente a Ruthie en alguna ocasión. No hasta que llegaron a donde el varón quería llevarla volvió a sacar temas incómodos. —¿Sabes qué es lo que nos diferencia como pueblo de los demás, Ruthie? —le preguntó dejando de lado las formalidades, con aquella voz profunda y grave. Ella movió la cabeza de lado a lado, haciéndole responder—: Nosotros no olvidamos de dónde venimos. Los gilneanos somos diferentes de todos los otros reinos porque amamos demasiado nuestra tierra. ¿No es así? La chica de pelo castaño le miraba en silencio mientras él hablaba, hasta que el otro calló y ella suspiró. —Echo de menos mi hogar… —murmuró bajando la cabeza, de modo que el corto cabello caoba le cayó frente a la cara, tapándole levemente la cara. —Nosotros amamos nuestra tierra, nuestra familia y nuestras tradiciones, el respeto que le tenemos a los nuestros no lo tiene ningún otro reino. Eso es lo que les cuesta entender a los extranjeros —de nuevo hablaba el que años atrás fue granjero. Esa vez sonreía levemente mientras la miraba. —Es lo que me hace pensar que no pueden entender… por eso quiero honrar a mis padres. Tú puedes entenderme mejor que nadie. —Y lo haré siempre que pueda, Ruthie. ¿Sabes qué querían que hiciera mis padres? —la nombrada negó con la cabeza, esperando que lo revelara— El día que mi hermano se unió a las fuerzas, mi padre, Pietro, vino conmigo y tuvo una charla especial. —Dichosas charlas… —murmuró ella aún cabizbaja, sonriendo de medio lado mientras recordaba a Dunnabar y Lysanthir, y después también a Kianna, Zafiro e Ivano mismo. —«Ivano», me dijo. «Ahora que tu hermano sirve a nuestra gran nación, te toca a ti conservar el buen trabajo de los Fabinson». Era apenas un crío, y mi padre me decía que yo tomaría su lugar cuando él ya no estuviera. Era mi trabajo seguir con la granja Fabinson —pudo ver que Ruthie arrugaba las cejas, levantando finalmente la cabeza y ladeando ésta a la vez que le dedicaba una mirada de intriga: quería saber más—. Creo haber escuchado que tus padres también tenían planes para ti. —Así es —confirmó la joven—. Muy diferentes. —Pero planes al fin y al cabo, ¿no es así? —Sí… A medida que hablaban, seguían paseando por la ciudad de Ventormenta, a la que habían llegado tras largo rato de camino por los bosques de Elwynn, paseo relativamente silencioso y ameno que Ruthie necesitaba de verdad. La compañía no podía ser menos excelente en sus circunstancias. Sin embargo Ivano volvió a quedar en silencio en cierta ocasión mientras caminaban. Esa vez sí fue un silencio algo incómodo para ella, aunque no hizo mucho para remediarlo, pues entendió que su acompañante quería mantenerse en silencio y no era porque no supiera qué decir. Resultó que realmente le estaba dando la palabra para que le explicase aquello, había entendido aquel silencio mal y se dio cuenta un poco tarde. Mientras tanto se dirigían al puerto. —Teníamos un comercio de correo y criábamos caballos… —comenzó, redundando con sus palabras—: Criaron a mi hermana para que heredase el comercio y a mí me enseñaron desde pequeña cómo ser una buena esposa. Querían que me casara con un burgués o un noble. De ese modo no tendría que trabajar, como mi hermana mayor. Hubo otro silencio. Cuando llegaron al destino elegido por el varón, el belvedere conocido como Reposo del León, Ivano colocó ambas manos sobre el bajo muro, mirando al abismo que se dibujaba hasta el puerto. La que le seguía se quedó un poco más apartada. —¿Sabes qué otra cosa tenemos los gilneanos que a otras personas les cuesta entender? —preguntó el mayor, mirándola a los ojos, recibiendo de vuelta una confiada mirada de la castaña, que negó con la cabeza—. Nosotros tenemos que luchar por ganarnos un lugar, Ruthie. Nuestro hogar ha desaparecido por el momento y, lastimosamente, poco podemos hacer al respecto —le explicó tomándole una mano con la intención de darle apoyo mediante su contacto físico. La chica tragó saliva y hundió los hombros, bajando la mirada hacia el océano, pensativa—. Para nosotros no hay un matrimonio al que esperar, o una granja de la que debamos encargarnos, no de momento. Por eso lo que debemos hacer es plantarnos bien fuerte en el suelo y fijar nuestro curso hacia donde queremos dirigirnos, y luchar con todo para conseguirlo. ¿Entiendes lo que trato de decir, Ruthie? —preguntó al verla tan silenciosa, mirándola con pesar en el rostro. —No me enseñaron a luchar por mí misma… —murmuró la aludida con voz temblorosa, alzando sus ojos, de nuevo húmedos, hacia los de color miel del varón—. Yo… aprendí a pelear cuando me escapaba de casa… cuando huía de la exquisitez de mi familia y jugaba con los niños de las cloacas —tragó saliva antes de continuar, fijándose esa vez en las manos de ambos, aún sujetas, de las que la pequeña y fina temblaba más incluso que su voz— Eran ladrones. Y… fue gracias a ellos por lo que mi hermana y mi madre sobrevivieron un poco más de tiempo. Ellos me enseñaron los recovecos de la ciudad y cómo llegar aquí y allá desde las alcantarillas. Desde que llegaron aquellos no-muertos y mi padre murió, fui yo quien guió a mi hermana y a mi madre. Después de eso… ya no fui capaz de luchar contra los otros monstruos que llegaron… —el temblor de sus manos aumentó al referirse a los huargen. Apartó la mirada bajándola finalmente al suelo y respirando hondo—. Por ellos me dan tanto miedo los lobos —añadió en un último comentario en el que se le quebró la voz. Ivano era uno de aquellos seres a los que la gilneana llamaba monstruos, pero lejos de ofenderse, le mantuvo su realidad oculta con tal de no asustarla, y se le acercó con intención de abrazarla, tímidamente en un principio. Él entendía muy bien a Ruthie, pocas personas podrían tener hacia su historia tanta empatía como la de aquel joven. El fraternal y cariñoso abrazo que le dio no habría sido el mismo en ninguna circunstancia. Era, sin duda, el gesto más acertado en aquel instante. Y ella, cómo no, aceptó el abrazo, apoyando la frente sobre el hombro derecho de Ivano. El silencio momentáneo solo se rompió con un leve sollozo de la muchacha. —Ruthie, en este mundo trastornado… lo único que tenemos son las relaciones que hacemos —la castaña podía notar que, con aquellas palabras, la voz de él poco a poco se tornaba dolida. El abrazó tomó un poco más de fuerza, envolviéndola el varón con su cuerpo de forma que la hizo sentir protegida y cubierta. La gilneana no notó las lágrimas que se iban formando en los ojos ambarinos—. Somos supervivientes, no vale la pena mirar el pasado —Ivano tuvo que tragar saliva en ese momento para calmar la voz y que no se le quebrase—. Tenemos que plantarnos como un roble y ver directo hacia el futuro. No podemos dudar… La joven no tardó demasiado en echarse a llorar otra vez con sus palabras, aunque procuraba no dejarle lágrimas en el hombro. Sabía que era eso lo que tenía que hacer, era también lo que ella deseaba, sin embargo, había viajado a Ventormenta con el pensamiento de que, si dejaba a los elfos atrás, olvidaría el pasado que la atormentaba. No tenía la fortaleza necesaria para plantar cara al pasado, mucho menos al futuro. —Pero yo no sé cómo será mi futuro. No sé… no sé nada… —murmuró con la voz llorosa, negando con la cabeza y apretando un poco más el abrazo, rodeándole la cintura hasta donde sus brazos abarcaban. —Un paso a la vez, Ruthie. Un paso a la vez —calmó el mayor de los dos, haciendo acopio de sus fuerzas para no derrumbarse frente a ella—. Juntos, como pueblo, podemos lograr lo que sea, lo que nos propongamos. Solo necesitamos determinación —trataba de mirarla a la cara aunque la otra intentaba evitarlo, pues no quería que la viese llorando. Mientras él seguía hablando, Ruthie se apartó de su hombro y descolgó el abrazo al que correspondía, secándose la cara sin apartarse del todo—. Recuerda: incluso si ahora no lo sabes, puedes tomar el camino que desees. Sin embargo eso es algo que debes encontrar por ti misma. —Les echo tanto de menos… —gimoteó la pobre chica. —¿Puedo contarte algo personal, Ruthie? —preguntó el varón, comenzando a sentir que no soportaría mucho más tiempo las lágrimas. Quien le escuchaba asintió con la cabeza, respirando hondo e intentando calmarse, viéndose totalmente incapaz de hablar—. El día que me alisté fue el primer día de felicidad que sentí en mucho tiempo. Mi meta, la razón por la que había venido aquí, comenzaba a lograrse. Ya no era más un sueño, se estaba volviendo una realidad. Tenía amigos que celebraron conmigo ese logro, pero… —en ese momento no pudo aguantarlas más, sin que lo quisiera se desbordaron aquellos bonitos ojos del color del sol, aunque la entereza que mostró el guerrero fue realmente admirable: su rostro no cambió ni un ápice, lloraba sereno— ...no era lo que mis padres habrían querido, yo debía vivir y morir siendo granjero. Pero incluso yo sabía que mis padres celebrarían ese logro conmigo. —Vine para intentar olvidar todo… pero no consigo quitarme nada de la cabeza —replicó la castaña sonriendo con tristeza, aunque al verle llorar se quedó seria mirándole, bloqueada. El antiguo granjero continuó: —Mi padre y mi hermano me darían un fuerte apretón y mi madre un gran abrazo. ¿Sabes qué fue lo más duro? El saber que nunca los vería hacer eso y que jamás tendría sus felicitaciones —las lágrimas de la muchacha volvieron a salir cuando le escuchó imaginar cómo le felicitarían de haber seguido vivos. Sintió que le temblaba la mandíbula y volvió a bajar la mirada, escuchándole—. Les escribí una carta agradeciendo sus enhorabuenas y diciendo que daría lo mejor, no por mí, sino por ellos. Sería mi manera de honrarlos —explicó, mirándola finalmente con una triste sonrisa—. Quizás pueda servirte de algo el dar honor a tu apellido, aunque sea lo único que quede de tu familia. Convierte la piedra del olvido en una armadura de orgullo y aférrate a ella, Ruthie —en ese momento Ivano se pasó una mano por los ojos para secarse las lágrimas y giró la cabeza hacia el océano. —No sé hacer eso. En realidad… —respiró hondo, recordando las palabras que siempre le decían—: En realidad no soy más que una niña… —murmuró. —Somos supervivientes, Ruthie. Tú y yo. ¿Crees que una niña habría podido con todo lo que hemos vivido? —¿Pero por qué yo? —preguntó la joven negando— ¿Por qué todo esto, yo sola, sin alguien que me guíe o me diga qué he de hacer? —No estás sola, Ruthie —sentenció el otro con firmeza—. Me tienes a mí —Ruthie le miró con algo de sorpresa, en silencio, sin saber del todo cómo interpretarle—. Debemos estar unidos, como nación, como pueblo, como familia. Y siempre que me necesites, estaré ahí para ti —dijo por último, observándola con detenimiento por primera vez y fijándose bien en sus facciones. La humana volvió a sentir una vez más cómo las lágrimas brotaban de sus ojos. Dio un leve sollozo y esta vez inició ella el abrazo, con fuerza. El ancho varón correspondió con la misma fuerza. Pensaba añadir algo más, pero decidió que un acto valía más que mil palabras. La chica respiró hondo varias veces aún abrazándole antes de apartarse despacio y con suavidad. —Gracias… —gimió con voz de llanto—. Gracias por todo, Ivano Fabinson. —No ha sido nada, Ruthie Maddison —dijo él limpiándole un poco las lágrimas, sonriendo antes de pronunciar su nombre completo del mismo modo que había hecho ella. Aquello sacó otra leve sonrisa de los suaves labios femeninos. Ruthie acarició la mano de él con su mejilla con cierto cariño, como haría un gato en busca de mimos, y luego la sujetó con las suyas más pequeñas, bajándola y envolviéndola. —Haré todo lo posible por ayudarte también. Cuenta conmigo siempre que necesites algo. —Y nada de llorar por elfos —comentó el humano con una sonrisa, intentando cambiar los ánimos de la charla. —Que no me gusta… —insistió una vez más la aludida, riendo por lo bajo y apartando la mirada para secarse ella misma las lágrimas de la cara y los ojos. —Bueno, nunca está de más advertir —se excusó el barbudo, apoyándose contra el muro y echando un vistazo más al muelle. Ruthie se le quedó mirando unos instantes mientras el viento les volaba el cabello a ambos, tras lo que miró hacia donde miraba él, imitándole en postura para acomodarse. Tras unos momentos más de silencio y relajación, preguntó: —¿Cómo puedo saber… quién es el adecuado? —El tipo adecuado te lo haría saber desde el primer segundo, anteponiendo tus intereses antes que los suyos, y demostrándote su amor y afecto sin si quiera decir palabra —explicó él sonriendo con nostalgia—. O eso solía decir mi madre. —Mi madre decía que ella diría quién es el adecuado… —respondió la huérfana sonriendo de medio lado tras mirarle de nuevo, ladeando la cabeza, para después volver a mirar al agua allá a lo lejos. —Bueno, entonces debes honrarla tomando una buena decisión por tu cuenta. Aunque aún te queda bastante para encontrar al indicado, eres joven y linda, tampoco es como que tengas problema —añadió con una sonrisa. —Nunca me dijo cómo ha de ser un buen hombre —dijo respirando hondo y alzando la vista al cielo. Luego la tornó hacia él algo sonrojada cuando le escuchó decirle joven y linda, volviendo a bajar los ojos hacia el muelle—. ¿Sabes…? Creo que sigue viva en algún sitio… —La esperanza es lo último que muere, Ruthie. Si crees que sigue viva, entonces también lo creo. Y deseo de corazón que puedas encontrarla algún día. —Yo… no sé si querría verla… —confesó la melancólica muchacha, esa vez poniéndose más seria. —¿Por qué lo dices? —preguntó el otro realmente extrañado. —La última vez que la vi estaba intentando devorar a mi hermanan muerta. Era uno de aquellos monstruos… —relató tras morderse los labios como hacía a menudo, cerrando los párpados y respirando hondo. Su voz se tornó cada vez más baja. —No tienes que contarlo —quien la escuchaba hizo una mueca de incomodidad, intentando que no lo notase. —Eres el único que conoce a estas alturas toda mi historia… —dijo la otra encogiéndose de hombros. —Entiendo que no es algo que uno vaya contando por ahí a menudo. Además… puedo decir lo mismo contigo, Ruthie. —Mi hermana desapareció un día mientras vivíamos en las cloacas. No volvimos a verla. Tiempo después desapareció también mi madre. Y durante uno de los últimos casos de Gilneas, mientras intentaba huir… la vi. —¿La viste? —¿Sabes…? Antes de desaparecer, mi madre me dijo que nunca dejara de correr… —dijo asintiendo a el gilneano y mirándole. Ladeó la cabeza con aire cansado pero relajado, como si se hubiera quitado un gigantesco peso de encima—. Primero vi a mi hermana tumbada en el suelo, pero cuando me iba a acercar a ella, vi que… no estaba viva, precisamente… —se llevó una mano al vientre y puso una mueca de asco, sintiendo náuseas solo con recordarlo—. Luego llegó uno de aquellos huargen. Vestía las ropas que vi a mi madre la última vez —en esa ocasión Ivano estaba verdaderamente sorprendido y se le notaba en la expresión: sabía bien lo que significaba todo aquello—. Y bueno… le hice caso. No dejé de correr —añadió Ruthie encogiéndose de hombros ligeramente—. No hasta que los elfos de la noche vinieron. —Y viviste para ver otro día. —Siempre fui obediente —asintió a su comentario—. ¿Y sabes qué hice una vez llegamos a Darnassus? —Ivano enarcó una ceja, haciéndose una idea, pero dejando que ella respondiera—. Seguí corriendo —se respondió ella sola, sonriendo levemente, divertida—. Siempre he sido rápida, y mi tamaño pequeño me hace liviana, lo que me facilita aún más la velocidad. Fui mensajera en Darnassus. —No recuerdo haberte visto nunca por ahí. Y eso que tuve que trabajar duro para conseguir mi pasaje. —Siempre andaba escondida. Los mismos elfos me recordaban a aquellos seres y a todo lo acontecido. Por eso quise venir aquí, como dije antes: para olvidar. —Aquí has podido empezar de nuevo, como todos, Ruthie. En ese sentido, la Alianza ha hecho mucho por nosotros. Ruthie ladeó la cabeza pensativa un momento, asintiendo luego. Alzó una vez más la mirada hacia él y vio un tenue brillo en el horizonte. —Está amaneciendo… —Parece que nos hemos tomado nuestro tiempo… —dijo el varón riendo por lo bajo. Ella le dedicó una sonrisa, asintiendo y observando en silencio al hombre mirar el horizonte. Él también estaba callado, quería disfrutar aquel momento. Ruthie cerró los ojos unos segundos, inspirando hondo el aroma del mar y, finalmente los abrió y volvió a mirar a Ivano un poco más antes de colocar una mano en su brazo con suavidad, murmurando con voz dulce: —Deberíamos ir a descansar.
  7. Estar sensible por el relato de Ruthie e Ivano y leer el de @Hedell... ;-; Yo quiero morirme.

     

    (El de los gilneanos se viene pronto, hoy estará subido.)

    1. Mostrar mensajes anteriores  1 más
    2. Añil

      Añil

      La vida es una enfermedad... *mirando al horizonte.* (?)

    3. Hedell

      Hedell

      ...y al final te mueres.

      Pero hasta entonces... a disfrutar!!

    4. Añil

      Añil

      Vaaaaale... D x

       

      e.e A ver cuándo volvemos a hacer coincidir a Adam y a Ruthie onrol~

  8. A ver, que puede que publique hoy finalmente el relato dichoso. : O

  9. ¿Qué decís, que termino hoy de editar y corregir el relato, o que no?

    1. IDwarf

      IDwarf

      ¡Ya postea el maldito relato!

      images?q=tbn:ANd9GcQjqnCjfDNv3Pbjsqa6d9v

    2. MoonlessCry

      MoonlessCry

      Secundo a IDwarf >:C

    3. Añil

      Añil

      T0T Tiene que estar todo en su sitio, paciencia!

  10. ¡Por fin, primer relato terminado de pasar a limpio! Ahora solo queda editar y corregir, decorar, embellecer y adornar, ¡y será publicable!

  11. Ha sido una noche, cuanto menos, curiosa. He estado roleando prácticamente toda la noche, desde ayer por la tarde a las 10 hasta esta mañana a las 7. Después he estado chateando otro buen rato, además de toda la noche tosiendo sin parar. La mañana la he pasado medio chateando medio haciendo cosas por la casa. Y no tengo sueño, no se me cierran los ojos, no siento cansancio... •^• Mestoy muriendo o algo, nuse.

    Al menos así aprovecho y me acuesto temprano esta noche, porque para entonces sí me caeré de sueño. XD

  12. Añil

    Hola k ase

    Dichosa vida real... >:c No nos dejan en paz. ¡Re-bienvenido!
  13. La verdad es que lo estoy preparando lo mejor que puedo. Quiero ponerle música en el momento oportuno de la lectura... y ay. ;-; Ojalá pudiera cantar la canción que tengo pensada para ponerle. PERO LA LETRA ESTÁ EN THALASIANO Y AHAHAY.

  14. Estoy escribiendo (por fin) el primer relato que tengo pendiente de Ruthie e Ivano. Son, insistiendo en que es solo el primer relato, ocho págias de log (el log de los chats in game). Llevo en narrativa (todo pasado a limpio y descrito, puesto en plan novela) cuatro páginas.

    Temo que se acabe haciendo muy pesado... X D

    1. Mostrar mensajes anteriores  3 más
    2. Añil

      Añil

      Un marujo o una maruja es alguien que cotillea, curioso sobre las vidas de los demás, sobre las cosas mundanas, sobre los rumores, chismes y similares.

    3. MoonlessCry

      MoonlessCry

      Marujo/a = Metiche/Chismoso/a

      P.D.: Sabes que aunque ocupen 10, me lo leer´e. 👀 -Stalker mode activated-

    4. Añil

      Añil

      @MoonlessCry, para ti sé que 10 páginas son relativamente pocas, que te conozco. Pero por lo general la gente (me incluyo, aunque yo no sea una persona normal) ve un tocho y huye. :c

  15.  

     

    ME DUELE REÍRME TANTO. XDDDDDDD EL GRITO DEL FINAL...

Sobre Nosotros

Somos una Comunidad dedicada exclusivamente al Rol en World of Warcraft. Proporcionamos un punto de encuentro para compartir nuestra afición por el Lore de Warcraft.

×

Información Importante

Hemos colocado cookies en su dispositivo para ayudar a mejorar este sitio web. Puedes ajustar la configuración de tus cookies, si sigues adelante daremos por hecho que estás bien para continuar.