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MundoWarcraft

Liga del Foro


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  1. 26 puntos
    Mareas de Guerra Prologo Todo comenzó antes de que él pudiera darse cuenta… Se encontraba caminando por las calles de Gadgetzan en compañía de Izquierda y Derecha, sus dos guardaespaldas personales. La capital del Cartel Bonvapor era, como cualquier otra ciudad en Azeroth, en extremo bulliciosa, con las calles repletas de visitantes de los distintos rincones del mundo, cada cual más exótico que el otro. Mientras que en una esquina un maestro de esclavos orco se encontraba guiando a sus gladiadores hacia la arena, en otro extremo podía verse a un humano comerciar algunas joyas, mientras que unos metros por delante de él, podía verse a una goblin vender toneles de agua a un precio que harían sentir orgulloso hasta al propio Gallywix. Todos estaban inmersos en sus asuntos, ajenos a la realidad e incluso él, quien estaba por encima de esas razas menores, tampoco fue capaz de verlo venir… Empezó con el cielo tornándose repentinamente gris, pero con unas nubes más oscuras de lo habitual. Parecía como si una tormenta eléctrica se fuera a desatar, pero cuando la luz de los truenos llego tras el estruendo de los cielos, su luz no era blanca, azul ni celeste, sino que de un color verde. Nuevamente las nubes hicieron eco de su furia, pero esta vez, enormes bolas de fuego verde comenzaron a caer de los cielos, cual bombardeo sobre Gadgetzan y sus alrededores. Instantáneamente la gente empezó a huir despavorida, incluidos los trúhanes que deberían de haber sido los primeros en tratar de mantener el orden y ayudar en algún intento de evacuación. Los edificios cedían al impacto de esas extrañas descargas provenientes del cielo, las cuales al tocar el suelo levantaban polvo y envolvían el ambiente de un curioso aroma a azufre, pero todo estaba lejos de terminar… De entre los cráteres, criaturas de roca alimentadas por el fuego vil se alzaban para arrasar con todo a su paso y solo entonces, criaturas aladas, ansiosas de sangre, descendieron en picado en medio de los gritos de terror de los habitantes de la ciudad y los extraños alaridos de emoción de los invasores. Como muchos otros, él trato de huir. Izquierda y Derecha intentaron enfrentarse en vano a los demonios, mientras él pasaba de ser un extravagante humano de tez oscura a un pequeño dragonizo que aleteaba desesperadamente para alejarse del ataque. Sin embargo, la marea ardiente era interminable y repentinamente, la sombra de una especie de murciélago lo cubrió y lo ultimo que pudo escuchar fue el alarido de esa criatura, cuyos colmillos se clavaron en su carne, destrozándolo… Wrathion despertó súbitamente, notando por el rabillo del ojo que Izquierda se encontraba de pie, junto a su cama, observándolo con un gesto preocupado. A juzgar por su postura, la orca se había acercado para despertarlo. “Lamento despertarlo así, pero lo escuchamos gritar desde la puerta y pensé que uno de sus enemigos podría haberle envenenado sin habernos dado cuenta…” – Dijo la orca agachando la cabeza, en señal de disculpa. “¿Envenado?” – Preguntó con incredulidad el joven humano, tratando de recuperar su compostura. “Estaba gritando y cuando entre, estaba sudando y moviéndose en su cama.” – Señaló Izquierda, aún sin levantar su cabeza. Wrathion dejo escapar un suspiro de resignación. “¿Y Derecha?” – Inquirió el dragonizo con un tono inquisitivo. “Afuera, vigilando al otro lado de la puerta.” – Contestó Izquierda inmediatamente. “Bien…” – Respondió el príncipe negro, poniéndose de pie. – “Dile que busque una nave que nos lleve al Muelle Pantoque cuanto antes.” Izquierda asintió, pero, aunque su expresión era neutral, la confusión en su mirada era obvia, al igual que en sus gestos. Sobretodo en estos últimos, pues había tardado en reaccionar a las órdenes de su señor. El príncipe negro exhalo apaciblemente, ya más tranquilo y con un tono paciente, dijo: “Tuve ese sueño, otra vez. Esa pesadilla… y empiezo a tener este presentimiento que es más que solo eso.” – Los ojos rojos del humano se encontraron con los de la orca. – “Este equivocado o no, si ese día llega, no habrá dragones para defender este mundo. Quizá podamos ayudar un poco, compartiendo lo que hemos descubierto estos días con nuestras pequeñas partidas de cacería e investigaciones…” La orca volvió a asentir, sin cuestionar ni emitir comentario alguno, aunque Wrathion supuso que parte de ella seguramente no estaba de acuerdo con el cambio de planes. El príncipe negro quería permanecer escondido, manteniendo un perfil bajo por un tiempo. El mundo estaba recuperándose del Cataclismo y mientras los mortales se ocupaban de sus asuntos, incluidos los dragones, estaba la remota posibilidad de que los dragones rojos siguieran interesados en cazarlo a pesar de su advertencia en la Ciudad de Ventormenta. Sin embargo, ir a uno de los puertos principales de la Horda y entregarles información de lo más delicada, la cual seguramente atraería más atención de la necesaria, iba completamente en contra del plan inicial. Aunque en un mundo sin guardianes, Wrathion pensaba que estaba en su poder el seguir con la tarea en la que su padre y el resto de vuelos habían fallado.
  2. 22 puntos
    ACTO I Odios antiguos Los rugidos de las bestias enjauladas al interior de la arena eran audibles incluso desde afuera y los peones que empujaban los carros con las criaturas encima, en más de una ocasión habían tratado de retroceder en vano, recibiendo azotes de su supervisor. Temerosos por su vida, los peones volvían a empujar los carros rogando a los espíritus para que los magnatauros, los jormungares o los protodragones no decidieran convertirlos en sus bocadillos. En la esquina contraria, algunos orcos se preparaban para entrar en la arena con nada más que un hacha en mano; no llevaban armaduras, excepto un simple taparrabo, pues ellos eran los kor’kron, la élite del Jefe de Guerra y si no eran capaces de derrotar a esas bestias de tal forma, entonces eran indignos de caminar junto a Grito Infernal, quien les observaba desde su palco personal en el anillo superior. Los guerreros entraron en la arena y al unísono, levantaron sus hachas con la vista fija en Garrosh, quien, sentado sobre una silla de madera y cuero, con braseros a los costados y un enorme estandarte de la Horda a su espalda, meramente asintió con la cabeza para dar el visto bueno a su combate. Inmediatamente los aspirantes a kor’kron bajaron sus armas y el rugido de un magnatauro al ser liberado de su jaula, anunció el comienzo del combate. Sudor, sangre y vísceras empezaron a regar la arcilla de la arena, tiñéndola de un color rojo. Aunque sus ojos estaban puestos sobre el combate, el jefe de guerra giro un poco su cabeza hacia la derecha, cuando escucho pasos detrás de su asiento. Un orco de piel verde, casi grisácea, con sus ojos rojos y varias cicatrices en el rostro, asomó a un costado de Grito Infernal y tan pronto notó que había captado su atención, se cuadro y se golpeó el pecho, saludándolo con el debido respeto. “Habla Malkorok, ¿que quieres?” – Ordeno saber Garrosh, saltándose cualquier preámbulo. “Los mensajeros han sido enviados, jefe de guerra.” – Respondió el orco rocanegra. – “Pero no puedo asegurar que todos vayan a responder. Cromush ha dicho que los Lobo Gélido siguen escondidos en el Valle de Alterac…” “Los Lobo Gélido son tercos, pero honorables. Ignoran a Cromush, porque él esta al mando de los renegados allí y esos monstruos no han hecho nada más que apestar la tierra con su añublo…” – Garrosh dejo escapar un grave gruñido de desaprobación. Como Thrall, él había prohibido a Sylvanas hacer uso de esa arma, pero ellos la habían utilizado de todas maneras. Era un arma de cobardes, pero al menos había garantizado victorias para la Horda, y el honor había sido resarcido ejecutado a los ejecutores que habían ordenado su uso. – “Que lo culpen cuanto quieran, pero soy su Jefe de Guerra. Ellos responderán cuando YO los llamó.” “Los Lobo Gélido desafiaron a Puñonegro y luego, no siguieron a la guerra a Martillo Maldito…” – Una sonrisa maliciosa comenzó a dibujarse en el rostro demacrado de Malkorok. – “respondían a Thrall, porque él era uno de ellos y él no veía las cosas como tú, jefe de guerra. No podemos estar seguros de que vayan a honrar su juramento a la Horda…” Los ojos amarillos y fieros de Grito Infernal miraron fijamente los de Malkorok. La mandíbula tatuada del jefe de guerra estaba tensa pues, aunque una parte de él no quería desconfiar de un clan orco, otra parte de él reconocía la verdad en las palabras del rocanegra. Desde su nombramiento, Thrall había sido una sombra constante sobre él y aunque él estaba tratando de corregir sus errores, había quienes seguían cuestionando su liderazgo. Débiles todos ellos, pero su numero no era pequeño. No eran simples mosquitos que ignorar y los Lobo Gélido podían ser parte del mismo rebaño, si es que no era cuidadoso. “SI ellos deciden ignorar a SU jefe de guerra, entonces nos ocuparemos de ellos apropiadamente.” – Respondió con un tono severo el jefe de guerra, recalcando la posibilidad de ese acto y a quienes ellos le debían lealtad. – “Ahora vuelve a tu trabajo. Hay preparaciones que hacer…” Malkorok se cuadro y golpeó su pecho una vez más, para luego marchar del palco. En la arena, los primeros guerreros que habían entrado estaban muertos y el magnatauro, aunque herido, seguía de pie. Garrosh negó con la cabeza e inmediatamente bramó llamando al siguiente grupo, confiando poder hallar a los mejores guerreros allí o que el magnatauro le hiciera el favor de remover a los más débiles, tal y como ya había hecho con el primer grupo.
  3. 22 puntos
    ¡FELIZ AÑO NUEVO 2020! ¡Feliz año nuevo, roleros! Festejad esta noche con una buena jarra de hidromiel, mañana comienza un nuevo día de aventuras, con más historias que contar, compartir y disfrutar, junto a la Comunidad tan bonita que sois.
  4. 21 puntos
    6to Aniversario de MundoWarcraft Como dice el título, en un día como hoy, hace 6 años, esta Comunidad abrió sus puertas con la intención de tener un espacio para rolear en el Universo de Warcraft, en un ambiente distendido y práctico. Toda Comunidad tiene sus más y sus menos, pero a día de hoy MundoWarcraft ha demostrado ser un espacio estable para rolear y desarrollar el rol, con mimo, de los personajes, y esa es su principal motivación. Y creo que en ese apartado, hemos cumplido, y seguiremos haciéndolo. MundoWarcraft es una Comunidad de Roleros, para roleros. Aunque sea una frase típica, que se dice a menudo, hay que decirla, porque es cierto. Mirando atrás, cuando empezamos con este proyecto en la Wrath of the Lich King, me hace sentir satisfacción viendo el avance que se ha hecho en el tiempo, en el rol. En este momento presente estamos ya a finales de Cataclismo y se prevee, que terminemos con esta expansión onrol, este año, para comenzar con nuevas aventuras y lo que se avecina en pre-pandaria y Pandaria. Ilusiona ver como los personajes se desarrollan al paso del tiempo, tanto por las maravillosas tramas que creáis para ellos, como la línea argumental del mundo que viven y que vamos hilando los Maestros de Juego, tratando de haceros sentir que todo avanza, que el mundo no es estático y van transcurriendo las cosas del Lore. Nada de esto sería posible sin todos vosotros, sin todo lo que es la comunidad en sí misma, en cada uno de los que hicieron de este sitio, su hogar para rolear, a través de los años, y crecemos, aprendemos, evolucionamos, en conjunto, a través de eso. Es la experiencia que yo siento y que espero sea compartida, por otros años más. Casi podría decir que he crecido y aprendido a lo largo del proyecto, y es fantástico saber que continuará, que esta aventura del rol que compartimos todos, aún tiene mucho que contar, y aquí seguiremos ^_^ Así que de corazón os digo, que Feliz Aniversario, porque es el aniversario de todos. ¡Salud!
  5. 19 puntos
    El Asedio al Reposo del Dragón Epilogo Las mareas se agitaban, las olas se movían de forma errática, de un lado a otro, sin seguir la dirección del viento. El cielo estaba cubierto de nubes negras que de vez en cuando se iluminaban y luego se trizaban, cuando descargaban sus truenos y relámpagos. Alamuerte había muerto, los elementos se regocijaban y la Hora del Crepúsculo había sido evitada. En ese instante, las cadenas que retenían al Corruptor en las profundidades se sentían mucho más pesadas de lo habitual y el agua comenzó a burbujear descontroladamente, cuando la temperatura de esta empezó a subir drásticamente, cual reflejo de la rabia e ira que se había apoderado de la criatura. Su ultima oportunidad se había agotado y sus fuerzas estaban diezmadas. El tenia el tiempo a su lado, no obstante, podía esperar por otro momento, ese siempre había sido su juego, pero ahora el mundo comenzaría a sanar y sus habitantes permanecerían mucho más atentos a los actos de sus seguidores. Hiciera lo que hiciera, N’zoth habría de ser incluso más precavido de antes. “Oh, ¿acaso lloras la muerte de tu mascota?” – Se escucho decir a una voz femenina varios metros por encima de su prisión, con un tono condescendiente y hasta divertido. Como si saboreara el momento. – “Tantos planes, tanto caos… solo para perder la ventaja.” La oscuridad de las profundidades se manifestó y ascendió al encuentro de la retorcida mujer que le observaba desde el mirador de su prisión, en forma de tentáculos sombríos y que, a pesar de las corrientes, lograban tener forma y hasta cierta consistencia. Azshara mantuvo una sonrisa orgullosa y altiva, aún cuando el empezó a rodearle con su sombra, evidentemente dispuesto a acabar el trabajo de los mortales. “No tienes que preocuparte.” – Dijo la reina de los naga en ese momento, con un tono más suave, llegando a acercar su mano a uno de los tentáculos sombríos y etéreos, dándole una caricia de lo más cariñosa a su superficie. – “Ese dragón SÍ sirvió a su propósito y yo soy la reina de las mareas ahora. A pesar del revés inicial, Neptulon ha perdido su trono. Ten paciencia, mi querido dios de las profundidades y déjame mostrarte lo que se hacer mejor…” Las sombras siguieron cerrándose en torno a Azshara, pero nunca dieron el paso final. En silencio, tal y como llegaron, estas se marcharon y el Corruptor libero a la reina de entre sus garras. Los mortales tenían ojos en todas partes, excepto en las profundidades y los únicos que podían hacerlo, ahora que Alamuerte estaba muerto, estarían ocupados de sanar las heridas dejadas por el cataclismo. El tendría que esperar, pero el Vacío mostraba siempre otros caminos y este era uno de ellos. Consecuencias La Era de los Mortales El Ocaso de los Aspectos Los dragones aspecto han sacrificado su poder e inmortalidad para poder acabar con Alamuerte, convirtiendose en seres mortales como el resto de los habitantes de Azeroth. El amanecer de una nueva era Con los dragones convertidos en seres mortales, Azeroth ha perdido sus guardianes eternos. Una nueva era comienza para el mundo, en la cual los habitantes de este son sus verdaderos protectores y quienes decidiran su destino en los años venideros. Vuelos de Dragón Vuelo Negro Sin su líder, y gracias a las bajas obtenidas durante el asedio al Templo del Reposo del Dragón, así como también las acciones previas de Wrathion, los dragones negros están casi al borde de la extinción. Vuelo Crepúscular Aunque la mayoría del Vuelo Crepuscular ha sido erradicado como consecuencia de la invasión a las Tierras Altas Crepusculares y las bajas posteriores a ataque al Templo del Reposo del Dragón, algunos pocos dragones han escapado y se han refugiado en distintos rincones de Azeroth. Vuelo Rojo Pese a que Alexstrasza ha dejado de ser el Aspecto de la Vida, ella continua como su líder y estos siguen actuando como los protectores de las distintas especies que habitan Azeroth. Vuelo Verde Ysera ha dejado de ser el Aspecto del Sueño Esmeralda. No obstante, los dragones verdes continúan velando por la protección de dicho lugar. Sin embargo, esta vez colaboran estrechamente con el Circulo Cenarion para tales labores. Vuelo Azul Aunque Kalecgos ha perdido su poder como Aspecto de la Magia, él continua como líder del Vuelo Azul. No obstante, el numero de dragones azules es bastante menor dados los ultimos conflictos que han sacudido a este grupo, tales como la Guerra del Nexo y el reciente asedio al Templo del Reposo del Dragón. Asimismo, algunos dragones comienzan a abandonar el Nexo, con o sin el beneplacito de su líder, distanciandose de los suyos y buscando su lugar en el mundo. Vuelo de Bronce Nozdormu el Atemporal ha dejado de ser el Aspecto del Tiempo y aunque es incapaz de tener control sobre las distintas líneas temporales junto al resto de sus dragones, estos continuan velando por la estabilidad del tiempo. Artefactos El Alma de Dragón Tan pronto Alamuerte fue destruido y Nozdormu perdio su poder como Aspecto del Tiempo, el Alma de Dragón ha regresado a su periodo temporal. Objetos traidos del pasado y futuro Todos los objetos traidos de la Guerra de los Ancestros y del Fin de los Días, al igual que el Alma de Dragón, han regresado a sus líneas temporales respectivamente. En su lugar no ha quedado más que un puñado de arena dorada sin poder en ella. El Iris de Enfoque Fiel a su palabra, el Kirin Tor ha regresado el Iris de Enfoque al Vuelo Azul tan pronto el asedio al Templo del Reposo del Dragón concluyo. Este ahora se encuentra de vuelta en el Nexo. Facciones mortales Kirin Tor Aunque su rol como vigilantes de la magia arcana en Azeroth tras la Guerra del Nexo, el fin de la existencia del Aspecto de la Magia ha reafirmado el papel de este grupo en el mundo y su autoridad en los asuntos arcanos del mundo. Circulo Cenarion Con el Vuelo Verde sin el poder de su aspecto, el Circulo Cenarion se ha convertido en el nuevo grupo encargado no solo de mantener el balance natural en Azeroth, sino que también cuidar del Sueño Esmeralda en estrecha colaboración con los dragones verdes. El Anillo de la Tierra Con Alamuerte muerto y el Cataclismo finalmente concluido, Muln Earthfury ha cedido el liderazgo del Anillo de la Tierra a Thrall, el nuevo Guardián de la Tierra. Paralelamente, los chamanes han decidido concentrarse en sanar el mundo y restaurar el balance elemental. El Culto del Martillo Crepuscular El Culto del Martillo Crepuscular ha perdido a sus líderes y su numero se ha visto drásticamente reducido. Su derrota ha sido absoluta, pero todavía quedan pequeñas sectas activas. No obstante, estos pequeños grupos de sobrevivientes han vuelto a las sombras una vez más, optando por un perfil bajo con tal de no atraer la ira de sus enemigos, mientras vuelven a conspirar con el fin de hacer valer la voluntad del Dios de las Profundidades. Los Caminantes del Tiempo Buscando poder seguir realizando sus labores, el Vuelo de Bronce ha formado un grupo conocido como los Caminantes del Tiempo, el cual se halla compuesto de seres mortales que previamente ya han interactuado con sus vigilantes. Sueño Esmeralda La Pesadilla resurge La Pesadilla Esmeralda ha comenzado a mostrar actividad al interior de la Falla de Aln una vez más. Aunque no tiene la misma fuerza que en el pasado, su amenaza vuelve a estar latente dentro del Sueño Esmeralda. Planos Elementales Caos en las Tierras de Fuego Con la muerte de Ragnaros, las Tierras del Fuego permanecen sin un señor elemental a la cabeza. El plano ígneo se ha vuelto un caos, dividiendose en distintos grupos, los cuales luchan entre si con tal de que su líder se convierta en el nuevo Señor del Fuego. Vacío de Poder en el Muro Celeste Sin Al'Akir en el Trono de los Cuatro Vientos, el Muro Celeste ha quedado sin líder y los elementales permanecen a la deriva ante la ausencia de una figura unificadora. La Reina de las Mareas A pesar de que Neptulon continua como el señor elemental del agua, la Reina Azshara y sus naga se han alzado con la ventaja en su conflicto con el Cazamareas, llegando a convertirse en una fuerza dominante en los océanos de Azeroth, El Pilar del Mundo restaurado En Infralar, el Pilar del Mundo se encuentra restaurado y Therazane, la Madre Petrea, ha restaurado el orden en su dominio. Puertas a los planos elementales Aunque el Cataclismo ha terminado, el mundo ha cambiado para siempre. Las puertas abiertas por Alamuerte, tales como la Brecha Abisal, la Aguja de Sulfuron, el portal en la Voragine o las torres nubosas sobre la costa sur de Uldum, permanecen presentes como parte del nuevo paisaje y consecuencia fisica del Cataclismo. Guerra entre la Horda y la Alianza Periodo de paz Aunque oficialmente la guerra entre la Horda y la Alianza continua, la tregua no verbal alcanzada por ambas facciones durante la caída de Alamuerte se ha perpetuado tras su muerte. Sin embargo, es evidente que en cualquier momento la guerra total entre ambos bandos puede estallar, pues nada más hace falta una chispa para encender los fuegos de la guerra... Escaramuzas y/o incursiones aisladas A pesar de la paz, las fuerzas de ambas facciones se mantienen vigilantes a las acciones de su contraparte. Los ejércitos no marchan en masa, pero pequeñas escaramuzas o incursiones ocasionales siguen ocurriendo en frentes tales como Vallefresno, los Baldios del Sur, las Tierras Altas de Arathi o las Tierras Altas Crepúsculares.
  6. 18 puntos
    Interludio El sol se había vuelto a poner sobre Nagrand y los ojos de Garrosh Grito Infernal se encontraban puestos sobre la hoguera. El mag’har se hallaba sentado entre unas rocas solitarias, rodeado por algunos acantilados y laderas. No había nada a su alrededor, pero aún así él necesitaba estar alerta, aunque también necesitaba mentalizarse… Geyah era una anciana y sus fuerzas estaban abandonándola con cada día que pasaba. Cualquier día ella podría cerrar sus ojos para siempre y entonces, el manto del liderazgo recaería sobre él, el hijo de Grommash Grito Infernal, aquel que había condenado a los orcos a ser esclavos de la sed de sangre. El mag’har tomo una gran bocanada de aire y dejó escapar un suspiro desganado. Al mismo tiempo, sus hombros cayeron como si el peso de sus responsabilidades fuera demasiado para él o más que sus responsabilidades, los actos de su padre. Su sangre corría por sus venas y el constante recordatorio de lo que había hecho, la vergüenza que eso le provocaba, lo hacía dudar de si mismo. ¿Cómo puedo liderar a mi pueblo, cuando mi propio padre nos condenó a todos? El sonido de unos pasos saco de sus pensamientos al orco, quien cogió sus hachas de inmediato para girarse y enfrentar a quien venia por su espalda, aunque relajo su postura al reconocer a Thrall. Su piel era verde, como la de todos los orcos que habían cruzado el Portal Oscuro y en un modo, para Garrosh, ese era otro recordatorio de las acciones de su padre. “¿Puedo acompañarte?” – Pregunto el chamán con un tono tranquilizador. “Sí.” – Respondió escuetamente el mag’har, volviendo a tomar asiento frente a la hoguera. El jefe de guerra camino hasta quedar a su derecha y tomo asiento sobre una roca. Observó las llamas por unos momentos, sintiendo su calor y constante deseo de permanecer encendido, una pasión y un corazón que él había visto en un solo guerrero. Instantáneamente los ojos azules del orco se volvieron hacia Garrosh. “Garrosh, hijo de Grito Infernal, tu padre…” – Empezó a decir el chamán, notando como el mag’har fruncia un poco el ceño y giraba un poco su rostro, desviando la mirada en señal de vergüenza. – “ … tu padre vivió y murió como nuestro héroe más grande.” La confusión se apodero del mag’har y este miro a Thrall con una clara interrogante en su expresión. Sus ojos reflejaban el deseo de respuestas y el orco asintió. “Permíteme el honor de mostrarte lo que tu padre sacrificó para que nosotros pudiéramos vivir libres de los demonios.” – Agregó el chamán. “Como quieras, Thrall, hijo de Durotan.” – Garrosh asintió. El jefe de guerra volvió entonces su mirada hacia las llamas y tras solicitar a los espíritus que pudieran mostrarle al joven mag’har las memorias de Thrall, cuyas cicatrices estaban grabadas a fuego en su alma, las lenguas de fuego de la hoguera comenzaron a moverse de una forma particular, dejando entrever algunas figuras en ellas. Poco a poco los ojos de Garrosh fueron abriéndose con sorpresa, pues no solo podía ver a un temible demonio frente a su padre, sino también escuchar sus voces a través del crepitar de las ascuas. Frente a sus propios ojos, Grom Grito Infernal, aquel que había condenado a los orcos a años de dolor y esclavitud, se había atrevido a enfrentar su destino y dar su vida para enmendar ese error. Había vivido como un guerrero y muerto como uno por su propio pueblo. “… Toda mi vida pensé que mi sangre estaba maldita. Viví creyéndome estar por debajo de la sombra del gran error de mi padre.” – Dijo Garrosh con un tono que, poco a poco, iba cobrando fuerza y orgullo. – “Lo odie por lo que había hecho. Lo odie por la carga que me había dejado, pero ahora… ahora, gracias a ti, he visto una verdad que nunca había imaginado.” Thrall negó lentamente con la cabeza. “No necesitas agradecerme, Garrosh. Tu padre fue como un hermano para mi y haría lo que fuera por ti, y los mag’har.” Garrosh abrió sus ojos, dejando atrás el recuerdo de Nagrand y miró a su derecha, reconociendo la figura de Eitrigg en el umbral de su habitación dentro del Fuerte Grommash. El anciano se hallaba a la espera de que el jefe de guerra se pusiera de pie, luego de entrar a su espacio y llamarlo con su voz rasposa para despertarlo. “¿Qué ocurre?” – Preguntó el jefe de guerra de la Horda, llevándose una mano a su rostro para refregarse los ojos mientras se ponía de pie. “El gran señor de la guerra Cromush ha vuelto con noticias de los Lobo Gélido.” – Comento su consejero, para luego agregar. – “Y Xorenth, junto a sus chamanes oscuros, aguardan tu decisión sobre su destino.” El mag’har extendió uno de sus brazos para coger Aullavisceras, la cual se hallaba apoyada sobre un armero a un costado de su hamaca. Seguidamente camino hacia un cuenco de adobe con agua en su interior, apoyado sobre un barril, para poder mojarse el rostro con su otra mano y poder reaccionar. La luz del sol entraba por una de las ventanas, lo cual significaba que un nuevo día había empezado y como tal, él tenia que atender sus responsabilidades, no como jefe de los Mag’har o los Grito de Guerra, sino de la Horda y como líder de todos los orcos en general. “Dime, Eitrigg… ¿Cromush ha dicho que fue de los Lobo Gélido?” “Sí, me ha dicho que no se habían revelado contra ti. Parece ser que han estado librando su propia batalla contra los enanos Pico Tormenta.” – Contesto el anciano. – “Hay más cosas que escuchar, pero será mejor que lo escuches de su propia boca.” “Hmf…” – Garrosh asintió un par de veces. – “Y eso haré.” “Tu decisión salvó a los Lobo Gélido, jefe de guerra.” – Agregó Eitrigg, viendo a Garrosh acercársele en la entrada para seguramente marchar al encuentro de Cromush. – “Aún puedes reconsiderar tu decisión. Aunque los enanos han atacado a uno de los nuestros, no es la primera vez que hemos tenido estos problemas y hemos sobrevivido. Ni ellos se arriesgan a intentar tomar más de lo necesario.” Garrosh se detuvo a un lado de Eitrigg y dejó escapar un resoplido. Era evidente que su paciencia estaba alcanzando un límite, si es que realmente llegó a tener uno en realidad. “Y por eso es que pienso seguir con mi plan, Eitrigg.” – Los ojos del mag’har miraron fijamente al anciano. – “Pertenecemos ya a este mundo, pero la Alianza sigue creyendo estar por encima de nosotros. Sigue viéndonos como invasores. Tengo pueblos que proteger y este es el modo de hacerlo. Solo removiendo esta amenaza, podremos vivir en paz.” “Pero tu no estas pensando en la paz, jefe de guerra. Estas pensando en la guerra y nadie puede predecir lo que pasara cuando comience.” – Argumento su consejero. – “Solo tienes que recordar tu campaña en Rasganorte.” “Mi guerra será corta, Eitrigg.” – Contestó el jefe de guerra con evidente confianza. – “Y si se prolonga, triunfaremos porque solo a través del conflicto, hemos sobrevivido y crecido. Esta vez no será la excepción.” El orco anciano abrió la boca para contraargumentar las palabras de Garrosh, pero lejos de darle el espacio, el jefe de guerra simplemente empezó a caminar a la cámara central del fuerte. Su padre se había sacrificado para salvar a los orcos de los demonios, ahora él haría lo mismo al otorgarles un futuro donde no tendrían que luchar por migajas, ni tampoco aceptar que otros cuestionaran el derecho a vivir de la Horda. En un mundo que seguía viéndolos como invasores y donde debían de luchar por mantener sus posesiones, Garrosh Grito Infernal, jefe de guerra de la Horda, líder de los mag’har y los Grito de Guerra, haría lo que fuera necesario para que esta vez fuera el mundo quien se doblegara y aceptara los deseos de la Horda, en vez de ser ella quien tuviera que hacerlo.
  7. 17 puntos
    Camino al oeste Las campanas del puerto resonaron con fuerza por toda la ciudad-estado y una vez más, Jaina Proudmoore, antigua aprendiz del Kirin Tor y señora de Theramore, se encontraba frente a frente con su destino. Sin embargo, esta vez, frente a ella, no estaban Rexxar, Rokhan y Chen Stormstour, sino que Thrall y Garrosh. El primero llevaba una sencilla túnica de cuero, mientras que el otro iba con el pecho descubierto y con los colmillos del temible Mannoroth sobre sus hombros. Las miradas de los tres se encontraron y sin otra alternativa, Jaina se vio forzada a dirigirse al muelle de la ciudad, seguida por ambos arcos. Tres fragatas y tres enormes buques de batalla se encontraban amarrando en el puerto de Theramore. Sus velas verdes con un ancla en el centro hacia evidente lo que ella había averiguado: el Gran Almirante de Kul Tiras, Daelin Proudmoore, su padre, había venido de los lejanos mares del este al encuentro de su hija. Jaina observo desesperadamente a los distintos humanos que descendían de las naves, notando a los soldados, tripulantes y fusileros. Apenas si alcanzo a notar a su padre, quien le reconoció inmediatamente al pie del puerto y camino presuroso para abrazar a su hija con todas sus fuerzas. “¡Jaina, benditas sean las estrellas! ¡Por fin te he encontrado!” – Exclamo su padre, mientras se acercaba a ella con una sonrisa de alivio en el rostro. – “Cuando oí que Lordaeron había caído, me desesperé” La maga camino al encuentro de su padre y le abrazo con fuerza, como cuando era pequeña y él le sostenía entre sus brazos. “Pero sabía que habías encontrado la forma de escapar...” – Dijo su padre con un tono más esperanzador. Sin embargo, por el rabillo de uno de sus ojos noto las dos figuras toscas que se acercaron al puerto detrás de su hija. – “Yo… ¿Qué es esto? ¡¿Orcos?!” Thrall y Garrosh se detuvieron apenas un metro detrás de Jaina. El primero frunció el ceño, pero no dijo nada. El segundo, en cambio, inmediatamente cogió su hacha y enseño los colmillos. “¡Padre, espera!” – Alzo la voz la maga, separándose del gran almirante por unos instantes. – “¡La Horda ya no es nuestro enemigo! Ahora los orcos tienen su propio reino. Nosotros…” “Siempre has sido muy ingenua, hija mía.” – Señaló el gran almirante con un tono de voz inquisitivo y un claro atisbo de decepción. “¡No, no lo entiendes, padre!” – Reclamo Jaina, negando con la cabeza, buscando desesperadamente su mirada para hacerlo ver lo que ella había visto. “Entiendo más de lo que sospechas, querida. Con el tiempo, quizá tú también lo hagas.” – Respondió el gran almirante, a cuyas voces se sumaron los de tantos otros líderes de la Alianza, todas con un marcado tono de ofuscación. – “¡Encierrenlos!” “¡Padre, no!” – Exclamo con un tono suplicante la magia, mientras su padre desenfundaba su alfanje. Varios de sus soldados se acercaron y trataron de rodear a los orcos. Thrall intento dialogar, como era propio en él, pero Garrosh no dudo en blandir Aullavisceras y empezar a combatir a los humanos a su alrededor. Thrall no tuvo otra alternativa más que unirse a la refriega frente a la mirada atónita de Jaina, quien dejo escapar un grito de dolor y horror al ver que el hacha de Grito Infernal reclamaba la vida de su padre, y los soldados muertos a su alrededor no eran los hombres de Kul Tiras, sino los de Theramore. El cielo se ilumino con fuerza y un estruendo en las alturas la hizo despertar de la pesadilla. La maga estaba sudorosa y miro un instante por la ventana, notando que aún era de noche y que una de las tantas tormentas costeras se encontraba sobre Theramore. Kinndy y el resto seguramente seguían descansando, y ella era consciente de que debería de hacerlo también, pero su cabeza seguía llena de preguntas e inseguridades. Había solicitado ayuda al Kirin Tor y a la Alianza, ¿pero había sido suficiente? “Tal vez Kul Tiras… No, ellos no responderán.” Pensó para sus adentros, mientras observaba en dirección al este, sintiéndose más sola que nunca al recordar en esos momentos que por ella, su patria había abandonado la Alianza y por no tener la fuerza suficiente, había facilitado la muerte de su padre a manos de quienes hoy marchaban para invadir su ciudad. No, estaba sola y debía de enfrentar ese hecho. Por años había buscado la paz con la Horda y cuando Garrosh había invadido Vallefresno, no tuvo otra alternativa más que prestar apoyo a los elfos de la noche en los meses posteriores. En más de una ocasión había tratado de que los kaldorei volvieran a permitir a la Horda tomar los recursos que recolectaban antes del incidente de la Puerta de Colera, pero Tyrande se había negado tajantemente más de una vez y tanto los enanos, como Varian, apoyaban su decisión. “No hay modo de saber si Sylvanas o esos traidores de la Horda realmente causaron el desastre de la Puerta de Cólera.” Habían dicho en más de una ocasión los distintos lideres de la Alianza, cada vez que ella trataba de buscar un acercamiento diplomático con la Horda para alcanzar una tregua o un armisticio. “Pero lo que si sabemos, es que en sus manos tienen la sangre de cientos, sino miles, de hombres y mujeres de la Alianza. Gente que creyó que, por una vez, la Horda realmente actuaria con honor.” En un modo, pensó Jaina, ella misma había provocado que Grito Infernal decidiera ir a por Theramore. Aunque en su interior culpaba al orco con cada fibra de su ser, pues si no hubiera sido por su invasión, tal vez, con el tiempo, habría logrado que los orcos volvieran a gozar del beneficio de la duda de los elfos de la noche. De esa forma, él no habría decidido invadir a un aliado y ella no se habría visto obligada a entrar en una guerra que deseaba evitar a toda costa. Jaina suspiro, sintiéndose derrotada y resignada a asumir las consecuencias. Nuevamente observo al horizonte, deseando con todo su ser que la ayuda para su ciudad llegara pronto, pues de lo contrario solo encontrarían cadáveres y escombros.
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    El Asalto al Fuerte Triunfo El general Trenzado camino decidido a la cima de la colina en el mando de vanguardia, seguido de uno de los jinetes de grifos martillo salvaje que había traído desde Bael Modan. Los soldados se cuadraron y lo saludaron según lo vieron llegar, aunque cuando alcanzo la tienda de mando del general Hawthorne, el humano simplemente desvió su mirada de los mapas para asentir como saludo al enano. Luego, tan solo miro los mapas nuevamente, esperando que fuera el propio Trenzado quien diera paso a la conversación. “Mis jinetes están listos para bombardear Taurajo, general Hawthorne.” – Dijo con voz atronadora el enano. “Bien, que vuestros jinetes despeguen y sobrevuelen nuestro ejército.” – Contesto con un tono templado el humano, volviendo a ver al enano. – “Dejaremos un flanco abierto para que los civiles de Taurajo puedan escapar.” El enano levanto una ceja con evidente incredulidad. “¿Un flanco?” – Trenzado frunció el ceño. – “¿Estas loco, Hawthorne? Cada tauren que dejes escapar, será un nuevo guerrero o cazador mañana, viniendo a por nuestras cabezas.” “Tal vez.” – Admitió con fría honestidad el humano. – “Pero no voy a masacrar civiles, mucho menos por cosas que puede que hagan, o no, en el futuro.” “Lady Jaina te puso al mando de esto, así que tu sabrás.” – Rezongó el general enano. – “Pero ya veras lo equivocado que estas, cuando los que dejaste escapar vuelvan para buscar venganza.” Trenzado observó el Fuerte Triunfo con el ceño severamente fruncido, pues aunque los muros habían terminado de ser construidos en su mayoría, las torres seguían en plena construcción, con andamios aún apoyados a los costados y ni hablar de la barraca; siquiera habían llegado a colocar los cimientos. Era un milagro que hubieran logrado resistir los embates de la Horda, cada vez que algunas de sus armas de asedio lograba posicionarse en la tierra de nadie que separaba ambas bases, y disparar contra el fuerte. “¡Vosotros ahí arriba!” – Alzo la voz el enano, mirando a los albañiles. – “¡Bajen de ahí y cojan un arma! ¡Si no acabaron esas torres, no van a hacerlo para cuando la Horda llegue aquí!” Aunque con claras miradas confusas, los albañiles acataron las ordenes y dejaron sus herramientas a un lado para ir a por las armas. Paralelamente, el general enano comenzó a caminar por el interior del fuerte, gritando distintas ordenes, poniendo en alerta máxima a la guarnición local. Hacia no mucho habían llegado noticias sobre el ejército de la Horda, compuesto por trols y taurens. Estos últimos habían abierto la Gran Puerta y era evidente que seguirían su marcha contra el Fuerte del Norte o el Fuerte Triunfo, después de todo, ya habían cobrado venganza con Bael Dun y entre las victimas de ese desastre, estaba su hijo, Marley. Sin darle la más mínima importancia a las expresiones o a algunas de las quejas de sus hombres, Trenzado logro que los soldados tomaran sus posiciones y además, movieran las armas de asedio para estar listas en caso de ser necesarias. Así pasaron un par de días desde que supo lo ocurrido en la entrada de Mulgore, pero la Horda nunca se mostro en el horizonte. Sin embargo, cuando el sol ya se ponía sobre las colinas doradas de los Baldíos del Sur, los vigías alzaron la voz al reconocer algunas figuras en el horizonte y al instante todos tomaron posiciones de batalla. No obstante, tan pronto uno de ellos se percato que las siluetas del horizonte no eran más que humanos y enanos, estos se acercaron a ellos a la orden del general. Trenzado observo a los pocos soldados exhaustos entrar al Fuerte Triunfo y tras llevarlos a una de las torres, y ofrecerles comida y agua, el general finalmente decidió interrogarlos. “¿De donde vienen? ¿El Fuerte del Norte necesita ayuda?” – Preguntó el enano de manera expectante a sus respuestas. Uno de los soldados humanos dejo escapar un vago intento de risa de manera despectiva y luego negó con la cabeza. “El Fuerte del Norte ha caído, general.” – Respondió uno de los fusileros enanos. – “La Horda nos rodeo y desato unas bestias de lava sobre nosotros.” El general suspiro con resignación y se limito a negar con la cabeza. Seguidamente ordeno a los soldados descansar y recomponerse, pues los sumaria a la guarnición local. Era evidente que, tarde o temprano, ellos serian los siguientes y mientras abandonaba el interior de la torre a medio construir, el enano recordó su ultima conversación con el general Hawthorne, aquel que los tauren titularon como el carnicero de Taurajo. “Te lo adverti ese día, Hawthorne.” Pensó con desdén el enano. “Los que sobrevivieran vendrían a por nosotros. Fueron a por mi hijo y ahora, vendrán a por tus hombres. Tu estas muerto, así que no lo veras, pero me encantaría que lo hicieras… Así entenderías porque no había que dejar a nadie vivo ese día y en vez de castigar a mis jinetes de grifos, los habrías condecorado.” “Pero no lo hiciste… y aquí estamos ahora, esperando a ser los siguientes.”
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    Es solo un buen negocio Era de madrugada y a pesar de la humedad en el ambiente, la temperatura era templada en las costas del Cabo de la Vega de Tuercespina. La Vanguardia, capitaneada por el almirante Taylor, avanzaba a oscuras en dirección a la Bahía del Botín seguida de cerca por la Cortaolas y la Garra del León. Dado que la Horda tenia un puesto de avanzada en la costa de la Vega de Tuercespina y otro en el propio Cabo, Taylor había ordenado que no hubiera ni una sola luz encendida en las naves. Algo que parecía haber funcionado fenomenalmente hasta ahora, pues no habían recibido ni un solo disparo de cañón desde la costa, ni tampoco ningún zepelín se había asomado sobre los cielos. Sin embargo, cuando la difusa silueta de la estatua de un goblin de brazos abiertos fue divisada en el horizonte por el vigía de la Vanguardia, este inmediatamente extendió su catalejo al notar otra mancha oscura a los pies del islote, cuya forma parecía ser la de una bestia marina con enormes colmillos que se asomaba sobre las olas. El vigía levantó sus cejas con sorpresa y alzó la voz desde el nido, gritando en dirección al puente de mando tan pronto reconoció a esa figura. “¡Almiranteee!” – Gritó el vigía. – “¡Nave de la Horda al frente! ¡Esta dejando la bahía!” Taylor miro hacia el nido sobre su mástil mayor y no tardo ni medio segundo en coger su catalejo, extenderlo y observar hacia el frente de la nave. Efectivamente, un barco orco estaba dejando atrás la Bahía del Botín. Detrás de ese navío, otro con la bandera del Cartel Bonvapor, pero con velas negras, hacia de escolta y aminoraba su velocidad a medida que se aproximaba al límite de las aguas neutrales. “Al menos parece ser que no están de su lado…” – Taylor cerró su catalejo y empezó a ordenar a sus hombres. – “¡Timonel, vira hacia el suroeste! ¡Preparen cañones y avisen a la Cortaolas y a la Garra del León que hagan lo mismo! ¡No dejaremos que esa nave vuelva con los suyos!” Varias campanadas comenzaron a sonar de manera frenética sobre la cubierta de la Vanguardia, las cuales fueron acompañadas por los otros dos navíos minutos después. El barco de los Aguasnegras había cerrado sus velas, mientras el barco de la Horda extendía completamente las suyas para dejarse llevar por el viento y aunque había una suave neblina matutina sobre las aguas, esta no era tan densa como para no poder ver al enemigo acercarse cuando ya estaba al alcance del ojo. El barco de la Horda no se hizo esperar y tan pronto diviso a la Vanguardia, la cual todavía giraba hacia el suroeste, aprovecho su posición ventajosa para disparar sus cañones. Uno, dos y tres cañones fueron disparados, pero salvo una sola, las otras dos cayeron al agua sin dar en el blanco. La tripulación rápidamente empezó a preparar sus armas para disparar otra salva, pero la Vanguardia ya había logrado posicionarse y descargo una andanada de hierro sobre su oponente. Algunas impactaron en el agua, pero otras dieron en el casco metálico. Afortunadamente, ninguna había penetrado, pero luego el Cortaolas y la Garra de León abrieron fuego también, y algunas de sus balas acertaron en el costado de madera expuesto del barco, y otro incluso había logrado dar en su mástil mayor, el cual se derrumbó sobre la cubierta. Esperando ser abordados, gritos de batalla y golpes de armas se escucharon desde la cubierta del navío de la Horda. Taylor palpo el mango de su alfanje y noto las miradas atentas de su tripulación encima de él. “¡Prepárense para abordar esa nave!” – Alzó la voz el almirante. Los marinos vitorearon y gritaron el habitual ¡por la Alianza!, mientras la Vanguardia se aproximaba velozmente al burdo barco recubierto de metal, el cual volvió a disparar sus cañones tan pronto adivino las intenciones de su oponente. “¡Malditas bestias!” – Masculló Taylor al sacudirse su nave insignia. – “¡Abran fuego!” Los cañones de la Vanguardia volvieron a disparar y como los de la Horda, ninguno de ellos falló. Astillas de madera saltaron por los aires, mientras que algunas balas rebotaron al dar contra los revestimientos de metal. Tripulantes de ambos lados trataron de abordar las naves de sus enemigos respectivamente, ya fuera lanzándose a través de las cuerdas o extendiendo planchas de madera. Sin embargo, tan pronto dieron inicio los intentos de abordaje, se hizo evidente que la fortuna había querido que la Alianza se alzara con la victoria dadas las bajas que ya había producido anteriormente a la tripulación de la Horda, cuyos sobrevivientes lucharon hasta el final y salvo los heridos, cuyos cuerpos les impidieron seguir luchando, cayendo prisioneros, el resto murió en glorioso combate. “¡Lleven a estos animales a la sentina!” – Ordenó Taylor, una vez la batalla había terminado. “¡Almirante, la Bahía del Botín!” – Alzo la voz uno de sus marinos, señalando hacia la Bahía del Botín. Con todo el caos de la batalla, el almirante había perdido de vista la Bahía del Botín, donde un campanario se encontraba dando la alarma a todos los habitantes y truhanes de la cala. El barco aguasnegras que había escoltado a la nave de la Horda seguía con sus velas recogidas, pero mantenía su posición al limite de las aguas Bonvapor y las escotillas de sus cañones estaban abiertas, con las boquillas de los mismos asomando por los costados. Detrás de esta, otros navíos con los mismos colores empezaban a zarpar para proteger el asentamiento si hiciera falta. “Ahí quedó el elemento sorpresa…” – Murmuró ofuscado el almirante, quien luego rogo a la Luz Sagrada que, a pesar de lo ocurrido, los goblins se mostraran abiertos a parlamentar antes de abrir fuego contra su flota.
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    Fatiga en Combate El siguiente sistema es una idea que busca aplicar mayor logica al cansancio y el efecto que las heridas tienen sobre el cuerpo de nuestros personajes, al ser golpeados o recibir alguna clase de daño. La fatiga gira en torno al excedente de daño que queda tras una tirada defensiva fallida. Es decir, cuando alguien realiza una tirada ofensiva y la enfrenta contra la tirada defensiva de otra persona, si el atacante supera al defensor, es el valor restante lo que se considera excedente. Por ejemplo: un guerrero ataca a un mago y obtiene un 18 en total para su tirada. El mago trata de defenderse, pero solo logra un 16 en total de su tirada. Evidentemente el guerrero ha tenido éxito, dado que su tirada ha superado en 2 a la del defensor. Ese 2 es el excedente en cuestión. Este excedente ira acumulándose a lo largo de la sesión de rol y según vaya aumentando, la fatiga ira incrementandose de acuerdo a una tabla similar a la de dificultades: Fatiga en Combate Etapa Daño acumulado Penalizador No hay fatiga 1 Nada Fatiga leve 5 -1 Fatiga moderada 10 -2 Fatiga severa 15 -3 Fatiga grave 20 -4 No hay fatiga: Significa que aunque el personaje que recibe un golpe perderá una vida, aún es capaz de mantenerse en pie sin resentirse producto de sus heridas físicas o mentales. Fatiga leve: Significa que producto de sus heridas, el personaje se resiente ligeramente, a pesar de aún ser capaz de mantenerse en pie. Esto se traduce en un simple -1 a sus tiradas ya sean ofensivas, defensivas o incluso en pruebas de atributos. Fatiga moderada: Debido a las heridas sufridas, el personaje empieza a sentir como el resentimiento de estas afecta su capacidad y efectividad en combate. Se aplica un -2 a todas sus tiradas, ya sean ofensivas, defensivas o incluso en pruebas de atributos. Fatiga severa: El dolor de las heridas empieza a hacer mella en el personaje, por lo que su efectividad y eficiencia se ve mermada con notoriedad. Se aplica un -3 a todas sus tiradas, ya sean ofensivas, defensivas o incluso en pruebas de atributos. Fatiga grave: Ignorar el dolor de las heridas y el resentimiento de las mismas en el cuerpo del personaje es prácticamente imposible. Se aplica un -4 a todas sus tiradas, ya sean ofensivas, defensivas o incluso en pruebas de atributos. En resumen, según un combate se prolongue y un personaje vaya sufriendo daño, el excedente de las tiradas enfrentadas ira acumulándose. Por lo que en base al primer ejemplo, podríamos decir que el mago, aunque ha recibido un golpe, aún no alcanza un 5 en total de fatiga, por lo cual no sufre penalización alguna. No obstante, ese 2 seguira presente por el resto del combate y lo que dure la sesión de rol, y se sumara al excedente de daño que vaya obteniéndose de otras rondas de combate. Tiradas criticas En caso de obtener una tirada critica exitosa durante el ataque, el defensor sumara +1 al total del excedente de daño recibido. Por ejemplo: El guerrero obtiene una tirada critica de 20 sobre el 16 defensivo del mago. El excedente es 4, pero al haber sido una tirada critica exitosa, ha de sumar +1, quedando en un total de 5 de fatiga, por lo que el mago en futuras tiradas tendrá un -1 a sus tiradas. Sanación Cuando un personaje sanador cura las heridas de otro, esta sanación tendra como efecto secundario la reducción del daño acumulado de quien esta siendo tratado. La reducción del daño acumulado girara en torno al resultado total de la tirada, cuyo efecto se vera medido a traves de la siguiente tabla: Tabla de Sanación Total tirada Restauración de daño acumulado 1 - 10 No reduce daño acumulado. 11 - 15 -1 punto de daño acumulado 16 - 20 -2 puntos de daño acumulado 21 - 25 -3 puntos de daño acumulado 26 - 30 -4 puntos de daño acumulado *En el caso particular de una tirada critica, se sumara un punto al total de la reducción. Por ejemplo: si un sacerdote obtiene una tirada critica de 20 y suma 10 al total de esta, obtiene un total de 30 en su tirada. Quien recibe la sanación vera reducido en 5 sus puntos de daño acumulado (-4 puntos por el total de la tirada (30) y -1 por haber sido un critico).
  11. 16 puntos
    Ha pasado mucho tiempo desde la ùltima vez que se viò por estos lares a un valiente guerrero de noble corazòn... Un guerrero... que se aventurò a lo desconocido junto a sus dos primos cabrones (que ya no estàn con el, por cierto)... Aquel valiente, cuyo nombre es tan èpico como la tan esperada salida del Cyberpunk, cumpliò su cometido al traer risas y personajes muy cool a la comunidad, que posteriormente tuvo que abandonar... Ese grande... ese màquina... ESE MASTODON-.... *Carraspea* Se me ha escapado de las manos, perdonen... Estoooo, pos nah, he vuelto amigos. Para muchos por aquì no es secreto ni sopresa que habìa estado reuniendo para comprarme un Ordenador decente y poder volver a este mundo que tanto me encanta y del que he aprendido un montòn de cosas maravillosas, al igual que muchos de sus integrantes. Espero que podamos quedar pronto In-game. Y sin mas nada qué decir... He llegado. He volvido. Enbeses kisieran k nunka me haiga fuido.
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    El Asedio al Templo del Reposo del Dragón Parte 2: El Alma de Dragón El cielo rojo a la distancia había anunciado su llegada desde el sur y su rugido atronador hizo temblar el suelo del Cementerio de Dragones, cuyo casco congelado se había llegado a trizar relativamente. El Destructor había llegado y junto a él, un minúsculo grupo de lo que antaño fuera el Vuelo Negro, quienes también habían sucumbido a la corrupción como su líder. No obstante, el verdadero ejército de Alamuerte eran los otros dragones que volaban junto a él: el Vuelo Crepuscular, aberraciones draconicas creadas mágicamente a partir de los huevos de otros dragones, en especial los rojos. Aunque su número era bastante superior al de los dragones negros, Xaxas era consciente de que estas criaturas eran casi las ultimas de su vuelo; el golpe infligido a la camada durante la invasión de la Horda y la Alianza a las Tierras Altas Crepusculares había sido realmente devastador. Los mortales se habían mostrado más desafiantes de lo que él había supuesto, pero no estaba del todo sorprendido. Una y otra vez había manipulado a los seres inferiores de Azeroth a su antojo en pos de los deseos de su oscuro maestro, pero siempre había una pequeña ascua de valentía o rebeldía que pasaba por alto y la cual daba pie a un fuego incontrolable que terminaba por desbaratar sus planes. Sin embargo, esta vez habían ido demasiado lejos… ¿traer el Alma de Dragón desde el pasado, para utilizarla contra él, su propio creador? ¡Que osadía! La mera idea de que su propia creación fuera a ser utilizada en su contra le hizo hervir la sangre, incluso más al suponer quien seria el ser que empuñaría el artefacto. Furioso, Alamuerte cargo hacia la batalla, acompañado de sus dragones y tan pronto las enormes criaturas chocaron unas contra otras en un duelo de titanes pocas veces visto, los miembros remanentes del Culto del Martillo Crepuscular que hacia semanas que habían comenzado su éxodo hacia el norte, salieron de sus escondites en el helado desierto blanco que era el Cementerio de Dragones y comenzaron a emplear su retorcida magia para esclavizar elementales que pudieran sumarse a su lucha. “¿Comenzamos los sacrificios, mi señor?” – Pregunto un cultista enano al líder de la ofensiva en tierra, cuyos ojos estaban puestos sobre la sorprendente batalla aérea que ocurría en el cielo. “No, todavía no.” – Negó el líder, volviendo su mirada hacia el enano. – “Empiecen el asedio y haz que el resto este listo para el ritual. Si el tiempo no hace su trabajo, solo entonces les mostraremos lo fútil de su lucha.” El cultista asintió y marchó a hacer la voluntad de su señor, mientras su señor volvía a ver a los dragones luchar entre ellos. La Hora del Crepúsculo estaba al caer y como los insulsos defensores, el Culto del Martillo Crepuscular también daría un salto de fe con tal de lograr sus objetivos.
  13. 15 puntos
    Conforme Liam se iba adentrando en el bosque, su fascinación por las criaturas que lo habitan fue en aumento. Al principio se limitaba a observarlas, a aprender como se movían, conocer sus olores y los rastros que dejaban. Mas con el tiempo aquello no le resultó suficiente, decidiéndose por hacer una recopilación de todos los animales que se encontraba. Por ello, empezó a escribir y dibujar aquello que él veía. Sus fuentes no eran libros ni grandes bibliotecas, sino el propio bosque. Todo lo que encontrareis en estas paginas son observaciones hechas por él mismo. Puede que los eruditos de las academias se burlen de aquellos garabatos o datos recolectados por Liam, mas a él le es completamente indiferente, puesto que este diario nunca llegará a manos de la sociedad.
  14. 15 puntos
    Acto III Un ciclo de odio La puerta del despacho del archimago Aethas se abrió sin previo aviso y desde el umbral, el sin’dorei pudo ver al señor regente de Quel’thalas caminar directamente hacia él, con una expresión severa y su mano derecha enroscada en torno al mango de su espada, como si estuviera listo para desenvainarla en cualquier momento. Detrás de él, uno de los criados de la aguja atracasol caminaba apresuradamente con la vana esperanza de adelantar a Lor’themar y anunciar su llegada. No obstante, era evidente que no lograría hacerlo y Aethas agitó su mano izquierda, obligándolo a marchar poco antes de volver a ver al elfo de sangre, quien ya se encontraba de pie frente a su escritorio en ese mismo momento. “Lord Theron, no sabía que vos…” – Empezó a hablar el archimago con un tono de voz templado. “Ahórrate la palabrería, Aethas.” – Le interrumpió Lor’themar con un tono tajante. – “Estoy aquí por respuestas y para demandar la entrega de Thalen.” El líder de los Atracasol parpadeó con evidente sorpresa ante el tono del señor regente, así como también las razones del por qué de su visita. Aun sentado, intento sopesar las palabras de Lor’themar, mientras ocasionalmente alternaba su mirada entre la madera de su escritorio y la cada vez más amenazante figura del sin’dorei, cuya postura parecía más la del líder militar que era antes de poseer su titulo actual, a que la de un político enfurecido. “Me temo que no se donde se encuentra el archimago Songweaver en estos momentos, mi señor.” – Respondió con un tono cauteloso el mago. – “Pero si pudierais explicarme el por qué de vuestras demandas, quizá podría entender y ayudaros mejor…” “Mis fuerzas han vuelto de Kalimdor y me han informado que vuestro archimago estuvo haciendo de espía para Garrosh todo este tiempo.” – Acusó el señor regente con la mirada acerada sobre Aethas. – “Él saboteó la defensa de Theramore y ambos sabemos como terminaron las cosas allí. Él no estaba a mis ordenes, sino a las vuestras…” Aethas frunció marcadamente el ceño y negó efusivamente. “Lo que decís es grave, mi señor.” – El archimago se puso de pie, manteniendo la mirada del señor regente. – “¿Tenéis pruebas de estas acusaciones?” “Eso depende…” – Contesto el señor regente, flexionando los dedos sobre el mango de su espada. – “¿Dónde está Thalen?” “No se donde esta. Después de regresar, se ausento de sus labores y considerando por lo que paso en Theramore, y como están las cosas aquí, no quise…” – Aethas se detuvo y se llevo una mano al rostro. Se froto la cuenca de sus ojos con los dedos de la mano derecha, pensando entonces en las acusaciones de Lord Theron y como los hechos no hacían nada por jugar a favor del archimago Thalen. “Lo dejaste escapar.” – Gruño furibundo el señor regente de Quel’thalas, cuya mirada inquisitiva se mantuvo fija en el mago. “Os lo juro, mi señor, si hubiera tenido la más mínima sospecha de que Thalen era un espía, nada de esto habría ocurrido.” – Se apresuro en señalar el archimago, percatándose del matiz en el único ojo de Lor’themar. “… Eso espero.” – Contesto Lor’themar con un tono severo tras permanecer unos segundos en silencio. – “Y ahora que sabes la verdad, espero que esta vez si seas lo suficientemente capaz como para tener los ojos abiertos, en caso de que aparezca. Como también espero que sepas tener la boca cerrada sobre este asunto para con el Kirin Tor.” Aethas parpadeó con obvia confusión, aunque no por lo que Lor’themar señalaba, sino porque tales ordenes iban en contra de lo que su deber con el Consejo de los Seis significaba. Si Thalen realmente era un traidor, significaba que él había jugado un papel en la caída de Theramore y la muerte de Rhonin. Peor aún, él podría haber sabido todo este tiempo sobre la bomba de maná… El archimago se hallaba ante una encrucijada; informar al Kirin Tor daría argumentos para aquellos que aún protestaban por la presencia de los sin’dorei en el Consejo, incluso podría sumar adherentes. Esconder algo así, por otro lado, implicaría faltar a su deber y si la verdad llegaba a oídos de alguien ajeno a los Atracasol, surgirían los cuestionamientos hacia él y su gente. ¿Cómo has podido hacer esto, Thalen…? “¿He sido claro, archimago?” – Preguntó con tono demandante el señor regente. “… Sí, mi señor.” – Contesto finalmente el sin’dorei. Thalen Songweaver se apareció frente a las puertas de hierro de la ciudad de Orgrimmar e instantáneamente dejo escapar un suspiro de resignación, consciente de que, le gustara o no, ese lugar poco decoroso para los estándares de vida a los cuales él estaba acostumbrado seria su refugio mientras las aguas por lo ocurrido en Theramore se calmaban. Sin otra opción, se adentró en la ciudad, cruzando su muralla para ser recibido por el sofocante calor del cañón en el cual se encontraba construida la capital de la Horda y sin ninguna otra opción, camino por el Valle de la Fuerza hasta quedar a los pies del Fuerte Grommash. “Deseo hablar con el jefe de guerra.” – Dijo el sin’dorei, dirigiendo su mirada a uno de los kor’kron. El orco no emitió respuesta alguna, mucho menos profirió alguna reacción, tan solo escuchó y entro al fuerte para volver solo unos minutos después, acompañado de la figura de un siniestro orco rocanegra bastante familiar. “Tenia que verlo con mis propios ojos.” – Comento Malkorok, viendo al elfo de pies a cabeza antes de hacer un gesto indicándole que podía entrar. – “El jefe de guerra te recibirá.” El sin’dorei levanto una ceja ante las palabras de Malkorok, pero se limito a asentir y camino detrás del rocanegra hacia el interior del fuerte. Lo primero que llamó la atención del elfo de sangre era lo vacío que estaba; con la excepción de sus kor’kron y un par de consejeros orcos, la sala donde yacía el trono del jefe de guerra de la Horda no tenia el numero de ocupantes que él había visto en sus visitas anteriores, aunque a Garrosh, quien se encontraba sentado con una sonrisa orgullosa sobre su trono, no parecía importarle. “Thalen Songweaver.” – Pronunció su nombre el mag’har. – “Es bueno ver que has sobrevivido a la bomba.” “Para seros honesto: jamás pensé que tendría que sobrevivir a mi propia creación.” – El elfo de sangre hizo una mueca. “Sugerí sacarte de ahí al resto de oficiales en mi ejército, pero tu pueblo decidió que era mejor dejarte a tu suerte.” – Garrosh se encogió de hombros y se puso de pie, para luego caminar hacia el sin’dorei. – “Pero yo no olvido a quienes han ayudado a la Horda.” El orco apoyó su mano izquierda sobre el hombro de Thalen y asintió varias veces frente a él, en un gesto que el elfo de sangre considero innecesariamente paternalista; como si un padre quisiera decirle a un niño lo orgulloso que estaba de él. Aunque lo que realmente le molestaba, era la noción de que, si los oficiales sin’dorei habían decidido dejarlo a su suerte, era porque no estaban de acuerdo con lo ocurrido y probablemente, eso significaría que sus acciones llegarían a oídos de Lor’themar y luego, Aethas. El segundo estaría en una posición complicada y seguramente cedería ante la presión, pero él no podía prever que haría el señor regente de Quel’thalas y si la postura de sus oficiales era un augurio, era evidente que buscarían detenerlo. “Y es por eso que estoy aquí, jefe de guerra.” – Dijo el elfo de sangre con un tono templado, disimulando su orgullo herido. – “Dalaran ha perdido a su líder y pensé que podría quedarme en Orgrimmar, mientras las cosas se calmaban. Aunque por lo que decís, parece ser que mi estadía tendrá que ser más prolongada de lo que esperaba…” “Como dije: yo no olvido a quienes han ayudado a la Horda.” – Repitió un orgulloso Garrosh. – “Puedes quedarte en Orgrimmar cuanto tiempo quieras. Tendrás el trato que un verdadero héroe merece.” “Sois demasiado amable, jefe de guerra, gracias.” – Respondió Thalen con una modesta sonrisa, mientras que en su cabeza pensaba despectivamente en lo que para un orco seria tratar a alguien de acuerdo con su estatus. “Y llegas en buen momento, también.” – Agrego el orco. – “Justo para celebrar nuestra victoria en Theramore, pero primero, comamos y bebamos en tu honor. Quiero saber todo lo relacionado a nuestra victoria.” “Sera un placer, jefe de guerra.” – Contesto de manera condescendiente el sin’dorei. Mientras Garrosh rugió sus ordenes para tratar a su invitado con el llamado honor que debían de darle a un héroe, Eitrigg observaba con una expresión de decepción al fondo de la sala. En su mano sostenía un pellejo enrollado sobre el cual había escrito algunas palabras dirigidas a Thrall. El anciano había consultado a Garrosh por lo ocurrido, en especial por todas las cosas que había oído y consciente de lo que eso significaba, en especial cuando él corroboro algunas de las acusaciones, este sugirió informar personalmente a Thrall en pos de que la noticia no le tomara por sorpresa y no sufriera una nueva emboscada, como la que había sufrido en el pasado. “Haz lo que quieras, anciano.” Era lo que había contestado el joven guerrero y Eitrigg había acatado, pues con ese permiso, nadie cuestionaría, ni se atrevería a leer un mensaje con el sello del jefe de guerra. Nadie, ni siquiera sus kor’kron, sabrían que entre las palabras ahí escritas, el viejo guerrero rocanegra informaba a Thrall del camino al que Garrosh estaba llevando a la Horda y le solicitaba interceder para aportar algo de razón al mag’har antes de que todo aquello por lo que habían luchado tanto, quedara hecho añicos igual que Theramore.
  15. 15 puntos
    Creo este post tan sumamente importante para aquellos que no tienen nada que hacer y les encanta hacer memes de cualquier cosa que se les venga a la mente. Comienzo yo:
  16. 15 puntos
    Clan Picotormenta Ficha de Combate Fuerza 2 Destreza 2 Percepción 2 Voluntad 1 Resistencia 3 Hachas de una mano 6 (+2) = 8 Mazas de una mano 6 (+2) = 8 Lanzar 2 (+2) = 4 Defensa física 5 (+3) = 8 Voluntad mental 2 (+1) = 3 Ficha de Combate Fuerza 3 Percepción 2 Voluntad 2 Resistencia 3 Mazas de una mano 8 (+3) = 11 Lanzar 2 (+2) = 4 Defensa física 7 (+3) = 10 Voluntad mental 4 (+2) = 6 Ficha de Combate Fuerza 4 Agilidad 1 Voluntad 2 Resistencia 3 Arma de Filo de Dos Manos (Espada) 8 (+4) = 12 Defensa física 8 (+3) = 11 Voluntad mental 5 (+2) = 7 Ficha de Combate Fuerza 2 Destreza 2 Percepción 2 Voluntad 1 Resistencia 3 Mazas de una mano 4 (+2) = 6 Lanzar 2 (+2) = 4 Defensa física 4 (+3) = 7 Voluntad mental 2 (+1) = 3 Ficha de Combate Fuerza 1 Destreza 2 Percepción 3 Voluntad 1 Resistencia 3 Hachas de una mano 2 (+1) = 3 Armas de Fuego 5 (+3) = 8 Defensa física 3 (+3) = 6 Voluntad mental 2 (+1) = 3 Ficha de Combate Fuerza 3 Destreza 3 Percepción 1 Voluntad 1 Resistencia 2 Armas de Asta 6 (+3) = 9 Defensa física 4 (+2) = 6 Voluntad mental 2 (+1) = 3 Manada Colmillo de Sangre Ficha de Combate Destreza 3 Percepción 2 Voluntad 1 Agilidad 2 Resistencia 2 Combate sin armas 6 (+3) = 9 Percepción sensorial 5 (+2) = 7 Defensa física 4 (+2) = 6 Subterfugio 4 (+2) =6 Voluntad mental 2 (+1) = 3 Ficha de Combate Fuerza 3 Destreza 2 Percepción 2 Resistencia 3 Hachas de una mano 3 (+3) = 6 Combates sin armas 5 (+2) = 7 Lanzar 2 (+2) = 4 Defensa física 2 (+3) =5 Ficha de Combate Destreza 3 Agilidad 3 Voluntad 1 Resistencia 3 Combate sin armas 5 (+3) = 8 Subterfugio 3 (+3) = 6 Defensa física 3 (+3) = 6 Voluntad mental 1 (+1) = 2 La Hermandad Ficha de Combate Destreza 3 Percepción 2 Agilidad 3 Resistencia 2 Armas de filo pequeñas 6 (+3) = 9 Percepción sensorial 4 (+2) = 6 Defensa física 6 (+3) = 9 Subterfugio 5 (+3) = 8 Ficha de Combate Destreza 4 Percepción 2 Voluntad 1 Resistencia 3 Mazas de una mano 4 (+4) = 8 Lanzar 2 (+2) = 4 Defensa física 4 (+3) = 7 Voluntad mental 2 (+1) = 3 Ficha de Combate Destreza 4 Percepción 3 Agilidad 3 Armas de filo pequeñas 2 (+4) = 6 Armas de filo de una mano 2 (+4) = 6 Lanzar 2 (+3) = 5 Defensa física 4 (+3) = 7 Subterfugio 2 (+3) = 5
  17. 15 puntos
    Los Secretos de Sima Ignea Un mensajero goblin corrió apresuradamente hacia el Fuerte Grommash. El sudor corría por su frente y el aire en sus pulmones ya casi era inexistente, pero cuando diviso el edificio que era su destino en el Valle de la Fuerza, al menos tuvo la esperanza de que podría descansar y quizá, por sus esfuerzos, le ofrecerían un trago de agua. Al momento de llegar, la reunión apenas había terminado y los diferentes líderes estaban haciendo abandono del lugar. El goblin alterno su mirada rápidamente entre los distintos rostros y tan pronto alcanzo a ver al Jefe de Guerra, cogió su segundo aliento, se inclino un poco hacia adelante y extendió su brazo derecho, mientras hacia lo propio con la pierna izquierda para trotar a su encuentro … solo para sentir como una mano cubierta por anillos tiraba de él antes de hacerlo perder su equilibrio y caer al suelo. “¡¿Dónde crees que vas?!” – Alzo la voz el príncipe mercante Gallywix, negando con la cabeza al ver al soldado caer de espalda al suelo. – “… soldado tenias que ser. ¡Ponte de pie! Pones mi buen nombre en entredicho, cayéndote de esa forma.” El mensajero se reincorporo, sacudiendo el tabardo del batallón pantoque con sus manos, al mismo tiempo que pronunciaba una amalgama de palabras mal sonantes en su cabeza; todas dirigidas a su querido príncipe mercante. “Eso es.” – Asintió Gallywix al verlo ponerse de pie y tras darle un golpe en la frente con la cabeza de su bastón, volvió a ordenarle. – “Ahora dime: ¿A dónde vas? ¿Por qué tanto apuro? Y más importante, ¿por qué no has ido a mí?” “Mis disculpas, mi príncipe.” – El mensajero agacho la cabeza, eludiendo la mirada del líder de los Pantoque. – “El Señor de la Guerra Krogg me envió con un mensaje para el jefe de guerra. Dijo que solo era pa…” “¡Bah!” – Gallywix le arranco el mensaje de entre los dedos al goblin y mientras rompía el sello, para luego leerlo, agrego. – “No es el jefe de guerra quien te paga…” Mientras que el mensajero levantaba una ceja, recordando perfectamente como el mismo que hoy lo empleaba como soldado, le quito todo el dinero de encima para sacarlo de Kezan, para luego engañarlo y pensar venderlo como esclavo, lo cual no hizo más que volver a generar insultos silenciosos en su cabeza. Gallywix abrió sus ojos con sorpresa e instantáneamente una sonrisa ganadora se dibujó en su rostro. “Vuelve con el Señor de la Guerra Krogg y dile que has entregado el mensaje. Me ocupare de informar personalmente al jefe de guerra.” – Gallywix agitó la mano como si estuviera ahuyentando a un animal. Y así sin más, el mensajero vio al goblin regordete caminar con gran impetú al encuentro de Garrosh, quien al ser avisado por un orco rocanegra que se hallaba a su lado, de que Gallywix se aproximaba a él, no escondió su desagrado al voltear los ojos y resoplar pesadamente entre sus colmillos.
  18. 15 puntos
    ¡Feliz año nuevo, Comunidad de MundoWarcraft! Viendo el despliegue de felicitaciones y hospitalidad que habéis dejado por aquí, no podíamos permitirnos quedarnos atrás. Desde nuestras lejanas y oriundas tierras del norte, @Halt y yo os deseamos un efusivo y extenso Yule, lleno de sacrificios, juegos, banquetes y, como no, nuestra afamada cerveza. Como menciona @Saint, comienza un nuevo año para todos nosotros, donde poder aprender de los errores del pasado y mirar hacia el más próspero de los futuros. ¡Espero que hayáis brindado esta noche, hermanos, y vuestra voz haya resonado en cada rincón del Valhalla! Que los dioses, desde Asgard, se sientan orgullosos de nuestra ymérica comunidad.
  19. 15 puntos
    Resolución de los festines Alianza Oda a los héroes El Rey Varian y los representantes de la Alianza han honrado a aquellos que arriesgaron la vida para poder derrotar a Alamuerte y poner fin al cataclismo. Habiendo sido reconocidos por su entrega y su valor, la Alianza festeja a sus héroes, cuyos rostros y/o nombres ya no son desconocidas para algunas figuras de renombre dentro de su propio pueblo o facción. Recompensa monetaria El pago prometido en el llamado a voluntarios y mercenarios ha sido entregado a aquellos que corresponde. Una bolsa con una cuantiosa suma de doscientas monedas de plata en total ha sido entregada a quienes pusieron su acero al servicio de la Alianza. Horda Honor y gloria de los campeones El Jefe de Guerra ha celebrado un festín en honor a los miembros de la Horda que respondieron a su llamado, y que colaboraron en la caída de Alamuerte. Sus nombres ahora son conocidos para Grito Infernal, así como para sus consejeros e invitados que acudieron al Fuerte Grommash. La deuda de Grito Infernal El Jefe de Guerra ha reconocido estar en deuda con los valientes campeones que fueron a su rescate durante el Asedio al Templo del Reposo del Dragón, cuando el Martillo de Orgrim fue derribado. Los Ojos de Grito Infernal El Jefe de Guerra ha anunciado el inicio no solo de la Era de los Mortales, sino también de una nueva era de sangre y gloria para la Horda. Malkorok y los Kor'kron han puesto especial atención en todos aquellos que no se mostraron afines a esa idea.
  20. 14 puntos
    Acto II : Cubiertos de Gloria Resoluciones Es solo un buen negocio Aguas de la Horda Con el Fuerte del Norte destruido, Garrosh Grito Infernal, jefe de guerra de la Horda, ha reconocido la neutralidad del Cartel Bonvapor. Sin embargo, ha dejado claro a Gazlowe, barón de Trinquete, que su puerto se halla próximo a las aguas de la Horda y no tolerara que la Alianza se atreva a utilizar su neutralidad para amenazar sus dominios. Calmando al león. El Alto Rey Varian Wrynn de Ventormenta ha puesto en entredicho la neutralidad del Cartel Bonvapor y despachó una pequeña flota a la Bahía del Botín, exigiendo una compensación por lo ocurrido en Kalimdor. Tras una inicialmente tensa negociación, el Cartel Bonvapor accedió a entregarle suministros para el ejército que iria en ayuda de Theramore, además de ofrecerle cartas maritimas con sus rutas comerciales para facilitar la evacuación de civiles. La gloria del sol eterno El voto decisivo. A pedido del señor regente, el gran magister Rommath organizo una delegación de nobles para presionar diplomaticamente al archimago Aethas Sunreaver con la intención de que el Kirin Tor intercediera en el inminente conflicto a favor de Theramore. Producto de ello, el archimago sin'dorei votó, para sorpresa de varios en el Consejo de los Seis, a favor de ayudar a la ciudad blanca. Rehenes políticos. Suponiendo las razones detras del voto de Aethas, el archimago Rhonin extendión una "invitación" a la delegación sin'dorei para apoyar al Kirin Tor en su tarea de ayudar en la defensa de Theramore. Sus intenciones eran evidentes y sus miembros aceptaron acudir en compañia del archimago Thalen Songweaver, quien fue sugerido por el propio archimago Sunreaver. Camino al oeste Evacuación de civiles. Poco después de la llegada de la 7ma flota a Theramore, el alto mando decidió evacuar a los civiles de Theramore. Habiendo confiado la operación a la maestra Merúliel Giovanni, la travesía no estuvo excenta de peligros. No obstante, los civiles llegaron a salvo a las costas del Reino de Ventormenta. Piratería en la ruta Bonvapor. Un grupo de piratas intento hacer de las suyas contra la flotilla que evacuaba a los civiles a Ventormenta. Gracias a un trato, los ciudadanos de Theramore lograron llegar sanos y salvos, mientras que la ruta que el Cartel Bonvapor facilito a la Alianza para la debida evacuación es ahora conocida por los piratas que transitan los mares del sur. Una flota a espera de ordenes. Con más dudas que certezas sobre el por qué la Horda mantenía su flota en los limites maritimos de Theramore, el alto mando confió una tarea de infiltración a Eileen Reveck. La quel'dorei logro infiltrarse en la nave insignia y descubrir que la flota había recibido ordenes de permanecer allí hasta que se les indicara lo contrario. El Poblado Pezuñanegra. No dejando nada al azar, el alto mando de la Alianza en Theramore decidió ofrecer un salvoconducto para que los tauren tótem siniestro del Poblado Pezuñanegra dejaran el Marjal Revolcafango con tal de no darles oportunidad de unirse a la Horda. Durante las negociaciones, el capitán Kethrian Dawnblade, el sargento Máximo Hate y el cabo Nathaniel Riley no solo descubrieron una vieja alianza entre sus aliados y los tótem siniestro, sino también que estos tenian algunos prisioneros de Theramore, a quienes mataron a sangre fría. Sin otra alternativa, la Alianza y los tótem siniestro chocaron a las afueras del poblado, el cual quedo abandonado tras la derrota de sus antiguos ocupantes. El Asalto al Fuerte Triunfo Devueltos a Orgrimmar. Para sorpresa de varios, el jefe de guerra ordeno a Xorenth dejar a un par de sus chamanes oscuros en el Fuerte del Norte, como parte de la guarnición del nuevo puesto de la Horda, y regresar con el resto a Orgrimmar, impidiendoles acompañarles durante el resto de la campaña. Un dragón azul en Kalimdor. Durante su marcha al Fuerte Triunfo, el ejército de la Horda avisto a un dragón azul sobrevolando los cielos de Kalimdor por razones desconocidas para ellos, despertando preguntas tales como el qué estaría haciendo una criatura así tan lejos de su guarida. Refuerzos del Bastión de la Desolación. Por orden del jefe de guerra, el Bastión de la Desolación sumo sus mejores guerreros al ejército de la Horda en visperas del ataque contra el Fuerte Triunfo y el eventual asedio a Theramore. Retirada. La Horda ha sorprendido a las fuerzas del Fuerte Triunfo en plena retirada, razón por la cual su numero era menor y al verse rapidamente superados, no dudaron en rendirse. Los sobrevivientes fueron tomados como prisioneros y trasladados a Orgrimmar. Un espía en filas enemigas. El jefe de guerra compartió sus planes de batalla con el resto de lideres y oficiales de su ejército, desvelando no solo que el Kirin Tor opto por sumarse a la defensa de Theramore, sino que también contaban con un espia sin'dorei dentro de sus filas, el cual sabotearía sus esfuerzos desde dentro. Garrosh dejo la decisión de rescatarlo, una vez cumpliera su labor, en manos de los oficiales sin'dorei, quienes optaron por dejarlo a su suerte. Elección que fue apoyada por el resto de lideres. La Caída de Theramore Theramore destruida. Para la sorpresa y horror de muchos, la batalla de Theramore culmino con la absoluta destrucción de la ciudad. El iris de enfoque, el artefacto que había sido robado a los dragones azules, fue utilizado como parte de un explosivo para aniquilar toda resistencia que se hallara en la ciudad, la cual yace en ruinas. Anomalías arcanas. El manto de la realidad en las ruinas de Theramore es debil, gracias a la bomba de maná, razón por la cual en el espacio aereo de la antigua ciudad pueden verse luces similares a las auroras boreales de Rasganorte. Paralelamente, ocasionales descargas de energía arcana, en forma de relampagos de diversos colores, brotan de la nada. Por ahora, las ruinas son un lugar magicamente inestable y solo con el tiempo pasaran sus efectos. Un ejército diezmado. Las fuerzas de la Alianza han sufrido bajas significativas en la defensa de Theramore, producto de la bomba de maná. Algunos de sus mejores oficiales han muerto en la ciudad, junto a cientos de soldados. Nada más un puñado de personas han logrado sobrevivir a la catástrofe. La confesión del Gran jefe. Cuando Garrosh habló de la victoria en Theramore y fue cuestionado por haber escondido detalles de sus planes a sus mandos, el jefe de guerra fue enfático al señalar que sus motivos se debían a la presencia de traidores entre sus filas. El orco acuso a Baine de haber informado a Theramore de sus planes y el gran jefe admitió haberlo hecho, pues tenia una deuda de honor con Lady Jaina. A pesar de ello, el jefe de guerra decidió perdonar la vida del gran jefe. Una Horda dividida. Lejos de celebrar la victoria, varios miembros de la Horda han mostrado su descontento con la forma en que el jefe de guerra opto por llevar a cabo su campaña contra Theramore. Mientras los orcos se disponen a celebrar en Orgrimmar - salvo los Lobo Gélido y otros pocos que han desaprobado lo ocurrido -, los lideres restantes han optado por regresar a sus hogares al considerar que no hay nada para conmemorar. El Consejo de los Cinco. Rhonin, archimago y líder del Kirin Tor, sacrifico su vida para garantizar que algunos magos y miembros del grupo de los Atracasol pudieran escapar de la explosión, además de atraer la bomba hacia la torre central de Theramore con la esperanza de poder contener parte de la explosión y sus catastróficos efectos. Dalaran llora no solo la perdida de algunos de sus más renombrados magos, sino también la perdida de quien los lidero en sus horas más oscuras tras la Tercera Guerra. El Iris en Manos del Kirin Tor. Habiendo sobrevivido a la detonación de la bomba de maná, el Iris de Enfoque ha sido trasladado a Dalaran por Jaina y Vereesa Brisaveloz, confiando que el artefacto estará seguro en las bovedas del Kirin Tor.
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    La amenaza de Pezuñanegra Las hogueras de la aldea Pezuñanegra estaban apagadas esa noche, algo que se había vuelto habitual en los últimos días. Los avizores tótem siniestro se paseaban por el interior del asentamiento y al mismo tiempo, los vigías a las afueras de este observaban atentos sus alrededores, siendo ellos los únicos que portaban antorchas. Hace tiempo que habían oído ya sobre los movimientos de la Horda más allá del Marjal Revolcafango y aunque el corazón de Baine Pezuña de Sangre no era vengativo, el de Garrosh Grito Infernal era todo lo contrario. Había sido su líder quien le había manipulado para acabar con la vida de Cairne de la forma más cobarde y deshonrosa posible, algo que ningún orco, en especial el jefe de guerra, olvidaría con facilidad. Era evidente que la Horda tenia sus ojos puestos sobre la Alianza, pero para Grundig Nubeoscura, ellos también podrían convertirse en un objetivo si no permanecían escondidos. El cielo se oscurecio y las nubes escondieron a Mu’sha detrás de un manto gris. Pequeñas gotas comenzaron a caer del cielo, al principio de forma gentil, pero luego de forma más pronunciada y por ultimo, todos los alrededores se iluminaron. En esa fracción de segundo, los ojos marrones de Nubeoscura notaron las tres figuras de sus exploradores, quienes escoltaban a cuatro siluetas más pequeñas y delgadas que ellos. Grundig camino al encuentro de sus tótem siniestro. “¿Quiénes son ellos?” – Pregunto el tauren de manera inquisitiva, poco antes de que un trueno inminente ensordeciera los alrededores con su estruendo. “Humanos.” – Contesto el líder de la partida de exploradores. – “Los encontramos rondando por el pantano, muy cerca del campamento.” El cielo se ilumino una vez más y luego, este rugió furioso. Nubeoscura noto la mirada nerviosa de uno de los humanos sobre él. “Tú.” – El tauren señalo al humano nervioso. – “¿Qué hacían por este lado del pantano?” “Solo explorábamos…” – Respondió apresuradamente el prisionero. – “Lo juro. Solo estábamos explorando… Queríamos estar seguros de que la Horda no había enviado exploradores.” “¿Y bien?” – Preguntó de inmediato Nubeoscura. El soldado miro con expresión confusa a Grundig, seguramente habiendo esperado otro tipo de palabras por parte del tauren. Nuevamente, el silencio se vio interrumpido por un trueno y Nubeoscura camino hacia el humano, cogiéndolo por los brazos y lo levanto, para enfrentarlo con la mirada. “Te he hecho una pregunta, humano.” – Bramo Nubeoscura. – “¿Hallaron algo?” “N-no…” – Contesto asustado el humano, notando como el tauren lo oprimía con más fuerza. – “¡No, no encontramos nada!” Grundig asintió y dejo caer al humano al suelo, quien cayo sobre el barro a los pies de su captor. El soldado se limpio el rostro y levanto la mirada, notando los ojos inquisitivos de Nubeoscura, quien parecía estar sopesando que hacer con él y el resto de su patrulla. “Llevenselos.” – Ordeno el tauren al resto de sus guerreros. – “Pero redoblen la guardia. La Alianza vendrá a por estos y quizá podamos hacer un trato, como lo hicimos en la Sierra Espolón.”
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    Consecuencias Nazgrel permaneció sentado frente a la hoguera con las estrellas y las dos lunas como única compañía, pues a tan altas horas de la noche apenas había actividad en el campamento con la excepción de algunos kor’kron, los cuales en más de una ocasión dirigían miradas inquisitivas al antiguo consejero de Thrall. El resto de sus lobo gélido seguían durmiendo y cual líder de manada, él se hallaba vigilante ante cualquier amenaza, pues por primera vez se sentía inseguro incluso entre hermanos. Definitivamente, esta no era la Horda que había dejado atrás cuando cruzo el Portal Oscuro para comandar la expedición que luego otorgaría pasaje a los mag’har, de entre los cuales el próximo jefe de guerra llegaría a desatar todo esto. Uno de los troncos de la hoguera se quebró, ocasionando que unas cuantas ascuas se elevaran, forzando al orco a girar un poco el rostro. Como muchos, él había viajado a Terrallende con la intención de descubrir los restos del viejo mundo que habitaron los suyos y cuando descubrieron a los mag’har, el pecho de Nazgrel se había hinchado de orgullo. Sin embargo, ahora se preguntaba si es que todas esas historias sobre esclavitud y como la magia vil los había corrompido, no habían elidido una parte importante de la historia; que esta sed de sangre y conquista de los orcos no nació de los demonios, sino que siempre estuvo allí, latente y acechando en la oscuridad. Garrosh no llevaba las cicatrices de esa corrupción en su cuerpo; no tenia la piel verde como su padre, pero actuaba igual que él y por un momento la pregunta se formó por si sola en su cabeza: ¿nos hará caer en la oscuridad, igual que su padre? El orco resopló y agito su cabeza, negándose a creer que la historia podría volver a repetirse, pero la duda ya había anidado en su cabeza. Garrosh se había ocupado de eso: ya no solo lo movía la sed de conquista, sino que se creía superior a los propios espíritus. Entre sus filas tenia a esos chamanes oscuros que, aunque no eran brujos, tampoco contaban con la bendición de los elementos. Nuevamente, uno de los troncos se quebró y la hoguera chisporroteo sus ascuas, y en ese único instante el lobo gélido se pregunto a si mismo si es que el espíritu del fuego no estaba tratando de decirle algo. “Si tan solo mi espíritu fuera tan fuerte como mi hacha, seguramente podría escucharte…” – Murmuró Nazgrel, quien luego levanto su mirada para observar las distintas tiendas levantadas en el patio de armas del Fuerte del Norte. – “Me pregunto si hay otros que piensan como yo…” Los ojos del almirante Taylor se abrieron inmediatamente después del segundo golpe en la puerta de su habitación. El humano tenia el sueño ligero, como cualquier otro hombre acostumbrado a la guerra, pero de todas formas masculló una maldición a quien lo había despertado. Sin otra alternativa, Taylor se puso de pie, camino a la puerta y la abrió. “¿Qué?” – Preguntó con un tono más duro y tajante del que le habría gustado utilizar. El soldado se cuadro al instante, aunque su mirada nerviosa delato que no se había imaginado ni por asomo esa reacción por parte del almirante. “Mis disculpas, almirante Taylor.” – Se excuso el soldado. – “La gran almirante y el Rey os han hecho llamar a la sala de guerra. Han ordenado que fuera de inmediato.” El sueño abandono rápidamente a Taylor, quien asintió casi con la misma rapidez con la cual cerro la puerta, se vistió y salió de su habitación. Las antorchas iluminaban los pasillos de su barraca y en las calles de la Ciudad de Ventormenta las únicas almas que se hallaban en ellas eran los de los soldados con labores de guardia nocturna. Taylor camino presuroso desde el Casco Antiguo hasta el castillo de su Majestad, donde, tras reconocerlo, los guardias reales alzaron el rastrillo para dejarlo entrar y luego escoltarlo a la sala de guerra. Las preguntas surgían en la mente de Taylor surgían más rápido de lo que él era capaz de adivinar. Su imaginación volaba con la misma velocidad del viento en una tormenta en altamar y cada posible razón del porque lo habían hecho llamar en medio de la noche lo hizo suponer que no se trataría de nada bueno, de eso estaba más que seguro. Los guardias reales abrieron la puerta del salón de guerra y Taylor pudo notar la expresión inquisitiva del Rey Varían, cuyas facciones a la luz de las velas lucían aún más siniestras producto de sus cicatrices. Entre los soldados se decía que en la Horda lo conocían como Lo’gosh y los huargens decían que el espíritu de Goldrinn, un espíritu lupino de los elfos de la noche, habitaba en su corazón. Para el almirante todo eso no eran más que simples historias, no muy diferentes a las tantas que todo marino suele contar en una taberna, pero en esos momentos le resultó difícil no comparar al rey con un lobo calculando los próximos movimientos antes de cazar a su presa. “Almirante Taylor.” – La gran almirante Jes-Tereth asintió con un gesto marcial al verlo entrar. Inmediatamente el humano se cuadro ante su oficial superior, quien se hallaba a la izquierda del rey, con las manos detrás de su espalda. “Mi rey.” – Saludo inicialmente el marino. – “Gran almirante.” “La Horda ha atacado el Fuerte del Norte.” – Dijo el Rey Varían con un tono endurecido y yendo directamente al grano. – “Lanzaron su ataque desde Trinquete.” Taylor parpadeó con sorpresa y por unos segundos fue incapaz de articular palabra alguna. Ahora podía entender porque el rey tenía dicho semblante. “… Así que la Horda ha declarado la guerra a Theramore.” – Logro decir el almirante tras unos instantes, para luego añadir al recordar el detalle de Trinquete. – “¿Los goblins se les han unido?” “Eso no lo sabemos.” – Contesto la gran almirante con un tono templado. – “Pero que la Horda lanzara su ataque desde aguas neutrales dice mucho…” “Pondré a la Vanguardia al mando de otras dos naves de guerra, almirante.” – Agregó entonces su majestad. – “Te quiero en el mar lo antes posible.” “¿Dónde debo de zarpar, su majestad?” – Preguntó Taylor con tanta sorpresa, como confusión. “A la Bahía del Botín.” – Contesto tajantemente el Rey Varían. – “No quiero que ninguna nave deje ese puerto hasta que los goblins respondan por lo ocurrido.” Jes-Tereth miro al rey por un instante, de reojo, con un pequeño atisbo de duda en su mirada que no paso desapercibido para Taylor. El Cartel Bonvapor debía de responder por lo que ocurrido, no cabía duda de ello, pero bloquear su puerto podía tomarse como una declaración de guerra y si los goblins eran conscientes de lo ocurrido, seguramente no dudarían en abrir fuego contra sus naves. Taylor pensó en abrir la boca para intentar convencer al rey de otro curso de acción, pero la intensa e inquisitiva mirada de Lo’gosh le hizo pensárselo dos veces. “Debo advertirte que lo que sugieres es un acto de traición, mi señor.” – Advirtió con un tono taimado el gran magister de Lunargenta. “¿Me tomo eso como que no estas de acuerdo, entonces, Rommath?” – Preguntó Lor’themar con un tono inquisitivo, viéndolo fijamente con su único ojo. Ambos elfos se hallaban en la Aguja Furia del Sol, pero en vez de estar en la sala del trono, el señor regente se encontraba en el despacho del gran magister. Fuera un gesto de humildad por parte del señor regente de Lunargenta o no, Rommath se sintió halagado de que, por una vez, no fuera él quien estuviera sentado en el puesto del visitante. “Sabéis bien lo que pienso de esas bestias.” – Respondió el mago con tono calmado. – “Pero algo como esto podría poner en riesgo nuestra alianza con ellos y ya estamos en guerra, aunque el resto del mundo aún no se de por aludido.” “Estoy consciente de ello, pero cuando nos unimos a la Horda, su jefe de guerra buscó la paz a pesar de que su nombre sugiere lo opuesto.” – El señor regente se puso de pie, dejando escapar su ofuscación por un momento. – “Sabes tan bien como yo, Rommath, que Lunargenta no puede sobrevivir otra guerra. Si somos invadidos, no creo que podamos contar con el apoyo de Vol’jin y seguramente Vereesa Brisaveloz se aparezca en la frontera en nombre de la Alianza.” El gran magister se puso de pie también y volvió su mirada hacia la mesita contigua al balcón que se encontraba a su espalda, donde había una jarra repleta de vino y un par de copas. Con un simple movimiento de sus dedos y unas palabras mudas, los objetos sobre la mesita levitaron y fueron al encuentro de ambos elfos. El vino se sirvió por si solo y Rommath cogió su copa en el aire, mientras que la otra se aproximo a Lor’themar, aguardando a que este la tomara también. “Soy el señor regente de Lunargenta y mi primera obligación es velar por los intereses de nuestro pueblo.” – Dijo Lor’themar con un tono marcial. – “Como tú, no me importa Aethas, ni nuestro viejo asiento en Dalaran, pero quizá con su ayuda podamos forzar un armisticio. No todos estamos de acuerdo con Garrosh y la Alianza ha sufrido sus bajas también, todos necesitamos tiempo para recuperarnos. Él está apostándolo todo a su triunfo en Theramore, pero si falla, estoy seguro que tendrá que ceder a lo que el resto de lideres pensamos sobre todo esto.” Rommath observó fijamente a Lor’themar por unos momentos, guardando silencio. Sin emitir palabra alguna, llevo la copa a sus labios y saboreo el vino en su paladar, mientras la copa frente al señor regente descendía por si sola hasta quedar sobre el escritorio. Era obvio que el elfo frente a ella no tenia pensado beber su contenido. “En momentos como estos entiendo porque Kael’thas decidió nombrarte señor regente, en vez de a cualquier otro errante.” – Contesto el gran magister, finalmente. – “Me ocupare personalmente de lo que quieres hacer, mi señor.” El señor regente de Lunargenta asintió a las palabras del gran magister y luego camino fuera de su despacho. Rommath le siguió con la mirada, esbozando una pequeña sonrisa divertida, pues por mucho que Lor’themar se afanara en señalar que antes de todo él era y seria un errante, a diferencia de Halduron, era obvio que había aprendido a ver que el honor y la política a menudo no se llevaban de la mano, y estaba dispuesto a asumir los riesgos que eso significaba con tal de obtener resultados.
  23. 14 puntos
    La Manada Perdida Garrosh Grito Infernal se adentro en el Fuerte Grommash y observo atentamente la alfombra de cuero con los distintos continentes parchados sobre su superficie, cada uno con distintas figuras que representaban capitales, ejércitos y fuerzas navales. El orco inhalo hondo y exhalo con fuerza, dejando escapar su aliento entre sus colmillos. De pronto los colmillos de Mannoroth se sintieron más pesados de lo habitual y dejo caer sus hombros. Los asientos que los peones habían traído para el resto de lideres ya no se encontraban en torno al enorme mapa alfombrado, pero aún sentía como si siguieran allí presentes. Podía recordar sus expresiones y pareceres frente a su plan, incluso era capaz de rememorar su cruce de palabras con Baine, lo que trajo tanta rabia, como vergüenza, a su corazón. Él había matado a su padre, él había dado el golpe final y él había salido con vida de esa arena, pero nunca tuvo idea de los verdaderos planes de Magatha Tótem Siniestro. Tal vez, si los hubiera sabido con antelación, podría haber actuado de otra manera; el viejo toro seguiría con vida y otra voz habría sido escuchada entre los distintos líderes… O quizá habría sido la misma. El jefe de guerra oprimió sus puños y volvió su mirada hacia el estandarte que reflejaba el hogar de los Lobo Gélido. Antes de poder darse cuenta, su mandíbula ya se había tensado y sus colmillos rechinaban entre si. Aunque Thrall ya no lideraba a la Horda, su sombra seguía muy presente y sin importar lo que hiciera, todos le recordaban lo que él había hecho, lo que él había cumplido, pero pocos se atrevían a reparar en lo que Garrosh consideraba que eran los pedazos él estaba recogiendo: que su pueblo hiciera penitencia en Durotar por crímenes pasados, aceptar la negativa de los elfos de la noche de recolectar recursos en Vallefresno, permitir a Theramore mantener el Fuerte de la Expedición del Norte tan cerca de sus fronteras, a pesar de las acciones del padre de la maga que reinaba en esa ciudad. Él estaba corrigiendo eso y mucho más. Él estaba buscando que, por una vez, no fuera la Horda quien tuviera pedir permiso al mundo, sino que fuera el mundo quien aceptara que cuando la Horda necesitaba algo para sobrevivir, lo tomaría porque era su derecho. Porque lo necesitaban. Esa era la forma de hacer las cosas, de los guerreros, el camino de un Grito de Guerra y sin embargo, el espíritu de los Lobo Gélido seguía presente y su ausencia en la reunión había corroborado las palabras de Malkorok. Garrosh resopló y camino a su trono, dejándose caer pesadamente sobre este. Se llevo una mano a su rostro y se froto la mandíbula tatuada, pensando en sus próximos pasos. “Se te ve cansado, jefe de guerra.” – Dijo Eitrigg con su voz rasposa, saliendo de una de las cámaras interiores del fuerte. “¿Vienes a aconsejarme, de nuevo, anciano?” – Aunque su tono no fue tan cortante como en la reunión, el resentimiento en el tono de voz del orco todavía era palpable. “Eso depende de si quieres escucharme o no, jefe de guerra.” – Respondió el viejo orco, quedando a pies del trono. El mag’har dejo escapar un largo suspiro de resignación. “Los Lobo Gélido no han respondido a mi llamado. Es la segunda vez que desafían mi Horda.” – Garrosh apartó su mano de sus ojos y miro al anciano. – “Hice la vista gorda, cuando desafiaron la autoridad de Cromush. Pero ahora es mi autoridad la que han desafiado. Merecen un castigo.” “Tienes razón.” – Admitió el anciano para sorpresa del joven y aguerrido mag’har. – “Merecen un castigo por su desobediencia, pero… ¿acaso sabemos si siguen existiendo?” Garrosh frunció marcadamente el ceño. “Explicate.” – Ordenó Garrosh de manera tajante. Eitrigg asintió y se giró. Levanto su brazo derecho y apunto hacia el estandarte de la Horda en las Montañas de Alterac. “Lo ultimo que sabemos de los Lobo Gélido es que se negaron a ayudar a Cromush, mientras combatían a los enanos y huargen que incursionaban en las Laderas de Trabalomas.” – El anciano volvió su mirada hacia el jefe de guerra. – “Desde entonces, lo único que hemos sabido del gran señor de la guerra es que silencio es lo único que sale de las montañas.” “Así que crees que están muertos…” – Los ojos del mag’har observaron el estandarte que representaba el hogar del clan. “Es una posibilidad.” – Eitrigg asintió. – “Pero solo hay un modo de saberlo…”
  24. 14 puntos
    El Asedio al Templo del Reposo del Dragón Parte 3: La Locura de Alamuerte El Alma de Dragón, si bien no había logrado acabar con él, si había logrado herirlo de gravedad. Ni siquiera las placas de elementium que cubrían su cuerpo habían sido rival para el poder devastador de las esencias combinadas de los dragones aspecto. El lomo de Alamuerte sangraba fuego y lava de forma descontrolada, dejando atrás un rastro de ascuas difícil de ignorar, incluso a la distancia. El dragón negro llevaba ventaja, eso era más que evidente, pero aún así él miraba detrás de si de forma ocasional, como si quisiera cerciorarse de que no era seguido más que por la guardia alada de dragones crepusculares que le escoltaba en esos momentos. En su cabeza, el aspecto de la muerte estaba huyendo con el fin de volver a refugiarse en Infralar. Era obvio que los mortales no le darían mucho tiempo para reaccionar e incluso si él entraba en ese plano, ellos le seguirían, pero eso no importaría. Siquiera el que Therazane, la Reina Pétrea del plano elemental de la tierra, se hubiera atrevido a desafiarle a él y a su maestro, era una preocupación para él. Alamuerte continuaba compartiendo un vinculo con la tierra, seguía siendo su aspecto, a pesar de todos los nuevos nombres que lo definían y que incluso él había llegado a utilizar. El dragón trataría de sanar sus heridas cuanto pudiera y les haría pagar caro a todos quienes intentaran acercársele para darle muerte en su nuevo dominio. Aunque poco sabía el antiguo guardián de la tierra el verdadero significado de sus pensamientos. Encerrado en las profundidades, una temible criatura nacida del Vacío se removía inquieta, ocasionando temblores submarinos nada sutiles. El mar se agitaba con su presencia, a pesar de las cadenas que le retenían. Desde el principio, el Dios de las Profundidades había estado recomponiendo sus fuerzas, alimentándose de la esencia de los desamparados e incautos que eran sacrificados por los cultistas del Martillo Crepuscular. Sin embargo, ni siquiera ellos escapaban a su voracidad cuando morían en su nombre. Aún estaba el problema de su prisión, pero ese era un inconveniente del que se ocuparía llegado el momento; primero, debía de deshacerse de los guardianes de Azeroth, de los dragones aspecto, y de los mortales que se atrevieran a seguirlo. El corruptor sabia que debía de aplastar toda esperanza y a pesar del revés que el Alma de Dragón suponía para sus planes, este rápidamente pensó en un plan. Era desesperado, pero era lo único que tenia y haría más de lo que nadie podría imaginar. Tan solo necesitaba que su fiel instrumento de destrucción se aproximara un poco más a lo que alguna vez fue el Pozo de la Eternidad…
  25. 14 puntos
    Del último evento realizado con @Dathariar, Sven y Enzo, antes de ser asaltados. Ojalá tuviera un escaner, peeero bueno, habrá que seguir usando el movil :).
  26. 14 puntos
    ¡Buenas a todos, roleros! Como ya fui comentando en Discord y testeando con algunos las funcionalidades. En su día se comentó la idea de implementar este sistema de consultas y soporte, para sustituir en dudas generales y consultas sobre rol, feedback, etc, a los MPs del foro. ¿Qué trae de nuevo este sistema? En principio, veremos si resulta más eficiente, tendremos que irnos acostumbrando a trabajar con este, pero la idea es que lo sea. La principal barrera que este sistema cambiaría es que las dudas y consultas que tengáis ya no vayan a un MP privado de un GM en concreto, sino que se van a crear cada consulta como un tema abierto que cualquier miembro del Staff vamos a poder leer, por tanto, cualquier consulta que tengáis podrá ser vista por todo el Staff y a su vez, es más difícil que se quede la duda traspapelada en la bandeja de un GM. Además de que de esta forma podremos repartirnos el Staff las consultas, según tiempo o disponibilidad que tengamos, así que eso podría aligerar aquellas que no requieran de mucho debate interno. Para quienes no sepan, nosotros solemos debatir las respuestas que cada GM os da por MP. Esto seguiremos haciéndolo, pero ahora, al no ir la duda hacia un MP de un solo GM, os puede responder cualquiera del Equipo, que disponga de tiempo y tratar de repartirnos nosotros el trabajo, de forma más eficiente. Al menos es la idea de esto y es lo que intentaremos Se puede acceder al nuevo sistema de consultas, haciendo clic en el Menu de la web, arriba, el enlace llamado SOPORTE. Os lleva directamente a la pantalla donde veréis 4 categorías. Lo oportuno es que se realice cada consulta en el apartado apropiado. En cualquier caso, si nosotros vemos que algo pueda enviarse en una categoría concreta, os lo haremos saber. Se puede ver que 3 de las 4 categorías, son privadas, y hay una pública. Las privadas solo podrán ser vistas por el autor de la consulta y los miembros del Staff, no obstante las públicas serán visibles para todos, de esta forma muchas dudas de rol general, serán de conocimiento del resto, ya que así se evitan preguntas dobles y pueden ser una fuente de conocimiento para saber cómo se interpretan o aplican algunos aspectos del rol en MundoWarcraft. Tenéis el enlace del sistema también aquí: http://www.mundowarcraft.com/soporte/?show=categories Dicho esto, a partir de este momento, las dudas y consultas que tengáis, hacedlas con el nuevo sistema y aplicando la categoría apropiada. Si alguno tiene una duda en espera de ser respondida, hacednos-lo saber por MP y veremos de resolverla por la vía anterior o, si lo vemos oportuno, pediros que la reenviéis vía el nuevo sistema para dejar allí nuestra respuesta. ¡Un saludo!
  27. 13 puntos
    ACTO II Cubiertos de Gloria El sol abrasador de los Baldíos bañaba la costa este del Fuerte del Norte y la marea teñida de rojo bañaba la playa, sobre cuya arena se hallaban cadáveres humanos, enanos, goblins y de elfos de sangre. La batalla por el Fuerte del Norte había concluido hace ya unos cuantos minutos, pero para muchos se sentía como si está todavía estuviera en marcha. El almirante Aubrey corría tan rápido como podía, detrás de algunos de sus sobrevivientes quienes también se habían dado a la fuga. El puerto se hallaba en manos de la Horda, por lo que no tenían otra alternativa más que correr por sus vidas de vuelta a Theramore, avanzando por la costa para luego seguir por el peligroso pantano del Marjal Revolcafango. “¡Sigan corriendo!” – Ordeno el almirante con una voz jadeante. – “¡Tenemos que alcanzar el pantano!” Los soldados continuaron corriendo desesperadamente, pero sus piernas empezaron a ralentizar su paso irremediablemente debido a la fatiga producida por la batalla. Aún con toda la adrenalina, sus cuerpos habían llegado a su limite. Por un instante, Aubrey sopeso la idea de descansar, pero el silbido de las flechas surcando el aire para luego impactar sobre la arena y un par de sus hombres le hizo pensar lo contrario. Inmediatamente el almirante miro tras de si, alcanzando a ver por el rabillo del ojo a un par de orcos sobre huargos. “¡Malditas bestias!” – Masculló entre dientes el almirante y volvió su vista al frente. – “¡Sigan corriendo!” Una nueva salva sobrevoló las cabezas de los soldados y más de ellos murieron en el acto. Aubrey cayó al suelo tan pronto una de las flechas impacto sobre su hombro. Rápidamente, el hombre se puso de pie, escuchando detrás de si los jadeos de los lobos, cada vez más cerca de ellos. Su esperanza de adelantar a los jinetes ya era casi inexistente tan pronto los había visto, pero ahora la realidad había acabado con cualquier rastro de ella. Miro a su alrededor con desesperación, viendo solo los muertos en la playa y rogó a la Luz que sus enemigos le dieran una muerte rápida. El almirante dejo caer su cabeza sobre la arena y sintió como el agua bañaba repentinamente su rostro, adentrándose en su boca para luego correr por su garganta, forzándolo a toser con fuerza, como si las mareas trataran de negarle el deseo de morir y entonces, antes de poder darse cuenta siquiera, hizo lo primero que se le vino a la mente: se puso de pie y se zambullo en las aguas. Sus perseguidores volvieron a disparar flechas, esta vez al mar. Aunque Aubrey braceaba con todas sus fuerzas y el impacto de las flechas era amortiguado por la densidad de las aguas, una de ellas alcanzo su pierna derecha. El terrible dolor, acrecentado por el agua salada, lo forzó a salir a la superficie para no ahogarse, siendo recibido por una ola que inmediatamente lo engulló y lo hizo girar varias veces debajo de ella. Lo ultimo que el marino logro ver en esos instantes, fue la espuma producida por la ola sobre su cabeza, el sol brillando sobre la superficie y una piedra a la cual se acercaba vertiginosamente antes de golpearse el rostro contra ella, sumiéndolo en la oscuridad. “¿Esta muerto?” – Preguntó uno de los jinetes orcos, tras haber visto que la ola había quebrado sobre el humano. “Eso parece.” – Respondió su compañero, al no ver al almirante salir a flote nuevamente. – “Volvamos al fuerte.”
  28. 13 puntos
    Buenos chicos, al fin he acabado los primeros seis. Subiré los bocetos de los personajes apenas los tenga listos. Gracias a los usuarios: @Rocco @Spellman @Axis @Mistleave @Blue @Latrodectus por haberme dicho los personajes para hacer ^^
  29. 13 puntos
    El Asedio al Templo del Reposo del Dragón Parte 1 – 2: El Pozo de la Eternidad Chromie se balanceaba de adelante hacia atrás con sus pies pequeños, mientras observaba a las naves de la Alianza y la Horda volar en círculos en torno al Templo del Reposo del Dragón. Sus ojos miraban con curiosidad como, a pesar de las circunstancias, algún humano, enano o gnomo a bordo del Abrasacielos se asomaba sobre el puente de la nave para observar hacia la maquina aérea contraria. Mismo gesto que era imitado por alguno de los tripulantes goblins. La dragona de bronce suspiro con resignación, pues en el pasado podría haber estado en ese mismo sitio infinidad de veces al mismo tiempo y sabría con claridad si es que alguna vez llegarían a romper su tregua o no. Sin embargo, con la anomalía temporal bloqueando sus propias capacidades, aquella visión le era imposible y eso la hacia sentirse frustrada. Toda su vida había estado acostumbrada a vivir en más de un espacio y tiempo, pero ahora se sentía atrapada, como si alguien le hubiera puesto una cadena al cuello para evitar que pudiera escapar. Exasperada, Chronormu se puso de pie y miro de soslayo al resto de aspectos, quienes también esperaban noticias de Nozdormu y como tal, ocasionalmente le devolvían las miradas. Cuando su mirada se cruzo con la de Allie – el modo en el cual ella solia referirse a Alexstrasza -, la reina de los dragones le regalo una pequeña y reconfortante sonrisa maternal que Chromie imito. Era obvio que todos estaban preocupados, pero al menos estaban unidos y apoyándose unos a otros. Tal vez ella no entendiera por completo el cómo se sentía la pequeña gnoma, pero estaba agradecido de estar en compañía de gente conocida y familiar para ella. Seria en esos momentos de incertidumbre, cuando de pronto sintió un cambio en el ambiente. Como si de pronto todas las puertas del universo se hubieran abierto al unisono, aunque fuera por una fracción de segundo, Chromie percibió una expansión de sus sentidos e imágenes de infinitas posibilidades inundaron su mente. Al principio fue tan repentino, que la dragona tuvo problemas para concentrarse, pero tras unos cuantos segundos comenzó a buscar entre las diferentes realidades del espacio-tiempo aquella donde aguardaba el destino de su misión: la guerra de los ancestros… Ella ya había estado ahí, milenios atrás. Había sido testigo a la distancia de como las poderosas energías del Pozo de la Eternidad eran corrompidas por quienes se habían beneficiado de ellas. Había visto las incontables hordas de demonios que cruzaron a través de fuente arcana y había visto, también, como sus propias energías habían colapsado y ocasionado un cataclismo nunca antes visto en el mundo. Era un hecho terrible, incluso solo a la hora de recordarlo, pero no había mucho que pudieran hacer: el Alma de Dragón estaba en esa realidad, en su forma más pura, y era necesaria para acabar con aquel que podría desatar un nuevo desastre. Chromie se concentró y tras unos segundos, finalmente diviso la ciudad de Zin-Azshari, cuya gloria permanecía inmaculada a pesar de la tormenta vil sobre sus cielos. Ni siquiera la torre destrozada de Xavius, cerca del palacio de la Reina Azshara, era lo suficientemente horrendo como para hacer mella en la belleza de la capital del imperio de los elfos de la noche. Tenían un destino y ahora solo quedaba avisar al resto para abrir el portal, aunque una sombra asomaba a la distancia… El tiempo se había acabado.
  30. 13 puntos
    Tres años y medio. Es el tiempo que transcurrió desde que me hice una cuenta en este foro. Considerando que, precisamente estuve medio año fuera, son tres años bastante redondos el tiempo que anduve pululando por estos lares. Con esto evidentemente no me considero un dinosaurio en MundoWarcraft, pero tampoco se puede decir que llegara ayer. Cuando llegué venía de pasarme básicamente toda la vida roleando, en rol de mesa. El rol online, especialmente usando un videojuego como plataforma, era algo relativamente nuevo para mí, con una breve aproximación previa a mi llegada al servidor. En este tiempo puedo decir que me he encontrado de todo; para bien y para mal; por suerte, lo bueno suele ser lo que más abunda, aunque como en la vida misma, encuentras de todo en todas partes. He percibido a grandes rasgos este mundillo y, más concretamente, he ido entendiendo este servidor del cual, en base a mi trayectoria por el mismo, he llegado a conocer con bastante detalle y profundidad cómo funciona todo aquí, tanto de manera abierta como detrás de bambalinas, que se suele decir. Desde un principio no compartía todos los planteamientos del servidor en todos los aspectos que conciernen al rol del contexto de Warcraft. Esto es algo completamente normal y que nunca he ocultado; dos personas no van a estar nunca absolutamente de acuerdo en completamente todo con respecto a algo. Si dos personas piensan absolutamente lo mismo, siempre, respecto a todo, una de esas personas está pensando por las dos. Sin embargo, soy de la idea de que dos personas con diferentes opiniones pueden llegar a un entendimiento; del mismo modo, una persona puede amoldarse a los criterios de un colectivo si encuentra que no son demasiado diferentes sus planteamientos de los de ese colectivo. Para todo lo demás, Mastercad. Lo que aprecié cuando aterricé por estos lares fue un ambiente apropiado, suficientemente afín a mi propia perspectiva, y que permitía un rol constante y protegido debido a un consenso que se procuraba mantener por medio del diálogo y una supervisión razonada y razonable. Con esto en mente inicié, o mejor dicho reinicié, un par de proyectos narrativos en los que vengo poniendo no poco mimo y esfuerzo durante estos tres años. Quienes me conocen un mínimo o han roleado con cierta asiduidad conmigo lo sabrán perfectamente. Uno de esos proyectos, Lorraine, ya lo venía desarrollando desde antes de mi llegada al servidor, para lo cual hice los ajustes necesarios con el fin de reiniciarlo en MundoWarcraft; el otro proyecto, Ilvan, surgió de una larga sucesión de roles a lo largo de mis años de rol de mesa; una serie de personajes que sirvieron de precursores para lo que terminaría siendo ese peculiar cerebrito aparentemente contradictorio. Obviando una tentativa descartada bastante pronto, Loranthal, mis dos siguientes proyectos surgieron un poco sobre la marcha: Rilden y Val’jabu, dos personajes que realmente me encantan, pero que a decir verdad no pueden competir con lo que son Lorraine e Ilvan para mí. Por esto, cuando a principios de verano me vi a mí mismo ya con un pie fuera del servidor, por una cierta serie de razones entre las que primaba la falta de tiempo, Lorraine e Ilvan fueron los dos que me decidí a salvar cuando al cabo mi decisión fue intentar continuar, buscando un hueco para dichos roles. Incluso Ilvan viene estando en la cuerda floja desde entonces, después de haber descartado por completo a Rilden y a Val’jabu. Lo cierto es que a lo tonto en este tiempo desde entonces le vengo dedicando más tiempo al rol del que me puedo permitir. Un tiempo, junto con su cariño y esfuerzo, dedicados específicamente al proyecto que es Lorraine, casi de forma exclusiva. Recientemente, de manera unilateral, han sido impuestas ciertas barreras que imposibilitan la continuación de ese proyecto. Unas trabas establecidas “ad hoc”, discordantes con el planteamiento que se venía aplicando al respecto desde antes incluso de mi llegada al servidor. Esos cambios fueron implantados sin previo aviso, intercalados mientras las mismas personas que los establecieron venían dirigiéndome una serie de roles inacabados concebidos en base a las condiciones anteriores. También mientras, bien lo sabían ellos, yo mismo venía desarrollando una serie de roles largos y laboriosos, basados de la misma manera en esas condiciones que fueron anuladas. Estos cambios impuestos, como digo, sin previo aviso y en el momento y contexto en que se han dado, no solo desmerecerían a efectos prácticos la mayor parte del desarrollo del personaje, si no que hacen completamente inviable darle a Lorraine el enfoque que debería adquirir. Más allá de eso, debo decir también que se me ha intentado dictar cuál debería ser el desarrollo de Lorraine. Dicho de forma llana: se me ha intentado imponer qué es Lorraine y en qué se debería convertir como personaje. Huelga decir, que tal cosa ni la acepto ni la tolero. No en vano, que Lorraine sea mi personaje significa que, amén de las acotaciones pertinentes, el devenir de su historia me compete a mí. Esto no es más que la punta del iceberg que supone una larga sucesión de acontecimientos, hitos y circunstancias. No puedo enfatizar esto lo suficiente como para que se entienda bien: a este punto se ha llegado a consecuencia de una muy larga secuencia de sucesos, particulares y generales, a lo largo de mucho tiempo. No es una cuestión puntual ni que empezara ayer. Lo que es un hecho innegable es que ya no considero a MundoWarcraft el entorno adecuado que una vez consideré que era. No sabría decir de forma precisa en qué medida es por un cambio progresivo en mi percepción al respecto, o en cual es por una evolución de facto que realmente se haya dado. Por mi experiencia, la verdad suele encontrarse en algún punto intermedio entre ambos extremos. Lamentablemente, y para ser sincero, no puedo negar que ocasionalmente yo mismo contribuí a dicho declive. En ocasiones por errores cometidos al considerar yo que una determinada decisión era la más acertada, en otras ocasiones por razones, acciones y circunstancias forzadas por terceros. En todo caso, y dado que no soy muy amigo de estancarme en el pasado, me quedo con esta experiencia para aprender de ella de cara al futuro. La cuestión en última instancia es que abandono el server. Me llevo conmigo mis personajes y mis historias, que retomaré, continuaré y puliré en otros entornos u otras circunstancias más propicios. En todo caso, también me llevo el buen recuerdo de mucha gente que conocí aquí, tanto en el staff como entre los usuarios, y que en verdad merece la pena. De hecho, lo cierto es que la gran mayoría de las personas de este servidor merecen mucho la pena, por ásperas que puedan parecer estas líneas. Por ello, quien sea que quiera mantener el contacto más allá de los límites del servidor, o quien sea que quiera hablarme por el motivo que fuere, todos me podéis encontrar en el discord: Aldruss2725. No puedo detenerme a despedirme uno por uno porque estas líneas ya de por sí largas alcanzarían una longitud absurda, pero que sirva de despedida general para toda la buena gente del servidor: Ha sido un verdadero placer. Desconozco qué será de este post en el futuro inmediato: si será borrado, si será respondido, si será desprestigiado, si dará pie a algo o si meramente caerá en el olvido. Honestamente, sin acritud, tampoco me importa demasiado. Una vez cerrada la sesión en el foro no tengo intención de retornar al mismo.
  31. 13 puntos
    Felicidades y salud!! Por más años de rol con gente maja
  32. 12 puntos
    La Caída de Theramore “Temed, temed, a la hija del mar. Al hombre oí decir. La voz viajó, con la espuma y la sal. Y en el mar, halló su fin.” Las lagrimas continuaban surcando sus mejillas como una marea incontrolable, siquiera sus manos eran capaces de contener el llanto desesperado que se había apoderado de ella. Allí, recogida sobre si misma en una cama de la seda más exquisita, la ahora antigua dama de Theramore se encontraba completamente destrozada. Siquiera el saber que los civiles de la ciudad habían escapado al horrendo destino de los soldados era suficiente calmar su espíritu, el cual estaba hecho añicos. Dos veces. En dos ocasiones la guerra había llegado a Theramore y en ambas situaciones sus adoquines se habían manchado con la sangre de los valientes, solo que esta vez siquiera quedaban los cimientos de la ciudad que con tanto esfuerzo había ayudado a construir. Por años, Theramore había sido un faro de luz y esperanza que se alzaba sobre un mar de guerra incesante. Una y otra vez, el ancla dorada había sido el símbolo de la resilencia de Jaina Proudmoore, señora de Theramore, aquella que buscaba la paz entre la Horda y la Alianza. Aquella dama inocente que, en pos de sus convicciones, había permitido que la Horda entrara en su ciudad y diera muerte a su padre. Sin embargo, el solo pensar en ello no había más que arrojarla en un ya de por si interminable abismo de dolor y culpa; todos esos años, todos esos insultos que tuvo que soportar, los sacrificios que tuvo que hacer, para que al final acabaran en nada. Marcus Jonathan, Tiras’alan, Rhonin, Tervosh, Dolida, Kinndy… No solo los nombres, sino también sus rostros, en especial el de aquellos más cercanos a ella, ahora eran solo recuerdos que temía olvidar a pesar de lo doloroso que fuera el pensar en ellos. Todos ellos y muchos más habían dado todo lo que tenían por defender su ciudad. Ella les había pedido estar allí y por ella, ahora eran solo fantasmas. Aunque en medio del dolor, un nombre surgió: Thrall o Go’el, como se hacia llamar ahora. Él fue quien había decidido nombrar a Garrosh como nuevo jefe de guerra de la Horda y como a muchos otros, ella le había pedido su ayuda para mediar con el nuevo líder de la Horda, para evitar una catástrofe, pues como ella – o eso creía -, el chamán también creía que la paz era el camino indicado tras años de conflicto entre la Horda y la Alianza. Lamentablemente, el chamán del mundo, quien fuera su amigo, solo se había hecho a un lado y en un modo, ella consideraba que él también era responsable de lo ocurrido. En medio del dolor y la rabia, con las lagrimas aún enjuagando sus ojos, Jaina Proudmoore solo fue capaz de llegar a una conclusión: no tenia sentido seguir buscando la paz, cuando bestias como Garrosh Grito Infernal solo ansiaban un baño de sangre y en tanto él siguiera respirando, ella le haría pagar por cada vida que había arrebatado en su ciudad, pues los fantasmas de Theramore clamaban por venganza y ya fuera por un extraño sentido del deber, o el simple sentimiento de culpa, ella sentía que debía de retribuirles, pues si nadie se atrevía a detenerlo, su ciudad solo seria la primera de tantas en sufrir el mismo destino.
  33. 12 puntos
    Acto I : Odios Antiguos Resoluciones Los Secretos de la Síma Ignea El Príncipe Negro Gracias a Izquierda, quien desvelo la conspiración entre el Culto del Martillo Crepuscular, las Empresas Donais y un supuesto grupo de la Alianza, el Garad'kra descubrió la existencia de un hombre que se hace llamar el Príncipe Negro. Según la orca, él no tiene interés alguno en el conflicto; su mirada va más allá de este, a pesar de que su intervención favoreció claramente a la Horda. Conspiración bajo Orgrimmar La incursión en la Síma Ignea rindió sus frutos: remanentes del Culto del Martillo Crepuscular se hallaban bajo Orgrimmar. No obstante, la evidencia hallada en su campamento no era concluyente como para destacar si realmente la Alianza estaba apoyando a los cultistas para desestabilizar a la Horda desde dentro o no. Los chamanes oscuros Lejos de presentar batalla, Xorenth acabo con la vida de Korantal y se entrego a la Horda junto al resto de sus chamanes oscuros, dispuestos a aceptar el juicio del Jefe de Guerra, fuera cual fuera. La Manada Perdida El silencio Lobo Gélido A pesar de haberse reunido con más dudas que certezas, la Expedición Hierroescarcha logró descubrir la verdad detras del silencio del Clan Lobo Gélido: lejos de revelarse contra el Jefe de Guerra, los enanos del Clan Pico Tormenta los habían estado asediando desde que habían sido expulsados de las Laderas de Trabalomas. Paz sellada en sangre El costo fue alto, pero la Expedición Hierroescarcha logró recuperar la mitad sur del Valle de Alterac, reinstaurando el control de los Lobo Gélido sobre este. Luego de sus perdidas, es evidente que al Clan Pico Tormenta le tomara tiempo volver a pensar en una nueva ofensiva. Una frágil y tensa paz se establece en el Valle de Alterac. ¿Refuerzos? El Gran Señor de la Guerra Cromush ha dejado algunos de sus guerreros para ayudar al Clan Lobo Gélido a mantener su lado del Valle de Alterac, en caso de que los enanos decidan atacar. Sin embargo, tal y como el capitán Galvangar señalo, esa medida suena también como una forma de vigilar, controlar y forzar al clan a respetar la voluntad del Jefe de Guerra. La Devastación del Fuerte del Norte La Gran Puerta Habiendo permanecido cerrada desde su construcción, la Gran Puerta que impedía la entrada de la Alianza en Mulgore, finalmente se ha abierto. Gracias al esfuerzo combinado de trols y tauren, los merodeadores del Fuerte del Norte fueron derrotados y sus sobrevivientes huyeron despavoridos; un destino piadoso, según algunos, considerando lo ocurrido con Taurajo. Devastación La victoria de la Horda sobre el Fuerte del Norte ha sido absoluta, de eso no hay duda alguna. Sin embargo, lejos de ser ejecutados, Xorenth y sus chamanes oscuros han sido enlistados para servir a la Horda, y Garrosh no ha tenido tapujos en utilizar su poder para destruir a sus enemigos. Lo que debería de ser conocido como la primera de muchas victorias, pasa a ser recordado como "la Devastación del Fuerte del Norte" por aliados y enemigos. Solo el principio... Con su campaña en marcha, el Jefe de Guerra no ha temido en desvelar sus planes al ejército de la Horda: el Fuerte del Norte es solo el principio y su ojos están puestos sobre Theramore, su próximo objetivo. Aunque no es el único que tiene en mira... Tensión en el campamento Al igual que en la reunión de lideres, el jefe de guerra y el gran jefe de las tribus tauren han vuelto a chocar en opinión con respecto a las intenciones, y métodos, que Garrosh esta dispuesto a utilizar para triunfar en su campaña. Pese a que ambos lideres supieron mantener la cabeza fría, la tensión impera en el campamento.
  34. 12 puntos
  35. 12 puntos
    Jacob Thorne: Inocencia Lazarus Raymond: Despertar Jacob Thorne: La Guerra Lazarus Raymond: Un Viejo Amigo Jacob Thorne: Destino Lazarus Raymond: Dulce Hogar Jacob Thorne: La Cruzada Lazarus Raymond: Revelaciones Jacob Thorne: La Promesa
  36. 12 puntos
  37. 12 puntos
  38. 12 puntos
  39. 12 puntos
  40. 12 puntos
    Yo hice el mio hace mucho tiempo...
  41. 12 puntos
    "La pandilla Arcana de los 80" [FR]
  42. 12 puntos
    Sven y Elisabeth en el baile de clausura del torneo del ciervo blanco [PL]
  43. 12 puntos
    El buen Evan, super mamadisimo, como ya bien todos sabemos.
  44. 12 puntos
    Ha llegado el momento, buenos amigos, de partir. Últimamente, creo, es algo obvio, que mis ganas de hacer la roleación han disminuido, además, me es difícil compaginar mis tiempos con lo que me gustaría dedicar aquí, es otro factor que me da un poco para atrás. Estoy muy orgulloso con todo lo que he logrado en este tiempo, vamos, Lucero tuvo una gran acogida y me encantaba rolear a Gabriel, bien lanzando piojos nucleares, o sirviendo como el más fiel de los mayordomos ^^ Pésimo para las despedidas, es todo lo que puedo decir. Mucha suerte y recuerden que Spellman los quiere mucho!
  45. 12 puntos
    Lamento la tardanza en dar los resultados del Concurso, con los Eventos Lore se acumuló mucho trabajo y esto se demoró. Los Ganadores son... DIBUJO: Primer lugar: @Nymleth Segundo Lugar: @Becka Tercer Lugar: @Zyan ESCRITURA: Como nadie más se presentó en esta categoría, vamos a ofrecer el primer premio a @Sacro por su esfuerzo y ese relato tan interesante. ¡Enhorabuena! ¡FELICIDADES A TODOS! Gracias por participar ^_^ ¡Se os hará entrega de vuestros premios desde ya! Para agradecer la participación también, me pondré en contacto con todos los que habéis participado en el Concurso y habrá un pequeño premio sorpresa, que os comunicaré por MP
  46. 12 puntos
    El Asedio al Templo del Reposo del Dragón Kalecgos batio sus alas con fuerza, elevándose varios metros por encima del suelo y mientras ascendía en una espiral en torno a la enorme torre titánica, su sombra se proyectaba sobre sus diferentes relieves y miradores. Alrededor del gigantesco santuario, cientos de dragones revoloteaban formando una bandada imposible de ignorar. Los rayos de luz del sol se reflectaban sobre infinidad de escamas, provocando pequeños destellos ocasionales que parecían ser un arcoíris convertido en estrellas; brillos rojizos, cobrizos, verdosos y azulados, eran vistos a varios metros del Templo del Reposo del Dragón incluso estando a nivel del suelo en el Cementerio de Dragones. La saliente de la cúspide de la torre indico al nuevo Tejehechizos que estaba próximo a llegar a su destino y el enorme dragón de bronce agito sus alas para impulsarse una ultima vez, y entonces aterrizar frente al resto de sus hermanos, adoptando su forma semielfica, imitando al resto de dragones aspecto. “Los mortales tuvieron éxito. Nos han traído el Iris de Enfoque.” – Los aspectos asintieron agradecidos al aspecto azul, pero aunque timidos intentos de sonrisa se dibujaron en los rostros de Alexstrasza e Ysera, la expresión sombría de Kalecgos las llenó de preocupación. – “El Iris esta aquí, pero el Nexo fue atacado. Me han dicho que los cultistas contaban con la ayuda de los dragones del infinito.” Nozdormu, cuya expresión había permanecido templada hasta entonces, frunció el ceño y observo fijamente a Kalecgos. Instantáneamente las miradas de Alexstrasza e Ysera se volvieron hacia el Atemporal con una obvia interrogante en su expresión. El dragón de bronce se llevo una mano a su mentón, dando una suave caricia a su barba marrón y luego suspiro con resignación. Para ninguno de sus semejantes paso desapercibida la expresión de preocupación, y hasta de derrota, en las facciones del Aspecto del Tiempo, quien siempre solia mostrarse templado e impertérrito, como si cada hecho, incluso si fuera sorpresivo, fuera parte de un destino que él conocía de antemano. Hasta ahora… “… Tus exploradores en las Cavernas del Tiempo.” – Dijo Alexstrasza con un tono intrigado, recordando la llegada de estos al Monte Hyjal, cuando estaban pensando cómo enfrentar a Alamuerte. “Sí…” – Asintió Nozdormu. – “Ellos notaron una anomalía, pero nunca se me ocurrió que podía estar relacionada con nuestro plan. Ahora lo veo con claridad. El tiempo es perfecto.” “Pero no esta escrito.” – Agrego la Protectora con un tono reconfortante al tiempo que apoyaba su mano izquierda sobre el hombro del Atemporal. – “Tú conoces el tiempo mejor que todos nosotros. Tú mismo has dicho que es una anomalía. El destino de Azeroth aún no está decidido.” Al decir esa ultima frase, la reina de los dragones no pudo evitar mirar por el rabillo del ojo a la Soñadora, cuyos ojos dormidos se habían abierto desde el Cataclismo cual augurio del caos que sacudiría los cimientos del mundo. Ysera había tenido visiones, algunas de las cuales aún tenia problemas para poder recordar completamente, pero ninguna era esperanzadora y una de ellas involucraba el fin de los días. “Los mortales están en camino. Si nosotros no nos aferramos a la esperanza, nadie lo hará.” – Alentó Alexstrasza a sus hermanos. – “Somos los guardias de Azeroth. Hemos fallado a nuestros deberes antes, pero no podemos hacerlo esta vez. El mundo entero depende de ello.” Los aspectos asintieron y por unos instantes se hizo el silencio entre ellos. Sin embargo, a pesar de las palabras, la sombra de la duda seguía rondándolos a todos y cada uno de ellos. La fuerza de los dragones venia no de sus poderes únicamente, sino que sobretodo, de su unión e incluso ahora que estaban unidos, su armonía no era la misma. Esperanza era lo único que tenían a su alcance y era a lo único que podían aferrarse.
  47. 12 puntos
    Noticias - Actualidad 13-05-2019 ¡Buenas roleros! No son noticias enormes las que traemos pero sí queremos informar de esos pequeños cambios que se han aplicado a algunas normativas. Algunos cambios ya estaban vigentes desde hace unas semanas pero no se había actualizado en los apartados de normativas y a partir de este momento ya aparecerán de forma oficial. Los cambios a los que se hace alusión fueron (algunos), sugeridos y debatidos en la última reunión Off-rol del Servidor. Otros se aplicaron a raíz de avance de Lore o roles GM llevados a cabo dentro del juego. Para dejar una constancia clara de esos cambios y añadidos en las normas, los anuncio aquí y listo cuales son. En el apartado 4.1 - Organizaciones Oficiales, se han añadido los siguientes apuntes: En ese mismo apartado se han agregado los iconos raciales de Enanos Hierro Negro para la Organización de la Iglesia de la Luz, los cuales tienen sus directrices reguladas en el siguiente apartado modificado. En el apartado 5.1 - Razas y Clases jugables, se han añadido estos cambios: Estos pequeños cambios y añadidos aplican vigentes desde este momento. ¡Un saludo!
  48. 11 puntos
    ¡Feliz Año para todos wapisimos! ^^
  49. 11 puntos
    Solo me dejo caer por aquí para decir que ya es oficial, Añil ha vuelto (pero el juego todavía se está descargando). De paso dejo esta pedazo de canción por aquí, que me acaba de salir en Spotify y tengo que compartirla porque todavía no tengo activados los estados y no me acuerdo de cómo era. El estilo es demasiado amor. Y de paso voy a dejar otra joyita también... Hola de nuevo.
  50. 11 puntos
    Weeeeeee, 6 añazos, parece mentira como pasa el tiempo n.n Feliz de compartir tantos ratitos de ocio geniales con gente tan bonica :3
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Somos una Comunidad dedicada exclusivamente al Rol en World of Warcraft. Proporcionamos un punto de encuentro para compartir nuestra afición por el Rol en Warcraft.

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